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JC

La ayuda del Espíritu

Romans 8:26-27
Joel Coyoc November, 6 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc November, 6 2022
Estudios en Romanos

El sermón de Joel Coyoc se centra en el papel del Espíritu Santo como ayudador del creyente, basado en Romanos 8:26-27. Coyoc argumenta que el Espíritu Santo no es simplemente una fuerza, sino una persona divina que intercede por los cristianos en sus momentos de debilidad y duda, apoyándose en su misión de guiarlos y orar por ellos. A través de las referencias a la Escritura, el predicador señala cómo el Espíritu Santo ofrece sanación espiritual y dirección conforme a la voluntad de Dios, incluso cuando los seres humanos no saben cómo orar adecuadamente. La importancia de este tema radica en la verdad reformada de que la vida cristiana es imposible sin la guía y ayuda del Espíritu, lo que subraya la dependencia continua de los creyentes en el consuelo y la fortaleza que este proporciona.

Key Quotes

“El Espíritu Santo es Dios y debemos amarle, debemos amar al Espíritu Santo como persona.”

“La única manera de tener el Espíritu Santo es creyendo el Evangelio, la Palabra de Verdad.”

“No es posible vivir la vida cristiana sin el Espíritu Santo.”

“El Espíritu intercede por nosotros, no contra nosotros.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la Carta del Apóstol Pablo a los Romanos. Es un capítulo número ocho. Capítulo
ocho de la Carta del Apóstol Pablo a los Romanos. dice la
palabra de Dios así ahora pues ninguna condenación hay para
los que están en Cristo Jesús los que no andan conforme a la
carne sino conforme al espíritu porque la ley del espíritu de
vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la
muerte porque lo que era imposible para la ley por cuanto era débil
por la carne Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de
pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne. Para que la justicia de la ley
se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne,
sino conforme al espíritu. Porque los que son de la carne,
piensan en las cosas de la carne, pero los que son del espíritu,
en las cosas del espíritu. Porque el ocuparse de la carne
es muerte, pero el ocuparse del espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la
carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley
de Dios, ni tampoco pueden. Los que viven según la carne
no pueden agradar a Dios. Más vosotros no vivís según la
carne, sino según el Espíritu. Si es que el Espíritu de Dios
mora en vosotros, y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo,
no es de él. Pero si Cristo está en vosotros,
el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el Espíritu
vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de Aquel que
levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó
de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos
mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos,
deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la
carne. Porque si vivís conforme a la
carne, moriréis, mas si por el Espíritu hacéis morir las obras
de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados
por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis
recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor,
sino que habéis recibido el espíritu de adopción por el cual clamamos
Abba Padre. El espíritu mismo da testimonio
a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también
herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si
es que padecemos juntamente con él para que juntamente con él
seamos glorificados. pues tengo por cierto que las
aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria
venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo
ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de
los hijos de Dios. Porque la creación fue sujeta
a vanidad no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó
en esperanza. Porque también la creación misma
será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa
de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación
gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.
Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos
las primicias del espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros
mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. porque en esperanza fuimos salvos,
pero la esperanza que se ve no es esperanza, porque lo que alguno
ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos,
con paciencia lo aguardamos. Y de igual manera el espíritu
nos ayuda en nuestra debilidad, pues que hemos de pedir como
conviene no lo sabemos, pero el espíritu mismo intercede por
nosotros con gemidos indecibles. más el que escudriña los corazones
sabe cuál es la intención del Espíritu porque conforme a la
voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los
que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Esto es, a
los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que
antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme
a la imagen de su hijo, para que él sea el primogénito entre
muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos
también llamó. Y a los que llamó, a éstos también
justificó. Y a los que justificó, a éstos
también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si
Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó
ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros,
¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará
a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién
es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará
del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución,
o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito,
por causa de ti somos muertos todo el tiempo. Somos contados
como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas,
somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. por
lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles,
ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor
nuestro. Amén. Vamos a meditar los que dice y de igual manera el
espíritu nos ayuda en nuestra debilidad pues que hemos de pedir
como conviene no lo sabemos pero el espíritu mismo intercede por
nosotros con gemidos indecibles más que el que escudriña los
corazones sabe cuál es la intención del espíritu porque conforme
a la voluntad de dios intercede por los santos Nuestro tema es la ayuda, la
ayuda del espíritu, la ayuda del espíritu. Hermanos, hay algunas algunas
verdades absolutas reveladas en la palabra de Dios que escapan
de nuestra comprensión total, que no intentamos entenderlas
precisamente ni explicarlas, sino las creemos porque porque
Dios las ha revelado así. Y una de ellas es justamente
la doctrina de la Trinidad. El cristianismo es la única religión
en el mundo que afirma que hay un solo Dios verdadero y que
hay tres personas divinas en un solo Dios. Dios Padre, Dios
Hijo Jesucristo, Dios el Espíritu Santo. esto es justamente la
doctrina de la trinidad a mí me gusta pensar mucho más que
trinidad en triunidad porque son perfectos en unidad la divina
trinidad cómo es que la iglesia llegó a abrazar esta doctrina
en la escritura no hay ni una frase que diga específicamente
algo así como la palabra trinidad una persona le pidió a un creyente
que le mostrara algún versículo donde apareciera la palabra trinidad
y sencillamente no hay tal versículo sin embargo los creyentes creemos
en la trinidad a pesar de que no hay un versículo esta persona
creyente le dijo al le preguntó a esta persona que quería un
versículo donde apareciera la palabra trinidad Y le preguntó
qué era lo que tenía en su mano. Y él dijo, pues es lo que tengo
en la mano es una Biblia. Y él le dijo, ¿está seguro usted
que eso es una Biblia? Sí, es una Biblia. Y la pregunta
fue, ¿usted puede mostrarme de Génesis Apocalipsis un versículo
donde aparezca la palabra Biblia? El otro estaba seguro que eso
era una Biblia, pero tampoco hay un versículo donde aparezca
la palabra Biblia. Sin embargo, sabemos que Biblia
es una colección de libros y efectivamente tenemos una Biblia que es una
colección de libros. De igual forma, no aparece específicamente
esa palabra, no hay La Iglesia no llegó a abrazar la doctrina
de la Trinidad porque hay una frase en la Biblia que dice,
hay un Dios que existe como tres personas iguales en esencia divina,
pero distintos en personalidad. No hay una oración como esta
en la Biblia. Más bien, la razón por la cual la Iglesia ha adoptado
esta doctrina es porque la Biblia habla inquebrantablemente de
un Dios verdadero, no de tres dioses. Y sin embargo, revela
al Padre. revela al Hijo y revela al Espíritu
Santo como Dios y como personas distintas. Tal vez esto nos deje
un poco perplejos, tal vez no lo podemos entender y explicar,
pero lo creemos por la fe, porque Dios lo ha revelado así. No estamos
en posición de criaturas para dictar a nuestro creador cómo
puede o cómo debe ser. No es el papel de la criatura
decir cómo debe ser Dios. El hecho de que no entendamos
a Dios no nos da lugar para nosotros decir a Dios cómo debe ser Él.
No olvide que Dios es infinito en su ser y perfecciones y nosotros
somos personas finitas con cerebros demasiado pequeños y limitados. Dios es la realidad absoluta.
Él estuvo allí antes de cualquier otra cosa. Y no, Él no llegó
a existir, Él ha existido siempre, desde la eternidad y hasta la
eternidad, siempre ha estado allí. Por lo tanto, nadie lo
hizo como es, y no hay razón para que sea como es, Él simplemente
es. De hecho, la Biblia nos recuerda
que ese es Su nombre. Su nombre es, Yo soy el que soy. En Éxodo 3, 14, usted puede ver
cómo Él se reveló a Moisés, Yo soy el que soy. el que era, ni
el que será, ni el que fue, sino el que es. Él es el que es porque
él tiene existencia propia en sí mismo desde la eternidad hasta
la eternidad. Algo que no podemos entender
nosotros que estamos sujetos al tiempo. Él está por encima
del tiempo. Nuestro papel no es decir lo
que puede y no puede ser en Dios, sino aprender quién es Él y quiénes
somos nosotros, y moldear nuestras vidas de acuerdo con su realidad,
su voluntad. Nos sometemos a su forma de ser.
