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Quien nos separara del amor de Cristo?

Romans 8:35
Joel Coyoc December, 7 2022 Video & Audio
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Joel Coyoc December, 7 2022
Estudios en Romanos

El sermón "¿Quién nos separará del amor de Cristo?" predicado por Joel Coyoc se centra en la doctrina de la seguridad de la salvación, enfatizando la inquebrantable naturaleza del amor de Cristo y su papel central en la vida del creyente. El predicador argumenta que, a través de Romanos 8:35-39, Pablo proporciona una lista exhaustiva de pruebas que no pueden separar al creyente del amor de Cristo, como tribulaciones, angustias y persecuciones. Los versículos iniciales de Romanos 8 establecen la base de la no condenación para aquellos que están en Cristo, resaltando la obra redentora y la gloria de la resurrección de Jesús. La importancia de este mensaje radica en su capacidad para brindar esperanza y consuelo a los cristianos, asegurándoles que nada, ni siquiera el sufrimiento, puede interrumpir su relación con Dios.

Key Quotes

“Amas a Cristo. No espero que me contesten, pero es una pregunta que nos debemos hacer constantemente.”

“Nada nos puede separar del amor de Cristo. El apóstol Pablo procura dar una amplia lista y dice: ¿quién nos separará del amor de Cristo?”

“Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.”

“Hermanos, pensar constantemente en el amor de Cristo. ¿Has pensado hoy en el amor de Cristo?”

Sermon Transcript

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capítulo ocho dice la palabra de Dios ahora
pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús los que no andan conforme a la carne, sino conforme al
Espíritu. Porque la ley del Espíritu de
vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la
muerte. Porque lo que era imposible para
la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando
a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado,
condenó al pecado en la carne. para que la justicia de la ley
se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne,
sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne
piensan en las cosas de la carne, pero los que son del Espíritu
en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne
es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto
a los designios de la carne, son enemistad contra Dios, porque
no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. Y los que
viven según la carne, no pueden agradar a Dios. más vosotros
no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que
el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu
de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros,
el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el Espíritu
vive a causa de la justicia. y si el espíritu de aquel que
levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó
de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos
mortales por su espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos,
deudores somos no a la carne para que vivamos conforme a la
carne. Porque si vivís conforme a la
carne, moriréis. Mas si por el Espíritu hacéis
morir las sobras de la carne, viviréis. Porque todos los que
son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el Espíritu
de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis
recibido el Espíritu de adopción por el cual clamamos Abba Padre. el Espíritu mismo da testimonio
a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, y si hijos, también
herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si
es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él
seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las
aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria
venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo
ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de
los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada
a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó
en esperanza. Porque también la creación misma
será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa
de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación
gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.
Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos
las primicias del espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros
mismos. esperando la adopción, la redención
de nuestro cuerpo, porque en esperanza fuimos salvos, pero
la esperanza que se ve no es esperanza, porque lo que alguno
ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos,
con paciencia lo aguardamos, y de igual manera el espíritu
nos ayuda en nuestra debilidad, Pues que hemos de pedir como
conviene no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por
nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones
sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la
voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los
que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a
los que conforme a su propósito son llamados. porque los que
antes conoció también los predestinó para que fuesen hechos conforme
a la imagen de su hijo, para que él sea el primogénito entre
muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos
también llamó, y a los que llamó a éstos también justificó, y
a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué pues
diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién
contra nosotros? el que no escatimó ni a su propio
hijo, sino que lo entregó por todos nosotros. ¿Cómo no nos
dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos
de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién
es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará
del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución,
o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito,
por causa de ti somos muertos todo el tiempo, somos contados
como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas,
somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. por
lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles,
ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor
nuestro. Amén. Bueno, llevamos algún tiempo
meditando el capítulo 8 de Romanos. En verdad es uno de los capítulos
más hermosos, más llenadores de esperanza. Empieza con declaraciones
sorprendentes e importantes. Mucha gente Cuando se le pregunta si él,
si tiene seguridad de su salvación, la seguridad de estar con el
Señor, de ir al cielo cuando muera, mucha gente suele contestar
y decir, no lo sé, Dios sabe dónde me va a poner cuando muera.
