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JC

Una gran promesa

Romans 8:28-30
Joel Coyoc November, 13 2022 Video & Audio
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Joel Coyoc November, 13 2022
Estudios en Romanos

El sermón titulado "Una gran promesa" por Joel Coyoc se centra en la promesa divina de Romanos 8:28-30, que asegura que todas las cosas cooperan para el bien de aquellos que aman a Dios y son llamados conforme a su propósito. El predicador argumenta que esta promesa es fundamental para el creyente, ya que no solo implica la comodidad en tiempos difíciles, sino que alude a la transformación del creyente a la imagen de Cristo a través de experiencias diversas, incluidas las tribulaciones. Coyoc utiliza las Escrituras para apoyar su mensaje, destacando la soberanía de Dios y la realidad de la predestinación y la justificación, lo que subraya la importancia de un conocimiento personal de Dios. La afirmación final es que el sufrimiento tiene sentido y es parte del proceso de glorificación, lo que invita a los creyentes a confiar en la obra soberana de Dios en todos los aspectos de sus vidas.

Key Quotes

“La gran promesa es que todas las cosas les ayudan a bien. Todas las cosas son instrumentos en las manos del Señor que está haciendo una obra.”

“¿Quién puede condenar? Cristo es el que lo justificó. No hay nada que nos pueda separar del amor de Dios en Cristo Jesús.”

“El conocimiento de Dios es tan fundamental al punto de que, hermano, la Biblia habla de la vida eterna, no como muchas veces solemos hablar de la vida eterna como el cielo, sino como conocer a Dios.”

“Nuestro sufrimiento tiene sentido, porque el sufrimiento de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo da sentido a nuestro sufrimiento y está obrando para hacernos el mayor bien posible.”

Sermon Transcript

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Dice la Palabra de Dios, ahora,
pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al
Espíritu. Porque la ley del Espíritu de
vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la
muerte. Porque lo que era imposible para
la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios enviando a
su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado,
condenó al pecado en la carne. Para que la justicia de la ley
se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne,
sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne
piensan en las cosas de la carne, pero los que son del espíritu,
en las cosas del espíritu. Porque el ocuparse de la carne
es muerte, pero el ocuparse del espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la
carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley
de Dios, ni tampoco pueden. Y los que viven según la carne,
no pueden agradar a Dios. más vosotros no vivís según la
carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios
mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu
de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros,
el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el Espíritu
vive a causa de la justicia. y si el espíritu de aquel que
levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros. El que levantó de los muertos
a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por
su espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos, deudores somos,
no a la carne, para que vivamos conforme a la carne. Porque si
vivís conforme a la carne, moriréis. Mas si por el Espíritu hacéis
morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que
son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu
de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis
recibido el espíritu de adopción por el cual clamamos Abba Padre. El Espíritu mismo da testimonio
a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, y si hijos, también
herederos. Herederos de Dios y coherederos
con Cristo, si es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente
con Él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las
aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria
venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo
ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de
los hijos de Dios. Porque la creación fue sujeta
a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó
en esperanza. Porque también la creación misma
será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa
de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación
gime a una. y a una está con dolores de parto
hasta ahora, y no sólo ella, sino que también nosotros mismos,
que tenemos las primicias del espíritu, nosotros también gemimos
dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de
nuestro cuerpo, porque en esperanza fuimos salvos, pero la esperanza
que se ve no es esperanza, porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?
