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JC

El pueblo bienaventurado

1 Chronicles 16:34-36
Joel Coyoc May, 15 2024 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc May, 15 2024
Estudio de 1 Crónicas 16

El sermón "El pueblo bienaventurado" de Joel Coyoc aborda la doctrina de la alabanza y la salvación del pueblo de Dios, en el contexto de la alabanza que David ordenó en 1 Crónicas 16:34-36. El predicador argumenta que el pueblo de Dios, los escogidos, es verdaderamente bienaventurado porque reconocen y aclaman a Jehová por su bondad y eterna misericordia. Utiliza el versículo clave "Aclamen al Señor porque Él es bueno" para enfatizar que esta bienaventuranza proviene de su relación experencial con Dios, quien se ha revelado a su pueblo. Coyoc apoya sus puntos a través de diversas Escrituras, incluyendo salmos y pasajes del Nuevo Testamento, que resaltan la grandeza de la obra redentora de Cristo. La significancia práctica y doctrinal de este sermón radica en el entendimiento de que el verdadero conocimiento de Dios, que resulta en adoración y clamor por salvación, es un don de gracia, lo que convierte a los creyentes en un pueblo que vive en gozo y unidad bajo el señorío de Cristo.

Key Quotes

“Este pueblo sabe aclamar a Jehová, y bienaventurado es el pueblo que sabe aclamarte; andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro.”

“La única posibilidad de conocer a Dios es a través de la paz del Señor Jesucristo.”

“El pueblo bienaventurado tiene claro que la única diferencia entre él y todos los demás es que Dios ha sido rico en misericordia.”

“Cuando has experimentado su misericordia, vas a decir '¡sé propicio a mí, el pecador!'”

Sermon Transcript

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primero de crónicas dieciséis
y le vamos a dar lectura del versículo siete hasta el versículo
treinta y seis dieciséis dice la palabra del
señor entonces en aquel día comenzó a aclamar Entonces, en aquel
día, David comenzó a aclamar a Jehová por mano de Asaf y de
sus hermanos. Alabate a Jehová, invocad su
nombre, date a conocer en los pueblos sus obras, cantadle a
él, cantadle salmos, hablad de todas sus maravillas, gloriaos
en su santo nombre, alegrese el corazón de los que buscan
a Jehová, Buscad a Jehová y su poder. Buscad su rostro continuamente. Haced memoria de las maravillas
que ha hecho, de sus prodigios y de los juicios de su boca.
¡Oh vosotros, hijos de Israel, sus siervos, hijos de Jacob,
sus escogidos! Jehová, Él es nuestro Dios. Sus juicios están en toda la
tierra. Él hace memoria de su pacto perpetuamente
y de la palabra que Él mandó para mil generaciones. del pacto que concertó con Abraham
y de su juramento a Isaac, el cual confirmó a Jacob por estatuto
y a Israel por pacto sempiterno, diciendo, A ti daré la tierra
de Canaán, porción de tu heredad. Cuando ellos eran pocos en número,
pocos y forasteros en ella, y andaban de nación en nación y de un reino
a otro pueblo, no permitió que nadie los oprimiese. Antes, por
amor de ellos, castigó a los reyes. No toquéis, dijo a mis
ungidos, ni hagáis mal a mis profetas. Cantad a Jehová toda
la tierra. Proclamad de día en día su salvación. Cantad entre las gentes su gloria,
y en todos los pueblos sus maravillas. Porque grande es Jehová, y digno
de suprema alabanza, y de ser temido sobre todos los dioses.
porque todos los dioses de los pueblos son ídolos. Mas Jehová
hizo los cielos. Alabanza y magnificencia delante
de él, poder y alegría en su morada. Tributad a Jehová o familias
de los pueblos. Dat a Jehová la gloria y poder. Dat a Jehová la honra de vida
a su nombre. Traed ofrenda y venid delante
de él. Postraos delante de Jehová en
la hermosura de la santidad. Te mete en su presencia toda
la tierra. El mundo será un establecido
para que no se conmueva. Alégrense los cielos y gócese
la tierra, y digan en las naciones, Jehová reina. Rezó en el mar
y su plenitud. Alégrese el campo y todo lo que
contiene. Entonces cantarán los árboles
de los bosques delante de Jehová, porque viene a juzgar la tierra. Aclamad a Jehová, porque Él es
bueno, porque su misericordia es eterna, y decid, Sálvanos,
oh Dios, salvación nuestra, recógenos y líbranos de las naciones, para