Y claro que es cierto que Dios sabe dónde nos va a poner cuando
muramos. Él sabe todas las cosas. Algunos
creen que los creyentes son arrogantes cuando hablan de seguridad, de
salvación. Sin embargo, este pasaje de los
más impactantes, la cúspide del Éverest, la presentación y la
proclamación más clara del Evangelio en toda la Escritura, es la epístola
de los romanos, teniendo un punto de clímax en el capítulo ocho.
Y empieza el versículo uno con la verdad de No hay, dice, ahora
pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al
Espíritu. Y acercándonos a la parte final
de este capítulo, que está lleno de promesas maravillosas, con
la promesa más grande que es, y sabemos que a los que aman
a Dios todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforman
su propósito son llamados. Y hemos estado hablando acerca
de cuál es el cimiento de este gran edificio. Y no es nada más
que la obra misma de Dios, esa obra bendita de salvación que
es segura para su pueblo, esa obra que el Señor Jesucristo
consumó en la cruz, esa misma obra que culminó con su gloriosa
resurrección y ascensión. El Evangelio no es sólo que Cristo
murió, sino es que Cristo también resucitó. Él vive. De hecho,
el apóstol Pablo, cada vez que cita acerca de la muerte del
Señor Jesucristo, lo hace. hablando de la resurrección como
lo hace en el versículo treinta y cuatro Cristo es el que murió
más aún el que también resucitó y llegamos a otra gran pregunta
y nuestro tema esta noche es justamente la pregunta ¿Quién
nos separará del amor de Cristo? ¿Quién nos separará del amor
de Cristo? Quisiera que pudiéramos reflexionar
primeramente en dos, dos preguntas de diagnósticas. Esta pregunta
con que empieza el versículo treinta y cinco, ¿quién nos separará
del amor de Cristo? Esta pregunta nos manda directamente
al inicio del versículo veintiocho, y sabemos que a los que aman
a Dios todas las cosas les ayudan a bien. Y la primer pregunta
diagnóstica es, Amas a Cristo. No espero que me contesten, no
tienen que contestarme audiblemente, pero es una pregunta que nos
debemos hacer constantemente. Amo verdaderamente al Señor Jesucristo. Dice, ¿Quién nos podrá separar? ¿Quién nos separará del amor
de Cristo? ¿Quién nos separará del amor de Cristo? Si alguien
es objeto del amor de Cristo, sin duda ese alguien ama al Señor
Jesucristo. De hecho, nosotros le amamos
a Él porque Él nos amó primero. No es que nosotros hayamos amado
a Dios, sino que Él nos amó a nosotros y envió a Su Hijo en propiciación
por nuestros pecados. Quizá estemos reflexionando en
la pregunta, y la pregunta sea, ¿Por qué la pregunta? Porque
estamos hablando de promesas maravillosas, de seguridad inquebrantable,
del hecho de que no hay ninguna condenación, del hecho de que
nadie nos puede condenar, podemos ser acusados pero nunca condenados
porque tenemos a Cristo como nuestro abogado, porque su presencia
del Cristo resucitado intercede por nosotros ante el Padre y
sigue Esta pregunta que nos llena de esperanza. ¿Quién nos separará
del amor de Cristo? una prueba de que somos objeto
del amor de Cristo es que nosotros le amamos a Él porque Él nos
amó primero. Y quizá estemos pensando, bueno,
nadie le ama de manera perfecta. Eso es verdad. Si hay algo con
que siempre vamos a estar en deuda con el Señor es en deuda
de amor hasta que estemos con Él. La pregunta no es si la amamos
de manera perfecta, sino la pregunta es, ¿es Cristo tu tesoro? El Señor Jesucristo dijo, porque
donde está su tesoro, allí está su corazón. Es Cristo en verdad
el tesoro de nuestra vida. Vemos a Cristo como el ser más
valioso. Vemos a Cristo en verdad como
el ser más digno de confianza. Vemos a Cristo aquel lugar donde
nosotros hallamos nuestro deleite. Cuando hacemos balance en nuestra
vida, vemos como inestimable valor conocer a Cristo Jesús. Es interesante que en ese pasaje
Pablo está hablando en términos de contabilidad y dice, el inestimable
valor de conocer a Cristo Jesús mi Señor, por amor del cual todo
lo demás ha perdido su brillo. Todo lo demás no es tan intenso,
es pensar ¿Qué es aquello que en
verdad produce gozo en mi corazón? ¿Es Cristo el gozo de mi corazón? ¿Puedo decir, diste alegría a
mi corazón mayor que la de ellos cuando abunda su grano y su mosto?
