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JC

El discípulo verdadero

John 8:31-38
Joel Coyoc April, 16 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc April, 16 2023
El pacificador

En el sermón titulado "El discípulo verdadero," el predicador Joel Coyoc se enfoca en la identidad y características del verdadero discípulo de Jesucristo, a partir del pasaje de Juan 8:31-38. Coyoc argumenta que un verdadero discípulo no solo cree en Cristo de manera superficial, sino que permanece en Su Palabra, lo cual lleva a un conocimiento profundo de la verdad que libera del pecado. A través de las Escrituras, como los versículos 31 y 32, el predicador destaca que la verdadera libertad se encuentra en el arrepentimiento y la fe en Cristo, contrastando esta experiencia con la fe vacía de Judas. La importancia práctica de esta enseñanza yace en que el verdadero discípulo se revela por su transformación y continua dependencia de la Palabra de Dios, lo que resulta en una vida caracterizada por la libertad espiritual.

Key Quotes

“Un verdadero discípulo cree en el Señor Jesucristo. Pero un verdadero discípulo cree en el Señor Jesucristo en verdad.”

“El verdadero discípulo permanece en la Palabra de Cristo.”

“Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.”

“No digo que todos son mejores, es porque Dios en su misericordia ha querido revelarle al Señor Jesucristo.”

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Hermanos, vamos a abrir nuestras
Biblias en el Evangelio según San Juan. Es el capítulo 8. Vamos a leer del versículo 21
hasta el versículo 38. Dice la palabra de Dios, otra
vez les dijo Jesús, yo me voy y me buscaréis, pero en vuestro
pecado moriréis. Adonde yo voy, vosotros no podéis
venir. Decían entonces los judíos, ¿acaso
se matará a sí mismo que dice, adonde yo voy, vosotros no podéis
venir? Y les dijo, vosotros sois de
abajo, yo soy de arriba. Vosotros sois de este mundo,
yo no soy de este mundo. Por eso os dije que moriréis
en vuestros pecados, porque si no creéis que yo soy, en vuestros
pecados moriréis. Entonces le dijeron, ¿tú quién
eres? Entonces Jesús les dijo, lo que
desde el principio os he dicho. Muchas cosas tengo que decir
y juzgar de vosotros, pero el que me envió es verdadero, y
yo lo que he oído de él, esto hablo al mundo. Pero no entendieron
que les hablaba del Padre. Les dijo, pues, Jesús. Cuando
hayáis levantado al hijo del hombre, entonces conoceréis que
yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó
el padre, así hablo. Porque el que me envió conmigo
está, no me ha dejado solo el padre, porque yo hago siempre
lo que le agrada. Hablando él estas cosas, muchos
creyeron en él. Dijo entonces Jesús a los judíos
que habían creído en él, si vosotros permaneciéreis en mi palabra,
seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad, y la
verdad os hará libres. Le respondieron, linaje de Abraham
somos, y jamás hemos sido esclavos. ¿Cómo dices tú, seréis libres? Jesús les respondió, De cierto,
de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del
pecado. Y el esclavo no queda en la casa
para siempre, el hijo sí queda para siempre. Así que si el hijo
os libertare, seréis verdaderamente libres. Sé que sois descendientes
de Abraham, pero procuráis matarme porque mi palabra no haya cabida
en vosotros. Yo hablo lo que he visto acerca
del Padre, Y vosotros hacéis lo que habéis oído acerca de
vuestro Padre. Amén. Vamos a meditar los versículos
del 31 al 37. Dice el versículo 30, hablando
de estas cosas, muchos creyeron en Él. Y después dice que Jesús,
en el versículo 31, estaba hablando con aquellos que habían creído
en Él. En el mismo Evangelio, capítulo
2, versículo 23, hablando del primer milagro del Señor Jesús,
dice, estando, versículo 23 del capítulo 2, en Jerusalén, en
la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo
las señales que hacía. Pero Jesús mismo no se fiaba
de ellos, porque conocía a todos. y no tenía necesidad que nadie
le diese el testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en
el hombre. Gente que creía y gente que venía
al Señor Jesús. Y esto nos habla de que hay algunas
diferencias en cuanto a creer. Algunas veces hay gente que viene
y viene con un creer académico, un creer sobre cosas que son
ciertas, que son verdaderas. Nadie podía negar el hecho de
que el Señor Jesucristo manifestó su poder sobrenatural. Algunos creían en el Señor Jesucristo
porque veían cumplimiento de promesas. en el antiguo testamento
por los profetas. Sin embargo, su visión en cuanto
a la misión y la verdadera necesidad del hombre era una visión distorsionada
y también limitada. Algunos de ellos pensaban que
el Señor Jesús iba a tomar el poder. muchos de los que le aclamaron
en el domingo en que él hizo su entrada triunfal pensaban
que probablemente esa semana él iba a tomar el trono, iba
a sacar a los romanos, porque ellos pensaban que su mayor dificultad
y su mayor problema era una una opresión política, estar bajo
el dominio del imperio romano. Ellos pensaban en un mesías que
iba a venir a cumplir promesas de tipo temporal, no dándose
cuenta que la verdadera situación de problema del hombre no es
exactamente su condición social o política o económica o de salud. Jesús, cuando estuvo en la tierra,
sanó a muchos enfermos, pero no sanó a todos los enfermos.
