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Austin Cody Groover

He pecado, no soy digno

Luke 15
Austin Cody Groover June, 16 2024 Video & Audio
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Austin Cody Groover's sermon titled "He pecado, no soy digno," centers on the theological doctrine of repentance as exemplified in the parable of the Prodigal Son from Luke 15. Groover argues that all individuals can identify with either the Prodigal Son, who acknowledges his unworthiness, or the elder brother, who struggles with self-righteousness. Throughout his message, he highlights key scriptures, particularly Luke 15:1-32, emphasizing God's grace and mercy as foundational to understanding one's relationship with God. The sermon underscores the significance of recognizing one's need for repentance and how true repentance reflects a right understanding of both God's nature and our own sinful condition, ultimately pointing to the joy in heaven over one sinner who repents.

Key Quotes

“He pecado y no soy digno. Ese es mi deseo para cada uno de ustedes y para mí.”

“El evangelio son buenas noticias para pecadores.”

“Dios se deleita en mostrar misericordia.”

“Esto es el arrepentimiento. Es un cambio de pensar acerca de nosotros, acerca de Dios, acerca de cómo Dios puede salvar a una persona.”

Sermon Transcript

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Hermanos, es un privilegio estar
con ustedes esta mañana. Abran sus Biblias de nuevo conmigo
a Lucas capítulo 15. Este capítulo contiene una de
las parábolas más conocidas de nuestro Señor Jesucristo. Yo
creo que difícilmente puedes encontrar a un supuesto cristiano
que no ha oído la palabra del hijo pródigo. Es una historia
que todos conocemos. Y mi deseo esta mañana es que
al acabar este mensaje, todos los que están aquí presentes
se puedan identificar a sí mismos como el hijo pródigo que clamó,
he pecado y no soy digno. Ese es ese es mi deseo para cada
uno de ustedes y para mí. Que esta sea mi confesión, mi
confesión, que esas sean mis palabras. He pecado y no soy
digno. Y si usted se siente así este
día es es don de Dios, es don de Dios. Bienaventurado eres
porque no te lo reveló carne ni sangre, sino el padre que
está en los cielos. Porque yo sé que al predicar
este mensaje, habrán algunos que, tal vez si no hoy, esta
mañana, tal vez unos que lo escuchan por internet o algo, se sienten
más identificados con el hijo mayor. O el otro que dijo, he
aquí tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás.
Esa es la realidad. Esa es la realidad de cuando
se predica el evangelio. Cada uno de nosotros se va a
identificar con uno de estos dos hermanos. De hecho, esta parábola la dio
nuestros señores y cruizo precisamente a gente que pensaba así. Si quieren
ver, vamos a empezar en versículo uno. Veamos esto. Se acercaban a Jesús todos los
publicanos y pecadores para oírle. Se acercaban para oírle. La fe
es por el oír y el oír por la palabra de Dios. Y qué privilegio
de estos hombres y mujeres que se acercaban a oír la palabra
de Dios, de la boca de Dios. de la boca de Dios. Estamos ahorita quedándonos en
la playa y hay veces que pasamos por un grupo que dicen que son
testigos de Jehová, pero niegan la deidad del Señor Jesucristo. Y alguien que niega eso no es
ningún testigo de Jehová. No es ningún testigo de Jehová.
Este que habló con estos pecadores es el Dios. de gloria el dios
de gloria aquí y todos estos pecadores y publicanos se acercaban
a él se acercaban a él y eso me recordó mucho a un versículo
si quieren vean aquí en Juan capítulo uno imagínense esta
escena conmigo aquí está el dios de gloria hecho carne el Señor
Jesucristo y todos los pecadores y publicanos acercándose a él
para escuchar el evangelio. Y me acordé mucho de este versículo
Juan 1, 14 dice y aquel verbo fue hecho carne. Y habitó entre
nosotros. Habitó entre nosotros y vimos
su gloria, gloria como del unigénito del Padre. Miren esto lleno de
gracia, lleno de gracia y de verdad. Me he puesto a pensar
varias veces a qué se refería el apóstol Juan con esto, porque
ellos vieron su gloria y vieron que estaba lleno de gracia. y
de muchas maneras lo vieron, ¿no? Pero definitivamente esto
es una de las maneras. La gracia de Dios. Imaginen,
este es el santo. El santo ser nunca pecó en pensamiento
ni en acción y Y estos se podían acercar a él.