que confesemos tu santo nombre, y nos gloriemos en tus alabanzas. Bendito sea Jehová, Dios de Israel,
de eternidad a eternidad. Y dijo todo el pueblo, Amén,
y alabó a Jehová. Bueno, vamos a meditar los versículos
del 34 al 37. Empezamos meditando hace ya,
creo desde febrero, estos versículos desde el 7, que vamos a terminar
hoy en el 37. Empezamos como el deleite de
los escogidos. La semana pasada estábamos meditando
en lo que es nuestra esperanza, cuando nuestra redención sea completa cuando Cristo venga
por su pueblo y la creación sea liberada de la vanidad a que
fue sujeta. Y versículo treinta y cuatro
al treinta y siete dice, aclamad a Keová, porque él es bueno,
porque su misericordia es eterna, y decir, sálvanos, oh Dios, salvación
nuestra, recógenos, y líbranos de las naciones, para que confesemos
tu santo nombre, y nos gloriemos en tus alabanzas. Bendito sea
Keová, Dios Israel, de eternidad a eternidad, y dijo todo el pueblo,
amén, y alabó a Keová. Otra traducción del versículo
dice, aclamen al Señor porque Él es bueno, porque su misericordia
es eterna. Digan, sálvanos Dios, Dios de
nuestra salvación. Vuelve a reunirnos y líbranos
de las naciones. Así alabaremos tu santo nombre
y nos alegraremos con tus alabanzas. Bendito sea el Señor y Dios de
Israel desde la eternidad y hasta la eternidad. Y todo el pueblo
dijo amén y alabó al Señor. Otra traducción dice, den gracias
al Señor porque Él es bueno. Su gran amor perdura para siempre. Díganle, sálvanos, oh Dios de
nuestra salvación. Vuelve a reunirnos y líbranos
de las naciones para que demos gracias a tu santo nombre y alabarte
sea nuestra gloria. Bendito sea el Señor, el Dios
de Israel, eternamente y para siempre. Y todo el pueblo dijo
amén. y alabado sea el Señor. Nuestro tema hoy es Pueblo Bienaventurado. El pueblo que está compuesto
de los escogidos de Dios es un pueblo bienaventurado, es un
pueblo bienaventurado porque hay algo que este pueblo hace
y lo que este pueblo hace es dice el versículo treinta y cuatro
aclamar a que va este pueblo sabe aclamar a que va y el salmo
ochenta y nueve versículo quince dice bienaventurado el pueblo que
sabe aclamarte andará o que va a la luz de tu rostro en tu nombre
se alegrará todo el día y en tu justicia será enaltecido porque
tú eres la gloria de su potencia y por tu buena voluntad acrecentarás
nuestro poder porque jehová es nuestro escudo y nuestro rey
es el santo de israel bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte
y qué qué bendición del del pueblo
del Señor que es un pueblo un pueblo bienaventurado nosotros
recordamos las palabras del Señor Jesús cuando dijo bienaventurados
los de limpio corazón porque ellos verán a Dios y qué gran
bendición es que Dios tiene un pueblo escogido en el Señor Jesucristo
al que Él ha querido revelarse. Él ha querido mostrar su gloria. Recuerde que nuestra necesidad
más apremiante, la necesidad más apremiante del ser humano
es conocer a Dios. Y nuestra única posibilidad de
conocer a Dios es a través de la paz del Señor Jesucristo.
Si nosotros recordamos el Evangelio de Juan, dice que Conocer a Dios
es la vida eterna, dice, y esta es la vida eterna que te conocen
a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo, tu Hijo, a quien
has enviado. A Dios nadie le vio jamás, el
unigénito Hijo que está en el seno del Padre, Él le ha dado
a conocer. Y qué gran bendición tenemos
de que podemos, por la misericordia y por la gracia de Dios, Él ha
querido abrir nuestros ojos y hacernos ver su gloria en el Señor Jesucristo. y por lo tanto tenemos un corazón que él ha
limpiado el cordero de Dios que quita el pecado del mundo ha
limpiado nuestro corazón y el creyente tiene la bendición de
poder ver a Dios por eso el escritor de la carta a los hebreos dice
que mantengamos los ojos en Jesús el autor y consumador de nuestra
fe y en la faz del señor Jesucristo
nosotros podemos ver la gloria del Señor. Nosotros ya no tenemos
que decir, muéstranos al Padre y nos basta. Gracias a Dios,
nosotros sabemos, como dijo el Señor a Felipe, el que me ha
visto a mí, ha visto al Padre. Y qué importante que es el que
Él ha querido revelarse a nosotros. Y estoy diciendo esto porque
eso es lo que nos hace ser bienaventurados. porque somos bienaventurados
porque nuestro corazón ha sido limpiado por la sangre de Cristo.