Hubo muchos más que no fueron sanados porque su misión no era
exactamente venir a darnos precisamente salud física, aquellas personas
que él dio salud física, era, Juan registra diez milagros que
muestran el carácter sobrenatural del Señor Jesucristo. Y el Señor
Jesús estaba hablando y estaba explicando, y algunas personas
creyeron en Él. Pero nuestro tema esta mañana
es el discípulo verdadero, el discípulo verdadero. Un discípulo
es alguien que sigue. Hoy está de moda los seguidores
y gente que cuenta sus seguidores en redes sociales. Hay gente
que se siente orgullosa de seguir a algunas personas a través de
redes sociales y otros se sienten muy orgullosos de la cantidad
de seguidores que pueden tener. Incluso, pues mucha gente basa
a cierta seguridad y cierto bienestar en la cantidad de sus seguidores.
Es triste que hay personas que ahora pues entran en depresión
cuando, cuando pierden seguidores. Bueno, ¿qué es? Muchas personas
creían, pero el Señor no se fiaba de ellos, porque no necesitaba
que nadie le dijese la condición espiritual de la persona, porque
Él conoce todo acerca de las personas. Hubo una ocasión en que Las personas
que seguían al Señor Jesús dijeron, estas palabras que Él dice son
duras. O sea, su palabra no hallaba cabida en ellos. Dice, escucharon
como palabras duras y muchos de los que seguían al Señor Jesús
pues dejaron de seguirle. En esa ocasión era exactamente
porque ellos habían comido pan y se habían saciado y le estaban
buscando para ser de rey. El Señor Jesús no se puso desesperado
y dijo, pues, ¿dónde van? No se vayan. Quédense aquí. Contrario
a lo que quizá muchas personas pudieran hacer hoy, el Señor
Jesús, pues, miró a los doce y les dijo, ¿también ustedes
se quieren ir? Pues, pueden irse. Pero ahí había
una persona en la que Dios había hecho una obra sobrenatural,
no un simple creer académico. Dios había operado un milagro
en su corazón. Esa persona dijo, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Esa persona en otra ocasión dijo,
tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Y el Señor le
dijo, bienaventurado eres, porque no te lo reveló carne ni sangre.
O sea, eso no lo aprendiste de un maestro que logró ponerlo
en tu cabeza. sino esto te lo reveló el Señor, no sólo en tu
cabeza, sino también en tu corazón. Dios te ha dado una fe viva. Dios te ha revelado al Hijo de
Dios. Aquí iremos. Tú tienes palabras
de vida eterna. Y en este pasaje vamos a mirar
cinco cosas que el apóstol Juan nos enseña, inspirado por el
Espíritu Santo, acerca de alguien que es un verdadero discípulo
del Señor Jesucristo. En primer lugar, dice el versículo
treinta y uno, dijo entonces Jesús a los judíos que habían
creído en él. Algo es cierto, un discípulo
cree en él. Un verdadero discípulo cree en
el Señor Jesucristo. Pero un verdadero discípulo cree
en el Señor Jesucristo. En verdad, negar al Señor Jesucristo
es una rotunda necedad. Nuestro calendario gira en torno
al Señor Jesucristo. Así como es necio negar la existencia
de Dios, es una total necedad intentar negar la realidad acerca
del Señor Jesucristo. Hay gente que lo pretende y hay
gente que ahora dice que estamos en el año 2021 y no dicen después
de Cristo, sino dicen de la era común. No obstante que muchas personas
no se atreven a tanto y siguen poniendo sus libros antes y después
de Cristo, eso no implica que toda esa gente es verdadero discípulo. Hay gran cantidad de gente que
cree en el Señor Jesucristo, pero creen en base a algo que
han aprendido de maestros, algo que han escuchado. Hay algo que
es seguro y es que judas tenía un cierto, una cierta
fe en el Señor Jesucristo, pero no igual a la fe de los verdaderos
discípulos. El Señor está hablando aquí a