Estos pecadores, pecadores como tú y yo, se podían acercar a
nuestro Señor Jesucristo lleno de gracia, lleno al tope y más
ahí del tope de gracia. Y cuando dice acá las escrituras
y vimos su gloria, te has puesto a pensar a qué se refiere eso. Vimos la gloria del unigénito. Pues seguramente los milagros
que hizo nuestro Señor Jesucristo, eso demostró la gloria de él. ¿Pero se acuerdan qué le dijo
Jehová a Moisés? ¿Se acuerdan? Moisés le dijo,
ah, te ruego que me muestres tu gloria. Él había visto milagros
igual. Pero te ruego que me muestres
tu gloria. Y él respondió Yo haré pasar todo mi bien delante
de tu rostro y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti
y tendré misericordia del que tendré misericordia y seré clemente
para con el que seré clemente. Ellos vieron esto, verdad? Ellos
vieron al Señor Jesucristo teniendo misericordia sobre estos pecadores. Muchos se acercaban al Señor
para ver milagros. Muchos. En varias ocasiones nuestro
Señor no podía ir a ningún lado porque toda la gente se le amontonaba
para ver milagros o para comer, como la vez que Él les dio de
comer a una multitud de gente. Pero estos se acercaron para
oírle. ¿Tú tienes oídos para oír? ¿Saben por qué se acercaban para
oírle? Porque el evangelio son buenas
noticias para pecadores. Es por eso que esos pecadores
querían oír la palabra de él, porque el evangelio son buenas
noticias para pecadores. ¿Cómo una persona como yo puede
ser salvo? Eso me interesa a mí. Bueno, Esto ofendió a los fariseos. Vean aquí en versículo 2. Los
fariseos, si los escribas, murmuraban diciendo, este a los pecadores
recibe y con ellos comen. Esto no está bien. Por así decirlo,
si fueran palabras el día de hoy, qué asco es lo que estaban
diciendo ellos. Qué asco. Este deja que se acerquen
a él los pecadores y hasta come, hasta come con ellos. No puede
ser. Está mal. Esto está mal. En los que estaban
diciendo estos fariseos, ellos estaban juzgando a nuestro Señor
Jesucristo. Pero esto que ellos dijeron de
mala manera, con malas intenciones, es el evangelio, ¿verdad? Este a los pecadores recibe. Así es. Así es. Este a pecadores recibe. De no
ser así, nadie podría ser salvo. El Señor Jesucristo y ahora el
Señor Jesucristo les refiere esta parábola donde él va a enseñar. Sí, yo vine a buscar a pecadores,
a salvar a pecadores. El Espíritu Santo llama a pecadores
y el Padre recibe a pecadores. Este va a ser la parábola que
les va a dar para enseñarles esta verdad. Noten aquí en versículo
tres que dice entonces él les refirió esta parábola. No es parábolas. Él les refirió
esta parábola. Es una parábola que tiene tres
partes donde vemos la obra de Dios, el Hijo. Vemos la obra
de Dios, el Espíritu Santo, y vemos la obra de Dios, el Padre. Y
así lo vamos a estudiar en esta mañana con la primera división
que se encuentra de versículos cuatro al siete, donde vemos
la obra de Dios, el Hijo. Veámoslo junto. ¿Qué hombre de
vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja
las noventa y nueve en el desierto y va atrás la que se perdió hasta
encontrarla? Y cuando la encuentra, la pone
sobre sus hombros gozoso y al llegar a casa, reúne a sus amigos
y vecinos diciéndoles gozaos conmigo, porque he encontrado
mi oveja que se había perdido. Os digo que así habrá más gozo
en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa
y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. Hay tres
cosas que quiero que notemos de esta parte de la palabra.
