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JC

A los que justifico a estos también glorifico

Romans 8:28-30
Joel Coyoc November, 23 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc November, 23 2022
Estudios en Romanos

El sermón titulado "A los que justifiqué, a estos también glorifico" por Joel Coyoc aborda la doctrina de la glorificación dentro del contexto de la salvación, utilizando Romanos 8:28-30 como la base principal. Coyoc enfatiza que aquellos que han sido justificados por Dios también serán glorificados, lo cual es un componente esencial de la teología reformada, que sostiene la seguridad eterna de los creyentes elegidos. Argumenta que la glorificación es el proceso mediante el cual los creyentes son transformados para reflejar la imagen de Cristo y experimentan la restauración a un estado superior al de Adán, apoyándose en afirmaciones claras de la Escritura, como Romanos 8:30 y 2 Corintios 3:18. La significancia práctica de este mensaje radica en la certeza y el ánimo que brinda a los creyentes en medio de sus sufrimientos, destacando que todo obra para su bien y que su destino final es la gloria, lo cual les proporciona esperanza y fortaleza en la fe.

Key Quotes

“La promesa que está en el versículo 28, todas las cosas les ayudan a bien, aquí, a los que aman a Dios, a los que son llamados conforme a su propósito.”

“El propósito de poder estar mirando esta gran promesa... a los que justificó, a estos también glorificó.”

“La glorificación del pueblo de Dios predestinado, llamado y justificado es absolutamente cierta. Ninguno se puede perder.”

“Cuando Dios glorifica a un ser humano, le concede el privilegio de contemplar su infinita belleza y asemejarse a Él.”

Sermon Transcript

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la carta del apóstol pablo a
los romanos romanos capítulo ocho dice la palabra de dios ahora
pues NINGUNA CONDENACIÓN HAY PARA LOS QUE ESTÁN EN CRISTO
JESÚS, LOS QUE NO ANDAN CONFORME A LA CARNE SINO CONFORME AL ESPÍRITU. Porque la ley del espíritu de
vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la
muerte. Porque lo que era imposible para
la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando
a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado,
condenó al pecado en la carne. para que la justicia de la ley
se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne,
sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne
piensan en las cosas de la carne, pero los que son del Espíritu,
en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne
es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto
los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque
no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. Y los que
viven según la carne no pueden agradar a Dios. más vosotros
no vivís según la carne, sino según el Espíritu. Si es que
el Espíritu de Dios mora en vosotros, y si alguno no tiene el Espíritu
de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros,
el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el Espíritu
vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de Aquel que
levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó
de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos
mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos,
deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la
carne. Porque si vivís conforme a la
carne, moriréis. Mas si por el Espíritu hacéis
morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que
son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu
de esclavitud, para estar otra vez en temor, sino que habéis
recibido el espíritu de adopción por el cual clamamos Abba Padre. El espíritu mismo da testimonio
a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. y si hijos, también
herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si
es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él
seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las
aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria
venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo
ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de
los hijos de Dios. Porque la creación fue sujeta
a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó
en esperanza. Porque también la creación misma
será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa
de los hijos de Dios. porque sabemos que toda la creación
gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.
Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos
las primicias del espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros
mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. porque en esperanza fuimos salvos.
