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JC

Los hijos de Dios

Romans 8:23-25
Joel Coyoc November, 2 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc November, 2 2022
Estudios en Romanos

La predicación de Joel Coyoc, basada en Romanos 8:23-25, aborda la doctrina de la adopción como hijos de Dios. Coyoc argumenta que aquellos en Cristo Jesús no están bajo condenación porque han sido sellados por el Espíritu Santo y, por lo tanto, son guiados en la vida espiritual. Utiliza múltiples pasajes de Romanos 8 para enfatizar que los creyentes tienen la "primicia del Espíritu", que les permite afrontar la aflicción con esperanza y gozo a pesar de sus circunstancias. El sermón destaca la importancia de esperar pacientemente la redención, lo cual tiene profundas implicaciones para la vida cristiana, ya que estos sufrimientos presentes resultan en la gloria futura prometida por Dios.

Key Quotes

“Los que son de la carne piensan en las cosas de la carne, pero los que son del espíritu, en las cosas del espíritu.”

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.”

“Los hijos de Dios tienen la primicia del Espíritu... en medio de un mundo de aflicción, tienen al Consolador.”

“La esperanza que se ve no es esperanza, porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?”

Sermon Transcript

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del apóstol Pablo a los romanos en su capítulo ocho. dice la Palabra de Dios, ahora
pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al
Espíritu, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha
librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que
era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne,
Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa
del pecado, condenó al pecado en la carne. Para que la justicia
de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la
carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne
piensan en las cosas de la carne, pero los que son del espíritu,
en las cosas del espíritu. Porque el ocuparse de la carne
es muerte, pero el ocuparse del espíritu es vida y paz. Por cuanto
los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque
no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. Y los que
viven según la carne no pueden agradar a Dios. más vosotros
no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que
el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu
de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros,
el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el Espíritu
vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de Aquel que
levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó
de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos
mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos,
deudores somos no a la carne, para que vivamos conforme a la
carne. Porque si vivís conforme a la
carne, moriréis, mas si por el Espíritu hacéis morir las sobras
de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados
por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. pues no habéis
recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor,
sino que habéis recibido el espíritu de adopción por el cual clamamos
Abba Padre. El espíritu mismo da testimonio
a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. y si hijos, también
herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si
es que padecemos juntamente con Él para que juntamente con Él
seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las
aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria
venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo
ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de
los hijos de Dios, porque la creación fue sujeta a vanidad,
no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en
esperanza. Porque también la creación misma
será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa
de los hijos de Dios. porque sabemos que toda la creación
gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.
Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos
las primicias del espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros
mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo,
Porque en esperanza fuimos salvos, pero la esperanza que se ve no
es esperanza, porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si
esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. Y de
igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues
qué hemos de pedir y cómo conviene no lo sabemos, pero el Espíritu
mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles, más el
que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu
porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.
Y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan
a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
porque a los que antes conoció, también los predestinó para que
fuesen hechos conforme a la imagen de su hijo, para que él sea el
primogénito entre muchos hermanos, y a los que predestinó, a estos
también llamó, y a los que llamó, a estos también justificó, y
a los que justificó, a estos también glorificó. ¿Qué pues
diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién
contra nosotros? el que no es catimón y a su propio
hijo, sino que le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos
dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos
de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién
es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará
del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución,
o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito,
por causa de ti somos muertos todo el tiempo, somos contados
como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas,
somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. por
lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles,
ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor
nuestro. Amén. Vamos a meditar los versículos
23 al versículo 25. Y me gustaría leerlos en otra traducción
de la Biblia. Dice, y no sólo ella, sino también
nosotros, que tenemos las primicias del espíritu, gemimos dentro
de nosotros mismos, mientras esperamos la adopción, la redención
de nuestro cuerpo, porque con esa esperanza fuimos salvados,
pero la esperanza que se ve ya no es esperanza, porque ¿quién
espera lo que ya está viendo? Pero si lo que esperamos es algo
que todavía no vemos, tenemos que esperarlo con paciencia. El miércoles pasado terminamos
hablando de la manifestación gloriosa de los hijos de Dios
a ese tiempo que está la creación anhelando. La creación dice jime
con gemidos indecibles y en verdad que la creación está en sufrimiento.
