Bootstrap
David Pledger

Ministros competentes de un nuevo pacto

2 Corinthians 3:6
David Pledger February, 2 2025 Video & Audio
0 Comments

David Pledger, in his sermon "Ministros competentes de un nuevo pacto," addresses the theological topic of the nature and qualifications of ministers within the New Covenant, as found in 2 Corinthians 3:6. He argues that true ministers must first be genuine servants of Jesus Christ, emphasizing that salvation requires a new birth through the Spirit, as noted in Titus 3:5. Furthermore, Pledger asserts that ministers are divinely appointed and not self-made, reinforcing this with evidence from Paul's writings, including Ephesians 3:7 and Romans 6:17-18. The practical significance of this sermon lies in the reminder that Christian ministry is fundamentally about serving Christ and depends entirely on God's mercy and grace, highlighting the necessity of both divine calling and personal regeneration for effective pastoral service.

Key Quotes

“Los ministros del nuevo pacto son hechos primeramente siervos de Jesucristo.”

“Mi primera declaración. Los ministros del Nuevo Pacto son hechos primeramente servos de Jesucristo.”

“Nuestra suficiencia es de él. El Espíritu Santo tiene que ayudarnos, darnos la fuerza y el entendimiento para ser pastor.”

“Si predica la Biblia, ¿qué va a predicar? Cristo.”

What does the Bible say about the new covenant ministers?

The Bible teaches that ministers of the new covenant are made competent by God and must first be servants of Jesus Christ.

According to 2 Corinthians 3:6, God has made us competent ministers of a new covenant. This means that being a minister is not a self-appointed role; it is a divine calling. Ministers must first be true servants of Jesus Christ, as seen in Philippians 1:1, where Paul identifies himself and Timothy as servants of Christ. Additionally, in Titus 3:3, Paul emphasizes that all men are slaves to sin until they are born again. True ministry springs from a transformation brought about by God's grace, highlighting the significant role of regeneration and the necessity of being a servant before serving in ministry.

2 Corinthians 3:6, Philippians 1:1, Titus 3:3

How do we know that salvation is by God's mercy?

Salvation is by God's mercy, not by our works, as stated in Titus 3:5.

Titus 3:5 clearly articulates that we are saved not because of righteous things we have done, but because of His mercy. This underscores the central tenet of sovereign grace theology, which asserts that God's grace is the ultimate cause of our salvation. We are reminded that, when confronted with our sins, it is the love and kindness of God our Savior that led to our salvation. Our regeneration is a work of the Holy Spirit, emphasizing that both faith and repentance are gifts from God (Ephesians 2:8). Thus, our salvation is entirely dependent on God’s grace, showcasing His sovereignty in the work of redemption.

Titus 3:5, Ephesians 2:8

Why is it important for ministers to depend on the Holy Spirit?

Ministers must depend on the Holy Spirit for their sufficiency and effectiveness in leading the church.

The reliance on the Holy Spirit is crucial for ministers, as highlighted in Ezekiel 2:2, where God empowers His servant to speak. Paul's acknowledgment that 'our sufficiency is from God' (2 Corinthians 3:5) indicates that ministers are not competent in their own strength but must depend entirely on the Spirit's guidance and wisdom. This dependence is essential for delivering messages that truly edify the body of Christ. Without the empowerment of the Holy Spirit, pastors cannot fulfill their calling to lead and nourish God's people effectively. It reminds ministers that they do not stand in their own abilities but by the grace and power of God.

