La predicación de Joel Coyoc aborda el tema de la intercesión del Espíritu Santo, enfatizando cómo el Espíritu ayuda a los creyentes en sus debilidades y oraciones. A través de Romanos 8:26-27, se afirma que el Espíritu intercede por los santos con "gemidos indecibles" cuando no sabemos cómo orar. Coyoc argumenta que, a pesar de nuestra debilidad y la falta de claridad en la voluntad de Dios, el Espíritu dirige nuestras oraciones según Su propósito perfecto. Este acto divino no solo nos brinda consuelo, sino que también refuerza la doctrina de la dependencia del creyente en la gracia de Dios, resaltando el propósito final de glorificar a Dios en todas las circunstancias. La predicación invita a los oyentes a confiar en la obra del Espíritu incluso en momentos de incertidumbre, recordando que el anhelo de glorificar a Cristo debe guiar nuestras oraciones y acciones.
“El Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.”
“La oración no es para que Dios haga lo que nosotros queremos y forcemos su brazo a hacer exigiéndole. La oración es para alinearnos a Su voluntad.”
“Dios hace todo lo que hace para su gloria y, por eso mismo, Dios ha querido hacer lo que hace haciendo uso del medio que él ha provisto que es la oración de sus criaturas.”
“Confiemos en el Espíritu de Dios para que interceda por nosotros acerca de los detalles.”
Auto-generated transcript • May contain errors
Comments
Your comment has been submitted and is awaiting moderation. Once approved, it will appear on this page.
Be the first to comment!