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El llamado al Hombre de Dios

1 Timothy 6:11
Joel Coyoc December, 22 2024 Video & Audio
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Joel Coyoc December, 22 2024
Estudio de 1 Timoteo

El sermón "El llamado al Hombre de Dios," predicado por Joel Coyoc, se centra en el exhortativo tema de la piedad y la vida que debe caracterizar a aquellos que son considerados "hombres de Dios," tomando como base 1 Timoteo 6:11-12. El predicador argumenta que los hombres y mujeres de Dios son aquellos llamados y capacitados por Cristo para cumplir con responsabilidades específicas en la iglesia, lo cual incluye seguir la justicia, la fe, el amor, y vivir con paciencia y mansedumbre. Scripturalmente, el sermón enfatiza la importancia de huir de la codicia y las falsas enseñanzas que desvirtúan la piedad, basándose en textos como 1 Timoteo 6:10 y Filipenses 3:8-9, que resaltan que la verdadera riqueza radica en una relación genuina con Cristo y no en posesiones materiales. La significancia práctica de este mensaje radica en la llamada a los creyentes a una vida de dedicación, integridad y constante confianza en la justicia de Cristo, evitando el orgullo y la autoconfianza, ya que toda justicia proviene del Salvador.

Key Quotes

“Los que tienen amos creyentes, no los tengan en menos por ser hermanos, sino sírvanles mejor, por cuanto son creyentes y amados los que se benefician de su buen servicio.”

“Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento.”

“Hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.”

“La justicia es confiar en el único que ha hecho justicia. Confiar justicia es confiar en aquel que vino a ganar justicia en favor de su pueblo.”

What does the Bible say about being a man of God?

The Bible defines a man of God as someone called by God for a specific purpose and duty, embodying faith and righteousness.

A man of God is described in 1 Timothy 6:11 as one who flees from unrighteousness and pursues righteousness, godliness, faith, love, patience, and gentleness. This concept is not new to the New Testament; it bears its roots in the Old Testament, where figures like Moses and David were called 'men of God' for their divine tasks. Through Christ’s work in the New Covenant, every believer is now seen as a man or woman of God, set apart for a holy purpose, and intended to reflect God's virtues in their lives.

1 Timothy 6:11, Exodus 33:11, Psalms 90:1, 1 Peter 2:9

How do we know the doctrine of justification is true?

The doctrine of justification is established through Scripture, affirming that believers are declared righteous solely through faith in Christ.

Justification, as explained in verses like Romans 3:28, asserts that a person is justified by faith apart from works. This truth is grounded in the perfect righteousness of Jesus Christ, who fulfilled the law on behalf of His people. When believers place their faith in His finished work, they are counted righteous before God. This is not based on personal merit but is a free gift of grace—highlighted in Ephesians 2:8-9—that underscores that salvation and justification come only through faith in Jesus Christ, not through any of our efforts or good deeds.

Romans 3:28, Ephesians 2:8-9, 2 Corinthians 5:21

Why is pursuing godliness important for Christians?

Pursuing godliness is crucial as it reflects our transformation and obedience to God's will through faith in Christ.

The pursuit of godliness is emphasized in 1 Timothy 6:11-12, where Paul instructs Timothy to follow righteousness, godliness, faith, love, patience, and meekness. This pursuit is essential because it signifies a believer's response to God's grace and mercy in their life. As Christians, we are called to reflect Christ’s character, living in a way that honors Him and fulfills our calling as His chosen people. Furthermore, godliness equips believers to resist worldly temptations and to serve others effectively, demonstrating the transformative power of the Gospel in our hearts and lives, which ultimately glorifies God.

1 Timothy 6:11-12, Titus 2:11-12, 1 Peter 1:15-16

What is the significance of faith in the life of a believer?

Faith is the means by which believers are justified and empowered to live according to God's will.

Faith is foundational for the Christian life as indicated in 2 Corinthians 5:7, where we walk by faith, not by sight. It is through faith that believers receive grace, enabling them to be justified before God (Romans 5:1). This faith is not merely intellectual assent but is a deep trust in God's promises, His character, and the finished work of Christ. As believers grow in faith, they are empowered by the Holy Spirit to live lives that reflect Christ, pursuing holiness and good works that align with God's will. The journey of faith includes acknowledging our ongoing need for Christ and the grace He provides to navigate life’s challenges.