Él no se somete a la forma en que somos o a la forma en que
pensamos que debería ser. Uno de los lugares donde se revela
más plenamente la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu Santo,
es justamente en Romanos capítulo 8. específicamente en los versículos
26 y 27 vamos a mirar cuál es la obra del Espíritu Santo a
favor del creyente. Lo que surge en este capítulo
es que el Espíritu no es simplemente una fuerza o poder de Dios Padre,
sino una persona que obra junto con el Padre y en relación con
el Padre. Vamos a hacer un resumen, un
resumen de lo que el Espíritu Santo hace por nosotros Y uno
de los objetivos que tenemos al estudiar este versículo es
que nosotros podamos llegar a amar al Espíritu Santo. Cantamos quizá
pocos himnos que hablan, pero cantamos algunos himnos que dan
gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo. Y
el propósito es que lleguemos a amar al Espíritu Santo, porque
el más grande mandamiento dice, amarás al Señor tu Dios con toda
tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas. Por lo tanto,
el Espíritu Santo es Dios y debemos amarle, debemos amar al Espíritu
Santo como persona. no como algunas personas dicen
por ahí como una fuerza o poder sino como una persona que piensa
en nosotros una persona que siente emociones por nosotros una persona
que trabaja por nosotros el pueblo de Dios de hecho como vamos a
mirar en un momento alguien que ora por nosotros si nosotros
vamos recorriendo el capítulo 8 nos vamos a notar que en el
versículo 2 dice que Él nos libra de la ley del pecado y de la
muerte. El Espíritu Santo, el principio de vida, el espíritu
de vida en Cristo Jesús, nos libra de la ley del pecado y
de la muerte. Si vamos al versículo cuatro, el Espíritu nos ayuda
a cumplir el justo requisito de la ley. El Espíritu obra a
favor del pueblo de Dios ayudándolo a cumplir el requisito de la
ley. En el versículo seis, el Estábamos muertos en delitos
y pecado, oímos el Evangelio, la Palabra de Verdad, fuimos
sellados con el Espíritu Santo, se nos dio vida juntamente con
Cristo. Esa es obra del Espíritu Santo. Según el versículo 13,
el Espíritu nos ayuda a hacer morir las obras de la carne.
Según el versículo catorce, los hijos de Dios son guiados por
el Espíritu, por el Espíritu Santo. Según el versículo quince
y dieciséis, el Espíritu da testimonio en nosotros de que somos hijos
de Dios y por lo tanto nos da seguridad de nuestra salvación.
Según el versículo veintitrés, el Espíritu Santo es el anticipo
y la garantía de nuestra redención final. hermanos una de las cosas que
nos debe de quedar absolutamente claro es esta no es posible vivir
la vida cristiana sin el espíritu santo no es posible en lo absoluto
es imposible vivir la vida cristiana sin el espíritu santo hay gente
que dice si la vida cristiana es fácil o es difícil en verdad
la vida cristiana sin el espíritu santo es imposible lo único que
hace posible la vida cristiana es el que él nos ha dado de su
espíritu eso es una verdad quisiera que pudiéramos tener con mucha
claridad imposible vivir la vida cristiana sin el espíritu santo
y recordar la manera de tener el espíritu santo no es haciendo
muchos ayunos como algunas personas creen no es pasando hay unos
muy prolongados. La manera de recibir el Espíritu
Santo es oír la palabra de verdad, dice Efesios, el evangelio de
vuestra salvación. Dice, en él también vosotros,
habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación,
y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo
de la promesa. Cuando creemos es que recibimos
el Espíritu Santo, y sin el Espíritu Santo no es posible vivir la
vida cristiana. Nuestro tema es la ayuda del
Espíritu. Otra de las verdades fundamentales en estos versículos
es que podamos aprender algo. No importa cuántos años tengas
en Cristo. No importa si tienes 60 o 70
años en Cristo. Somos débiles que necesitamos
la ayuda del Espíritu Santo y es algo que no debemos olvidar.
No nos permitamos pensar ya somos maduros en Cristo, ya estamos
fuertes. necesitamos constantemente la
ayuda del Espíritu Santo. El Señor dijo, separados de mí,
nada podéis hacer. Él está en nosotros obrando por
su Espíritu Santo. Ahora, en los versículos veintiséis
y veintisiete, él nos ayuda cuando no sabemos orar como debemos. Cuando no sabemos orar como debemos,
él nos ayuda. Una de las cosas que haremos
bien es, hermanos recuerden, el Espíritu Santo nos guía. Y
el Espíritu Santo nos guía por la palabra que es inspirada por
el Espíritu. Y una de las mejores cosas que
podemos hacer es orar oraciones bíblicas. Cuando lea la Escritura,
mire las oraciones de Pablo. Él siempre tiene oraciones allí
en los principios de las cartas. Oremos por las cosas que Pablo
oraba y el Espíritu Santo estará guiándonos a orar conforme a
la voluntad de Dios. El apóstol Pablo dice, por ejemplo,
esto pide una oración que vuestro amor abunde aún más y más en
ciencia y en todo conocimiento para que aprobéis lo mejor a
fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Jesucristo, llenos
de fruto de justicia que son por medio de Jesucristo para
gloria y alabanza de Dios. hermano, cuando ore por mí, cuando
ore por los otros hermanos, ore por eso, para que seamos llenos
de todo conocimiento, de sabiduría e inteligencia espiritual, para
que podamos aprobar lo mejor. Hermanos, oremos oraciones bíblicas,
veamos las cosas por las que Pablo oraba, las cosas por las
que el Señor Jesús oraba. Oremos por la unidad de la iglesia.