un gran grupo de personas que creen en Él, y Él empieza a hablar
más específicamente a esos que habían creído en Él. Y es necesario
que algo importante para ser verdadero discípulo sea creer
en el Señor Jesucristo, pero más allá de simplemente creerlo
como algo que hemos escuchado que se ha repetido y repetido
y repetido y que forma parte, pues hasta cierto punto, de nuestra
cultura occidental. y creer en el Señor Jesucristo
en este lado del mundo pues la gente tiene celebraciones y cree
y algunos pues hemos escuchado la exposición acerca correcta
y ortodoxa y bíblica acerca de Jesucristo Pero es necesario
algo, y es necesario que ocurra lo que ocurrió a Pedro. Que pueda
ser a quien iremos. Tú tienes palabras de vida eterna. Es necesario que pueda ser lo
que ocurrió al apóstol Pablo. y después no quería otra cosa,
sino conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Una fe que estaba,
no intelectualmente, sino una fe en el corazón. Algo que había
ocurrido sobrenaturalmente. Dios había circuncidado su corazón. Dios había quitado la incredulidad
y ellos creían verdaderamente en el Señor Jesucristo como el
Hijo de Dios, como el cumplimiento de todas las profecías del Antiguo
Testamento. Creían en el Señor Jesucristo
como el cumplimiento de la ley. El fin de la ley para todo aquel
que cree es Cristo. Él es el que ha cumplido todos
los requerimientos de la ley. Un verdadero discípulo de Cristo
cree en Cristo. Lo cree así como el eunuco. Aquí hay agua. Dice, ¿qué impide
que sea bautizado? Y Felipe dice, si crees de todo
corazón, bien puedes. Y qué interesante es que el Señor
nos conceda poder decir de todo corazón, creo que Jesús es el
hijo de Dios. Y Felipe se detuvo el carro y
bajaron al agua y le bautizó. Ahora dice, El Señor Jesucristo,
a los que habían creído en Él, si vosotros permanecierais en
mi palabra, Si vosotros permaneciéreis en mi palabra, y ahí completa
dice, seréis verdaderamente mis discípulos. Desde ahí nuestro
tema, el discípulo verdadero. El discípulo verdadero cree en
Cristo, de lo contrario, pues no sería un discípulo verdadero. Pero hay algo distintivo, algo
que marcó una gran diferencia entre Pedro y Judas. Y es que
Judas no permaneció en la Palabra. Aunque tenía cierta fe intelectual,
no creía de todo su corazón. Él tenía una fe y, en cierto
modo, basado en ciertos conceptos de la Escritura, pero con un
mal entendimiento porque el Señor no le había revelado verdaderamente
quién es Cristo. Porque él era de aquellos que
creían que su problema era una opresión de dominio extranjero
porque él era de aquellos que aspiraban y pensaban que pues
yo voy a ser el secretario de finanzas en el reino y después
estaba frustrado porque de pronto se dio cuenta que este no va
a echar a los romanos y pues tres años de mi vida ya invertí
aunque sea 30 monedas de plata que recupere Él era alguien que
no había... el Señor Jesucristo no se le
había revelado como el Hijo de Dios. Él no había experimentado
en verdad el entendimiento de conocer la verdad. Ahora, el
verdadero discípulo del Señor Jesucristo no dice por algún
tiempo que cree, sino él cree con todo su corazón. Él tiene
una fe que le ha sido dada por el Señor. Él tiene una fe que
no es simplemente algo académico o intelectual, que no es algo
que él ha aprendido en alguna clase de escuela dominical o
por años en una iglesia, sino es algo que el Señor ha puesto
en su corazón. Y Él permanece en la Palabra,
en la Palabra de Cristo, permanencia en la Palabra de Cristo. El verdadero
discípulo permanece. Van a pasar los años y Él va
a permanecer en la Palabra de Cristo. ¿Y qué es permanecer
en la Palabra? permanecer en la palabra es,
si él es el hijo de Dios, pues su palabra es palabra de Dios.