Ezekiel 2:2, 2 Corinthians 3:5

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Bueno, buenos días. Yo tengo
que pedir su paciencia porque voy a tratar de predicar en español. Y hace años, más de 47 años, yo
vivía aquí entre dos cuadras de este lugar. Vivía allí por
como ocho años. Y tengo cuatro niños, y la más
pequeña, ella fue nacida aquí. Yo tengo una yucateca en la casa. Bueno, es un placer estar con
ustedes, especialmente porque hoy están reconociendo el hermano
Joel como su pastor. Y es lo que una iglesia debe
ser. Y es una bendición tan grande
cuando cuando Dios llama y bendice una iglesia con un pastor. Y es que espero aquí que Dios
bendice a él y su ministerio por muchos años y todos ustedes
también que pueden ser fieles en siguiendo a Cristo. Bueno, como dije, ten paciencia
conmigo, ok? Bueno, vamos a leer en Segunda
de Corintios. Capítulo 3, y unas pocas palabras en el texto
6. Segunda de Corintios 3, 10. el cual asimismo nos hizo ministros
competentes de un nuevo pacto. Es lo que quiero hablar en esta
mañana sobre esas palabras, el cual nos hizo ministros competentes
de un nuevo pacto. Y hay tres declaraciones, tres cosas que
quiero decir sobre el ministro competente de un nuevo pacto. Primero, los ministros del nuevo
pacto son hechos primeramente siervos de Jesucristo. Es lo que Dios hace primero,
siervo, siervos de Jesucristo. Puede ver en Filipenses capítulo
uno y el texto uno que Pablo hablando otra vez de él y temoteo
dijo lo mismo aquí. Filipenses capítulo uno. y el texto uno. Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo
a todos los santos en Cristo Jesús. Primeramente, uno debe
ser hecho un siervo de Cristo antes de ser ministro de nuevo
pacto. Tiene que ser siervo de Jesucristo. Es lo que tiene que pasar primeramente
y es la la. Ese es el nacimiento nuevo. Uno debe ser nacido de espíritu
y y la agua dice la palabra de Dios. Es lo que tiene que pasar
primeramente. El pastor debe ser un uno que
ha sido hecho un un siervo de Cristo antes de ser ministro
de Cristo. Si quieren buscar conmigo en
Tito Tito capítulo 3. Y yo digo esto porque Todos los
hombres, cada uno de nosotros que estamos aquí hoy, somos siervos. Yo soy un siervo, usted es un
siervo, y somos siervos de Dios o todavía estamos en esclavitud
al pecado. Porque así es como nacimos, esclavos. Y yo voy a mostrarle esto aquí
en el texto de Tito 3, 1. Recuérdales que se sujeten a
los gobernantes y autoridades que obedezcan, que estén dispuestos
a toda buena obra. que a nadie difamen, que no sean
pendencieros, sino amables, mostrando todo mansedumbre para con todos
los hombres, porque nosotros también. Fíjese, él dice nosotros. Pablo está incluyendo a sí mismo. Porque nosotros también éramos
en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos. Esclavos. Todos somos sirvientes
de Satanás o Dios, porque nacimos esclavos, como él dice aquí. Esclavos. de concupiscencias y deleites
diversos viviendo en malicia y envidia y aborrecibles y aborreciéndonos
unos a otros. Pero cuánto se manifestó la bondad
de Dios nuestro Salvador y su amor para con nosotros nos salvó. Fuimos sirvientes, todos nosotros,
esclavos, esclavos. Pero cuando el amor, dice Pablo,
el amor de nuestro Señor, nuestro Salvador y la bondad vino a nosotros,
nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho,
sino por su misericordia. por el lavamiento de la regeneración
y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros
abundamente por Jesucristo nuestro Salvador, para que, justificados
por su gracia, pudiésemos hacer herederos conforme a la esperanza
de la vida eterna. Así es lo que quiero poner en énfasis es que cuando
nacimos en este mundo somos esclavos, somos sirvientes de algo, pero
no de Dios. Uno tiene que ser nacido de nuevo
y entonces viene a ser siervo de Dios. Es claro, es claro,
porque sabe que cuando entramos en este mundo ya somos pecadores. Y como dice aquí, Él nos salvó. Nosotros no salvamos a nosotros
mismos, pero él nos salvó por su misericordia. Y su misericordia,
piensa en esto, su misericordia en escogiendo. Antes de la fundación, Dios escondió,
eligió su pueblo. Es lo que dice la Biblia. Antes de ser bien o mal, Dios
hizo su elección. Es lo que la Biblia dice. En
tiempo, cuando estamos aquí en este mundo, Dios manda el Evangelio
a nosotros y por su gracia, por su misericordia, somos salvos. Él nos salva. Nosotros nos salvamos