No obstante, hay situaciones en las cuales no sabemos cómo
pedir lo que es conveniente. Cuando Pablo empieza aquí en
el versículo 26, él va a usar una expresión que es la expresión,
y de igual manera, y de igual manera, algunas traducciones
dicen así mismo. Esa palabra de igual manera al
principio del versículo 26 significa que Pablo nos está ayudando en
lo que ha estado diciendo y ahora quiere ayudarnos un poco más
al explicarnos que el Espíritu mismo nos ayuda. Él nos ha estado
ayudando a entender y ahora quiere decirnos que el Espíritu Santo
igual nos ayuda. La forma en que nos ha estado
ayudando es diciéndonos por qué vale la pena soportar nuestros
sufrimientos por Cristo. Todos los versículos del 18 al
25 dan razones de por qué debemos aferrarnos a nuestra esperanza
en medio de la vanidad, en medio de la decadencia, en medio del
gemido y la muerte. Ahora Pablo dice de igual manera,
de la misma manera el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad.
Así que vamos a hacernos tres preguntas y hoy nos vamos a ocupar
de la primera pregunta. Las tres preguntas es ¿Qué pide
el Espíritu Santo por nosotros? ¿Qué es lo que pide el Espíritu
Santo por nosotros? Estos versículos responden a
estas preguntas. La segunda pregunta es ¿Cómo
ora el Espíritu Santo por nosotros? Y la tercera pregunta ¿Por qué
el Espíritu Santo ora por nosotros? Y hoy vamos a responder la primera
pregunta ¿Qué pide el Espíritu Santo por nosotros? Primero vamos a notar que la
forma en que el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad,
es decir, orando por nosotros, así también el Espíritu Santo
nos ayuda en nuestra debilidad porque pedir como conviene no
lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros
con gemidos indecibles. Ahora, ¿qué es lo que pide el
Espíritu cuando intercede por nosotros? Hay tres formas en
que el texto apunta a una respuesta para esta pregunta. Dice que
el Espíritu pide cosas que no sabemos que debemos pedir. El
Espíritu pide cosas que no sabemos que debemos pedir. También dice
que el Espíritu pide cosas que no sabemos pedir por nuestra
debilidad. el versículo 26 el espíritu nos
ayuda en nuestra debilidad dice que el espíritu santo pide cosas
que están de acuerdo con la voluntad de dios en la segunda parte del
versículo 27 dice el espíritu intercede por los santos conforme
a la voluntad de dios ahora quisiera que pudiéramos pensar en esos
tres hechos en esos tres hechos el primero es que el espíritu
pide cosas que no sabemos que debemos pedir No sabemos orar
por lo que debemos. Segundo, dice que el Espíritu
pide cosas que no sabemos pedir por nuestra debilidad. El Espíritu
nos ayuda en nuestra debilidad. Dice que el Espíritu pide cosas
que están de acuerdo con la voluntad de Dios. Hay cosas que están claras por
la Escritura que sabemos que debemos pedir. Debemos orar porque
el Señor nos consuele, nos conforte. Debemos orar para crecer a la
imagen del Señor Jesucristo. Debemos orar por la santidad. Debemos orar por la esperanza,
el gozo y por todos los frutos del Espíritu y por todos los
demás mandamientos expresados de manera clara en la Escritura.