Él permanece en la palabra porque él sabe que no sólo de Pam vivirá
el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Él permanece en la palabra porque él ha probado que el Señor Jesucristo
es alguien que no vino a hacer nuestra vida solamente más confortable
temporalmente, sino vino a salvarnos de nuestra verdadera dificultad
de nuestro verdadero problema. Él sabe, Él sabe que, juntamente
con Pedro, que Él tiene palabras de vida eterna. Él escucha la
palabra de Cristo. Toda la palabra de Cristo le
parece atractiva. Él dice con el salmista, O cuánto
amo yo tu ley, todo el día es ella mi meditación. Él sabe el
valor de la Palabra de Cristo. Él dice, el lámpara es a mis
pies tu Palabra y es una lumbrera a mi camino. Él sabe y está cada
día atesorando la Palabra en su corazón, porque Él sabe y
Él ora por los jóvenes, porque Él sabe con qué limpiará el joven
su camino, con guardar tu Palabra. En mi corazón he guardado tus
dichos para no pecar contra ti. Él clama al Señor y le dice que
le haga desear su palabra más que el oro y más que millares
de oro y plata. Él sabe que el cielo y la tierra
pasarán, pero sus palabras nunca pasarán. Él sabe que esa palabra no es
una palabra para llenar nuestra cabeza de información o para
escribir libros, porque no hay fin de escribir libros. Uno podría
ir y escudriñar la escritura y escribir libros y más libros
y hacerlos académicos y tener títulos de maestrías y de doctorados
y no hay fin de tener todos los títulos hablando de cuestiones
de estudio teológico. Pero no es ese el asunto. El
Señor Jesús dice que lo que va a suceder cuando
permanecemos en la Palabra es lo que le sucede al verdadero
discípulo, y es que el verdadero discípulo, al estar en la Palabra,
conoce la verdad. Conocer la verdad es lo más grandioso
que puede ocurrirnos. No es ir a la verdad, a la palabra,
para llenar nuestra cabeza de información, sino es ir a la
palabra para conocer la verdad. Y la verdad es Cristo. Cristo
dice, yo soy el camino, la verdad y la vida. Hermanos, que Dios
nos guarde, de que suceda lo que sucedió a personas. Esas
personas que cuando empieza... Bueno, Juan lo escribió precisamente
cronológicamente. Pero cuando Juan empieza este
capítulo 8, él empieza con unas personas que conocían esa palabra,
la palabra, conocían la palabra de Dios, esa que está llena del
Señor Jesucristo, esa que el Señor Jesucristo le mostró a
aquellos dos que venían de Maús y los fue llevando desde Moisés,
los salmos y los profetas, y les mostró lo que de él decía. Y
sin embargo, estas personas, con esa ley de Moisés, trajeron
a una mujer hallada en adulterio para condenarle. Y al final,
ellos crucificaron al Señor Jesucristo de quien la ley, los profetas
y los salmos dan testimonio. Ellos fueron a la Biblia. Juan
capítulo 5, versículo 39. Dice, escudriñad las escrituras,
porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna,
y ellas son las que dan testimonio de mí, y no queréis venir a mí
para que tengáis vida. Pero el verdadero discípulo,
por la gracia de Dios, no le ocurre lo mismo. No porque es
mejor. Es porque Dios en su misericordia
ha querido revelarle al Señor Jesucristo. No es que Pedro era
mejor que Judas. Es que el Señor tuvo misericordia
de quien quiso tener misericordia. Y Dios tuvo misericordia de Pedro.
Y a Judas, pues, lo dejó vivir como él quería vivir. Porque
al final, lo que Dios concede al hombre es que viva como él
quiere. una expresión del juicio de Dios.
Pero el Señor mostró misericordia a Pedro. conocer la verdad, permanecer
en la palabra. Hubo personas que permanecieron
años copiando la escritura, contando las veces que aparecía el nombre
de Dios, incluso algunos atreviéndose a cambiar el nombre de Dios para
que no apareciera porque se les hacía una falta de respeto y
algunos se bañaban cada vez que aparecía el nombre de Dios Y
cambiaban de lapicero para escribir con un lapicero que era exclusivo
para el nombre de Dios. Y sabían cuántas veces aparecía
el nombre de Dios y tenían un dominio total. Sin embargo, crucificaron
al Señor de la gloria. la Escritura llena de la verdad.
Pero ellos no alcanzaban más que a ver a alguien que quebrantaba
el día del Señor. A alguien que le decían, estás
endemoniado. Eso era todo lo que lograban
ver. Venía el milagro que mostraba el carácter sobrenatural del
Señor Jesús. Y ellos estaban siempre enojados. Pero qué bendición para el verdadero
discípulo que Dios le ha dado fe en su corazón. verdadera,
fe que es el don del Espíritu Santo, ese corazón que Dios ha
querido tener misericordia, y por esa misericordia está permaneciendo
en la palabra, y la palabra es su tesoro, pero va la palabra
y el deseo de su corazón es, abre mis ojos y miraré las maravillas
de tu ley, y la maravilla de la ley sabe cuál es la verdad,
y sabe qué es la verdad, la verdad es el Señor Jesucristo. Esa es
la maravilla de la ley. Y Él está ahí conociendo la verdad.
Y hermanos, nuestra más desesperada necesidad es conocer la verdad,
porque nosotros estamos inmersos en un mundo de mentira, controlado
por alguien que es padre de mentira. Porque nosotros nacemos con un
corazón engañoso y perverso más que todas las cosas. El problema
no es si otro país nos oprime. El problema no es si nuestra
moneda se desvalúa. Nuestro problema no es si de
pronto nos escasea el trabajo. Nuestro verdadero problema es
un corazón engañoso, un mundo lleno de mentiras, Hermano, una
de las realidades es que nosotros, desde que cambiamos la verdad
de Dios por la mentira, somos fáciles de engañar. Al ser humano
le gusta ser engañado. Alguien dijo que es mucho más
fácil vender una mentira que regalar una verdad. Porque está
este mundo bajo el príncipe de la potestad del aire. debajo
del padre de mentira. Y hermanos, la verdad es necesidad. Necesitamos permanecer en la
palabra para conocer la verdad acerca de nuestro corazón, para
conocer la verdad acerca de nosotros. Hermano, usted no va a aprender
la verdad acerca de usted leyendo periódicos. Eso no quiere decir
que estoy diciendo que no lea el periódico. ¡Lea el periódico!
