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JC

(2''parte) Saque a viga de su ojo

Matthew 7:3-5; Proverbs 19:11
Joel Coyoc February, 19 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc February, 19 2023
El pacificador

El sermón "Saque la viga de su ojo" de Joel Coyoc aborda la doctrina de la autoexaminación y la hipocresía, fundamentándose en Mateo 7:3-5 y Proverbios 19:11. Coyoc argumenta que cuando se enfrenta a conflictos, es crucial primero reconocer y tratar con los propios pecados antes de corregir a otros, señalando que la hipocresía radica en ver los errores ajenos mientras ignoramos los nuestros. A lo largo del mensaje, se citan pasajes que enfatizan la necesidad de actuar con buen juicio y amor hacia los demás, con la afirmación de que nuestra luz debe reflejar la obra de Cristo en nosotros. Estas enseñanzas tienen una significancia práctica inmediata, ya que invitan a los creyentes a cultivar una actitud de humildad, auto-reflexión y responsabilidad en las relaciones, siguiendo el ejemplo de Cristo como modelo de gracia y perdón.

Key Quotes

“La cordura del hombre detiene su furor y su honra es pasar por alto la ofensa.”

“Saca primero la viga de tu propio ojo y entonces verás con claridad para sacar la paja del ojo de tu hermano.”

“Cuando nos preguntamos, '¿vale la pena realmente pelear por esto?', el buen juicio es lo que nos guía.”

“Si queremos tener buen juicio, hay que venir y decirle, examíname.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestra Biblia
en dos pasajes. Proverios 19, versículo 11. Y Mateo capítulo siete, versículo
tres al cinco. Mateo capítulo siete, versículo
tres al cinco. Y Proverbios diecinueve once. Proverbios dice la palabra de
Dios, la cordura del hombre detiene su furor y su honra es pasar
por alto la ofensa. La cordura del hombre detiene
su furor y su honra es pasar por alto la ofensa. Mateo 7 dice, ¿y por qué miras
la paja que está en el ojo de tu hermano y no echas de ver
la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano,
déjame sacar la paja de tu ojo y aquí la viga en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga
de tu propio ojo y entonces verás bien para sacar la paja del ojo
de tu hermano. Estamos... Hace algún tiempo
Dios puso en el corazón estudiar esta serie sobre el pacificador.
Y... Le doy gracias a Dios porque en lo personal ha sido una gran
bendición el poder mirar cómo el Evangelio está en medio del
asunto de la pacificación. El poder mirar cómo a lo largo
de la Escritura somos llamados a amarnos los unos a los otros. Si hay algo en que el mundo va
a conocer que somos discípulos del Señor Jesucristo es, en esto
conocerán todos que sois mis discípulos, no por cuántos versículos
sabemos, no por cuán puntuales y siempre asistimos a la iglesia.
Eso es bueno, no lo deje de hacer, pero dice el Señor Jesús, en
esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuvieres amor
los unos por los otros. cubrimos la primera parte que
es glorifica a dios porque cuando empezamos estuvimos estudiando
que el conflicto es una oportunidad para glorificar a dios la pregunta
de esa primera sección fue cómo puedo glorificar a dios estudiamos
acerca de la soberanía de dios de la bondad de dios porque pues
no podemos glorificar a Dios si no conocemos a Dios. Nuestra
necesidad es escuchar constantemente acerca de Dios y la semana pasada
comenzamos la segunda parte que como tema general es saque la
viga de su ojo y estuvimos explicando el pasaje Y la pregunta para
toda esta sección es, una pregunta que nosotros debemos hacer constantemente
es, ¿cómo puedo mostrar la obra de Jesús en mí, asumiendo la
responsabilidad por mi contribución al conflicto? ¿Cómo puedo mostrar
la obra de Jesús en mi corazón? ¿Cómo se puede ver, Jesús dijo
así al hombre, vuestra luz delante de los hombres, para que vean
vuestras buenas obras y glorifican a vuestro Padre que está en los
cielos? ¿Cómo puedo mostrar la obra, la luz de Jesús? Jesús
dijo, yo soy la luz del mundo. Pero Jesús dice también a los
suyos, dice, vosotros sois la luz del mundo. ¿Cómo es que Él
es luz y nosotros somos luz? Bueno, usted sabe que el sol
tiene luz propia. Pero la luna no tiene luz propia,
pero es luz que se derrama sobre esta tierra. Y no hay ninguna
contradicción en la escritura. Él es el sol de justicia. Y él
es la luz del mundo. Pero los creyentes son luz del
mundo, porque así como la luna refleja la luz de Cristo, los
creyentes reflejan. Y una ocupación, recuerde, el
fin único del hombre es glorificar a Dios, gozando de Él para siempre.
Y es otra forma de preguntar cómo puedo glorificar a Dios,
es preguntando cómo puedo mostrar la obra de Jesús, la luz de Jesús
en mí, asumiendo la responsabilidad por mi contribución al conflicto.