a nosotros mismos. Y para ser un ministro del Nuevo
Pacto, uno tiene que ser primeramente un siervo de Dios. Tiene que
ser nacido de nueva. Ser nueva criatura, dice Pablo
en primera de Corintios cinco. No salvó. Somos esclavos. Aquí dice esclavos aquí. Bueno, somos esclavos, siervos
de Satanás. Somos siervos de pecado del mundo. Bueno, de todo más que Dios.
pero con su misericordia y su bondad por la gracia de Dios
nos salva a nosotros. Y si uno no está un siervo de
Jesucristo, no puede ser un ministro de Cristo. Y yo sé que hermano
Joel ya confesó y por muchos años ha mostrado que es un un
siervo de Jesucristo, que él conoce a Jesucristo. Es lo que
la salvación es, verdad? Es conocer Dios. Es lo que él
dijo en su oración en Juan capítulo 17. Él dijo esa es vida eterna
para conocer a ti, el padre y el que usted envió. Entonces, para
conocer Dios. Es por eso que muchas veces yo
digo La salvación y la religión son dos cosas diferentes. Todo el mundo está religioso. Todo el mundo está confiando
en algo. Muchas veces es su propia justicia. Pero la salvación es Venir a conocer que es pecador
y que sólo Cristo puede salvarle. Es siempre solamente por la sangre
de él que nuestros pecados pueden ser borrados, que nos limpia
la sangre de todos nuestros pecados, pecados pasados, pecados hoy
y pecados en el futuro. La salvación está completamente
de él y la obra que él hizo, ¿verdad? Y uno tiene que venir
a ser siervo de Cristo Jesús. Si uno no es siervo de Jesucristo,
él no es salvado, no tiene salvación. Cada persona aquí hoy que conoce
a Dios, que es salvada, eres un siervo de Jesucristo. Muéstrame
en Romanos 6. Voy a leer unos textos aquí que
nos dicen así. En Romanos, 6 y comenzando con
17. Pero gracias a Dios que aunque
eres esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón aquella
forma de doctrina a la cual fuisteis entregados. La forma de doctrina
aquí es es el Evangelio. Él está hablando, escribiendo
la carta a creyentes, y él dice que gracias a Dios que aunque
eres pasado, ¿verdad? Pasado por esos de quien él está
escribiendo. Eres esclavos del pecado. Habéis obedecido de corazón,
creído, creído con el corazón. El hombre crea para justicia. Es lo que él dice en capítulo
10. Uno tiene que oír el evangelio
para ser salvado. Es por eso que es tan importante
que los pastores, como Joel, gracias a Dios, que Dios llama
hombres para predicar su palabra. Y nadie es suficiente en sí mismo. Cristo nos dice sin él no podemos
hacer nada. Es tan importante que reconocimos
hoy en la mañana para ser un ministro. Primeramente, uno tiene
que ser siervo de Cristo. Tiene que conocer a Cristo. Tiene que haber tenido el nacimiento
nuevo. Y sin esto, uno no puede ser
ministro del nuevo pacto. Vamos a leer más aquí. Pero gracias
a Dios, que aunque eres esclavos del pecado, habéis obedecido
de corazón aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados
y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos. Siervos de la
justicia, hablo como humano por vuestra humana debilidad, que
así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir
a la inmundicia y la iniquidad, así ahora para santificación,
presentar vuestros miembros para servir a la justicia. Porque porque cuando eres esclavos
del pecado, así nacimos esclavos del pecado. Eres libres en aquel
tiempo cuando eres esclavos del pecado. Eres libres acerca de
la justicia. ¿Por qué? ¿O por qué fruto tenías
de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? No sé. No sé hoy usted, pero
en mi vida, antes de que Cristo me llamó, yo tengo muchas cosas
que me avergüenzan en mi vida. Y una parte del cielo, estar
con Cristo, una bendición para mí es, yo creo que no vamos más
tener memoria de nuestra vida antes de venir a conocer a Cristo. Porque no tenemos frutos en estas
cosas, y todos nosotros Por el pecado nos avergüenza ahora,
porque el fin de ellos es muerte. Si Dios nos había dejado así,
lo futuro para todos nosotros sería muerte eterna. Así estuvimos en el camino, verdad,
hacia el infierno, hasta muerte, hasta muerte. Pero por la bondad
y la misericordia de Dios, él nos salvó y nos dio la fe para
creer la forma de doctrina, el evangelio. La fe es un dádiva
de Dios. La mayoría de la gente cree que
todos tienen fe. Y es cierto que en algún respecto
la gente tiene fe, pero la fe que salva es una fe que Dios
