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JC

(2''pte) La confianza en el Señor

Psalm 5:7-12
Joel Coyoc October, 30 2024 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc October, 30 2024
salmo 5

La predicación de Joel Coyoc sobre el Salmo 5:7-12 enfatiza la importancia de la confianza en el Señor como fundamento de la oración y la vida del creyente. Coyoc sostiene que esta confianza es motivada por el conocimiento de Dios, lo que implica que no se puede confiar en alguien que no se conoce. Apunta a la necesidad de eliminar la autoconfianza, argumentando que solo es a través de la misericordia de Dios que podemos acercarnos a Él, tal como se menciona en el versículo 7. El predicador utiliza las Escrituras, incluyendo Proverbios 3:5-6, para resaltar que la verdadera justicia proviene de Dios, quien guía el camino del creyente, especialmente en un mundo perdido y rebelde contra Él. La sermón concluye con la afirmación de que confiar en Dios trae alegría, pues "el Señor bendecirá al justo" y lo rodeará de su favor, culminando en un llamado a regocijarse en la protección divina ofrecida a los que creen.

Key Quotes

“La confianza en el Señor motiva la oración.”

“No se puede confiar en quien no lo conoce.”

“Alégrense todos los que en ti confían.”

“Tú, oh Jehová, bendecirás al justo, como con un escudo lo rodearás de tu favor.”

What does the Bible say about trusting in the Lord?

The Bible emphasizes that trusting in the Lord involves reliance on His mercy and guidance, as seen in Psalm 5:7-12.

The Bible portrays trusting in the Lord as an essential aspect of a believer's life. In Psalm 5, David expresses his complete reliance on God, recognizing that he approaches God's house not due to his own merit but because of God's abundant mercy. This trust leads to prayer, worship, and a request for guidance in righteousness. Proverbs 3:5-6 reminds us not to lean on our understanding but to trust in the Lord wholeheartedly, highlighting that true wisdom and direction come from Him alone.

Psalm 5:7-12, Proverbs 3:5-6

How do we know God's mercy is abundant?

God's mercy is described as abundant throughout scripture, highlighting His readiness to forgive and restore those who trust in Him.

God's abundant mercy is a recurring theme in the scriptures, affirming His character as loving and forgiving. In Psalm 5, David states that he enters God's house 'by the abundance of your mercy,' which reflects an understanding that no one can attain salvation or favor through personal merit. Ephesians 2:4-5 further elaborates this by stating that God, being rich in mercy, made us alive with Christ even when we were dead in transgressions. This richness of mercy is fundamental to the Reformed faith, showing that salvation is entirely by grace through faith in Jesus Christ.

Psalm 5:7, Ephesians 2:4-5

Why is reliance on God important for Christians?

Reliance on God is essential for Christians as it fosters humility, prayer, and a deeper relationship with Him.

Reliance on God is foundational in the Christian life because it acknowledges our need for His guidance and strength. The scriptures teach that trusting in oneself leads to spiritual pride and eventual failure. David, in Psalm 5, illustrates that true strength comes not from ourselves but from God's justice and mercy. By relying on God, believers are reminded of their limitations and the truth that Jesus said, 'Apart from me you can do nothing.' This reliance fosters a life of prayer, worship, and obedience, which is essential for resisting the trials and challenges of a morally corrupt world.

John 15:5, Psalm 5:8, Proverbs 3:5

What does it mean to be justified in Christ?

Being justified in Christ means being declared righteous before God through faith in Jesus' sacrifice.

Justification in Christ is a pivotal doctrine in Reformed theology. It signifies that through faith in Jesus Christ, believers are declared righteous before God, not because of their own works, but solely because of Christ's work on the cross. Philippians 3:9 contrasts self-righteousness with the righteousness that comes through faith in Christ. This gift of justification is rooted in God's rich mercy and underscores the concept of salvation by grace alone, affirming that true faith produces a transformative effect in the believer’s life, leading to a life of obedience and trust in God's ways.

Philippians 3:9, Ephesians 2:8-9

How can Christians find joy in difficult times?

Christians can find joy in difficult times by trusting in God's goodness and sovereignty over their lives.

