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Gervacio Itza

Las Buenas Obras

Gervacio Itza July, 29 2012 Video & Audio
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Gervacio Itza
Gervacio Itza July, 29 2012

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Buenos días. Gracias a Dios, hermanos, en
que una vez más Él me permite estar con vosotros. Yo le doy
gracias a Él porque Él es el único, en verdad, pues nos da
todo, como ya hemos visto, ¿verdad? No hay más Dios que Él. No hay
Dios más que Él, al cual nosotros tenemos que inclinarnos. Esos Dios que hemos escuchado
hace rato, somos nosotros. Si no fuera Dios que nos diera
vida, es lo mismo que la imagen. Pero gracias a Él nos ha dado
vida, nos hace levantarnos, nos da esa fuerza para poder estar
aquí. y hemos oído que Él es el que
nos da el conocimiento también para poder conocerle a Él. Lo vemos en Su Palabra. Gracias
que, pues, ya hemos visto que no hay otro siervo como este
siervo, que Él obedeció todo, todo lo que está escrito de Él. Todo lo que se escribió en el
Antiguo Testamento, no hay nada que dejó este siervo. que no
haya de cumplirse. Yo creo que no habrá otro siervo
como Él para obedecer a Su Padre. Nosotros somos siervos de Dios,
pero yo creo que no hemos cumplido nada, y nunca vamos a cumplir
nada. Gracias a Dios que en esta mañana
estamos aquí reunidos, ojalá de veras estamos con nuestro
corazón, con todo nuestro ser, para que nosotros al salir de
este lugar, no llevemos palabras de hombre, sino llevemos palabras
del Señor. Y como dijo el apóstol San Pablo,
prefiero hablar cinco palabras. con el entendimiento y no diez
mil palabras y nadie lo entienda de nada sirve nuestro propósito es que se entienda
la verdad y entiendan realmente al cual persona debemos nosotros
creer en esto es lo más importante hace poco estuvimos en la óptica
con mi esposa había una pues tres mujeres de una vez de Oaxaca
empezó a platicar y oí sus palabras y entonces le hablé acerca de
la importancia de estar en Cristo Jesús y dijo ella, soy creyente
pues siga a Cristo es a Él únicamente al que debemos seguir ir en un lugar, dale atención
a la palabra de Dios, no a la palabra de los predicadores.
Porque hay muchos predicadores que han salido en este mundo
y están poniendo a Cristo abajo en vez de ensalzar al Señor Jesucristo. Y esto es muy triste. porque
siempre nos enseña la palabra de Dios que el predicador no
debe ser visto sino que el Señor es el que debe ser visto y Juan
claramente lo dijo yo prefiero menguar pero que Él crezca y
esa es la enseñanza hermanos que debemos tener siempre no
solamente para nosotros los predicadores nosotros no estamos en esta mañana
para ver y oír pues al predicador sino la palabra de Dios que nosotros
necesitamos que eso debe anhelar el creyente que esa es la vida
de nosotros en verdad no estamos aquí como ya hemos escuchado
como solamente cumplir con nuestra religión como mucha gente piensa
yo debo cumplir con mi yo le invité a esta persona y me dijo
ese es ahora debo estar allá le di la dirección acá, un día
que guste usted ir a visitar allá. Ella asiste en Plaza Dorada,
aquí hay un templo allá. Dice que es templo occista. Entonces,
pero es muy importante, hermanos, que nosotros estemos con el corazón
dispuesto para recibir la enseñanza de la Palabra de Dios. En el libro de Tito, capítulo
2, El verso catorce dice, Quien
se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad,
y purificar para sí un pueblo propio celoso de buenas obras. Celoso de buenas obras. Es muy
importante. Lo que quiero que veamos en esta
mañana, hermanos, las buenas obras. Ahora, ¿por qué estoy
tratando siempre de hablar de esto? Bueno, hay mucha gente
hay mucha gente que cuando habla de las buenas obras tienen tanta
importancia que se le olvida que se le olvida que todo lo
que hacemos nosotros delante de Dios no es nada todo es pura
suciedad, pura maldad Todo lo que hacemos nosotros, Dios lo
ve como una basura. Claro que nosotros pensamos que
sí le agradamos a Dios. Todo lo que nosotros hacemos
nosotros es agradable a Dios. Hay muchos pastores que se preocupan
en predicar esto como que tiene más valor de lo que el Señor
Jesucristo hace en el corazón de la persona, y pone énfasis
en cosas que el hombre debe hacer, y no le importa en realidad la
verdad del Evangelio que deben predicar. Hace poco hablé con uno diciendo
así, que hay una persona que creyó a Cristo, pero no asiste. No asiste. Y dice, pero hermano,
es suficiente que crea. Allí están las buenas obras.