Somos bienaventurados porque al tener un corazón limpio, pues
podemos ver a Dios y conocerle cada día. Y cuando nosotros podemos
conocer a Dios, pues va a suceder algo inevitable. En primer lugar, nuestro pasaje
nos muestra que el pueblo bienaventurado aclama al Señor. Cuando nosotros
hablamos de de deportistas. Hay gente que se emociona solo
con escuchar el nombre de algún deportista, pero de pronto si
nos dicen a los que no sabemos mucho de deportistas, pues no
nos vamos a emocionar mucho porque no los conocemos. Hay gente que
se emociona y aclama, cuando pensamos en la
palabra que dice ella aclamar, una de las traducciones que leímos
dice dar gracias, aclamar es, aclamar es, tiene una amplia posibilidad
de traducirse, puede ser dar gracias, puede ser aclamar, ovacionar,
aplaudir, reconocer, reconocer. Y la gente que admira deportistas
lo hace porque valora sus habilidades y se emociona cuando ve a estas
personas con sus habilidades. Ahora, el pueblo que conoce al
Señor está cada día con la posibilidad de ver al Señor. ¿Y cómo es que nosotros podemos
aclamar al Señor? Porque Él ha querido revelarse
a través de sus obras que son grandes y maravillosas. nosotros
pensamos en sus obras es correcto que nosotros pensemos en todas
sus obras registradas en la escritura y algunas de sus obras nosotros
podríamos pensar cuando leemos Génesis capítulo uno pues es
impresionante el poder mirar que el Señor simplemente estaba
hablando y las cosas existían por el poder de su palabra eso
es una obra maravillosa y hermanos nosotros podamos cada día pedir
al Señor que nos ayude a no dar por sentado las cosas. De pronto
salimos y el sol está en su lugar, el cielo está azul, las estrellas
están alumbrando, las flores, y de pronto perdemos el punto
de que esas son algunas de las grandes y maravillosas obras
del Señor. No demos por sentado y que eso
mueva nuestro corazón a clamar al Señor. Recuerde que salir
y ver el cielo, dice el Salmo diecinueve, los cielos cuentan
la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Recuerde que el apóstol Pablo mencionó ese Salmo cuando dijo
que las cosas invisibles de Dios, su eterno poder y su deidad se
hacen claramente desde la creación del mundo, siendo entendidas
por medio de las cosas hechas, de modo que los hombres No tienen
excusa, no hay excusa alguna para salir diciendo que no hay
Dios porque por toda la tierra salió el mensaje que está proclamando
de la existencia de Dios y No hay lugar en que no haya ese
testimonio, pero el pueblo que conoce a Dios, que Dios nos guarde
de dar por sentado, que nosotros podamos aclamar a Dios al mirar
su creación, aun cuando nosotros mismos nos paramos al espejo
y poder mirar y decir como el salmista dijo, tú me tejiste
en el vientre de mi madre, te alabaré porque formidables y
maravillosas son tus obras. y cómo el Señor fue poniendo
cada una de las partes dice sin faltar una de ellas cuando pensamos
en cómo el Señor nos nos ha creado grandes y maravillosas son sus
obras y podríamos recorrer la escritura y poder pensar en cuando
él hizo nacer a Abraham y a Sarah, un hijo milagro, un hijo que
estaba fuera de toda posibilidad humana. Esa es una obra grande
y maravillosa de Dios, pero hermanos, esa, esa obra gran y maravillosa
de Dios es una figura de lo que el Señor hace cuando hace vivir
a muertos en delitos y pecados. Recuerde, Él da vida a quien
Él quiere. Y el dar vida es algo que es
contra toda posibilidad. Así como humanamente hablando,
Sarah, Abraham y Sarah ya no estaban en posibilidades de tener
hijos y Dios hizo una obra sobrenatural. Y es una gran y maravillosa obra
de Dios cuando se realiza lo que dice en Juan capítulo 1,
cuando dice, a lo suyo vino y los suyos no le recibieron. Capítulo
1 versículo 2 en adelante dice a lo suyo vino y los suyos no
le recibieron más a todos los que le recibieron a los que creen
en su nombre les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.
Y ahí dice algo, los cuales no son encendrados de voluntad de
carne, ni de voluntad de sangre, ni de voluntad de varón, sino
de la voluntad de Dios. Y hermanos, eso es una obra grande
y maravillosa. Que el nacimiento de Isaac era
una figura. Y que estemos admirados del hecho
de que Dios nos haya dado vida. Y no fue por nuestra decisión
como muchos piensan. Porque nuestra decisión habría
sido siempre rechazar al Señor. Nuestra decisión habría sido
la que dice, a lo suyo vino y los suyos no le recibieron. Mas a
todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre,
les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. ¿Y por qué lo
recibieron? Porque esa era la voluntad de Dios, no fue por
su propia voluntad. fue a pesar de nuestra propia
voluntad. Recordemos que el apóstol Pablo
es uno de los ejemplos más claros, dice, nosotros hacemos memoria,
también vamos a recordar cómo resistimos al evangelio hasta
que Dios hizo una obra sobrenatural y nos dio vida. Recuerde que
Pablo no se levantó diciendo, hoy yo voy a recibir a Cristo,
él se levantó diciendo, hoy yo voy a destruir esa iglesia, adonde
haya que ir para destruirlos, los voy a destruir. Pero el Señor
en su voluntad tenía salvarlo ese día porque lo había escogido
desde antes de la fundación del mundo. Y ese día el Señor Jesucristo
se mostró ante Pablo. Sus ojos fueron abiertos y él
pudo ver la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Nunca más
siguió pensando que Cristo era un simple hombre que estaba destruyendo
el judaísmo, sino él creyó, él dijo, ¿Quién eres, Señor? Y la
respuesta fue, yo soy Jesús a quien tú persigues. Esas son obras
que el Señor portentosas, aclamad al Señor. Y hermanos, aclamar
al Señor. aclamar al Señor es un privilegio
de los que le conocen así como si usted escucha el nombre de
alguien famoso y alguien que le gusta el béisbol se va a emocionar
y a los que no nos gustan no nos vamos a emocionar porque
no entendemos el deporte porque nunca hemos visto nada de lo
que ha hecho pero el creyente tiene ojos para ver a Dios y
el creyente cuando ve la creación por la gracia de Dios sabe que
ahí está el eterno poder de Dios y su deidad, sabe que están sus
maravillosas obras que están enumeradas a lo largo de toda
la escritura y una más que quisiera mencionar es la obra una de sus,
hay tantas que no terminaríamos, pero el Señor sacó al pueblo
de Israel de Egipto, dice la Biblia, con mano fuerte y brazo
extendido, y un momento cuando ellos llegaron delante del mar
rojo y la gente pues empezó a enojarse con Moisés y Moisés clamó al
Señor y el Señor dijo, ¿por qué clamas? ¿qué tienes en tu mano?