Pero la esperanza que se ve no es esperanza, porque lo que alguno
ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos,
con paciencia lo aguardamos. Y de igual manera el Espíritu
nos ayuda en nuestra debilidad. Pues que hemos de pedir como
conviene no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por
nosotros con gemidos indecibles. más el que escudriña los corazones
sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la
voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los
que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a
los que conforme a su propósito son llamados. porque a los que
antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme
a la imagen de su hijo, para que él sea el primogénito entre
muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos
también llamó, y a los que llamó, a éstos también justificó, y
a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué pues
diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién
contra nosotros? el que no escatimó ni a su propio
hijo, sino que le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos
dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos
de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién
es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará
del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución,
o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito,
por causa de ti, somos muertos todo el tiempo. Somos contados
como becas de matadero. Antes, en todas estas cosas,
somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. por
lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles,
ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor
nuestro. Amén. Estamos meditando los versículos
28 al 30, y si usted recuerda, estamos usando la figura de un
gran edificio. La promesa que está en el versículo
28, todas las cosas les ayudan a bien, aquí, a los que aman
a Dios, a los que son llamados conforme a su propósito. Y estamos
abundando en el asunto sobre qué descansa. Un gran edificio
necesita un gran cimiento. Y el tema hoy es a los que justificó,
a estos también glorificó. A los que justificó, a estos
también glorificó. El propósito El propósito de
poder estar mirando esta gran promesa, como un gran edificio
al cual ya no se le puede añadir más, y poder mirar sobre qué
base descansa, y poder crecer en nuestra confianza en el Señor,
y poder hallar nuestro gozo en el Señor, al punto de que no
importa qué es lo que llega a nuestra vida. Nada se compara Justamente
lo que Pablo está diciendo hoy como parte del cimiento a los
que justificó, a estos también glorificó. Si usted se fija en
el versículo 18, dice, pues tengo por cierto que las aflicciones
del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que nosotros
ha de manifestar. Y después, Él va a hacer una
descripción de qué son esas aflicciones del tiempo presente. Va hablando
de la persecución, de la aflicción, de cada cosa que llega a la vida
del creyente, cada sufrimiento, cada tribulación, cada angustia,
cada persecución, hambre, desnudez, el peligro, la espada, las matanzas
y todos los gemidos en nuestro cuerpo no redimido, todas nuestras
frustraciones, Todo ello no nos puede separar
del amor de Dios que es en Cristo Jesús. No puede quitarnos el
gozo que se encuentra en el lugar que se nos ha abierto que es
la presencia del Señor. todo obra para nuestro bien,
para hacernos fuertes en el Señor y gozosos en el Señor, a pesar
de que podamos perder la salud, a pesar de que podamos perder
quizá a un ser querido, a un hijo, a un amigo, o que nuestros
sueños sean destruidos, todo obra para nuestro bien. Ahora,
quisiera que pudiéramos pensar en el Salmo, dieciocho, versículo
treinta, treinta y uno, el el cimiento mismo de este edificio
es Dios mismo en él descansa nuestra nuestra confianza dice
en cuanto a Dios perfecto es su camino acrisolada la palabra
de Jehová escudo es a todos los que en él esperan El Señor mismo
es nuestro escudo. Versículo treinta y uno, porque
¿Quién es Dios sino solo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro
Dios? Y el cimiento más sólido es el
mismo Señor, Él es la roca. ¿Quién es la roca sino solo el
Señor? Quisiera leer de otra traducción
el pasaje que leímos, dice, la promesa del Señor resulta verdadera,
Él es escudo para todos los que se refugian en Él, porque ¿Quién
es Dios sino sólo el Señor? ¿Y quién es una roca sino nuestro
Dios? Y cuando pensamos en a los que
justificó, a estos también glorificó, vamos a a responder a cuatro,
cuatro preguntas. La primera pregunta es, ¿qué