hoy pues no puede quedarse un cordero contra un león porque
pues el león se come al cordero hoy pues no puede salir un niño
a jugar tranquilamente y de pronto que apareciera una serpiente
de cascabel pero la creación va a ser redimida de esa de esa
esclavitud de corrupción que fue sujeta por causa de nuestro
pecado y la creación jime y el apóstol Pablo está haciendo una
descripción en todo este todo este capítulo ocho es una descripción
de lo que él menciona en el versículo uno él describe y dice ahora
pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús Él, a lo largo de todo este capítulo,
está describiendo a aquellos que están en Cristo Jesús, para
los cuales no hay condenación por la razón de que están en
Cristo Jesús. Esos que están en Cristo Jesús
son tales que han nacido de nuevo y, por lo tanto, no andan conforme
a la carne, andan conforme al Espíritu. Porque ellos han recibido
el Espíritu Santo cuando ellos creyeron el Evangelio, fueron
sellados con el Espíritu Santo de la promesa. ellos son guiados
por el Espíritu de Dios, ellos piensan en las cosas del Espíritu,
ellos tienen, están destinados para vida. El apóstol Pablo,
en su avanzar de la descripción, llega un momento en que él va
a describirnos como hijos de Dios, y algo que caracteriza
al Hijo de Dios es que para él no hay condenación, pero el Hijo
de Dios tiene el Espíritu Santo. Si alguien no tiene el Espíritu,
no es de él, El Apóstol Pablo también deja claro que es el
Espíritu Santo el que da testimonio de que alguien es hijo de Dios.
Algunas veces hay personas que se atreven a decir a otros que
son hijos de Dios. Hay gente que dice cosas como Pídele al Señor Jesús que entre
a tu corazón. Y hacen a las personas repetir una oración y después
preguntan, ¿a dónde está Jesús ahora? Ah, bueno, está... Y a veces la gente ni siquiera
sabe. Dicen, ¿a dónde le pediste que venga? Y la gente ahí como
que empieza y dice, bueno, pues a mi corazón. Entonces, ¿dónde
está Jesús ahora? Entonces, si Jesús está ahí en
tu corazón, pues tienes vida. Entonces, eres un hijo de Dios.
Entonces, vas a ir al cielo. que Dios nos guarde de hacer
esa clase de cosas, porque la Biblia dice claramente aquí que
no es atribución de un ser humano decirle a otro ser humano que
él es hijo de Dios, sino es el ministerio del Espíritu Santo.
Dice que el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu
de que somos hijos de Dios, y si hijos, también herederos, herederos
de Dios y coherederos con Cristo. Ese es el Espíritu Santo que
da la convicción de vida eterna. no es otra persona diciéndole
a alguien, sino es el Espíritu Santo. Y en esta parte de estos
versículos 23 al 25, el apóstol Pablo va a describir a esos hijos
de Dios que tienen el Espíritu Santo, a esos hijos de Dios que
son hijos de Dios y coherederos con Cristo, esos hijos de Dios
que, cuyas aflicciones del tiempo presente no son comparables a
las glorias venideras, esos hijos de Dios que se van a manifestar
y que la creación está esperando. Y el apóstol Pablo va a describir
a los hijos de Dios. Y nuestro tema es los hijos de
Dios. ¿Cómo se ven o qué característica tienen los hijos de Dios? Y ya
lo ha dicho el apóstol Pablo, pero él va va a repetir sobre
el mismo punto porque es versículo veintitrés y no sólo
ella sino que también nosotros mismos que tenemos las primicias
del espíritu el los hijos de dios y según este versículo qué es
lo que tienen hay algunos verbos ahí que van definiendo cosas
que el pueblo de dios los hijos de dios poseen esos que para
los cuales no hay condenación ellos tienen las primicias del
espíritu tiene las primicias del espíritu Hermanos, qué bendición
es el hecho de saber que estamos en un mundo, este mundo es un
mundo de aflicción. No hay persona que no haya nacido
en este mundo que no padezca aflicción. Aún las personas más
adineradas, aún las personas que pueden satisfacer los antojos
de su corazón sufren aflicción. Alguien ha dicho que los ricos
también lloran. Y es verdad, los ricos también
lloran. ¿Por qué? Porque la aflicción
es el común denominador de toda la humanidad. Los ricos sufren
aflicción. No importa quién sea, hay aflicción. Pero algo grandioso es, los hijos
de Dios tienen las primicias del espíritu. han sido sellados
por el Espíritu Santo al haber oído el Evangelio, y en medio
de un mundo de aflicción tienen al Espíritu que en primer lugar
El Señor Jesús dijo un nombre del Espíritu Santo. Él dijo que
Él se iba a ir y Él iba a enviar al Consolador. El Consolador,
el Espíritu de verdad. Y qué bendición de saber que
en medio de un mundo de aflicción los creyentes tienen al Consolador. Tienen consuelo en el Señor.