pero si esperamos lo que no vemos con paciencia lo aguardamos y
de igual manera el espíritu nos ayuda en nuestra debilidad pues
que hemos de pedir como conviene no lo sabemos pero el espíritu
mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles más el
que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del espíritu
porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos
Y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan
a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció
también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen
de su hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. y a los que predestinó, a éstos
también llamó, y a los que llamó a éstos también justificó, y
a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué pues
diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién
contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio
hijo, sino que lo entregó por todos nosotros. ¿Cómo no nos
dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos
de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién
es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará
del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución,
o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito,
por causa de ti somos muertos todo el tiempo. Somos contados
como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas,
somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. por
lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles,
ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor
nuestro. Amén. Vamos a a meditar los versículos
básicamente el versículo veintiocho pero es una sección de versículos
que es hasta el versículo treinta que probablemente vamos a estar
cubriendo en cuatro predicaciones dice y sabemos que a los que
aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien esto es a los que
conforme a su propósito son llamados porque a los que antes conoció
también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen
de su hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos,
y a los que predestinó a éstos también llamó, y a los que llamó
a éstos también justificó, y a los que justificó a éstos también
glorificó. Y sabemos que a los que aman
a Dios todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme
a su propósito son llamados. Nuestro tema hoy es una gran
promesa, una gran promesa. Hay algunos himnos, por ejemplo,
uno que dice, todas las promesas del Señor Jesús son apoyo poderoso
de mi fe, mientras viva aquí buscando yo su luz, siempre en
sus promesas confiaré, grandes, fieles, las promesas que el Señor
Jesús ha dado, grandes, fieles, en ellas para siempre confiaré. Y en verdad que las promesas
del Señor son grandes y son fieles, Y cuando pensamos en la carta
del apóstol Pablo a los romanos, hombres a lo largo de la historia
han sido salvos por el estudio de la epístola de Pablo a los
romanos. Y hombres que han estudiado esta epístola han llegado a la
conclusión, muchos a lo largo de la historia, de que esta es
como el Everest, como una gran montaña. es una de las proclamaciones
más claras del evangelio. En verdad, quiera Dios que nosotros
estamos aprendiendo el evangelio de la epístola del apóstol Pablo
a los romanos. ¡Qué gran bendición de saber
que tenemos un lugar seguro donde aprender el evangelio! Y que
cada uno de nosotros pueda estar seguro que el evangelio que predica,
primeramente a sí mismo y después a otro, sea el evangelio que
predicó el apóstol Pablo. Hermanos, nos podemos equivocar
en la escatología, nos podemos equivocar en la doctrina de la
iglesia, por ejemplo, en tener una eclesiología quizá no muy
exacta, pero hay un punto en el cual no podemos equivocar
y es el evangelio. El apóstol Pablo dice, si alguien
predica un evangelio diferente al que os hemos predicado, sea
maldito. sí que es de vital importancia
el poder estar escudriñando y clamando al Señor que su Espíritu Santo
nos muestre el evangelio que predicaba el apóstol Pablo, estar
seguros que el evangelio que nos predicamos es el evangelio
que predicaba el apóstol Pablo. Bueno, dentro de esta epístola
que es como una montaña, Llegamos a uno de los versículos quizá
más favoritos del pueblo del Señor. Uno de los versículos
quizá más citados con la intención de consolar a los hermanos. Y
muy probablemente uno de los versículos frecuentemente citados
fuera del contexto. Generalmente intentando consolar
a un hermano citamos y sabemos que a los que aman a Dios todas
las cosas les ayudan a bien. Esto es, a los que conforme a
su propósito son llamados. Y a veces pensamos que el bien
es cualquier cosa que nosotros queramos poner. De pronto alguien
fue despedido del trabajo y un hermano bien intencionado llega
y le dice, seguramente Dios te va a dar un mejor trabajo porque
todas las cosas son para bien. Y eso pudiera ser, pero eso es
tomar el versículo fuera del contexto. Y si nosotros vamos
en ese sentido, tendríamos que ser siempre consistentes. Y si
algún hermano lo dejó a su esposa, pues no le vas a decir que porque
Dios le va a dar una mejor esposa. Pero es que el bien no es lo
que nosotros querramos poner. El bien está allí con toda claridad
y es la glorificación o lo que es lo mismo ser hechos conforme
a la imagen de su hijo. Y aquí hay una gran promesa,
en verdad, que a pesar de que algunas veces ha sido citado
fuera de contexto, en verdad es la promesa de promesas. La