La primera es que el pastor conoce a sus ovejas. El pastor conoce
a sus ovejas. Esto lo veo porque estaba yo
pensando en lo difícil que sería para mí, que no soy un pastor
de ovejas, contar a cien ovejas. O sea, piénsalo un poco así conmigo. Las ovejas son animales que les
gusta estar juntos, el uno del otro. Gregorias, no sé cómo,
Gregorios, no sé, creo que se dice en español. Y si tú me muestras
a una oveja y me muestras tal vez a otra oveja, yo podría identificar
tal vez algunas diferencias. Pero si me puedes decir hoy,
descríbeme esa oveja que viste. Bueno, tiene lana, es blanco,
está medio gordo. Es todo. Y si vieras a las ovejas
ahí en Moloch, todos, y empiezas a intentar contar, una, dos,
tres, cuatro, cinco, seis, de repente te pierdes. Ya me la
conté o no? Y vuelves a empezar a... ¿Por
qué no son mis ovejas? Yo no las conozco, pero un pastor
sí. Un pastor sí las conoce. Y este
pastor identificó que había falta uno de inmediato. porque son
sus ovejas, son suyas, él las conoce y él ama a sus ovejas. El Señor Jesucristo es el buen
pastor. Él tiene a sus ovejas en este
mundo y sus ovejas le fueron dados por el Padre. Dios, el
Padre, le dio estas ovejas y él las conoce. Si quieren, vean
aquí en Juan capítulo 10. Yo sé que Todos estos versículos
que vamos a ver son muy conocidos, pero es bueno verlas de nuevo. En Juan capítulo diez, versículo
once, el Señor Jesucristo nos dice, por si no estaba claro
en en Lucas capítulo cinco, él dice, yo soy el buen pastor. El buen pastor su vida da por
las ovejas. Y vean aquí en versículo veinticuatro
vamos a saltar por tiempo. Él dice en veinticuatro y le
rodearon los judíos y le dijeron ¿Hasta cuándo nos turbas el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo
abiertamente. Jesús le respondió, os lo he
dicho y no creéis. Las obras que yo hago en nombre
de mi padre, ellas dan testimonio de mí. pero vosotros no crees
porque no sois de mis ovejas como os he dicho mis ovejas oyen
mi voz y yo las conozco Y me siguen. Y yo les doy vida eterna
y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi padre que me las dio es mayor
que todos y nadie las puede arrebatar de la mano de mi padre. Vean
lo que dice acá el señor. Está diciendo el padre me dio
unas ovejas. Eso es lo que nosotros llamamos
el pacto eterno, no? que en la eternidad, antes de
que comenzara el tiempo, Dios el Padre le dio al hijo un pueblo,
que aquí son referidos como sus ovejas. Dios le dio al hijo sus
ovejas. Esas ovejas son suyas. Y dice
el Señor Jesucristo, yo las conozco todas. Cada una de esas ovejas
yo las conozco y las tengo así bien contados, bien contados. Y sé dónde están en Estados Unidos,
en Mérida, Yucatán, en todos los pueblos aquí, en África,
en todas partes del mundo. Él conoce a sus ovejas. Y vemos la segunda cosa aquí
es que la oveja se perdió. La oveja es la que se perdió.
Y la oveja no tenía manera de volver por sí misma. Ustedes
que tienen perros saben que a veces se escapa el perro y va atrás
un gato o algo. Y se puede ir muy lejos y de
repente el perro puede volver solo. Tiene ese instinto animal
y puede oler las cosas y el perro vuelve. O bueno, la mayoría de
los perros vuelven a su casa. Pero las ovejas no son así. Las
ovejas no tienen ese instinto. Y Dios escogió a las ovejas para
enseñarnos a nosotros cómo somos. Es una figura las ovejas de cómo
somos nosotros. Porque esta oveja se perdió y
está indefenso. Las ovejas, nunca has visto una
oveja atacar a otro animal. Sería una pérdida completa, ¿no?
¿Qué va a hacer una oveja contra un lobo o un león? Nada. Es una
golosina para... Se la va a comer porque no tiene
cómo defenderse. Y la oveja no es un animal inteligente
tampoco, ¿ah? La verdad, las ovejas no son
conocidas por su inteligencia. y necesitan de un pastor. Yo
estaba leyendo que las ovejas, cuando les crece mucho la lana,
este, si se caen y se quedan de espaldas, ni siquiera se pueden
levantar solitas. Ahí están ahí botados de espaldas
y no se pueden levantar. Así no somos nosotros. Si nos
caemos, nosotros no nos podemos levantar. Ahí nos quedamos. Ahí nos quedamos si no viene
el Señor Jesucristo y nos levanta. Pero esta oveja se perdió, no
se podía ayudar. Y eso es una figura de lo que
nos pasó a nosotros cuando Adán cayó, ¿verdad? Esto es algo que
cuando se predica el evangelio se menciona mucho, lo que pasó
en el huerto. Porque es muy importante que
entendamos en qué condición estamos. Esta oveja estaba perdida, así
como la humanidad está perdida. Cuando Adán pecó, él murió espiritualmente. Eso es lo que decimos. Adán murió
espiritualmente. Porque Jehová dijo, como ustedes
saben, de todo árbol del huerto podrás comer, mas del árbol de
la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que
de él comieres, ciertamente morirás. No, cuando comas, eventualmente
vas a morir. O cuando comas, tal vez mueras. No. En el día que tú, el día,
el mismo día que tú comas, morirás. Y piensen que esto no es un supuesto
que tal vez va a pasar o no va a pasar. Jehová sabía que esto
iba a suceder. Pero dice, en el día que lo comas,
vas a morir. Bueno, Adán, sabemos que él vivió
físicamente otros ciento algo de años. Pero él murió ese día. Porque Jehová dijo el día que
comeréis morirás. Murió espiritualmente. Murió
espiritualmente y eso lo vemos por la manera que él actuó. ¿Verdad? Porque de repente él come esto
y su mente cambió. Su mente cambió porque trató
de esconderse de Dios. ¿De dónde, o sea, dónde fue el
conocimiento de Adán que ahora piensa que él se va a poder esconder
de Dios? Pero él se trató de esconder
de Dios. ¿Acaso alguien se puede esconder de Dios? Nosotros vivimos,
tenemos nuestra ser en él. Y sus afectos y el corazón y
la voluntad se corrompió. Todas partes del hombre se corrompieron. Él se escondió porque tenía miedo.
