Bootstrap
JC

¿Que es lo que impulsa tu vida?

Romans 15:22-29
Joel Coyoc June, 4 2023 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc June, 4 2023
Estudios en Romanos

El sermón "¿Qué es lo que impulsa tu vida?" por Joel Coyoc aborda la motivación y el propósito que deben guiar la vida de un cristiano, fundamentándose en Romanos 15:22-29. Coyoc utiliza este pasaje para demostrar que el apóstol Pablo fue impulsado por su ferviente deseo de predicar el Evangelio y edificar a la iglesia, evidenciado por sus planes de viaje a España y su desvío hacia Jerusalén. A través de referencias a la riqueza de la gracia de Dios, Coyoc sostiene que el Evangelio no solo transforma la vida del creyente, sino que también lo llama a una vida de servicio y generosidad, como se ve en el compromiso de los gentiles de contribuir a los pobres de Jerusalén. La significancia del sermón radica en la invitación a los oyentes a reflexionar sobre sus propias motivaciones, alentándolos a vivir de manera que su vida sea un testimonio de la gracia divina que han recibido.

Key Quotes

“Lo que impulsaba la vida del apóstol Pablo era la predicación del Evangelio.”

“La gracia de Dios no nos hace deudores hacia Dios, sino a todos aquellos que necesitan la misma gracia que nosotros.”

“Nuestra fructificación, el llevar fruto, nuestro crecimiento espiritual, está directamente relacionado con nuestro asombro y nuestra gratitud de que fuimos salvados sólo por gracia.”

“El Evangelio es nuestra necesidad diaria.”

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Vamos a abrir nuestras Biblias
en la carta del apóstol Pablo a los romanos. Romanos capítulo 15. Dice la palabra de Dios, así
Así que los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas
de los débiles y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de
nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno para edificación. Porque ni aun Cristo se agradó
a sí mismo, antes bien, como está escrito, los vituperios
de los que te vituperaban cayeron sobre mí. porque las cosas que
se escribieron antes para nuestra enseñanza se escribieron a fin
de que por la paciencia y la consolación de la Escritura tengamos
esperanza. Pero el Dios de la paciencia
y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según
Cristo Jesús, para que unánimes a una voz glorifiquéis al Dios
y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, recibíos los unos
a los otros, como también Cristo nos recibió para gloria de Dios.
Les digo que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión
para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas
a los padres, y para que los gentiles glorifiquen a Dios por
su misericordia, como está escrito. Por tanto, yo te confesaré entre
los gentiles y cantaré a tu nombre. Y otra vez dice, alegraos gentiles
con su pueblo. Y otra vez, alabad al Señor todos
los gentiles y magnificadle todos los pueblos. Y otra vez dice
Isaías, estará la raíz de Isaí y el que se levantará a regir
los gentiles. Los gentiles esperarán en él.
Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer,
para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo. Pero estoy seguro de vosotros,
hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad,
llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros
los unos a los otros. más os he escrito, hermanos,
en parte con atrevimiento, como para haceros recordar por la
gracia que de Dios me es dada, para ser ministro de Jesucristo
a los gentiles, ministrando el Evangelio de Dios, para que los
gentiles les sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo.
Tengo, pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios
se refiere. porque no osaría hablar sino
de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia
de los gentiles, con la palabra y con las obras, con potencia
de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios, de
manera que desde Jerusalén y por los alrededores hasta Ilírico,
todo lo he llenado del Evangelio de Cristo. De esta manera me
esforcé a predicar el Evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido
nombrado, para no edificar sobre el fundamento ajeno, sino como
está escrito, aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca
de él, verán, y los que nunca han oído de él, entenderán. Por
esta causa me he visto impedido muchas veces de ir a vosotros.
