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JC

El creyente en las tormentas de la vida

Psalm 3
Joel Coyoc October, 2 2024 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc October, 2 2024
Salmo 3

El sermón de Joel Coyoc, basado en Salmo 3, aborda el tema del creyente en medio de las tormentas de la vida, destacando cómo las circunstancias adversas pueden ser herramientas en las manos de Dios para fortalecer la fe del creyente. Coyoc subraya que, como David enfrentó la traición de su hijo Absalón, los creyentes también pueden experimentar hostilidad y dudas que surgen de sus propios pecados y la malicia de los demás. A lo largo del mensaje, se mencionan pasajes como Romanos 8:31-39, resaltando que la salvación es completamente obra del Señor y que la misericordia divina es fundamental para la relación entre el creyente y Dios, sin depender de méritos humanos. La aplicación práctica del sermón enfatiza la necesidad de clamar a Dios en oración y confiar en Él como nuestro escudo y sustento, lo que proporciona paz incluso en medio de conflictos.

Key Quotes

“Dios usa las circunstancias para que nosotros podamos mirar lo que ya tenemos en el corazón, para que podamos mirar qué es lo que más valoramos, qué es lo que más anhelamos.”

“La paz no es la ausencia de conflicto, es la seguridad de su presencia.”

“La salvación es de Jehová. Hermanos, de principio a fin, la salvación es del Señor.”

“El creyente no es como un pájaro carpintero que al momento de golpear el árbol ciertamente no es su fuerza, sino el Señor que levanta su cabeza y provee la victoria.”

What does the Bible say about God's mercy?

The Bible describes God's mercy as rich and abundant, providing salvation and healing for His people.

God's mercy is a central theme in Scripture, highlighted by His compassion and willingness to forgive sinners. In Psalm 5, David expresses deep reliance on God's mercy, recognizing that it is through divine mercy he can approach God and worship Him. This understanding emphasizes that salvation is not based on human merit, but on God's gracious character. God's mercy acts as a refuge for the believer, assuring them of His constant presence and support, especially in times of trouble and adversity.

Psalm 5:7, Ephesians 2:4-5

How do we know God is our shield?

The Scriptures affirm that God protects and defends His people, acting as their shield against adversity.

In Psalm 3, David proclaims, 'But you, O Lord, are a shield about me, my glory, and the lifter of my head.' This declaration illustrates that God acts as a protective barrier against both spiritual and physical threats. The assurance of God's protection provides peace to the believer, allowing them to rest even amidst overwhelming opposition. God's faithfulness reinforces the believer's confidence, as they trust in His promise of safety and support, even when circumstances seem dire.

Psalm 3:3, Romans 8:31-39

Why is it important for Christians to trust in God's sovereignty?

Trust in God's sovereignty is crucial as it assures believers that all events in life are under God's control and serve His purposes.

Understanding God's sovereignty means recognizing that He orchestrates all circumstances in our lives for our good and His glory. As expressed in Romans 8:28, 'And we know that in all things God works for the good of those who love him,' this perspective provides solace amid trials. It encourages Christians to set their eyes on God's greater plan rather than their immediate struggles. By trusting in God's sovereignty, believers can find peace and hope, grounding their faith in the reality that God is actively working in every situation of their lives.

Romans 8:28, Psalm 46:10

What should believers do in times of trouble?

Believers should cry out to God in prayer, trusting in His mercy and sovereignty to deliver them from their troubles.

In times of trouble, believers are called to turn to God, just as David did. In Psalm 3:4, David said, 'I cried aloud to the Lord, and he answered me from his holy hill.' Prayer becomes a vital lifeline that connects believers to God's power and grace. Through prayer, they express their reliance on God while also acknowledging His past faithfulness. This act of faith not only affirms their trust but also brings peace in the midst of uncertainty, reminding them that God is intimately involved in their lives and will sustain them.

Psalm 3:4, Philippians 4:6-7

How does understanding our sin affect our relationship with God?

Awareness of our sin deepens our dependence on God's mercy and strengthens our relationship with Him.

Recognizing personal sin is essential for a sincere relationship with God. It leads to humility and repentance, which are crucial for experiencing God's grace. As seen in David's acknowledgment of his failings, understanding the gravity of sin fosters a reliance on God's mercy rather than self-righteousness. This realization not only brings believers back into humble communion with God but also allows them to appreciate the fullness of Christ's sacrifice. In turn, they can genuinely worship and serve Him, knowing that their standing before God depends entirely on His mercy.

