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JC

La seguridad de los escogidos

Romans 8:33-34
Joel Coyoc December, 4 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc December, 4 2022
Estudios en Romanos

La predicación de Joel Coyoc, titulada "La seguridad de los escogidos", se centra en el concepto de la seguridad eterna de aquellos que son elegidos por Dios, según Romanos 8:33-34. Coyoc argumenta que la seguridad del creyente no depende de sus méritos, sino de la obra redentora de Cristo, quien justifica y no permite que los escogidos sean condenados. A través de las Escrituras, Coyoc resalta la obra de Cristo en relación con la justificación y la intercesión, señalando que, a pesar de las acusaciones del diablo, es Dios quien justifica, lo que hace imposible cualquier condenación. Este entendimiento proporciona a los creyentes una profunda paz y confianza en su salvación, subrayando la importancia de volver continuamente a las verdades del Evangelio, especialmente en tiempos de prueba.

Key Quotes

“La seguridad de los escogidos de Dios es una seguridad que, en primer lugar, no descansa en los escogidos en sí mismo, sino descansa en la obra que Dios ha hecho.”

“Dios el Padre es quien declara justos a pecadores malvados y culpables como nosotros.”

“Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”

“Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.”

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la carta del apóstol Pablo a los romanos Romanos capítulo ocho la palabra de Dios dice ahora
pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús los que no andan conforme a la carne, sino conforme al
Espíritu. Porque la ley del Espíritu de
vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la
muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil
por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne
de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne. para que la justicia de la ley
se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne,
sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne
piensan en las cosas de la carne, pero los que son del Espíritu,
en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne
es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto
los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque
no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. Y los que
viven según la carne no pueden agradar a Dios. más vosotros
no vivís según la carne, sino según el Espíritu. Si es que
el Espíritu de Dios mora en vosotros, y si alguno no tiene el Espíritu
de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros,
el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el Espíritu
vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de Aquel que
levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó
de los muertos a Cristo Jesús, vivificará también vuestros cuerpos
mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos,
deudores somos no a la carne para que vivamos conforme a la
carne. Porque si vivís conforme a la
carne moriréis, mas si por el Espíritu hacéis morir las sobras
de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados
por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis
recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor,
sino que habéis recibido el espíritu de adopción por el cual clamamos
Abba Padre, el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu
de que somos hijos de Dios, y si hijos, también herederos, herederos
de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente
con Él, para que juntamente con Él seamos glorificados. Pues
tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables
con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.
Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la
manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue
sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa
del que la sujetó en esperanza. Porque también la creación misma
será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa
de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación
gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.
Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos
las primicias del espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros
mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos,
pero la esperanza que se ve no es esperanza, porque lo que alguno
ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos,
con paciencia lo aguardamos. Y de igual manera el Espíritu
nos ayuda en nuestra debilidad, pues que hemos de pedir como
conviene no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por
nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones
sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la
voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los