Finding joy amidst trials is a key part of the Christian experience. Psalm 5 concludes with the declaration that those who trust in the Lord will rejoice. This joy is not dependent on external circumstances but is rooted in an understanding of God's sovereignty and goodness. Habakkuk 3:17-18 teaches that even when life doesn’t go as expected, believers can rejoice in the Lord and find strength in Him. This perspective encourages Christians to maintain a posture of gratitude and praise, knowing that God is working all things for their ultimate good, as outlined in Romans 8:28.

Psalm 5:11-12, Habakkuk 3:17-18, Romans 8:28

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuevamente en el
Salmo número 5. Dice la palabra del Señor. Escucha,
oh Jehová, mis palabras. Considera mi gemida. Está atento a la voz de mi clamor. Rey mío y Dios mío, porque a
ti oraré. Oh Jehová, de mañana oirás mi
voz. De mañana me presentaré delante
de ti y esperaré. Porque tú no eres un Dios que
se complace en la maldad. El malo no habitará junto a ti. Los insensatos no estarán delante
de tus ojos. Aborreces a todos los que hacen
iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira.
Al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová. Mas yo, por
la abundancia de tu misericordia, entraré en tu casa. Adoraré hacia
tu santo templo en tu temor. Guíame, Jehová, en tu justicia
a causa de mis enemigos. Endereza delante de mí tu camino,
porque en la boca de ellos no hay sinceridad. Sus entrañas
son maldad. Sepulcro abierto es su garganta.
Con su lengua hablan mis honjas. Castígalos, oh Dios. Caigan por
sus mismos consejos. Por la multitud de sus transgresiones,
échalos fuera, porque se rebelaron contra ti. Pero alégrense todos
los que en ti confían. Den voces de júbilo para siempre,
porque tú los defiendes. en ti se regocijen los que aman
tu nombre, porque tú, oh Jehová, bendecirás al Justo, como con
un escudo lo rodearás de tu favor". Cuando comenzamos a meditar este
Salmo, el miércoles pasado, estábamos mirando qué es la confianza en
el Señor, ahí miramos cómo se mira la confianza en el Señor,
y la confianza en el Señor motiva la oración. Cuando Salmo empieza
con oración, David está orando al Señor. Después, estamos mirando
que esa confianza está motivada por el conocimiento que se tiene
del Señor. No se puede confiar en quien
no lo conoce. Y qué bendición es conocer a
Dios porque, en tercer lugar, la confianza en Dios elimina
la confianza en uno confianza en Dios elimina la confianza
en uno mismo. Y en verdad que es una necesidad
nuestra el hecho de que la confianza en nosotros mismos sea eliminada. El Señor Jesús dijo, separados
de mí nada podéis hacer. Sin embargo, algunas veces nosotros
pensamos que quizá hay algo que podemos hacer. La verdad es que,
separados del Señor Jesús, lo único que podemos hacer es pecar. Y es necesario que la confianza
en el Señor sea eliminada. Es la exhortación recurrente
a lo largo de la Escritura. Dice el Proverbios, capítulo
3, dice, fíjate que Dios va de todo tu corazón y no te apoyes
en tu propia prudencia. O sea, no confíes en ti mismo. Nuestra cultura dice, que hay
que confiar en sí mismo. Somos animados a tener confianza
en nosotros mismos. Pero la Escritura dice que dice
que maldito es el hombre que confía en el hombre y pone carne
por su brazo y su corazón se aparta del Señor. Y damos gracias
a Dios porque la única cosa que puede hacer que la confianza
en nosotros disminuya es crecer en confiar en Dios y crecemos
en confiar en Dios cuando conocemos a Dios. nosotros, una ilustración
de esto, ¿por qué estoy diciendo que la confianza en Dios elimina
la confianza en uno mismo? Porque a partir del versículo
6, versículo 7, nos muestra cómo la vida del
salmista se mueve en base a la confianza en el Señor y no en
sí mismo. Dice, Versículo 7. Mas yo por la abundancia de tu
misericordia entraré en tu casa. Yo voy a entrar a tu casa confiando
en tu misericordia, en la abundancia de tu misericordia. No hay nada
en que yo pueda confiar. No estoy entrando a tu casa porque
yo soy mejor que otros, porque me he ganado el derecho de entrar.
No estoy entrando a tu casa porque yo tengo mérito. Estoy entrando