Psalm 51:17, Ephesians 2:8-9

Sermon Transcript

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Salmo número 3 dice, Oh Jehová, ¿cuántos se han multiplicado
mis adversarios? Muchos son los que se levantan
contra mí, muchos son los que dicen de mí, no hay para él salvación
en Dios. Tú, Jehová, eres escudo alrededor
de mí, mi gloria y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a
Jehová y él me respondió desde su monte santo, Yo me acosté
y dormí y desperté porque Jehová me sustentaba. No temeré a diez
millares de gente que pusiera en sitio contra mí. Levántate
Jehová, sálvame Dios mío, porque tú heriste a todos mis enemigos
en la mejilla. Los dientes de los perversos
quebrantaste. La salvación es de Jehová. Sobre tu pueblo sea tu bendición. Nuestro tema es el creyente en
las tormentas de la vida. El creyente en las tormentas
de la vida. A modo de encabezado dice, antes
de iniciar el Salmo, Salmo de David, cuando huía de delante
de Absalón, su hijo. Salmo de David, cuando huía de
delante de Absalón, su hijo. Lo primero que nosotros tenemos
que recordar es cuando David huía de Absalom
fue en parte resultado de la disciplina que el Señor trajo
sobre su vida por causa de haber pecado. Y lo primero que nosotros
podemos notar en este Salmo es notar que es un Salmo que nos
es tan familiar. Yo creo que todos nosotros tenemos
situaciones en nuestra vida a diario. Yo creo que todos nosotros enfrentamos
a diario situaciones difíciles. A diario en nuestra vida las
cosas no salen exactamente como las planeamos. A diario vamos
enfrentando dificultades. David ha llegado a un punto en
que ha crecido en el conocimiento del Señor. No hay duda de eso. David ha pasado de ser un joven
muy joven que podía enfrentar a Goliat. Él fue creciendo cada
vez en la gracia y el conocimiento del Señor a través de las circunstancias
que el Señor lo hacía pasar. Una de las cosas que no hemos
de olvidar es que Dios trae las circunstancias a nuestra vida.
Deliberadamente Él planea las circunstancias para nuestra vida.
Él usa todo para el bien de aquellos que le aman, absolutamente todo.
Yo les doy gracias a Dios porque vamos creciendo en conocer a
Dios y trae paz a nuestra vida, el saber que Dios está gobernando
todo, como veíamos en el Salmo 2. Y no es que simplemente es
alguien que gobierna todo, sino es alguien que gobierna todo
y lo hace para bien de su pueblo. Y eso es sumamente alentador. Pienso en lo frustrante que debe
ser para el enemigo de nuestras almas. Él siempre se propone
lograr cosas en contra del Señor y siempre logra todo lo contrario. En la vida de David hubo tantos
ataques y momentos de debilidad en los cuales él cayó en pecado.
Sin embargo, el plan de Satanás siempre fue destruirlo. pero
él salía fortalecido en el conocimiento de Dios, conociendo cada vez
mejor a Dios, un hombre del cual la Escritura da testimonio, que
tenía un corazón conforme al corazón de Dios. Cuando pienso que eso no solo
sucedió en David, a lo largo de meditar este sábado nos vamos
a dar cuenta que aún esa circunstancia de pecado donde no es la culpa
de Satanás, porque Satanás es una circunstancia más. Pero aún
en esa circunstancia, en esa situación, en esa caída, él crece
en la confianza en el Señor y está reflejado en este Salmo. Pero
me gusta pensar también en Job, hoy estaba platicando con unas
personas y compartiéndoles cómo Satanás llega delante del Señor
con los hijos de Dios y dice El Señor no has considerado a
mi siervo Job, que no hay otro como él, varón justo y temeroso
de Dios y apartado del mal. Y Satanás dice, pues no es en
vano, dice mira cómo lo tienes, quítale lo que tienes y ve si
no te blasfema. Y en todo momento el propósito
de Satanás era morirse de risa al momento en que Job blasfemara
el nombre del Señor. Sin embargo, Lo que logró Satanás
fue que, op, tijera de oídas, te había oído, pero ahora mis
ojos te ven, por tanto me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza.
Y damos gracias a Dios porque aún las más malvadas intenciones
del enemigo de nuestras almas son utilizadas por el Señor para
llevarnos a crecer en la Y lo primero que miramos en este
Salmo es las circunstancias. Las circunstancias. David empieza
haciendo una descripción de sus circunstancias. Pero un asunto
importante de lo que David hace con sus circunstancias es no
contártelas a cualquier persona, sino ir al Señor y contarle al
Señor sus circunstancias. Oh, cuántos se han multiplicado
mis adversarios. ¿Cuánto se han multiplicado?
Hermanos, una de las cosas que suele ocurrir en nuestra vida
es que las adversidades o los adversarios se multiplican. Alguien