Ya no tenía amor. Tú le temes a alguien que tú
amas. No. Ahora él tenía temor, ya
no amor, y trató de echarle la culpa a Dios. ¿Verdad? Él dijo, esta mujer que me diste. Básicamente diciendo, realmente
es como que culpa tuya, porque si no hubiese sido que me hubieses
dado la mujer, pues no estaríamos aquí. Eso es lo que dijo. Eso
es lo que estaba diciendo. Bueno, esta oveja está perdida. Nosotros venimos a este mundo
perdidos, perdidos completamente la voluntad, nuestros afectos,
el conocimiento de Dios, perdidos. El pastor va en busca de la oveja
hasta encontrarla. Yo creo que claramente ese es
el mensaje principal de esta parte de la parábola, ¿no? Lo
dice de una manera muy, o sea, deja las noventa y nueve. Se va, deja las noventa, porque
está preocupado por esta oveja. y va en busca hasta encontrarla. O sea, no, no, no va en búsqueda,
bueno, dos días, porque si ya más de tres días, seguro ya está
muerto, o seguro ya se lo comió, o ya si me tengo que ir más de
diez kilómetros, seguro la oveja no se pudo haber ido más lejos.
No, él va en búsqueda hasta encontrarla. Ese es el mensaje. ¿Hasta qué? ¿Hasta dónde vino el Señor Jesucristo
para buscarnos a nosotros? desde la gloria hasta aquí. Ese es el punto. El pastor va
en búsqueda de la oveja hasta encontrarla. Llamará su nombre
Jesús porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Yo me
puse a pensar sobre esta oveja y ¿tú crees que si la oveja pudiese
hablar cuando vuelve ahí con las otras ovejas, le estaría
diciendo, sí, qué bueno que yo me tomé la decisión de encontrar
al pastor. ¿Tú crees que eso estaría diciendo
la oveja? ¿O que la oveja estaría diciendo, qué bueno que me dejé
cargar porque realmente no? Toda la gloria es hacia el pastor,
porque el pastor es el que fue, encontró a la oveja y la cargó
y la trajo de vuelta. Vean aquí conmigo en Hebreos
capítulo 1. Hebreos capítulo 1 versículo
1. Dios habiendo hablado muchas
veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por
los profetas, en estos posteros días nos ha hablado por el Hijo,
a quien constituyó heredero de todo y por quien así mismo hizo
el universo, el cual, siendo el resplandor de su gloria, y
la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas
con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de
nuestros pecados, por medio de sí mismo se sentó a la diestra
de la Majestad en las alturas. ¿Qué hizo? La purificación de
nuestros pecados. ¿Cómo lo hizo? Por medio de sí
mismo, sin ayuda de nadie. Él lo hizo por medio de sí mismo. ¿Dónde estabas tú cuando él purificó
tus pecados? ¿Dónde estaba yo? ¿Dónde estaban
todos? Nadie lo ayudó. Ahí estaba sobre la cruz, en
medio del cielo y de la tierra, ahí solo. solo haciendo la obra
de la purificación de nuestros pecados. Vean aquí Hebreos capítulo
10. Versículo 11 y ciertamente todo
sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los
mismos sacrificios que nunca pueden quitar los pecados. Pero
Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio
por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí
en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por
estrado a sus pies, porque con una sola ofrenda hizo perfectos
para siempre a los santificados. Esa es la obra del buen pastor. Él nos redimió. Él pagó con su
sangre la deuda que nosotros teníamos por nuestros pecados.