2 Corinthians 5:7, Romans 5:1, Hebrews 11:1

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la primera carta del apóstol Pablo a Timoteo Primera de Timoteo capítulo seis Dice la Palabra del Señor, todos
los que están bajo el yugo de esclavitud, tengan a sus amos
por dignos de todo honor, para que no sea blasfemado el nombre
de Dios y la doctrina. Y los que tienen amos creyentes,
no los tengan en menos por ser hermanos, sino sírvanles mejor,
por cuanto son creyentes y amados los que se benefician de su buen
servicio. Esto enseña y exhorta. Si alguno
enseña otra cosa y no se conforma a las sanas palabras de nuestro
Señor Jesucristo y a la doctrina que es conforme a la piedad,
está envanecido, nada sabe y delira acerca de cuestiones y contiendas
de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias,
malas sospechas. Disputas necias de hombres corruptos
de entendimiento y privados de la verdad que toman la piedad
como fuente de ganancia. ¡Apártate de los tales! Pero gran ganancia es la piedad
acompañada de contentamiento, porque nada hemos traído a este
mundo y, sin duda, nada podremos sacar. Así que teniendo sustento
y abrigo, estemos contentos con esto, porque los que quieren
enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias
necias y dañosas que hunden a los hombres en destrucción y perdición. Porque raíz de todos los males
es el amor al dinero, el cual codiciando a algunos, se extraviaron
de la fe y fueron traspasados de muchos dolores. Mas tú, oh
hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la
piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena
batalla de la fe, hechamano de la vida eterna a la cual asimismo
fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de
muchos testigos. Te mando delante de Dios que
da vida a todas las cosas, y de Jesucristo que dio testimonio
de la buena profesión delante de Poncio Pilato, que guardes
el mandamiento sin mácula ni reprensión hasta la aparición
de nuestro Señor Jesucristo, la cual a su tiempo mostrará
el bienaventurado y solo soberano Rey de Reyes y Señor de Señores,
el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible,
a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual
sea la honra y el imperio sempiterno. Amén. A los ricos de este siglo
manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas
las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo que nos da todas
las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan
bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos,
atesorando para sí buen fundamento para lo porvenir, que echen mano
de la vida eterna. Oh Timoteo, guarda lo que se
te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas
vanas y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, la
cual, profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia
sea contigo. Amén. Vamos a meditar los versículos. El versículo once dice más tú,
oh, hombre de Dios, huye de estas cosas y sigue la justicia, la
piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre, más tú, oh, hombre
de Dios, huye de estas cosas. Hombre, hombre de Dios, Vamos
a meditar sobre lo que es un hombre de Dios y el llamado al
hombre de Dios. Este término hombre de Dios es
un término que no es nuevo del nuevo, no es propiamente un concepto
nuevo que se presenta en el Nuevo Testamento, es un concepto que
se encuentra también en el Antiguo Testamento y un hombre de Dios
es un hombre, un varón que ha sido llamado para una tarea específica,
para un ministerio específico, con una responsabilidad solemne
e importante delante de Dios, designado para un alto oficio.
Algunos de los hombres que son llamados en el Antiguo Testamento
como hombres o varones de Dios son, por ejemplo, a Moisés se
le llamó varón de Dios, también se le llama varón de Dios a David,
Elías específicamente hay una historia en el libro de Reyes
en el capítulo uno cuando el rey mandó para que trajeran a
a Elías y vino un general le dijo varón de Dios desciende
y Elías le dijo si soy varón de Dios que venga fuego del cielo
y te consuma y bueno eso ocurrió tres bueno dos veces los generales
venían a a darle órdenes al varón de Dios y el último pues más
que dar una orden imploró por su vida y estaba claro que era
varones de Dios. Ahora qué qué gran bendición
es que por la obra del Señor Jesucristo en el nuevo pacto
es la designación para todo creyente. todo creyente es un varón o una
mujer de Dios. En la mañana estaba citando un
pasaje que nos habla del hecho de ser gente de Dios, dice, o
ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo el
cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios y que no sois
vuestros, porque habéis sido comprados por precio. Glorificar
pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales
son de Dios. Somos del Señor en alma y en
cuerpo. Hay otros pasajes que lo implican.
Dice Pedro, sabiendo que fuimos rescatados de nuestra vana manera
de vivir, la cual recibimos de nuestros padres, no con cosas
corruptibles como oro o plata, sino con la sangre preciosa del
Señor Jesucristo. Las personas que eran considerados
varones de Dios implicaban el hecho de ser, de tener una unción,
de ser ungidos y el apóstol Juan en su primera carta en el capítulo
2 hablando a los creyentes dice vosotros tenéis la unción del
santo. Y uno de los pasajes más específicos
está en primera de Pedro capítulo 2 versículo 9 cuando dice vosotros
sois real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios
para que anunciéis las virtudes del que os llamó de las tinieblas
a su luz admirable. Es verdad que Pablo está escribiendo
a Timoteo y en la nueva, en el nuevo pacto, pues un varón o
una mujer de Dios es todo aquel que ha sido comprado por precio
de la sangre del Señor Jesucristo. De hecho, pues somos doblemente
propiedad del Señor, lo somos por creación y lo somos por redención. Hemos sido redimidos por la sangre
del Cordero. Y Cuando pensamos en aquellos hombres
que Dios llamó a tareas específicas, bueno, lo que vamos a estudiar
implica a personas como pueden ser ancianos, diáconos, pastores
como Timoteo en este caso, pero implican a todo el pueblo de
Dios. Y es una gran bendición el poder ser considerados hombres
y mujeres de Dios, es un honor. Estábamos en el reino de las
tinieblas y por la rica misericordia del Señor hemos sido trasladados
al reino de su amado Hijo. Lo hemos ido con una designación
especial, anunciar las virtudes de lo que nos llamó de tinieblas
a luz admirable. Recordemos que podemos ser hombres
y mujeres de Dios, podemos ser un real sacerdote, una nación
santa, un pueblo adquirido por Dios y eso es solamente porque
Dios ha sido rico en misericordia, no es porque nosotros somos más
inteligentes que otros, no porque estamos más guapos o nos hemos
portado mejor, nosotros somos lo mismo que los demás, pero
Dios que es rico en misericordia nos nos dio vida juntamente con
Cristo. Ahora, Pablo está llamando a
este hombre de Dios y le dice, más tú, oh hombre de Dios, huye
de estas cosas. En la mañana estábamos mirando
algunos vicios de los cuales Pablo está llamando específicamente
a quienes Dios ha delegado responsabilidad en la iglesia de dirigir su iglesia,
pero también para todo creyente. Somos llamados a huir de aquello
que aún tenemos presente en nuestra vieja naturaleza, que es una
tendencia a ser idólatras, una tendencia a tener un corazón
dividido. ¿Y cuáles son esas cosas de las
cuales se está llamando al pueblo del Señor a huir, pues una es
enseñar cosas que no se conforman a la sana doctrina y eso sucede
porque hay gente que pues simplemente tiene una apariencia de piedad
pero niega la eficacia de ella. Personas que están, que son personas
corruptas de entendimiento y privados de la verdad que tienen la piedad
como una fuente de ganancia. personas que su motivación, su
razón de vivir es riqueza, los que quieren enriquecerse,
que viven en codicia y que están extraviados
de la fe verdadera. Hay que huir de algunas cosas,
hay algunos casos en que la escritura nos llama a huir y este es uno
de esos casos. no siempre somos llamados a hacer
frente, hay algunas ocasiones en que somos llamados a huir
y específicamente cuando se trata de establecer metas en nuestra
vida, el pueblo del señor se le recuerda, huye, huye de tener
como meta de tu vida simplemente la acumulación de cosas materiales,
recuerde que esta vida es demasiado corta para invertirla simplemente
en posesiones materiales. Ahora, no solamente hay que huir
de esas cosas, sino sigue la justicia, sigue la justicia. Lo primero que se le llama al
varón de Dios es a seguir la justicia. ¿Y qué es la justicia? Pues la justicia es la conformidad
absoluta a la voluntad de Dios. Hacer la voluntad de Dios es
justicia. Todo lo que no se conforma a
la voluntad de Dios es injusticia. Recuerde que en lo que estábamos
leyendo en la mañana leímos un pasaje en Amós que menciona cómo
fue vendido el justo. Y una de las cosas que nosotros
por la gracia de Dios hemos vislumbrado es que hay un justo. Solamente hay un justo y es el
Señor Jesucristo y solamente hay una justicia y es la justicia
del Señor Jesucristo. Recuerde que nuestras obras de
aparente justicia pues a los ojos de Dios no son en lo absoluto
justicia. Justicia es vivir como el Señor
Jesucristo vivió, que en el Salmo 48 se nos dice con claridad,
hablando del Señor Jesucristo, que la ley estaba en su corazón
y el hacer la voluntad del Señor le había agradado. La justicia,
seguir la justicia. Ahora, la Biblia tiene una pregunta,