diría, son como los hongos después de la lluvia. De pronto, una
de las cosas que no hemos de olvidar, algunas veces en mi
corazón he pensado, ¿hasta cuándo? Y me recuerda el Salmo cuando
dice, nos ampararemos bajo la sombra de tus alas hasta que
pasen los quebrantos. ¿Y cuándo van a pasar? cuando
David era muy joven, pues de pronto era un oso o era un león,
de pronto fue Goliat, de pronto fue el rey Saúl, y de pronto
por causa de su pecado, pues vienen ya estas situaciones que
le han hecho multiplicar sus adversarios. Ojo va cuántos se
han multiplicado mis adversarios. Hermanos, si ustedes son Yo sé que ustedes son como yo y sabemos que vamos por un mundo
de adversidad, vamos por un mundo en que se multiplican las adversidades,
de pronto las cosas no son como nosotros lo habíamos planeado,
de pronto entramos en círculos en círculos donde reaccionamos
mal o tenemos mala actitud y se hacen nuevas circunstancias adversas
para nosotros. Y este es el caso en específico
de David, recuerde que cuando él pecó Dios le dijo que había
hecho blasfemar el nombre de Dios y le dijo lo que tú hiciste
en secreto va a ser hecho en público y Absalom cometió pecado
con las mujeres de su padre a la luz del pueblo de Israel, después
se levantó contra él, lo hizo de una manera aparte con traición,
fue algo sumamente doloroso, él se iba ganando el pueblo pues
como decimos comúnmente los mexicanos haciéndoles la barba, él se paraba
y hacía un teatro de parecer que él se interesaba por las
personas y le daba beso a las personas y fue ganando el corazón
del pueblo. Y en verdad que una multitud
había seguido a Absalom y era una situación muy complicada. Y una de las cosas que nosotros
tenemos que saber, hermanos, las circunstancias son complicadas. Las circunstancias no son cualquier
cosa. Las circunstancias hacen presión sobre nuestra vida. Las
circunstancias nos afligen. Sin embargo, hemos de recordar
algo importante y que es, las circunstancias no ponen nada
en nuestro corazón. Dios usa las circunstancias para
que nosotros podamos mirar lo que ya tenemos en el corazón,
para que podamos nosotros mirar qué es lo que más valoramos,
qué es lo que más anhelamos, a dónde nos refugiamos, en quién
confiamos. David después, hablando de circunstancias
complejas y difíciles, que nunca van a ser determinantes. Las
circunstancias presionan, pero no determinan la respuesta. Dice
él, muchos son los que se levantan contra mí. Y hay una frase que
dice, muchos son los que dicen de mí, no hay para él salvación
en Dios. ¿Por qué decían que no había
para él salvación en Dios? No era precisamente porque creyeran
que Dios no tenía el poder para salvarlo. Es que, por su pecado
que fue tan evidente, muchos creían que Dios ya no lo iba
a salvar. Sin embargo, nosotros sabemos
que aún en esta situación David ha crecido en conocer al Señor,
porque a pesar de que la gente está diciendo y basándose en
que él es un hombre que ha pecado, que Dios no lo va a salvar, después
de mirar cómo él habla con el Señor de sus circunstancias,
él va a hablar de sus convicciones. Sus convicciones que no eran
cosas que él había aprendido y que estaban en su cabeza, no
eran la experiencia de su propia vida. Dice, más tú que Oba eres
escudo alrededor de mí. David había aprendido algo muy
grandioso y en una ocasión David perdió el piso y empezó a confiar
en su propia fuerza y mandó a hacer un censo y a pesar de que fue
amonestado, él fue terco e hizo el censo. Y él estaba empezando
a confiar en su fuerza militar, y el Señor trajo consecuencias
por causa de ello. David, cuando vio las consecuencias,
él dijo, pues que Dios perdonara al pueblo, porque no era el pueblo
el que había pecado, sino él es el que había pecado. Pero
Dios le ofreció a David tres cosas. Le ofreció que tres años
huyera de sus enemigos, También ofreció que Dios fuera
el que tratara directamente con él. Y dos cosas de las que ofreció
Dios como disciplina para David tenían que ver con hombres. Y no hay duda que David en todos
sus salmos habla siempre de la misericordia de Dios. Y David
escogió no caer en manos de sus enemigos, en manos de ningún
hombre. prefirió que Dios tratara directamente con él porque él
es misericordioso, porque él es, como dice el apóstol Pablo,
rico en misericordia. y él sabía de la misericordia
de Dios y por eso a pesar de que él era consciente que había
pecado, Dios lo había perdonado y sabía que aún había para él
salvación en Dios, porque su relación con Dios no dependía
de cuán bueno él era, sino dependía de la rica misericordia de Dios. Dios había decidido tener misericordia