Usted cree debe estar en el lugar donde se está predicando la Palabra
de Dios. Esa es una buena obra que uno
está haciendo. Pero si usted dice que está,
es un creyente, dice que cree la Palabra de Dios y no está
en el lugar donde se está predicando la verdad, el Evangelio, en vez
de estar allá y tiene otra cosa más importante, entonces está
negando al Señor. Está negando porque no está dando
testimonio de hacer estas buenas obras que es tan importante. para manifestar esa obra que
Dios ha hecho en su corazón. Ahora, cualquiera que esté en
este lugar para predicar o para leer, nosotros debemos de estar,
porque estamos para oír la Palabra de Dios. Estamos para oír la Palabra de
Dios. No es para oír al predicador,
no es para ver qué es lo que va a decir el predicador, que
algo nuevo El Evangelio es nuevo, aunque nos parezca de miles y
millones de años. Si viviéramos también más tiempo,
el Evangelio seguiría siendo lo mismo. Nunca se va a envejecer. Ahora muchos predican entonces
la buena obra como algo muy importante. En realidad sí es importante,
hermanos, porque si nosotros no estamos viendo, hay gente
que quizá le conozca, usted le ha dado testimonio y no está
ahí en ese lugar, entonces no está mostrando realmente esa
obra que Dios ha hecho en su corazón, y eso es muy necesario. ¿Qué son las buenas obras? Las
buenas obras son las acciones buenas que el hombre hace. y
para él, pues, todo lo que él está haciendo piensa que es agradable
ante Dios. Pero hay cosas que nosotros hacemos
y muchas veces ofendemos a otras personas, y eso no le agrada
a Dios. El creyente, si ha aprendido
bien todo lo que va a hacer, es para glorificar a Dios. es
para que usted glorifique a Dios en vez de ofenderlo es para que
glorifique pero hay gente religiosa que solamente hace cosas para
ofender a otras personas no es bueno aquellos dos que
hicieron trajeron su ofrenda abélica y todo era bueno pero
lo importante es que no lo hizo con fe uno y el otro lo hizo
con su carne lo hizo como religioso y en esta mañana estamos nosotros
con fe verdadera o estamos nosotros solamente por llenar un tiempo
es muy importante hermanos estar no solamente llenando el tiempo
sino es estar con el corazón para salir llevando la Palabra
de Dios en nosotros, en nuestro corazón, que es muy importante.
Las buenas obras, hay mucha gente que ayuda lugares que carecen
de necesidad. Yo he oído decir cuánta gloria
va a recibir esta persona. Oigan lo que dice Pablo aquí,
Romanos 4, verso 4, dice así, Pero al que
obra no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda. Al que obra no se le cuenta el
salario como gracia, sino como deuda. Y entonces esa persona
que está haciendo el bien y a todo el mundo le parece estar bien, si no es agradable a Dios, hermanos,
delante de Dios es todo lo contrario. En vez de recibir gracia, se
está endeudando más al Señor. Viene más castigo, porque todo
lo que hace no le agrada al Señor Jesucristo. Es una buena obra
también estar en un lugar así, del templo o en cualquier lugar,
manifestando realmente que estamos siguiendo lo que creemos. Es una buena obra. Pero estas
buenas obras nunca debemos poner nuestra confianza solamente en
ellas, porque ya hemos escuchado la mejor obra que nosotros tenemos
de la cual estamos seguros es la obra que hizo el Señor Jesucristo
dando su vida por nosotros allá en la cruz del Calvario entonces
cuando nosotros hablamos de las buenas obras como que no debemos
enseñar ¿verdad? pero realmente hermanos es muy
importante es muy importante porque hay mucha gente que piensa
que ya creyó y ya es suficiente Hay que ser un ejemplo para traer
a nuestros hijos, enseñarles la verdad, instruirles en el
camino que nosotros ya hemos creído, que esto es muy importante
para nosotros y para las demás personas también que no han creído
la verdad. Y como les digo, hay poca gente
que está predicando la verdad, el evangelio verdadero que nosotros
estamos enseñando que está de acuerdo a la Palabra de Dios.
