El sermón titulado "Promesas preciosas y grandísimas," predicado por Joel Coyoc, se centra en la doctrina de las promesas de Dios hacia los creyentes, específicamente a través de 2 Pedro 1:4. Coyoc argumenta que estas promesas son el resultado de la gloria y excelencia de Dios, y están otorgadas a aquellos que han sido llamados y regenerados por Él. El pasaje enfatiza que, al aferrarnos a estas promesas, los creyentes se convierten en participantes de la naturaleza divina, lo que contrasta con la corrupción del mundo debido a la concupiscencia. Coyoc destaca la seguridad de la salvación en Cristo, diferenciando entre la salvación y la seguridad de la salvación, al tiempo que anima a los creyentes a crecer en la fe y obediencia a los mandamientos de Dios, reflejando así la obra del Espíritu Santo en sus vidas. La importancia práctica de este mensaje reside en la esperanza y certeza que los creyentes tienen en las promesas de Dios, impulsando un crecimiento espiritual genuino.
“La fuente de las preciosas y grandísimas promesas es la gloria y excelencia de Dios.”
“Participar de la naturaleza divina es tener su espíritu habitando en nosotros.”
“El creyente se gloria únicamente en el Señor Jesucristo.”
“Si no estás creciendo, arrepiéntete, porque Dios ha dado todo lo que necesitas para la vida.”
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