de David e iba a tener misericordia de David y no dependía No dependía
del desempeño de David. Esto no es una justificación,
por supuesto, para pecar. Si somos hijos, sabemos que fue
dolorosa la disciplina. No obstante, vemos a un hombre
que ha crecido en confianza, y a pesar de que muchos están
diciendo, Dios no lo va a salvar, no porque no puede salvarlo,
es que Dios ya no lo va a querer salvar. Él dice, Mastukio va
a ser escudo alrededor de mí, mi gloria y el que levanta mi
cabeza. Cuando miramos, por ejemplo, el Salmo 5, que también es un
Salmo de David, marca claramente que David ha
comprendido, porque David dice, Y dice, porque tú no eres un
Dios que se complace en la maldad, el malo no habitará junto a ti,
los insensatos no estarán delante de tus ojos, aborreces a todos
los que hacen iniquidad, destruirás a los que hablan mentira, al
hombre sanguinario y engañador abominará Jehová. ¿No se parece
este a David que había matado a Urias con la espada de sus
enemigos? ¿No se parece toda esta descripción
a David que había cometido adulterio. Claro que se parece a David,
y David sabía, y por eso él va a decir después, ¿por qué es
que yo puedo entrar? Dice, mas yo por la abundancia
de tu misericordia entraré en tu casa, adoraré hacia tu santo
templo en tu temor. guíame o que va en tu justicia.
Hermanos, nuestra convicción debe estar fundamentada en quién
es el Señor y en la verdad del Señor. Hay gente que puede juzgarnos
como hipócritas porque pecamos, y por supuesto que pecamos, pero
la hipocresía no está en el hecho que se peca, la hipocresía está
en el hecho de que uno sea consciente de su pecado y siga adelante
y simplemente lo quiera esconder. El creyente por supuesto que
peca, pero el creyente está bien convencido. El Señor sigue siendo
escudo alrededor de mí a pesar de mi pecado, a pesar de que
muchas veces no actuó como debe de ser ante las situaciones,
muchas veces por temor al hombre, a pesar de todo, Él sigue siendo
escudo alrededor de mí porque Él ha decidido tener misericordia
de mí, porque Cristo es la propiciación por todos nuestros pecados, no
solamente por los que cometimos antes de venir al Señor Jesucristo
por primera vez, Él es la propiciación por todos y cada uno de nuestros
pecados. Hermanos, el creyente se duele
de pecado, David se está describiendo a sí mismo en los primeros versículos
del capítulo del Salmo 5 y habla de las convicciones de un hombre
que dice al Señor a pesar de sus circunstancias recias y difíciles,
y a pesar de que tenga una porra que dice Dios no lo va a salvar,
Él tiene una convicción, tú que Obá eres escudo alrededor de
mí, tú eres escudo alrededor de mí. Y es la misma convicción
del apóstol Pablo cuando dice, ¿Quién nos podrá separar? Si
Dios es con nosotros, ¿Quién contra nosotros? ¿Quién nos podrá
separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús? Nada, ninguna
circunstancia. ni presente, ni porvenir, ni
ángeles, ni ninguna cosa creada nos podrá separar del amor de
Dios que es en Cristo Jesús. Él es nuestro escudo. Él es escudo
alrededor de mí. Damos gracias a Dios porque en
su misericordia nos ha traído al Señor Jesucristo. Y viene
un día, viene un día que es descrito como un día terrible, como un
horno de fuego. Un día en que los hombres más
valientes van a llorar como mujeres. Un día en que aquellos que no
han confiado en el Señor Jesucristo van a decir a los montes, caed
sobre nosotros y escondednos de la ira del que se ha sentado
en el trono y del cordero. Pero como veíamos en el Salmo
2, dice Servit dice Servita que va con temor, versículo once,
alegrados con temblor, honrata al hijo para que no se enoje
y perezcais en el camino, pues inflama de pronto su ira, bienaventurados
todos los que en él confían. Hermanos, hay un día de ira por
causa del pecado, está establecido para los hombres que mueran una
sola vez y después el juicio, pero qué bendición el creyente
tiene un escudo. Cristo es su escudo. Él es su
abogado, defensor. Él es su arca en el cual dentro
está seguro contra la ira del Señor. Y Él es escudo para lo
mayor, para nuestra realidad eterna. Él es escudo contra la
ira del Dios Todopoderoso. contra la ira de aquel Dios que
es santo, santo, santo. Él es nuestro escudo alrededor
de mí. Pero, hermanos, también para
las cosas temporales, también para los enemigos físicos, también
para un hijo rebelde como Absalom que se está sublevando. El Señor,
ese escudo alrededor de mí, esa era convicción en el corazón
de David. Después dice, mi gloria y el
que levanta mi cabeza, mi gloria. Hermanos que bendición que nosotros
podamos aprender a gloriarnos en donde debemos de gloriarnos,