¿cómo podemos hacer justicia siendo injustos? La Biblia dice
que así como el leopardo no puede quitar sus manchas, pues el hombre
no puede quitar su pecado. Y seguir la justicia, primeramente,
es seguir aquel quien es la justicia. La justicia es el Señor Jesucristo. Seguir la justicia es lo que
el apóstol Pablo vivía desde que el Señor Jesucristo, quien
es nuestra justicia, se le reveló a él, y él está recordando a
este joven pastor, a quien tiene como hijo, a que siga la justicia. La manera en que le pide que
siga es de estar en una labor constante, de estar siguiendo
la justicia. Y en Filipenses capítulo tres,
el apóstol Pablo Es importante que cuando pensamos
en que lo que él está llamando a la gente, a la gente del pueblo
de Dios, recordemos cómo, cómo empieza esto, porque somos dados
a que cuando pensamos en justicia, casi siempre pensamos que es
algo que nosotros podemos hacer. nacemos de esa manera, nacemos
pensando que hay algo que nosotros podemos hacer. Es la razón por
la cual el evangelio verdadero choca con el hombre, porque el
hombre quiere tener protagonismo. Y el apóstol Pablo empieza diciéndonos
en versículo cuatro, versículo tres, porque nosotros somos la
circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos
en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne. seguir
la justicia es no confiar en la carne, sino confiar solamente
en Cristo y gloriarnos solamente en Cristo. Hermanos, seguir la
justicia es el hecho de que yo hablo y si hay algo que puedo
hablar y puedo presumir es Cristo es mi justicia. Si hay algo que
puedo gloriarme es en el Señor Jesucristo y en ninguna otra
cosa. Pablo empieza a decirse hablando
de su justicia entre comillas. Dice versículo cuatro, aunque yo tengo
también de qué confiar en la carne, si alguno piensa que tiene
de qué confiar en la carne, yo más. En términos humanos, es
justo, yo soy justo, pero dice, dice él, circuncidado al octavo
día del linaje de Israel de la tribu de Benjamín, hebreo de
hebreos en cuanto a la ley fariseo, en cuanto a ser lo perseguidor
de la iglesia, en cuanto a la justicia que es en la ley irreprensible. definitivamente el apóstol Pablo
no está llamando a Timoteo a seguir esta justicia sigue diciendo
el apóstol Pablo pero cuantas cosas eran para mi ganancia las
he estimado como pérdida por amor de Cristo y ciertamente
aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del
conocimiento de Cristo Jesús mi Señor Por amor del cual he
perdido todo y lo tengo por basura para ganar a Cristo y ser hallado
en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley,
sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por
la fe. Sigue la justicia. Y la evidencia
que estás siguiendo la justicia es que Dios te ha dado el don
de la fe, la evidencia que estás siguiendo la justicia es que
tú no tienes a semejanza del apóstol Pablo, tú no estás presumiendo
absolutamente de nada de tus logros. Tú sabes con claridad
que puedes vivir ahora en buenas obras solo porque él te ha dado
vida, pero eres consciente, eres totalmente consciente que las
buenas obras solo son buenas obras porque estás en Cristo.
y que esas buenas obras, por cuanto son ordenadas por Dios,
son buenas obras, pero en cuanto a que tienen relación con nosotros,
pues están llenas de tanta debilidad y de tanto pecado. Y no nos gloriamos
ni siquiera en esas buenas obras, nos gloriamos en el Señor Jesucristo. Él es nuestra justicia. El apóstol
Pablo podía decir que estaba circuncidado al octavo día. Estamos
gracias a Dios porque el pueblo del Señor No estamos circuncidados al octavo
día, pero en Cristo estamos circuncidados. Él cumplió toda la ley. Él cumplió
toda la ley en favor de su pueblo. Y una de las cosas importantes
es seguir la justicia. Y seguir con toda intensidad
el hecho de que siempre estoy confiando nada más que en la
justicia del Señor Jesucristo. Guardando mi corazón de no hacer
absolutamente nada con el propósito de alcanzar el favor de Dios
y no solamente confiar en el Señor Jesucristo. Hacemos lo
que hacemos, no para ser salvos. Hacemos lo que hacemos porque
por su gracia él nos ha dado la salvación. Hacemos lo que
hacemos porque por su gracia nos ha dado la fe para confiar
en que el Señor Jesucristo ha cumplido toda la ley que yo no
soy capaz de cumplir en mi favor. Y eso se traduce. Es interesante
que va a decir sigue la justicia, sigue la piedad, Ya hemos mencionado
lo que es la piedad y la piedad es una vida de dedicación al
Señor. La piedad tiene que ver directamente
con el hecho de estar creciendo en el conocimiento del Señor
y la admiración al Señor y crecer en ser conformados a la imagen
del Señor Jesucristo, haciendo todo con el motivo de de dar
gloria al Señor, haciendo todo en dependencia del poder del
