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JC

Mira a Cristo

Matthew 11:25-30
Joel Coyoc June, 30 2024 Video & Audio
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Joel Coyoc June, 30 2024

El sermón de Joel Coyoc titulado "Mira a Cristo" aborda la doctrina de la revelación divina y el llamado de Cristo a encontrar descanso en Él, basado en Mateo 11:25-30. Coyoc argumenta que los sabios y entendidos son incapaces de reconocer a Cristo, mientras que los sencillos reciben revelación y descanso. Este pasaje se utiliza para enfatizar la soberanía de Dios en la elección de los humildes y la incapacidad inherente de los humanos para alcanzar la salvación por sus propios esfuerzos. Coyoc subraya el significado práctico de esta enseñanza, que desafía a los oyentes a abandonar su autosuficiencia y reconocer su necesidad del descanso que solo Cristo puede ofrecer, convirtiéndose en una llamada a la humildad y la dependencia total en Él. Se cita Filipenses 2 y otros textos que refuerzan la idea de que es solo a través de la obra de Cristo que se puede hallar paz con Dios.

Key Quotes

“Es un milagro el que Señor nos haga personas simples, personas sencillas.”

“Descanso de tus esfuerzos por agradar a Dios. La única manera que tienes de agradar a Dios es estar en el Señor Jesucristo.”

“Si estamos aprendiendo de Cristo y si no arrepintamos, si no estamos creciendo en humildad es que no estamos aprendiendo de Cristo.”

“Vas a hallar descanso si estás en el Señor Jesucristo y confiando en Cristo.”

What does the Bible say about coming to Jesus for rest?

The Bible invites all who are weary to come to Jesus, who promises rest for their souls (Matthew 11:28-30).

In Matthew 11:28-30, Jesus extends a call to those who are weary and burdened, promising to give them rest. This invitation highlights the reality that true rest is not found in our own efforts or in the burdens we carry, but rather in the person of Christ. By coming to Jesus, we find relief not only from the heavy load of sin but also from the striving to earn God's approval through our works. Jesus reassures us that His yoke is easy and His burden light, emphasizing that following Him, despite its challenges, ultimately leads to peace and rest for our souls as we rely on His strength and grace.

Matthew 11:28-30

How do we know that God reveals truth to the humble?

The Bible teaches that God hides truth from the wise and reveals it to the humble (Matthew 11:25).

In Matthew 11:25, Jesus praises the Father for hiding the truth from the wise and revealing it to little children. This principle demonstrates God's sovereign choice to bestow understanding upon those who approach Him with humility, rather than those who rely on their own wisdom or intellect. Throughout Scripture, we see the theme that God resists the proud but gives grace to the humble (1 Peter 5:5). Therefore, a key aspect of receiving God's revelation is acknowledging our dependence on Him and acknowledging our inability to reach Him through our own understanding or efforts. As believers, we are called to become like children, recognizing our need for divine grace to comprehend the mysteries of the faith.

Matthew 11:25, 1 Peter 5:5

Why is learning from Christ important for Christians?

Learning from Christ is essential for Christians as He exemplifies true humility and obedience (Matthew 11:29).

In Matthew 11:29, Jesus invites us to learn from Him, presenting Himself as humble and gentle. For Christians, this is of utmost importance because it emphasizes that our growth in faith and character should reflect the character of Christ. By studying His life, teachings, and actions, we are provided with a perfect model of what it means to be obedient to the Father and to live a life of service and love. Furthermore, learning from Christ transforms our nature; as we seek to become more like Him, we are empowered by the Holy Spirit to exhibit humility and servitude in our own lives. This process is a lifelong journey and essential for anyone desiring to live a life that honors God and demonstrates His grace to others.