¿Es Cristo en verdad mi tesoro? Una de las cosas que tenemos
que reconocer, hermanos, es que a veces nosotros solemos pensar
más en el mundo, que el mundo material es real porque lo vemos. Pero el mundo espiritual que
no vemos es igual de real, a pesar de que no lo vemos. Y hermanos,
la pregunta es, ¿amas a Cristo porque has experimentado en verdad
que Él te amó primero? ha sido en verdad alcanzado por
su amor, y en verdad, aunque le debemos amor, amas a Cristo. Es Él el motivo de tu vida, de
tu corazón. Él es el deseo que impulsa tu
corazón. Es triste que algunos necesitamos
algunas personas y de hecho algunas iglesias han inventado hacer
grandes eventos grandes conferencias y cosas como ir a campamentos
y cosas que en sí mismo no hay nada de malo en ello pero haciendo
cosas para motivar el corazón pero no es suficiente motivo
cristo murió por mí Cuando Cristo debió descargar toda Su ira sobre
mí, pisarme, ejecutar venganza sobre mí, Él me amó con amor
eterno. ¿No es suficiente motivo para
mi vida el hecho de que Él haya dejado posición, gloria y honor
por rescatar al pecador? cuando lo único que merecíamos
de él era condenación, él nos amó con amor eterno. Y la siguiente
pregunta es, nos relaciona siempre con el versículo 28, que dice,
sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a
bien, esto es, a los que conforman su propósito son llamados. ¿Has
sido llamado por Dios? La pregunta no es si has escuchado
alguna vez a alguien predicando y que te llame al arrepentimiento.
La pregunta es, ¿ha sido eficazmente llamado por su Espíritu? ¿Ha
obrado el Espíritu Santo de tal forma en tu corazón que te ha
dado convicción de quién es el Señor Jesucristo? ¿De quién eres
tú? ¿De quién es Dios el Padre? ¿De
qué es lo que Dios el Padre demanda y que Él demanda perfección y
demanda una justicia mayor que la de los escribas y fariseos?
¿Has visto a Cristo precioso y has visto tu vida de pecado
terrible. Cuando nosotros vemos la santidad
del Señor Jesucristo, no hay más por qué esconder el pecado,
sino venir corriendo al Señor Jesucristo, porque la sangre
de Jesucristo, Su Hijo, nos limpia de todo pecado. has visto así
al Señor Jesucristo y entonces miras cuán peligroso eres para
ti mismo y sigues persistentemente viniendo al Señor Jesucristo
porque escuchas la voz del llamado del buen pastor, no la voz de
un predicador, sino la voz del buen pastor aplicada por el Espíritu
Santo a tu corazón. Que se ha cumplido en ti lo que
dice el Señor Jesucristo. Mis ovejas oyen mi voz y yo las
conozco y me siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán
jamás. Y es justamente lo mismo que
está hablando el versículo. ¿Quién nos separará del amor
de Cristo? Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco y me siguen. Yo les doy vida eterna. Sus ovejas
oyen su voz. Él las conoce. Sus ovejas, hay
algo que marca la vida de sus ovejas. Todas las marcas descritas
en el capítulo 8 de Romanos, que el Señor Jesucristo lo dijo
en corto, oyen mi voz y me siguen. Las ovejas de Dios no son aquellas
personas que alguna vez han tomado una decisión y después del día
siguiente de esa decisión alguien tiene que ir a tocar su puerta
a las ocho de la mañana y decir despierta porque hoy es domingo
te vine a buscar para llevarte a la iglesia y después lo tienen
que ir a buscar en la tarde otra vez y el día que no lo van a
buscar pues no aparece y y está una persona ahí detrás de él
arriándolo para que venga esa no es señal de una oveja La señal
de una oveja está siguiendo al Señor Jesucristo. Su vida está
cada día conformándose conformidad al Señor Jesucristo. El propósito
para el cual Él nos ha salvado es para hacernos conforme a la
imagen de Su Hijo, y Él nos está conformando cada día. Somos transformados
de gloria en gloria en la medida que vemos al Señor Jesucristo,
pero todo inicia con el hecho de que en verdad Él nos ha dado
vida por Su Espíritu, de que en verdad nos ha llamado eficazmente
por Su Espíritu. Y estas preguntas son importantes
para saber de cualquier manera que tú respondas, tanto si respondes,
sí, amo a Cristo, como si respondes, sí, he sido llamado, como si
la respuesta es no a las dos preguntas. Este mensaje es para
ti de cualquier forma, porque Dios siempre está llamando. Y
una de las cosas es el amor de Cristo. Cuando pensamos en el
amor de Cristo, ¿y quién nos separará del amor de Cristo?