Espíritu Santo. Sigue la fe, Y la fe está hablando
aquí del cuerpo de doctrina, lo que se conforma a las sanas
palabras del Señor Jesucristo. Sigue la palabra, la enseñanza
del Señor Jesucristo. Sigue la enseñanza, el Evangelio,
tal y como ha sido revelado, que lo que nosotros creemos nuestra
confesión de fe sea acorde a las sanas palabras y enseñanzas del
señor Jesucristo y seguir así hasta el final dice sigue el
amor sigue la paciencia y la mansedumbre y hermanos en una
sola expresión lo que lo que Pablo le está llamando a hacer
al pueblo del señor bueno ahora específicamente a Timoteo aunque
no debemos olvidar que esta carta no fue una carta que Timoteo
leyó solo sino que se hizo leer a toda la iglesia que estaba
en Éfeso y lo que le está diciendo es sigue al Señor Jesucristo
porque Él es nuestra justicia, Él es el justo y el que justifica
al que es de la fe de Jesús, sigue la piedad, una vida de
devoción y dedicación a Dios, así como Cristo vivió su vida
de dedicación completa a su padre, sigue enseñanza del señor Jesucristo,
el amor, Dios es amor, el señor Jesucristo es quien modeló ese
amor, dice la Biblia, nosotros en esto conocemos lo que es amor
en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Sigue la paciencia
y la mansedumbre. Y dice Mateo, capítulo once, versículo veinticinco dice en
aquel tiempo respondiendo Jesús dijo te alabo padre señor del
cielo y de la tierra porque escondiste estas cosas de los sabios y de
los entendidos y las revelaste a los niños si padre porque así
te agradó todas las cosas me fueron entregados entregadas
por mi padre y nadie conoce al hijo sino el padre ni al padre
conoce alguno sino el hijo y aquel a quien el hijo lo quiera revelar
Venid a mí, y aquí el mismo Señor está llamando, todos los que
estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros
y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y haréis
descanso y paz para vuestras almas, porque mi yugo es fácil
y ligera mi carga. Dice, sigue la justicia, la piedad,
la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. No es no es exactamente
una cuestión de nuestra voluntad y de proponernos, sino es, estás
siguiendo al Señor Jesucristo, estás confiando, has confiado
en el Señor Jesucristo. has confiado y la única justicia
que tú sabes y eres consciente que existe es esa justicia que
es mayor que la de los escribas y de los fariseos porque es la
misma justicia de Dios que es la justicia que el Señor Jesucristo
ha venido a ganar para su pueblo esa justicia con la cual él ha
vestido a su pueblo el apóstol Pablo usa la palabra
gloriarnos y nos gloriamos en aquello en que confiamos llamamos
que era el señor que cada vez que nosotros recordamos en quien
confiamos cuando hablemos podamos también expresarlo con nuestro
lenguaje el hecho de que no nos gloriamos en absolutamente nada
sino en el señor Jesucristo hay gente que de pronto te habla
y se gloria de su amistad con algunas personas y ese es su
motivo de gozo ese es su motivo de gloriarse de los años que
conoce algunas personas no es malo tener pues gozo de conocer
personas pero que lo más grandioso sea los años que tenemos de conocer
a Cristo y el deseo intenso como el del apóstol Pablo de seguir
conociendo a Cristo que nuestro nuestro gloriarnos sea en la
justicia del Señor Jesucristo que lejos esté de nosotros el
sentir de pronto cierto orgullo o cierto gloriarnos porque porque
nos leímos toda la Biblia este año o porque leo sin fallar la
Biblia cuatro capítulos diarios hermanos si lo lees síguelo haciendo
gracias a Dios qué bueno si lo estás haciendo y lo estás haciendo
porque has probado que el Señor es bueno dice desear como niños
recién nacidos la leche espiritual no adulterada para que por ella
crezcáis para salvación y en verdad que seamos vigilantes
y escuchemos sigue la justicia y que esté lejos de nosotros
gloriarnos en que leímos la escritura Si la leíste, dale gracias a
Dios porque Él produce en nosotros el querer como el hacer por su
buena voluntad. Si la leíste porque has hallado
belleza en el Señor Jesucristo y quieres seguir encontrándote
con el Señor Jesucristo, pues alaba al Señor y agradece. Que
no esté en nosotros para nada el gloriarnos porque hemos asistido
a todos los cultos sin fallar. desde el primer culto hasta el
último culto de este año, y que además nunca hemos llegado tarde,
siempre hemos llegado temprano. Qué bueno si lo hace, eso es
algo bueno de hacer, oremos al Señor que lo sigamos haciendo,
pero que nuestra confianza no esté en eso, que si podemos predicar
bien, gracias a Dios, porque él da la habilidad y el poder
para hacerlo, pero que esté lejos de nosotros el confiar en eso,
Porque hacer eso es la más grande injusticia. La más grande injusticia
es confiar y presentar algo como justicia que en realidad no es