Los conflictos, nadie puede tener un conflicto solo. Siempre que
hay un conflicto, pues sin duda hay dos, tres o cuatro involucrados,
y todos tienen responsabilidad en el conflicto. Y el Señor está
llamándonos cuando dice, saca primero la viga de tu propio
ojo y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo
de tu hermano. El pasaje que leímos en Proverbios
dice, la cordura del hombre detiene su furor y su honra es pasar
por alto la ofensa. Hermanos, una de las necesidades
desesperadas de nosotros es conocer al Señor Jesucristo. Conocer
al Señor Jesucristo. Y el Señor Jesucristo se nos
revela en el Evangelio. Cristo es el Evangelio. Y es
interesante que este pasaje, si usted ha leído proverbios,
va a hablar constantemente de la sabiduría. Capítulo 9 dice
que cuando Dios fue creando, ahí estaba Él en el principio. Y, en realidad, Proverius está
lleno del Señor Jesucristo. Si hay alguien que tiene buen
juicio, es justamente el Señor Jesucristo. Los demás, por la
caída, estamos muy dañados en nuestro juicio. Tan dañados estamos
en nuestro juicio que nosotros siempre vemos que el prójimo
trae una viga en su ojo. Y nosotros creemos que traemos
una paja. O sea, no hay buen juicio. El
Señor Jesucristo es el hombre que tiene buen juicio, es aquel
que es paciente, es aquel cuya gloria es pasar por alto la ofensa.
Otra traducción del versículo dice, nuestra traducción dice,
la cordura del hombre detiene su furor y su honra es pasar
por alto la ofensa. Otra traducción dice, el buen
juicio al hombre hace al hombre paciente, que es lo mismo que
la cordura. La cordura es buen juicio. Y el Señor es el único
que tiene buen juicio. Él es el hombre perfecto, el
eterno Hijo de Dios hecho hombre. Él es, espero que todos los que
estamos aquí ya nos seguimos viendo a Cristo así como sin
hermosura para que le deseemos. Espero que en verdad todos los
que venimos aquí venimos porque deseamos al Señor Jesucristo
y no otra cosa que no sea al Señor Jesucristo. que únicamente
deseamos al Señor Jesucristo, y que ahora nos parece, como
es descrito en los Salmos, como el más hermoso de los hijos de
los hombres. Que ahora, por causa de la obra
en nuestro corazón, le podemos ver la hermosura de su santidad. Y nos gozamos de ver cuán hermoso
es Él. Él es... Él es el de buen juicio. Dice, el buen juicio hace al
hombre paciente, y su gloria es pasar por alto la ofensa. Yo estaba mencionando la semana
pasada cuando estábamos estudiando el pasaje Mateo, que muchas veces
se suele pensar y decir este pasaje, porque cuando usted mira
la sección donde está hablando el Señor Jesús allá en Mateo, que dice Jesús no juzguéis para
que no se haya juzgado. Se suele decir, ya viste, no
digas nada, déjalo, no tienes que emitir juicio. Realmente
eso no es lo que el Señor Jesús está enseñando y lo estuvimos
estudiando la semana pasada. ¿Qué es lo que prohíbe? Lo que
prohíbe es corrección prematura e indebida. Eso es lo que el
Señor está prohibiendo. Lo que el Señor está prohibiendo
es que te acerques a la situación o hacer juicios sin cordura,
que lo hagas sin buen juicio. Y la verdad es que lo que Jesús
está diciendo es que si algo nos falta es justamente buen
juicio. Porque casi siempre nos acercamos, como dice el Señor.
Casi siempre nosotros pensamos, lo que ellos me hicieron es más
grave. Yo dije, pequeña cosita, pero
ellos están exagerando. Ellos ya se pasaron. Y siempre
pensamos que los pecados de los otros contra nosotros son mayores
que lo que nosotros podemos hacer. Solemos no ver nuestra participación
en el conflicto. Y el Señor está diciendo que
el buen juicio inicia justamente por venir ante el Señor recordando
que no nos conocemos. Eso es algo, hermanos, que tenemos
que recordar constantemente. Hermano, no nos equivoquemos.
No nos conocemos. y nuestra única posibilidad de
comenzar a conocernos es conocer a Dios la gente que ha conocido
a Dios ha empezado a conocerse y sabe que es lo primero que
ocurre en muchos lugares de la escritura estaba una mujer en el campo
y de pronto le aparece alguien que ella identifica como un varón
de Dios y cuando ella mira ese varón de Dios y escucha que le
dice que ella va a tener un hijo y un hijo que va a ser un libertador
para Israel, y ella escucha a este varón, y ella después le dice
a su marido, y gracias a Dios por la obra de Dios en su marido,
porque él no queda contento de que simplemente lo dijo su esposa,
sino él dice, él quería escucharlo. y el varón de dios vuelve y ella
lo ve y ella va a buscar a su marido y viene su marido y se
encuentra pues con el varón de dios el ángel del señor y este
ángel del señor le dice lo que le había dicho a su esposa y
cómo tenían que criar a aquel hijo que dios les iba a dar Y
ellos le ofrecen, ¿qué le iban a ofrecer de comer? Y el varón
de Dios les dice, el ángel de Jehová, aunque me des de comer,
pues yo no voy a comer lo que tú vas a traer. Y ellos lo traen
y dice, pero ofrécelo en holocausto. Y él sube sobre el holocausto
y ellos ven algo majestuoso. y un momento en que ellos preguntan
por el nombre y dice ¿por qué preguntas por mi nombre que es
admirable? hermanos ellos tuvieron en la
misericordia de Dios una visión del Señor Jesucristo ellos fueron
recordados en medio de una noche de oscuridad espiritual en el
pueblo de Israel un tiempo en que había tal oscuridad espiritual
que una frase que se repite constantemente en la escritura es en ese tiempo
Israel cada quien hacía lo que bien le parecía En medio de esa
oscuridad, el ángel del Señor, una manifestación del Señor Jesucristo
en presencia de ellos, y se eleva como una gran columna de fuego
que asciende hacia el cielo recordándoles como Él guía a su pueblo aún
en la más oscura noche por medio de aquel ángel que es la luz
del mundo. En esos tiempos cuando hay oscuridad,
el clamor del corazón debe ser, muéstrame tu luz, Y hubo algo
adecuado. Después que el ángel de Jehová
se fue, Manoá dijo, vamos a morir. Estaba empezando a conocerse.