Y yo quisiera que pudiéramos ver cuando pensamos en las primicias
del Espíritu. Las primicias del Espíritu es
el hecho de que el creyente, el creyente tiene un anticipo.
dice el apóstol Pablo en Efesios capítulo uno versículo trece y catorce dice
en él también vosotros habiendo oído la palabra de verdad el
evangelio de vuestra salvación y habiendo creído en él fuisteis
sellados con el espíritu santo de la promesa que es las arras
de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida
para la alabanza de su gloria Y está diciendo aquí la primicia
o el anticipo. Las arras es aquello que se da
en un compromiso matrimonial. El varón da unas monedas simbólicas
que son como el símbolo de un anticipo de que él se está comprometiendo
a sustentar. Y el creyente cuando cree el
Evangelio es sellado con el Espíritu Santo de la promesa que es las
arras. Tiene la primicia. Y tenemos
la primicia de que por el poder del Espíritu Santo, el creyente
ahora puede tener fruto para Dios. Ese fruto que es amor,
ese fruto que es gozo. En medio de un mundo de aflicción,
el creyente puede tener gozo. Por eso el apóstol Pablo dice
a los filipenses, es interesante que el apóstol Pablo escribe
la epístola a los filipenses y la escribe en una prisión.
Y esa epístola es conocida como la epístola del gozo. Y no la
escribió en un hotel de la Riviera Maya, la escribió en una prisión
terrible, horrible, mucho más que las actuales. Y ahí Él escribe
y dice a los hermanos, porque Él tiene la primicia, en medio
de la aflicción de este mundo, Él puede escribir y decir, regocijaos
en el Señor. Otra vez les digo, regocijaos.
Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en
todo, porque es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo
Jesús. Y hermanos, esa es la primicia, ese es el anticipo.
En medio de un mundo de sufrimiento, siendo personas por naturaleza
quejumbrosas, malagradecidas, el creyente empieza a ser agradecido,
el creyente empieza a alabar a Dios a pesar de las cosas que
no salen como uno las planea o las piensa, porque él sabe
que por el Espíritu, en Él, Él sabe, Él encuentra consuelo.
Y vamos a mirar un pasaje que describe en la vida del apóstol
Pablo lo que es las primicias del Espíritu. Segunda de Corintios,
capítulo seis, A partir del versículo cuatro,
el apóstol Pablo va a describir y dice, antes bien, nos recomendamos
en todo como ministros de Dios en mucha paciencia, en tribulación,
en necesidades, en angustias. En medio de un mundo de aflicción,
el creyente pasa aflicción, dice, en azotes, en cárceles, en tumultos,
en trabajos, en desvelos, en ayunos, en pureza, en ciencia,
en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero. en palabra de verdad, en poder
de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra, por
honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama, como engañadores
pero veraces, como desconocidos pero bien conocidos, como moribundos,
más sea aquí vivimos, como castigados, más no muertos, como entristecidos,
más siempre gozosos. La primicia. El creyente puede
enfrentar aflicción. Al creyente no se le dice en
la Escritura que no esté triste, por ejemplo, cuando se le muere
un familiar, pero se le dice no estés triste como los otros
que no tienen esperanza. No es que no puedas estar triste.
El Señor no menosprece el clamor del afligido, pero la primicia
del Espíritu da consuelo. Y el creyente puede estar como
entristecido, mas siempre gozoso. como entristecido, mas siempre
gozoso, como pobres, mas enriqueciendo a muchos, como no teniendo nada,
mas poseyéndolo todo. Nuestra boca sea abierta a vosotros,
oh corintios, nuestro corazón sea ensanchado. No estáis estrechos
en nosotros, pero si sois estrechos en vuestro propio corazón, pues
para corresponder del mismo modo, como a hijos hablo, ensanchados
también vosotros, como entristecidos, más siempre gozosos. Hermano,
tienes, si estás en Cristo, si eres un hijo de Dios, tienes
al Consolador, tienes acceso a aquel lugar donde hay plenitud
de gozo y delicia, esa diestra para siempre. Tienes algo que
es mucho mejor que las cosas salgan bien, bien desde la perspectiva
humana. A veces pensamos que todo sale
mal porque no sale como lo planeamos, pero sabemos que a los que aman
a Dios todas las cosas les ayudan a bien. Los hijos de Dios tienen
la primicia del Espíritu Santo y el apóstol Pablo está haciendo
una descripción de cómo se veía eso de manera práctica en su
vida. Y la segunda cosa que el apóstol Pablo dice que que caracteriza
a los hijos de Dios es que ellos el siguiente verbo es después
de tener las primicias dice Jimen dice y no solo ellos sino también
nosotros mismos que tenemos las primicias del espíritu nosotros
también gemimos dentro de nosotros mismos gemir dentro de nosotros
mismos y en verdad debe haber momentos hay momentos en que
las adversidades nos afligen. Hay momentos en que la persecución
puede afligirnos, pero hay algo interesante en el clamor del
afligido. Cuando Dios nos hace entender
que esta vida se trata de la fama, el honor y la gloria de
Cristo, el creyente empieza a vivir por amor del nombre de Cristo. El creyente va a las misiones
por causa del amor al nombre de Cristo, dice Juan, ¿y cómo
es ese gemire? El creyente no está gimiendo,
precisamente, sí, el creyente puede entristecerse, pero su
dolor no es porque sus planes no salen siempre como él los
planea. Su dolor no es precisamente porque el mundo está en al Apóstol Pablo, que esos no
eran los motivos de su aflicción, el Apóstol Pablo decía, en todo
y para todo estoy enseñado, así para tener abundancia como para
padecer necesidad, todo lo puedo en Cristo que me fortalece. El
creyente gime, gime porque anhela, anhela la manifestación gloriosa
del Señor, gime porque anhela Dios muestre su justicia. El
creyente gime ante el Señor y un ejemplo del gemir del creyente,
lo podemos encontrar en el Salmo noventa y cuatro. Dice el Salmo noventa y cuatro,
Jehová, Dios de las Engrandecete, oh Juez de la Tierra,
da el pago a los soberbios. ¿Hasta cuándo los impíos? ¿Hasta
cuándo, oh Jehová, se gozarán los impíos? ¿Hasta cuándo pronunciarán,
hablarán cosas duras y se vanaglorearán todos los que hacen iniquidad?