que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a
los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que
antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme
a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre
muchos hermanos. y a los que predestinó a éstos
también llamó, y a los que llamó a éstos también justificó, y
a los que justificó a éstos también glorificó. ¿Qué pues diremos
a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién
contra nosotros? el que no es catimón y a su propio
hijo, sino que lo entregó por todos nosotros. ¿Cómo no nos
dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos
de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién
es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará
del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución,
o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito,
por causa de ti somos muertos todo el tiempo. Somos contados
como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas,
somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por
lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles,
ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor
nuestro. Amén. Versículos treinta y tres y treinta
y cuatro dice, ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios
es el que justifica, ¿Quién es el que condenará? Cristo es el
que murió, más aún el que también resucitó, el que además está
a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. Y nuestro tema hoy es la seguridad
de los escogidos, la seguridad de los escogidos. Una de las cosas que nosotros
necesitamos es, necesitamos constantemente volver a la misma verdad. No
hay más verdad que predicar y no hay cosa que es más necesaria
para el creyente que escuchar vez tras vez el Evangelio. Es
nuestra responsabilidad no sólo escuchar, sino aún en medio de
las aflicciones y en medio del diario vivir, predicarnos una
y otra vez el Evangelio verdadero. es en el Evangelio que está la
seguridad de los escogidos de Dios. El apóstol Pablo, en el
versículo 33, empieza con una pregunta que dice, ¿Quién acusará
a los escogidos de Dios? ¿Dios es el que justifica? ¿Quién
es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por nosotros. Si usted mira bien,
la seguridad de los escogidos de Dios es una seguridad que,
en primer lugar, no descansa en los escogidos en sí mismo,
sino descansa en la obra que Dios ha hecho. Dice, ¿Quién acusará
a los escogidos de Dios? Y después va hablando acerca
de las obras de salvación. Leímos un Salmo para empezar
que dice, grandes cosas ha hecho Dios con nosotros. Estaremos
alegres. Y podemos estar alegres porque
la cosa más grande que Dios ha hecho es la obra de salvación. Cuando Dios obra en la creación,
por ejemplo, Dios habló y dijo, sea la luz y fue la luz. Y Dios
fue haciendo toda la creación por la... Él hablaba y las cosas
venían a la existencia. Sin embargo, cuando la Escritura
habla de su obra de salvación, dice que el Señor desnudó su
santo brazo. Una de las obras más impresionantes,
que tristemente el hombre no le da la valoración necesaria,
es cuando Dios da vida a alguien que está muerto en delitos y
pecados. Es una obra tan grande que dice la Biblia que hay más
gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente. Pero los hombres
quieren tener más gozo por ver un cojo que se levanta de la
silla de ruedas. Pero la obra más grande es el
milagro de salvación, de dar resurrección de muertos espirituales
a vida espiritual. Y toda nuestra seguridad, la
seguridad de los escogidos, está basado en su obra. Él justifica. Entonces, si Él justifica, nadie
puede condenar. nuestra seguridad descansa en
la obra del padre que justifica basado en la obra de su hijo
que murió para conseguir tal justificación y no solamente
murió sino que él resucitó y además hoy vive y está vivo a la diestra
de Dios y está intercediendo por sus escogidos. Quisiera que
pudiéramos pensar en las preguntas que están ahí y pudiéramos reflexionar
acerca de lo que significa cada pregunta. La primer pregunta
del apóstol Pablo es, ¿Quién acusará a los escogidos de Dios?
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Y uno pudiera pensar,
pues nadie acusará a los escogidos de Dios, pero hay una verdad
bíblica y es que hay quien nos acusa. Hay alguien que es llamado
el acusador de los hermanos. dice la biblia en apocalipsis
capítulo 12 versículo 10 entonces hay una gran voz en el cielo
que decía ahora ha venido a la salvación el poder y el reino
de nuestro dios y la autoridad de su cristo porque ha sido lanzado
fuera el acusador de nuestros hermanos el que los acusaba delante
de nuestro dios día y noche Una de las cosas que nosotros
hemos de reflexionar es el apóstol Pablo ha estado describiendo
a lo largo del capítulo, de hecho empieza hablando de seguridad.