Y él extendió la vara y el mar se abrió y ellos cruzaron Caminando. Esa es una obra maravillosa que
es correcto que nos emocione. Pero hermanos, esa obra, por
más maravillosa que sea, solo es una sombra de lo que Dios
ha hecho al librarnos de la esclavitud. Satanás era el faraón que nos
tenía y el Señor nos ha salvado de Satanás con mano fuerte y
brazo extendido y el Señor lo ha derrotado. Hermanos, la obra
de salvación es mucho más grande que lo que Dios hizo ahí cuando
Faraón quedó sepultado en el mar, es una obra portentosa,
el hecho de que Cristo haya venido a vivir la vida que no podemos,
que no somos capaces de vivir y a morir la muerte que nosotros
deberíamos de morir, pero Él no solamente vivió y murió sino
Él resucitó. Y el hecho de que Cristo haya
resucitado es algo que está ante nuestros ojos y es la razón por
la cual nosotros podemos aclamar al Señor y es correcto que le
aclamemos, es correcto que entremos Si vamos caminando y experimentamos
la creación, hacerlo con acción de gracias, porque los cielos
cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de
sus manos. Cuando nosotros pensamos en la gran obra de salvación
y cada una de las obras recontadas, narradas en el Antiguo Testamento,
nos nos apuntan a la gran obra, que es la obra de salvación que
el Señor Jesucristo ha realizado en favor de su pueblo. Ahora,
aclamar. Eso es, conocer nos lleva a aclamar. Hermanos, la aclamación, no vamos
a leer ahorita el pasaje, pero en su casa puede leer Apocalipsis
4 y Apocalipsis 5, y qué es lo que se está narrando allí, la
adoración celestial, y cómo se está aclamando a Dios y al Cordero,
y se está celebrando su gran obra de salvación. Hablándose
de que el Cordero que nos ha redimido es digno, de recibir
toda la gloria, toda la honra y todo el honor, porque su sangre
nos ha redimido para Dios su Padre, y nos ha hecho reyes y
sacerdotes. Y hermanos, son cuadros excepcionales
que nos hablan de aclamar al Señor. Ahora, después de decir
el versículo que, el versículo 34 dice, aclamad a Jehová. Y
nos da la razón por la cual este pueblo bienaventurado puede aclamar
a Jehová. Y es lo que estaba yo diciendo,
porque le conocen de una manera experimental, porque ellos dicen
la Biblia, dice aquí el versículo, porque Jehová es bueno. Aclamad
a Jehová porque él es bueno. Y hermanos, gracias, demos a Dios y oremos
todos para que nosotros podamos aclamar al Señor porque él es
bueno. que Dios quiera hacer en nosotros
lo que hizo en Job, que sea la experiencia de todos nosotros. Un día Job pudo adorar distinto,
porque la adoración comienza con la obra de salvación. Sin
salvación no hay verdadera adoración. Uno puede venir y hacer una actuación.
Si no hay salvación, puede ser que cantemos muy bonito, pero
no va a ser más que una actuación. Jamás será adoración. Hubo un
día en que él pudo adorar y fue cuando él pudo ver la gloria
de Dios. Él dijo, de oídas te había oído,
pero ahora mis ojos te ven. Por tanto, me aborrezco y me
arrepiento en polvo y ceniza. Job pudo gustar algo, Dios es
bueno, Dios es bueno, Dios es bueno y Dios siempre está obrando
todo para mi bien y Job pudo llegar a la conclusión de que
antes de todo lo que Dios permitió que viniera a su vida realmente
él no conocía a Dios, cuando él conoció a Dios él se dio cuenta
que no había justicia, que pudiera satisfacer la demanda de la ley
de Dios. A pesar de que el libro de Job
empieza diciendo que él era un varón justo y temeroso de Dios,
está hablando simplemente de una justicia humana. pero un
día que él se dio cuenta de que esa justicia humana no puede
ser aceptable delante de Dios y dijo por tanto me aborrezco
y me arrepiento en polvo y ceniza porque la única justicia que
Dios acepta no es la de ninguno que ha nacido de Adán sino es
la justicia del segundo Adán que es el Señor Jesucristo. Ellos aclaman a Dios porque han
probado que Dios es bueno y lo han probado de una manera
como nos dice el apóstol Pedro en su primera carta dice el apóstol Pedro en su primera
carta capítulo dos versículo dos dice desead como niños recién
nacidos la leche espiritual no adulterada para que por ella
crezcáis para salvación si es que habéis gustado la benignidad
del Señor gustar no simplemente repetir el Señor es bueno sino
en verdad haber gustado que el Señor es bueno y hay algo que
el pueblo que aclama al Señor lo aclama porque ha gustado que
el Señor es bueno y la prueba de que ha gustado que el Señor
es bueno es que es un pueblo que está cada día alimentándose
de su palabra y como consecuencia sucede lo que dice Colosenses
tres dieciséis que dice la palabra de Cristo more en abundancia
en vosotros enseñándoos y exhortandoos unos a otros y vamos a vamos
a mirar el pasaje en Colosenses Dice la palabra de Cristo, moren
abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en
toda sabiduría, cantando con gracia, cantando con gracia en
vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Cantando con gracia al Señor.