A tu pueblo, Jehová, quebrantan, y a tu heredad afligen. A la
viuda y al extranjero matan, y a los huérfanos quitan la vida.
Y dijeron, no verá Jehová, ni entenderá el Dios de Jacob. Y
este es el clamor del creyente, el clamor de los hijos de Dios.
Hermanos, de poder mirar todo lo que está sucediendo en este
mundo, y es que no hay nada nuevo debajo del sol. Siempre ha habido persecución
hacia el pueblo de Dios. Siempre ha habido opresión al
extranjero, a la viuda. Hoy día, el día de hoy, están
las fronteras llenas de inmigrantes. en el norte de nuestro país,
en la entrada sur del país y hay movimientos masivos de gente
que no es que se pusieron de acuerdo todos para salirse de
su país, sino que hay gente malvada que está financiando todos esos
movimientos de gente y lo financian para llevarlos a la muerte. ¿Cuántos
¿Cuántos inmigrantes se caen de un tren y se mueren? ¿Cuántos
inmigrantes son llevados por gente que hace tráfico de órganos
y mueren? ¿Cuántos logran llegar a un país
donde al final tampoco son bienvenidos? ¿Donde se les odia, donde no
se les está esperando precisamente para tratarles bien? Hermanos,
el Salmo va describiendo, eso debe producir un clamor en nuestro
corazón. Dice, entended necios del pueblo y vosotros fatuos,
¿cuándo seréis sabios? Dice, el que hizo el oído no
oirá, el que formó el ojo no verá, el que castiga a las naciones
no reprenderá. ¿No sabrá el que enseña al hombre
la ciencia? Jehová conoce los pensamientos
de los hombres que son vanidad. Bienaventurado el hombre a quien
tú, Jehová, corriges y en tu ley lo instruyes, para hacerle
descansar en los días de aflicción, en tanto que para el impío se
cava el hoyo. Porque no abandonará Jehová a
su pueblo, ni desamparará su heredad, sino que el juicio será
vuelto a la justicia, y en pos de ella irán todos los rectos
de corazón. ¿Quién se levantará por mí contra
los malignos? ¿Y quién estará por mí contra
los que hacen iniquidad? Si no me ayudara Jehová, pronto
moraría mi alma en el silencio, cuando yo decía a mi pie resbala,
tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba. En la multitud de
mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegran mi
alma. ¿Se juntará contigo el trono
de iniquidades que hace agravio bajo forma de ley? ¿Se junta
se juntan contra la vida del justo y condenan la sangre inocente,
mas Jehová me ha sido por refugio y mi Dios porroca de mi confianza
y él hará volver sobre ellos su iniquidad y los destruirá
en su propia maldad, los destruirá Jehová nuestro Dios. Hermanos,
el clamor, el clamor, el gemido, el gemido del del creyente, el
gemido del Porque, hermanos, lo que está
describiendo ese salmo es exactamente lo que nosotros estamos viviendo
hoy. Dice, se contará contigo el trono de iniquidades. Y aquí
está hablando de aquellos gobernantes que están haciendo iniquidad,
aquellos que hacen iniquidad bajo forma de ley. Y hoy los
gobernantes de los países están haciendo leyes de cosas que pueden
ser legales, pero no precisamente justas. Hoy día puede ser legal
matar a un bebé en el vientre de su madre, pero eso nunca será
justo. Aunque sea legal, no es justo. Y la justicia se volverá y el
creyente clama, gime, porque sabe que todo eso va a terminar
en la manifestación gloriosa de los hijos de Dios. Apocalipsis
6, versículo 9 al 11. Dice, cuando abrió el quinto
sello, vi bajo el altar las armas de los que habían sido muertos
por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían,
y clamaban a gran voz diciendo, ¿hasta cuándo, Señor santo y
verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran
en la tierra? y se les dieron vestiduras blancas
y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo hasta
que se completara el número de sus conciervos y sus hermanos
que también habían de ser muertos como ellos. Hermanos, ahí está,
si estamos como hijos de Dios en nuestra oración, el gemir
y clamar para que llegue ese momento. Ese momento en que habrá
justicia, porque justicia pronto habrá. El Señor va a ejecutar
venganza sobre sus enemigos y anhelar aquel tiempo, jimiendo, el Hijo
de Dios jime. Y jime mientras está haciendo
otra cosa que es una característica del Hijo de Dios y es espera,
espera. Dice, es el siguiente verbo que
aparece ahí en el versículo, dice primero, Dice, y no solo ella, sino también
nosotros mismos que tenemos, tenemos, es el primer verbo,
la primicia del espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros
mismos, esperando, espera, espera. ¿Y qué es lo que espera? Dice,
en primer lugar, espera la adopción, esperando la adopción. Pero si
estamos en Cristo, ya somos adoptivos. Ya somos adoptivos. Somos hijos
y coherederos. Y ya está hecho. No obstante, estamos esperando
la consumación final. Aquel momento en que entremos
a disfrutar ya de esa herencia. ¿Qué más estamos esperando? La
redención del cuerpo. Dice, esperamos la adopción,
la redención de nuestro cuerpo. Y hermanos, una una de las cosas
importantes es Dios no pasa por inadvertido nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo va a ser redimido.
Hoy estamos viviendo con un cuerpo que sufre. Estamos viviendo con
un cuerpo que conforme pasan los años se va deteriorando y
de pronto empezamos a sentir partes de nuestro cuerpo que
no sabíamos que existen porque empiezan a doler. De pronto se
nos hace claro que tenemos colon. ¿Y cómo lo sabemos? Porque de
pronto está irritado y duele. De pronto empezamos a saber que
tenemos riñones, porque resulta que algunos se nos va formando
algunas piedras. Y vamos empezando a saber de
algunas cosas que están en nuestro cuerpo que antes ni estábamos
enterados que estaban. pero Dios va a redimir nuestro
cuerpo. Vamos a ser, a tener un cuerpo
glorificado, un cuerpo adecuado para la vida espiritual. Y dado
que Dios da importancia a nuestro cuerpo, es importante que nosotros
también pensemos en la importancia de nuestro cuerpo. Es interesante,
hermanos, que la Biblia dice que debemos glorificar a Dios
en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu, los cuales son de Dios. Muchas veces pensamos sólo en
glorificar a Dios en nuestro espíritu, pero hemos de glorificar
a Dios en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu, los cuales
son de Dios, y glorificamos a Dios en nuestro cuerpo cuando nosotros
hablamos con gracia, como dice la Escritura. glorificamos a
Dios con nuestro cuerpo cuando nosotros nos negamos y clamamos
al Señor para que limpie nuestros pensamientos. Cuando nosotros
dedicamos nuestra mente, nuestro cerebro a conocer a Dios y a
pensar cómo glorificarle. glorificamos a Dios con nuestros
pies, con nosotros los usamos de manera correcta para ir a
lugares correctos y hacer cosas correctas que muestran el carácter
de Dios. Y hermanos, glorificar a Dios
en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu. Es interesante que
Pablo dice, si comes o bebes, ¿y con qué se hace eso? con el
cuerpo. Hermanos, en verdad que Dios
nos ayude a glorificar a Dios con nuestro cuerpo. Hay algunas
personas que suelen enseñar cosas como que la Biblia enseña abstinencia
total de bebidas alcohólicas. y es sabio ser abstemio, pero
es un error intentar enseñar que eso es lo que la Biblia enseña.