Matthew 11:29

Sermon Transcript

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San Mateo, vamos a dar lectura
al versículo veinticinco hasta el treinta. San Mateo capítulo once, versículo
veinticinco al treinta. Dice la Palabra de Dios, en aquel
tiempo respondiendo Jesús dijo, te alabo Padre, Señor del cielo
y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de
los entendidos, y las revelaste a los niños. Si Padre, porque
así te agradó, todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre,
y nadie conoce al Hijo sino al Padre, ni al Padre conoce a alguno
sino al Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. Venid
a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros,
y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis
descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera
mi carga. Estaba escuchando algo importante
que que se nos recordó y es poner los ojos en el Señor Jesús. Y
cuando miramos este pasaje, una de las cosas que hemos de hacer,
y no solo este pasaje, sino cuando leemos la escritura, el clamor
de nuestro corazón debe ser que Dios nos dé ojos para ver al
Señor Jesucristo. Y justo el tema esta mañana es
mira a Cristo, mira a Cristo. El Señor nos ha dado su palabra
y una de las cosas que sabemos por el mismo Señor Jesucristo
es que su palabra en especial, bueno, el Antiguo y el Nuevo
Testamento, pero del Señor Jesús sabemos que el Antiguo Testamento
está lleno del Señor Jesucristo y es interesante que el Señor
Jesús empieza aquí alabando al Padre y Si nosotros no leímos todo el
capítulo, pero en casa puede leer el capítulo para entender
el contexto en el cual el Señor Jesús está hablando. El Señor
Jesús estaba haciendo milagros. Juan el Bautista estaba en prisión.
y pues mandó a dos de sus discípulos a preguntar si él era el que
se esperaba o había que esperar a alguien más y el Señor Jesús
dijo pues vayan y díganle a Juan que los ciegos ven, los cojos
andan y en realidad Después el Señor
Jesús empezó a hablar acerca de la situación que Él estaba
enfrentando en su ministerio. Él hacía milagros que tenían
como propósito mostrar quién era Él, que Él era el cumplimiento
de las profecías. Y Él, sin embargo, había oposición
de parte pues de la gente que pues uno podría considerar que
eran sabios y entendidos. Por eso el Señor empieza a decirte
alabo padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste
estas cosas de los sabios y entendidos. Y pues el Señor menciona también
que bueno, vino Juan el Bautista y ellos estaban pues quejándose
de Juan el Bautista porque él no comía ni bebía. Vino el hijo
del hombre que come y bebe y dicen es compañero de glotones en lugar
de ver el cumplimiento de las profecías. y mirar a Cristo,
que es lo primero que nosotros podemos mirar de Cristo en este
pasaje, lo primero que podemos mirar de Cristo es a Cristo alabando
al Padre. Cristo alabando al Padre. Dice
Cristo alaba al Padre y dice Señor del cielo y de la tierra. Cristo alabando al Padre. Debe
llamar fuertemente nuestra atención ver a Cristo alabando a su Padre. A su Padre que es el Señor del
cielo y de la tierra. Y una de las cosas que miramos
cuando miramos a Cristo alabando al Padre es que estamos mirando
a Dios adorando a Dios. Y tiene que ser así. Dios adora
a Dios. Dios ha hecho todo para su propia
gloria. Cristo ve al Padre y adora al
Padre. Cristo ve al Hijo y se complace
de lo que mira. Cristo el Padre dice este es
mi Hijo amado en quien tengo toda mi complacencia. y Él está
alabando al Padre como Señor del Cielo y de la Tierra, Señor
del Cielo y de la Tierra y es importante que nosotros podamos
mirar que pues si el Padre mira al Hijo y se complace y se complace
porque el Hijo es Dios y el Padre el Hijo alaba al Padre porque
es Dios pues pues Cristo también es Señor del cielo y de la tierra,
lo que él está diciendo a su Padre, recuerde dice Jesús yo
y el Padre uno somos y es el Señor del cielo y de la tierra,
el Señor que hace su voluntad en el cielo, el Señor que hace
su voluntad en la tierra a pesar de la rebelión de los hombres,
a pesar de que el imperio romano tenía dominado a los judíos,
y a pesar de que, pues, según el emperador hacía lo que él
quería hacer, pues terminaba haciendo lo que el Señor quería,
el Señor que hace su voluntad en el cielo y en la tierra, y