Cuando él empieza este capítulo dice ahora pues ninguna condenación
hay para los que están en Cristo Jesús. y después él va a describir
a aquellos que están en Cristo Jesús para los cuales no hay
condenación, aquellos que Dios ha justificado, aquellos que
Dios ha justificado son los que no andan conforme a la carne,
sino conforme al Espíritu. Y va a hacer una descripción,
ellos tienen el Espíritu de Dios que les guía. Ellos se ocupan
de las cosas del Espíritu. Ellos piensan en las cosas del
Espíritu. Ellos han crucificado a la carne
con sus pasiones y deseos. Ellos no son deudores a la carne
para que vivan conforme a la carne. Si se vive conforme a
la carne pues se va a morir. Y si se vive conforme al Espíritu,
pues viviréis, porque el Espíritu de vida en Cristo Jesús nos ha
librado de la ley del pecado y de la muerte. No hemos recibido
el Espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino
que hemos recibido el Espíritu de adopción por el cual clamamos
Abba Padre. Y Él va haciendo esta... cómo
se ven aquellos para los que no hay condenación, aquellos
que son escogidos de Dios y para los cuales hay una seguridad
en las obras de Dios, y ciertamente ellos son acusados. Y en verdad
que el creyente es, el creyente es santo, es justo, pero el creyente
aún sigue batallando con el pecado. Quisiera que pudiéramos reflexionar
en un asunto. Hermano, todo pecado secreto
en la tierra. Yo no sé si usted había pensado,
pero todo pecado secreto en la tierra es un escándalo público
en el cielo. Cuando el creyente peca, Satanás
se presenta ante Dios para acusar. Y aunque él es padre de mentira,
lamentablemente muchas veces somos acusados y la acusación
es verdadera. Y no obstante que él acusa, no
obstante que él hace un escándalo público, no obstante la Escritura
dice, no hay condenación. Dice, en Job capítulo uno, versículo
seis al doce, dice, el pasaje un día vinieron a presentarse
delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también
Satanás, y dijo Jehová a Satanás, ¿de dónde vienes? Respondiendo,
Satanás a Jehová dijo, de rodear la tierra, y de andar por ella,
y Jehová dijo a Satanás, ¿no has considerado a mi siervo Job,
que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto, recto,
temeroso de Dios, y apartado del mal? Respondiendo, Satanás
a Jehová dijo, ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le ha acercado
alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus
manos has dado bendición, por tanto sus bienes han aumentado
sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y
toca todo lo que tiene y verás si no blasfema contra ti en tu
misma presencia. Dijo Jehová a Satanás, y aquí
todo lo que tiene está en tu mano. Solamente no pongas tu
mano sobre él. Y salió Satanás de delante de
Jehová. Y algunas veces, cuando pecamos,
Él nos acusa falsamente. Otras veces hace acusaciones
como el tipo que hizo a Job, pero recuerde que estamos en
el contexto de que aún la malice de Satanás, Dios soberano, usa
para hacer bien a sus escogidos. Y sabemos que a los que aman
a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Y lejos de lograrse una
condenación para Job, se logró un buen propósito. Job fue humillado. Si bien moralmente Job es descrito
como alguien justo, Job aprende. Job es... aprende a mirar que
él tenía un conocimiento acerca de Dios que había oído, de oídas
había oído, pero ahora mis ojos se ven, por tanto me aborrezco
y me arrepiento en polvo y ceniza. ¿En verdad tenemos un acusador?
¿En verdad tenemos que pensar que nuestros pecados secretos
son un escándalo público en el cielo pero en verdad pensar que
los escogidos de dios dios está obrando para su bien aún la malicia
de satanás aún cuando él quiere hacer daño él es como un perro
con una cadena y él no puede hacer más allá de donde se le
suelta la cadena la siguiente pregunta que presenta
el apóstol pablo es quién es el que condenará ¿Quién es el
que condenará? A pesar de que hay acusación,
a pesar de que muchas veces esa acusación puede ser verdadera,
los escogidos de Dios no pueden ser condenados, porque por causa
de la obra de Dios, dice, Dios es el que justifica, Dios el
Padre es quien declara justos. declara justos a pecadores malvados
y culpables como nosotros. Y lo que Dios hace no es hacerse
de la vista gorda, no es barrer nuestros pecados y esconderlos
bajo la alfombra, ignorándolos. Dios declara justo y lo declara
sobre la base de la obra de Dios el Hijo. Dios el Hijo nos ha
vestido de su justicia. Dios el Hijo ha cargado sobre
sí nuestra maldad, nuestros pecados. Dice el himno que cantamos, dice
él su celeste hogar abandonó, dejando posición, gloria y honor
de todo esto se despojó por salvar al pecador. Personas indignas
como nosotros, personas que únicamente merecíamos la condenación, la
ira de Dios, Y el Señor nos miró con esa rica misericordia, porque
Él nos había escogido en amor en Cristo desde antes de la fundación
del mundo. Y Él vino justamente para salvar
a sus escogidos. Llamará su nombre Jesús porque
Él salvará a su pueblo de sus pecados. Él vino a morir por
un pueblo que el Padre había escogido y había amado con amor
eterno desde antes de la fundación del mundo. y el vino a morir
por sus ovejas dice yo soy el buen pastor el buen pastor su
vida da por sus ovejas sobre esa obra el padre dios el padre
declara justos porque somos vestidos de su justicia justificados pues
por la fe tenemos paz para con dios por medio de nuestro señor
jesucristo dios el padre declara justo dios el hijo nos viste
de su justicia para que podamos ser declarados justos. Dios,
el Hijo, carga nuestros pecados. El conflicto más grande en la
Escritura es que aquel que declara justo al impío es una abominación. ¿Cómo Dios Santo puede declarar
a gente culpable como nosotros justos? Si se viola eso es violar
el principio más básico de justicia. La verdad es que, lo he dicho
otras veces, pero imagine que usted llega a su casa y de pronto
encuentra a alguien que está saliendo con las manos goteando
de sangre. Cuando usted entra, ve que su
familia está muerta. Y usted sale rápidamente y lo
logra atrapar. Y una vez que usted lo atrapa,
lo lleva al juez. Y resulta que de pronto el juez
dice, ¿sabes qué? Yo soy un juez de amor, así que
este hombre está perdonado. usted no se quedaría tranquilo.