Es triste ver a oír a gente que en vez de ensalzar a Cristo,
lo dejan abajo. Se olvidan que Él es el Señor,
se olvidan que Él es el Rey, se olvidan que Él es el Salvador,
se olvidan que realmente es el único, no hay otro Dios como
Él en todo. Ahora, ¿de dónde viene las buenas
obras realmente que uno necesita en la religión, no hermanos.
Seguir una religión, seguir tradiciones, seguir nuestra voluntad, recuerden
los fariseos eran buenos hombres, eran buenos hombres, estaban
muy apegados a su religión, Y no solamente hermanos estaban
apegados, ellos cumplían. Según ellos, cumplían con todos
los requisitos. ¿Cómo oraba aquel hombre en el
templo? ¿Yo diezmo? ¿Yo ayuno? ¿Yo no soy ladrón? ¿Yo no soy
adultero? ¿Yo no soy como este hombre que
está a mi lado? ¿Yo no soy como él? Qué triste,
hermanos, cuando una persona está hablando así. El Señor Jesús no, no se juntó
con esa gente. Ahora, ¿por qué no se juntó? Si ellos eran, según ellos, justos. ¿Por qué no se juntó el Señor
con esa gente que, según ellos, estaban cumpliendo con su religión?
porque todo lo que hacían, según Mateo 23, 23, era pura hipocresía,
hermanos. Era pura hipocresía, no era la
verdad que estaban haciendo y siguiendo, porque nosotros nunca debemos
ofender a otras personas. Yo no puedo ofenderles a ustedes
porque quizás soy más vil pecador, como dijo el apóstol vino el Señor a salvar a los
pecadores de los cuales yo soy el primero yo soy el primero dijo el apóstol
de la paz él tomó el lugar de pecador pero
los fariseos hermanos no se creían así ellos pensaron que eran justos
que todo lo que hacían estaban justos la ley es santa la ley
es justa hermanos la ley Nunca nosotros decimos que no hablamos
de la ley. La ley es necesaria. Pero nunca
nos va a justificar, nunca nos va a salvar. Nunca va a hacer
algo en la vida del hombre, porque el hombre no puede cumplirlo.
Porque el hombre no puede cumplir al pie de la letra como lo enseña. Ahora, ¿quién es el que lo cumplió?
El Señor Jesucristo. Él no dejó ni una jota, ni una
tilde de la ley que no se haya cumplido. Todo lo cumplió, pero
lo hizo a favor de su pueblo. No lo hizo a favor de todo el
mundo. Y el pueblo que crea, hermanos,
la persona que crea, esa es obra de Dios. Es Dios quien tiene
que obrar en el corazón de la persona para que esta persona
pueda creer y seguir. al Señor Jesucristo. Le dije a esta mujer, separados
de mí, nada podéis hacer. Eso dijo Cristo. Debemos de estar
apegados al Señor Jesucristo porque Él es el Maestro, el Señor,
el Rey, el Salvador. Él es el todo. Es todo. En Él no nos hace falta nada.