gran promesa, el gran consuelo de saber que absolutamente todas
las cosas, todas las cosas ayudan para bien a aquellos que aman
a Dios. Y quisiera que pudiéramos pensar
en esto como, esta gran promesa, poder pensar en ella como un
gran edificio. usualmente pues en Yucatán por
mucho tiempo no se construyeron grandes edificios y usualmente
estamos acostumbrados a edificios pequeños. Últimamente es que
se han empezado a construir grandes edificios. Normalmente es suficiente escarbar
60 centímetros y poner pues unas cuantas piedras con un poco de
mezcla y unos castillos y eso es suficiente para una edificación
como esta. Algo que es importante es que
cuanto más grande sea un edificio requiere de un cimiento más grande. Yo no sé si algunos de los que
están aquí tuvieron oportunidad de ver en los años fines, principios
de los noventa, la construcción del Hotel Fiesta Americana. Y
ahí no se hizo un huequito de sesenta centímetros. No es un
gran edificio. No obstante, se hizo una excavación
que tiene aproximadamente unos ocho metros, ocho metros de profundidad,
siete metros de profundidad y se sacó todo el material que había
allá. Y bueno, hay un edificio más grande en la ciudad de Mérida
que Es probablemente uno de los edificios más altos de la península
del sureste, y que lo que usted ve allá afuera, hay tres veces
debajo del edificio, las torres que están ahí por City Center,
por Alta Brisa. Y entre más grande sea el edificio,
se necesita un cimiento mucho más grande. Y el apóstol Pablo
va a definirnos el cimiento en que descansa, y lo vamos a estar
estudiando en varias predicaciones, el cimiento de esta gran promesa. Hoy quisiera que pudiéramos mirar
un poco lo que es la estructura del versículo 28. Y cuando nosotros
miramos la estructura de este versículo, nosotros podríamos
mirar, antes de mirar la estructura, los versículos treinta y seis,
treinta y cinco, y treinta y seis dice, ¿Quién nos separará del
amor de Cristo? Tribulación, o angustia, o persecución,
o hambre, o desnudez, o peligro, o espada, como está escrito,
por causa de ti somos muertos todo el tiempo, somos Quizá este es uno de los pasajes,
yo creo que es el pasaje más sangriento de la escritura. Aquí
describe, pues, la manera en que la iglesia ha vivido a lo
largo de los siglos. La manera de vivir en un mundo
caído, en un mundo donde hay tribulación y donde hay odio
al Señor y odio a su pueblo. Y se describe un cuadro, pues,
bastante sangriento. Pero justamente por la sangre
del Cordero se puede escribir una palabra de gran esperanza. Esa palabra que nos puede hacer
ver por esa gran esperanza que todas estas cosas que están listadas
allá, los creyentes las han vencido, y no simplemente vencido, sino
más que vencido, versículo treinta y siete, antes en todas estas
cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó,
el señor Jesucristo. Cuando nosotros vamos adentrándonos,
¿por qué es que hay esperanza a pesar de todo esto? nosotros
miramos que en el versículo 28 está una gran promesa que pudiera
ser considerado como el edificio más grande y más alto en cuanto
a promesas en toda la escritura y la promesa primeramente es La gran promesa es todas las
cosas les ayudan a bien. Todas las cosas les ayudan a
bien. No puede ser, piensa en qué ladrillo
más podemos poner para que sea más alto. Y no puede ser más
alto. todas las cosas, las alegrías,
las aflicciones, todas las cosas, la tribulación, la angustia,
la persecución, el hambre, o la desnudez, el peligro, o la espada,
algo presente, algo por venir, nada nos puede separar del amor
de Dios que es en Cristo Jesús, porque todas las cosas, todas
las cosas, obran para El que podamos nosotros pensar
en que cada cosa que llega a nuestra vida, cada aflicción, nuestra
gran esperanza no es como a muchos hemos escuchado y muchas personas
quieren proclamar a la iglesia del Señor y decirle que su gran
esperanza es que no van a pasar tribulación. Esa no es la gran
esperanza. La gran esperanza es que toda
la tribulación es instrumento, herramienta de Dios para hacernos
bien. Esa es la gran esperanza. Dice
y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas, todas
las cosas les ayudan a bien. Todas las cosas son instrumentos
en las manos del Señor que está haciendo una obra. dice el apóstol
Pablo, estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros
la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Todas
las cosas, hermano, todas las cosas. Un motor que se descompone,
es una herramienta en las manos de Dios, obrando para hacernos
bien. Un trabajo que se pierde, la
salud que se quebranta, las cosas que no salen como nosotros
las hemos pensado. todas las cosas, nuestras alegrías,
nuestras tristezas, todas las cosas, absolutamente todas las
cosas, obran para bien. Y el deseo de nuestro corazón
es conocer al Señor, y qué paz da saber que tenemos un Dios
que es soberano sobre todas las cosas, absolutamente todas las
cosas están en control. Si usted va leyendo en el libro
de los Salmos, Salmo 94, 95, 96, 97 van hablando el Señor
Reina y qué paz da saber el Señor Reina, el Señor no está intentando
tener las cosas en control, el Señor Reina, no importa si nos
dicen que va a haber un desastre por el cambio climático. ¿Qué
importa? El señor reina. No importa si hay una amenaza
nuclear, el señor reina. Qué gran bendición del creyente
saber que Dios, su Padre, reina, que está en control absoluto
de todas las cosas y está obrando todas las cosas para su bien.