¿Quién puede separarnos del amor de Cristo? En verdad es nadie. Nadie puede separarnos del amor
de Cristo. El apóstol Pablo procura dar
una amplia lista y dice, el apóstol Pablo dice, ¿quién nos separará
del amor de Cristo? Y después viene una lista en
base a preguntas. Pero es interesante que en el
versículo treinta y seis, el apóstol Pablo va a citar algo
y dice, como está escrito, por causa de ti somos muertos todo
el tiempo, somos contados como ovejas de matadero, como está
escrito. como está escrito. Hermanos,
tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento hay
una perfecta unidad, hay una misma enseñanza de verdad bíblica
en ambos tiempos. Dios, porque Dios es el mismo
de ayer, de hoy y de siempre, y el apóstol Pablo está citando
algo que está escrito, está escrito en el Salmo cuarenta y cuatro,
ahí específicamente está citando el versículo veintidós del Salmo
cuarenta y cuatro, pero ¿por qué Pablo está citando esto después
de hacer algunas preguntas? Dice, tribulación o angustia,
nos puede separar del amor de Cristo, o persecución, o hambre,
o desnudez, o peligro, o espada, Como está escrito, por causa
de ti somos muertos todo el tiempo. Hermano, venir al Señor Jesucristo
no significa simplemente venir para ir al cielo. En primer lugar,
significa ser conformado a la imagen del Señor Jesucristo.
Hay algunas preguntas importantes que nosotros tenemos que ubicar
en el contexto de este pasaje. Dice, versículo 32, dice, el
que no es catimón y a su propio hijo, sino que lo entregó por
todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las
cosas? Esos son versículos que de pronto a personas le gusta
mucho, porque piensan que, pues, los creyentes, allá hay una promesa
de que van a andar con todas las cosas. O sea, tú puedes tener
lo que quieras. No, todas las cosas son las que
están en la lista. Nos va a dar el que no es catimón
y a su propio hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.
¿Cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Y cuáles
son esas cosas? pues todas las que Cristo ganó
para nosotros. Pero juntamente con esas todas
cosas están todas las cosas que obran para nuestro bien para
hacernos más parecidos al Señor Jesucristo. Y aparece una lista
de esas cosas que el Señor va a considerar cuando son necesarias.
Aunque ahora por un poco de tiempo, dice Pedro, si es necesario tengáis
que ser afligidos en diversas pruebas. para que sometida a
prueba vuestra fe, la cual mucho más precioso que el oro, el cual,
aunque perecedero, se prueba con fuego, sea hallada en alabanza,
gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. Y justamente habla
del amor de Dios, dice, a quien amáis, porque le amamos porque
él nos amó primero sin haberle visto en quien amáis sin haberle
visto en quien en quien creyendo aunque ahora no lo veáis es mi
tesoro porque él produce gozo os alegráis con gozo inefable
y glorioso obteniendo el fin de vuestra salvación de vuestra
fe que es la salvación de vuestras almas hermanos que nadie nos engañe. El Señor Jesucristo habló siempre
con la verdad. El Señor Jesucristo dijo, en
el mundo tendréis aflicciones. El Señor Jesucristo no nos salvó
simplemente para ir al cielo, nos salvó para hacernos conforme
a la imagen de su Hijo. Y el Señor está usando nuestros
gozos, nuestras tristezas, Nuestros sufrimientos terribles para una
sola cosa, hacernos cada vez más parecidos al Señor Jesucristo.