justicia. En realidad confiar en cualquier
otra cosa que no sea el Señor Jesucristo es maldad. Dios nos
ayude a recordar algo, nosotros solemos a veces relacionar maldad
con cosas que que ciertamente son maldad, pero a veces relacionamos
maldad con cosas muy groseras y muy evidentes que son maldad,
pero en el pasaje donde el Señor Jesucristo dice, no todo el que
me dice, señor, señor, entrará en el reino de los cielos, en
el que hace la voluntad de mi padre que está en los cielos,
y dice, muchos me dirán en aquel día no profetizamos en tu nombre,
en nombre hicimos muchos milagros y echamos fuera demonios y el
señor Jesucristo va a decirles apartados de mí hacedores de
maldad y la maldad está en que ellos no siguieron la justicia
la maldad está en que ellos pensaron que justicia era lo que ellos
estaban haciendo y estaban haciendo muy probablemente bastante bien
muy probablemente muy correctamente pero pretender presentar nuestras
obras como algo que es mayor que lo que hicieron los escribas
o los fariseos es injusticia. Justicia es confiar en el único
que ha hecho justicia. Confiar justicia es confiar en
aquel que vino a ganar justicia en favor de su pueblo y reconocer
que en mí no hay esa capacidad de hacer lo que es justo delante
de Dios, reconocerlo con humildad, de lo contrario siempre habrá
algún orgullo pensando que en mí hay mérito, que hay cierta
capacidad, es confiar, yo estoy totalmente necesitado. esa es
justicia, ver mi absoluta incapacidad, mi absoluta necesidad de que
alguien me cubra de justicia, porque yo no soy capaz de cubrirme
de justicia. Si un hombre hubiera podido cumplir
la ley, pues Cristo no hubiera venido, pero Cristo vino a este
mundo porque nadie fuera de él fue capaz de cumplir la ley y
la ley demanda cumplimiento perfecto, y Cristo cumplió la ley de manera
perfecta. Sigue la piedad, sigue la fe,
el amor, sigue el amor, la paciencia, la mansedumbre, y todo eso está
en el Señor Jesucristo, y Tito, capítulo dos, dice versículo once dice porque
la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres
enseñándonos a que renunciando a la impiedad y a los deseos
mundanos vivamos en este siglo sobria justa y piadosamente vivamos
en este siglo sobria justa y piadosamente nuestra esperanza de vivir sobria
justa y piadosamente es seguir al Señor Jesucristo, es haber
venido al Señor Jesucristo, es que Cristo se te haya revelado
en verdad como aquel que es tres veces santo porque es Dios que
tomó forma humana, que puedas mirar a él como el Dios que es
admirable, descendiendo de su trono de gloria, viniendo a este
mundo para hacer aquello que nosotros no somos capaces de
hacer, aquello que si somos honestos pues fracasamos constantemente.
¿Cuántas veces nos proponemos, de pronto nos damos cuenta de
que algo está mal y decimos que no lo vamos a volver a hacer
y antes que nos demos cuenta ya lo volvimos a hacer? Y el
Señor Jesucristo vino y Él hizo siempre lo correcto. Él pudo
decir ¿Quién de ustedes me puede acusar de pecado? La Escritura
dice que Él, Él fue tentado en todo según nuestra semejanza,
pero sin, sin pecado. Él es el único que realmente
ha caminado sobre esta tierra sin absolutamente ningún pecado. Él es el único que ha caminado
en esta tierra y siempre confió en su Padre. nosotros confiamos
en el señor y a veces estamos desesperados y de pronto en nuestra
desesperación estamos confiando en alguien o en algo más que
en el señor nosotros amamos al señor porque él nos amó primero
pero si hay algo que nosotros debemos al señor siempre vamos
a estar en deuda de amor damos gracias a dios porque él se está
mostrando a nosotros y nuestra oración sea que él siga mostrándose
a nosotros como es en la paz del Señor Jesucristo porque solamente
así podemos crecer en amor y en admiración para con él pero No
le amamos como es debido. El Señor Jesucristo le amó de
manera debida. Él siempre hizo lo que al padre
le agrada. Nosotros sabemos que el padre
estaba agradado con él porque él dio testimonio y dijo, este
es mi hijo amado en quien tengo complacencia. Y tanto él se complació
en él, tanto el hijo buscaba complacer al padre y lo complació
y dio satisfacción a la justicia de Dios nosotros recordamos cada
domingo que él no está más en la tumba, él está sentado a la
diestra del padre, él se levantó victorioso sobre la muerte porque
él confió en Dios y sus enemigos burlándose dijeron pues se encomendó
a Dios libre de él y el Señor le le libró y cumplió cada una
de sus promesas y recordar hermano la fe del creyente es es don
de Dios y es preciosa porque es don de Dios, pero no es ni
siquiera nuestra fe la que nos salva. Es la fe del Señor Jesucristo. Él confió en su Padre sin la
más mínima sombra de dudas. Nosotros tenemos que clamar como