anuncia un edicto para que todos vayan a empadronar al lugar donde
ellos habían nacido, y está cumpliendo la voluntad del que hace, de
que es Señor en el cielo y en la tierra. y nace el Señor Jesús
en Belén, Herodes asustado y temiendo por el trono, manda a matar a
todos los infantes y el Señor tiene que ir a Egipto y se cumple
la profecía, la voluntad del Señor de Egipto, llamé a mi hijo
Señor del cielo y de la tierra, le guste o no le guste al hombre,
esa es toda la realidad, y para el creyente es una gran noticia
saber que el Señor es Señor del cielo y de la tierra, que él
está sentado en su trono, que todo lo gobierna, es una gran
noticia. Ahora, cuando miramos a Cristo
alabando a su Padre, a Dios alabando a Dios, nos vamos a encontrar
por qué es que Cristo está alabando al Padre. Cristo alaba al Padre
y hay una perfecta armonía entre el carácter del Padre. Es importante
que nosotros podamos mirar cómo es Dios y una de las cosas que
se hace evidente en este pasaje es que Dios el Padre y Dios el
Hijo. tienen algo en común y es que
Dios el Padre y Dios el Hijo resisten a los soberbios dice
te alabo Padre Señor del cielo y de la tierra porque escondiste
estas cosas de los sabios y de los entendidos y las revelaste
a los niños dice en el Salmo ciento cincuenta, ciento diecinueve,
versículo ciento treinta, dice, la exposición de tu palabra alumbra,
haz entender a los simples, y una una palabra más adecuada para
simples es lo que el Señor está diciendo aquí como niños, sencillos,
haz entender a los sencillos, dice también la escritura que
testimonio de Jehová es fiel que hace sabio al sencillo y
lo escondiste de los sabios y entendidos pero en realidad ¿de quiénes está hablando el
Señor? El Señor está hablando aquí de personas que a sí mismas
se consideraban sabias pero que en realidad no eran sabias y
esas personas pues específicamente eran los líderes religiosos del
pueblo de Israel de aquel entonces, pero en realidad somos cada persona
que nace en este mundo. Nacemos todos muy soberbios y
pensando que somos muy entendidos. la gente responde al evangelio
pensando en que pues el evangelio es pontería no es sabiduría no
puede entrar en nuestra cabeza pero la verdadera sabiduría es
la que presenta el evangelio y cuando vamos a Juan capítulo
nueve nos vamos a dar cuenta de cómo
el señor ¿Cómo se ilustra en lo que nos narra el apóstolo
Juan aquí lo que estaba sucediendo? Lea en casa el contexto de todo
el capítulo de Mateo para ayudarle a ubicar el contexto de lo que
está sucediendo, pero versículo diecinueve del capítulo nueve
del evangelio de Juan. El Señor había sanado a un hombre
ciego de nacimiento. Y se estaban haciendo, bueno,
los sabios y entendidos estaban preocupados por lo que había
sucedido. Y note que dice, y le preguntaron
diciendo a los padres de aquel ciego, dice, este es vuestro
hijo al que vosotros decís que nació ciego, ¿cómo pues ve ahora? Sus padres respondieron y le
dijeron, sabemos que es nuestro hijo que nació ciego, pero como
ve ahora, no lo sabemos. ¿O quién le ha abierto los ojos?
Nosotros tampoco lo sabemos. Edad tiene, preguntarle a él,
hablará por sí mismo. Esto dijeron sus padres porque
tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado
que si alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado
de la sinagoga. Pero eso dijeron sus, por eso
dijeron sus padres, edad tiene preguntarle a él. Entonces volvieron
a llamar al hombre que había sido ciego y le dijeron, da gloria
a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre
es pecador. Entonces él respondió y dijo, si es pecador, no lo
sé. Una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. Le
volvieron a decir, ¿qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? Él les
respondió, ya os lo he dicho y no habéis querido oír. ¿Por
qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros
sus discípulos? Y le injuriaron y dijeron, tú
eres su discípulo, pero nosotros discípulos de Moisés somos. Nosotros
sabemos que Dios ha hablado a Moisés, pero respecto a este no sabemos
de dónde sea. Respondió el hombre y les dijo,
Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde
sea, y a mí me abrió los ojos. Y sabemos que Dios no oye a los
pecadores, pero si alguno es temeroso de Dios y hace su voluntad,