a tu casa tan solo porque tú tienes abundancia de misericordia. De lo contrario, no podría entrar
a tu casa. David confiaba había crecido
en la confianza en el Señor a lo largo de las tormentas de su
vida. Y él sabía que el Señor es misericordioso. Siempre viene a mi mente aquella
ocasión cuando él pecó haciendo un censo y el Señor le dijo que
había tres cosas que él podía escoger y una era que huyera
delante de sus enemigos o que el Señor tratara directamente
con él y él no quiso que el hombre lo tocara, sino quiso que Dios
tratara directamente con él porque él es misericordioso. y hablar
como David, actuar como David, porque no es simplemente hablar
como David, uno puede memorizar y repetir esto que dijo David,
pero actuar como David es conocer a Dios, actuar como David es
confiar en Dios y nunca en uno mismo. El Señor Jesús habla del
contraste cuando dice que Él dijo la parábola del hombre rico,
del pariseo y el publicano, se los dijo a personas que confiaban
en sí mismos. Pero aquí vemos una persona que
es como el publicano, una persona que no confiaba en sí mismo,
una persona que ni siquiera quería levantar la mirada porque él
confiaba y esperaba únicamente en la misericordia del Señor.
en Efesios, el apóstol Pablo tiene el mismo concepto en la
mente cuando escribe en Efesios capítulo 2 y él dice Y Él los dio vida a vosotros
cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales
anduvisteis en otro tiempo, y se siguiendo la corriente de este
mundo conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu
que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales
también todos nosotros vivimos en otro tiempo, en los deseos
de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los
pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los
demás. Pero Dios que es rico en misericordia. Pablo usa rico en misericordia. Nos dio vida juntamente con Cristo.
Es por la obra del Señor Jesucristo que nosotros podemos entrar a
su presencia. David usa la palabra abundancia
de misericordia. Yo por la abundancia de tu misericordia. No hay ninguna confianza en sí
mismo. Después dice adoraré hacia tu
santo templo en tu temor. Adoraré hacia tu santo templo
en tu temor. Aún en la adoración, pues no
es una adoración o un temor reverente. Ya no estamos aterrorizados.
Deberíamos. si no estuviéramos en el Señor
Jesucristo. Dado que estamos en Cristo, venimos con un temor
reverente. Él es el Señor. Él es el Rey. Él ha de ser adorado con reverencia.
Adoraré hacia tu santo templo en tu temor. ¿Por qué? Porque
has tenido abundante misericordia de mí. Y la tercera cosa que
él va a decir que refleja confianza en el Señor dice, guíame en tu
justicia a causa de mis enemigos. Guíame en tu justicia a causa
de mis enemigos. Es interesante que él tiene claro
algo. Él tiene claro que solo hay una
justicia. Y él no está confiando en su
propia justicia. Él es como el apóstol Pablo. cada creyente es así, cada creyente
está pidiendo al Señor guíame en tu justicia y su justicia
es el Señor Jesucristo, su justicia dice el apóstol Pablo en Filipenses capítulo 3 En Filipenses capítulo 13 el
apóstol Pablo habla de aquellas cosas en las que él confiaba
antes de mirar que el Señor tiene misericordia del que quiere tener
misericordia. Antes que él mirara que podía
entrar por la abundancia de misericordia. Antes él se gloriaba y se jactaba
en sus logros humanos. Sin embargo, dice en el versículo
9 del capítulo 3 dice ser hallado en él no teniendo mi propia justicia
que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia
que es de Dios por la fe. Guíame en tu justicia a causa
de mis enemigos. Hermanos, ya estamos justificados
en el Señor Jesucristo, si el Espíritu Santo ya nos ha traído
hacia el Señor Jesucristo, nos ha dado el don de la fe para
estar justificados delante de Dios por medio de Jesucristo,
es necesario que cada día nosotros pidamos al Señor que nos guíe
en su justicia. El que está justificado pide
al Señor ser guiado en justicia. Nadie que es justificado vive
como quiere vivir, lo quiere vivir en su justicia. ¿Por qué? Porque es una norma, es nuestra
única protección contra los enemigos. Mi justicia no me puede proteger