Y no andamos intentando refugiarnos en cosas que son de risa. La gente cree que hay seguridad
en buscar tantas cosas en que invertir su dinero para asegurar.
Hoy hay gente que está apurada intentando invertir en algo sólido.
Algunos están siendo aconsejados de invertir en oro, otros en
monedas virtuales, otros están confiando en su plan de jubilación. Otros están pagando bunkers para
esconderse debajo de la tierra. Pero hermanos, qué bendición
es saber todas las cosas obran para bien. Si hay una crisis
energética, para el creyente es para nuestro bien. Si hay
una crisis financiera, todas las cosas obran para bien. Si
hay un temblor de la tierra, todas las cosas obran para bien. Todas las cosas, no hay nada
que en la vida de un creyente obre para su mal absolutamente
todas las cosas y esa es la razón por la cual hombres de Dios después
de cosas que pueden parecer terribles siempre alaban al Señor. Una mujer estaba
en el culto y mientras ella estaba en el culto pues se incendió
su casa y cuando llegó del culto pues estaba solo la cimentación
y estaban los canales de televisión y le preguntaron dónde estaba
y ella dijo dónde estaba y el periodista le dijo y usted no
está enojada con Dios mientras usted estaba en el culto mira
qué pasó a su casa y ella dijo no puedo estar enojada con dios
y ella respondió con las palabras dios dio dios quitó sea el nombre
del señor bendito un siervo del señor en inglaterra fue asaltado. Y después del asalto, él dijo,
Dios, te doy gracias porque aunque me quitaron todo lo que tenía,
eso no es todo lo que poseo. Dios, te doy gracias porque me
lo hicieron a mí y no fui yo quien lo hizo. Porque todas las
cosas obran para bien de aquellos que aman a Dios. Qué gran promesa,
hermano. Nada está fuera del control de
Dios y nada obra fuera de su plan para hacernos bien. ¿Algún
hueso roto? ¿Alguna muela rota que da dolor?
¿Alguna avería en el auto? Cada una de las cosas obran para
hacernos bien. Todas las cosas obran para bien. Ahora, ¿quiénes son los beneficiarios
de esta gran promesa? apóstol Pablo nos presenta a
los beneficiarios de esa gran promesa en dos partes, él comienza
con una afirmación que es bien importante a considerar, lo primero
que dice antes de que veamos los destinatarios de esta gran
promesa, el apóstol Pablo comienza y dice, sabemos, ¿No dice qué
bendición es saber que Pablo no dice y nos imaginamos? Eso sería suponemos no el apóstol pablo
utiliza la palabra segura que es conocimiento un conocimiento
seguro y completo sabemos sabemos y menciona al el primer aspecto
la primera frase descriptiva de quienes son los destinatarios
de esta gran promesa y si sabemos que a los que aman a dios los
que aman a dios No son dos grupos, son dos maneras en que están
describiendo a los mismos. Dice, y sabemos que a los que
aman a Dios, el primer aspecto que define a los destinatarios
de la promesa es los que aman a Dios. Los que aman a Dios. Nosotros sabemos algo. Nosotros
le amamos a Él, ¿por qué? Porque Él nos amó primero. Nosotros
le amamos a Él porque Él nos amó primero. Él dice, con amor
eterno te he amado. Por tanto, te prolongué mi misericordia. Los que aman a Dios, aman a Dios
por causa de que Dios les amó primero. Hay gente que de pronto
dice, toda mi vida estuve buscando a Dios. Eso es mentira. Probablemente
estuvo toda su vida buscando a un Dios de su imaginación.