a ese oye. Desde el principio no se ha oído
decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego. Si
este no viniera de Dios, nada podría ser. respondieron y le
dijeron tú naciste del todo en pecado y nos enseñas a nosotros
y le expulsaron y ahí están los sabios y entendidos en su propia
opinión en su propia opinión sabios y entendidos pero gracias
a Dios ahí está alguien a quien Dios ha hecho sencillo porque
si alguien es sencillo no es porque pues es de otra, nació
de otro lugar o porque él es alguien en que hay que poner
la mirada. La verdad es que el ciego fue sencillo porque el
Señor lo hizo ser sencillo. Él nació igual que los otros,
lleno de sabiduría propia, lleno de entendimiento propio y el
Señor hizo un milagro. El Señor le abrió sus ojos y
es interesante que el Señor está diciendo dice te alabo porque
escondiste estas cosas, ellos no podían mirar, ellos no podían
mirar, pero el Señor abre los ojos y ahí está pues mostrándonos
el carácter del Señor, el carácter del Señor es, Él es el único
que es exaltado sobre todas las cosas, Él es único que es el
Señor del cielo y de la tierra, Él es el único que es Rey de
reyes y Señor de señores, Y por eso Dios resiste a los soberbios
y da gracia a los humildes. Por eso dice la Escritura que
comer mucha miel no es bueno, ni buscar la propia gloria es
gloria, porque en el hombre no hay gloria alguna. Fuimos creados
para reflejar la gloria de Aquel que verdaderamente es glorioso,
que es único, que es alto y exaltado. Aquel que se muestra como dice
el Señor Jesús más adelante y que se muestra alto y exaltado, sublime,
sobre un trono alto y sublime, aquel que es santo, santo, santo,
y ahora ¿Por qué Dios resiste a los soberbios? ¿Por qué Dios
revela eso a los simples? Y dice, porque así te agradó,
porque esa es tu voluntad, porque tú eres soberano, porque tú eres
soberano sobre todas las cosas, y tú decides hacer como soberanamente
te place. Y note que el hijo es igual,
porque después dice, versículos más adelante, Después de hablar,
porque así te agradó, versículo 26, después dice en el 27, todas
las cosas fueron entregadas por mi padre, y nadie conoce al hijo
sino el padre, ni al padre conoce alguno sino el hijo, y aquel
a quien el hijo lo quiera revelar, y aquel a quien el hijo lo quiera
revelar. ¿Quién, quién era más merecedor
de que se le abriera sus ojos? y viera al Señor Jesucristo,
los religiosos judíos o el ciego y la respuesta es ninguno era
merecedor, ambos eran merecedores de la ira de Dios, pero Dios
quiere tener misericordia de quien quiere, al Padre le agrada
revelar a los sencillos, a esos sencillos que Él los hace ser
sencillos, el hijo revela al Padre a quien Él quiere. Ambos
son Dios, ambos tienen atributos divinos, el Padre y el Hijo. Y dice, el Padre dice, porque así te
agradó, el Hijo a aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. ¿Y
a quién? A los niños, a los sencillos.
Y tenemos que reflexionar en algo, hermanos, nadie nació sencillo. Yo puedo recordar y puedo recordar
no muy, nada de humildad, nadie hacía las cosas como yo, era
el mejor estudiante, moralmente hablando pensaba que era, nadie
emitía juicio duro sobre otras personas porque no había otro
como yo y el Señor obrando, Dios obra de diferentes maneras, Dios
hace humildes, sencillos a los sencillos. Aquellos de que él
tiene misericordia, a él los hace humildes. El salmista en
el Salmo 119 dice, bueno, me es haber sido humillado. Antes
que fuera humillado, descarriado andaba. El apóstol Pablo, cuando
era Saulo de Tarso, pues estaba muy, no muy humilde, y estaba
con todas las ganas y toda la intención de destruir la iglesia
del Señor. y el Señor se encargó de hacerlo un hombre sencillo.
¿Y cómo? Pues le abrió sus ojos en el
camino a Damasco, le mostró su gloria, le mostró al Señor alto
y exaltado, le mostró a aquel que tiene un nombre que es sobre
todo nombre. Él no se hubiera tirado del polvo delante de nadie,
pero el Señor lo bajó del caballo, y allá en el polvo, él dijo lo
que Jesús está diciendo, te alabo, padre, Señor del cielo. Recuerda,
la pregunta de la de Saulo fue, ¿quién eres, Señor? Y la respuesta
fue, soy yo Jesús a quien tú persigues. Dura cosa te es dar
cosas contra el aguijón. Dios hace humildes, Dios hace