A Isaías le pasó exactamente lo mismo. ¡Ay de mí que soy muerto! Después de haber visto la gloria
de Dios. Hermano, recién cuando empezamos a ver a Dios y nuestro
clamor es que sigamos viendo, y por eso el escritor de Hebreos
dice, pon tus ojos en Jesús, porque si no vas a vivir engañado
toda tu vida. Cuando veas al Señor en su gloria
y Él se te rebele, fue muy normal y muy natural lo que Manoá dijo,
vamos a morir. Porque estaba entendiendo cuán
horrible eran los ojos de Dios y que lo único que merecía, por
causa de ser como era, era que Dios lo fulminara en el acto.
Pero Dios, hermanos, si Dios mostrara únicamente su justicia,
pues sencillamente hace tiempo que ni siquiera hubiéramos nacido.
porque aquí en maldad he sido formado y en pecado me concibió
mi madre. Hermanos, ahí estaba este hombre
empezando a conocerse. Hermanos, aquellos hombres que
han conocido a Dios nunca confían en sí mismos, porque saben que
tienen un corazón engañoso y perverso más que todas las cosas, que
nadie más lo conoce que el Señor. La única posibilidad que tenemos
de conocernos es conocer a Dios. Entre más conozcas a Dios, más
temor vas a tener de ti mismo. Entre más conozcas a Dios, más
consciente vas a ser de cuán peligroso eres, no sólo para
ti mismo, sino para los que están más cerca de ti. Entre más conozcas
a Dios, vas a ser más consciente de que lo único que Dios debe
darte es lo que Manoa dijo, pues vamos a morirnos. o lo que Isaías
dijo, ay de mí que soy muerto. O Juan en la isla de Patmos que
vio al Señor Jesucristo y cayó como muerto a sus pies. Damos
gracias a Dios porque le empezamos a conocer y aquellos que en verdad
oyen su voz, él se acerca con amor y dice, no temas, no vas
a morir, he muerto por ti, he muerto en tu lugar. Y lo que
él está mostrando allí es gran misericordia, gran misericordia. Hermanos, es necesario que nosotros
podamos mirar algunas cosas, porque nuestro tema es, ¿vale
la pena realmente pelear por esto? Cuando esté en un conflicto,
una pregunta importante es, ¿vale la pena pelear por esto? ¿Y qué
nos va a llevar a saber si vale la pena o no vale la pena? La
cordura, el buen juicio. ¿Y dónde se encuentra? El Señor
Jesucristo. El Señor Jesucristo está describiendo
no a los hipócritas de ese momento. Está describiendo a los hipócritas
de todos los tiempos. Y los hipócritas de todos los
tiempos somos todos nosotros. Todos tenemos algo de hipócritas. Todos tenemos algo de legalistas.
Todos. Absolutamente todos. Esta es
la definición no sólo de aquellos fariseos. Yo lo he experimentado
en mi propia vida. Suelo siempre mirar más grave
lo que otros hacen que lo que yo hago. Suelo siempre disculpar
lo que yo hago. Suelo muchas veces decir como
que hice algo como que me hubiera dado calentura, o sea, sin asumir
responsabilidad, como algo que me vino Y yo estaba pues así
como cuando viene el virus. Suelo decir cosas que son tristes
porque están reflejando que yo soy muy inocente, que yo soy
una pobre víctima, que están abusando de mí cuando no miro
mi responsabilidad porque hay falta de cordura. Es que estoy
exactamente actuando como hizo el Señor Jesucristo. Yo lo he
experimentado en mí mismo. es que yo estoy viendo que el
otro tiene una viga en su ojo y estoy mirando que lo que hay
en el ojo, en mi ojo, es pues una pajita y yo tengo la capacidad
de verlo. Y es buscar al Señor Jesucristo. ¿Y cómo hacemos para tener cordura? Lo que el Señor está prohibiendo
acá es corrección prematura e indebida. Lo que Él está haciendo es animándonos
a que antes de hablar con otros hayamos tratado con nuestra propia
contribución al conflicto. Hayamos recordado, hermano, dice
el salmista, esos hombres que están ahí en la escritura experimentaron
algo, por lo que aprendieron algo. El salmista conoció a Dios
y por eso pudo decir él, ¿quién puede reconocer sus propios errores? ¿Y sabe quién puede? nadie por eso él dice líbrame
de los que me son ocultos y el salmista el señor es tan bueno
que cuando la escritura se escribió no se escribió como se escriben
los libros que escribe la gente si esto fuera escrito por la
gente hay muchas cosas que nos perderíamos de aprender acerca
de david y nosotros estaríamos admirados de david Pero el propósito
de Dios de salvar a hombres y de registrar su vida y de usar a
hombres a lo largo de toda la historia, es para que admiremos
a Él y nunca a los hombres. Es para que amemos a esos hombres,
agradezcamos por sus vidas, para que sepamos que somos idénticos
a ellos y que lo que Dios hizo en ellos lo puede hacer en nosotros.