Y el creyente está constantemente creciendo a la imagen del Señor
Jesucristo. Hoy está de moda personas que pretenden decir,
si estás enfermo, horas estás enfermo. Algunos empiezan diciendo,
estás enfermo porque no horas. una señora por ahí se paró a
decir que sus hijos nunca se han enfermado y nunca han ido
a un doctor porque ella ora por sus hijos y pues seguramente
le dolerá a algunos padres que si se les han enfermado y también
oran por sus hijos pero la verdad es que el hecho de que oremos
por nuestros hijos no quiere decir que nunca se van a enfermar
no hay tal promesa en la escritura Podemos considerar que la enfermedad
de hijos, de padres que Dios ha salvado, que aman a Dios y
son objeto del amor de Dios, pues son una tribulación, son
angustia, pero eso no nos puede separar del amor de Dios. No
hay tal cosa como Si oras, pero de todos modos estás enfermo,
te va mal, es porque no tienes fe. Porque hay gente que pretende
decir, es porque no oras con fe que estás enfermo. Otros procuran
decir, ah, seguro que tienes un pecado oculto, por eso no
te va bien. Por eso es que estás todo el
tiempo enfermo. Pero nada de eso, hermanos. Yo
quisiera que fuéramos al Salmo 44. y ver que aún en el antiguo pacto
dice el Salmo cuarenta y cuatro cuando empieza, oh Dios, con
nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado las obras
que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos, tú con tu mano
echaste las naciones y los plantaste a ellos, afligiste a los pueblos
y los arrojaste, porque no se apoderaron de la tierra por su
espada, ni su brazo los libró, sino tu diestra y tu brazo, y
la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos. Una de
las cosas que tenemos que recordar es, lo que sucedió en el antiguo
pacto, que Dios hizo con el pueblo de Israel, son figuras de lo
que Dios está haciendo hoy con el verdadero Israel. Y sabe,
los padres hablaban a sus hijos, le habían contado las obras maravillosas
de Dios, como los padres creyentes hoy hablan a sus hijos de las
obras maravillosas de salvación, cómo Él nos salvó. Cómo nuestra
salvación no es por nuestra fuerza, por nuestra inteligencia, no
es nuestra espada, dicen, sino es porque Él nos ha dado esa
salvación. Y esa salvación se va a cumplir
el día cuando estemos una multitud de todo linaje lengua pueblo
y nación y cuando la tierra sea llena de su gloria como las aguas
cubren la mar y eso son figuras y está hablando de creyentes
que pueblo que se gozan el señor y dice versículo 4 tú o dios
eres mi rey manda salvación a jacob por medio de ti sacudiremos a
nuestros enemigos en tu nombre hoy haremos a nuestros adversarios
porque no confiar en mi arco ni mi espada me salvará y no
sólo en que él les dio la tierra no sólo en el pasado confiamos
en dios y nos seguimos confiando en dios a pesar de que tenían
enemigos seguían confiando en dios versículo 7 pues tú nos
has guardado en de nuestros enemigos y has avergonzado a los que nos
aborrecían En Dios nos gloriaremos todo el tiempo y para siempre
alabaremos tu nombre. Pero algo sucedió. ¿Y qué sucedió? Todas las cosas
obran para bien. Nada nos puede separar del amor
de Dios que es en Cristo Jesús. Pero nos has desechado y nos
has hecho avergonzar. Y no sales con nuestro ejército.
Nos hiciste retroceder delante del enemigo y nos saquean. Y
nos saquean para sí los que nos aborrecen Nos entregas como ovejas
al matadero Y nos has esparcido entre las naciones Has vendido
a tu pueblo de balde Nos regalaste, o sea, ni siquiera cobraste nada
Dice, no exigiste ningún precio Nos pones por afrenta de nuestros
vecinos Por escarnio y por burla de los que nos rodean Nos pusiste
por proverbio entre las naciones Todos al vernos menean la cabeza
cada día Mi vergüenza está delante de mí Y la confusión de mi rostro
me cubre por la voz del que me vitupera y deshonra por razón
del enemigo y del vengativo todo esto nos ha venido y estábamos
en pecado nos faltaba fe dice todo esto nos ha venido y no
nos hemos olvidado de ti y no hemos faltado a tu pacto ¿No se habían olvidado del Señor?