contra nadie. Para empezar, mi justicia no
es justicia, solo existe una justicia y la justicia única
que existe es la justicia de Dios. Y una medida de protección
es clamar al Señor de no desviarnos de su justicia, clamar al Señor
que nos lleve siempre a confiar en la justicia del Señor Jesucristo.
Y cuando nosotros, cuando nosotros estamos en la justicia, confiados
sólo en tu justicia, también nuestra vida va a ser una vida
que va a reflejar esa justicia. Después le dice, endereza delante
de mí tu camino. No le dice endereza delante de
mí mi camino, sino tu camino. Él no, por la gracia de Dios,
él ha entendido. Es necesario confiar en el Señor,
es necesario fiarte del Señor de todo tu corazón, no apoyarte
en tu propia prudencia. Es necesario que el Señor haga
su camino derecho delante de delante nuestro, endereza delante
de mí tu camino. Y hermanos, qué gran bendición
el saber que para el creyente se ha hecho un camino ya derecho
en el cual él puede caminar. El Señor Jesús dijo, yo soy el
camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre si no es
por mí. El Salmo 16 dice, me mostrarás la senda de la vida.
En tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra
para siempre. No se trata de mi justicia, no
se trata de mi mérito, no se trata de mi camino. Se trata de su rica misericordia. Confío únicamente en que él es
misericordioso, abundantemente misericordioso. Confío en la
expresión más grande de su misericordia que es el Señor Jesucristo. Dice, pero Dios que es rico y
misericordia por el gran amor con que nos amó nos dio vida
juntamente con Cristo. Por gracias soy salvos. Hermanos,
no se trata de nuestra justicia. en nosotros no hay justicia,
no hay justicia, no hay nada, lo único que es verdaderamente
nuestro es nuestro pecado y la única justicia que el Señor acepta
es la justicia del único que es justo y es el Señor Jesucristo.
Y no se trata de que nosotros tengamos un camino derecho, sino
de que sea su camino, endereza delante de mí tu camino. Hazme
entender el camino en que debo andar, dice el salmista también. Hermano, no se trata de plantear
nuestro camino y decirle muchas veces, diseñamos nuestro camino
y queremos que el Señor bendiga nuestro camino. Se trata de que
el Señor enderece delante de nosotros su camino, el camino
es una sujeción a la soberanía del Señor y someterme a vivir
en su camino, que Él guíe mi vida, sabiendo que Él va a guiar
mi vida de tal forma que es como el Salmo 23 describe, nos va
a guiar, vamos a mirar el Salmo 23, Dice, Jehová es mi pastor, nada
me faltará, en lugares de delicados pastos me hará descansar, junto
a aguas de reposo me pastoreará, comportará mi alma, me guiará
por sendas de justicia, por amor de su nombre. Aunque ande en
valle de sombra de muerte, puede ser que su camino para nosotros
es valle de sombra de muerte, pero dice, no temeré mal alguno
porque tú estarás conmigo, tu vara y tu callado me infundirán
aliento. Y qué importante que es confiar en el Señor, confiar
en el camino que Él nos está haciendo caminar, sabiendo que
Él ha diseñado ese camino porque sabemos que a los que aman a
Dios todas las cosas les ayudan a bien. Ahora, la confianza en
Dios nos sostiene. En cuarto lugar, la confianza
de Dios nos sostiene en medio de una generación maligna y perversa. Dice, Versículo 9. Por la confianza en el Señor,
Él está pidiendo todo lo que nosotros vimos y todo es en función
del Señor, pero la razón es porque estamos viviendo en medio de
una generación maligna y perversa, como dice Filipenses capítulo
2, versículo 15. Dice Filipenses 2, 15, Dice, para que seáis irreprensibles
y sencillos, hijos de Dios sin mancha. ¿Y qué es ser irreprensible
y sencillo? Es que el Señor me guíe en su
justicia. Es que enderece delante de mí
su camino. Dice, para que seáis irreprensibles
y sencillos hijos de Dios sin mancha, en medio de una generación
maligna y perversa, en medio de la cual resplandeceis como
luminares en el mundo. Y lo que va a describir aquí
es justamente una generación maligna y perversa porque dice,
porque en la boca de ellos no hay sinceridad. Hermanos, estamos
viviendo en medio de un mundo de gente que en su boca no hay