Pero ahora, no teniendo más campo en estas regiones, y deseando
desde hace muchos años ir a vosotros, cuando vaya a España iré a vosotros,
porque espero veros al pasar y ser encaminado allá por vosotros,
una vez que haya gozado con vosotros. más ahora voy a Jerusalén para
ministrar a los santos, porque Macedonia y Acaya tuvieron a
bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos
que están en Jerusalén, pues les pareció bueno y son deudores
a ellos, porque si los gentiles han sido hechos participantes
de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de
los materiales. Así que cuando haya concluido
esto y les haya entregado este fruto, pasaré entre vosotros
rumbo a España. Y sé que cuando vaya a vosotros
llegaré con abundancia de la bendición del Evangelio de Cristo. Pero os ruego, hermanos, por
nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me
ayudéis orando por mí a Dios para que sea librado de los rebeldes
que están en Judea y que la ofrenda de mi servicio a los santos en
Jerusalén sea acepta. para que con gozo llegue a vosotros
por la voluntad de Dios y que sea recreado juntamente con vosotros. Y el Dios de paz sea con todos
vosotros. Amén. Vamos a meditar los versículos
22 al 29. Hay una planta que se da aquí
en nuestro estado de Yucatán y esa planta es una planta que
para los yucatecos dicen que es comida para los cochinos y
es la verdolaga y sin embargo los médicos dicen que es rico
en hierro, es bueno para combatir la anemia y en otros estados
la gente lo come con mucho gusto y la verdad es que está muy rico. ¿Por qué digo esto? Si nosotros
leemos del versículo 22 al versículo 29, uno pudiera mirar algo que
es una lista de planes de Pablo. Es un simple itinerario. Es como muchas veces miramos
cosas que pensamos que carecen de valor. Sin embargo, por la
gracia de Dios, nosotros podemos encontrar mucho más que simplemente
un itinerario de viaje del apóstol Pablo. Y lo que este pasaje nos
muestra es qué es lo que impulsaba la vida de Pablo. Y nuestro tema
hoy es una pregunta. ¿Qué es lo que impulsa tu vida? ¿Qué es lo que impulsa tu vida? Es aquello que nos motiva a levantarnos
cada día, lo que impulsa nuestras vidas. Es aquello que nos impulsa
a trabajar y a hacer lo que hacemos. En este pasaje nosotros podemos
mirar qué es lo que impulsaba la vida del apóstol Pablo. Este
pasaje lo podemos ver en dos puntos, que es, uno, el plan
del apóstol Pablo de ir a España, y la segunda parte es, pues,
el desvío del apóstol Pablo hacia Jerusalén. Primero es su plan
de ir a España. Dice el versículo 22, Por esta causa me he visto impedido
muchas veces de ir a vosotros. ¿Por qué Pablo tenía un plan
de ir a España? Algo que nos va a mostrar el
pasaje es que lo que impulsaba su vida, lo que impulsa la vida
de una persona es aquello que nos hace establecer los planes,
es aquello que nos hace establecer qué es prioridad y qué cosas
pueden esperar. El apóstol Pablo retoma algo
que ha dicho en el capítulo 1, versículo 13. Ahí él deja una
pregunta sin contestar, deja algo en duda. Y él dice en el
versículo 13 del capítulo 1, Pero no quiero, hermanos, que
ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros, pero
hasta ahora he sido estorbado, para tener también entre vosotros
algún fruto como entre los demás gentiles. No quiero, hermanos,
que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros,
pero hasta ahora he sido estorbado. El apóstol Pablo, pues él avanza
con la carta y al final él nos va a decir cuál es la causa por
la cual él había sido impedido. ¿Qué es lo que le había estorbado?
Y lo que a él le había impedido y le había estorbado era que
él tenía algo que impulsaba su vida. Y ese impulso de su vida
era la predicación del Evangelio. Era su ministerio a los gentiles. Versículos antes él está diciendo
Versículo 20, y de esta manera me esforcé a predicar el Evangelio,
no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre
fundamento ajeno, sino como está escrito, aquellos a quien nunca
les fue anunciado acerca de él verán, y los que nunca han oído
de él entenderán. Y algunos versículos antes, él
habla, dice, Versículo 18, porque no osaría hablar sino de lo que
Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los
gentiles con la palabra y con las obras, con potencia de señales
y prodigios en el poder del Espíritu Santo, y es de manera que desde
Jerusalén y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado
del Evangelio de Cristo. Él había estado predicando desde
Jerusalén hasta lo que ahora es Yugoslavia, más o menos unos
mil doscientos kilómetros. Y esa era la razón por la cual
había pospuesto, porque había una iglesia en la ciudad de Roma.