No hay absoluta ninguna duda de que debemos orar por cualquier
cosa que Dios nos mande hacer. La voluntad revelada de Dios
no está en duda. Si Dios nos ha dicho claramente
en la Biblia que busquemos algo como el amor, la fe, la justicia,
la santidad, la unidad, el valor, entonces sabemos que debemos
orar por ello. Ahora, ¿qué es o cuándo aplica que no sabemos
por qué orar? este pasaje nos nos explica y
hay ejemplos del apóstol pablo también que nos muestran cuando
es que nosotros no sabemos por qué orar hay algo que es claro
por ejemplo y pudiéramos ilustrar en el caso de los jóvenes y es
que por ejemplo un joven que es creyente y empieza a orar
por ejemplo por por la voluntad de Dios con respecto a su vida
con respecto al matrimonio Y hay algo que es claro, y es claro
que Él no debe unirse en yugo desigual con los infieles. Y
eso está revelado en la Escritura, eso es palabra de Dios para sus
hijos. Ahora, Él se fija en señoritas que son creyentes. Y aquí viene
cómo debe de orar, porque si Juanita y Marta son ambas creyentes,
Y no va a encontrar un versículo que diga, pues tienes que orar
por Juanita o tienes que orar por Marta. Esas son las situaciones
en que aplica el Espíritu Santo ora por nosotros. Este texto dice que el Espíritu
Santo nos ayuda a orar por nosotros cuando no sabemos por qué orar.
Ahora, ¿cuándo es eso? ¿Por qué tipo de cosas no sabemos
por qué orar? ¿De qué no estamos seguros? Aquí
es donde la palabra debilidad en el versículo 26 se vuelve
importante y el contexto de lo que antes Pablo ha explicado.
Pablo dice así también, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad.
La incertidumbre acerca de lo que debemos orar se debe justamente
a que somos débiles. el Señor no tendría ni un problema,
no tiene ni un problema en saber exactamente lo adecuado. Imagine
un joven creyente con diez señoritas creyentes en la iglesia, y queriendo
obedecer, no unirse en yugo desigual con los infieles, pero tiene
diez posibilidades. Y ahí, él es débil. Y él lo sabe, y ahí el Espíritu
Santo intercede por él, por causa de que él es débil. ¿Y por qué
somos débiles? Somos débiles por causa de que somos una naturaleza
humana limitada, somos tan limitados. Y eso es Romano 6, versículo
19, habla de este tipo de debilidad y dice, hablo como humano por
vuestra humana debilidad, que así como para iniquidad presentáis
vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad,
así ahora para santificación presentad vuestros miembros para
servir a la justicia. Por causa de que somos humanos
y somos limitados, somos débiles, no podemos ver todo, el todo. Hay debilidad también por causa
de la enfermedad. Lucas capítulo cinco, versículo
quince. Pero su fama se extendía más
y más y se reunía mucha gente para oírle y para que le sanase
de sus enfermedades. Y es evidente que necesitamos
de Dios porque somos muchas veces débiles por causa de enfermedad
o debilidad debido a la adversidad. son tres tipos de debilidad por
causa de nuestra naturaleza humana limitada muchas veces humanos
debilitados de por sí pero aparte con enfermedad pues se suma la
debilidad otras veces por las la adversidad segunda de corintios
capítulo 12 versículo 9 al 10 dice, y me ha dicho, bástate
mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad.
Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades para
que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor
a Cristo, me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades,
en persecución, en angustia, porque cuando soy débil, entonces
soy fuerte. Debilidad por causa de las adversidades. Ahora, si consideramos El contexto
desde el versículo 18 al 25 en Romanos 8, especialmente el versículo
23, gemimos interiormente mientras esperamos la adopción como hijos,
la redención de nuestro cuerpo. El contexto es el gemido de decadencia. Este mundo está cada vez cayendo.
Nuestro cuerpo está en decadencia. Dice, la futilidad, miseria en
el mundo es el gemido del cuerpo que aún no ha sido redimido en
el versículo 10 Pablo dijo que el cuerpo está como muerto en
el versículo 11 dijo que el espíritu un día levantará nuestros cuerpos
mortales de entre los muertos pero por ahora el cuerpo gime
bajo la maldición de la caída entonces en el versículo 18 al
25 Pablo nos está ayudando a los santos que gimen El Espíritu
nos ayuda en nuestra debilidad. de la que él ha estado hablando,
de la enfermedad, la futilidad, la frustración, la decadencia
y la miseria de la vida en tanto que estamos en camino al cielo.
Entonces, ¿qué es lo que no sabemos por qué orar en esta debilidad?