Es para que recordemos que Elías era un hombre con pasiones semejantes
a las nuestras. No, no era alguien extraordinario.
Era un hombre que entraba en depresión y se sentía que era
el último creyente sobre la tierra. Y el Señor le decía que estaba
equivocado. Pero él oró al Señor y el Señor respondió su oración.
Y hermanos, no hay admiración hacia David.
Hay admiración hacia el ungido del Señor, el Señor Jesucristo.
Hay admiración hacia Dios grande que tiene pequeños siervos. Porque
David no podía reconocer sus propios errores. Y en sencillez
venía a decir, Señor, líbrame de los que me son ocultos. Es
que David era igual como los hipócritas fariseos y como yo. Me parezco mucho a David y a
estos que están retratados aquí. Es que David escucha la historia
del que se robó una borreguita. y la mató del pobre y se lo dio
a comer a su invitado. Y es que David se para ardiendo
en ira y se sienta en el trono del juicio. Se para con un juicio
prematuro, con un juicio donde no hay, no hay nada de cordura,
donde no hay buen juicio. Se para en el trono del único
que puede decir, este debe morir. Se para en el lugar de aquel
que puede tirar todas las piedras, pero que dice, ¿dónde están los
que te acusaban? Y ahí David Parado dice, el que
hizo eso es digno de muerte. Ese otro mató una borreguita.
O sea, le robó la borreguita. Él, parado y sintiéndose digno
para juzgar, había matado a la mujer de otro. de uno incluso
que se había comportado más fiel y más recto que él. Porque sabiendo
que sus compañeros estaban en el campo de batalla, aunque David
lo quiso mandar a su casa para justificar que había embarazado
a su esposa, él dijo, no puedo ir. ¿Cómo puede ser que vaya
cuando el arca del Señor está en tienda de campaña y mis compañeros
están en la guerra? Y se negó a ir. Y por más trucos
que David hizo para salvar su problema, y por último David
terminó, no sólo que se robó, no la borreguita, sino la esposa.
Después lo mandó a asesinar. Algo es lindo, es... Dios es... David era una oveja del Señor.
Y eso es lindo. En su misericordia, Dios no dejó
oculto su pecado. Cuando tú estás pecando y obstinado
y pecando y Dios te habla e insistes en tu pecado, preocúpate. Pero
si eres hijo, Dios va a sacar a luz tu pecado. Dios va a sacar
a luz tu pecado y es una muestra de su misericordia. Dios saca
a luz el pecado de David. Dios utiliza al profeta. Y él
ahí muy digno, muy con la viga en su ojo, tratando de sacar
la paja. Y el profeta le dice, ese eres
tú. Y lo que tú mereces es la muerte.
Hermano, David fue enseñado para nuestro bien. Él era tan como
nosotros. hermano la lección importante
que aprender es cuando empieza el salmo 139 el salmista empieza
con una declaración y esa declaración es señor tú me has examinado
y conocido y ese salmo es una explosión de alabanza y una admiración
por la clase de dios que tenemos hermano qué bendición que conozcamos
a dios porque eso nos va a llevar a temer a dios y al final nosotros
debiéramos terminar cada vez y todo el tiempo empezar primero
con una declaración y después con una humillación él está fascinado
con la gloria de dios el salmo 139 está describiendo la gloria
de dios el carácter de dios y cuando termina el salmo 139 empieza
como termina con un hombre humillado que dice Aunque me has conocido,
yo te pido algo, examíname, oh Dios, y conoce mi corazón, pruébame
y conoce mis pensamientos, y ve si hay en mi camino de perversidad,
y guíame en el camino eterno. Es esa nuestra oración, hermanos.