es lo que sucede cuando Dios glorifica a un ser humano? ¿Qué
es lo que sucede cuando Dios glorifica a un ser humano? La
segunda pregunta es, ¿quiénes son los que Dios glorificará? La tercera pregunta es, ¿cómo
es esto un cumplimiento del nuevo pacto que Jesús certificó con
Su sangre? Y la cuarta pregunta, ¿qué sucede
cuando los creyentes tratan de aferrarse a la certeza de la
glorificación mientras rechazan la soberanía de la gracia? ¿Qué
sucede cuando un creyente trata de aferrarse a la certeza de
la glorificación mientras rechaza la soberanía de la gracia? ¿Qué
sucede cuando Dios glorifica a un ser humano? ¿Qué es lo que sucede cuando
Dios glorifica a un ser humano? Lo que sucede cuando Dios glorifica
a un ser humano es que Él nos restaura. a una posición mucho
más alta de lo que Adán perdió, Dios nos hace recuperar la razón
por la cual Él nos creó. Él nos creó para mostrar Su carácter. ¿Cómo es que Él nos glorifica? El apóstol Pablo explica y él
dice que ahora somos transformados de gloria en gloria. Ahora nosotros
vemos como a través de un espejo y quiero recordarle siempre que
el espejo que Pablo está hablando no es el espejo que usted tiene
ahora en su casa. Usted en un espejo en su casa
se ve pues con un detalle que no había en el tiempo del apóstol
Pablo. Los espejos que Pablo está hablando son espejos que
eran de metales pulidos, donde no se lograba esa calidad de
imagen que nosotros tenemos ahora en un espejo. Nosotros vemos
ahora oscuramente como a través de un espejo y somos transformados
de gloria en gloria. ¿Y qué es lo que nosotros observamos
que nos hace ser transformados de gloria en gloria? ¿Cómo es
que Él ¿Cómo es que Él nos glorifica? Él nos glorifica a través de que
Él se revela. Lo que sucede es Él se muestra
a nosotros en Cristo Jesús. Nosotros estábamos muertos en
delitos y pecados. No hay razón para que el ser
humano no crea en Dios. Es sabio creer en Dios, pero
es algo más que creer en Dios, es creerle a Dios. No obstante,
la creación está proclamando un potente mensaje acerca de
la existencia de Dios. Leímos el Salmo 19, y el Salmo
19 va hablando de las cosas que Pablo llama invisibles de Dios,
como su eterno poder y deidades, que se hacen claramente visibles
desde la creación del mundo. con un lenguaje que no es verbal
pero que es entendido no importa si usted habla maya habla chino
habla inglés dice no hay lenguaje ni palabra ni es oída su voz
pero por toda la tierra salió su voz y hasta el extremo del
mundo su palabra esa revelación es suficiente para dejar al hombre
sin excusa no obstante Dios ha dado una revelación especial
para mostrarse a través de su palabra. A través de su palabra
revelada, Él muestra su gloria. Dios, dice la Escritura, habiendo
hablado en otro tiempo, dice, a los padres por los profetas,
en estos posteriores días nos ha hablado por el Hijo, quien
es la imagen misma de su substancia y el resplandor de su gloria.
¿Qué es lo que sucede cuando Dios glorifica a un ser humano?
Lo que sucede es que Dios, primeramente, le da vida. un ser vivo, un hombre
vivo, espiritualmente vivo, ya está mostrando a Dios porque
Dios es vivo y verdadero. Dios le da fe para creer a él
que es el único que es digno de ser creído. Él comienza a
creer, pero Dios le muestra al Señor Jesucristo. Dios le muestra
algo que la Biblia llama la hermosura de su santidad. Dios le muestra
la hermosura de su santidad y entonces Aquel que ve eso, anhela, debe
ser el anhelo de nuestro corazón. Hubo un hombre en el Antiguo
Testamento que hizo, le pidió al Señor y le dijo, muéstrame
tu rostro. Y Dios le dijo, pues no te voy
a mostrar mi rostro. Pero Dios le permitió ver su
espalda. Ahora, a Dios nadie le vio jamás.
El unigénito Hijo que está en el seno del Padre, Él le ha dado
a conocer. ¿Qué sucede cuando Dios glorifica
a un ser humano? Dios empieza esa obra, esa obra
de transformarlo, de hacerlo una nueva creación en Cristo
Jesús para buenas obras las cuales Dios preparó de antemano para
que Él anduviese en ellas. Dice, la Escritura dice con claridad,
porque por gracias soy salvos por medio de la fe y esto no
de vosotros pues es don de dios y dicen no por obras para que
nadie se gloríe siempre me gusta llamar la atención en cuanto
a que el versículo dicen no por obras no dice buenas obras porque
No hay buenas obras en el hombre cuando no está en Cristo. Cuando
no ha sido recreado en Cristo Jesús, no hay buenas obras. El
hombre hace obras, y no importa que le podamos llamar buenas.
Dado que no reflejan el carácter de Dios, no son buenas obras. El único que puede hacer buenas
obras es aquel que está en el proceso ya de glorificación.