sinceridad. ser sincero es tener una correcta
relación entre lo que se piensa, lo que se siente y lo que se
dice, pero en la boca de ellos no hay sinceridad. Dice después,
en la boca de ellos no hay sinceridad, sus entrañas son maldad, sus
entrañas son maldad. Hermanos, aquí el salmista está
haciendo una descripción, él ha aprendido a conocer la generación
en que vive, porque él era lo mismo que los demás, dice el
apóstol Pablo. Él ha aprendido a conocer la generación en que
vive porque él conoce a Dios y ahora que él conoce a Dios,
él puede darse cuenta de cómo es la generación en que él vive. No sólo es una generación maligna
y perversa, cuando pensamos en esto tenemos que recordar que
nosotros éramos exactamente lo mismo que los demás. En el pasaje
que leímos en Efesios dice que éramos por naturaleza hijos de
ira, lo mismo que los demás, que estábamos bajo el príncipe
de la potestad del aire, el espíritu que opera en los hijos de desobediencia
y opera y se nota su operación porque en su boca se expresa
la maldad de su corazón, sus entrañas son maldad. Engañoso
y perverso es el corazón del hombre más que todas las cosas,
dice el Señor. dice, sepulcro abierto es su
garganta y las figuras, las imágenes son imágenes que el Espíritu
Santo llevó, guió al salmista para expresar cómo es que Dios
ve al ser humano. Esta no es la visión genial que
David tuvo de cómo es el ser humano, sino esta es la guía
del Espíritu Santo que le está mostrando cómo es el ser humano
esta generación maligna y perversa, esta generación en medio de la
cual nosotros nacimos exactamente igual, con una boca en que no
hay sinceridad, con unas entrañas que están llenas de maldad, un
sepulcro abierto y el sepulcro es un lugar inmundo, un lugar
lleno de huesos, lleno de inmundicia, dice su lengua habla lisonjas
y personas que hablan falsas alabanzas, lisonjas es dar una
falsa alabanza, decir algo que no es sincero. Y hermanos, si
saltamos un poquito más, nos vamos a dar cuenta de, dice,
el final del versículo 10 dice, porque se rebelaron contra ti.
una generación de gente rebelde contra Dios, gente que no se
somete a la voluntad de Dios, gente que le molesta la voluntad
de Dios, que protesta contra la voluntad de Dios, que no está
contenta, que su vida se caracteriza por queja en lugar de acción
de gracias. Y si hoy podemos vivir en acción de gracias es
solamente porque Dios ha hecho un milagro. Y hermanos, es tal
la depravación y esta descripción que nosotros podemos recordar
en el libro de Números al pueblo de Israel quejándose de un pan
que era milagro, porque al corazón engañoso y perverso hasta el
milagro le fastidia, pero rebeldes contra Dios. Y es lo que leímos
en el pasaje que leímos en Lucas capítulo 19, cómo ellos no querían
que Él reine. Y esta es una descripción de
la gente en medio de la cual nos toca vivir y el Salmo 140,
versículo 1 al 3, que también es un Salmo de David. Dice, líbrame, ojo, y va del
hombre malo, guárdame de hombres violentos, los cuales maquinan
males en el corazón, cada día hurden contiendas, agusaron su
lengua como la serpiente, veneno de áspita hay debajo de sus labios.
Y el problema es el corazón. El problema es el corazón, pero
Dios, Dios que es rico en misericordia por el gran amor con que nos
amó, nos dio vida juntamente con Cristo. Al creyente se le
ha dado ya un nuevo corazón, una nueva naturaleza. Dice, ya
no hay más rebelión contra Dios. Para el creyente es una buena
noticia saber que Dios reina. El creyente tiene que recordar
que éstos éramos algunos. Y en Romanos capítulo 3, el apóstol
Pablo va a citar frases de ese salmo, dice, ¿Qué pues? Y una
de las cosas que va a hacer el apóstol Pablo es ubicarnos en
que no hay distinción. Fuera del Señor Jesucristo toda
la raza humana es exactamente igual. Somos nosotros mejores
que ellos en ninguna manera, pues ya hemos acusado a judíos
y a gentiles que todos están bajo pecado. Como está escrito,
no hay justo ni a un uno, no hay quien entienda, no hay quien
busque a Dios, todos se desviaron. a unas hicieron inútiles, no
hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno, sepulcro abierto
es su garganta, con su lengua engañan, veneno de áspides hay