humildes, y Dios humilló al apóstol Pablo Dios ha humillado aquellos
que somos creyentes sabemos que el Señor ha hecho un milagro
de hacernos sencillos y en todo esto es es importante que nosotros
ver en el pasaje que leímos en Juan la arrogancia tú naciste
del todo en pecado y quieres enseñarnos la ley Algo que es
lamentable es que estas personas eran conocedoras de la Escritura. Ellos conocían el Antiguo Testamento.
Ellos sabían cuántas letras tenía el Antiguo Testamento. Ellos
sabían cuántas veces aparecía el nombre de Dios en el Antiguo
Testamento. Ellos eran tan estrictos, pero una de las cosas tristes
es que ellos no exponían la palabra de Dios. Ellos se habían encargado
de poner leyes sobre, o sea, de predicar las interpretaciones
de sus leyes y de hacer cargas pesadas que ellos no querían
mover con un dedo. Y la escritura no es para eso,
la escritura es para exponerla, porque la exposición de su palabra
alumbra, hace entender a los simples. Y recuerde, hermano,
es un milagro el que Señor nos haga personas simples, personas
sencillas. Ahora, la otra cosa que podemos
mirar en este pasaje es Cristo llamando a quienes el Padre le
entregó, porque dice el Señor Jesús, Versículo veintisiete,
todas las cosas me fueron entregadas por mi padre y nadie conoce al
hijo, sino el padre, ni al padre conoce alguno, sino el hijo y
aquel a quien el hijo lo quiera revelar. Y el Señor llama, mirar
a Cristo llamando a los que el padre les entregó. ¿Y cómo los
llama? Dice, venid a mí, los que estáis trabajados y cargados,
y yo os haré descansar. Nosotros podemos recordar algunos
de esos sabios entendidos. un sabio y entendido de esos
entró al templo a orar dice Jesús y levantando sus ojos decía Señor
yo te doy gracias porque yo no soy como esos otros hombres pecadores
ni como ese publicano que está ahí yo doy diezmo de todo lo
que gano y empezó a decirle al Señor todo lo que él hacía Él no estaba trabajado ni cargado.
Él pensaba que la ley era cosa de niños. Yo ya lo hice, casi
Dios tiene que aplaudirme, le estoy diciendo todo lo que he
hecho para Él. Ese no estaba, ese no iba a escuchar,
venid a mí los que estáis trabajados y cargados. Porque era el Señor
que nosotros miremos a Cristo llamando a los que el Padre le
ha entregado. Los que el Padre le ha entregado
cuando escuchan Trabajados y cansados, escuchan que se les está hablando
por su nombre. Otro de esos sabios y entendidos
vino al Señor Jesús y le dijo, Maestro, bueno, qué bien haré
para heredar la vida eterna. Y el Señor le dijo, los mandamientos
sabes. Y cuando le empezaron a decir
los mandamientos, él dijo, ay, Señor, eso, todo eso yo lo he
guardado desde mi juventud. Él tenía la idea de que pues
era pan comido. ¿Cómo va a estar trabajado y
cansado si yo ya cumplí todo eso? Pero el Señor está llamando
y el Señor está llamando y llama a aquellos que el Padre le dio.
aquellos que el Padre le dio soberanamente el Señor hace algo,
el Señor abre sus ojos como aquel ciego y el Señor les muestra
su gloria y ellos miran al Señor Jesucristo, miran al Señor Jesucristo
como aquel que es el único que ha sido capaz de cumplir toda
la ley, miran al Señor Jesucristo y le miran como aquel que no
obstante ser igual a Dios. No tuvo eso como eválua que aferrarse,
sino que se despojó. Pasaje que leímos en Filipenses,
capítulo 2, se despojó. Vamos a mirarlo, Filipenses 2. Dice Versículo cinco, haya pues en
vosotros ese sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual
siendo en forma de Dios no estimó el ser igual a Dios como cosa
a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma
de siervo, hecho semejante a los hombres, y estando en la condición
de hombre se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la
muerte y muerte de cruz. Y podemos por la gracia de Dios,
mirar a Dios mismo hecho hombre. En contraste, esos que estaban
aferrados a sus ideas, a su religión, esos que habían hecho mal uso
de la escritura, miraban a alguien que según ellos estaba quebrantando
la ley de Dios. Miraban a un hombre que le decían
que estaba endemoniado, pero las ovejas del Señor, aquellos
de los cuales él tuvo misericordia, sus ojos eran abiertos y ellos
veían. Si usted lee en su casa cómo
termina la narración en capítulo nueve de Juan pues termina este