Aquel que es justificado, Dios ya lo está glorificando. Dios
está obrando todas las cosas para su bien, para hacerle el
mayor bien. La glorificación está expresada. en el versículo 29 dice, dice,
y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan
a bien, esto es, a los que conforman a su propósito son llamados,
y dice el versículo siguiente, Dice, porque a los que antes
conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme
a la imagen de su hijo. Y aquí, esto es la glorificación,
ser conformado a la imagen de su hijo, para que él sea el primogénito
entre muchos hermanos. y va a terminar a los que justificó,
también los glorificó, y lo que sucede es que Él se muestra a
ellos, y cuando ellos ven al Señor Jesucristo, ellos ven su
necesidad de Cristo, ellos oyen esa voz por Su voz, por Su palabra,
Él les da vida. Dice Santiago que nos hizo renacer
por la palabra de verdad. Y cuando Él nos da vida, empezamos
a crecer a la imagen del Señor Jesucristo. Y es un llamado,
dice, antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro
gran Dios y Salvador Jesucristo. Cuando Dios glorifica a sus hijos,
les hace algo como lo que hizo con Jesús cuando lo exaltó a
su diestra por encima de todo principado y autoridad. Él nos
da una parte de esa gloria. Por medio de Cristo hemos obtenido
acceso a esta gracia en la cual estamos firmes y nos gloriamos
en nuestra esperanza de la gloria de Dios, dice versículo dos del
capítulo cinco de Romanos. Algunos otros pasajes que nos
hablan en cuanto a esto, primera de Pedro, capítulo cinco, versículo
uno, Dice, ruego a los ancianos que
están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo
de los padecimientos de Cristo, que soy también participante
de la gloria que será revelada. Colosenses capítulo tres, versículo
cuatro, dice, Cuando Cristo vuestra vida se
manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con
Él en gloria. Cuando Dios glorifica a un ser
humano, le concede el privilegio de contemplar su infinita belleza
y asemejarse a Él tanto como pueda una criatura asemejarse
a Él, no lo veremos No lo veremos como vemos a través de una televisión
de esas de ahorita, ni como un espejo de los de ahora. Lo vamos
viendo y somos transformados de gloria en gloria. Cuando Cristo
en nuestra vida se manifieste, nosotros seremos manifestados
con él en gloria, cuando le podamos ver tal y como él es. Ahora,
¿qué es lo que sucede en la consumación de la glorificación? Es un hecho
ya consumado. Desde la perspectiva de Dios,
todo es presente. Nosotros estamos sentados ahora
aquí, pero si estás en Cristo, tal vez estás sentado y estás
sintiendo cansancio, tal vez dolor en tu rodilla, tal vez
dolor en tu cabeza, pero si estás en Cristo, ya ahora estás también
sentado en los lugares celestiales con Cristo, bendecido con toda
bendición espiritual. Ahora, No obstante, Pablo está
hablándonos de esperanza, de la consumación final que nada
de lo que sufrimos, nuestro mayor dolor de rodillas o de cabeza
o de páncreas o de lo que sea, no se va a comparar a la gloria
venidera. Y en esa consumación lo que sucede es que vamos a
recibir un cuerpo nuevo y glorioso, un cuerpo ya sin las limitaciones
que nosotros tenemos, un cuerpo que no va a ser más ocasión o
motivo de tentación. más específicamente cuando Dios
glorifica a una persona, le da a esa persona un cuerpo nuevo
y glorioso. Recuerde versículos anteriores,
el apóstol Pablo está explicando, por ejemplo, versículo 21 al
23 de este mismo capítulo 8, dice, porque también la creación
misma será libertad de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa
de los hijos de Dios, porque sabemos que toda la creación
gime a una y a una está con dolores de parto hasta ahora, y no sólo
ella, sino que también nosotros mismos que tenemos las primicias
del espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos,
esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo, la redención
de nuestro cuerpo. tener un cuerpo semejante al
cuerpo de la gloria suya. Filipenses capítulo 3 versículos
20 y 21 Nuestra ciudadanía está en los
cielos, desde donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo,
el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra para
que sea semejante al cuerpo de la gloria Suya, por el poder
con el cual también puede sujetar a sí mismo todas las cosas. Un cuerpo semejante al de la
gloria Suya. Alguna de las cosas que podemos
decir es un cuerpo que no va a envejecer, un cuerpo que no
se va a enfermar, muy probablemente un cuerpo que va a tener la capacidad
de, recuerde, el cuerpo glorificado del Señor Jesús llegó estando
las puertas cerradas y se puso en medio y les dijo, paz a vosotros. Primera de Corintios capítulo
quince, versículo cuarenta y dos, cuarenta y tres, Así también es la resurrección
de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en corrupción. Se siembra en deshonra, resucitará
en gloria. Se siembra en debilidad, resucitará
en poder. Y el versículo 29, de Romanos
8, Porque a los que antes conoció,
también los predestinó para que fuesen hechos conforme, conforme
a la imagen de la gloria suya. No más dolor, no más frustración
con la debilidad y el cansancio, no más discapacidades, no más
sillas de ruedas, no más muletas, nada de aparatos ortopédicos,
no importa cuán modernos sean los aparatos ortopédicos, no
va a haber necesidad de nada de eso. todos radiantes con la
belleza del Señor Jesucristo. ¿Qué pasa cuando Dios glorifica
a un ser humano? Recibe la belleza interior de
la santidad. Cuando Dios glorifica a sus hijos,
les da una belleza interior llamada santidad. La Biblia habla en
los salmos, dice, contemplar la hermosura de su santidad.
Y esto comienza ahora en nuestra vida. La gracia de Dios se ha
manifestado para salvación enseñándonos a decir no a la impiedad. Empieza
con un proceso de crecimiento a la imagen, a la semejanza del
Señor Jesucristo, un crecimiento en gracia. Y culmina cuando lleguemos
a la presencia de Cristo en nuestra muerte o en su segunda venida. estos pasajes, bueno, más que el pasaje, en
el versículo veintiocho, versículo treinta, algunos predicadores
han dicho que esta es una cadena de oro, son los eslabones de
una cadena, y en esta cadena el apóstol Pablo no usa no usa
la expresión que nos llama al crecimiento en la gracia, pero
lo que sí usa es la consumación o la meta final del crecimiento
en la gracia, que es la glorificación. Son eslabones que no pueden ser
rotos y es a los que llamó, a estos también justificó, a los que
justificó, a estos también glorificó. El proceso comienza desde el
momento en que Dios nos da vida. A partir de ese momento, Dios
empieza a obrar en el creyente. Él empieza a ser una nueva criatura,
con nuevas metas, nuevos pensamientos, nuevos conceptos en cuanto a
Dios, en cuanto a la vida. De modo que si alguno está en
Cristo, nueva criatura es las cosas viejas, pasaron, y aquí
todas son hechas nuevas. Segunda de Corintios 3, 18. Por tanto, nosotros todos, mirando
a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos
transformados de gloria en gloria en la misma imagen como por el
Espíritu del Señor. Nosotros, mirando a cara descubierta
como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de
gloria en gloria. Se nos ha revelado el Señor Jesucristo
y es el anhelo de nuestro corazón. Por eso Pablo quería conocer
al Señor Jesucristo para cada día ser transformado. Podemos
adorar mejor al Señor cuando en verdad le conocemos. Adorar
hermanos Es parte del proceso de glorificación. Es parte del
proceso de crecimiento en gracia. Y algo importante es adorar no
es simplemente venir y sentarnos y leer y cantar. Adorar es aquello