Pero usted no va a conocer la verdad pasando cantidad de horas
en las redes sociales. Usted no va a conocer la verdad
leyendo libros de psicología, oyendo al psicólogo, o estudiando
psicología. Usted no va a conocer ahí la
verdad del ser humano. La verdad del ser humano está
en la Escritura. Y nosotros creemos muchas mentiras
acerca de nosotros, y necesitamos que esa verdad nos recuerde quiénes
somos. Nosotros no somos personas buenas
que de vez en cuando hacemos cosas malas. Nosotros somos personas
que estamos descarriados desde la matriz. Somos personas impías. Somos personas con un corazón
engañoso y perverso. Personas que estamos rebeldes
contra Dios y no queremos que Él reine sobre nosotros. Esa
es la clase de persona que somos. Pero el discípulo verdadero permanece
en la Palabra y cuando va a la Palabra, esa Palabra es como
un espejo donde él puede mirarse y ver su pecado, ver su realidad,
ver lo que realmente somos, ver cuán pecadores somos. Ver la
profundidad de la maldad en nuestro corazón es necesario. A veces
no gusta, pero es necesario. Y el creyente sabe. El creyente
sabe y el creyente va y permanece en esa verdad porque sabe, por
horrible que sea, es necesario saber la verdad. Pero es necesario
saber la verdad acerca de cuál es la manera en que se soluciona
ese problema. Es necesario saber que la verdad
es la verdad acerca de mí, pero la verdad acerca de Dios. Y la
verdad acerca de Dios es que Él es santo, santo, santo. Que
es un Dios cuyos ojos no pueden mirar la iniquidad. Que es un
Dios que aborrece a los que hacen iniquidad. Cuando miro la realidad
acerca de mí, la realidad acerca de Dios, El verdadero creyente
sigue, porque entonces mira la realidad acerca del Señor Jesucristo.
El bendito Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. La
verdad acerca del Cordero de Dios, que vino a salvar a su
pueblo de sus pecados. La verdad acerca del Cordero
de Dios, que cuando aún éramos sus enemigos, Cristo murió por
nosotros. A su tiempo, cuando éramos débiles. La realidad acerca
de un Dios que nos amó sin que hubiera alguna razón para ser
amados. No somos merecedores de Su amor, pero Él nos amó de
tal manera. De tal manera amó Dios al mundo
que ha dado a Su Hijo Unigénito para que todo aquel que en Él
cree no se pierda, más tenga vida eterna. Mirad cuál amor
nos ha dado el Padre para que seamos llamados hijos de Dios.
Mirad la verdad acerca del Señor Jesucristo que es el camino al
Padre, que es el que nos puede otorgar el acceso al lugar santísimo. Necesitamos saber, por duro que
sea, la verdad acerca de nosotros. Es necesario, porque sólo así,
aterrorizados ante la realidad de un Dios tres veces santo y
un Dios que no puede tolerar la maldad, es sólo así que podemos
entender lo maravilloso, lo magnífico, lo invaluable que es el bendito
Señor Jesucristo. Es el que vino a lograr una gran
salvación Él es un gran Salvador porque nosotros somos grandes
pecadores. Somos grandes pecadores. Y un
verdadero discípulo permanece en esa palabra porque Dios le
ha enseñado que su necesidad es la verdad. Él necesita la
verdad. Y él va cada vez y duele. Pero es mejor que duela y sepamos
de veras quiénes somos. Porque mientras no nos duela
y no sepamos quiénes somos, vamos a vivir enfatuados y engañados. No vamos a valorar en verdad
la obra del Señor Jesucristo, ni vamos a disfrutar de la obra
del Señor Jesucristo. Dice Jesús, seréis verdaderamente
mis discípulos. Y ahí está hablando el verdadero
discípulo. Esto es obvio. pero es necesario
decirlo sigue a Cristo sigue a Cristo es un verdadero discípulo
discípulo es seguir está siguiendo a Cristo hermanos clamemos al
Señor para que el Señor nos guarde hoy día está de moda de pronto
gente que se califica y se siente orgulloso de decir soy reformado
hermanos Dios usó en ese tiempo personas y Dios mostró su gracia
pero que seamos seguidores de Cristo, no de la reforma, no
de los reformadores. De pronto uno escucha que se
exalta a personas, que Dios nos guarde de seguir personas, sigamos
a Cristo. Hay gente, un hermano dice que
de pronto en una conferencia lo encontró un hombre y vino
corriendo y le dijo, hermano, estoy muy agradecido de tu ministerio,
dice. porque por tu ministerio, y dice, casi me puse a llorar,
porque pensé que me iba a decir que por mi ministerio conoció
a Cristo, y me dijo el nombre de un hombre al que conoció por
mi ministerio, y me dolió en el corazón, porque, hermanos,
No estemos orgullosos de haber estado mucho tiempo con alguien,
sino con Cristo. Que nuestro gloriar no sea estoy
siguiendo a Cristo, soy seguidor de Cristo. Que no sigamos modas
de pensamiento. Que Dios nos guarde de seguir
a ciertas personas que de pronto destacan y puede ser que son
usados por el Señor. pero que Dios guarde nuestro
corazón que es engañoso y perverso, y estemos seguros, yo estoy siguiendo
al Señor Jesucristo por Su gracia, porque Él me atrae hacia Sí con
lazos de amor, porque yo estoy viendo que Él es precioso sobre
todas las cosas. seguidor de Cristo, un verdadero
discípulo está siguiendo a Cristo, no está siguiendo pensamientos
de personas. Hermanos, no siga a nadie sino
al Señor Jesucristo para ser un verdadero discípulo de Cristo.