Creo que la respuesta es no conocemos la voluntad secreta de Dios sobre
nuestras enfermedades, nuestras dificultades, no sabemos si debemos
orar, algunas veces no sabemos si debemos orar por sanidad o
por fortaleza para resistir y note que en el pasaje que en corintios
el apóstol pablo resulta que él oraba y dice versículo siete
versículo ocho siete dice Y para que la grandeza de las revelaciones
no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi
carne, un mensajero de Satanás que me abofetee para que no me
enaltezca sobremanera, respecto a lo cual tres veces he rogado
al Señor que lo quite de mí. Y Pablo oraba y le decía, Señor
quítame. Y el Espíritu Santo oraba y decía,
no se lo quites. Y él oraba y decía, Señor quítame,
quítame esto. Algunos creen que se refiere
a algún problema de salud, probablemente algún problema relacionado con
su visión. Y Pablo oraba en su debilidad y no sabía qué es lo
que debía pedir y él pedía, pues quítamelo. Y el Espíritu Santo
oraba por Pablo y decía, no se lo quites. Al final dice, No sabemos si orar por sanidad
o por fortaleza para resistir. Por supuesto, ambos tienen razón
y no está mal orar por ninguno. Pero anhelamos orar con gran
fe y gemimos porque no estamos seguros de cuál será el camino
de Dios con esta enfermedad, esta pérdida o este encarcelamiento. Simplemente no lo sabemos. En
la vida de Pablo están los ejemplos. Por ejemplo, él oraba porque
Dios lo sanara y Dios, el Espíritu Santo, oraba de una manera diferente. Dice, él pidió tres veces que
se quitara ese aguijón de la carne y finalmente Jesús le reveló
que su voluntad no era quitárselo. Seguramente esa experiencia dejaría
a Pablo preguntándose, con cada enfermedad, dolor, dificultad
o encarcelamiento, cuál era la voluntad de Dios. ¿Sanación o
no? ¿Liberación o no? Cuando estuve
en prisión en Roma, parecía al menos por un tiempo no estar
seguro de por qué orar. Él tenía la cuestión entre la
vida y el ministerio, o muerte con coraje. Él dijo en Filipenses
capítulo 1, versículo 22 al 24, si he de vivir en la carne, esto
será para mí una labor fructífera, no sé qué escoger. Él estaba
entre sí, iba a vivir, sabía algo. Él sabía que la respuesta
iba a ser lo que trajera mayor gloria al Señor, y él estaba
seguro que Cristo iba a ser magnificado en su cuerpo, o por vida, o por
muerte. Para mí, el vivir es Cristo y
el morir es ganancia. Hermanos, esa es la voluntad
secreta de Dios que nosotros no sabemos. Y podemos equivocarnos
al orar y ninguna de las dos cosas está mal. Nosotros oramos
por nuestros hermanos enfermos. Y nosotros oramos y deseamos
que Dios les sane. Y por supuesto que Dios lo puede
hacer porque Él es el mismo de ayer, de hoy y de siempre. No
obstante, oramos y decimos, Señor, es lo que deseamos, pero no se
haga nuestra voluntad, sino tu voluntad, porque tu voluntad
es buena, es agradable y es perfecta. Hermano, cuando sufres en tu
cuerpo, no es malo que ores porque Dios te sane. Si tu oración está
equivocada, ten por seguro que el Espíritu Santo está corrigiendo
la oración y Él está orando y diciendo, no lo sanes, dale tu gracia para
que glorificado tu nombre. Él va a ser siempre lo que traiga
mayor gloria a su nombre. El apóstol Pablo dice pero una
y otra vez Pero de una y otra parte estoy presionado, teniendo
el deseo de partir y estar con Cristo, porque eso es mucho mejor.
Pero permanecer en la carne es más necesario por causa de vosotros. Y él estaba en un dilema. Y él
no sabía qué elegir, pero es seguro de algo. El Espíritu Santo
estaba orando por Pablo, como debe de ser. Ahora, esto es dolorosamente
relevante para muchos ahora, para muchos de nosotros. y será
cada vez más relevante a medida que aumente el precio de ser
cristianos y misioneros en los años venideros. No sólo hay muchos
que están enfermos, sino que hay algunos ahora y habrá muchos
en los próximos años que estarán en peligro en algún lugar del
mundo y se preguntan, ¿cómo debemos orar? ¿Deberíamos orar por un
escape seguro? ¿O deberíamos decidir quedarnos
y orar por protección? ¿O deberíamos quedarnos y orar
por valor para sufrir e incluso morir? Esto fue una realidad
hace poco tiempo en Afganistán. Hubo creyentes que tuvieron que
estar enfrentados a la realidad de ¿Qué hacer? Nos quedamos y
corremos el peligro por causa de Cristo. Y hubo hermanos que
decidieron salir y hubo personas muy cómodas de este lado donde
no pasa nada que se atrevieron a juzgar a los que tuvieron la
oportunidad de salir. Y hermanos, Dios nos guarda de
juzgar. El Espíritu Santo es quien guía y lo que tenemos que
orar es y confiar en la ayuda del Espíritu Santo en nuestras
oraciones. Cuando pensamos en esto, una
pregunta es, ¿qué riesgos? La gente me pregunta sobre esto
cada vez que hablo sobre el sufrimiento, el martirio y la asunción de
riesgos. Dios nos llama a tomar riesgos.