que se deriva de la emoción de conocer al Señor cada día. Adorar
es aquello que se deriva de que Dios te haga crecer en el entendimiento
de la obra de salvación del Señor Jesucristo. Y eso es la adoración,
y la adoración transforma. El Salmo 115 que leímos dice,
nuestro Dios está en los cielos, todo lo que quiso ha hecho. Y
dice, los ídolos de las naciones, dice, tienen ojos pero no ven,
tienen manos pero no palpan, tienen boca pero no hablan, oídos
tienen pero no oyen. Y dice, semejantes a ellos son
los que las hacen, y cualquiera que en ellos confían. La adoración
transforma. Y lo único que puede motivar
verdadera adoración a Dios es que estamos creciendo cada vez
en conocer al Señor. Entre más conocemos al Señor,
le podemos amar más. Entre más conocemos al Señor,
crece nuestra confianza en Él. Entre más conocemos al Señor,
crece nuestra admiración hacia Él. Y la adoración es algo importante
en la glorificación. Segunda de Corintios 4, versículo
16, 17. Dice, pero cuando se conviertan
al Señor, el velo se quitará. Antes de conocer al Señor, estábamos
ciegos. Dice, porque el Señor es el Espíritu,
y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Y hermanos, todo esto debe animarnos,
animarnos constantemente El Apóstol Pablo estaba animado
y podía ver las cosas. Él podía ver que aunque su tabernáculo
dice, el cuerpo nuestro se va desgastando, y es evidente. Ya
no somos los mismos que hace cinco años, ni casi cuatro. Tenemos
aflicciones, pero el apóstol Pablo, a pesar de que veía el
desgaste, él podía ver eso comparado con la gloria y decía, es leve
la tribulación momentánea. El mayor sufrimiento en esta
tierra no tiene punto de comparación con lo que Dios está haciendo
en la glorificación de aquellos que Él ha llamado, ha justificado. Una de las cosas importantes
es atención al Señor Jesucristo. Pablo anhelaba, por sobre cualquier
otra cosa, conocer al Señor Jesucristo. En la Escritura se nos llama
a poner los ojos, puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador
de la fe, porque es así como nosotros crecemos a la imagen
del Señor Jesucristo. Y algo grandioso es, la gente
dice, ver para creer, pero algo grandioso para nosotros es ver
para llegar a ser. Amados, ahora somos hijos de
Dios. Aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos
que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él. ¿Por
qué? Porque le veremos tal como Él
es. Ya no hará falta más la fe y
se consumará el hacer, la glorificación, el ser como Él es. Lo que Dios hace cuando nos glorifica
es compartir su propia gloria con nosotros. Nos da un cuerpo
nuevo y glorioso e imparte la belleza interior de la santidad. Por supuesto, en esta vida será
parcial y plenamente cuando el Señor Jesucristo venga o cuando
nosotros vayamos para estar con Él, cuando le veamos tal como
Él es. ¿Quiénes son los que Dios glorificará? Dice, a los que predestinó, a
estos también llamó, a los que llamó, a estos también justificó. a los que justificó, a estos
también glorificó. Aquellos que Dios glorificará
son aquellos que Él eligió en Cristo Jesús desde antes de la
fundación del mundo. Es aquellos que por el puro afecto
de Su voluntad para la avanza de la gloria de Su gracia, los
ha elegido en el Señor Jesucristo. No por obras de justicia que
ellos hubieran hecho, no por nada en nosotros porque
Dios es rico en misericordia Mateo 1 versículo 21 dice llamará su nombre Jesús porque
Él salvará a su pueblo de sus pecados. Aquellos que Dios glorificará
son aquellos que son el pueblo escogido de Dios por los cuales
el Señor Jesucristo vino a morir. El Señor Jesucristo es un Salvador
exitoso. El Señor Jesucristo vino y dijo,
tenía una obra que hacer. Y al final, Él dijo, he terminado
la obra que me diste que hiciese. Y esa obra es la obra de dar
a conocer al Padre y de salvar a todos los que el Padre le dio.