Cuando Pablo dice que lo había llenado todo, no quiere decir
que no había una sola persona a la cual él no hubiera predicado
el Evangelio, pero él tenía una estrategia para predicar y era
establecer iglesias en las principales ciudades y Era la causa por la
cual él veía, ya habiendo allí una iglesia, el que él tenía
el deseo de ir, pero él no vivía simplemente por sus deseos. Él tenía algo que motivaba su
vida, y la motivación, el impulso de su vida era justamente el
Evangelio. Él dice, hay de mí, si no predicaré
el Evangelio, porque me es impuesta necesidad. es el Evangelio, es por el Evangelio
que él hace sus planes, su itinerario. Cuando Pablo escribió esta carta
tenía aproximadamente 53 años y ya había recorrido miles de
kilómetros predicando el Evangelio, constantes viajes, los cuales
el apóstol Pablo describe en la segunda carta a los Corintios,
capítulo 11. Y podríamos decir que, en una
sola palabra, el apóstol Pablo puede describir sus viajes y
esa palabra es peligros. Los viajes del apóstol Pablo
no eran nada parecidos a los viajes que nosotros solemos hacer
hoy día. Dice, son ministros de Cristo,
como si estuviera loco hablo, yo más, en trabajos más abundante,
en azotes sin número, en cárceles más, en peligros de muerte muchas
veces, De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos
uno, tres veces he sido azotado con vara, una vez apedreado,
tres veces he padecido naufragio, una noche y un día he estado
como un náufrago en alta mar, en camino muchas veces, en peligros
de ríos. peligros de ladrones, peligros
de los de minación, peligros de los gentiles, peligros en
la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros
entre falsos hermanos. En resumen, dice, en trabajos
y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos,
en frío y en desnudez. Y en resumen, sus viajes eran
peligros y peligros. Es la palabra que se repite constantemente. Sin embargo, todo eso era porque
el Evangelio impulsaba su vida. En Hechos capítulo 20, versículo
4, el apóstol Pablo veinte, versículo veinticuatro,
dice el apóstol Pablo, de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa
mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo,
y el ministerio que recibí del Señor Jesús para dar testimonio
del evangelio de la gracia de Dios. El apóstol Pablo había ya plantado
iglesias en varias de las ciudades importantes del imperio, y ahora
él tenía un propósito, y era llegar hasta el extremo, hasta
el extremo, la frontera del imperio romano. Y eso era lo que impulsaba su
vida. Era su pasión. Él dice, todo lo soporto por
amor de los escogidos para que también ellos obtengan la salvación
por la fe que es en Cristo Jesús. Lo que impulsaba al apóstol Pablo
era predicar el Evangelio. Él se sentía en deuda, no en
deuda con Dios, porque aquellos que han sido alcanzados por las
gracias de Dios saben que toda deuda ha sido pagada por el Señor
Jesucristo. Él sentía una deuda hacia aquellos
que no habían escuchado el Evangelio. La gracia de Dios, dijo alguien,
no nos hace deudores de Dios, sino de todos aquellos que necesitan
la misma gracia que nosotros. La gracia de Dios no nos hace
deudores hacia Dios, sino a todos aquellos que necesitan la misma
gracia que nosotros. Una de las cosas que es importante
es cuando nosotros podemos mirarnos y mirarnos como realmente Dios
nos describe en Su Palabra, como pecadores que lo único que merecemos
de Él es la condenación, cuando lo único que merecemos de Él
es su justa ira. y nosotros miramos que somos
objetos de su infinita misericordia. Cuando nosotros miramos que en
lugar de darnos la condenación que merecíamos por causa de nuestra
rebelión contra Él, por causa de nuestra incredulidad, y mirar
que Dios nos miró con gran compasión, que Dios mostró una rica misericordia
y que todo lo hizo por causa de que Él no tuvo compasión de
su hijo, para que yo tuviera compasión, cuando nosotros podemos
mirar que para el Señor Jesucristo no hubo misericordia, para que
nosotros pudiéramos ser objetos de su misericordia. Una de las
cosas que debe suceder es que eso nos debe mover a vivir vidas
impulsadas por el Evangelio, movernos a convertirnos en personas
entendemos que hemos sido salvados por gracia y entonces nuestra
vida, una vida centrada en el Evangelio, una vida que entiende
que todo es por la gracia de Dios, por la misericordia de
Dios, es una vida que necesariamente tiene que impartir gracia, algo
que suele suceder y tenemos que estar atentos Pienso en el versículo cuando
dice que pongamos nuestros ojos en el Señor Jesucristo, porque
es necesario que nosotros mantengamos nuestra mirada en el Señor Jesucristo.