Él nos cargó. Bueno, la segunda parte de esta
parábola nos habla de la obra del Espíritu Santo y lo vemos
aquí del versículo ocho. O qué mujer que tiene diez dracmas? Eso es una moneda. Si pierde
una dracma, no enciende la lámpara y barre la casa y busca con diligencia
hasta encontrarla. Y cuando la encuentra, reúna
a sus amigas y vecinas diciendo gozaos conmigo porque he encontrado
la dracma que había perdido. Así os digo que hay gozo delante
de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente. Bueno,
dos cosas que quiero que notemos aquí. Primero, la dracma o la
moneda está en la oscuridad. Otra vez vemos aquí una figura
del hombre por naturaleza que no conoce a Dios. Está en la
oscuridad. no conocemos al Dios verdadero
y nacimos en estas en las tinieblas. Estamos en las tinieblas y ahí
nos quedamos. Si no fuera por Dios, ahí estaríamos. No vamos a ver por porque ya
vi que estoy un poco atrasado por tiempo, pero en Segunda Corintios
4 Dios habla, hace la comparación de cuando él creó la luz Cuando
él dijo sea la luz, ese mismo poder que fue necesario para
formar la luz es el mismo poder que es requerido para darte a
ti el conocimiento del Señor Jesucristo. Esa es la obra del
Espíritu Santo. El evangelio no es complicado. O sea, ¿qué quiero decir? Trata del tema más asombroso
y maravilloso y glorioso que hay. No, no hay nada más glorioso
que el evangelio. Y estamos, y hay cosas que nosotros
nunca vamos a entender aquí, ¿no? Este, son cosas que creemos
por la fe, pero yo no te puedo explicar todas las las cosas
que vemos en las Escrituras. No estoy diciendo que no es complicado
en ese sentido, pero el Evangelio, el Evangelio es sencillo a la
vez, ¿verdad? Pero yo sé que ustedes han vivido
y han experimentado, o sea, les ha pasado lo mismo que a mí.
Hay veces que tienes la oportunidad de hablar con alguien y les estás
explicando el evangelio y es evidente por la respuesta que
te dan que no te entendieron. Es porque no pueden. Es porque
están en la oscuridad. Y nosotros, esa canción que tocaste
hace poco, creo que uno de los versículos habla de que el diablo
es nuestro enemigo, y es un enemigo fuerte. Y dice, creo que en la
tierra no hay alguno como él, algo así. Y es verdad, nosotros
no podemos contra el diablo. El diablo, hay gente que se pone
a bromear, acerca del diablo, no es ninguna broma. Pero el
Señor Jesucristo lo derrotó. Pero nosotros no podemos. Y él,
de hecho, él ciega la mente de la gente igual. O sea, es que
estamos en la oscuridad y aparte él ciega la mente. Tiene que
venir el Espíritu Santo. Porque así como estoy yo intentando
predicar el evangelio. Esto, si el Espíritu Santo no
bendice esta palabra, nos reunimos en vano. Esa es la obra del Espíritu
Santo. Y notamos que la mujer prendió
la lámpara para buscar la moneda. Dios ha determinado que por medio
del evangelio llamara a su pueblo, ¿verdad? Esta lámpara que representa
es el Evangelio. Y el Espíritu Santo trabaja por
medio de su palabra en un servicio como el día de hoy y Él enciende
la lámpara. Y de repente estamos ahí sentados
pensando en otras cosas, queriendo que ya se acabe el mensaje. Pero
de repente el Espíritu Santo te abre los ojos y ahora ves. ahora ya no estás en la oscuridad
cada vez que se predica el evangelio hay que lo que llamamos el el
llamado general ¿no? O sea yo yo quiero mi deseo es
que todos ustedes crean en el señor Jesucristo yo ese es mi
deseo que que cada uno de ustedes realmente crean en el señor Jesucristo
yo quiero que vengas al señor Jesucristo que tengas fe Pero
yo no puedo causar que alguno realmente venga o crea en el
Señor Jesucristo. Mi mensaje es crea en el Señor
Jesucristo y serás salvo. Pero solo el Espíritu Santo puede
tomar ese mensaje y aplicarlo en el corazón. Prender la lámpara
y otra vez vemos de nuevo, como vimos en la primera parábola,
que es algo que va en búsqueda hasta encontrarla. Yo tenía,
he tenido varios amigos y no es un pensamiento original. Yo
creo que porque como somos pecadores, la gente que odia este evangelio
dice, oye, y la gente que nació en África, que nunca escuchó
el evangelio o el que nació ahí en Arabia, que nunca escuchó
el evangelio, como si Dios tuviera las manos atadas y no puede mandar
a su evangelio. Nada que ver. Este es su mundo. Así como esta mujer barre hasta
encontrar la moneda, el Espíritu Santo, si es necesario, barre
toda esta tierra hasta encontrar a su pueblo. Es inconsecuente. Todo este mundo es inconsecuente.