Dice, de lo que me diste, ninguno se perdió, sino el hijo de perdición
para que la Escritura se cumpliese. Aquellos que Dios predestinó,
Dios los conoció en Cristo Jesús, aquellos los llamará eficazmente
por la predicación del Evangelio. Él obrará el darles vida. Él, a su debido tiempo, Los va
a hacer escuchar la voz del buen pastor. Ellos le van a seguir
y ellos están destinados a la gloria. La glorificación del pueblo de
Dios predestinado, llamado y justificado es absolutamente cierta. Ninguno
se puede perder. La cadena no se ha roto. La cadena
es una cadena. Los eslabones se han forjado
en el horno del propósito eterno de Dios. Todas aquellas ramas
y distorsiones de la fe cristiana que niegan la realidad de la
seguridad eterna, y niegan la posibilidad de la plena seguridad
de la salvación, se estrellan contra la roca de Romanos 8.30,
que es tan claro como cualquier cosa en la Escritura, que los
justificados serán glorificados. todos los justificados por la
fe en el Señor Jesucristo, justificados pues por la fe tenemos paz para
con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, todos ellos
llegarán a la gloria, y esto es verdad que está en Romanos
capítulo ocho, versículo treinta, pero es verdad que está enfatizada
en los versículos donde va cerrando el capítulo ocho el apóstol Pablo,
donde él va diciendo, ¿Quién va a condenar? Y la respuesta
es, si Cristo te ha justificado, pues nadie te puede condenar.
Dice, que pues diremos a esto, versículo 31, si Dios es por
nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no es catimón y a su propio
Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos
dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos
de Dios? Dios es el que justifica. Dios
es el que justifica, Dios el Hijo. Dice, ¿quién es el que
condenará? Cristo es el que murió, más aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por nosotros. Tenemos un acusador
Y los creyentes son constantemente acusados ante el trono. Pero
está nuestro abogado y él no tiene que decir nada. Su presencia
intercede por nosotros. Él ha dado satisfacción a la
justicia de Dios y nadie nos puede condenar ni nadie nos puede
separar de su amor. ¿Quién nos separará del amor
de Cristo? ¿Tribulación o angustia o persecución o hambre o espada?
Dios está obrando para llevar a buen término la obra que Él
ha empezado en su pueblo escogido. El apóstol Pablo, por eso puede
escribir y decir, estando persuadido de esto que comenzó en vosotros,
la buena obra, la perfeccionará hasta el día del Señor Jesucristo.
El mismo Señor Jesucristo dice, mis ovejas oyen mi voz, y yo
las conozco y me siguen, y yo les doy vida eterna, y no perecerán
jamás, jamás, ni nadie las puede arrebatar de mi mano. Mi padre
que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de
la mano de mi padre. El Señor Por su obra, él garantiza
la glorificación de aquellos que Dios ha concedido escuchar
su voz, de aquellos que les ha dado fe, de aquellos que están
confiando únicamente en la obra del Señor Jesucristo. Dios, dice la Escritura, aún
pensando en los tiempos finales, y yo creo que son estos tiempos,
tiempos en las cuales la maldad va a aumentar en un mundo lleno
de mentira y dice la escritura que el engaño va a ser tal que
si fuere posible serán engañados aún los escogidos pero por causa
de los escogidos esos días van a ser acortados si fuere posible
pero no es posible engañar a alguno de los escogidos porque dios
los escribió en el libro de la vida del cordero desde antes
de la fundación del mundo Y Dios dice, no borraré su nombre del
libro de la vida. Porque Dios no acostumbra escribir
y usar borrador, porque el borrador es para los que se equivocan.
Dios nunca se equivoca. Y Él garantiza la perseverancia
final de los santos. Al final, los santos perseveran
porque Dios persevera. Nuestra salvación al final depende
de la obra de Dios, no de nosotros. Si dependiera de nosotros, pues
ya estaría perdido. Pero damos gracias a Dios porque
depende de la obra perfecta del Señor Jesucristo. En conclusión, la respuesta a
la segunda pregunta es es que todos los que sean efectivamente
llamados, es decir, todos los que hayan sido vivificados y
capacitados para creer, y por lo tanto hayan oído la palabra
de absolución, o sea, declarados justos, serán glorificados. Esos son los que serán glorificados. La tercera pregunta es, ¿cómo
es esto un cumplimiento del nuevo pacto? primera de Corintios capítulo
once versículo veinticinco el apóstol Pablo está narrando
lo que ocurrió en la última cena y dice así tomó también la copa
después de haber cenado diciendo esta copa es el nuevo pacto en
mi sangre acepto esto todas las veces que la bebierais en memoria
de mí Marcos 14-24 dice, es mi sangre
del pacto que es derramada por muchos. Y ¿a qué es que se estaba
refiriendo el Señor Jesús? El Señor Jesús estaba refiriendo
en el pacto a una promesa que está dicha. Dios se la reveló al profeta
Jeremías y también al profeta Ezequiel de que Dios haría un
nuevo pacto con su pueblo que sería mejor que el antiguo pacto
hecho en el Sinaí. En hebreos, el escritor a los
hebreos hace el contraste entre los dos pactos. se encarga de mencionar el nuevo
pacto como un pacto superior, con mejores promesas. Y ese pacto
está en Jeremías 31, 31, 34. Dice, y aquí vienen días, dice
Jehová, en los cuales haré un nuevo pacto con la casa de Israel
y con la casa de Judá, no como el pacto que hice con sus padres
el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto,
porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para
ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré
con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová.