Yo soy seguro que usted gritaría y diría que eso no es justo.
Yo soy seguro que usted iría a los periódicos y a muchos lugares
a tratar de hacer público que hay un juez que no es justo,
porque ese hombre es culpable, pero ese juez está diciendo que
él es juez de amor y por eso lo está declarando justo. Eso
no es lo que Dios hizo. lo que Dios hizo fue que Él nos
declaró justos sobre la base de que nuestros pecados fueron
castigados. ¿Cómo Dios hizo para no violar
Su justicia? Pues Dios lo hizo castigando
nuestros pecados. El Señor Jesús llevó nuestros
pecados en Su cuerpo sobre el madero. La Biblia tanto en Isaías
como en Pedro dice, Pedro citando a Isaías, va diciendo la misma
verdad que dice todos nosotros nos descarriamos como ovejas,
cada cual se apartó por su camino, cada quien hizo lo que le dio
la gana. Pero Jehová, dice, cargó en él el pecado de todos nosotros.
El castigo de nuestra paz fue sobre él y por su llaga fuimos
nosotros curados. Dice la Biblia que fue el justo
por los injustos. Dios le hizo pecado para que
nosotros fuésemos hechos la justicia de Dios en él. ¿Quién es el que
condenará? A pesar de que puede haber alguien
que nos acusa, no hay condenación porque Dios nos ha declarado
justos sobre la base de la justicia de su Hijo. Él vivió la vida
que no somos capaces de vivir, y Él nos ha vestido de su justicia. El himno que cantamos dice, hoy
anotemos la condenación, Jesús es mi Señor y yo suyo soy. Vivo en Él que es mi salvación,
vestido en su justicia voy. Voy confiado, no en mi propia
justicia. El Señor Jesús dijo a la gente
en su día, les dijo, si ustedes no tienen una justicia mayor
que la de sus escribas y fariseos, pues no hay esperanza para ustedes.
y se requiere una justicia mayor que la de los escribas y fariseos.
Ahí estaba Pablo, que tenía una justicia de la cual decía, si
alguien tiene de qué gloriarse en la carne, yo más. Empieza
a decir, pero después él dice, ya no quiero ser hallado en esa
justicia. porque esa justicia no es justicia, porque no hay
justo ni a uno, porque no hay quien busque a Dios. El apóstol
Pablo dice, yo quiero ser hallado en la justicia que es por la
fe del Señor Jesucristo. La única justicia mayor que la
de los escribas y fariseos es la justicia del Señor Jesucristo,
y esa justicia le es dada a aquellos que Dios justifica, le es dada
a los escogidos de Dios cuando ellos escuchan la voz de Dios
por su palabra, por la proclamación del Evangelio, y Él les da vida
por el Espíritu Santo, ellos son vestidos de la justicia del
Señor Jesucristo. Esos 33 años de vida justa, de
cumplimiento de la ley, Él no vino para abrogar la ley, sino
para cumplirla, y Él cumplió la totalidad de la ley. Y esa
justicia que el Señor ganó, le es otorgada a su pueblo. Aquellos
que creen en el Señor Jesucristo, aquellos que confían en el Señor
Jesucristo, son vestidos en la justicia del Señor Jesucristo.