No vendrá gente a nosotros para decir, ¿quieres que haces esto?
para que usted tenga la salvación, no tenemos que hacer nada más
que creer a Cristo Jesús. ¿Cuál es la obra agradable a
Dios entonces? Es la obra que está hecha con
fe. En el libro de Hebreos 11, 6 dice, sin fe es imposible agradar
a Dios. Eso quiere decir que lo que usted
haga si no lo hace con la fe. Ya lo hemos escuchado y siempre
la oímos, hermanos. Yo creo que siempre se tiene
que recalcar, se tiene que hablar, como dijo Pablo a Timoteo, ¡recuérdales! Eso siempre tiene que haber porque
es necesario, hermanos, que nosotros estemos siempre atentos para
recibir siempre la misma enseñanza. El Evangelio es lo mismo. quien
se pare a anunciar, si está anunciando la verdad, es Cristo, hermanos,
quien va a anunciar. Es la misma fe que debe anunciar
que necesitamos, sin fe es imposible agradar a Dios. Aunque usted
haga lo bueno, aunque la gente le alabe de lo que esté haciendo,
pero si no es agradable ante Dios, de nada sirve. de nada
sirve lo que usted haga haga para la gloria de Dios y nadie
más lo puede hacer sino solamente una persona que ha sido hecho
una nueva criatura de modo que si alguno está en Cristo nueva
criatura es las cosas viejas pasaron y aquí todas son hechas
nuevas el Señor dijo en Ezequiel yo daré un corazón nuevo." La religión no lo puede dar,
el pastor no lo puede dar, la iglesia no lo puede dar. No hay
hombre aquí en este mundo que pueda darle un corazón nuevo,
ni un padre puede darle un corazón nuevo a sus hijos, aunque quisiera
hacerlo. Aunque nosotros seamos creyentes,
aunque sintamos en nuestro corazón realmente esa nueva creación,
eso no lo podemos impartir a otras personas. Solamente Dios lo puede
hacer, hermanos. Pero cómo se aferran aquellos
falsos predicadores. Tú, si quieres, lo puedes. Aunque ya hemos oído, nadie quiere. Nadie viene. Ya lo acabamos de
oír en Juan. Nadie quiere, nadie viene si
no es por el Espíritu Santo. Esa es la obra de Él. Entonces
nadie tendrá un corazón nuevo si Dios no se lo pone. Ese corazón que tenemos antes
de tener el nuevo corazón Es un corazón que odia a Dios. Es
un corazón que está en enemistad con Él. Es un corazón que no
quiere nada con Dios. Es un corazón que dijo, ah, te
oiremos otro día. Cuando oigan de este Cristo,
ah, te oiremos otro día. pero el corazón que Dios nos
da, hermanos, yo quiero más de Cristo, yo quiero más de Él,
porque es el pan de vida, hermanos, y es el que da vida realmente
a nosotros. Las buenas obras entonces es
muy importante, pero lo debemos hacer con la obra que Dios ha
hecho en nuestro corazón, hermanos. Sin fe es imposible agradar a
Dios todo lo que vaya usted a hacer. No tiene que regalar millones
de dinero, aun hasta solamente con un vaso de agua. Es una buena
obra, y si lo hace con fe es agradable a Dios. Pero si otra
persona está dando sus millones a otra gente o compañía o donde
sea, eso no es agradable delante de Dios. Es pura vanidad, es
de la carne. Pero otro que lo ve, ¿cuánta
gloria va a recibir esta persona? Lo he oído, no sé si usted lo
ha oído, pero hay gente que habla de otras personas así, ¿cuánta
gloria? pero aquel que verdaderamente
conoce la Palabra de Dios va a sentir tristeza, porque pobre
es esta persona. Pobre es esta persona porque
va a perder. No recibirá nada delante de Dios. Al contrario,
todo lo que hacemos, la Biblia dice que son como trapos de nondicia. Eso es lo que hacían los fariseos.