hombre viendo al Señor Jesucristo dice eh el yo soy el que habla
contigo y él adoró al Señor Cristo llama a quienes el Padre le entregó
llama ellos ven al Padre en él, él
les abre los ojos y se muestra a sí mismo y ven que Cristo es
es el mismo Dios creador del cielo y de la tierra, que es
el eterno Hijo de Dios, que es aquel que es santo, santo, santo,
aquel que vive desde la eternidad, aquel que no empezó a existir
cuando tomó forma humana, sino que por amor de nosotros vino
para identificarse en todo con una raza caída, y él vino y dice
la escritura que fue tentado en todos según nuestra semejanza,
pero sin pecado. Él es el único que jamás cometido
un solo pecado. Él es el único que ha cumplido
perfectamente la ley. Aquel muchacho que dijo que todo
eso lo había guardado desde su juventud estaba mintiendo, estaba
diciendo una mentira, pero el Señor Jesucristo es el que ha
guardado todos los días la ley del Señor. Es aquel que nunca
en ni un solo momento tuvo la más mínima sombra de duda acerca
de las promesas de su padre. Él creyó en con una total dependencia
de cada una de las promesas de su padre. Él se deleitó siempre
en hacer la voluntad de su padre. No hay ni un momento en que se
pueda decir que él actuó de una manera independiente a su padre.
Eso es lo que cada ser humano debería de hacer, pero hemos
fracasado. hemos fracasado y el único cuando
sabemos que hemos fracasado, cuando el Señor Jesús abre nuestros
ojos y le miramos a Él y miramos qué tan lejos estoy de ser como
Él, qué tan lejos estoy de poder cumplir la ley, cuando en verdad
Él obra en mi corazón y me muestra que no es simplemente un cumplimiento
externo de la ley, sino cumplir el espíritu de la ley y cuando
Él me muestra eso entonces Eso empieza la obra de hacerme sencillo. Él me da un nuevo corazón. Es el nuevo corazón que es un
corazón sencillo. Es el nuevo corazón que tiene
la expectativa de venir a la escritura y ver una sola cosa.
Yo quiero ver en la escritura solamente al Señor Jesucristo.
Es el tema de la escritura que Dios nos guarde de llegar, de
que Dios tenga la opinión de nosotros. Son sabios y entendidos. Yo quiero ser sencillo. Y si
usted quiere ser sencillo, clame al Señor. Hermano, ser sencillo
no es algo que nosotros podemos hacer. Por naturaleza nacimos
rebeldes, nacimos engreídos, nacimos pensando más alto de
nosotros mismos que lo que debemos de pensar. Por eso constantemente
la Escritura está repitiendo, repitiendo que no tengamos más
alto concepto. Es decir, la exhortación constante
no es que tenemos baja autoestima, sino que al contrario nos estimamos
mejor de lo que debiéramos. tan se estimaban mejor que eran
capaces de calificar al hijo de Dios como pecador en el diálogo
con el ciego empiezan a hablar de Jesús como un pecador y menosprecen
a este hombre como un pecador pero qué bendición que nuestros
ojos se abran y miremos al santo santo santo y pueda mirarme soy
un pecador y lo único que hago todos los días de mi vida es
quebrantar su santa ley y necesito necesito un salvador y ver que
ese salvador es el eterno hijo de Dios, el que se despojó de
su gloria, el que vino para obedecer en todo lo que yo no puedo obedecer
y al final vino a morir la muerte que yo debía de morir, obediente
hasta la muerte y muerte de cruz. Ellos oyen de trabajados y cargados
y se ven a sí mismos. y Cristo les da descanso, dice
vengan a mí y yo los voy a hacer descansar, yo los voy a hacer
descansar. Hay unos que en su sabiduría
y su entendimiento creen que la ley es pan comido, hay otros
que van agonizando y se siguen esforzando y si tu actitud no
es de estar engreído pero estás todavía con el esfuerzo, El Señor
está llamando, ven a mí si estás trabajado y cargado. Por más
que te esfuerces, nunca podrás alcanzar descanso. El descanso
es el Señor Jesucristo. Solamente viniendo al Señor Jesucristo,
viéndole a Él y oyéndole a Él, llamando a aquellos que el Padre
le quiso dar. Venid a mí. Y una de las cosas
que asegurarnos es, no es venir a la iglesia, no es venir a la
religión, no es venir a una determinada teología o determinada doctrina,
es venir al Señor Jesucristo. La teología es buena, pero no
hay descanso en la teología. La iglesia puede ser buena, pero
la iglesia no murió por tus pecados. La iglesia no ha cumplido la