¿Seguían esperando en el Señor? ¿Eso quiere decir que no era
por falta de fe? ¿No se habían apartado del pacto? ¿Eso quiere
decir que estaban viviendo en obediencia a Dios? ¿Estaban siendo
obedientes? Dice, no se ha vuelto atrás nuestro
corazón, ni se ha apartado de tus caminos nuestros pasos. Estaban
mis ovejas, oye mi voz, yo las conozco y me siguen. ¿Estaban
viviendo como ovejas del Señor? Nada de eso hemos hecho para
que nos quebrantases en lugar de chacales, y nos cubrieses
con sombra de muerte. Si nos hubiésemos olvidado del
nombre de nuestro Dios, o alzado nuestras manos a Dios ajeno,
ni siquiera hemos alzado nuestra mano a Dios ajeno, porque Él
conoce los secretos del corazón, Y dice después, pero por causa
de ti nos matan cada día. Somos contados como ovejas para
el matadero. Versículo que está citando el
apóstol Pablo. Ahí en el versículo treinta y
siete, treinta y seis. Dice, despierta, pero aún así
confiamos en el Señor. ¿Por qué duermes, Señor? Despierta,
no te alejes para siempre. ¿Por qué escondes tu rostro y
te olvidas de nuestra aflicción y de la opresión nuestra? Porque
nuestra alma está agobiada hasta el polvo y nuestro cuerpo está
postrado hasta la tierra. Pero seguimos confiando en ti. Levántate para ayudarnos y redímenos
por causa de tu misericordia. Hermanos, La aflicción es, porque
este es un mundo de aflicción, el Señor no nos ha salvado para
salvarnos de las aflicciones y las tribulaciones. Algunas
personas quieren enseñar hoy día que la iglesia va a ser librada
de la tribulación. ¿Qué privilegio tienen los creyentes
del siglo XXI que no tuvieron los de 19 siglos que han pasado
tribulación? La verdad es que nada nos va
a separar del amor de Cristo. El Señor, el salmista dice ciertamente
algo. si el enemigo nos ataca y somos
contados como ovejas del matadero, es por causa de ti. Y, hermanos,
cuando Cristo es nuestro tesoro, cuando atesoramos al Señor Jesucristo,
nos mantenemos fieles porque Él es digno. No importa si tenemos
que morir, Él es digno. Mi gozo está en Él. No importa
que las cosas no vayan, nada nos va a separar de ese amor.
Su amor es lo más precioso que podemos tener, más que vivir
una vida de confort, una vida sin llanto, tribulación, o angustia,
o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada. Como está
escrito, por causa de ti somos muertos todo el tiempo, somos
contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas,
somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Somos más que vencedores por
medio de aquel que nos amó. Hemos vencido y nuestro gozo
está en él. Podemos estar atribulados, pero
no afligidos. Podemos estar derribados, pero
no destruidos. Podemos estar entristecidos,
pero siempre gozosos, dice el apóstol Pablo. Podemos decir
con el profeta, porque se nos ha abierto el camino al lugar
donde está la misma presencia de Dios. Dice, en tu presencia
hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para siempre. Podemos
decir con el profeta, aunque la higuera no florezca ni en
las vides haya fruto, aunque las vacas sean quitadas de los
corrales y las ovejas de la majada, con todo, yo me alegraré en Jehová
y me gozaré en el Dios de mi salvación. Hermano, cuando pensamos,
las aflicciones del tiempo presente no se pueden comparar a la gloria
venidera, pero no olvides algo, las aflicciones del futuro, las
aflicciones del futuro para aquel que no ha sido llamado, Las aflicciones
del futuro para aquel que no ha confiado en el Señor tampoco
son comparables. Tampoco se pueden comparar a
las aflicciones del día de hoy. Pero hermanos, nada nos puede
separar del amor de Dios. Y si tú examinas tu vida delante
de Dios, Y tú amas a Cristo porque Él te amó primero. Si tú has
sido llamado. Si tú estás viviendo, siguiendo,
oyendo la voz del Buen Pastor y siguiendo sus pasos. Hermano,
lo que te aflige No se compara a la gloria venidera. Hermano,
nada te puede separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús.