debajo de sus labios, su boca está llena de maldición y de
amargura, sus pies se apresuran para derramar sangre, quebranto
y desventura hay en sus caminos, y no conocieron camino de paz,
no hay temor de Dios delante de sus ojos. Y hermanos, esto
es la descripción de lo que la gente que nos rodea que no tiene
al Señor Jesucristo. Y esto es lo que nosotros éramos
y hemos de recordar que esto erais algunos de vosotros, mas
si habéis sido salvados, si habéis sido regenerados. Más no solo
la sangre del Señor Jesucristo nos ha sacado, Y nosotros necesitamos
confiar porque la única esperanza que tenemos en medio de esta
generación maligna y perversa es confiar en el Señor, confiar
en el Señor y confiar siempre en el Señor, no sólo confiar
para nuestra salvación, de la pena por el pecado, sino confiar
de nuestra salvación del poder del pecado. Si Cristo nos ha
salvado de la pena del pecado, hoy nos está salvando del poder
del pecado. Estamos luchando contra el pecado
pero no entregados al pecado. Después podemos mirar que la
confianza en Dios nos lleva a encomendar la causa al que juzga justamente. Dice Versículo 9, versículo 10 dice,
castígalos oh Dios, caigan por sus mismos consejos, por la multitud
de sus transgresiones échalos fuera porque se rebelaron contra
ti. Y lo que el salmista está haciendo
es exactamente lo que el Espíritu Santo guió al apóstol Pedro a
escribir, que fue la actitud de nuestro bendito Señor y Salvador
Jesucristo. Primera de Pedro, capítulo 2. Versículo 22 dice, el cual no
hizo pecado ni selló engaño en su boca, quien cuando le maldecían
no respondía con maldición, cuando padecía no amenazaba, sino encomendaba
la causa al que juzga justamente. Cuando le maldecían y David pues
fue maldecido, fue perseguido, fue amenazado. Y David encomendó
la causa. Dijo, Señor, tú castígalos. Yo no voy a meter en mis manos. Castígalos, oh Dios. Caigan por
sus mismos consejos. Caigan por sus mismos consejos.
Y damos gracias a Dios porque sabemos que es así. Los malos
caen por sus mismos consejos. Dice, por la multitud de sus
transgresiones, échalos fuera. Por la multitud de sus transgresiones,
échalos fuera. Hermanos, David está orando y
diciendo al Señor, Señor, hazte cargo, ahí están ellos, pero
yo encomiendo la causa al que juzga justamente. Yo no quiero
tener nada que ver en castigarlos, quiero que el Señor sea el que
se encargue de ellos y saber que van a caer por sus mismos
consejos y por la multitud de sus transgresiones, échalos fuera. Y por supuesto, nosotros Rogamos
para que el Señor extienda su misericordia, para que el Señor
lo salve, porque sabemos que sólo por la gracia de Dios, nosotros
hemos huido del castigo de Dios. En verdad, lo que merecíamos
era castigo de Dios, pero Dios ha querido tener misericordia
de nosotros. Hemos entrado a su casa, somos partícipes de su
mesa. ¿Por qué? Porque él es rico en
misericordia y porque por el gran amor con que nos amó nos
ha dado vida juntamente con Cristo. Pero en realidad, merecíamos
el castigo. Y ahora, en este nuevo pacto,
nosotros oramos y pedimos, Señor, no queremos que ningún pecado
quede sin castigo. y deseamos, te pedimos, Señor,
que si no ha creído el evangelio, que tú lo salves, que tú hables
a su corazón, que le des arrepentimiento para vida, que él pueda mirar
la situación peligrosa porque tú no eres un Dios que se complace
en la maldad, porque tú vas a castigar, porque tú no vas a tener de ninguna
manera por inocente al culpable, porque tú eres fuego consumidor,
entonces, Señor, concédele que pueda mirar el peligro en que
está su alma y que se arrepienta y que venga a ti para que sea
transformado por tu gracia. Cuando vemos que es expuesto
y cae por sus mismos consejos porque al final el malvado se
exhibe. Dice la Biblia que no tiene placer
el necio sino en que su corazón se descubra. Y el hombre se va
descubriendo y va haciéndose quedando en evidencia. Y cuando
vemos eso seguimos orando Señor Señor que caiga pero que caiga
humillado delante de ti, que tú le concedas que se arrepienta,
que tú le concedas un corazón contrito y humillado y oramos
y le pedimos al Señor sus transgresiones son grandes y en verdad son todas