hermanos estos salmos llevan a aclamar al señor porque ellos
han gustado que Dios es bueno ellos están alimentándose de
la palabra la palabra abunda en ellos y ellos están enseñándose
unos a otros y exhortándose y cantando con gracia clamando al señor
porque él es bueno ellos pues una de las cosas que ha sucedido
es dije el inicio de la de la adoración es es la salvación
Y note que en la figura de la salvación, el Señor abre el mar,
el pueblo cruza y experimentan una gran salvación que es figura
de nuestra gran salvación. ¿Y qué es lo primero que el pueblo
hace? cantar, aclamar al Señor, aclamar
al Señor. Ellos saben que toda buena edad
y todo don perfecto desde lo más insignificante hasta lo más
grande, desde la comida material, la comida espiritual, desde la
salvación de situaciones físicas, Todo viene del Señor, como dice
Santiago 1, 17. Por gracia del Señor, ellos están
experimentando, y siempre que experimentan algo bueno, saben
que viene del Señor. Dice Santiago, toda buena dádiva
y todo don perfecto, dice, proviene de lo alto, del Padre de las
luces, en que no hay mudanza ni sombra de variación. Toda
buena dádiva, ¿por qué? Porque Él es bueno. Por la gracia de Dios, pueden
aclamar al Señor porque ellos han aprendido lo que el Señor
Jesús dijo al joven rico en Marcos capítulo diez versículo dieciocho dice el joven vino y le dijo maestro
bueno y el Señor le dijo ¿por qué me llamas bueno? Ninguno
hay bueno sino solo uno Dios ¿Por qué me llamas bueno? Y nosotros
sabemos algo que el joven rico no sabía, que Dios es el único
que es bueno, y a Cristo le podemos decir bueno, pero no como este
joven lo estaba diciendo como un simple maestro, sino bueno
en el sentido absoluto, porque Él es uno con su Padre, y si
su Padre es bueno, Él es bueno. Dios es bueno, Dios el Padre
es bueno, Dios el Hijo es bueno, Dios el Espíritu Santo es bueno.
Y nosotros, el pueblo de Dios, el pueblo bienaventurado sabe
esto, porque sabe que en su bondad el Hijo voluntariamente decidió
ocupar nuestro lugar. Voluntariamente se humilló y
vino a hacer lo que nosotros no podíamos hacer. Cuando nosotros
merecíamos solo ir, Él vino a hacer lo que éramos incapaces de hacer.
Eso es bondad. no solamente hizo lo que no podemos
hacer sino él murió la muerte que deberíamos nosotros morir
por causa de no poder cumplir perfectamente la ley y eso es
bondad el padre en su bondad planeó esto desde antes de la
fundación del mundo el padre en su bondad nos escogió tan
malos como éramos dice Efesios capítulo 1 dice la palabra del Señor dice desde el versículo tres y aquí
está hablando de bondad dice bendito sea el Dios y Padre de
nuestro Señor Jesucristo que nos bendijo con toda bendición
espiritual en los lugares celestiales en Cristo según nos escogió en
él antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos
y sin mancha delante de él en amor habiéndonos predestinado
para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según
el puro afecto de su voluntad para la alabanza de la gloria
de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el amado. Y hermanos,
Dios, Dios nos escogió en Cristo por el puro afecto de su voluntad,
no por nada bueno en nosotros, porque lo único que había en
nosotros era maldad y pecado. Y él lo hizo por el puro afecto
de su voluntad para la alabanza de la gloria de su gracia. Por
la gracia de Dios podemos aclamar a Dios porque hemos aprendido
que Él es bueno con B mayúscula en el sentido absoluto de la
palabra Dios es bueno, Dios es bueno. Podemos aclamar a Dios
porque también no es porque hemos escuchado sino porque hemos por
la gracia de Dios experimentado que su misericordia es eterna. Dice el versículo 34 dice aclamar a Kiobá porque él
es bueno, porque su misericordia es eterna, su misericordia es
eterna, su misericordia es infinita y el pueblo del Señor aclama
al Señor porque ha recibido vida juntamente con Cristo, porque
el Señor nos ha revelado su rica misericordia.
El Señor nos ha hecho mirar que en realidad éramos miserables.
Un día Job se veía no tan miserable, pero cuando el Señor le mostró
su gloria, él pudo mirar su miseria. Isaías, un día Dios le mostró
su gloria, Y después que él vio al Señor sentado sobre un trono
alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo, y los quiciales
del templo se estremecieron, y los querubines que decían,
santo, santo, santo, toda la tierra está llena de su gloria.
Isaías no dijo, gloria a Dios. Isaías vio su miseria, y lo que
él dijo, hay de mí que soy muerto. Él pudo experimentar, allá hay
una figura del evangelio. se tomó un carbón del altar y
se le puso en sus labios y le dijo, ha sido quitada tu culpa,
ha sido quitada tu culpa. Y hermanos, el pueblo bienaventurado
ha experimentado misericordia y se ha mirado en su miseria
y ha clamado al Señor por salvación. El pueblo bienaventurado tiene
claro que la única diferencia entre él y todos los demás es
que Dios ha sido rico en misericordia, el pueblo del Señor no está pensando
porque él es de una raza especial, el pueblo del Señor no está pensando
porque él no es tan malo como los demás, el pueblo del Señor
no está pensando porque él es un poco más inteligente y entendió,
el pueblo del Señor sabe, como dice Efesios capítulo 2 que leímos
en la lectura, que dice, vamos a leerlo. Y él les dio Efesios dos, versículo
uno, y él les dio vida a vosotros cuando estabais muertos en vuestros
delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo
la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del
aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.
entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo,
en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne
y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira,
lo mismo que los demás. ¿Qué éramos? Lo mismo que los
demás. Cuando ahora podemos ver gente
que no entiende, En lugar de decir cómo puede ser que no entiendan
lo que debemos decir es aclamar al Señor porque su misericordia
es eterna porque yo entiendo porque él fue rico en misericordia
pero Dios que es rico en misericordia por su gran amor con que nos
amó aún estando nosotros muertos en pecados nos dio vida juntamente
con Cristo por gracia sois salvos y hermanos aclamar al Señor sólo
es posible si hemos experimentado su misericordia. Cuando has experimentado
su misericordia vas a decir se propicio a mí el pecador. Antes
y para experimentar su misericordia es necesario que el Señor nos
muestre al Señor Jesucristo y que nosotros podamos ver el estado
miserable en que estamos, el estado desesperado en que estamos,
en que solamente lo único que podemos percibir es culpable,
por eso Job dijo me arrepiento y me aborrezco en polvo y ceniza
porque pudo ver que su justicia no era tal, porque pudo ver que
su justicia no daba la medida, que él necesitaba una justicia
perfecta y esa justicia perfecta es la del Señor Jesucristo. Y
hermanos misericordia, la misericordia de Dios es ese regalo que él
no nos da lo que merecemos, nosotros merecíamos no tener calor como
hemos tenido estos días. Nosotros merecíamos la ira de
Dios por toda la eternidad. Nosotros merecíamos, no quizá
cierta pobreza que hemos tenido, pero la condenación eterna, la
justa ira de Dios. Nosotros merecíamos, no precisamente
quizá que nos dé alguna vez dolor de cabeza o estemos enfermos
de alguna enfermedad, sino de la ira de Dios por toda la eternidad. Pero Dios Amó a su pueblo en
el Señor Jesucristo y en lugar de darnos lo que merecíamos,
nos dio vida juntamente con Cristo. ¿Por qué? Porque Él es rico en
misericordia, porque Él es rico en misericordia y eso mueve el
corazón a aclamar al Señor. Jehová, hasta los cielos llega
tu misericordia, y tu fidelidad alcanza hasta las nubes. Tu justicia
es como los montes de Dios, tus juicios abismo grande, oh Jehová,
el hombre y el animal conservas. Cuán preciosa, oh Dios, es tu
misericordia, por eso los hijos de los hombres se amparan bajo
la sombra de tus alas. Serán completamente saciados
de la grosura de tu casa, y tú los abrevarás del torrente de
tus delicias. porque contigo está el manantial
de la vida en tu luz veremos la luz extiende tu misericordia
a los que te conocen y el salmo sesenta y tres dice porque tu
misericordia porque mejor es tu misericordia que la vida mis
labios te alabarán y así te bendeciré en mi vida en tu nombre alzaré
mis manos mejor es tu misericordia que la vida hermanos que bendición
qué bendición que el creyente por la gracia de Dios por supuesto
que nos gusta vivir pero no nos aferramos a esta vida porque
sabemos que porque hemos sido objeto de la misericordia de
Dios es mejor su misericordia que la vida. Y un pasaje en en Estras capítulo
3 versículo 11 al 13 dice Y cantaban alabando y dando gracias a Jehová
y diciendo, porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia
sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con
gran júbilo, alabando a Jehová porque se echaban los cimientos
de la casa de Jehová. Y muchos de los sacerdotes, de
los levitas y de los jefes de casas paternas ancianos que habían
visto la casa primera, viendo echar los cimientos de esta casa,
lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos
de alegría y no podían distinguir el pueblo el clamor de los gritos
de alegría de la voz de lloro, porque clamaba el pueblo con
gran júbilo y se oía el ruido hasta lejos. Hermanos, ellos
estaban aclamando al Señor. Y aquí habla de algo que ellos
estaban viendo, que los hizo aclamar el Señor y dice, viendo
echar los cimientos de esta casa. Y hermanos, ellos estaban viendo
echar los cimientos de una casa que hoy ya no hay. Pero los cimientos
de la casa del Señor han sido echados. El Señor Jesucristo
es el fundamento y su pueblo está siendo edificado sobre ese
fundamento firme como casa espiritual. Y hermanos, aclamemos al Señor. ¿Por qué está sucediendo eso?
Porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia. Aclamar
al Señor porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia. Ahora, el pueblo no sólo aclama
al Señor, sino el pueblo dice, vamos a dice versículo treinta y cinco
y decir, sálvanos, oh Dios, salvación nuestra, recógenos y líbranos
de las naciones. El pueblo bienaventurado dice,
sálvanos, sálvanos, y no lo dice a cualquier a cualquier ídolo,
sino al Dios vivo y verdadero, al Dios que es salvador. La bienaventuranza
empieza cuando el pueblo dice, sálvanos, cuando el pueblo mira
su condición, Isaías miró su condición y dijo, ay de mí que
soy muerto, y el Señor trajo salvación. Hermanos, el pueblo
dice, sálvanos, sálvanos, y dice el versículo salvarnos o Dios salvación nuestra
y el Dios de nuestra salvación es el Señor Jesucristo Mateo
1 21 dice Y dará a los un hijo y llamará
su nombre Jesús porque él salvará a su pueblo de sus pecados. El
nombre de Jesús es Jehová es salvador. Eres del pueblo bienaventurado.
