El sermón "El pueblo bienaventurado" de Joel Coyoc aborda la doctrina de la alabanza y la salvación del pueblo de Dios, en el contexto de la alabanza que David ordenó en 1 Crónicas 16:34-36. El predicador argumenta que el pueblo de Dios, los escogidos, es verdaderamente bienaventurado porque reconocen y aclaman a Jehová por su bondad y eterna misericordia. Utiliza el versículo clave "Aclamen al Señor porque Él es bueno" para enfatizar que esta bienaventuranza proviene de su relación experencial con Dios, quien se ha revelado a su pueblo. Coyoc apoya sus puntos a través de diversas Escrituras, incluyendo salmos y pasajes del Nuevo Testamento, que resaltan la grandeza de la obra redentora de Cristo. La significancia práctica y doctrinal de este sermón radica en el entendimiento de que el verdadero conocimiento de Dios, que resulta en adoración y clamor por salvación, es un don de gracia, lo que convierte a los creyentes en un pueblo que vive en gozo y unidad bajo el señorío de Cristo.
“Este pueblo sabe aclamar a Jehová, y bienaventurado es el pueblo que sabe aclamarte; andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro.”
“La única posibilidad de conocer a Dios es a través de la paz del Señor Jesucristo.”
“El pueblo bienaventurado tiene claro que la única diferencia entre él y todos los demás es que Dios ha sido rico en misericordia.”
“Cuando has experimentado su misericordia, vas a decir '¡sé propicio a mí, el pecador!'”
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