Para ser guardados, solamente así podemos ser guardados, sólo
así podemos recordar la gracia y ser guardados de pensar que
hay algo que nosotros tenemos como logro. Sólo eso nos puede
guardar de pensar que nosotros somos mejores que otras personas. Que el Señor nos ayude a poder
estar conmovidos de que lo que somos, lo somos por la gracia
de Dios, por la obra del Señor Jesucristo. Que nosotros podamos
mirar que, mirando a Cristo, poder mirar cuán incapaces somos,
pero mirar que en Él hay la gracia suficiente. Y no dejar de mirar
al Señor Jesucristo para empezar a mirar a los otros como debajo
del hombro y sentir que nosotros somos mejores. De pensar que
quizá alguien no califica para recibir la gracia, pero nadie
califica para recibir gracia. La gracia es don de Dios para
miserables que solo merecen su condenación. El apóstol Pablo
tenía bien claro que todo era por gracia, que por la gracia
de Dios Él era lo que era. Él sabía bien claro que no sólo
en cuanto a salvación, sino aún en cuanto a ministerio, Él tenía
ministerio solamente por la gracia de Dios, porque Él no era digno
de ser un predicador del Evangelio, porque había sido perseguidor
de la iglesia. La gracia de Cristo nos hace
deudores, no con una deuda de imposición legalista. El apóstol
Pablo no decía, hay de mí sino predicar el Evangelio como sintiéndose
oprimido y obligado. El apóstol Pablo, y no sólo él,
toda la iglesia del primer siglo, si hay algo que les caracterizaba,
en diferencia a muchas cosas que nosotros hemos visto, es
que predicar el Evangelio no era una actividad de tiempo limitado. predicar el evangelio era un
estilo de su vida. Ellos no se citaban en algún
lugar y en algún horario para tener tiempo para predicar el
evangelio. Ellos eran perseguidos y en la
medida que los perseguían el evangelio se extendía porque
ellos estaban haciendo algo. Ellos estaban admirados de la
gracia y la misericordia. Ellos habían hallado gozo en
el Señor Jesucristo. Ellos habían hallado paz con
Dios y paz de Dios. y un deseo tenían en su corazón
y era que otros pudieran conocer lo que ellos habían conocido,
que ellos, otros pudieran conocer al asombroso y maravilloso Salvador,
que otros pudieran recibir la bendición, la bienaventuranza
de que sus pecados sean perdonados, de que otros pudieran estar ciertos
de que estaba todo bien con Dios, porque habían sido justificados
solamente por la fe en el Señor Jesucristo. No era una imposición
ni de la iglesia, ni una carga como puesta de parte de Dios,
sino era un impulso y un deseo de su corazón, de compartir y
anunciar a otros lo que ellos habían obtenido por la gracia
de Dios en la obra del Señor Jesucristo, confiando solamente
en el Señor Jesucristo. Ellos estaban asombrados. Ellos
estaban cada día mirando al Señor Jesucristo y mirando cada día
que en verdad Él es admirable, consejero, Dios fuerte, Padre
eterno, que Él es un príncipe de paz. Ellos estaban cada día
mirando y mirando que debiendo tener solamente condenación,
ellos eran benditos con toda bendición en los lugares celestiales
en Cristo Jesús. Ellos estaban mirando que el
único camino de la salvación era el Señor Jesucristo, y un
deseo gobernaba sus corazones. El deseo de proclamar las virtudes
del que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. El apóstol
Pablo decía que no estimaba su vida preciosa para sí mismo,
sino para cumplir el ministerio que el Señor le había dado, y
ese ministerio era predicar el Evangelio de la gracia de Dios,
porque Él había hallado gozo en la salvación de Dios, porque
Él anhelaba ver y ser instrumento de Dios para presentar a gentiles
como una ofrenda grata delante de Dios santificada por el Espíritu
Santo, porque él anhelaba ver el cumplimiento de aquel tiempo
cuando delante del trono del Cordero habría una multitud redimida
de todo el linaje, de toda lengua, de todo pueblo, de toda nación. El apóstol Pablo dice que él,
cuando él describe su viaje, Pensemos, el apóstol Pablo no
describe su viaje como algo así, como con fanfarria, así llamando
la atención hacia sí mismo. Si usted lee el pasaje, va a
darse cuenta que el apóstol Pablo lo está diciendo así como quizá
describir que se iba de aquí a Campeche, de Campeche a Villahermosa,
y de Villahermosa a Tuxla Gutiérrez y después regresar a Mérida.
Sin embargo, si usted piensa en lo que Pablo está diciendo,
es que él, cuando escribió esta carta, muy probablemente la escribió
en Corinto. Él está hablando de ir de Corinto
con una intención de ir, su plan de ir a España. Pero él dice
que antes de ir a España, él va a ir a Jerusalén. Versículo 25 dice, más ahora
voy a Jerusalén para ministrar a los santos. La distancia es
de ese primer trayecto de 1,290 kilómetros, 90 kilómetros más
que de aquí a la Ciudad de México. Pero no se hacía un autobús en
18 horas ni un avión en hora y media. Después él describe
un segundo tramo que sería Jerusalén-Roma, que serían 2,410 kilómetros,
y después Roma-España, 1,125 kilómetros. Cuatro mil ochocientos treinta
kilómetros, si todo eso se hacía por mar, y muchísimo más si había
que hacer alguno de esos tramos por tierra. Y todo con la descripción
que hace en el pasaje que leímos en Corintios. Peligros, peligros. Pero nada de eso podía detener
al apóstol Pablo en su deseo de cumplir el ministerio. para
el cual el Señor lo había llamado. El deseo de que otras personas
pudieran escuchar el Evangelio de la salvación por la fe en
el Señor Jesucristo, la salvación sólo por gracia, sólo por medio
de la fe. Y eso era lo que impulsaba la
vida del apóstol Pablo. Él no describe su viaje como
un... ni se ve a sí mismo como un supercristiano. El apóstol Pablo, no obstante
de ser un apóstol, El apóstol Pablo se mira y se mira como
un creyente más necesitado de la iglesia, un creyente más como
parte de un cuerpo de creyentes. Versículo 23 dice, pero ahora no teniendo más campo
en estas regiones, deseando desde hace mucho ir a vosotros, Y después
de decir eso, podemos mirar cómo Él miraba, cómo es que Él quería
ir a ellos. Él no quería ir a ellos como
aquel que iba a llegar y por su presencia le iba a impartir
bendición. Él dice en el versículo 12, 11 y 12 del primer capítulo de Romanos,
dice, porque deseo veros para comunicaros algún don espiritual.