Que Dios nos guarde de vivir admirados los unos de los otros,
porque si vivimos admirados unos de otros no podremos amarnos.
vivamos admirados de Aquel que hace en nosotros una obra que
es admirable, porque Él es admirable, Su nombre es admirable Consejero,
Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz, pero si nos empezamos
a admirar unos a otros, nunca nos vamos a corregir nada. Capaz
y que de pronto llegamos a imitar cosas incorrectas, porque pensamos
que ese que yo admiro todo lo hace bien. El único que lo hace
todo bien es el Señor Jesucristo. Todo lo hace bien, todo lo que
dice está bien dicho. Hermanos, que al ir a la Palabra
nosotros podamos ver a Cristo y podamos ser extasiados, fascinados,
seducidos por el Señor Jesucristo, y que nuestro mayor anhelo sea
seguir al Señor Jesucristo, que Dios haga esa obra en nuestros
corazones. Y además lo que les digo, Lo
digo para mí, porque yo no soy distinto que ustedes. También
mi corazón es de pronto de seguir personas, pero que Dios nos guarde,
que Dios nos guarde de identificarnos y sentirnos orgullosos de cierto
o seguir cierto movimiento o ciertas personas. y que nuestro gloriarnos
sea gloriarnos en Cristo y sólo en el Señor Jesucristo. Seguir
a Cristo. El verdadero discípulo sigue
a Cristo. El que dice que lo conoce, anda
como Él anduvo. En esto conocerán todos que sois
mis discípulos, si tuvieres amor los unos por los otros. Cristo
es amor, Dios es amor. Seguir al Señor Jesucristo. Ahora, estaba diciendo que el
verdadero discípulo conoce a Cristo, conoce la verdad, pero ese conocimiento
hace algo maravilloso, hermano, y es que ese conocimiento hace
gente libre, libre. Qué triste es de personas que
no son libres, porque conocen, conocen ley, reglas, y hacen
algo. andan viendo cómo cazar a las
personas. Empezando este capítulo, ellos estaban siguiendo personas
y vieron cómo cazar a una mujer sorprendida en el acto del adulterio.
Pero eso es agobiante, hermanos. Eso cansa. Libres. Conoceréis la verdad y la verdad
os hará libres. Libre de tener que aparentar.
Porque yo soy un pecador. Yo soy un fracaso como esposo,
como padre, como hijo, como todos los roles que Él me ha dado para
ser, yo he fracasado. Y no necesito salir y mostrar
que soy mejor. Al final de cuentas, la opinión
de quien importa, pues, no la puedo tapar. Yo puedo engañar
a algunos cuantos algún tiempo, pero no puedo engañar a todos
todo el tiempo, y sobre todas las cosas, no puedo engañar al
Señor. Las cosas están desnudas a sus
ojos. Entonces, soy libre porque Él me conoce. pero soy libre
porque no solo me conoces, sino hay algo maravilloso. Vas a conocer
la verdad y esa verdad es Cristo, y Cristo hace gente verdaderamente
libre. Hermano, hay verdadera libertad
en el Señor Jesucristo. Cristo hace personas libres,
dice el Señor Jesús, y conoceréis la verdad, y esa verdad que es
Cristo les va a hacer libre. Y ellos respondieron, linaje
de Abraham somos, y nosotros nunca hemos sido esclavos de
nadie. ¿Cómo estás diciendo tú que vamos a ser libres? Y ahí la arrogancia, porque en
ese momento ellos estaban sometidos al Imperio Romano, pero así somos. Querer mostrar algo distinto
a lo que realmente nos está pasando. Estaban esclavos del Imperio
Romano y orgullosos de que no eran esclavos de nadie. Pero
ese no era lo grave ser esclavos del Imperio Romano. Lo grave
estaba, dice el Señor Jesús, Jesús le respondió, de cierto,
de cierto os digo. Hermano, todo lo que el Señor
Jesús dice es importante, pero cuando Él diga, de verdad, de
verdad te digo, para tus oídos. Presta atención, porque cuando
Él dice, de verdad, de verdad te digo, está diciendo algo que
es de suma importancia. Y Él dice que todo aquel que
hace pecado, esclavo es del pecado. Todo aquel que hace pecado, esclavo
es del pecado. Y el esclavo, dice, no queda
en la casa para siempre, el hijo sí queda para siempre. Hermano,
la característica del verdadero discípulo es que el verdadero
discípulo peca, por supuesto que peca, pero ese hace, está
hablando de una vida dominada por el pecado, una permanencia
en el pecado, una esclavitud del pecado, una constancia en
el pecado. Y está hablando, justo lo describe
con la palabra esclavitud, dominado, cautivado por el pecado. Pero
el Señor Jesucristo, la verdad, hace libres. Libres porque ves
tu realidad. Y porque vienes al Señor Jesucristo
en arrepentimiento y fe. Hermanos, verdaderamente libres. Qué bendición es saber que por
su gracia, Ya no hay condenación por mi pecado. Él me ha hecho
libre de la pena por el pecado. Mis pecados no los guardó el
Señor acá abajo de la plataforma o abajo de la alfombra. Mis pecados
han sido castigados. Soy libre de la pena por el pecado.