Estamos orando cada día y diciéndole, Señor, Tú que eres la luz del
mundo, examíname, examíname Tú mismo, examíname. Conoce mi corazón,
yo sé que lo conoces, pero quiero que lo sigas examinando. Yo quiero
seguirlo más cerca de ti para que tú me guíes en el camino
eterno. No te fíes de tu propio corazón. Fíate de que va de todo tu corazón
y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos,
en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas. El camino que al
hombre parece derecho, pero su fin es camino de muerte. Hermano,
Tenemos una bendición, no tenemos por qué andar por el mundo dando
tumbos. El Señor dice, yo soy la luz
del mundo. Yo soy la luz del mundo. ¿Qué es lo que podemos encontrar
cuando nosotros examinamos nuestra parte? Tal vez podamos examinar
que hemos tenido actitudes exageradamente sensibles. que somos quizá demasiado
fáciles de ofender. Quizá podamos encontrar que la
viga nuestra que traemos es que nos estamos ofendiendo demasiado
rápido cuando quizá la intención de los otros no es precisamente
ofendernos. Otra cosa que podríamos encontrar
es cómo nosotros hemos tenido comportamiento
pecaminoso que ha contribuido al conflicto. El buen juicio al que el Señor
Jesús nos está llamando es a evaluar nuestra participación y para
eso tenemos que evaluar que en los conflictos va a haber siempre
dos clases de asuntos. Hay que definir los temas y uno
de los temas puede ser siempre va a haber cuestiones materiales
y asuntos personales. Irmanos, definir bien los asuntos,
clamar al Señor para que con buen juicio pueda ir sacando
la viga de mi ojo y separando los asuntos entre aquellos que
son materiales y aquellos que son asuntos personales. Los asuntos
personales son los que tienen que ver con lo que ocurre dentro
o entre personas. Esos temas involucran nuestras
actitudes y sentimientos hacia los demás, que es un producto
de cómo nos hemos tratado unos a otros, que generalmente se
expresan en pensamientos o en afirmaciones. Piensa y reflexione
cuando usted está en un conflicto en qué cosas ha pensado y qué
cosas ha dicho. Por ejemplo, a veces frases como,
me duele que me hayas mentido. Eso puede estar haciendo un indicativo
de asuntos personales. A veces decimos cosas como, ella
es obstinada e irracional. O, no me gusta la forma en que
siempre me critica. Estoy seguro de que está tratando
de hacerme trampa. ¿Hiciste eso solo para hacerme
quedar mal? En general esa clase de temas
deben ser resueltos ya sea pasando por alto una ofensa o mediante
confesión amorosa y perdón. Todo esto nos va a ayudar a saber
si vale la pena pelear o lo que hay que hacer es pasar por alto
la ofensa o lo que hay que hacer es confesión, corrección amorosa
y perdón. En la escritura hay un pasaje,
bueno, en la práctica no es tan simple porque normalmente en
los conflictos hay una mezcla de asuntos personales y asuntos
materiales. Lucas capítulo 12, versículo
13 al 15. Dice, le dijo uno de la multitud,
maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Masé
le dijo, hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez
o partidor? Y les dijo, mirad y guardaos
de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la
abundancia de los bienes que posee. Aquí están los temas. El tema material en este conflicto
era cómo debía dividirse la herencia familiar. Y los temas personales
están las actitudes, los asuntos del corazón. la avaricia y el
distanciamiento de los hermanos que les impedía. No podían resolver
un conflicto sobre lo material porque había problemas con actitudes
en el corazón y eso les impedía resolver el tema material de
una forma cooperativa y generosa. Mientras no arreglemos los asuntos
dentro del corazón, difícilmente vamos a poder resolver los temas
materiales. Los temas materiales y personales
en general se alimentan y agravan mutuamente. Hay una conexión. Y esto puede tornar cosas muy
sencillas en verdaderas guerras. Hermanos, en oración debemos
buscar al Señor y que nos muestre qué es lo que está controlando
nuestro corazón. La Escritura es clara cuando
nos dice, ¿de dónde vienen las guerras y los conflictos entre
vosotros? No es de vuestros deseos, dice Santiago, los cuales combaten
en vuestros miembros. Codiciáis y no tenéis, matáis
y ardéis de envidia, pedís y no recibís porque pedís mal para
gastar en vuestros deleites o almas adúlteras. Hermanos, ¿qué es
el deseo que está controlando nuestro corazón? Hay algo que
no permitía a estos hombres, pues, dividir con generosidad
la herencia, y es que el Señor Jesús, que conoce el corazón,
Él dijo, guardaos de toda codicia. Es que había tanto deseo y control
de las cosas materiales que, pues, hacía una guerra, una guerra
real, como está describiendo Santiago, allá en el libro de
Santiago. Y una de las cosas importantes
es, en oración, clamar al Señor y pedirle que nos ayude a separar
las cosas. a separar las cosas y a no atraer
nuevos temas, porque de pronto estamos con la herencia y los
deseos y de pronto empiezan a salir muchas otras cosas y no hemos
terminado y seguimos acumulando y acumulando más. Hermanos, que
Dios guíe nuestro corazón, que Dios nos dé buen juicio. Aquí
vemos al Señor Jesús con el buen juicio. y llamando hacia los
asuntos del corazón. Y si queremos tener buen juicio,
hay que venir y decirle, examíname. Aquel que es conocedor de corazones,
decirle que nos examine. Una vez que hemos ordenado y
clasificado los temas, podemos empezar a decidir qué pasos vamos
a dar para resolver el problema. Generalmente es útil mirar el
tema y preguntar, ¿vale la pena realmente pelear por esto? Cuando
hay temas personales y materiales significativos, la respuesta
a esta pregunta es que sí, sí vale la pena. Ahora, en general, en general, mayormente,
en la mayoría de los casos, es útil abordar los principales
temas, primero los temas personales. Primero, es importante, note
que el Señor Jesús abordó los temas personales. Él vio asuntos
de avaricia. Hermano, es importante y generalmente
va a ser muy productivo el hecho de que en oración busquemos dirección
de Dios para resolver los temas internos de nuestro corazón. algunas veces vamos a tener que
ir por partes. Dios guía, Dios da buen juicio
y va a mostrar cómo es que se tiene que manejar. En muchos
casos, sin embargo, si usted considera un tema específico
desde una perspectiva bíblica, se dará cuenta de que simplemente
no vale la pena pelear por él. Esta clase de asuntos debería
ser descartados o arreglados lo más rápido y silenciosamente
posible. Hay algunos pasajes que nos muestran
Y hermanos, una de las cosas que vamos a ver en esos pasajes
es descripciones, porque vamos a cerrar con un ejemplo mismo
del Señor Jesucristo. Y lo que esos pasajes están describiendo,
como el que ya leímos, es justamente el carácter del Señor Jesucristo.