Y dice, a fin de que seáis confirmados. Y sí, él iba con la intención
de ser una bendición para los hermanos en Roma. Pero no solamente
de un lado la bendición, sino él dice, esto es para ser mutuamente
confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí. Y
él estaba esperando que así como él iba a ser una bendición para
los hermanos, él mismo iba a recibir bendición de la comunión de los
creyentes en la iglesia de Roma. Y esta debería ser la manera
en que nosotros, cada miembro de la iglesia, salvado por la
gracia de Dios, debería mirar su iglesia como un lugar donde
somos mutuamente edificados, como un lugar donde somos mutuamente
bendecidos. El apóstol Pablo va mostrando
que no obstante él tenía un ministerio dado por Dios, demostraba que
pues él no pensaba que era suficiente en sí mismo, él lo ha expresado
muchas veces que su suficiencia era en el Señor, no obstante
él reconoce la necesidad de ayuda de parte de la iglesia. en el
versículo 24 dice comparte su plan para la obra misionera y
dice cuando vaya a España iré a vosotros porque espero veros
al pasar y ser encaminado allá por vosotros una vez que haya
gozado con vosotros y después También les pide, dice, versículo
treinta, os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo
y por el amor del Espíritu que me ayudéis orando por mí a Dios. Hermanos, contrario a la idea
de que algunas, algunas veces tenemos ideas que a veces quizá
es porque venimos de un medio religioso y pensamos que quizá
pues personas como el apóstol Pablo, personas que predican
o los pastores, a veces tenemos la falsa idea de que ellos están
más cerca de Dios y como que sus oraciones valen más. Pablo
no tenía esta manera de ver. Él veía que el que está en Cristo
ora por los méritos del Señor Jesucristo. No importa si es
el apóstolo, si él es el pastor, todos tenemos acceso al trono
de la gracia acerquémonos pues confiadamente y tanto los que
tienen un ministerio necesitan de las oraciones de los hermanos
todos necesitamos las oraciones unos de los otros y el apóstol
Pablo está pidiendo apoyo para realizar la obra misionera tanto
a nivel de que pudiera ser apoyado económicamente como también las
oraciones Y uno se preguntará, ¿qué es
lo que produce una ambición como la de Pablo? Recuerde que cuando
el apóstol Pablo saltó del capítulo 11 al capítulo 12 de la carta,
él comenzó, así que hermanos, os ruego por las misericordias
de Dios. ¿Y qué es las misericordias de
Dios? Lo que él ha estado exponiendo
desde el capítulo 1 hasta el capítulo 11, es el Evangelio. Esas son las misericordias de
Dios. Las misericordias de Dios. ¿Qué es lo que hace que Pablo
tenga esta ambición? Lo que le hace a Pablo tener
esta ambición de ir hasta lo último de la tierra, hasta lo
último del mundo conocido de su tiempo, de llegar hasta España,
es su conocimiento de las misericordias de Dios. Es haber experimentado
que Dios es rico en misericordia. ¿Cuánto nosotros reflexionamos
acerca de las misericordias de Dios? Una de las cosas que es
necesario es que nosotros reflexionemos cada vez más y más en las misericordias
de Dios. O sea, que reflexionemos en el
Evangelio. Es pensar en el Evangelio. Alguien dijo que el predicador
que usted más escucha es a usted mismo. Y la pregunta es, ¿qué
Evangelio usted se predica a sí mismo? porque nos predicamos
algún evangelio. Y quiera Dios que el evangelio
que nos predicamos a nosotros mismos es el que está explicado
con tanta claridad y con tanta extensión en la carta del apóstol
Pablo a los romanos, donde se describe la rica misericordia
de Dios. Que todos, debiendo ser objeto
de la ira de Dios, somos salvos por la gracia. Un hombre de Dios
del pasado Pensando en las misericordias de Dios, Él dijo, Cristo saltó
al océano de la ira del Padre para salvar a su esposa de morir