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por
medio de nuestro Señor Jesucristo. Él, el Señor Jesucristo, siendo
justo, murió como un injusto. Olas de ira, pasaron sobre él
en el tiempo más oscuro de toda la eternidad, el día en que Dios
el Padre cortó la comunión con su hijo amado por causa de que
él fue hecho pecado. No solamente que Dios le dio
la espalda, sino Dios descargó su ira sobre su hijo amado, por
causa de los pecados de su pueblo. Es por causa de que, de esa obra,
que Dios declara justo, y entonces no hay condenación. Ahora, pues,
ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. dice el versículo 34, ¿quién
es el que condenará? Cristo es el que murió, el Padre
lo hace basado sobre la obra de su Hijo, el Señor Jesucristo,
sobre su muerte sustitutoria, Él nos sustituyó, Él ocupó nuestro
lugar, Él murió en lugar de nosotros, cada uno de nosotros debió sufrir
esa esa muerte, cada uno de nosotros debió sufrir la muerte eterna,
Si nosotros cada uno hubiera muerto en una cruz, no hubiéramos
pagado ningún pecado. Pero el Señor es de valor infinito,
y Él, siendo Dios hecho hombre, Él puede cargar con los pecados
de Su pueblo. Él, Cristo, es el que murió,
más aún, el que también resucitó. Cristo vive. Esa es nuestra esperanza. Si Cristo no resucitó, entonces
van a... es nuestra fe. Somos los más
dignos de conmiseración. Pero Cristo vive. Más de 500
personas le vieron como el Cristo resucitado. Él comió delante
de sus discípulos. Se narran en el final de Juan,
principio de Hechos de los Apóstoles y en los Evangelios, como Cristo
resucitado. y cómo Él ascendió al cielo y
fue visto por los hermanos cuando Él ascendía al cielo. Cristo
vive, Él está sentado a la diestra de Dios y lo que Él hace hoy
día es, ¿qué pasa con las acusaciones? Dice la Biblia, ahí el versículo
34, Cristo es el que murió, más aún el que también resucitó,
el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede
por nosotros. ¡Qué gran bendición saber que
tenemos un abogado! El apóstol Juan dice, Dice, estas
cosas les escribo para que no peguéis, pero si alguno hubiere
pecado, abogado tenemos para con el padre, a Jesucristo el
justo, el cual es la propiciación por nuestros pecados, y no solo
por los nuestros, sino por los de todo el mundo, ante las acusaciones. A lo largo de la historia, Satanás
ha acusado, el señor dice a Abraham, Abraham es mi amigo, y el diablo
dice, ¿Cómo puedes decir que ese es tu amigo? Mira qué cobarde
es que puso en peligro a su esposa. Mira qué barbaridad que él, pues,
tuvo un hijo nacido fuera del matrimonio. ¿Cómo puede ser tu
amigo? Dice el señor, David es mi hijo. ¿Cómo puedes decir que es tu
hijo? Dice David, él tiene un corazón conforme a mi corazón.
Mira qué hizo. Mira él. y después lo mandó a
asesinar, Y hablando de cada uno de nosotros,
Satanás tiene sus propias acusaciones. Pero Dios puede decirlo basado
en el hecho de que Cristo murió por nosotros. Él llevó los pecados
de Abraham. Él llevó los pecados de David.
Él llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero. Los
pecados de su pueblo han sido castigados. Una de las cosas
que tenemos que tener con mucha claridad es ningún solo pecado
jamás quedará sin castigar. Los pecados de todos aquellos
que han creído en el Señor Jesucristo han sido castigados en la cruz
del Calvario, en la persona del Señor Jesucristo. Y hemos sido
librados de la ira. Por eso la Escritura dice, el
que cree en el Hijo tiene la vida. Pero el que rehúsa creer
en el Hijo no verá la vida, sino la ira de Dios está sobre él.
Dios va a castigar los pecados. Hay gente que dice, aquí lo haces,
aquí lo pagas. Es mentira. es totalmente mentira. No es verdad que aquí lo haces
y aquí lo pagas. Así como las aflicciones del
tiempo presente, dice el versículo 18 del capítulo 8, pues tengo
por cierto que las aflicciones del tiempo presente son comparables
con las glorias venideras que nosotros han de manifestarse.