El buen juicio hace al hombre paciente, su gloria es pasar
por alto la ofensa. Si quiere, apunte los versículos,
no los vamos a leer todos, pero en casa usted puede leer Proveros
12, 16, que habla al respecto. Y también puede leer Proverios
15, 18 y Proverios 23. Hará bien en anotarlos para checar
en su casa porque la palabra es lámpara que alumbra. Y vamos
a andar dando tumbos si no estamos yendo a la palabra. Y vamos a
andar dando tumbos aún con la palabra si la palabra viviente
no nos ha alumbrado. Recuerde que los fariseos tenían
la palabra escrita pero no había la luz de la palabra viviente. Prohéreos 17, 14 y Prohéreos
26, 17. Primera de Pedro 4, 4, 8. Ese lo vamos a leer. Dice, y ante todo tened entre
vosotros ferviente amor, porque el amor cubrirá multitud de pecados. Tened entre vosotros ferviente
amor. Pueda anotar aparte allí Proverbios 2, 10, 12 y Proverbios
17, 9. Vamos a leer Efesios capítulo 4, versículo 2. Efesios cuatro, dos, dice, con
toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los
unos a los otros en amor. Colosenses tres, trece. Soportándoos unos a otros y perdonándoos
unos a otros, si uno tuviera queja contra otro, y aquí qué
importante que es el evangelio. Porque no podemos saber cómo
hacer, si Dios nos ha dado entendimiento del Evangelio, si el Evangelio
no nos ha alcanzado. Porque ahí dice, de la manera
que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Hermanos, si
Cristo no te ha perdonado, pues... Es muy difícil esto. Esto no
es para personas que no han sido perdonadas por el Señor Jesucristo.
Esto es para personas que han experimentado el perdón del Señor
Jesucristo y nada más. Esto no se puede producir por
el hombre. Esto es obra de la gracia de
Dios en aquellos que están en la luz del mundo. Aquellos que
están siguiendo de cerca la luz y no tropiezan. Dice Efesios 4, 32. Antes venidnos unos con otros,
misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también
os perdonó a vosotros en Cristo. Y hermanos, eso es necesario,
porque cuando nosotros pasamos por alto agravios de otros, estamos
imitando el extraordinario perdón de Dios para con nosotros. Eso
es algo que es normal, no sin lucha, pero sí natural en los
creyentes, porque ellos están creciendo a la imagen del Señor
Jesucristo, porque ellos Admiran a su Padre Celestial, y su Padre
Celestial obra así. El Señor es clemente y compasivo,
dice la Escritura, lento para la ira y grande en amor. No sostiene
para siempre su querella. El Señor no está todo el tiempo
con el enojo y el enojo y el enojo. No sostiene su querella
para siempre. Dice, ni guarda rencor eternamente,
no nos trata conforme a nuestros pecados, ni nos paga según nuestras
maldades. Y hermanos, eso es importante
de reflexionar. Imagínense si Dios No somos realmente
conscientes de cuán frecuentemente estamos pecando. Y si Dios estuviera
con nosotros, imagínense solo dándonos, no lo que merecemos,
sino pescozones. Llegaríamos con la cabeza llena
de moretones por todos lados. Y tal vez nuestra cabeza, no
solo nuestra cabeza, Porque si Dios estuviera cada vez que pecas,
dánote un golpe. Pero el Señor no trata así con
nosotros. Dice, ni nos paga según nuestras maldades. Y hermanos,
no somos tan conscientes de eso porque necesitamos clamar para
conocer a Dios. Aquel cuyos ojos no pueden mirar
la iniquidad. Aquel que no es santo, sino santo,
santo, santo. Aquel que de ningún modo va a
tener por inocente al culpable. Aquel que no sólo escondió los
pecados de su pueblo, sino que derramó toda su justa ira sobre
los pecados de su pueblo en la persona de su hijo, el Señor
Jesucristo. Ahora, dice... Dado que Dios no nos trata severamente
cuando pecamos, debemos estar dispuestos a tratar a los demás
de forma similar. Hermano, yo creo que cuando Dios
nos ha tratado así, pues Dios obra para que tratemos a los
otros de forma similar. Eso no significa que debemos
pasar por alto todos los pecados, pero sí requiere que pidamos
a Dios que nos ayude a discernir y pasar por alto los agravios
menores. Pasar por alto ofensas es apropiado
bajo dos condiciones. Primero, la ofensa no debe haber
creado una pared entre usted y la otra persona. Hay dos condiciones. Primero, el pecado que se pasa
por alto es algo que no ha levantado una pared entre usted y la otra
persona. No debe haber hecho no debe haber
hecho que usted se sienta de forma diferente hacia ella durante
más que un breve periodo de tiempo. Segundo, la ofensa no debe estar
causando un daño serio a la reputación de Dios, a otras personas o al
ofensor. Pasar por alto la ofensa no es
un proceso pasivo. en el cual uno simplemente permanece
en silencio por el momento, pero archiva la ofensa para usarla
más adelante contra alguien. Esta es en realidad una forma
de negación que puede conducir fácilmente a dar vueltas sobre
la ofensa y acumular amargura y resentimientos contra la persona,
y terminará explotando en ira. En cambio, pasar por alto la
ofensa es un proceso activo, inspirado por la misericordia
de Dios. Pero la misericordia de Dios
solo puede inspirar a aquellos que han alcanzado misericordia. Inspirado por la misericordia
de Dios a través del Evangelio, pasar por alto una ofensa realmente
significa decidir deliberadamente no hablar acerca de ella, no
pensar en ella, ni dejar que se convierta en amargura contenida.