Eso habló Isaías 64, ¿sí? Todas nuestras justicias son
como trapo de bondillas. Así es la justicia de aquellos
hombres. Ellos se estaban justificando con las obras que estaban haciendo. Y nada agrada a Dios de lo que
están haciendo. Entonces, ¿para qué sirven las
buenas obras? Algunos predicadores enseñan,
si no haces esto no eres salvo. Es verdad eso, ¿no hermanos? Lo hace la persona porque ya
tiene la salvación. No estamos haciendo algo para
obtener, no estamos aquí en esta mañana para que nosotros podamos
nosotros recibir la salvación. Algunos quizás no lo tienen,
pero los que tenemos nosotros estamos manifestando la salvación
que Dios nos ha dado. Pero aquellos que no tienen esta
obra hecha en el corazón, yo les digo en esta mañana, oigan
a Cristo, crean a Él, sigan a Él, ¿cómo? Manifestando Su Palabra
en dondequiera que estemos. Como dijo el apóstol San Pablo,
dondequiera que estemos debemos llevar siempre la marca del Señor
Jesucristo en nuestro cuerpo. ¿Qué fue lo que le dijeron cuando
estaba siguiendo a Jesús? ¿Tu manera de hablar? Dice, ¿Quién eres? Tú eres de
Él. Yo no lo conozco. No lo conozco. Entonces las buenas obras, muchos
enseñan que las buenas obras que no haga, que haga uno para
salvarse Pero eso no es la verdad, hermanos. No hay buena obra que
hagas para que obtengas la salvación. No hay. Si así usted lo cree,
yo le digo, no es lugar de salvación. Hay una buena obra que ha sido
hecha, la obra que hizo el Señor Jesucristo ahí en la Cruz del
Calvario. Eso es lo que salva a la persona. Ahora, ¿qué tenemos
que hacer nosotros? es solamente creer esa obra. Crea la obra que hizo el Señor
Jesucristo. Si no lo cree, si no lo mira,
si no sigue a Él, ¿qué hicieron aquellos hombres cuando fue levantado
la serpiente por Moisés? Miren esa serpiente y vivirán. Pero algunos dudaron, dijeron,
¿será posible mirarlo? Si viniera y me lo juntara en
donde me murió, quizás sanara. Pero eso no puede ser, mirarlo. Es incredulidad. Y aquellas personas
que no miraron, murieron, hermanos. Pero los que miraron, vivieron. Así nosotros ahora,
creer a Cristo, creer su obra, creer lo que hizo en la cruz
del Calvario, es suficiente. Y no tiene usted que hacer nada.
Ahora, si está haciendo buenas obras, es una señal de la obra
de Cristo en el corazón de usted. Es la obra de Cristo. Es triste enseñar que tiene que
hacer buenas obras para obtener la salvación. Si no haces esto,
no eres salvo. Lo ha oído. Así hay muchos predicadores. Si no das tu diezmo, no eres
salvo. Si no vienes al templo, no eres
salvo. Bueno, eso es natural. Si no sigues... Ahora, el creyente,
su deseo, al momento que Dios obre en su corazón, tiene que
desear estar en el lugar. porque es su ídolo. Por ejemplo,
usted, cuando le gusta la pelota o cualquier otra cosa, no va
a perder, antes de que comience ya está sentado en el lugar allá
para que vea al principio. Así es el creyente, hermanos,
amigos, así es el creyente. debe desear antes de que comience
a estar en su lugar para que al comenzar reciba todo lo que
va a pasar para que pueda contar lo que pasó desde el principio
pero si ya terminó no vio lo que pasó al principio
cuando comenzó y eso es lo muy importante nosotros que tenemos mostrar la obra que Dios ha hecho
en nuestro corazón. Las buenas obras son útiles,
no para nuestra salvación, sino como evidencia de la gracia de
Dios. La obra de Dios en nuestros corazones,
eso demuestra, hermanos, que tenemos la vida que Dios nos
ha dado. Dice la palabra de Dios en 1
Juan 3, Nosotros hemos pasado de muerte
a vida amando a nuestros hermanos. Es una buena obra, amar a nuestros
hermanos. El que no ama a su hermano está
muerto, dice la Palabra de Dios. El que permanece en Jesús, sigue
a Jesús, es una muestra que es un creyente. porque nosotros debemos seguir
a Cristo, Aquel que nos salvó. Juan el Bautista cuando vino
predicando, muchos se le siguieron. Pero cuando vino Jesús, ¿qué
le dijo a los que estaban siguiendo Él? Es aquel Cordero de Dios
que quita el pecado del mundo. Entonces los dejaron y siguieron.