ahogada. ¿Qué tan a menudo nosotros visualizamos
eso? Cristo saltó al océano de la
ira del Padre para salvar a su esposa de morir ahogada. Reflexionar
y pensar que si estás en Cristo, tú eres parte de esa esposa que
debía de morir ahogada en el océano de la ira de Dios, pero
él voluntariamente saltó para rescatar a su esposa de la justa
ira. Un hombre que pasó mucho tiempo
estudiando la Escritura. En una ocasión, alguien entrevistándole
le preguntó qué era lo más profundo que él había llegado a entender
de la Biblia. Y Él contestó, y lo que Él contestó,
yo sólo sé que Cristo me ama. Hermano, lo más profundo es saber
que Cristo me ama. Lo más profundo es, como dice
el apóstolo Juan, en esto conocemos lo que es amor, en que Jesucristo
entregó su vida por nosotros. En reflexionar qué significa
Cristo murió por mí. Solemos decir muchas veces Cristo
murió por mí, pero reflexionas en lo que eso significa. Empezar
en la misericordia de Dios, en la misericordia del Señor Jesucristo. Pensar en que Él vino no para
ser servidos, sino para servir y dar su vida en rescate por
muchos, en que Él vino para rescatar a Su pueblo de sus pecados, en
que somos salvos por Su obra, en que el castigo de nuestra
paz fue sobre Él y por Su llaga fuimos nosotros curados. El apóstol
Pablo mismo escribió y él dijo el amor de Cristo nos constriñe
pensando esto que uno murió por todos y por todos murió para
que los que viven ya no vivan para sí sino para aquel que murió
y resucitó por ellos y damos gracias a Dios porque Pablo no
sólo escribió esto el apóstol Pablo modeló esto es la razón
por la cual él podía decir cuando le decían que él iba a padecer
en Jerusalén Y él decía, pero de ninguna cosa hago caso. Mi
estimo preciosa, mi vida, para mí mismo. Él era impulsado por
el amor del Señor Jesucristo. Él sabía, Cristo murió por mí. Él sabía, Cristo me ama. Yo sé que Cristo me ama. Él sabía
que él era objeto de gracia y de misericordia. Él escribió que
la diferencia entre nosotros los demás es pero Dios que es
rico en misericordia por el gran amor con que nos amó nos dio
vida juntamente con Cristo que Dios obre nuestros corazones
y nos ayude y que sea el deseo de nuestro corazón el crecer
en un entendimiento de lo que es la gracia porque sólo el entendimiento
de la gracia de Dios que no se olvide de algo. La gracia no
es una cosa, la gracia es una persona. La gracia es Cristo
mismo, es la expresión de la gracia de Dios, y que eso nos
impulse a vivir una vida que imparte gracia. ¿Cómo está siendo
nuestra vida? Es una vida que imparte gracia.
En diferentes maneras la Escritura nos anima y dice, por ejemplo,
que nuestras palabras, por ejemplo, sean sazonadas, dice, a fin de
dar gracia a los oyentes. Y en cada una de las cosas que
hagamos, si estamos entendiendo la gracia, hay algo que es inevitable. El que está entendiendo la gracia
y recibiendo la gracia, inevitablemente impartirá gracia. Esto implica
impulso y el deseo de predicar el Evangelio, por el deseo de
que otros puedan hallar lo que Dios nos ha dado en el Señor
Jesucristo. Pero implica mucho más que eso.
Implica el hecho de que, les decía yo que la segunda parte
es el desvío de Pablo para ir a Jerusalén. Un poco extraño
que Pablo estaba en Corinto y en cierto modo estaba mucho más
de la mitad mucho más cerca de llegar a Roma que de llegar a
Jerusalén. Sin embargo, el apóstol Pablo hace un desvío de 1,290
kilómetros para llegar a Jerusalén, que si por alguna razón lo tendría
que hacer por tierra hubieran sido 5,000 kilómetros. El apóstol Pablo dice por qué
es que hizo esto, versículo 26, porque Macedonia y Acaya tuvieron
a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los
santos que están en Jerusalén. Y uno preguntaría, pues esto
no es de las ofrendas y esas cosas, no es trabajo de los diáconos.