Pero la verdad es que nadie nacido de Adán ha pasado toda su vida
buscando a Dios. Eso puede ser a nivel de experiencia
humana, pero no es real, porque la verdad absoluta no es la experiencia
humana. La verdad absoluta es la verdad
de la palabra de Dios que dice, nadie viene a mí si el Padre
no le trae. El Señor dijo algunas parábolas
de la oveja perdida, de la moneda perdida. En cada una de esas
parábolas, el objeto perdido no puede hacer nada para buscar,
sino es aquel que extravía el objeto, aquel que pierde el objeto,
el que busca. nosotros le amamos a él porque
él nos amó primero los beneficiarios son los que aman a dios y este
es el primer gran mandamiento el primer gran mandamiento es
amarás al señor tu dios con toda tu alma con toda tu mente con
todas tus fuerzas los beneficiarios son aquellos que por gracia de
dios han dejado de aborrecer a dios En el capítulo, en los primeros
capítulos, el apóstol Pablo va describiendo y dice que el hombre
es aborrecedor de Dios. El hombre aborrece a Dios. El
hombre está con el puño levantado. La mente carnal es enemistad
contra Dios. No, no enemiga, sino es la misma
enemistad contra Dios. Pero por su gracia hemos sido
reconciliados. Él nos amó primero, y por eso
podemos amar al Señor. Y qué gran bendición es cuando
nosotros miramos a Pablo en otro lugar, 1 Coríntios 2, 2, 9, donde
dice, Cosa que ojo no vio, ni oído oyó, ni ha subido en corazón
de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Mirad cuál amor nos ha dado el
Padre que seamos llamados hijos de Dios. Nosotros le amamos a
Él porque Él nos amó primero. Los destinatarios de la promesa
son los que aman a Dios. Hermanos, estamos aquí para hablar
y proclamar el Evangelio, para hablar y proclamar la Palabra
de Dios, porque es oyendo la Palabra de Dios que nuestra fe
crece. Y no puede crecer nuestra fe en un Dios que no conocemos.
Y por la gracia de Dios, Dios se ha revelado en Cristo Jesús.
Hermano, el llamado es a que no seas una persona que conoce
de Dios. Hay una gran diferencia entre
conocer de Dios y conocer a Dios. Job, después de pasar por aflicción
y prueba, allí vemos obrando, cómo está obrando el Señor todas
las cosas para su bien. antes de la prueba y la aflicción,
él decía, él concluyó después y él dijo de oídas, te había
oído, en otras palabras estaba diciendo yo sabía de ti. ahora
dice me arrepiento y me aborrezco en polvo y ceniza ¿Por qué? Porque
él ha visto al señor de oídas te había oído pero ahora mis
ojos te ven el clamor de nuestro corazón sea conocer a ese gran
dios a ese gran dios que obra todas las situaciones para hacer
bien a aquellos que le aman Dios quiera que el el deseo de nuestro El conocimiento de Dios no es
un asunto simplemente teórico. No es conocer acerca de la Palabra,
sino conocer a la Palabra viviente, el Señor Jesucristo. Uno puede
tener conocimiento de la Palabra. Los fariseos conocían de la Palabra,
eran expertos en la Palabra, pero estaban ciegos y crucificaron
al Señor Jesucristo. Y es conocer a Dios. El conocimiento
de Dios es tan fundamental al punto de que, hermano, la Biblia
habla de la vida eterna, no como muchas veces solemos hablar de
la vida eterna como el cielo. Dice, esta es la vida eterna
que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo,
tu hijo, a quien has enviado. Y no podemos crecer en amor a
alguien a quien no conocemos. Que el clamor de nuestro corazón
sea que el Señor siga dándonos ojos de fe para ver al Señor
Jesucristo. Y estar impactados de quién es
el Señor Jesucristo. Estar impactados de su obra en
la cruz y del gran amor con que él nos ha amado. lo que sigue
diciendo el apóstol Pablo es como parte de esta misma descripción
dice y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les
ayudan a bien y va a ser va a complementar la descripción y dice esto es