Dado que vivimos en una sociedad altamente alcoolizada, es sabio
ser abstemio. Pero hay mucha gente que es abstemia
y se jacta de ser abstemio y juzga a los que no son abstemios. Y
es interesante que hay gente que en ese juicio Se jacta de
que él jamás ha probado una bebida alcohólica. Sin embargo, alguien
ha dicho, los hermanos dicen, no toman, pero comen, que da
miedo. Y se nos olvida algo. El pecado
de la glotonería está al igual que la borrachera. En la escritura
está al igual. Y, hermanos, que Dios nos ayude
a glorificarle en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu. que podamos
honrar al Señor, que podamos obedecer la instrucción bíblica
si comes o bebes o haces cualquier otra cosa, hazlo todo para la
gloria de Dios. La Biblia, por ejemplo, no dice que el ejercicio corporal
no sirva para nada. Dice, el ejercicio corporal para
poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha. Pero no
dice que no sirva absolutamente para nada. aprovecha para poco
pero que Dios nos enseñe a glorificar a Dios en nuestro cuerpo y está
el creyente está en espera de la adopción está en espera de
la redención de su cuerpo en la espera de aquel día cuando
se va a cumplir el hecho de que llevó nuestras enfermedades y
sufrió nuestros dolores nadie de nosotros va a estar con muletas
de oro en la gloria Nadie va a tener una silla de ruedas de
oro en la gloria. Tampoco nuestros lentes van a
ser de oros y de diamante. Vamos a tener un cuerpo glorificado,
un cuerpo semejante al cuerpo de la gloria del Señor Jesucristo.
Y hermano, el creyente está esperando. ¿Y por qué espera? Dice, después,
porque en esperanza fuimos salvos. Pero la esperanza que se ve no
es esperanza porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? ¿Por qué
estamos esperando eso? Porque para eso fuimos salvos. Estamos esperando y es la expectativa
del creyente. El creyente no está precisamente
nada más esperando un lugar. Muchas veces se suele hacer presentaciones
del evangelio que son muy tristes. Presentaciones del evangelio
donde se presenta a Dios como aquel que hace cosas para el
hombre. de Dios. aún John Lennon hizo una canción
donde dice, imagínate, imagínate, se llama la canción y dice, niega
que haya cielo, que haya infierno, que no haya Dios, y que todo
esté en paz, y describe un mundo así idílico, donde todos somos
hermanos, pero sin Dios. Y hermanos, en verdad, no es
el gozo del cielo el que veamos a nuestros familiares que han
muerto. Claro que los vamos a ver, pero el gozo del cielo es Dios
mismo es el gozo del cielo. El gozo del cielo no es que hay
calles de oro y mar de cristal. Si hubiera calles de oro y mar
de cristal, y puertas como doce grandes perlas, y Dios no estuviera
presente ahí, seríamos igual de desdichados. Solo tendríamos
una jaula de oro. Pero el gozo del cielo es, Dios
es el gozo del cielo. Y es la esperanza del creyente. Es el momento de espera de cuando
veamos al Señor Jesucristo. El Apóstol Juan escribe y dice,
Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado
lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste,
seremos semejantes a Él. ¿Por qué? porque le veremos tal
como él es. Y hermanos, es esa la esperanza. En ese momento va a ocurrir la
redención de nuestro cuerpo y la consumación de nuestra adopción.
Eso es lo que estamos anhelando. No se olvide que Adán podía pecar
o no pecar. Caídos en Adán, sólo hay una
cosa que podemos hacer, pecar y solamente pecar. pero Cristo
no recuperó precisamente lo que Adán perdió, sino Cristo nos
lleva mucho más de lo que Adán perdió. Adán podía pecar o no
pecar. En Cristo vamos a no poder pecar
nunca más, a ser como Él es, a reflejar perfectamente el carácter
del Padre, a ser lo que Dios nos creó desde el principio,
varón y hembra los creó, a imagen de Dios los creó, y en nosotros
se va a manifestar los hijos de Dios, la gloria de Dios, y
la creación va a estar, como dicen los salmos, los montes
van a dar palmadas de aplauso, la creación va a estar admirada
de mirar en nosotros la gloria de los hijos de Dios y se cumplirá
lo que dice la escritura cuando dice será llena la tierra de
su gloria y va a cubrir como las aguas cubren la mar y ya
no más va a haber necesidad de predicar y enseñar y decir conoce
a Dios porque todos conoceremos a Dios. Allí va a estar esa gran
multitud por la cual el Señor Jesucristo murió. Esa multitud
que aparece delante del trono del Cordero, de todo linaje,
de toda lengua, de todo pueblo y de toda nación. Aquellos que
fueron amados en Cristo con amor eterno desde antes de la fundación
del mundo. Hermanos, esa es nuestra esperanza. Espero que eso nos emociona,
el poder esperar y pensar en ese momento glorioso cuando veamos
al Señor Jesucristo. hay personas que han escrito
himnos hablando acerca acerca de esa realidad escribió
uno de los himnos es en presencia estar de cristo ver su rostro
que será cuando al fin en plena gloria mi alma le contemplará
cara a cara espero verle más allá del cielo azul Cara a cara
en plena gloria he de ver a mi Jesús. Hermano, si eso no te
emociona, clama al Señor porque no hay cosa más emocionante que
ver a aquel que nos amó y nos lavó de nuestros pecados con
su sangre. No hay cosa más hermosa. Los jóvenes, adolescentes, morían
en el circo romano. Y un militar había visto morir
mucha gente y agladiadores. Y a él le sorprendía algo. Él
podía ver jóvenes, tanto mujeres como hombres, adolescentes, verlos
amontonados al centro del circo esperando que saliera el león.