ley que tú no puedes cumplir. Cristo es el que vivió la vida
que tú y yo no somos capaces de vivir, y Cristo es el que
murió la muerte que nosotros debíamos de morir, y Cristo es
el que da descanso. Descanso de tus esfuerzos por
por agradar a Dios. La única manera que tienes de
agradar a Dios es estar en el Señor Jesucristo. Solamente cuando
el Padre ve a Cristo, dice, este es mi hijo amado en quien tengo
complacencia. Y la única manera que hay que puedas agradar a
Dios es estar en el Señor Jesucristo, descansando en el Señor Jesucristo,
honrando a Cristo por lo que Él ha hecho. Si tú sigues esforzándote,
estás menospreciando lo que el Señor Jesucristo hizo. Ven y
confía solamente en el Señor Jesucristo. Y después vemos al
Señor Jesucristo que no solo inicia una obra de darnos un
corazón sencillo y darnos un descanso inicial, sino vemos
al Señor Jesucristo transformando. Dice el pasaje, versículo 29, llevad mi yugo
sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de
corazón. Llevad mi yugo sobre vosotros. Hermanos, el creyente lleva el
yugo sobre él. El creyente va caminando como
Cristo anduvo, pero dice Jesús, no es mi carga, dice aprende
de mí que soy manso y humilde de corazón dice llevad mi yugo
sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de
corazón llevad mi yugo sobre vosotros y después dice es fácil
y ligera mi carga y porque es fácil y ligera su carga porque
el Señor Jesucristo no sólo vivió lo que no podemos vivir no sólo
pagó la condena por lo que no por la manera en que nosotros
vivíamos en rebelión contra Dios sino el Señor Jesucristo ascendió
al cielo y envió al Espíritu Santo y aquel que viene al Señor
Jesucristo no sólo haya un descanso inicial sino es la habitación
del Espíritu Santo y hay poder del Espíritu Santo para obedecer
para poder llevar ya no es una carga pesada bueno a veces el
creyente olvida la dependencia del Espíritu Santo Recuerda,
si tú has creído el Evangelio, el Espíritu mora en ti. Necesitamos
la fortaleza del Espíritu Santo, ser fortalecidos con poder en
el hombre interior por su Espíritu, y entonces la carga es ligera. después el Señor Jesucristo transformando
aquellos que el Padre le da porque dice aprendan de mí que soy manso
y humilde de corazón y una de las cosas hermanos si hemos venido
a Cristo aún está en nuestra vieja naturaleza que sigue siendo
engreída y quiere sobresalir pero Si estás en Cristo, si has
venido a Cristo, Él está enseñándote. Aprender de mí que soy manso
y humilde de corazón. Y una constante en la vida del
creyente es que de pronto despierta nuestro viejo yo y quiere ser
admirado, reconocido. Pero el Espíritu Santo obra y
nos hace venir otra vez a Cristo. Y estamos mirando a Cristo. Y
qué importante que es mirar a Cristo. Mirar a Cristo porque cuando
mire a Cristo, Voy a recordar que soy un miserable. ¿Qué hay que pueda presumir? Si aún Adán hubiera caído en
pecado, no hubiera sido gloria buscar la propia gloria porque
fue diseñado para reflejar gloria. Si no hubiera sol, la luna sería
inútil y no hay nada de gloria en buscar la propia gloria. Y
cuando recordamos eso es dependencia del Señor. Recordar quién soy
y recordar qué es lo que Dios ha hecho y recordar ha sido hecho
sólo por misericordia. En este pasaje está presente
la misericordia a quienes Él quiso. ¿Por qué quiso? Porque
quiso tener misericordia. Por eso nos reveló al Señor Jesucristo.
a quienes le dio el Padre a Cristo, aquellos que a él le agradó hacerlo
por el puro afecto de su voluntad para la alabanza de la gloria
de su gracia. El Padre, el Hijo alaba al Padre y los creyentes
alaban al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo porque todo nuestro
descanso es su obra. Si hoy podemos descansar es porque
el Espíritu Santo nos dio vida, es porque el Espíritu Santo nos
dio vida cuando estábamos muertos, es porque Él abrió nuestros ojos
y que nuestro clamor sea sigue abriendo mis ojos para que siga
viendo al Señor Jesucristo. Hermanos, qué necesidad más grande
y que clamemos al Señor para que no nos distraigamos. Al abrir la Escritura, hermanos,
el deseo sea muéstrame a Cristo, yo quiero ver a Cristo, que al
venir al culto el clamor sea muéstrame a Cristo, yo quiero
ver a Cristo, quiero oír a Cristo, que cuando empiezo a estar cargado