a los que conforme a su propósito son llamados note que las palabras
que usa el apóstol Pablo son inspiradas por el Espíritu Santo
y no hay ni una palabra ahí que sobra Él pudo haber dicho a los
que Dios ha llamado, y eso es verdad, pero no estaría completo. Él está diciendo a los que conforme
a su propósito son llamados. Y ahí hay algo muy, muy importante. En el versículo 29, el apóstol
Pablo nos muestra un despliegue del propósito de Dios dice el
apóstol Pablo habla mucho acerca del propósito de Dios en Efesios
por ejemplo dice que fuimos elegidos en Cristo Jesús por el puro afecto
de su voluntad y el propósito para la avanza de la gloria de
su gracia pero aquí en el versículo 29 dice despliega, da un avance
del propósito de Dios, dice, porque a los que antes conoció
también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen
de su hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. El propósito de Dios es un pueblo
que sea conformado a la imagen del Señor Jesucristo, un pueblo
de nuevas criaturas creados en Cristo Jesús para buenas obras,
las cuales preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Un pueblo que vive para lo que fue creado, un pueblo capaz de
mostrar la gloria de Dios, un pueblo que consistentemente está
admirado en Dios, satisfecho en Dios y por lo tanto ama a
Dios y entonces muestra el carácter de Dios todo por la obra del
Señor Jesucristo. Su propósito es para su gloria. En el versículo 30, el apóstol
Pablo desarrolla las implicaciones del llamamiento dice lo que implica
el ser llamados dice y a los que predestinó a estos también
llamó y a los que llamó a estos también justificó y a los que
justificó a estos también glorificó aquellos que son llamados conforme
a su propósito llamados conforme a su propósito los llamados conforme
a su propósito cuando pensamos en él llamamiento
hermanos hay un llamado general del evangelio cuando el señor jesús estuvo
en la tierra había momentos en que de pronto grandes multitudes
le seguían y esas multitudes escuchaban el llamado general
y cuando nosotros predicamos el evangelio la gente escucha
un llamado general pero el apóstol Pablo no está acá hablando del
llamado general el llamado general la gente que escucha el llamado
general pues tristemente no pasa de escuchar simplemente a un
hombre y puede ser que aprenda lo que el hombre dice y repita
lo que el hombre dice pero aquí el apóstol Pablo está hablando
de un llamamiento eficaz un llamamiento eficaz del Espíritu Santo en
el corazón, que es un llamamiento irresistible de Dios, y que es
conforme al propósito de Dios. Ese llamamiento eficaz lo sabemos,
porque Dios tiene un propósito, y dice que a los que... dice
los precios, no para que fuesen hechos conforme a la imagen de
su Hijo, y a los que predestinó a éstos también llamó, y a los
que llamó a éstos también justificó. y sabemos que somos justificados
por la fe, justificados pues por la fe, tenemos paz para con
Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo y entonces no es simplemente
aquel que oye al evangelista o al pastor predicando sino es
aquel en que Dios el Padre eficazmente por su espíritu lo llama y a
ese que él llama por ese mismo llamamiento Dios le da, le da
fe. Le da fe, le da arrepentimiento
y por lo tanto Él es justificado. Dios muestra al Señor Jesucristo
ante sus ojos y Él mira que Cristo es el Cordero de Dios que quita
el pecado del mundo. Dios le da vida por su espíritu
y él cambia su manera de pensar acerca del Señor Jesucristo.
Y él deja de confiar en cualquier otra cosa que no sea el Señor
Jesucristo y su obra en la cruz. Y hermanos, este no es un llamamiento
como el llamamiento que uno hace a su mascota. Uno puede llamar
al perrito y decirle, ash, ven. Y puede mover la cola y a veces
viene cuando lo llamas y a veces no le da la gana venir y no viene.