No se puede ser del pueblo bienaventurado o más bien se empieza a ser cuando
Dios te muestra su gloria y cuando ves tu miseria, tú clamas y dices,
sálvame, sálvame, clamar a Dios que te salve y después que el
Señor te salva. Si una vez has gritado al Señor
que te salve, hay algo que es seguro, todos los días seguirás
pidiendo al Señor que te salve, porque yo necesité un salvador
ayer y yo necesito un salvador hoy y mañana necesito un salvador
y el clamor del pueblo bienaventurado es que constantemente está clamando
al Señor que le salve y note que dice, dice después, sálvanos
oh Dios, y decir sálvanos oh Dios salvación
nuestra recógenos y líbranos de las naciones recógenos y líbranos
de las naciones y hermanos aquí hay un recógenos algunas de las
traducciones que leí traducen el recógenos y recogernos tiene
sentido en un sentido reúnenos y hermanos solo por salvación
nosotros podemos estar reunidos y aquí el clamor de salvación
lleva la implicación de clamemos al Señor por salvación.
Clamemos al Señor por salvación y sólo con salvación podemos
gozar de estar reunidos. Y el anhelo de los creyentes
es, reúnenos, llévanos al día en que ya vamos a estar fuera
de esas naciones, porque nosotros entre las naciones somos extranjeros
y peregrinos. Algunas veces las naciones nos
van a oprimir por mucho que amemos a nuestro país, algunas veces
nuestras autoridades pueden oprimirnos, pero es clamar por la consumación
final, aquel tiempo en que experimentemos la totalidad de nuestra salvación,
diciéndonos, reúnenos. Pero lo clamamos cada día porque
queremos también vivir en unidad. Y dice Efesios capítulo 2, que
también leímos hoy en la lectura, dice, habla de unidad y eso solo
es posible para el pueblo bienaventurado. El pueblo bienaventurado anhela,
anhela la unidad por la obra del Señor Jesucristo en su corazón.
Y Epesios dice, Desde el versículo 11 dice, por
tanto acordaos de que en otro tiempo vosotros los gentiles
en cuanto a la carne erais llamados incircuncisión por la llamada
circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo había
una división. Los que estaban circuncidados
les decían nosotros incircuncisos. Dice, en aquel tiempo estabais
sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel, ajenos de los pactos
de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero
ahora en Cristo Jesús, en Cristo Jesús hay salvación. Él es nuestro
salvador. Y en Él, vosotros que en otros
tiempos estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre
de Cristo, porque Él es nuestra paz. Ya no hay más. Ya no hay
más conflicto. Estamos en paz con Dios, pero
estamos en paz en un solo pueblo. Él es nuestra paz que de ambos
pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,
aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados
en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y
nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar
con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ellas las enemistades.
Y hermanos, oremos al Señor siempre también, sálvanos. Haz que no
sólo de reunirnos contigo, sacándonos de las naciones, sino que cada
vez que nos reunimos como congregación, en verdad podamos, podamos estar
por su salvación, experimentando unidad y amor los unos por los
otros. Recuerde que el apóstolo Juan dice, lo que hemos visto
y oído, esos anunciamos, ¿para qué? Para que también vosotros
tengáis comunión con nosotros. ¿Qué es lo que quería? No simplemente
que vinieran y se juntaran en un lugar, sino salvación. La salvación del Señor es lo
que nos hace experimentar unidad, amor los unos por los otros.
verdadera comunión, el evangelio, lo que hemos visto y oído es
el evangelio, eso les anunciamos para que también vosotros tengáis
comunión con nosotros y nuestra comunión verdaderamente es con
el padre y con su hijo Jesucristo. Y Juan capítulo diecisiete versículo
veintiuno al veintitrés dice el Señor Jesucristo desde el versículo 20 dice Jesús
orando dice más no ruego solamente por estos sino también por los
que han de creer en mí por la palabra de ellos y aquí el Señor
está orando por salvación para los suyos por los que han de
creer y dice para que todos sean uno como tú o padre en mí y yo
en ti que también ellos sean uno en nosotros para que el mundo
crea que tú me enviaste unidad, sálvanos y orar para que nosotros
experimentando su total salvación podamos como dijo el Señor Jesús
en esto conocerán todos que sois mis discípulos si tuvieres amor
los unos por los otros, líbranos de las naciones, reúnenos, líbranos
de las naciones y hermanos eso es Eso es como cuando oramos
el Padre nuestro y decimos, venga tu reino, líbranos de las naciones,
sácanos de en medio de este mundo donde somos extranjeros, reúnenos.