Lo importante es que sus escogidos escuchen la palabra. Y eso va
a pasar. No importa si hayan nacido en
África o en cualquier parte del mundo. Tú puedes nacer en un
país como los Estados Unidos donde tienes la Biblia. ¿Cuánta
gente ahí no conoce el Evangelio? No es donde naces, es donde el
Espíritu Santo vaya. Bueno, veamos la última parte
de esta parábola que empieza aquí en versículo
once. También dijo, un hombre tenía
dos hijos. Y el menor de ellos dijo a su
padre, Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde.
Y les repartió los bienes. Dame
lo que me debes. Imagínate que tu hijo te diga
eso. Dame lo que me debes. O sea, dame la parte de la herencia.
Ni siquiera había muerto el padre como para que él herede su parte. ¿Qué falta de respeto de este
hijo? Realmente, qué maleducado, qué
feo. Fea manera de tratar al padre. Y falta de amor igual. Falta de amor hablándole así
a su padre. Pero el padre le dio los bienes. Versículo 13. No muchos días
después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia
apartada y ahí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. El hijo no quería tener nada
que ver con su padre. No era suficiente tener su parte
de herencia y vivir como que al lado del padre. No, me voy
a ir. lejos, no al pueblo al lado,
sino que del otro lado, para que nunca, por si casualidad
sale mi padre a visitar, nunca me lo voy a topar en la calle,
nunca voy a estar tan lejos, no va a estar ninguno de sus
siervos, yo me voy a olvidar por completo de mi padre. Y empezó a vivir una vida perdida. Y muchos cuando piensan en lo
que representa esto se imaginan a alguien que vive de fiesta,
¿no? Que vive de fiesta y en bares. En inglés el dicho es
vino, música y mujeres. O sea, una vida, así diríamos,
muy pecaminosa. Pero... Una persona moral, de
familia, trabajadora, que no conoce a Cristo, está viviendo
perdidamente. Está viviendo perdidamente. Nuestros
vecinos que vemos, que son ejemplares ciudadanos, que no conocen a
Cristo, están viviendo perdidamente. Perdidamente. Versículo catorce,
Y cuando todo lo hubo mal gastado, Vino una gran hambre en aquella
provincia y comenzó a faltarle. No nos dice cuánto tiempo le
tomó malgastar esto. Un año, diez años, una semana.
Yo conocí una persona una vez que heredó varios millones y
lo malgastó en muy poco tiempo. Y es impresionante. A veces la gente piensa que lo
mejor que les puede pasar es heredar dinero o ganar dinero
y es lo peor que les puede pasar. Yo conocí una persona que hizo
eso. Pero bueno, este hijo malgastó todo lo que le había dado su
padre y le comenzó a hacer falta. Y esto es misericordia de Dios.
Que le empezó a hacer falta, porque hasta que no te haga falta,
no vas a venir. No vas a venir. Le comenzó a
hacer falta y se puso religioso. Véanlo aquí. Versículo 15. Y fue y se arrimó a uno de los
ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda
para que apacentase cerdos, lo puso trabajar, ¿verdad? Una persona empieza como que
sentir que le hace falta, que tal vez no está bien, y va a
la religión, y lo primero que hace la religión es te ponen
a trabajar. Ah, ¿tú quieres ser salvo? Perfecto. Necesita que
cumplas estas ciertas cosas. ¿Verdad? Esa es la religión del
hombre. Siempre ha sido así. Cuando cayó Adán, ¿qué hizo?
Intentó vestirse a sí mismo. Eso es natural para el hombre.
Pero no sacia. Ahora, quiero leer de aquí versículos
17 al 32 sin interrumpciones. Y tengo cuatro cosas que consideremos
al final de este mensaje. Y voy a apurarme aquí. Y volviendo en sí, dijo, ¿cuántos
jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan y yo
aquí perezco de hambre? Me levantaré, iré a mi padre
y le diré, padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy
digno de ser llamado tu hijo. Hazme como uno de tus jornaleros. Y levantándose vino a su padre
y cuando aún estaba lejos lo vio su padre y fue movido a misericordia
y corrió y se echó sobre su cuello y le besó. Y el hijo le dijo,
Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno
de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos,
saca del mejor vestido y vestirle y poner un anillo en su mano
y calzado en sus pies y traer el becerro gordo y matarlo y
comamos y hagamos fiesta. Porque este mi hijo muerto era.
y ha revivido, se había perdido y es hallado y comenzaron a regocijarse. La primera cosa que quiero que
notemos es en las primeras dos partes de esta parábola, el Señor
dice estas palabras al final de cada sección, dice habrá más
gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa
y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. Y en el otro
dice, así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios
por un pecador que se arrepiente. Pero en esta tercera parte no
leemos las palabras arrepentimiento. Notan eso? No lo leemos. La oveja que se, la oveja no
se puede arrepentir, es un animal. Pero al final de la palabra nos
dice, que un pecador que se arrepiente. Y una moneda es un objeto inánime. Una moneda no se puede arrepentir,
pero al final de esa parábola nos dice el arrepentimiento.