que Dios nos guarde de gloriarnos en lo que no nos debemos gloriar.
Hay gente que se gloria en lo que no hace, hay gente que se
gloria en lo que hace. Pero el creyente se gloria en
el Señor Jesucristo y nada más que en el Señor Jesucristo. Él
es mi gloria. Si tengo un motivo de orgullo
es el Señor Jesucristo, que salva pecadores, grandes pecadores. Mi motivo de orgullo es que tengo
un gran salvador porque yo soy un gran pecador. Ese es todo
mi motivo de orgullo, es mi gloria. No hay nada más en que quiera
gloriarme, sino solamente en el Señor Jesucristo, en aquel
que me ha amado y se entregó a sí mismo por mí, en aquel que
dejó su trono de gloria y vino a caminar en el polvo de esta
tierra, y vino a vivir la vida que yo no soy capaz de vivir,
y murió la muerte que merecía morir, esa es mi gloria. Lejos
esté de mí gloriarme sino solamente en la cruz del Señor Jesucristo,
en el Señor Jesucristo por el cual el mundo me es crucificado
y yo al mundo. Hermanos que Dios nos guarde
de gloriarnos en nuestra denominación, que nuestro gloriarnos sea el
Señor Jesucristo y nada más que el Señor Jesucristo. Nos gloriamos,
nos enorgullecemos de aquello que en verdad es valioso para
nosotros, de aquello en que realmente confiamos. El que tiene dinero
es muy notorio que confía en su dinero y se gloria de su dinero.
Pero el creyente se gloria en Cristo y solamente en Cristo.
No se gloria de qué familia viene, no se gloria de su conocimiento,
no se gloria absolutamente más que en el Señor Jesucristo. Y
hermanos, después de haber sido exhibido públicamente David,
pues no había otra cosa en quien confiar, sino solamente en la
misericordia del Señor. En el Salmo cinco él está diciendo
más yo por la abundancia de tu misericordia entraré a tu casa
adoraré hacia tu santo templo en tu temor y si seguimos leyendo. En casa usted puede revisar los
salmos de David y va a ver cuán frecuentemente él va a hacer
referencia a la misericordia del Señor. Hermanos, Cristo es
la encarnación de la misericordia, entonces nos gloriamos en la
misericordia del Señor. Hay un salmo que dice tu misericordia
es mejor que la vida, que sea el Señor nuestra gloria y el
que levanta mi cabeza. el que levanta mi cabeza hermanos
el poder una de las cosas importantes cuántas veces somos tentados
porque muchas veces somos calumniados y a veces viene la tentación
de querer levantar nuestra cabeza y defender nuestra honra de vindicar
nuestro nombre hermano no lo hagas el señor es mi gloria y
es el que levanta mi cabeza Si al Señor Jesucristo le dijeron
que tenía demonio, ¿qué puedo esperar que me digan a mí? Si
al Señor Jesucristo lo calumniaron, yo no puedo esperar que me traten
de mejor manera. Bástale al siervo ser como su
Señor. No podemos esperar otro tipo
de trato. Y Dios no nos ha llamado aquí
para hablar en nuestra defensa. Dios nos ha llamado aquí para
proclamar el Evangelio. No estamos aquí para defendernos.
Él levanta mi cabeza. El Señor dice, yo honro a los
que me honran, pero los que me menosprecian serán tenidos en
poco. Someteos pues bajo la poderosa mano del Señor para que los exalte
cuando fuere tiempo. No tenemos que estar apurados
para levantar nuestra cabeza. David había aprendido, mi hermano
ciertamente lo aprendió con dolor. Y no nos asustemos de que haya
dolor en nuestra vida. Es que Dios está quitando todos
nuestros juguetes con los cuales estamos distraídos. Dios nos
mete en circunstancias para quitarnos cosas que valoramos más que a
Él. Cosas en que nos gloriamos y que no es el Señor Jesucristo.
Y el Señor las está arrebatando y a veces parecemos niños haciendo
un berrinche y pataleando y nos duele que nos esté quitando,
pero lo hace por amor para que nosotros aprendamos que Él es
Todo nuestro motivo de gloriarnos y para que aprendamos. Hermano,
esta vida no se trata de nosotros. No se trata de nuestra fama,
de nuestra honra y de nuestro honor. Si nos calumnian, bienvenida
a la calumnia. Si nos maltratan, bienvenido
al maltrato. Si gente anda por ahí diciendo
cosas de mí que no son ciertas, yo no voy a estar publicando
periódicos, defendiendo y diciendo, ¿saben qué? Eso que están diciendo
por ahí de mí no es cierto. sigan, pueden seguir haciendo.
El Señor es el que levanta mi cabeza, él vindica la honra de
sus hijos. Y dice, dice, con mi voz clamé
a Jehová y él me respondió desde su monte santo, con mi voz clamé
a Jehová y él me respondió desde su monte santo. David no era
un teórico de la oración, era un hombre de oración. ¿Cuántas
veces él había clamado al Señor y el Señor le había respondido?