Pero no es que mis pecados no van a ser castigados. Ya han
sido castigados en la cruz del Señor Jesucristo. Él cargó mis
pecados en Su cuerpo sobre el madero. El castigo de nuestra
paz fue sobre Él y por Su llaga fuimos nosotros curados. Puedes
ser verdaderamente libre y dormir tranquilo de saber que todo está
bien con Dios, que ya no hay más condenación. ninguna condenación
hay para los que están en Cristo Jesús, esos que ya no están bajo
el dominio del pecado, que no andan bajo la ley, que no son
sujetos de la esclavitud del pecado, que los ha libertado
por su gracia, y en primer lugar los ha hecho libres de la pena
del pecado. Hermano, Yo no sé si alguna vez
usted ha experimentado una lucha y una carga del pecado de no
poder de pronto dormir durante muchos días, y sentir que todos
saben lo que usted ha hecho, y sentir la acusación de su conciencia,
y qué bendición es de pronto experimentar, Cristo cargó mis
pecados, no hay más culpa. Él es la remisión de nuestros
pecados, es la propiciación por nuestros pecados. Él hizo perfectos
para siempre a todos los santificados. Hermano, es como salir... no
hay palabras para describir esa bendita libertad. Ese cesar aún
de malestar físico, de llegar a situaciones penosas por causa
del peso de la culpa y de pronto experimentar verdadera libertad
conocer la verdad y ser libre por la verdad verdadera libertad
del poder del pecado si el verdadero discípulo aún peca Judas pecó
pero era un esclavo Pedro pecó pero él fue traído en arrepentimiento
y fe y Pedro fue restituido y Pedro
lo ves como su vida fue transformada de un temeroso, un bravucón cuando
lees después sus cartas vas a ver otra persona porque aunque peca
está bien con Dios, no hay pena por su pecado, pero aunque peca
está siendo libre del poder del pecado. El pecado ya no nos tiene
atados. Sí, pecamos. Pero como conocemos
la verdad, vemos en el espejo y sabemos cuando hemos fracasado.
Y Dios pone dolor en tu corazón y vienes por la verdad. Y por
esa verdad vuelves a venir porque sabes que si confiesas tus pecados,
Él es fiel y justo. No tratamos de justificarlos,
de esconderlos, sino venimos otra vez. Sabemos que Él murió
por todos nuestros pecados pasados, presentes y futuros. Sabemos
que todos nuestros maldades hallaron propiciación. Sabemos con claridad
la verdad que dice, palabra fiel es este, digna de ser recibida
por todos, que Cristo, Jesús vino al mundo para salvar a los
pecadores de los cuales yo soy el primero. Y ya no hace falta
más culpar al vecino, a la esposa, al patrón, al hijo y a todo el
mundo, sino poder venir al Señor porque conoces la verdad y hay
libertad y poder venir y decir, no tengo excusa, no hay otro
a quien culpar. Y vuelvo a ti a dar mi amor a
Cristo. Te humillo ante ti. Lamento el
tiempo que he gastado, los placeres que he probado sin incluirte
a ti. Y aunque tu amor está conmigo, tu amor no he preferido al pecado
que hay en mí. Y hermano, libertad de la presencia
del pecado. Verdaderamente libres. Hermano,
debe ser el motivo del gozo y el anhelo de nuestro corazón. Hoy
batallamos aún con el pecado, pero gloria a Dios. Él ha hecho
propiciación por nuestros pecados. Pecamos y venimos, y Él es fiel
y justo para permitir nuestros pecados. Pero hermanos, nuestra
esperanza no es recuperar lo que perdió Adán. Nuestra esperanza
es, más allá de lo que perdió Adán, él podía pecar o no pecar. Sin Cristo sólo podemos pecar.