pueda venir al Señor Jesucristo y descansar sabiendo que Él tiene
todo en control, sabiendo que No hay nada que escape de su
control y que yo lo que necesito es hacer reposar en él para mi
salvación, pero reposar en él para mi vida de día a día, descansar
sabiendo que he de echar toda mi ansiedad sobre él, ¿por qué?
Porque él tiene cuidado de nosotros. hermanos que ya estamos en cristo
si estamos de pronto muy trabajados y cansados recordemos echa toda
tu ansiedad sobre él pero qué importante que es hermano amigo
que me escuchas estás seguro que has hallado el descanso eterno
en el señor jesucristo o sigues batallando por tu salvación o
sigues batallando por agradar a dios Ven al Señor Jesucristo
y confía en el Señor Jesucristo. Quiera el Señor que cada uno
de quienes estamos aquí hacemos las cosas que hacemos porque
ya tenemos descanso. Quiera el Señor que nadie está
leyendo la Biblia para ser salvo, porque nadie será salvo leyendo
la Biblia. Quiera el Señor que En verdad,
nosotros podamos ser contados entre esos niños sencillos y
que ninguno de nosotros esté contado entre los sabios y entendidos.
Esos que vieron tantas cosas en la Escritura, pero no vieron
lo que había que ver. Al Señor Jesucristo llamándote
para que vengas. Puedas hallar descanso, para
que puedas aprender, dice, a llevar mi yugo sobre vosotros, y aprended
de mí, que soy manso y humilde de corazón, y haréis descanso
para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga. Está descansado tu espíritu. porque has venido al Señor Jesucristo. Estás descansado tu espíritu
porque sabes que ya no hay condenación para los que están en Cristo
Jesús. Estás descansado tu espíritu porque has entendido que aparte
del Señor Jesucristo no puedes hacer sino simplemente seguir
quebrantando su ley todos los días y que la única esperanza
que hay de poder amar sus mandamientos es el Espíritu Santo que se le
da a aquellos que habiendo oído la palabra de verdad el evangelio
de vuestra salvación y habiendo creído en él fuiste sellados
con el Espíritu Santo de la promesa y si ya tienes esa bendita certeza
y tu alma aún está cansada si tu alma aún está mostrando arrogancia
y orgullo recuerda dice primera de Pedro capítulo 5 versículo cinco igualmente jóvenes
están sujetos a los ancianos y todos sumisos unos a otros
revestidos de humildad porque dios resiste a los soberbios
y da gracia a los humildes humillaos pues bajo la poderosa mano de
dios para que él los exalte cuando fuere tiempo echando toda vuestra
ansiedad sobre él porque él tiene cuidado de vosotros humillaos
pues bajo la poderosa mano del señor mi hermano Estábamos estudiando
el Salmo 51 y este humillados no es algo que podemos hacer,
no te propongas hacerlo, clama al Señor que lo haga, clama al
Señor que Él nos haga, clamemos que nos haga humildes, porque
por naturaleza no lo somos. La humildad es un milagro, la
humildad la produce el Espíritu Santo, la humildad la enseña
el Señor Jesucristo. Aprender de mí, si estamos aprendiendo
de Cristo y si no arrepintamos, si no estamos creciendo en humildad
es que no estamos aprendiendo de Cristo. Quiere el Señor que
examinemos nuestra vida y podamos, si hay que arrepentirse, arrepintámonos
y clamemos, más que irnos a nuestra casa esforzándonos por ser humildes.
Ese humillaos es clama al Señor, clama al Señor que produzca en
ti humildad, clama al Señor que te salve, que eres humilde porque
puedes entender no hay salvación en mi esfuerzo. Quiere el Señor
que tu única confianza esté en la obra del Señor Jesucristo.
De verdad es mi deseo que nadie esté asistiendo para ser salvo.
Que nadie esté asistiendo para tener descanso. No vas a hallar
descanso simplemente asistiendo. Vas a hallar descanso si estás
en el Señor Jesucristo. nadie va a hallar descanso ofrendando,
vas a hallar descanso si estás en el Señor Jesucristo y confiando
en Cristo, y tu ofrenda es gratitud porque ya estás en Cristo, porque
ya viste al Señor Jesucristo, porque ya viste que estás trabajado
y cansado y porque Él te ha dado reposo, que en Él esté toda nuestra
confianza, en Cristo y solamente en Cristo, que está llamando
a los que el Padre le ha dado. Vamos a orar.

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Joshua

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