De igual forma, Los tormentos de los incrédulos
no son comparables en nada a los sufrimientos que puedes experimentar
en esta vida. La ira de Dios es terrible. Dios
es fuego consumidor. Quisiera leer un pasaje en Apocalipsis. porque los creyentes tenemos
una esperanza en que Cristo vive, tenemos una esperanza en que
Él intercede por nosotros, y cuando el diablo viene y nos acusa,
Él está a la diestra de Dios. Y hermanos, no nos imaginemos
que el Señor empieza a presentar defensa como hace un abogado
y empieza a hablar. Él no tiene necesidad de decir
nada. Su presencia intercede por nosotros. Él ha dado satisfacción
a la justicia. Él ha roto el acta de los decretos
que estaba con contra nosotros los ha clavado y los ha exhibido
públicamente en la cruz él no tiene que decir nada es su presencia
suficiente para interceder por nosotros dice el salmo 19 perdón
apocalipsis 19 dice después de esto una gran voz de gran multitud
en el cielo que decían, aleluya, salvación, honor y gloria, y
poderes son del Señor nuestro, Dios nuestro, porque sus juicios
son verdaderos y justos, pues ha juzgado a la gran ramera que
ha corrompido la tierra con su fornicación, y ha vengado la
sangre de sus siervos de la mano de ella. Otra vez dijeron, aleluya,
el humo de ella sube por los siglos de los siglos. y los 24
ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron
a Dios que estaba sentado en el trono y decían, amén, aleluya. Y salió del trono una voz que
decía, alabad a nuestro Dios todos sus siervos y los que le
teméis, así pequeños como grandes. Yo oí como la voz de una gran
multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de
grandes truenos que decía, aleluya, porque el Señor nuestro Dios
Todopoderoso reina. Gocémonos y alegrémonos, y démosle
gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa
se ha preparado, y a ella se le ha concedido que se vista
de lino fino, limpio, resplandeciente, porque el lino fino es las acciones
justas de los santos. Y el ángel me dijo, escribe,
bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero.
Y me dijo, estas son palabras verdaderas de Dios. Yo me postré
a sus pies para adorar, y él me dijo, mira, no lo hagas. Yo
soy consiervo tuyo y de tus hermanos que retienen el testimonio de
Jesús. Adora a Dios, porque el testimonio de Jesús es el espíritu
de la profecía. Entonces vi el cielo abierto,
y aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel
y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama
de fuego, y había en sus cabezas muchas diademas, y tenía un nombre
escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una
ropa teñida en sangre, y su nombre es el Verbo de Dios. Y los ejércitos
celestiales vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le
seguían en caballos. De su boca sale una espada aguda
para herir con ella a las naciones, y Él las regirá con vara de hierro,
y Él pisa el agar del vino del furor de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo
tiene escrito este nombre, Rey de reyes y Señor de señores.