y qué fue lo que le dijeron a él. Ya te dijeron todos. Si yo no
soy el Cristo, si yo claramente les he enseñado el que quita
el pecado del mundo es ese. Yo no, no soy el que quito el
pecado. Yo solamente soy una voz, soy
un enviado. Solamente he venido para anunciar
el reino de los cielos. necesito menguar y que Él crezca. Ellos deben seguir a Él porque
Él es el que quita el pecado de aquellos que verdaderamente
creen al Señor Jesucristo. Entonces las buenas obras, hermanos,
creemos que las buenas obras son las que dan testimonio. Aquí en el libro de Tito, capítulo
dos, verso siete, vean como el apóstol San Pablo le escribe
a Tito, 2 verso 7, presentándote tú en todo como
ejemplo de buenas obras, presentándote dice, como tú le dices Pablo
a Tito, debes presentarte tú como en buenas obras. Él debe
ser el ejemplo, el creyente, el predicador, el que está anunciando
el Evangelio debe ser el ejemplo, debe dar testimonio de las buenas
obras que Dios ha hecho en su corazón. Ya hemos visto qué es
lo que da testimonio de Dios. el cielo, la tierra, el mar,
las estrellas, la luna, el sol y todo, está diciendo este universo
que hay un Dios antes de esta fundación del mundo, porque ahí
puede ser visto Dios. Cuando usted se mire, vea que
hay Dios allá. porque usted mismo lo que tiene,
lo ha recibido." Y Dios, ¿de dónde vino? Ya hemos oído qué
le dicen a las madres, ¿dónde? Dios no puede hacer nada, todo
lo que está creado, no puede, ni siquiera el diablo que le
dijo al Señor, todo esto te daré si postrado me adorares, ¿qué
le va a dar si no es nada? Sí, Él también fue creado. Pues dónde estaba Él cuando Dios
creó el universo y cuando Él vino también a la existencia,
dónde estaba Él? Cómo le va a dar todo eso si
es de Él? Él es el Señor. Cómo le vamos a decir a Dios,
yo te voy a dar, si todos lo estamos recibiendo de Él. Pero
cuánta gente está en su mente, gente preparada, gente que realmente
tiene todo el conocimiento. de letras y todo, y está todavía
en su mente que puede darle a Dios. ¿Qué le puede estar tú? Le dijeron
a Hope, ¿dónde estabas tú cuando yo estaba yo planeando todo esto? Mejor me callo. No hay nada. No tenemos palabras. No tenemos
nada que decirle a Él. Ni siquiera sabíamos si íbamos
a venir a la existencia. ni siquiera sabemos de este hombre debemos darle gracias a Dios
por lo que Él ha hecho en nosotros y dar testimonio de Él aquel
hombre que le sacaron los demonios quería seguir a Jesús pero ¿qué
le dijo Jesús? ve a tus parientes Cuéntales
cuán grandes cosas ha hecho el Señor contigo. Cuéntales. ¿Ha hecho algo el Señor en usted?