Esto es claro en las Escrituras. Vamos a mirar Lucas 21, 16. Dice,
mas seréis entregados aún por vuestros padres,
hermanos, y parientes y amigos y matarán algunos de vosotros. ¿Pero qué riesgos debemos tomar? ¿Cuándo arriesgamos nuestras
vidas y las de nuestras familias y cuándo no? Juan Bunyan es un
ejemplo. Juan Bunyan es el pastor que
escribió el progreso del peregrino. No fue en 1980, fue hace más
de 300 años que él escribió el progreso del peregrino. Él estuvo
en prisión durante 12 años por razones de conciencia. Él pudo
haber salido en libertad si él decidía dejar de predicar, pero
él se mantuvo firme a predicar el Evangelio. Él tenía esposa
y cuatro hijos pequeños, uno de los cuales era ciego, y fue
una decisión... pues no fue una decisión definitivamente
fácil. ¿Permanecer en prisión por razones
de conciencia o salir a cuidar de su familia? Y hermanos, aquí
es cuando el Espíritu Santo ora, porque nosotros podemos equivocarnos.
Ambas cosas son correctas. Sin embargo, nosotros oramos
y el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Hoy todos enfrentamos decisiones
similares, aunque no todas tan peligrosas. Debo correr este
riesgo. Debo ponerme en peligro a mí
mismo y a mi familia, a mi negocio, a mi iglesia. Buñan escribió
un libro llamado Consejos para los Enfermos. En él captó la
perplejidad y la incertidumbre que enfrentamos ante un peligro
o ante un riesgo por causa de Cristo. La pregunta, ¿podemos
tratar de escapar del peligro? Y él responde, hacer en esto
en oración, orando, y al final orando y el Espíritu Santo estará
orando por nosotros. Y una cosa es segura, si somos
hijos de Dios, al final el Espíritu Santo nos va a guiar, y nos va
a guiar a hacer la mejor decisión, porque los que son hijos de Dios
son guiados por el Espíritu de Dios. Y eso es algo que solo
Dios puede poner esa paz en nuestro corazón de saber que estamos
corriendo el riesgo o evitando el riesgo. Y nadie más tiene
que atreverse a juzgar. Una de las cosas interesantes,
hermanos, es a un hombre anciano, ya grande, que había creído en
el Señor y había servido al Señor, unos jóvenes le preguntaron si
él estaba dispuesto a morir por Cristo. Y este hombre, después
de reflexionar un momento, él contestó y dijo, yo no quiero
contestar esa pregunta, porque no quiero pecar de arrogancia.
Yo quiero esperar a que se dé la situación Y cuando se dé la
situación, yo espero en la gracia de Dios para sostenerme. Pero
es arrogante cuando nadie nos está persiguiendo decir, yo sí
estoy dispuesto a morir por Cristo. Ahorita cualquiera de nosotros
puede decir que está dispuesto a morir por Cristo. Pero puede
ser muy arrogante de nuestra parte. Dice, cualquier cosa menos
Cualquier cosa menos una negación de la verdad. El que vuela tiene
autorización para hacerlo. El que está de pie tiene autorización
para hacerlo. Si el mismo hombre puede tanto
volar como estar de pie, según sea el llamado y la obra de Dios
en su corazón. Y él menciona algunos ejemplos,
este es Juan Bunyan. No voy a buscar los pasajes,
les voy a dar los pasajes, los puede buscar en su casa. En Éxodo
2.15 Moisés huyó después de haber matado al egipcio y cuando se
dio cuenta que lo habían descubierto él, huyó. En Hebreos 11.27 menciona
a Moisés que se pone de pie rehusando ser considerado hijo de la hija
de Faraón porque tenía puesta la mirada en el galardón y Moisés
se puso de pie. En 1. Samuel 19.12 David huyó En 1 Samuel 24, 8, David se puso
de pie. En Jeremías 37, 11 al 12, Jeremías huyó. En Jeremías 38, 17, Jeremías se puso de pie.
En Lucas 19, 10, Cristo se retiró. Pero en Juan 18, 1 al 8, Cristo
se puso de pie. En segunda de Corintios, 11.33,
Pablo huyó. En Hechos 20.22 al 23, Pablo
se puso de pie. Hay pocas reglas en este caso.