nos da. Nosotros creemos. Sí, él no cree
para nosotros. Entiendo eso. Y el arrepentimiento
también él nos da. Pero nosotros arrepentimos, verdad? Es difícil a veces a entender
eso, pero fe y arrepentimiento son dádivas de Dios. Es lo que dice en Efesios 2 8,
verdad? Por la fe son salvos. y no de vosotros, pero es don
de Dios. Amén. Bueno, es mi primera declaración. Los ministros del Nuevo Pacto
son hechos primeramente servos de Jesucristo. Bueno, segundo,
los ministros del Nuevo Pacto son obra de Dios. El texto donde comenzamos en
Segunda de Corintios, capítulo 3, el texto 6, el cual a sí mismo nos hizo ministros
competentes de nuevo pacto. Él se refiere a Dios. Él nos hizo, dice Pablo. Un hombre
no se hace a sí mismo un ministro. Es la obra de Dios para hacer
uno un ministro de Nuevo Pacto. Y como dice aquí Pablo, él cual
a sí mismo nos hizo ministros. Él está incluyendo a Timoteo. Él fue un ministro también igual
con Pablo. En Pablo siempre en sus letras, la escritura,
él siempre confiesa que fue Dios quien hizo ministro. Por ejemplo, en Efesios 3 7,
él dijo el cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia
de Dios que me ha dado, me ha sido dado según la operación
de su poder. Dios hace a los ministros. Las escuelas, los seminarios,
bueno, ellos pueden ayudar, pero no pueden hacer uno un ministro. Es la obra de Dios. Y no sé por
qué, pero él, por su voluntad y por su propósito que él tiene. Todos somos, todos los creyentes
somos siervos de Cristo Jesús, pero él nombra a algunos para
ser ministros del nuevo pacto. Eso no significa que uno es mejor
o está arriba de otros. Todos somos iguales, que somos
hijos de Dios, los que son salvos. Somos hijos de Dios, pero si
Él nombra, escoge algunos para ser pastores. En Efesios 4, Pablo
nombró apóstoles, profetas, evangelistas y pastores y maestros son oficinas
en la iglesia. Pero hay que ver que por todos
la obra es lo mismo. Sea un hombre, un. evangelista,
sea un hombre, un pastor. Yo creo que no hay apóstoles
como los apóstoles, los doce apóstoles hoy. Pero todos tenemos
el mismo trabajo. ¿Qué es? Es para edificar el
cuerpo de Cristo. y que es el cuerpo de Cristo
es la iglesia, es la iglesia que él amó y se dio a sí mismo
por su iglesia. Yo estuve hace unos días predicando
este mensaje. Bueno, las notas en inglés y
tuve que decir que Dios no llama mujeres para ser pastores. Estamos viviendo en tiempos que
muchos no quieren creer lo que la Biblia dice, pero Dios tiene
un orden. Es importante que nosotros seguimos
con la orden que Dios ha puesto, ¿verdad? Las mujeres, gracias
a Dios por todas ellas. Yo doy gracias a Dios por mi
esposa. Ella ha sido una buena ayuda. en la obra de Dios. Es cierto,
pero tengo que decir que Dios no llama mujeres para ser pastor. Y por qué digo esto? Porque Pablo
dijo Pero no permito a la mujer enseñar ni ejercer autoridad
sobre el hombre. Hay otra cosa. Para mí es chicoso, no sé, es
una palabra. Él dijo, marido, el pastor debe
ser marido de una sola mujer. Y yo creo que no mujer puede
ser marido de una sola mujer. Pero estamos viviendo en días
tan confundidos, ¿verdad? Que muchos dicen, bueno, yo fui
nacido hombre, pero yo me pienso que hoy yo soy una mujer. No. Hay hombres y hay mujeres,
¿verdad? Es como Dios los hizo. Es la
ciencia. Es bueno chico, chistoso, chistoso
para mí. Ellos siempre dicen, sigue la
ciencia. Okay. Hay dos, hay hombre, hay
mujer. Es lo que Dios nos hizo, ¿verdad? Dios hizo el primer hombre en
su imagen y nosotros no podemos imaginar qué imagen era Adán
antes de pecar, antes de desobedecer el Señor con el conocimiento
que el hombre tenía y todo que él tenía. perfectamente hecho
por las manos de Dios. Pero cuando él pecó, entonces
por un solo hombre, dice la Biblia, verdad? El pecado entró y todos
nosotros fuimos hechos pecadores por el pecado de Adán. Y muchos
dicen a mí no me gusta esto. Bueno, hay que pensar, si no
le gusta esto, es el único medio de salvación. Como fuimos hechos
pecadores por un hombre. Somos hechos justificados por
la obra de un solo hombre. El Dios hombre, ¿verdad? Jesucristo. Es la esperanza que tenemos. No tiene que buscar falta con
Dios y la palabra de Dios. La palabra de Dios no cambia. Dios no cambia. Y los hombres,
sus necesidades no cambian tampoco. Bueno, una cosa más. Los ministros del nuevo pacto
pueden aprender de Ezequiel. Vamos a buscar este libro en