Y él podía verlos que no había temor. Y ellos morían cantando
justamente ese pasaje de Apocalipsis al que nos amó y nos lavó de
nuestros pecados con su sangre. ¿Y por qué podían hacer eso?
Y él se sorprendía de la paz y lo que veía en sus rostros.
Y era porque ellos le estaban experimentando lo que dice la
Biblia en Hechos que sucedió cuando Esteban fue apedreado.
Dice que su rostro se veía como un ángel porque él estaba viendo
ya la gloria del Señor. Y él murió apedreado. Y cuando
él veía el rostro de Dios, él se reflejaba en él. Recuerde
que dijo el Señor Jesús, Padre, perdónalos porque no saben lo
que hacen. Y Esteban dijo, Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y él estaba ahí mostrando la
gloria de Dios. Hermanos, que sea el anhelo de
nuestro corazón. esperar la adopción, esperar
la redención de nuestro cuerpo, y recordar que es la razón de
nuestra esperanza. Para eso fuimos salvados. Ahora,
hay un verbo más, y es, pero si esperamos lo que no vemos
con paciencia, lo aguardamos. Si esperamos lo que no vemos
con paciencia, lo aguardamos. Hermanos, acá hay algo que no
es, no es una una contradicción, pero debemos anhelar la venida
del Señor, pero debemos de saber que debemos de ser pacientes. Y damos gracias a Dios porque
la paciencia es el fruto del Espíritu. Y damos gracias a Dios
porque Aquí está hablando de la perseverancia final de los
santos. Los santos perseveran. Pacientemente
los santos van a esperar hasta que su Señor venga. Ya sea que
Él venga o que Él nos lleve para estar en la gloria con Él. Y
eso es lo que hizo a los santos perseverar. Y esa es la razón
por la que nada nos puede separar del amor de Dios que es en Cristo
Jesús. ¿Por qué hay paciencia? Porque está el Espíritu Santo,
que es la primicia. ¿Por qué hay paciencia? Porque
hemos visto qué es lo que en verdad es valioso. Hemos aprendido
algo. El Salmo dice, tu misericordia
es mejor que la vida. Y el creyente sabe que la misericordia
de Dios es mejor que vivir. Y Él sabe que no importa si me
quitan la vida. El apóstol Pablo dice, estoy,
dice, persuadido de esto, dice que como siempre será magnificado
Cristo en mi cuerpo por vida o por muerte. Porque para mí
el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Y el creyente persevera,
con paciencia, con paciencia está esperando. No es un problema
si siguen pasando el tiempo, anhelo
que venga el Señor Jesús. Y yo sé que el Señor no retarda
su promesa como algunos la tienen por tardanza. Y yo sé que en
medio de la aflicción hay algo que vale la pena más que cualquier
otra cosa. Cantamos el himno que dice, nos
pueden despojar de bienes, nombre, hogar, el cuerpo destruir. y
hay paciencia y los creyentes se enfrentan con paciencia sabiendo
que el Señor es cumplidor de sus promesas sabiendo que el
Señor está con ellos en medio de la aflicción dice con paciencia
y vamos a mirar segunda de Pedro capítulo 3 Dice el versículo 3 del capítulo
3, sabiendo primero esto que en los posteriores días vendrán
burladores andando según sus propias concupiscencias, y diciendo,
¿dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el
día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así
como desde el principio de la creación. Estos ignoran voluntariamente
que el tiempo antiguo que en el tiempo antiguo fueron hechos
por la palabra de Dios los cielos y también la tierra que proviene
del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo de entonces
pereció anegado en agua. Pero los cielos y la tierra que
existen ahora están reservados por la misma palabra, guardados
para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres
impíos. Mas, oh amados, no ignoréis esto, que para con el Señor un
día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda
su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que
es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca,
sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá
como ladrón en la noche, en el cual los cielos pasarán con gran
destruendo, y los elementos ardiendo serán desechos, y la tierra y
las obras que en ellas hay serán quemadas. Puesto que todas estas
cosas han de ser desechas, ¿cómo no debéis vosotros andar en santa
y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida
de Dios? Paciencia, ansiedad porque él
venga, ansioso de su venida, apresurado para su venida, pero
pacientemente esperando, no importa si hay aflicción, no importa,
nada nos puede separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús,
ni lo alto, ni lo profundo, ni lo presente, ni lo porvenir,
ni ninguna cosa creada, ni tribulación, ni angustia, nada, Estamos esperando
y apresurándonos para la venida del día de Dios, en el cual los
cielos encendiéndose serán desechos y los elementos siendo quemados
se fundirán. Pero nosotros esperamos, según
su promesa, cielos nuevos y tierra nueva en los cuales mora la justicia,
por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad
con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles
en paz, y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor
es para salvación, como también nuestro amado hermano Pablo,
según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito. La paciencia del Señor es para
salvación. Hermano, Dios ha elegido en Cristo
un pueblo. Dios es paciente y no quiere
que ninguno de ese pueblo perezca. Y hermano, en el momento que
el último elegido en Cristo crea, en ese momento el Señor vendrá. Y yo no sé cuándo va a ser ese
momento, pero qué maravilloso es ser un hijo de Dios y vivir
con esperanza y una esperanza segura. No es como la esperanza
del mecánico que dice, probablemente el sábado te entrego tu auto.