Y todas esas cosas están vencidas. Somos más que vencedores por
medio de Aquel que nos amó. Antes, en todas estas cosas,
somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Hermanos,
pensar constantemente en el amor de Cristo. ¿Has pensado hoy en
el amor de Cristo? Tenemos himnos que nos hablan
del amor de Cristo. Qué hermoso es en el día pensar,
maravilloso es el gran amor que Cristo el Salvador derramó en
mí. Siendo rebelde y pecador, yo de su muerte causa fui. Pensar,
grande, sublime, inmensurable amor, por mí murió el Salvador. Poder pensar, yo quisiera hablarte
del amor de Cristo, pues en Él hay un amigo fuerte y fiel. Por
Su gracia transformó mi vida entera. Lo que en esta vida soy
lo debo a Él. Nadie pudo amarme como Cristo.
Es incomparable Su amistad. Sólo Él pudo redimirme del pecado
por Su amor y Su bondad. Y pensar en la mañana, cuando
despiertes, Cristo me ama. Cristo me amó, Cristo me amará,
porque nada puede separarme del amor de Cristo. Nada. Nada puede
separarme, ni la tribulación, ni la angustia, ni la persecución,
ni el hambre, ni la desnudez. Y hermanos, cuando pensamos,
ni peligro o espada. Y a veces de pronto hay gente
que le gusta hablar y pensar en los héroes de la fe. Y hay
gente que habla y dice, y nos gusta pensar en que los que conquistaron
ciudades, los que hicieron huir ejércitos, los que pues taparon
las bocas del león. Pero se nos olvida, se nos olvida
que la lista de los héroes de la fe no termina allí, hebreos. Capítulo once. Y bueno, empieza desde el versículo
17, pero versículos 23, por ejemplo, dice, Por la fe Moisés, cuando
nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque
le vieron un niño hermoso, y no temieron el decreto del rey.
Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija
de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios,
que gozar de los deleites temporales del pecado. teniendo por mayores
riqueza el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios,
porque tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó
a Egipto, no temiendo la ira del rey, porque se sostuvo como
viendo al invisible. Por la fe celebró la pascua y
la expersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos
no los tocase a ellos. Por la fe pasaron el Mar Rojo
como por tierra seca, e intentando los egipcios hacer lo mismo,
fueron ahogados. Por la fe cayeron los muros de
Jericó, después de rodearlos siete días. Por la fe Raab la
ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo
recibido a los espías en paz. ¿Y qué más digo? Porque el tiempo
me faltaría contando de Gedeón, de Barak, de Sansón, de Jefté,
de David, así como de Samuel y de los profetas, que por fe
conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas,
taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo
de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes
en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros, las mujeres
recibieron sus muertos mediante resurrección, más otros Y hermanos,
a veces hay quienes piensan que ahí se terminan los héroes de
la fe, pero dicen más otros. Fueron atormentados. ¿Qué nos
podrá separar del amor de Cristo? ¿Tribulación? ¿Angustia? ¿Persecución? No aceptando el rescate a fin
de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios
y azotes, y además de esto, prisiones y cárceles. Fueron apedreados,
aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada. Anduvieron
de acá para allá, cubiertos de pieles de ovejas y de cabras.
Pobres, angustiados, maltratados, de los cuales el mundo no era
digno. errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas
y por las cavernas de la tierra, y todos estos, aunque alcanzaron
buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido, proveyendo
Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados
a parte de nosotros. Hermanos, que nos separará del
amor de Cristo. Él es digno, Él me amó, Él me
ama con amor eterno. Lo único que puede sostenerlos
en medio de la aflicción es que en verdad ha sido objeto del
amor de Cristo. Aquellas personas que cuando
viene la dificultad huyen, pues es que no es que perdieron su
salvación, es que sencillamente nunca tuvieron esa salvación.