O sea, tú eres apóstol. O sea, tú puedes mandar a cualquier
otro que lleve esa ofrenda. Sin embargo, siempre es allí
una vida impulsada por el Evangelio. Nosotros tendríamos que pensar
en que el apóstol Pablo habla de esta ofrenda en muchos otros
lugares de la Escritura. En la segunda carta, el apóstol
Pablo dedica dos capítulos que no los vamos a leer para hablar
de esta ofrenda. Comenzando desde el capítulo
8, nueve y diez dedica para hablar
acerca de esta ofrenda y es la que menciona en el versículo
27 que ya leímos en romanos capítulo 15 Desde el 26 dice, porque Macedonia
y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que
hay entre los santos que están en Jerusalén, pues les pareció
bueno y son deudores a ellos, porque si los gentiles han sido
hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos
ministrarles de los materiales. Y volvemos otra vez. El apóstol
Pablo sentía una deuda de amor. Una deuda de amor por causa del
amor que él había recibido del Señor. Recuerde que anteriormente
estuvimos estudiando acerca de una deuda de amor para con toda
persona. Por causa del amor que nosotros
recibimos de Dios. Cuando nosotros éramos enemigos,
Él nos amó. Y aquí estos hermanos de Acaya
se sentían en deuda con los santos pobres de Jerusalén,
y para el apóstol Pablo era tan importante el que él llevara
esta misma ofrenda, porque dice Versículo 28, así que cuando
haya concluido esto y les haya entregado este fruto, pasaré
entre vosotros rumbo a España. Y sé que cuando vaya a vosotros
llegaré con abundancia de la bendición del Evangelio de Cristo.
Los ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor
del Espíritu que me ayudéis, orando a mí por Dios. Así que cuando haya concluido
esto y les haya entregado este fruto, pasaré entre vosotros
rumbo a España. El apóstol Pablo mira esta ofrenda
no como una simple ofrenda. Si puede, en casa lea los dos
capítulos que Pablo dedica en Segunda de Corintios. ¿Y qué
es lo que había impulsado a estos hermanos a estos hermanos de
Macedonia, a esta ofrenda. Hermanos, lo que los había impulsado
era también el Evangelio. Es el Evangelio que impulsa y
hace una vida, hacer una vida de generosidad. El apóstol Pablo dice en el primer versículo del
capítulo 8 de segunda de Corintios, Así mismo, hermanos, os hacemos
saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia. La gracia de Dios es el Evangelio. Y esa gracia de Dios es la única
que puede producir un corazón generoso. El ofrendar es una
obra de la gracia de Dios. Dice en versículo 2, el apóstol
Pablo empieza a describir en qué consistía esa gracia. Esos
hermanos no eran hermanos precisamente que les sobraba el dinero para
ofrendar. es que el Evangelio había obrado en sus vidas. Ellos
sentían una deuda de amor por causa de haber sido bendecidos
por los judíos con los bienes espirituales. Y dice el versículo
2, que en grande prueba de tribulación y abundancia de su gozo y su
profunda pobreza, abundaron en riquezas de su generosidad. Cuando
dice ahí, profunda pobreza. Está hablando de hermanos en
pobreza extrema, pero estaban haciendo algo. Pablo, por favor,
déjanos ofrendar para nuestros hermanos pobres de Jerusalén.
Y ellos estaban pidiendo, dice, pues doy testimonio de que con
agrado andando conforme a sus fuerzas y aún más allá de sus
fuerzas, pidiendo con muchos ruegos que les concediésemos
el privilegio de participar en este servicio para los santos.
y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente
al Señor y luego a nosotros por la voluntad de Dios. y esa es
la gracia de Dios. Sólo Dios puede producir un corazón
generoso, sólo el Evangelio puede darnos un corazón sensible, un
corazón que ha experimentado y que es impulsado por la gracia
de Dios, que es lo mismo que ser impulsado por el Evangelio,
es un corazón sensible a la desgracia de sus otros hermanos. que nos
hace orar, nos hace ofrendar para las necesidades de hermanos
pobres. Gálatas, capítulo 2. Para el apóstol Pablo esto era
algo muy importante. Dice, capítulo 2, desde el versículo
7 dice antes por el contrario como vieron que me había sido
encomendado el evangelio de la incircuncisión como a pedro el
de la circuncisión pues el que actuó en pedro para el apostolado
de la circuncisión actuó también en mí para con los gentiles Y
reconociendo la gracia que me ha sido dada, Jacobo, Cefas y
Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a
Bernabé la diestra en señal de compañerismo para que nosotros
fuésemos a los gentiles y ellos a la circuncisión. Solamente
nos pidieron que nos acordásemos de los pobres, lo cual también
procuré con diligencia hacer. Hay algo que quizá nos parezca
un poco extraño y es que pues nosotros somos todos gentiles.