Cuéntaselo a otros. Pero no solamente de palabras,
sino de hechos. Como le dijeron a Tito aquí,
muéstrate tú como ejemplo. Es bueno hablarlo. Pero es mucho
más de palabras más mostrando con los hechos, porque es la
obra que muestra uno delante de la gente. Claro que delante
de Dios nosotros no necesitamos mostrarle obras, Él nos conoce
si somos de Él. Pero si no somos, también nos
conoce de dónde somos, porque a Él no puede ser engañado. Nosotros
sí nos engañamos. y somos engañados también es
triste porque la Biblia dice ellos son engañados y engañan
a otros hablan de los maestros fariseos ciegos, guía de ciegos pero los verdaderos creyentes
siguen al Señor Jesucristo y creen y hacen la obra. Hermanos, que
el Señor nos envió a hacer y predicar el Evangelio. Ahora, para terminar,
el creyente es hecho para buenas obras. Eso es lo más importante. En el libro de Efesios, capítulo
dos, verso ocho al diez, dice aquí, es muy importante, a mí
me gusta lo que el Apóstol San Pablo habló a los hermanos allá
en Éfeso dice porque por gracia soy salvo por medio de la fe
y eso es la verdad la salvación es por gracia y por medio de
la fe a Jesús al Jesús que nos enseña la Palabra
de Dios no cualquier Jesús aquí en este mundo hay muchos Jesús
pero el Jesús que tenemos es lo que enseña la Santa Biblia. Por gracia soy salvo por medio
de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios. Es un regalo,
es de Él, y esto lo regala quien Él quiere. Y no depende de quién
eres, qué reputación tienes, o cómo te respeta la gente, no
consiste en esto. No consiste que sepas o no sepas
leer o tengas letra, o lo que sea lo que tengas, cualquiera
que sea tu oficio, lo importante es que tienes que tener a Cristo
para ser salvo. Lo que tengas nunca vas a lograr
nada delante de Dios. Y ahora, como hemos siempre hablado,
el Señor Jesucristo llama a gente no importante sino llama a gente
cual sea lo que sea la persona tenga conocimiento de letras
o no sabe nada muchos de los apóstoles vemos que ellos no
sabían nada, no tenían letras pero Dios los llamó y los puso
en la hoja nosotros estamos sin conocimiento, nosotros no estamos
preparando un mensaje, el mensaje lo tenemos aquí, el mensaje está
aquí en este libro, escrito el mensaje, y no estamos buscando
más, la gente que está tratando de buscar otro mensaje, está
perdiendo el mensaje que enseña la palabra de Dios, que es lo
mejor, que es lo más importante, y que ahí está la salvación,
y eso es lo que está diciendo el apóstol aquí, por gracia estoy
salvo, por medio de la fe, y esto no es de vosotros, pues es don
de Dios. No por obras para que nadie ensegloríe,
o sea, que no por lo que hacemos nosotros logramos la salvación,
no por lo que somos. No vaya a decir, yo soy bueno,
mujer, yo soy buen marido, yo soy buen hijo, que bueno, es
bueno para la sociedad, pero delante de Dios nada de esto,
porque Dios escogió lo necio del mundo, Él escogió gente necia,
gente sin importancia, Dios no nos ha escogido por ser buenos. Dios no nos ha escogido porque
vio que estamos haciendo buenas cosas. Dios no nos escogió porque
nosotros éramos religiosos. Dios no nos escogió porque leíamos
la Biblia. Dios nos escogió en Cristo, hermanos. Sea lo que seamos. el apóstol San Pablo era un hombre
preparado, no solamente en letras, tenía lenguas, él podía hablar
donde quiera que se parara. Pero él dijo, todo esto es basura
para ganar a Cristo. Todo eso es basura. Yo cuando
vine predicando, no vine con sabiduría sino con demostración
del poder de Dios al Cristo crucificado. Eso fue su mensaje. Entonces
dice el verso diez, porque somos hechuras suyas, creados en Cristo
Jesús para buenas obras. ¿Y quién las preparó? Dios. Dios preparó estas buenas obras
de antemano para que el creyente anduviese en ella. Entonces cada
uno de nosotros, hermanos, debemos andar en buenas obras, no para
ser salvos, sino porque ya somos salvos. Es la muestra de la obra
de Cristo en el corazón de nosotros. Pero si no está andando así,
quizá no hay obra en usted. ¿Qué va a contar el hombre a
su gente si no ha sido hecho un nuevo hombre? ¿Qué hacía? Rompía toda cadena, todo lo que
le ponían. No respetaba a hombre. Pero cuando
Dios le hizo un nuevo hombre, hermanos, ahí vemos el cambio. Es Dios dando vida a la nosotros
no podemos hacer nada. Entonces estas buenas obras,