Si usted no puede echar al olvido una ofensa de esta forma, si
es demasiado seria como para pasarla por alto, o sigue formando
parte de un patrón de la vida de la otra persona, entonces
tendrá que ir y hablar con ella al respecto de una forma amorosa
y constructiva. Y vamos a cerrar con Juan capítulo
ocho. Porque el énfasis es, hermano,
necesitamos conocer a Cristo. Y quiero que ese sea un momento
en que nosotros, que Dios me ayude a levantar al Señor Jesucristo
y que sea admirado por su pueblo. de poder exaltar al precioso
Hijo de Dios, y que sus ovejas puedan tener ojos para mirarle,
y que sus ovejas puedan tener oídos para oír al precioso Hijo
de Dios, y ver cómo Él, que es la luz del mundo, cómo caminó
sobre esta tierra, y cómo Él ejemplificó con su vida aquello
que nosotros fracasamos en cumplir, pero que Él ha muerto por ese
fracaso. Juan capítulo 8. Versículos 48 al 49. Este es
un pasaje... el miércoles Dios puso en mi
corazón compartir el versículo 12 e hice referencia a cómo empieza
diciendo el capítulo otra vez Jesús y Jesús venía hablando
y ahora estamos cerca del final y ese pasaje medítenlo en su
casa porque ese pasaje es un pasaje que va a cerrar con algo
realmente triste y es Jesús estuvo hablando otra vez, otra vez,
otra vez, pero hubo un momento en que Jesús ya no habló otra
vez. Y cuando llegamos aquí vamos
a darnos cuenta cómo el Señor ilustra el buen juicio. Dice,
respondieron entonces los judíos y le dijeron, ¿no decimos bien
nosotros que tú eres samaritano y que tienes demonio? Respondió
Jesús, yo no tengo demonio, antes honro a mi padre y vosotros me
deshonráis. Pero yo no busco mi gloria, hay
quien la busca y juzga. De cierto, de ciertos digo, que
el que guarda mi palabra nunca verá muerte. Hermano, note como allá hay dos
ofensas. Pero gloria del hombre es pasar
por alto la ofensa. Dicen los judíos al Señor Jesús,
no decimos bien que tú eres samaritano. ¿Contestó algo el Señor acerca
de esa ofensa? No. El Señor pasó por alto esa
ofensa. Esa era una ofensa menor. Y es
posible que hubo muchas razones por las cuales el Señor Jesús
pasó por alto esa ofensa. Hermanos, la Biblia no registra
la cantidad de insultos que el Señor Jesucristo sufrió. y es
la única vez que registra que le llamaron samaritano no hay
una lista pero yo estoy seguro que el señor sufrió una gran
cantidad de insultos y el señor Jesús aquí le dicen samaritano
hermano eso era algo muy ofensivo para un judío que le dijeran
samaritano si usted recuerda un poco de la historia después
del reinado de Salomón se fue el reino se dividió y judá juda fue en cautiverio y después
los reyes mandaron gente para poblar las otras diez tribus
y empezaron a mezclarse y había sangre judía pero estaban mezclados
con paganos Ellos aceptaban ciertos, ellos no aceptaban a los profetas
porque decía, ahí decía que la ciudad de Dios era Jerusalén
y ellos hicieron su propia ciudad para adorar. Recuerde que eso
lo habló la mujer samaritana con el Señor Jesucristo. Pero
recuerde que El Señor Jesucristo fue y predicó
a los samaritanos. Y la mujer samaritana se convirtió
al Señor y fue a dar testimonio. Y había una iglesia. Después
Felipe fue a predicar y ahí había una iglesia. Y una de las razones
era el Señor Jesucristo tenía buen juicio. Y a pesar de que
para un judío de su tiempo eso era un insulto sumamente grave.
Note algo triste. En primer lugar, ahí se marca
una pauta de actitudes del corazón. Las personas, cuando ya no tienen
argumentos, terminan haciendo ofensas y descalificaciones.