El hombre mismo es el que mejor puede juzgar acerca de su fuerza
actual y qué peso tiene éste o aquel argumento sobre su corazón
para mantener firme, para mantenerse firme o huir. No vueles por miedo,
servil, sino porque volar es una ordenanza de Dios. Una de
las pautas importantes es la pregunta es, Señor, ¿qué es lo
que va a traer mayor gloria a tu nombre? Dice, No vueles por un
miedo servil, sino volar por una ordenanza de Dios, abriendo
una puerta para el escape de algunos, puerta que está abierta
por la providencia de Dios y el escape respaldado por la palabra
de Dios. El punto de Pablo es que cuando
gimes con deseo de exaltar a Cristo, pero no estás seguro de cómo
Cristo podría ser magnificado, el Espíritu ora por ti y hace
que suceda. El punto es este. El punto es,
cuando gimes en oración con deseo de exaltar a Cristo, pero no
estás seguro de cómo Cristo podría ser magnificado, el Espíritu
orará por ti y hace que suceda. Quisiera terminar con cinco consideraciones
que puedan animarnos. Uno, admite saber que no se espera
que conozcas la voluntad de Dios en todos los aspectos. si su
voluntad revelada para ti es siempre fe, esperanza y amor
y pureza, pero si confiar en él para libertarte de la enfermedad,
las dificultades o la prisión, o si confiar en él para que te
ayude a morir, no siempre lo sabes, y este texto dice que
está bien no saberlo. Hay uno que sabe, y que está
orando como se debe orar, Y como debe orar quien sabe, no añadas
a tus cargas la preocupación de que no conoces toda la voluntad
de Dios. Que no te agobie si orar para
que te sane o para que resistas. Ora según Dios incline tu corazón. No añadas carga a la carga. Hay
alguien que está orando como es debido. Segundo, anímese en
su perplejidad y gemidos. Anímese que en su perplexidad
y gemidos no están siendo observados, están siendo comprendidos. Dios
está escudriñando tu corazón y está encontrando en tus santos
gemidos un significado más profundo que las palabras, el significado
del Espíritu mismo. Vamos a estudiar más sobre esto
si Dios pierde el miércoles. Anímate a saber que la obra de
Dios para ti no se limita a lo que puedes entender y expresar
con palabras. La obra de Dios para ti no se
limita a lo que puedes entender y expresar con palabras. Alégrate
de que Dios es poderoso para hacer todas las cosas mucho más
abundantemente de lo que pedimos o entendemos según su poder que
actúa en nosotros. Su forma de pensar, especialmente
en tiempos de tensión y gemidos, no es el límite de la actuación
de Dios. Y alegrese de que hay una paz que sobrepasa todo entendimiento
humano. Dios nos ha limitado por nuestra
mente limitada. Cuarto, estemos alentados de
que en nuestra debilidad y enfermedad, pérdida y dificultad y peligro,
el Espíritu de Dios está orando por nosotros. y está orando por nosotros, no
contra nosotros. En el versículo treinta y uno,
escuchamos a Pablo exaltar, si Dios es por nosotros, ¿Quién
contra nosotros? Y aquí vemos parte de ese gran
por nosotros. En el versículo veintiséis, el
espíritu el espíritu intercede por nosotros, no contra nosotros. Sintamos alentados porque mientras
nos aferramos a En nuestra incertidumbre y dolor,
el Espíritu está a nuestro favor y no en nuestra contra. Finalmente,
animémonos porque Dios Padre escucha la oración del Espíritu.
Esta oración es a favor de nosotros y siempre se escucha y siempre
es respondida porque Dios no rechaza las oraciones de Dios. Dios el Padre no rechaza las
oraciones del Espíritu Santo. Así que que nuestro corazón se
anime. El Espíritu Santo nos ayuda en
nuestra debilidad. La ayuda del Espíritu Santo.
Y no se olvide, no hay manera de vivir vida cristiana sin el
Espíritu Santo. La única manera de tener el Espíritu
Santo es creyendo el Evangelio, la Palabra de Verdad, creyendo
que el Señor Jesucristo es el eterno Hijo de Dios. aquel que
ganó justicia para su pueblo, aquel que dio satisfacción a
la justicia del Padre, aquel que cargó sobre sí los pecados
de su pueblo. Es solamente así que podemos
tener el Espíritu Santo obrando en nuestros corazones y su ayuda.
Vamos a orar.

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Joshua

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