Pero en ese entonces, varias de las iglesias eran iglesias
que estaban compuestas de judíos y de gentiles. Y como estábamos
viendo en capítulos anteriores, cuando vimos sobre la tiranía
del hermano débil y el cómo deberían ser los fuertes, el apóstol Pablo,
esta ofrenda implicaba más que sólo una muestra de la generosidad
producida por la gracia de Dios, también implicaba algo que iba a redundar en la
unidad de la iglesia, un testimonio de amor de los hermanos gentiles
hacia aquellos hermanos que estaban en Jerusalén y que quizá a algunos
de ellos les costaba aceptar que el evangelio aún era para
los gentiles. El apóstol Pablo en el capítulo
9 de segunda de Corintios va a ayudarnos a entender por qué
en romanos dice como fruto entregar ese fruto y ver esa ofrenda como
un fruto. Versículo 12 dice, porque la
administración de este servicio no solamente suple lo que a los
santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de
gracias a Dios. pues por la experiencia de esta
Administración, glorifican a Dios por la obediencia que profesáis
al Evangelio de Cristo y por la liberalidad de vuestra contribución
para ellos y para todos. El apóstol Pablo está diciendo
aquí este es un fruto del evangelio, que ellos van a glorificar a
Dios porque es el fruto del evangelio en sus vidas y que va a contribuir
a la unidad de la iglesia, de esa iglesia donde no hay más
judío ni gentil, sino que somos uno en el Señor Jesucristo. Recuerde,
hace poco estuvimos unidad para la gloria de Dios. Por eso es
que para el apóstol Pablo era tan importante el desviarse todos
esos kilómetros. Y una de las cosas es que él
era siempre sensible a buscar la voluntad de Dios. No es que
simplemente deseaba, y aunque era un buen deseo, irse a España.
Él siempre había sido movido por prioridades, buscando la
dirección de Dios en oración, y siempre con el impulso y el
deseo de que otros pudieran conocer la salvación, esa salvación que
él describe en la carta a los romanos en los once capítulos,
esa salvación no merecida por el hombre, esa salvación que
es sólo por la gracia, sólo por la fe, sólo por la obra del Señor
Jesucristo. La generosidad con que ofrendamos
para las necesidades de otros es una evidencia de que en verdad
hemos creído el Evangelio. Una vida impulsada por el Evangelio
no sólo nos mueve a predicar el Evangelio a los perdidos,
sino también para servir a nuestros hermanos en Cristo. ¿Y qué podemos sacar como una
conclusión final de este pasaje? Hermanos, nuestra fructificación,
el llevar fruto, nuestro crecimiento espiritual, está directamente
es, tiene una relación directamente proporcional con nuestro asombro
y nuestra gratitud de que fuimos salvados sólo por gracia, sólo
por Cristo, sólo por medio de la fe. Nuestra fructificación,
hermanos, nuestra fructificación y nuestro crecimiento en gracia,
así como nuestra salvación, todo es por el Evangelio. Y es en
el Evangelio y clamando al Señor para que cada día nosotros tengamos
una mejor comprensión del Evangelio. Dije, La semana pasada, hermanos,
el evangelio no es el ABC de la vida cristiana. El evangelio
es de la A a la Z de la vida cristiana. El evangelio es nuestra
necesidad diaria. El evangelio, venimos para escuchar
el evangelio. Y entre semana, Dios quiera que
nosotros estamos procurando predicarnos el evangelio de la salvación,
que es sólo por gracia, que es sólo por Cristo, y sólo mediante
la fe en la persona y la obra del Señor Jesucristo. Sólo de
esa manera es que puede haber fruto, como el fruto de estos
hermanos, que era una gracia de Dios. El ofrendar, nosotros
no solemos apelar aquí a la gente y pedir que den dinero, porque
el Señor no está buscando tu dinero. Si tú crees que el Señor
está buscando tu dinero, olvídalo. El Señor está buscando a sus
ovejas, y el Señor busca el corazón de su pueblo, y su pueblo se
le ofrece voluntariamente. El Señor hace una obra de gracia
para que podamos ser sensibles a todo tipo de necesidad. Primera,
que es proclamar el Evangelio, que nos hace sensibles al deseo
de que otros hayan lo que nosotros hemos hallado. Deseamos que otros
puedan tener gozo El que está en la presencia del Señor porque
hemos entrado en Cristo que es el camino. Él es la senda de
la vida, al lugar donde hay plenitud de gozo. Hemos hallado paz con
Dios y paz de Dios y deseamos que otros tengan paz con Dios
y paz de Dios. Hemos hallado justificación y
queremos que otros sean justificados. Hemos hallado al Señor Jesucristo
que es todo lo que necesitamos. Estamos completos en Cristo y
queremos que otros estén completos en Cristo. Sabemos que ahí está
el gozo y deseamos y anhelamos cuando se cumpla aquel tiempo
maravilloso cuando dice será llena la tierra de tu gloria
y nadie más va a decir conoce a Dios porque todos le van a
conocer. Ese tiempo precioso cuando sea
consumada nuestra redención y es porque entendemos por su gracia
la misericordia de Dios y porque queremos que otros reciban las
gracias que hemos recibido vamos a orar

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.