contra ti pero confiamos que el Señor Jesucristo vino y queremos
Señor que si tú lo has elegido para salvación, lo salves, lo
salves ahora que es tiempo de salvación. ¿Por qué? Termina este versículo porque
se rebelaron contra ti. Hermano, el pecado es primeramente
rebelión contra Dios y que Dios nos guarde de tener un corazón
con rebelión, que el Señor nos conceda un corazón sumiso, un
corazón que se puede mirar como se mira el final del Salmo. Recuerde que el Salmo empieza
con lamento, con tristeza, con angustia, con oración, porque
es la circunstancia presente. Pero recuerde que este no es
el final, el final es glorioso, y el final, el versículo termina
glorioso. Y qué bendición que es que no
hay razón para estar sin paz, no hay razón para estar con enojo
y con rebelión, pero alegrense todos los que en ti confían.
Y al final, el resultado de la confianza en el Señor es alegría. Alegrense todos los que en ti
confían. Dice el salmista, diste alegría
a mi corazón mayor que la de ellos cuando abunda su grano
y su mosto. Dice el profeta, aunque la higuera no florezca,
ni en las vides haya fruto, aunque las vacas sean quitadas de los
corrales y las ovejas de la majada, con todo yo me alegraré en Jehová
y me gozaré en el Dios de mi salvación. Estás gozándote en
la salvación del Señor, se nota la alegría de tu corazón porque
estás confiando en Cristo y solamente en Cristo. Estás confiando de
que es el rey, que es bueno y que está gobernando todo para el
bien de su pueblo. Dice, den voces de júbilo para
siempre porque tú los defiendes. hermanos nos pueden asustar pero
podemos gritar con júbilo podemos estar gozosos y nadie nos va
a intimidar porque el señor nos defiende porque en el señor dice
haremos proezas y él hoyará a nuestros enemigos en ti se regocijan los
que aman tu nombre estaba Pablo en la prisión por causa del evangelio
¿y cómo estaba? gozoso e invitando a los creyentes
a estar regocijarse en el Señor, a estar siempre gozosos, regocijarse,
regocijense los que te los que aman tu nombre, en ti se regocijen
los que aman tu nombre, y no hay otro lugar donde regocijarse,
puedes tener alegría cuando las cosas van bien, pero regocijo,
solo está en amar el nombre del Señor Jesucristo, en aquel que
es nuestra justicia en aquel que es nuestro Emanuel porque
tú o que va bendecirás al justo y dice la escritura bendito el
dios y padre de nuestro señor Jesucristo que según su grande
misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva dice
Pedro y Pablo dice nos bendijo con toda bendición espiritual
tú o que va bendecirás al justo ha sido justificado y estás gozándote
de que estás bendito con Cristo Jesús en los lugares celestiales,
estás gozando de que el Señor es tu escudo y te rodea de su
favor, de que no hay nadie que pueda dañarte, no hay nadie que
pueda condenarte porque tu escudo es el Señor, ni nadie en esta
vida temporal, ni nadie, dice, ni ángeles, ni principados, ni
potestades, ni lo presente, ni lo porvenir. ¡Qué bendición,
hermanos! Estamos de lado. Si estás en
Cristo, no hay razón para estar enojado, para estar acongojado,
para estar sin paz. Si estás en Cristo, la alegría,
La alegría debe estar desbordando porque la Biblia sí lo dice,
dice que es la bendición de la confianza, es alegría en el Señor,
es júbilo para siempre, es seguridad y confianza porque hemos sido
bendecidos con toda bendición espiritual. y nada ni a nadie
tenemos que temer porque no temeremos lo que puede hacernos el hombre,
porque el Señor es nuestro ayudador, el Señor es nuestra salvación,
el Señor es nuestro escudo, nuestro refugio, nuestra justicia, y
nosotros confiamos y nos amparamos bajo la sombra de sus alas hasta
que pasen los quebrantos. Te has refugiado ya en el Señor
Jesucristo. Dice la Escritura que El Señor
Jesucristo viene pronto y es nuestra esperanza. Y Él no viene
otra vez a morir en una cruz. Él viene como el león de la tribu
de Judá y viene para ejecutar venganza sobre sus enemigos.
Y quiera el Señor que nosotros somos sus amigos, que hemos sido
bendecidos con toda bendición espiritual, rodeados de su favor,
que Él nos protege y es nuestro escudo. Vamos a orar.
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