aquel que el Señor le dijo, crees, Y lo que debemos hacer es aprender
de este hombre que dijo, Señor, creo, ayuda mi incredulidad,
porque, pues, nuestra fe no es, no es una fe sin ningún agujero
de incredulidad. Estamos en la batalla por creer
y clamemos al Señor para que, como este hombre clamó y dijo,
creo, ayuda mi incredulidad, el hecho de venir ante el Señor
sin intentar taparnos con hojas de higuera, seguir a Jesús es
venir tal como somos, en el entendido de que Él nos conoce tal y como
somos. Él conoce nuestro sentar, nuestro
levantar, Él conoce desde lejos nuestros pensamientos, y lo justo
que podemos hacer es venir ante Él tal y como somos, confiando
que Él ha provisto para resolver nuestro más grande problema que
es nuestro pecado. Sigue la justicia, sigue la justicia,
hombre de Dios, sigue la justicia, sigue al Señor Jesucristo. Recuerde,
se nos llama a la mansedumbre, porque aquellos otros están envanecidos,
pero recuerde que nacimos orgullosos, nacimos envanecidos, hasta que
el Señor ha rendido nuestro corazón y tiene que seguir rindiendo
nuestro corazón. Y recuerde que nuestra oración
sea al Señor seguir a Cristo es estar clamando al Señor para
que él siga dándonos un corazón contrito y humillado, recordando
de veras quienes somos y recordando que estamos delante del único
que es digno, recordando que si no es por su gracia y por
su misericordia, para nosotros no hay ninguna esperanza. Recuerde
que los hombres que el Señor salvó siempre miraron su pecaminosidad. Hermanos, seguir la justicia
y seguir al Señor Jesucristo es cada día crecer en la convicción
de cuán peligroso soy aparte de la gracia de Dios. Si lo que
está sucediendo con los años es que usted se está sintiendo
cada vez más confiado, y se atreve a mirar a las personas por debajo
del hombro como si usted está en otra categoría ya es muy probable que pues se está
cumpliendo lo que dice está envanecido nada sabe del ira acerca de cuestiones
de palabras porque lo que ocurre cuando conocemos más y más al
Señor Jesucristo es pues lo que ocurrió al apóstol Pablo, pasaban
los años y Pablo no decía yo ya lo logré, él decía no pretendo
haberlo logrado. Dice, una cosa hago, olvidando
lo que queda atrás, prosigo a la meta. Pasaban los años y el apóstol
Pablo, lejos de mirarse como alguien que ya había conquistado,
él se miraba y decía, miserable de mí. ¿Quién me va a librar
de este cuerpo de pecado? Y daba gracias a Dios por el
Señor Jesucristo. Se gloriaba en el Señor Jesucristo
y nada más en el Señor Jesucristo. Hermanos, hay una promesa. Señor
Jesús dijo mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco y me siguen. Pablo está animando al pueblo
del Señor a Timoteo y al pueblo del Señor a seguir al buen pastor,
seguir las justicias, seguir al buen pastor, seguir la fe,
seguir la paz, seguir La fe que es de acuerdo a la enseñanza
del Señor Jesucristo es estar escuchando constantemente su
voz. Mis ovejas oyen mi voz y yo las
conozco y me siguen. Y hermano, Cristo es la gracia
de Dios y se ha manifestado para salvación. Y no solamente para
salvarnos de la pena del pecado, sino él está salvando a su pueblo
del poder del pecado. El creyente, por supuesto, aún
se desvía a un peca, pero no está ya dominado por el pecado,
él está luchando. Y el creyente tiene la esperanza
de que un día será completamente librado de la presencia del pecado. Es nuestra esperanza. Vivimos
con esperanza de aquel tiempo en el cual el Señor Jesucristo,
de hecho, lo vamos a estudiar más adelante. Porque el apóstol
Pablo incluye eso en este último capítulo del pasaje, la manifestación
del Señor Jesucristo. Porque es la esperanza del creyente.
Y entre tanto que llegamos a ese momento de esperanza, Si has
venido al Señor Jesucristo es mi deber recordarles y recordarme
que tenemos que seguir la justicia y esa justicia es el Señor Jesucristo
y es Él que está haciendo una obra de tal forma que nos está
enseñando a renunciar, a huir de aquellas cosas que Pablo nos
dijo en la mañana que es pues tener metas sobre cosas que son
simplemente temporales y estar aferrados a seguir la justicia,
la fe, dice sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la
paciencia y la mansedumbre. Hermanos, quiera el Señor, que
esa es nuestra actitud, huir. Hay momentos en que podemos ser
distraídos y casi que nos vamos de un lado. Somos, recuerde,
somos ovejas y el pastor tiene un callado con el cual nos atrae.
Pero cuando el Señor nos hace conscientes, huyamos, huyamos
y sigamos. No solamente es huir, sino seguir,
seguir al Señor Jesucristo, usar todos los medios que el Señor
ha provisto, como es la comunión de los santos. congreguémonos,
no dejemos de congregarnos. Cuando digo algunas cosas que
les dije hace un rato, no los estoy desanimando a hacerlo,
