La predicación de Joel Coyoc sobre Romanos 7:1-6 aborda la relación del creyente con la ley y la muerte a la ley a través de la obra redentora de Cristo. Coyoc argumenta que, como la esposa está legalmente sujeta a su marido mientras este vive, los creyentes han estado en un estado de matrimonio con la ley, demandando cumplimiento sin posibilidad de ayuda. Sin embargo, mediante la muerte de Cristo, los creyentes han muerto a la ley, permitiéndoles experimentar una nueva unión con Cristo, el que resucitó, para llevar fruto para Dios. Este concepto se apoya en varios pasajes de Romanos y Efesios, enfatizando que los cristianos son llamados a vivir bajo la nueva vida del espíritu en lugar de estar esclavizados por la ley. La significancia práctica de este mensaje radica en la transformación de la motivación del creyente de obedecer la ley hacia una obediencia amorosa y agradecida, motivada por la gracia recibida en Cristo.
“La ley exige cumplimiento. Y si tú no cumples la ley, pues la consecuencia de no cumplir la ley es la muerte.”
“Hemos muerto a la ley, ya no más tenemos esa obligación de la ley para alcanzar el favor de Dios porque además somos incapaces.”
“La verdadera libertad no es hacer lo que nos da la gana, sino hacer lo que debemos de hacer.”
“Nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero. Su amor nos constriñe.”
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