hermanas, son hechas por Dios. Y somos hechos en Cristo Jesús
para buenas obras. Y todo lo que usted vaya a hacer,
hágalo con esa fe que el Señor Jesucristo que le ha puesto. Y como ya le mencioné al principio,
estar en este lugar es una buena obra. Es una buena manifestación
de lo que Cristo ha hecho en su corazón, que usted desea recibir
más de Él. Para alimentar esa vida, ese
espíritu que Dios le ha dado. Y gracias a Él, porque sin Él
nosotros no estuviéramos en esta manera. Estuviéramos en otro
lugar, en vez de estar en este lugar para alabarle, para darle
gracias, para escuchar Su Palabra, para que nosotros pudiéramos
alimentarnos de este pan de vida que da vida a todos los pecadores. Entonces somos hechos para buenas
obras. Por eso predicamos, por eso predicamos
las buenas obras, porque es muy importante para el creyente,
no para que seamos creyentes, sino porque ya somos Un muerto no puede mostrar que
tenga vida a menos que Dios le haya dado vida. Y si Dios ya
le dio vida, tiene que mostrarlo andando, hablando, diciendo lo
que Dios ha hecho en su vida. Cree usted en este Cristo. Él
vive. Está sentado a la diestra de
Dios Padre. con poder para salvar a todos
Sus enemigos que son puestos bajo Sus pies. El Cristo de la
gloria está con nosotros. Está ahora. Crea Él, siga a Él,
no se separe de Él. Cada momento, dondequiera que
se reúna a predicar, esté allá para que aprenda del Señor La
iglesia primera cuando comenzó, en la casa, en el templo, allí
estaban juntos. Con el propósito de agradar siempre,
hermanos, al Señor Jesucristo. Aunque, pues, por nosotros mismos
nunca. Pero por el Señor, Él nos ha
hecho lo que nunca vamos a hacer. Nunca. Por nosotros mismos, por
la religión, o por lo que sea, no vamos a ser un creyente. es
por la obra del Espíritu Santo en nuestros corazones. Por eso,
si Dios ha hecho una nueva creación en usted, obedezca al Señor,
siga al Señor, testifíquele a otras personas, muéstrale realmente
que cree, donde se están reuniendo aquellos que predican y enseñan
la verdad. No ponga oídos a falsas enseñanzas. a gente que te está enseñando
que tienes que hacer algo para ser salvo. No hay nada que tengamos
que hacer, y a Cristo lo ha hecho todo. En el Señor, Jesús, si
usted es un creyente, está completo. No nos hace falta nada ya. Estamos
completos en Cristo, porque Él es el Dios, Señor de gloria. Que Dios les bendiga, hermanos. me atrevo a decir que todos los
que tienen vida aquí no estoy hablando de ninguno muerto me atrevo a decir que todos los
que tienen vida aquí yo no puedo decir que ha pasado por su mente
No puedo decir que es lo que han pensado. Pero si les puedo
decir algo que yo se que no han pensado. Les puedo asegurar que
no han pensado este pensamiento. Tengo que respirar. Tengo que respirar. Tengo que respirar. No lo han
pensado, verdad? Yo me imagino que si están pensando,
tengo que respirar, tengo que respirar. Están pretendiendo
que tienen vida. ¿Verdad? Están pretendiendo nada
más. La persona que está vivo va a respirar. va a respirar. Y la persona que
tiene la fe genuina, la persona que tiene la vida que Dios da,
esta persona va a tener las obras que Dios le dio, que el camino
en ellas. Punto. Y la persona que pretenda
tener obras, está pretendiendo respirar. está pretendiendo nada más que
tiene vida porque una persona me imagino que le puedes empujar
el pecho para que entre aire y salga aire y lo puedes mantener
haciendo estas cosas por mucho tiempo pero cuando dejes de hacerlo
se va a manifestar lo que es no hay vida en él Las obras no
salvan. Lo dice la Palabra de Dios. Hermano Germasio acaba de preguntar.
Las obras no salvan. Pero cualquier persona que dice
que cree en el Señor Jesucristo y esta fe no es manifestada,
no es manifestada en la obra de amor. La fe que obra por el
amor. Es lo que dice Él no es la circuncisión,
no vale nada, dice Gálatas, tampoco la incircuncisión, sino la fe
que obra por el amor. Tú tienes fe sin obras, yo te
voy a mostrar mi fe por mis obras. La fe sin obras es muerta. Gracias sean dadas a Dios por
la fe que Él da, por la fe que Él sostiene, nutre y hace que
andemos en lo que era determinado para nosotros
antes que al ser la honra y la gloria.

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Joshua

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