El tiempo en que él no clamó al Señor fue porque él estaba
endurecido contra el Señor. Pero tan pronto él clamó al Señor,
el Señor le respondió. El Señor le respondió, él tiene
una convicción bien grande. Él sabe que el malo no va a habitar,
pero él sabe que hay algo que el Señor no va a aborrecer y
que es respuesta de oración. él dijo al Señor contra ti contra
ti sobre el pecado hecho lo malo delante de tus ojos pero David
no lo hizo porque es mejor que nosotros David lo hizo porque
Dios quebrantó su corazón y hermanos él clamó para que Dios por el
perdón del Señor y el Señor lo perdonó, el Señor lo quebrantó
y el Señor lo sigue quebrantando, en este Salmo el Señor lo está
quebrantando y constantemente el Señor nos va a estar quebrantando
y quebrantando, porque es necesario que seamos quebrantados, porque
sólo hay algo que el Señor no rechaza, hay algo que el Señor
no desprecia, el corazón contrito y humillado no desprecerás tú
o Dios, ¿por qué? Porque yo no puedo hacerme humilde.
Si yo soy humilde es porque el Señor me ha hecho ser humilde.
El Señor no rechaza lo que Él provee. El Señor no rechaza lo
que Él hace. El Señor sólo acepta lo que Él
hace. Hermanos, que sea el clamor de
nuestro corazón que en verdad, en verdad podamos experimentar
el tener eso que el Señor no rechaza. Y saber que es respuesta
de nuestra oración el que el Señor le clamamos y Él responde. Y una de las cosas que clamar
es, hermanos, clamemos al Señor porque nos conceda arrepentimiento
para vida. Hermano, la caída es tan grande
que el hombre ni siquiera es capaz de arrepentirse. El hombre
puede tener cierto arrepentimiento, pero el arrepentimiento para
vida es don de Dios. Dice el apóstol Pablo a Timoteo,
dice que el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino
amable para con todos, apto para enseñar sufrido. Dice que con
mansedumbre corrija a los que se oponen. Dice, por si quizá
Dios les conceda que se arrepientan. Es un don de Dios. Es algo que
Dios concede a aquellos de los cuales tiene misericordia. Pero
si clamas por eso, eso es algo que agrada al Señor. Clamar al
Señor y poder saber después, ¿sabes qué? El Señor me respondió. Si clamamos al Señor para aprender
humildad, para que el Señor nos revele a Cristo, podremos decir
con David que Él nos respondió. Porque el Señor Jesús dice claramente,
cuando dice, te alabo Padre porque escondiste estas cosas de los
sabios entendidos, sí porque así te agradó y las revelaste
a los niños. Después dice el Señor, El Señor Jesucristo, venid
a mí, los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Aprended de mí, que soy manso
y humilde de corazón, y haréis descanso y paz para vuestras
almas. Si queremos ser humildes, tenemos que pedir algo. Que el
Señor nos dé ojos de fe para ver a Cristo. Sólo cuando vemos
a Cristo podemos ser humildes. Cuando ves a Cristo vas a ser
humilde. Hop, vio a Cristo y terminó siendo
humilde. Antes había discutido mucho,
pero después de ver, bueno, de ver la gloria de Dios, él dijo
de oídas, había oído, ahora me aborrezco, ¿por qué? Porque estoy
viendo qué, cuán indigno soy, no hay ni un motivo de orgullo.
Mi único motivo de orgullo es que tú hayas tenido misericordia
de mí. Lo mismo con Isaías y lo mismo con cada persona que el
Señor ha abierto sus ojos. Hermanos, que sea nuestra convicción
con mi voz, clamé y Él me respondió desde su monte santo. Ahora,
después de hablar de sus convicciones, viene la calma. Por causa de
las convicciones, del crecimiento en la gracia, viene la calma.
Yo me acosté y dormí y desperté porque Jehová me sustentaba.
No temeré a diez millares de gente que pusieron sitio contra
mí. Yo me acosté y dormí y desperté porque Jehová me sustentaba.
Hermano, casi todo el pueblo sublevado. Y él pudo apoyar su
cabeza y dormir. ¿Qué bendición tan grande del
creyente que el creyente puede dormir y no pasarse la noche
comiendo sus uñas? O peor, dando vueltas y casi
entrando en la locura. porque en paz me acostaré y asimismo
dormiré, porque sólo tú, Keová, me haces vivir confiado, porque
por nada estéis afanosos si no sean conocidas vuestras peticiones
delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará
vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús
Señor nuestro. Yo me acosté y dormí y desperté
porque Keová me sustentaba. No temeré a diez millares de
gente que pusieran sitio contra mí. Hermanos, qué calma, qué
calma para aquel que conoce a su Dios. Tú guardarás en completa
paz aquel cuyo pensamiento en ti persevera. ¿Por qué? Porque
en ti ha confiado, porque tiene las mismas convicciones que David.
Pero si no hay paz es que no tenemos las mismas convicciones
