El sermón de Joel Coyoc, titulado "Una amonestación severa a los creyentes," se centra en la cuestión de la resolución de conflictos entre creyentes, tomando como base 1 Corintios 6:1-8. El predicador argumenta que es incompatible que los cristianos lleven sus disputas a tribunales seculares en lugar de resolverlas dentro de la comunidad eclesial, subrayando que los creyentes han sido llamados a juzgar con la sabiduría divina y a vivir en paz como reflejo de la gloria de Dios. Coyoc utiliza pasajes como Mateo 18:15-20 para ilustrar el proceso que Cristo estableció para resolver conflictos y enfatiza que el testimonio de la Iglesia se ve comprometido cuando los creyentes eligen la vía judicial. La importancia doctrinal de esta exhortación radica en la necesidad de preservar la unidad y el amor dentro del cuerpo de Cristo, así como de manifestar el carácter pacificador de Dios en un mundo dividido.
“Es una incongruencia total con el Evangelio, el que haya este tipo de asuntos dentro de la Iglesia del Señor.”
“La gloria y el honor de Cristo está directamente relacionado con la cuestión de que nosotros podamos luchar como gladiadores, hacer todo lo posible para mantener una relación de unidad.”
“Dios ha hecho todo lo que ha hecho para manifestar su gloria.”
“Todo verdadero creyente tiene un ministerio de la reconciliación.”
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