Y tú vas con el mecánico con una esperanza incierta. Y normalmente
el mecánico no termina. Pero en la Escritura la esperanza
es algo cierto. Hermanos, los creyentes perseveran
porque el Señor persevera. con paciencia, aguardando, pero
apresurándonos para su venida, apresurándonos, anhelando, tener
esa misma ansia que la creación tiene de esperar la manifestación
gloriosa de los hijos de Dios. Y hermano, que sea en verdad
una expectativa de nuestro corazón. A veces, a veces cuando se es
joven se piensa que Cristo no venga porque todavía me falta
hacer algo. hermano nada que podamos hacer se puede comparar
en verdad a ver al señor cara a cara la descripción del señor
es él es el ser más majestuoso el ser más valioso y hermano
él está en su trono y reina y nosotros esperamos su venida Y el deseo
de mi corazón es que todos cuando estamos aquí podamos tener esta
bendita esperanza. Ser hijos de Dios. Y ser hijo
de Dios es por creer en el Señor Jesucristo. Ser hijo de Dios,
ser heredero es por ser de la familia. El deseo de mi corazón
es que nadie de los que estamos aquí cometa el error de aquel
joven rico que vino y preguntó al Señor y le dijo, Maestro,
bueno, ¿qué es lo que tengo que hacer para heredar la vida eterna?
Y había un gran problema en la pregunta. El problema de la pregunta
es Para tener una herencia, no hay algo que hacer. Si el vecino
de acá estuviera repartiendo la herencia y yo le estuviera
preocupado y le preguntara qué tengo que hacer para que me dé
algo de la herencia, pues él se reiría de mí. Porque no hay
nada que hacer para tener una herencia. Tener una herencia
no se trata de hacer, se trata de ser. Si yo soy de su familia,
entonces yo tengo posibilidad de herencia. Pero si no soy de
su familia, no hay nada que hacer. Y el joven rico fue a preguntar
qué he de hacer para heredar la vida eterna. y se trata de
ser de la familia. Y como se es de la familia, más
a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre,
les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, los cuales no
son engendrados de voluntad de carne, ni de voluntad de sangre,
ni de voluntad de varón, sino de voluntad de Dios. Creer en
lo que Dios ha dado testimonio acerca de su Hijo, acerca de
Dios mismo. ¿Quién es Dios? Dios es justo,
santo, recto. Dios es fuego consumidor. Dios
es aquel que nunca va a pasar por inocente al culpable. Aquel
que es todo justicia y que tiene que ejecutar esa justicia. Él
es el que provee lo que Él demanda. Y lo que Él demanda es perfección. Él no demanda nuestro mejor esfuerzo.
Él demanda perfección. Jesús dijo, sed pues vosotros
perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
Y la verdad es que nosotros sabemos, y la gente dice, eres perfecto. Y la gente dice, no, yo no soy
perfecto. Además, la gente dice, nadie es perfecto. Como si eso
fuera de consuelo. Somos muchos imperfectos. Pero
Dios demanda perfección. Dios demanda justicia. Y esa
justicia que Él demanda, nadie de nosotros la tiene. El único
que hizo justicia siempre es el Señor Jesucristo. Y lo que
tenemos que creer es que Él hizo justicia. Y que si yo quiero
ser de la familia de Dios, tengo que creer que Jesús es el eterno
Hijo de Dios, que se hizo hombre, que vivió la vida que yo no soy
capaz de vivir, y murió la muerte que yo debí morir. confiar y
clamar a él para que me limpie de mis pecados con su sangre,
clamar al señor que me dé arrepentimiento para vida, porque la caída es
tan grande que ni siquiera podemos arrepentirnos, clamar al señor
que me dé el don de la fe para poder creer, clamar al señor,
clama al señor que te salve. Vamos a orar.

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Joshua

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