Porque aquel que ha sido amado y por lo tanto ama al Señor,
nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero. Aquel que
ha sido efectivamente llamado, aquel a quien Cristo se le ha
revelado, no ve que haya otra cosa que sea de mayor valor.
Puede ser amenazado. Se le puede ofrecer muchos honores. Sin embargo, él ve como el honor
más valioso, el honor de morir fiel a su Señor, porque Cristo
lo sostiene. Cuando pienso en los amigos de
Daniel, ellos se mantuvieron fieles al Señor por causa del
amor que Dios tenía a ellos. Ellos le amaban a Él. Para ellos
era importante su gloria, su honra y su honor. Y Nabucodonosor
dijo que pues los iba a echar al horno si ellos no y les quiso
dar una segunda oportunidad y ellos dijeron seguramente ellos pensaron
él me ama y nada nos puede separar de su amor el fuego del horno
no nos puede separar de su amor y le dijeron al rey, rey no tienes
que darnos otra oportunidad no nos vamos a hincar ante la imagen
que has hecho Dios a quien nosotros servimos,
puede librarnos. Y algo interesante, ellos no
tenían una promesa específica. Sin embargo, ellos dijeron, puede
librarnos si así es su voluntad. Pero si no nos libra, de todos
modos, Él me ama. Y la muerte, la muerte no nos
va a separar del amor de Cristo. Ellos tenían la misma convicción
de Pablo. Para mí, el vivir es Cristo,
el morir es ganancia. Y los echaron al horno. Y nada
los separó del amor de Cristo. Ahí estaba uno que parecía al
hijo del hombre. Y esa era una manifestación del
Señor Jesucristo. El amor de Cristo. ¿Quién nos
puede separar del amor de Cristo? Ni el horno calentado siete veces
más de lo normal no puede separarnos del amor de Cristo. William Carey, que servía al
Señor como misionero en la India. Él era inglés, y él había traducido
la Biblia a varios idiomas que se hablaban en la India. Y la
reina de Inglaterra le ofreció a él ser embajador de Inglaterra. Y William Carey le dijo al señor
y a la reina, por causa del amor de Cristo, él, ella dijo, él
le dijo a la reina, contestando la invitación para ser embajador,
y él, su respuesta fue, señora, agradezco su intención y su ofrecimiento. Pero no quiero, no quiero bajar de categoría no quiero
humillarme aceptando ser embajador de la reina de inglaterra cuando
yo ya soy embajador del rey de reyes y señor de señores hermanos
había buen sueldo mucha comodidad imagínate ser el rey el embajador
de la reina de inglaterra pero eso lo hace el amor de cristo
nada, ni ofrecimientos de chantaje o de cosas atractivas, porque
amamos a Cristo y su amor y pensamos en Cristo. Y hermanos, que Dios
nos ayude a pensar cada día en la mañana, Él me amó y murió
por mí. Él me ama y está conmigo todos
los días hasta el fin del mundo. Cuando sea el mediodía, recuerda,
Cristo murió por mí. Me ama. Él me amó, me ama. Él me amó desde la eternidad.
Y Él va a concluir la obra que ha comenzado en mí. Y poder estar
constantemente pensando, cuando hay aflicción, recordar Él lo
está haciendo por amor para que yo me parezca cada vez más a
Él y nada me puede separar del amor de Cristo antes en todas
estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó Termina el apóstol Pablo diciendo,
por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni
ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada, ni
siquiera yo mismo puedo saltar y arrebatarme de la mano. del
Padre, del Hijo y del Sello del Espíritu Santo, nos podrá separar
del amor de Dios que es en Cristo y sólo en Cristo, Jesús Señor
nuestro. Fuera del Señor Jesucristo, es
mejor que no nos encontremos con Dios. Porque fuera del Señor
Jesucristo, Dios es fuego consumidor. Solo hay abundante redención,
abundante perdón y misericordia por causa del Señor Jesucristo. Ahora pues, ninguna condenación
hay para los que están en Cristo Jesús. Vamos a orar.

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Joshua

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