El llamamiento que está hablando aquí es el llamamiento como el
llamamiento que hizo el Señor Jesucristo cuando dijo, Lázaro,
ven fuera. Y Lázaro vino fuera. Y no importaba que estaba muerto
en primer lugar, tampoco importaba que estaba amortajado. La costumbre de sepultura de
los judíos era envolver más o menos 80 kilos de especies aromáticas
y tela, el cuerpo. Imagínese cómo poder caminar,
pero el Evangelio, Cristo es el Evangelio. El Evangelio que
Pablo proclamaba es ese Evangelio que es poder de Dios para salvación
a todo aquel que cree. Y ese es poderoso al punto de
que levanta al muerto y no importa cuánto esté amarrado, si el Señor
dice, Lázaro ven fuera, Lázaro viene afuera. Ese es el llamamiento
eficaz del Espíritu Santo. Ese no es el que simplemente
está escuchando a un hombre, sino es aquel que el señor ha
predestinado, ha preordenado para salvación. Dicen hechos
y creyeron todos los que estaban ordenados para salvación. Note
que dice conforme a su propósito y no dice conforme a nuestro
propósito. Si fuera conforme a nuestro propósito,
quizá nosotros seguiríamos viendo la fórmula uno o algo en la televisión
ahora, porque no estaríamos tan apurados a empezar en la salvación,
pero él nos llamó conforme a su propósito. Esto está ilustrado
claramente en la vida del apóstol Pablo. Usted sabe bien cuál era
el propósito del apóstol Pablo. Él no se levantó ese día y su
propósito fue hoy voy a creer en el Señor Jesucristo. Él no
dijo hoy voy a tomar mi decisión por Cristo. Él se levantó ese
día y tenía cartas y su propósito de él era destruir la iglesia
del Señor Jesucristo. Él iba ahí obstinado en su propósito,
pero Dios lo llamó conforme a su propósito, no conforme al propósito
de Pablo. Dios lo salvó porque lo llamó
conforme a su propósito, porque Dios desde antes lo conoció y
lo predestinó para que fuese hecho conforme a la imagen de
su Hijo. Contrario a lo que mucha gente dice, Cristo está tocando
a la puerta de tu corazón y si tú quieres, Él puede salvarte.
Pablo no quería. pero Dios lo amó con amor eterno,
y conforme a su propósito lo llamó con llamamiento santo,
y Dios lo salvó ese día, y nunca más fue Saulo de Tarso, él fue
transformado en el apóstol Pablo. Y Él pudo decir, todas las cosas
ayudan pa' bien. Porque amo a Dios porque Él me
amó primero. Porque amo a Dios porque Él me
llamó conforme a Su propósito y no conforme a mi propósito.
Su propósito de Él era destruir la iglesia del Señor. Pero el
propósito del Señor era salvarlo para la alabanza de la gloria
de Su gracia, para hacerlo conforme a la imagen de Su Hijo. Y el
Señor, el Señor le salvó. cuando podemos pensar en que
no es de acuerdo a nuestro propósito. El apóstol Pablo nos amplifica
esto cuando empieza a explicar en el siguiente capítulo quién
es el verdadero Israel y que no tiene nada que ver con nuestro
propósito. Dice versículo 10 del capítulo
9, bueno, del versículo 6, Dice, no que la palabra de Dios
haya fallado, porque no todos los descendientes de Israel son
israelitas, ni por ser descendientes de Abraham son todos hijos, sino
en Isaac te será llamada descendencia. Esto es, no los que son hijos
según la carne son los hijos de Dios, sino los que son hijos
según la promesa son contados como descendientes. Porque la
palabra de la promesa es esta, por este tiempo vendré y Sara
tendrá un hijo. Y no sólo esto, sino que también
cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre, pues
no habían aún nacido, ni habían hecho ni a un bien ni mal, para
que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no
por las obras, sino por el que llama. Se le dijo, el mayor servirá
al menor. Como está escrito a Jacob amé,
a Esaú aborrecí, versículo 11, pues no habían aún nacido, ni
habían hecho ni bien ni mal para que el propósito de Dios conforme
a la elección permaneciese. Hermanos, él nos eligió no por
causa de obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho. ¿Cuál
de ellos era mejor? Ninguno. Ambos eran pecadores,
aborrecedores de Dios. Ambos eran merecedores de la
condenación. La gran admiración debe ser por qué Dios, debiendo
condenar a los dos, eligió a Jacob. Porque él es rico en misericordia,
para la alabanza de la gloria de su gracia. No lo hizo porque
había algo que calificara a Jacob o algo que descalificara a Esaú. Es más, ni siquiera habían hecho
ni bien ni mal. Y al final, cuando ellos estuvieron
vivos, ambos hicieron mal. Pero Dios lo eligió en Cristo para la avanza
de la gloria de su gracia desde antes de la fundación del mundo.