En otras palabras, es lo que dice Apocalipsis 22, 20. Y que sea el anhelo, es el anhelo
del pueblo bienaventurado y que sea el anhelo de cada uno de
nosotros. Dice, El que da testimonio de
estas cosas dice, ciertamente vengo en breve, amén, sí, ven
Señor Jesús, porque cuando Él venga, Él nos va a sacarte en
medio de las naciones, y nos va a reunir, y estaremos ahí
con Él en perfecta comunión, con el Padre, con el Hijo, con
el Espíritu Santo, y una perfecta comunión como su pueblo redimido
y perfeccionado, ya con Cristo, sin la posibilidad de poder pecar
más. Y hermanos, sólo así, y sólo
así, sólo así, clamando por salvación, es que nosotros vamos a confesar
su nombre. Dice el versículo treinta y cinco,
dice, para que confesemos tu santo nombre para que confesemos
tu santo nombre y hermanos en un sentido cuando vienes al señor
Jesucristo y crees ya no eres de este mundo y ya estás libre
de las naciones aunque físicamente vivimos en una nación y eso produce
que podamos confesar su santo nombre y recuerde que dice Romanos
10 9 al 10 dice que si confesar es con tu boca que Jesús es el
Señor y creyeras en tu corazón que Dios le levantó de los muertos
será salvo porque con el corazón se cree para justicia pero con
la boca se confiesa para salvación y hermanos el clamor el seguir
clamando y después de haber clamado Eso hace posible que confesemos
su santo nombre, confesaremos. Esa expresión de confesar puede
entenderse también como confesar, también como alabar y también
como dar gracias a su santo nombre. Confesaremos su santo nombre
y quiera Dios que cada vez más personas estén clamando por salvación
y que el Señor nos conceda cada vez ver a más de esas personas
confesando en las aguas del bautismo que Cristo es el Señor, que Cristo
les ha salvado, que Cristo les ha mostrado su condición, pero
que Cristo los ha justificado porque les ha dado fe en su obra. Ellos han confiado en la obra
perfecta del Señor Jesucristo. Ellos saben que no son justos
ellos dicen conjo de oídas te había oído ahora mis ojos te
ven me aborrezco y me arrepiento porque ellos han entendido justificados
pues por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo dice después nos alegraremos
dice y nos alegraremos en tus alabanzas y nos alegraremos en
tus alabanzas hermanos para el pueblo del señor es un gozo si
usted lo el salmo los salmos que leímos el pasaje en estas
en todos esos pasajes hay gozo la adoración es gozosa es alegría
nos gozamos en sus alabanzas no es una tortura estar en el
culto es un anhelo del corazón del creyente porque él viene
como la gente va al estadio a aclamar a sus estrellas, él viene a aclamar
al Señor, viene a alegrarse, a gozarse de proclamar y de seguir
confesando, porque confesamos en las aguas del bautismo, pero
cuando cantamos himnos estamos confesando también nuestra fe,
cuando cantamos que Cristo me haya salvado tan malo como yo
fui, me deja maravillado, pues Él se entregó por mí. ¿Qué estamos
haciendo? Estamos confesando, estamos confesando su obra de
salvación y nos alegramos cuando cantamos maravilloso es el gran
amor que Cristo el Salvador derramó en mí, siendo rebelde y pecador
yo de su muerte causa fui. grande, sublime, inmensurable
amor, por mí murió el Salvador. Hermanos, nos gozamos que nuestro
corazón haya gozo, que anhelemos nosotros cantar sus maravillas,
cantar de las grandes y maravillosas obras. Hermanos, si lamentas
que no estuviste con Sabrío el Mar Rojo, qué triste, no lo debes
lamentar. Que Cristo te haya salvado. La
obra de salvación es la más grande y maravillosa obra del Señor.
Que Cristo haya sido levantado de la tumba y sentado a la diestra
del Padre y que nosotros se nos haya dado vida juntamente con
Cristo es mucho más grandioso. Si ellos se gozaron de ver que
se puso el cimiento de un templo que ya no hay, nosotros hemos
visto el cimiento del templo que va a permanecer por los siglos
de los siglos, donde el fundamento es el Señor Jesucristo. Y en tercer lugar, el pueblo
bienaventurado. El pueblo bienaventurado, cuando
escucha, bendito sea Dios de Israel de eternidad, de eternidad,
el pueblo bienaventurado, ¿qué hace? El pueblo bienaventurado dice
Amén. Amén. Hermanos, amén. El pueblo benaventurado se goza
y dice, no puede quedarse callado, y dice, amén, esa es la verdad,
el Señor es bendito, porque él es de inmenso valor, él es el
de mayor valor, él es mi salvador, él es misericordioso, él es bueno,
él es compasivo, él es eterno, él es poderoso, él es omnisciente,
es omnipresente, él es inmutable, él no cambia, él va a cumplir
todas sus promesas. y el pueblo del señor dice amén y hermanos
aquí amén decir amén en el culto es una expresión de adoración
y cuando dice el pueblo amén no decimos amén cuando se dice
el número del himno decimos amén cuando se afirma una verdad y
en adoración el pueblo del señor dice amén sea cuando estamos
cantando sea cuando estamos orando sea cuando se está predicando
amén es una afirmación que el pueblo bienaventurado expresa
de su corazón y alaba al señor dice y dijo el pueblo amén y
alabó a Jehová y aparentemente se terminó el culto pero el pueblo
se fue y hay algo grandioso hermanos la adoración no empezó a las
siete y terminó a las ocho Toda la vida es adoración. Si comes
o bebes o haces cualquier otra cosa, hazlo todo para la gloria
de Dios. El pueblo dice amén cuando escucha
que se bendice al Señor, pero el pueblo alabó al Señor. Y si
estamos en Cristo, Si somos de ese pueblo bienaventurado, pues
nosotros podemos salir de aquí y seguir alabando al Señor. Cuando platicamos, cuando reímos,
cuando aún cuando trabajamos, podemos estar alabando al Señor. Vamos a orar.

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Joshua

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