lo que estoy, es que estamos en un peligro de pronto poner
nuestra confianza en cosas que son correctas. pero no son correctas
si en ellas confiamos, son correctas si las estamos haciendo confiando
en el Señor Jesucristo y es correcto cuando nosotros nos congregamos
y siempre que Dios ponga en nuestro corazón el querer como el hacer,
hagámoslo. y hagámoslo con una sola intención
y clamemos al Señor para que sea siempre la intención de nuestro
corazón para seguir al buen pastor, para seguir la justicia, para
recordar que la justicia es el Señor Jesucristo, para recordar
que justicia solamente hay una y es la del Señor Jesucristo
y recordar que si yo estoy creciendo en justicia, el mérito no es
mío, es que él me ha dado todas las cosas que pertenecen a la
vida y a la piedad, es que él está transformando mi manera
de pensar por su palabra, él me está limpiando y a vosotros
estáis limpios por la palabra que os he hablado, es que él
me está fortaleciendo en la gracia, es que él me está dando la fuerza
por el poder de su espíritu, La piedad es el fruto del Espíritu
Santo. La piedad es realmente esa fe
auténtica que es don de Dios y que se hace evidente por la
presencia del Señor Jesucristo en el corazón de su pueblo. Hermanos,
el llamado es a seguir, huir y seguir. Seguir la justicia,
la piedad, la fe, el amor, la paciencia y la mansedumbre. todo
eso es seguir al Señor Jesucristo. Venid de mí, dice, venid a mí
los que estéis trabajados y cargados y os haré descansar, aprended
de mí que soy manso y humilde de corazón y haréis descanso
y paz para vuestra alma. Hermanos, si la gracia de Dios
te ha salvado, la gracia de Dios te está enseñando, y la gracia
de Dios es el Señor Jesucristo. Dice, aprended de mí. Y si estamos
aprendiendo de él porque él nos ha salvado, pues está garantizado
que vamos a aprender. Quizás somos lentos de aprendizaje,
el problema no está en el maestro. Pero damos gracias a Dios porque
el maestro es paciente, es perseverante. Damos gracias a Dios porque si
él te ha salvado, él va a perseverar hasta terminar su obra en ti.
vamos a tropezar, vamos a caer, pero si él te ha salvado, él
no va a dejar lo que ha empezado. El apóstol Pablo dice, estando
persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena
obra la perfeccionará hasta el día del Señor Jesucristo. Está
garantizado que si él nos ha dado vida por su espíritu, también
nos ha dado oídos para oír su voz y para seguirle. dice mis
ovejas o en mi voz yo las conozco y me siguen una de las cosas
grandiosas es que hermanos todo esto no depende de nosotros depende
del señor cuando leemos la historia de perseverancia del señor con
el pueblo de Israel y él diciendo lo que él va a hacer con su pueblo
y dice no por causa de ti sino por causa de mi nombre por la
gloria de su nombre Hermanos, que Dios nos haga vivir descansando
en la obra del Señor Jesucristo, confiando en que nuestra salvación
es su obra y la va a llevar a buen término. Quisiera terminar leyendo
un pasaje en primera de Corintios capítulo seis que es un pasaje que es lleno
de esperanza y nos recuerda en medio de quizá nuestras caídas,
nuestros fracasos, nos recuerda. que hay una obra que Dios está
haciendo en aquellos que ha salvado y dice versículo nueve del capítulo
seis, no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios,
no erréis ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros,
ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los
ladrones, ni los ávaros, ni los borrachos, ni los maldicientes,
ni los estafadores heredarán el reino de Dios. y una gran
esperanza, versículo once, y esto erais algunos, mas ya habéis
sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido
justificados en el nombre del Señor Jesús y por el espíritu
de nuestro Dios, y esto erais, pero Dios ha hecho una obra,
y ahora puede ser que batallamos con cosas, pero ya no somos más
lo que fuimos, porque si estás en Cristo, si has confiado en
Cristo y estás confiando en Cristo, Él ya te ha santificado, Él ya
te ha justificado, y que el Señor nos guarde de distraernos y pensar
que hay algo que podemos hacer para nosotros ser justificados,
algo distinto a confiar en Cristo y su obra en la cruz del Calvario. Si nosotros pensamos que hay
algo que podemos hacer, aparte de ser lavados con la sangre
del Cordero, que Dios nos guarde de distraernos no hay absolutamente
otra cosa que hacer no hay nada que pueda quitar nuestro pecado
sino solamente la sangre de Jesucristo su hijo nos limpia de todo pecado
y que Dios siga obrando y atrayéndonos así para seguir confiando en
Cristo y solamente en el Señor Jesucristo. Vamos a orar

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Joshua

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