Porque la oveja, la moneda y el hijo son la misma persona en
esta parábola. Esta parábola nos enseña qué
es el arrepentimiento. Por eso es dada esta parábola. Aquí el Señor Jesucristo, si
tú quieres saber qué es el arrepentimiento, aquí está. Esto es el arrepentimiento. Véanlo en versículo diecisiete.
Volviendo en sí mismo, dijo Cuántos jornaleros en mi casa tienen
abundancia de pan? Si alguien lee estas palabras
por separado, podría pensar, ah, bueno, se le ocurrió al hijo. O sea, él se volvió en sí mismo. A él se le ocurrió. se dio cuenta
solito, pero no es así. Él se volvió en sí por la obra
del Señor Jesucristo, por la obra del Espíritu Santo. Ese
es el arrepentimiento, es un cambio de pensar, es un cambio
de manera de pensar. ¿Y qué dice? Padre, he pecado
contra el cielo y contra ti. ¿Quieres saber qué es el arrepentimiento
verdadero? Hay tres cosas que vemos aquí.
Primero, el pecado es mi culpa. Yo he pecado. Vean, antes todo
lo malo que él tenía en su vida era por culpa de su padre. Ah,
dame lo que me debe y me voy a alargar de acá. Ahora él dice,
yo he pecado. No tengo excusa. Es mi culpa. El arrepentimiento es un cambio
de manera de pensar y cuando alguien le es dado el arrepentimiento,
esa persona se ve como realmente es, que es culpable. Si Dios te ha dado el arrepentimiento,
una de las cosas que tú bien sabes es que el pecado es tu
culpa y tú no tienes ninguna excusa, no le puedes echar la
culpa a nadie más, es tu pecado. no tienes cómo pagarlo, no tienes
cómo pagarlo, porque noten que el arrepentimiento también tiene
que ver con un cambio de pensar acerca del padre, ¿no? Este hijo
se quería largar, no quería estar con su padre, él siempre estaba
en juicio de su padre, es que mi papá hace esto mal, esto mal,
yo no puedo vivir acá porque mi padre no hace las cosas bien,
no quiero estar acá, no me llevo con él. Ahora él se pone a pensar,
oye, mi padre, ¿cuántos jornaleros hay en su casa que tienen abundancia
de pan? Mi padre es una persona misericordiosa. Mi padre es amor. Eso no lo tenía antes. El hijo
no amaba a su padre. Ahora él piensa diferente acerca
de su padre. Y mira, versículo 19, ya no soy
digno de ser llamados tu hijo. no me lo merezco eso es eso es
el arrepentimiento es que el arrepentimiento lo que nos lleva
es un cambio de pensar acerca de nosotros acerca de Dios acerca
de cómo Dios puede salvar a una persona antes todos son jueces
de Dios ah es no es justo que Dios salve a a una persona y
otra persona no no es justo que Dios haya escogido a su un pueblo
no es justo que Dios ya no. ¿Qué, qué hace el que ha sido
dado arrepentimiento? Dice, no soy digno. No soy digno. Eso es, eso es
el arrepentimiento. Y noten cómo el Señor Jesucristo
que conoce al Padre. ¿Cómo el Señor Jesucristo describe
al Padre? Versículo veinte y veintiuno
dice y levantándose vino a su padre y cuando aún estaba lejos
lo vio a su padre y fue movido a misericordia y corrió y se
echó sobre su cuello y le besó y el hijo le dijo padre es pecado
contra ti con contra el cielo y contra ti y ya no soy digno
de ser llamado a tu hijo pero no le da la oportunidad de terminar
su speech. él ya había preparado todo lo que iba a decir, hazme
como uno de tus jornaleros, pero el padre ni siquiera le deja
terminar, no le deja terminar lo que tenía que decir, porque
ya lo recibió, ya lo recibió, y esta es la segunda cosa que
quiero que notemos, el padre no lo deja terminar y le dice
a sus siervos, sacad el mejor vestido y vestirle y poner un
anillo en su mano y calzado en sus pies, Este, este mejor vestido
ustedes saben cuál es. Es la justicia perfecta que obtuvo
el Señor Jesucristo. Sacar el mejor vestido y vestir,
tú pónselo, ponle el vestido. Eso es lo que, eso es, no nos
lo ganamos nosotros, no nos pone, ¿verdad? Él nos pone la justicia
Y Dios, porque sabemos que por las obras de la ley ningún ser
humano será justificado delante de Dios. Porque por medio de
la ley es el conocimiento del pecado. Perdón, ya me perdí. Bueno, es