Es que los judíos ya no tenían argumentos. Es que nada los tenía
contentos. Si Jesús tocaba la flauta, estaba
mal. Si Jesús lloraba, estaba mal. Si Jesús, lo que Jesús hiciera,
todo estaba mal. Absolutamente todo. Y ya, no
habiendo argumentos, y le dicen al Señor, No decimos bien que
eres samaritano y el señor pasa por alto como una ofensa menor.
Es muy probable que el señor lo hizo, uno, porque él tenía
desde el principio un pueblo de todo linaje, de toda lengua,
de todo pueblo y de toda nación, y no era alguien demasiado sensible
para herirse. Él vino para identificarse con
su pueblo. Por amor a gente elegida por
Dios dentro de los samaritanos, Él pasó por alto esa ofensa. Es posible que lo que motivara
a estos era porque le traían celos al Señor, y pues el Señor
acaba de tener un éxito ministerial entre los samaritanos. Pero no
importaba cuál fuera la ocasión, el Señor Jesús pasa por alto
la ofensa. Pero hay una ofensa que el Señor
Jesús no pasa por alto, y es cuando a ellos les dicen, tienes
demonio, estás endemoniado. Y hermanos, Muchas veces pensamos
que estar endemoniado es... Yo espero que ninguno de nosotros
pensamos que un endemoniado es uno que de pronto se agarra en
la silla acá y empieza a temblar y a hacer ruidos así extraños
y a caerse en el suelo. Recuerde que dice la escritura
que Satanás entró en Judas. y no se agarró fuerte de la silla
ni empezó a hacer ruido ni siquiera estaba fuerte Satanás entró en
Judas y él se salió y se fue y Jesús está de acuerdo con algo
aquí con los que lo están acusando Jesús está de acuerdo en enseñarnos
cuál es la característica del que está endemoniado o del que
está influido por el demonio Y esa característica dice Jesús,
yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre y vosotros me deshonráis.
Yo no busco mi gloria y hay quien la busca y juzga. De ciertos,
de ciertos digo que el que guarda mi palabra nunca verá muerte. Y la característica es, el que
busca su propia gloria está influenciado del demonio. Y sabe Judas, no hizo nada de lo que usualmente
uno piensa que se debería hacer, pero Judas buscaba su propia
gloria, y él pensó ser el secretario de finanzas en el reino. Él pensó
cuando este ungido patea a los romanos, pues yo voy a tener
poder, yo voy a administrar las finanzas del reino. Y de pronto
se da cuenta de que éste está yéndose a la cruz, y dice pues
yo tengo que sacar alguna compensación de estos tres años. Así nada
más, ¿no? Y él se levanta y se va en busca
de su propia gloria y vende al Maestro. Hermano, mirar al Señor
Jesús, que su influencia sea en nuestro corazón. Aprende de
mí que soy manso y humilde de corazón, y haréis descanso y
paz para vuestras almas. Este es el bendito Señor Jesús,
que pasa por alto la ofensa por amor, por la gloria de su nombre. Este es el bendito Señor Jesús,
que no hay nada de malo en que busque su propia gloria, porque
Él es glorioso, porque Él es hermoso, porque Él es sublime,
porque Él es uno con su Padre, porque Él es la luz del mundo,
porque Él es santo, Él es perfecto, porque Él viene a esta tierra
y Él vive la vida que el hombre no es capaz de vivir. Ese es
el bendito Hijo de Dios. Que el Señor nos ayude a mirarlo
como es Él, el más hermoso de los hijos de los hombres. Que
nosotros podamos enamorarnos de Él, en lugar de estar enamorados
de nosotros mismos. La influencia del demonio es
aquel que está enamorado de sí mismo. Pero el Señor Jesús no
hace mal en buscar su gloria. Y Él dice, no sólo yo busco mi
gloria, mi Padre busca mi gloria. Y el Padre está buscando la gloria
de su Hijo. Y el Padre le dice, besad al
Hijo. Y el Padre le dice, yo voy a exaltarte sobre las naciones.
Pídeme y te voy a darte por herencia, porque Él es digno. Hermano,
el Señor Jesucristo es digno. Es el Cordero que fue inmolado.
Es el que vino para cargar nuestros pecados en su cuerpo sobre el
madero. Y que el Señor nos ayude a quienes somos su pueblo a verlo
así. Hermano, que de verdad examinemos en nuestro corazón si el Señor
nos es atractivo. o si todavía no vemos atractivo
en Él para desearle. Si en verdad nuestro corazón
está ardiendo por el Señor Jesucristo y el deseo de seguir cerca del
Señor Jesucristo, y ni un otro deseo, sino solamente el deseo
por estar cerca y más cerca de Aquel que es la luz verdadera
que alumbra a todo hombre. El no buscar satisfacernos con
pequeñas luces, sino con la luz del mundo, con el sol de justicia. que podamos admirarle. Él es
el que tiene cordura. Él es el que tiene buen juicio.
Y, hermano, no es pretexto si alguien no tiene buen juicio.
La Escritura dice, si alguno tiene falta de sabiduría, pídala
a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y les será dado. Ven al Señor Jesucristo. Él ha
sido hecho para su pueblo sabiduría de Dios, justificación, santificación
y redención. Ven al Señor Jesucristo y que
seamos todos verdaderamente hallados en el Señor Jesucristo. Amén. Vamos a orar.

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Joshua

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