que David. Yo me acosté y dormí y desperté.
Y esto nos indica algo importante que recordar. Hermanos, la paz
no es la ausencia de conflicto. La paz es la seguridad de su
presencia. La paz no es la ausencia de conflicto,
es la seguridad de su presencia. Y hermano, el creyente puede
tener la absoluta seguridad de su presencia. El creyente a veces
siente estar solo, pero déjeme decirle hermano, eso es sensación
nada más. Él estuvo solo para que nosotros
nunca estemos solos. Él fue desamparado del Padre
para que su pueblo nunca esté desamparado de su Padre. Él dijo,
yo estoy contigo todos los días, así que el día que nos sintamos
solos, no es verdad, no es verdad, vengamos en arrepentimiento y
fe y creamos la verdad, la verdad es yo estoy contigo todos los
días, no temas porque yo estoy contigo, no desmayes porque yo
soy tu Dios que te esfuerzo, siempre te ayudaré, siempre te
sustentaré con la diestra de mi justicia. paz. Y hermanos, si hay algo
que en verdad nos debería quitar el sueño es no tener un escudo alrededor
de mí contra el problema, verdadero problema. El verdadero problema
es que Dios sea mi adversario. Y recuerde que nacimos adversarios
de Dios y Dios por lo mismo nuestro adversario. Y eso debería quitarnos
el sueño. No poder decir que Él es nuestro
escudo, eso debería quitarnos el sueño. Pero hermanos, si estás
en paz con Dios, puedes dormir. Pero si no puedes dormir, dice
la Biblia, no hay paz para los impíos. Son como la ola del mar
que es echada de una parte a otra. Y si no hay paz y estás así,
pues arrepiéntete y ven al Señor Jesucristo. Clama al Señor que
te conceda arrepentimiento para vida. Clama al Señor que te dé
ojos de fe para ver al Señor Jesucristo y confía en el Señor
Jesucristo. Si ya puedes dormir porque estás
en paz con el Señor, porque has sido justificado por la fe en
la persona y en la obra del Señor Jesucristo, porque has creído
que Él es nuestra paz, porque has confiado y estás confiando
solamente en él, pues entonces, ¿qué puede hacernos 10 millares
de gente? El Señor es mi ayudador, no temeré
lo que me puede hacer el hombre. El hombre me puede amenazar,
el hombre me puede mirar feo, el hombre me puede menospreciar,
pero no temeré lo que me puede hacer el hombre. ¿Qué más puede
hacerme el hombre? Matar mi cuerpo, pero nada más
puede hacer. ¿Y qué bendición si me mata?
porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Y en
el momento que me mate estaré en la presencia del Señor gozando
plenamente de la paz y la comunión perfecta con el Señor, habiendo
alcanzado nuestra esperanza, el no poder pecar más, el ser
como el Señor Jesucristo es. Hermanos, la nación más poderosa
es como menudo polvo en la balanza o como la gota que cae del cubo.
Y si no hay nada que temer porque estoy en paz con Dios, pues,
¿qué tengo que temer a millares de personas que se pongan contra
mí? No importa cuántos sean y qué prestigio tengan. No importa
qué fuerza tengan. No es importante. Estoy en paz
con mi Dios. Y poder cantar, estoy bien con
mi Dios. Gloria a Dios. Porque he confiado
en el Señor Jesucristo. Y al final, al final, un clamor
por ayuda. Levántate Jehová, sálvame Dios
mío, porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla, los
dientes de los perversos quebrantaste, la salvación es de Jehová, sobre
tu pueblo sea tu bendición. Hermano, el clamor del pueblo
basado en su confianza en sus convicciones, momentos de calma,
circunstancias complejas, pero en medio de todo eso poder clamar
al Señor, levántate Jehová, sálvame Dios mío, porque tú heriste a
todos mis enemigos en la mejilla, y Él está recordando cómo el
Señor lo ha librado en sus batallas pasadas. Él sabía bien claro
que Él no mató a Goliat precisamente por su habilidad. Fue claro cuando
él dijo, tú vienes a mí con espada, lance y jabalina, pero yo vengo
a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos. Y David sabe que
no fue precisamente su habilidad la que hizo morir a Goliat, sino
que es el Señor que hirió a Goliat a través de él. El creyente está
ubicado. El creyente no es como como aquel
pájaro carpintero que justo al momento que llegó junto a un
árbol para darle un picotazo cayó un rayo y se partió el tronco
y salió por todo el campo contando cuán fuerte era su pico. Pero
el creyente no es así. El creyente sabe que él es simplemente
una vasija de barro. El creyente es como el apóstol
Pablo que dice tenemos este tesoro en vasos de barro para que la
excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros. Cuando él ve
la victoria sobre sus enemigos, él recuerda las victorias pasadas,