por el conocimiento del pecado. A ver. Pero ahora, aparte de la ley,
se ha manifestado la justicia de Dios y testifica por la ley,
especificada por la ley de los profetas, la justicia de Dios
por medio de la fe de Jesucristo. En la Reina Valera se ha traducido,
dice la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo,
pero en el griego no es así. En el griego original es por
medio de la fe de Jesucristo para todos los que creen en él,
porque no hay diferencia. Este mejor vestido es la justicia
de nuestro Señor Jesucristo y le da un anillo. El anillo que es? El anillo es un símbolo de un
pacto, no? Yo cuando me casé con mi esposa
nos dimos unos anillos que significa que nos vamos a amar, nos vamos
a cuidar. Es un símbolo del pacto que hicimos,
de que somos uno. Y cuando venimos al padre, él
nos revela que siempre hemos sido parte de este pacto. Este
pacto que se hizo entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Nosotros, estando en Cristo, hemos sido partícipes de este
pacto desde la eternidad y Él nos da el anillo y nos lo revela
el corazón. Somos parte de este pacto y nos
da calzado sobre los pies para. Eso es la gracia para poder caminar
andando por la fe. Bueno, ¿quién es el hijo mayor? ¿Quién es el hijo mayor en esta
historia? Hay varias interpretaciones de
quién es este hijo mayor. De mi parte, yo creo que este
hijo representa el grupo que se cree justo. Este hijo mayor
representa al grupo que se cree justo. Y lo digo por las cosas
que él dice. Mira, en versículo veintinueve
dice He aquí tantos años te sirvo, tantos años te sirvo. Los que
creen que serán salvos por sus obras siempre tienen cuenta de
todo lo que han hecho. Yo desde hace no sé cuántos años
soy cristiano y he hecho esto, esto y lo otro. Y miran lo que
dice, no habiéndote desobedecido jamás. Jamás te desobedecí, de
veras. Es como el fariseo ese que le
dijo al Señor los mandamientos, sabes, no adulteras, no matarás,
no hurtarás, no dirás falso testimonio, honra a tu padre y tu madre.
¿Y qué dijo el fariseo? Todo eso lo he guardado desde
mi juventud. Todo lo he hecho. Y la tercera
cosa que noto es que este hermano, mira cómo habla acerca de este,
en versículo 30 dice, pero cuando vino este tu hijo, No cuando
vino mi hermano. Cuando viene tu hijo que ha consumido
tus bienes con rameras, eso no lo sabíamos. Eso de las rameras
no lo sabíamos hasta que este hermano le dijo, ¿verdad? Sabíamos que había perdido la
mente, pero no decía eso. El que se cree que va a ser salvo
por sus obras siempre es rápido de compararse con otra persona
y verse un poco mejor. El amor, ¿qué hace? Cúbrelas.
cubren esas fallas, ¿no? Pero uno que se cree justo en
sí mismo siempre está ahí señalando a las otras personas. Pero te
voy a decir algo. Si somos sinceros, yo me puedo
también ver en este hijo mayor. Yo, por la gracia de Dios, puedo
verme como este hijo menor, pero yo también veo mucho de este
hijo mayor también en mí. No somos así nosotros también.
Dios ha perdonado al pecador y ahí estamos ahí nosotros metiendo
juicio. ¿Por qué somos así? No deberíamos. Bueno, ya la última cosa que
quiero que noten es que al acabar cada parte de esta parábola hay
una fiesta. ¿Notaron eso? Gozados conmigo
porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Gozados
conmigo porque he encontrado la dracma que se había perdido.
Traer el becerro gordo y matarlo y comamos y hagamos fiesta. ¿Qué
conclusión puedes tener de eso? Tenía yo varios versículos que
leer, pero ya estamos. Ya me tardé mucho, pero qué conclusión
puedes tener? Dios se deleita en mostrar misericordia. Eso es lo que está enseñando
el Señor aquí. Dios se deleita en mostrar misericordia. Cristo vino a morir por pecadores. Dios, el Espíritu Santo, llama
a pecadores y Dios el Padre recibe a pecadores. Has venido? Ven. así como el que cantamos
aquí, tal como soy de pecador. Bueno.

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Joshua

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