Y vio un ángel que estaba en pie en el sol y clamó a gran
voz diciendo, a todas las aves que vuelan en medio del cielo,
venid y congregaos a la gran cena de Dios, para que comáis
carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, y carnes
de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos,
pequeños y grandes. y vía a la bestia, a los reyes
de la tierra y a sus ejércitos reunidos para guerrear contra
el que montaba el caballo y contra su ejército. Y la bestia fue
apresada y con ella el falso profeta, que había hecho delante
de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron
la marca de la bestia y habían adorado su imagen. Estos dos
fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde
con azufre, los demás fueron muertos con espada que salía
de la boca del que montaba el caballo y todas las aves se saciaron
de las carnes de ellos dice el versículo 15 de su boca salen
espada aguda para herir con ella las naciones y él las regirá
con vara de hierro y él pisa el lagar del vino del furor de
la ira del dios todopoderoso ningún pecado quedará sin castigo
y esa es una descripción de aquel que murió pero que también resucitó
y y que además intercede por nosotros. Hermanos, qué bendición
es saber que Él es nuestro abogado en lugar de nuestro juez. Pero
si rehusas creer en el Señor Jesucristo, tú vas a experimentar
lo que dice aquí, cuando Él pise la garra de la ira del Dios Todopoderoso. Eso que está describiendo el
Apocalipsis es el cumplimiento del Salmo 2, que dice, ¿Por qué
se amotina la gente si los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán
los reyes de la tierra y príncipes consultarán unidos contra Jehová
y contra su ungido, diciendo, rompamos sus ligaduras y echemos
de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se
reirá, el Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos
en su furor y los turbará con su ira. Pero yo he puesto mi
Rey sobre Sion, mi santo monte. Yo publicaré el decreto. Jehová
me ha dicho, mi hijo eres tú, yo te engendré hoy. Pídeme y
te daré por herencia las naciones y como posesión tuya los confines
de la tierra. Los quebrantarás con vara de
hierro, como vasija de alfarero los desmenuzarás. Ahora pues,
oh reyes, sed prudentes, admitid amonestación jueces de la tierra,
servid a Jehová con temor, alegraos con temblor, honrad al Hijo para
que no se enoje y perezcáis en el camino, pues se inflama de
pronto su ira. Bienaventurados todos los que
en él confían. Te ha llamado Dios y has venido
a la confianza en el Señor Jesucristo. Es el Señor Jesucristo tu abogado,
eres uno de sus escogidos, y tienes esa gran seguridad de saber que
aquel que tiene un título que es Rey de Reyes y Señor de Señores,
en lugar de ser tu abogado es, en lugar de ser tu juez, es tu
abogado. En lugar de ser tu juez, en lugar de que experimentes
su ira que se inflama de pronto, puedas experimentar la bienaventuranza,
bienaventurados todos los que en él confían. Es confiado en
Cristo y sólo en Cristo. Estás confiando en algo más que
en el Señor Jesucristo. Que Dios nos guarde de tener
confianzas que no sean solamente en Cristo y en su obra perfecta
de salvación. El pasaje que acabo de leer describe
la actitud siempre del hombre contra Dios. Eso sucedió cuando Cristo vino
a esta tierra. Y eso sigue sucediendo hoy día.
Cuando dice rompamos sus ligaduras y echemos de nosotros sus cuerdas.
Hoy día hay un afán del hombre de decir, tiremos todo lo que
es moralmente correcto y vamos a hacer nuevas leyes. El hombre
intentando despojarse a nivel mundial, tratando de promover
leyes que son contrarias a la verdad de Dios. Leyes contra
la naturaleza, leyes contra la revelación de Dios. Y Dios, Dios
está riendo. El Señor se ríe. Al Señor no
le quita eso la paz. Tendrá el momento cuando eso
se cumpla. Dice, se inflama de pronto su
ira. Apocalipsis dice que va a pisar el lagar. Él viene otra
vez, y Él no viene a nacer otra vez en un pesebre. Él viene como
el rey de reyes. Es majestuoso el pasaje. Habla
como Él va a venir en un caballo blanco y con justicia pelea.
Él va a venir como el león de la tribu de Judá. Y hermanos,
qué bendición es saber que el león de la tribu de Judá, ese
que es rey de reyes y señor de señores, es nuestro hermano,
somos coherederos con él, que él es nuestro abogado, que él
es quien murió por nuestros pecados, pero que también resucitó, y
que él está sentado a la diestra de Dios y su presencia intercede
por nosotros, y hallamos ahí una bendita seguridad de saber
Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús. Estás en Cristo Jesús, estás
confiando plenamente en la obra del Señor Jesucristo, estás escuchando
la voz del buen pastor, ese buen pastor que da su vida por las
ovejas, que bendita seguridad tienen los escogidos de Dios,
que han oído la voz del buen pastor, que están descritos en
todo el capítulo ocho de Romanos. hermanos que podamos confiar
en cristo y sólo en cristo en cristo está la justicia mayor
que la de los escribas y fariseos y uno de los campeones de los
fariseos después que vio a cristo y su justicia no quiso más ser
hallado en su propia justicia él quería ser hallado en la justicia
que es por la fe del señor jesucristo Vamos a cantar el himno que cantamos
en la mañana. Maravilloso.

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Joshua

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