Daré mi ley en su mente y la escribiré en su corazón. Yo seré
a ellos por Dios y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más
ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo, conoce
a Jehová, porque todos me conocerán desde el más pequeño de ellos
hasta el más grande, dice Jehová, porque perdonaré la maldad de
ellos y no me acordaré más de su pecado. Y este es el nuevo
pacto que el Señor Jesús dijo. Este es la sangre. Este es el
nuevo pacto en mi sangre, que por muchos es derramada. Ezequiel
36, 26, 27. Dice, os daré corazón nuevo,
y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros, y quitaré de vuestra
carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne, y pondré
dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis estatutos,
y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Por eso el
apóstol Pablo cuando está describiendo, recuerde que en este pasaje el
apóstol Pablo ha hecho una descripción de cómo son, cómo se ven aquellos
para los que no hay condenación. Aquellos que están seguros de
ser glorificados o aquellos para los cuales todas las cosas obran
para bien. Él hace descripción y en su descripción dice Pero
si Cristo dice, más vosotros no vivís según la carne, sino
según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros,
porque este es el nuevo pacto, dice, y si alguno no tiene el
Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros,
el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el Espíritu
vive a causa de la justicia, Y si el Espíritu de Aquel que
levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó
de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos
mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Y aquí está
hablando de la glorificación y es el nuevo pacto. Y aquí Dios Dios no asegura nuestra
salvación separándola de la obediencia, sino garantizando nuestra obediencia. Dios garantiza la obediencia
en el nuevo pacto. Él es el que produce en nosotros
el querer como el hacer por su buena voluntad. Hebreos capítulo
8, versículo 6. Dice, pero ahora tanto mejor
ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto
establecido sobre mejores promesas. Y esa es la razón por la que
es un mejor pacto, porque Dios asegura nuestra salvación no
separándola de la obediencia, sino garantizando nuestra obediencia. Esto está expresado en palabras
del Señor Jesús cuando dice, mis ovejas oyen mi voz y yo las
conozco y me siguen. ¿Por qué? Porque Él les ha dado
un corazón nuevo y Él está escribiendo su ley en sus corazones, no como
algo que actúa desde afuera, sino como algo que es un deseo
desde adentro de vivir para el Señor. es un nuevo pacto con
mejores promesas que el antiguo es es mejor que el antiguo porque
contiene una promesa de dios no sólo para bendecir a aquellos
que obedecen sino también para causar la obediencia haré que
andéis en mis estatutos y cuides de observar mis ordenanzas dios
nos asegura nuestra salud Dios no asegura nuestra salvación
separándole de la obediencia sino garantizando nuestra obediencia
y es la razón por la que primera de Juan dice el que dice yo le
conozco debe andar como él anduvo porque no hay inconsistencia
si alguien está todo el capítulo 8 Pablo está describiendo cómo
son aquellos para los cuales está garantizada garantizada
la glorificación cómo son aquellos para los cuales no hay condenación
cómo son aquellos para los cuales es segura la glorificación y
nos hace falta una pregunta pero si Dios quiere la vamos a responder
el domingo que vamos a vamos a

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Joshua

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