y cuando las recuerda, él clama al Señor para que lo vuelva a
hacer, pero él también reconoce que es el Señor el que le dio
las victorias pasadas. Y al final, una declaración grandiosa,
la salvación es de Jehová. Sobre tu pueblo, sea tu bendición. La salvación es de Jehová. Hermanos, de principio a fin,
la salvación es del Señor. Si hablamos de la salvación eterna,
la salvación eterna es del Señor de principio a fin. Es el Señor,
es el Señor el que nos amó con amor eterno. Es el Señor que
desde la eternidad dio un plan para salvar a su pueblo. No como
algo pues que surgió de la desesperación porque el hombre había pecado.
No fue un chispazo de genialidad. El Señor lo tenía ya planeado
desde antes de la fundación del mundo. Y hermanos, la salvación
es del Señor. El Señor planificó nuestra salvación. El Señor escogió un pueblo. El Señor envió a su Hijo. El
Hijo vino voluntariamente para ocupar el lugar de su pueblo. Cuando se proclama el Evangelio,
el Espíritu Santo aplica de manera efectiva al corazón de aquellos
que han sido ordenados para salvación. La salvación es de Jehová. Hermanos,
si alguien tiene que llevarse la gloria en la salvación de
pecadores, es el Señor. No existe tal cosa como decir
a personas que repiten una oración que no deberían repetir y decirles
después, felicidades, tomaste la decisión más grandiosa de
tu vida. No, hermanos. La salvación nos
debe llevar a alabar al Señor porque ha hecho un milagro, porque
ha levantado a un muerto espiritual, a vida espiritual. La salvación
es de Jehová. La salvación es obra completa
del Señor sobre tu pueblo sea tu bendición. Y hermano, qué
bendición de que esto sea una realidad en nuestra vida. Qué
bendición de saber que el pueblo del Señor tiene toda bendición
espiritual en los lugares celestiales en Cristo. No nos hace falta
absolutamente nada. Todas las cosas que pertenecen
a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder
para que mediante ellas llegamos a ser participantes de la naturaleza
divina. Estamos bendecidos con toda bendición
espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Es la bendición con
que termina el Salmo 2, bienaventurados todos los que en él confían.
Has confiado en el Señor Jesucristo. Eres bendito en el Señor Jesucristo.
Estás gozoso con ese gozo que nada ni nadie te puede quitar.
Ese gozo que está por encima de cualquier circunstancia, ese
gozo que le permite a este hombre, no obstante que todo el pueblo
está sublevado y en contra de él, se puede acostar y dormir
tranquilamente porque todo está bien con el Señor. y está gozoso
con ese gozo que es la bendición del Señor que es mayor dice tu
dista alegría mi corazón mayor que la de ellos cuando abunda
su grano y su mosto ese gozo que tiene que ver con su salvación
ese gozo que dice engrandece mi alma al Señor y mi espíritu
se regocija en Dios mi salvador ese gozo que dice el profeta
aunque la higuera no florezca ni en las vides haya fruto aunque
las vacas sean quitadas de los corrales y siempre circunstancias
circunstancias Con todo, yo me alegraré en que va y me gozaré
en el Dios de mi salvación. Si tu gozo depende de cómo van
las cosas, preocúpate. Ese no es el gozo del Señor.
Si tu gozo depende de que las cosas salgan como las planeas,
que todo salga a tu gusto, ese no es el gozo que vemos en la
Escritura en los hombres que el Señor salvó. El apóstol Pablo
está en prisión, las cosas no están saliendo como él planeó,
pero él dice, está siempre gozosos, orat sin cesar, gracias por todo,
porque esa es la voluntad de Dios para con nosotros. Ese gozo
está en saber que mi padre es el rey. Ese gozo está en saber
que él está gobernando absolutamente todo, hasta lo que no me gusta,
y lo está gobernando para mi bien, para hacerme conforme a
la imagen de su hijo. Y entonces decimos, Señor, gracias,
porque llovió, Y gracias porque llovió a pesar del plan que yo
tenía. Gracias Señor porque me dejas tener circunstancias como
resultado de mis acciones pecaminosas. Pero Tú estás obrando y a pesar
de mis acciones pecaminosas, Tú eres un escudo alrededor de
mí porque tú has querido tener misericordia y yo vengo a ti
confiando en tu misericordia y solamente en tu misericordia
y nada más en tu misericordia y que Dios nos guarde de que
estemos gloriándonos o confiando en algo más que no sea el Señor
Jesucristo. Tenemos circunstancias, los hombres
del Señor las tuvieron. pero que tengamos la bendición
del Señor que es en el Señor Jesucristo, esa salvación que
es de Jehová. Vamos a orar.

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Joshua

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