¡Qué bendición de poder saber! Somos merecedores de su condenación.
Sin embargo, en este mundo de sufrimiento, hoy, Estamos padeciendo
al igual que el resto del mundo, pero con una gran diferencia.
Todo está siendo usado en las manos de nuestro gran Dios soberano
para hacernos bien. ¡Qué gran bendición, hermanos,
de saber que todas las aflicciones están vencidas! Y no simplemente
vencidas, somos más que vencedores. Esas cosas que aparentemente
están siendo usadas para hacernos mal, realmente nos están haciendo
bien. Y esto ha sido siempre así para
con su pueblo. José dijo a sus hermanos, ustedes
pensaron mal y me hicieron mal, pero Dios utilizó todo lo que
ustedes hicieron para mal, para bien. Y así es como Dios está
obrando en la vida de su pueblo. Hermanos, que sea de ánimo el
poder saber que nada puede dañarnos, que nada es contra nosotros,
porque si Dios es con nosotros, ¿quién contra nosotros? Porque ¿Quién nos puede condenar? Cristo
es el que lo justificó. No hay nada que nos pueda separar
del amor de Dios en Cristo Jesús. Y nuestra gran esperanza es,
hermanos, podemos enfrentar diversas tribulaciones y aflicciones,
pero sabemos que a los que aman a Dios, a los que conforme a
su propósito son llamados, todas las cosas les ayudan a bien.
Y el deseo de mi corazón es que cada uno de quienes estamos aquí
En nuestro corazón clamemos porque Dios se revele a nosotros en
Cristo Jesús. Clamemos al Señor para que nos
conceda el hecho de poder oír la voz del Buen Pastor. Que no
nos quedemos en el llamado general, sino que en verdad podamos escuchar
la voz del Buen Pastor llamándonos. Que en verdad podamos escuchar
la convicción del Espíritu Santo. que nos haga de no tener fe a
tener fe en el Señor Jesucristo, de pensar que hay bondad en nosotros,
a mirar que no hay ninguna bondad en nosotros y que nuestra única
esperanza está en Cristo y en su obra en la cruz. hermanos
si tú has creído ya en el Señor Jesucristo si tú estás confiando
en el Señor Jesucristo y tú eres de los que aman a Dios porque
te ha llamado conforme a su propósito también es importante que puedas
dar testimonio de tu fe en el Señor Jesucristo y eso se hace
a través del bautismo que puedas solicitar el hecho de ser bautizado
porque has entendido que es sólo por la obra del Señor Jesucristo
que estás confiando únicamente en el Señor Jesucristo porque
el Espíritu Santo ha dado testimonio a tu espíritu de que eres hijo
de Dios y si hijo también heredero, heredero con Cristo, coheredero
con Cristo. Hermanos, que sea de ánimo nuestro
corazón el poder mirar este enorme edificio, la promesa más grande.
No hay nada que se pueda añadir. El de poder saber que el sufrimiento
del Señor Jesucristo da sentido a nuestro sufrimiento. La gente
está sufriendo. Los creyentes sufrimos, pero
nuestro sufrimiento tiene sentido, porque el sufrimiento de nuestro
gran Dios y Salvador Jesucristo da sentido a nuestro sufrimiento
y está obrando para hacernos el mayor bien posible. Y el mayor
bien posible es ser transformado a la imagen del Señor Jesucristo.
Por eso Juan decía, amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no
se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando
Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como
Él es. Hermanos, espero que nosotros
anhelamos ese tiempo en que sea revelada la gloria, la manifestación
gloriosa de los hijos de Dios. Ese estado eterno cuando sea
llena la tierra de su gloria. cuando las naciones ya no hagan
guerra, nación contra nación, cuando se han convertido sus
armas de guerra en arados, cuando morará el lobo con el cordero
y el tigre con el cabrito se acostará, y cuando nadie más
va a decir a su prójimo, conoce a Dios porque todos me conocerán,
porque escribiré mi ley en sus corazones. Hermanos, que sea
nuestra esperanza. Vamos a vamos a orar.

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Joshua

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