Asegurémonos de ser verdaderos discípulos, porque sin Cristo
sólo podemos pecar, aunque no lo notemos, aunque no nos demos
cuenta, porque no vemos la verdad. pero en Cristo lo que vamos a
recuperar es a no poder pecar más. Amados, ahora somos hijos
de Dios. Aún no se ha manifestado lo que
hemos de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste seremos
semejantes a Él. ¿Por qué? Porque le veremos tal
como Él es. Y esta es nuestra esperanza.
Y todo aquel que tiene esta esperanza en Él se purifica, así como Él
es puro, dice la Escritura. Y hermanos, esa esperanza nos
regresa a crecer en libertad sobre el poder del pecado, porque
vivo con esperanza hasta que llegue ese día que estoy anhelando,
ese día en que no más, en que no más peque contra mis hermanos
y primeramente contra Dios, ese día en que pueda amar al Señor
con un solo corazón, ese día cuando le vea cara a cara, que
esa sea nuestra esperanza, conocer a Cristo nos da verdadera libertad. Y esa verdadera libertad es la
libertad de la pena del pecado, la libertad del poder del pecado,
y la libertad de la presencia del pecado. el verdadero discípulo va a ser
redundante, pero no es esclavo. El verdadero Se que sois descendientes de
Abraham, pero procuráis matarme, porque en mi palabra no hay cabida
en vosotros. El verdadero discípulo no está confiando en quienes
son sus padres, no está confiando en nada que tenga que ver con
la carne, no está confiando, el verdadero discípulo no confía
en sus años de iglesia, no confía en quienes son sus amigos y confía
en Cristo y sólo Cristo, el verdadero discípulo ya no aborrece al Señor
Jesús, ya no tiene su puño levantado, el verdadero discípulo está Dios
le está revelando lo que dijo Isaías, y llamará su nombre,
admirable Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.
El verdadero discípulo está gozoso de cantar, Rey de reyes y Señor
de señores. El verdadero discípulo está confesando,
Cristo es Señor. El verdadero discípulo se somete
a la autoridad, no por causa de la autoridad, sino por causa
del Señor. No porque el Presidente es el
Señor, sino porque Cristo es Señor. es el verdadero discípulo,
ya no más está con el puño levantado, sino está rendido ante el Señor
Jesucristo. El verdadero discípulo con Pablo
dice, siervo, esclavo del Señor Jesucristo, no más esclavo del
pecado, sino siervo del Señor Jesucristo. Y todo es porque
se ha convertido en un hijo, que ha libertado el verdadero
hijo. Dice, el esclavo no queda en
casa, el hijo sí queda. Y si el Hijo te da la libertad,
ese Hijo es la verdad, ese Hijo es el Hijo de Dios, ese Hijo
es el Señor Jesucristo. Si Él te hace libre, vas a ser
verdaderamente libre. ¿Cómo puedes ser Hijo y no más
esclavo? Hasta todos los que le recibieron,
a los que creen en su nombre, les dio derecho de ser hijos
de Dios. Y el verdadero discípulo, se
deleita en la Palabra de Dios. El que no es discípulo y que
es esclavo, aborrece la Palabra. La Palabra no haya cabida. Y
hermanos, que Dios nos ayude, a que un día pueda ocurrirnos
algo. El apóstol Pablo, en Hechos capítulo
20, hablando a los hermanos de Éfeso, les dijo que él no había
rehusado anunciar todo el consejo de Dios. Que Dios haga tal obra
que ninguna parte de la Escritura, queramos, no escuchara. El verdadero
discípulo, toda la palabra es consejo de Dios y haya cabida
en su corazón. Toda la Palabra de Dios. No tiene
partes favoritas que son las únicas que quiere escuchar. Él
quiere escuchar las benditas palabras de vida eterna que van
de Génesis 1 a 1 hasta el último versículo de Apocalipsis. Toda
es Palabra de Dios y es útil para enseñar, para redaguir,
para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el
Hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado, para toda
buena obra, para ser un verdadero discípulo del Señor Jesucristo.
Para eso Él nos ha dejado su palabra. Hermanos, orar al Señor
que nos haga venir a la palabra. para que la verdad brille en
nuestros ojos, para que podamos ver las maravillas de la ley
de Dios. Lo maravilloso no es poder pararnos
y recitar de memoria de Génesis 1 hasta Apocalipsis el último
versículo. Lo maravilloso no es saber cuántas
veces aparece el nombre de Dios. Lo maravilloso no es poder entender
la Biblia en griego y en hebreo. Lo maravilloso es que en cada
página de la escritura, la verdad brilla tus ojos y esa verdad
es Cristo y sólo Cristo. Que vengamos al Señor Jesucristo,
que Dios en su misericordia nos conceda muchos pedros y pocos
o ningún Judas. Clamemos al Señor, Cristo y sólo
Cristo. Vamos a orar.

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Joshua

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