el Antiguo Testamento. Yo estuve leyéndolo hace unos
días y pensando lo que podemos ver aquí cuando Dios lo hizo
este hombre un profeta. Y hay tres cosas que vamos a
notar en el primer capítulo del texto 26. Ezequiel, Uno veintiséis. Él tenía una visión y es importante
ver aquí. Y sobre la expansión que había
sobre sus cabezas se veía la figura de un trono que parecía
de piedra de zafro. Y sobre la figura del trono había
una semejanza que parecía de hombre sentado sobre él. El que es hecho ministro de nuevo
pacto, él debe, no con visión, pero él debe saber dónde está
Jesucristo hoy. Él está sobre el trono de Dios. Y él subió el trono por medio
de su cruz, donde él sufrió y pagó la deuda de su pueblo. Y él está ahora sentado con todo
potestad en el cielo y también en la tierra, nos dice. Él va a ser sententado reinando
sobre todo hasta que el último enemigo será puesto debajo de
sus pies y es la muerte. Él ya venció sobre la muerte,
pero un día él va a resucitar todos los cuerpos de su pueblo
y no había más muerte ya. Pero el ministro tiene que recordar
que el siervo es ministro de Dios hombre que es todopoderoso,
que está en el trono de Dios, está reinando de todo. Y él es
un embasador de él, un embasador de él. Y segundo, No solamente
tiene que ver y saber y está bien convencido que está sirviente
el ministro de Cristo Jesús sobre el trono que da vida eterna. Es lo que la Biblia dice, el
hombre no gana, no merece. Pero es un dádiva de Dios. La paga del pecado es muerte. Si Dios nos paga por lo que merecemos,
él va a darnos muerte eterna, verdad? Pero la don de Dios,
la dádiva de Dios es vida eterna. Y segundo, en el capítulo dos
de Ezequiel, Me dijo, hijo de hombre, ponte sobre tus pies
y hablaré contigo. Y luego que me habló, entró la
Espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies. Él tiene que saber
y está convencido que él no es suficiente en sí mismo. que depende
sobre el Espíritu Santo. La obra de predicar y ser un
pastor es, como Pablo dijo, somos olor de muerte a algunos, olor
de vida a otros. ¿Y quién es suficiente para esas
cosas? Nadie. Nuestra suficiencia es
de él. El Espíritu Santo tiene que que
ayudarnos, verdad, darnos la fuerza y el entendimiento para
ser pastor. Porque son las ovejas de Cristo. Es es lo que siempre tiene que
recordar. Hermano Dios está poniéndole
como pastor de sus ovejas, las ovejas que él amaba tanto y dio
su vida por ellas. Y hay que tener paciencia y amor
porque todos, aunque somos salvos, todavía tenemos pecado, ¿verdad? Sí. Y cada uno de nosotros queremos
paciencia tenemos que dar paciencia a otros,
amar unos a otros. Y tercero, y finalmente, el predicador
tiene que ver que Cristo está sentado sobre el trono, el Dios
hombre, Tiene que saber que su obra, él necesita el Espíritu
Santo, no por fuerza humana, pero con la bendición del Espíritu. Y también en capítulo 3, aquí
en Ezequiel. El texto uno me dijo, hijo de
hombre, come lo que hayas, come este rollo. El rollo es simbólico,
verdad de la palabra de Dios. Ellos no tenían libros en aquel
tiempo. Todo está en rollos y Dios mandó
su profeta a comer. Y es la comida de un pastor. La palabra de Dios. Porque hay
que enseñar. Si tenemos otros libros, Yo vi
algunos libros aquí en su estudio y son buenos y son ayudas, verdad? Pero el libro que va a predicar
es este libro aquí y hay que conocerlo para predicar y dar
alimento a las ovejas de Cristo. las Escrituras, la Biblia. Y si predica la Biblia, ¿qué
va a predicar? Cristo. Cristo Jesús. Cuando después
de su resurrección, recuerdas que él apareció a sus discípulos
y él nos dice que él mostró cómo los profetas, la ley Los profetas
y los amos todos hablan de él. No importa dónde buscas en este
libro. Tiene que ver Cristo y cada mensaje,
cada mensaje que va a predicar tiene que levantar a Cristo Jesús. Bueno, hermanos, como empezó,
empecé su paciencia. Y me han dado, gracias, muchas
gracias por su atención. Y espero que Dios pueda usar este
mensaje para su gloria y la honra de Cristo. Amén.
David Pledger
About David Pledger
David Pledger is Pastor of Lincoln Wood Baptist Church located at 11803 Adel (Greenspoint Area), Houston, Texas 77067. You may also contact him by telephone at (281) 440 - 0623 or email DavidPledger@aol.com. Their web page is located at http://www.lincolnwoodchurch.org/

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.