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JC

La Justificación es solo por la Fe

Romans 4:9-12
Joel Coyoc June, 29 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 29 2022
Estudios en Romanos

La predicación de Joel Coyoc se centra en el tema de la justificación solo por la fe, un principio central de la teología reformada. A través de Romanos 4:9-12, el predicador argumenta que la justificación no se obtiene a través de obras o rituales, como la circuncisión, sino por la fe en la obra y persona de Jesucristo. Coyoc subraya que la fe de Abraham fue contada por justicia antes de ser circuncidado, lo que establece que la aceptación ante Dios no se basa en obras humanas sino en la fe. La importancia de esta doctrina radica en que proporciona una verdadera paz y gozo a los creyentes, asegurando que su justificación es un regalo divino, no un resultado de sus propias acciones.

Key Quotes

“La justificación es sólo por la fe. No hay otra manera de ser justificado, nunca la ha habido.”

“Lo importante no es tener fe en lo que sea, lo importante es tener fe en el objeto correcto.”

“Dios no suele hacer como hacemos los hombres. Los hombres escriben sólo las cosas que se hacen bien, porque lo que se busca es la gloria del hombre.”

“El justo por la fe vivirá. No hay lugar para la obra del hombre.”

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la epístola del apóstol Pablo a los romanos. Romanos capítulo cuatro. Dice la palabra de Dios que pues
diremos que halló Abraham nuestro padre según la carne. Porque
si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse,
pero no para con Dios. Porque ¿qué dice la Escritura?
Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia. Pero al
que obra no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda. Mas al que no obra, sino cree
en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. Como también David habla de la
bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras. diciendo, bienaventurados aquellos
cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón a quien
el Señor no inculpa de pecado. ¿Es pues esta bienaventuranza
solamente para los de la circuncisión? ¿O también para los de la incircuncisión? Porque decimos que Abraham le
fue contada la fe por justicia. ¿Cómo le fue contada? ¿Estando
en la circuncisión o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en
la incircuncisión. Y recibió la circuncisión como
señal, como sello de la justicia, de la fe, que tuvo estando aún
incircunciso, para que fuese padre de todos los creyentes
no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea
contada por justicia. Y padre de la circuncisión para
los que no solamente son de la circuncisión, sino que también
siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes
de ser circuncidado. Porque no por la ley fue dada
a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero
del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque si los que son
de la ley son los herederos, van a resulta la fe, anulada
la promesa. Pues la ley produce ira, pero
donde no hay ley, tampoco hay transgresión. Por tanto, es por
fe, para que sea por gracia. a fin de que la promesa sea firme
para toda su descendencia, no solamente para la que es de la
ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual
es padre de todos nosotros. Como está escrito, te he puesto
por padre de muchas gentes, delante de Dios a quien creyó, el cual
da vida a los muertos y llama a las cosas que no son como si
fuesen. Él creyó en esperanza contra
esperanza para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a
lo que se le había dicho, así será tu descendencia. Y no se
debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como
muerto, siendo de casi 100 años, o la esterilidad de la matriz
de Sara. Tampoco dudó por incredulidad
de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria
a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para
hacer todo lo que había prometido. Por lo cual también su fe le
fue contada por justicia. Y no solamente con respecto a
él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros,
a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos, en
el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual
fue entregado por nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación. Vamos a meditar los versículos
del nueve al doce. El domingo estábamos meditando
los primeros versículos y era que Dios es el que justifica
al impío. Y el apóstol Pablo sigue haciendo
énfasis en destruir todo aquello en lo que uno puede equivocadamente
afianzarse y poner su confianza. Mucha gente suele hablar de la
importancia de la fe y hacer mucho énfasis o gente jactarse
de la gran fe que puede tener. Pero no debemos olvidar que la
fe, mucha gente dice, es poderosa. Otras personas dicen, lo importante
es que tengas fe en lo que sea, pero ten fe. Todas esas cosas
son mentiras. Lo importante no es tener fe
en lo que sea, lo importante es tener fe en el objeto correcto. El himno que cantamos dice, objeto
de mi fe, divino, salvador, y es únicamente fe, fe en la obra y en la persona del
Señor Jesucristo. No es simplemente fe, no es simplemente
creer en Dios, sino creer a Dios. Y nuestro tema hoy es justamente
lo que el apóstol Pablo va a seguir desarrollando que es ya habló
de que Dios es el que justifica, pero lo siguiente que es bien
importante es recordar que la justificación sólo es por la
fe. La justificación es sólo por
la fe. No hay otra manera de ser justificado,
nunca la ha habido. Nunca ha sido el plan o el propósito
de Dios justificar a alguien aparte de la fe, y el apóstol
Pablo va a hablar acerca de esto en especial. aquella parte de
la de la iglesia que venía con un contexto religioso y que conocían
la ley que habían participado de en este caso la señal que
Dios había dado del pacto de una algo que era en sí una una
ceremonia pero esa ceremonia tenía el bueno el apóstol Pablo
va a explicar y a dejar claro cuál es el propósito por el cual
dio el Señor esta ceremonia y cuando el apóstol Pablo comienza a hablar
acerca de la justificación sólo por la fe. va a hacer conexión
con el versículo ocho donde se ha hablado de una bienaventuranza
que el Espíritu Santo reveló a David y que David experimentó
y él lo expresa como adoración el hecho de esa bienaventuranza
de aquel cuyas iniquidades son perdonadas y cuyos pecados son
cubiertos. Bienaventurado el varón a quien
el Señor no inculpa de pecado. Y lo primero que Pablo está definiendo
es ¿Qué es? Él ha hablado acerca de la justificación
y también nos ha explicado que ser justificado es ser declarado
justo delante de Dios. También hemos explicado que no
es que Dios se hizo al que no veía y se hizo al desentendido
de nuestro pecado, sino Él castigó ese pecado en el Señor Jesucristo
y por eso es que Él puede justificar sin hacer violencia al primer
principio básico de la justicia. Pero aquí Pablo está presentando
la justificación como una bienaventuranza y en verdad que nosotros podamos experimentar
momentos la bienaventuranza como un estado
de dicha, de felicidad, de doblemente gozoso. Hermanos, vivimos en
un mundo con situaciones que muchas veces nos distraen de
experimentar el gozo. Recordemos que el gozo es estar
en la presencia de Dios y sólo se puede estar en su presencia
si él no nos inculpa de pecado, porque si somos culpables de
pecado, pues, mejor no encontrarnos con Dios,
porque nos va a consumir, porque Él es santo, santo, santo. Y, en verdad, recordar, a pesar
de lo que podamos estar enfrentando, a pesar de las cosas que quieran
robarnos el gozo, este es un momento de poder recordar y gozar
en nuestro corazón, de saber que si hay algo que debe traer
gozo y deleite en nuestro corazón es saber que, siendo yo un culpable,
sabiendo que en verdad Dios debe consumirme. Él, por la obra del
Señor Jesucristo, que dio satisfacción a su justicia, no me inculpa
de pecado. En lugar de mirar mi pecado y
mi culpa, él mira a su hijo, el Señor Jesucristo, y me mira
en el Señor Jesucristo. ¿Y qué cosa puede ser más placentera? El saber, como dice el himno,
estoy bien con mi Dios, estoy en paz con Dios. Muchas veces
hay cosas que nos quitan el sueño. y que Dios nos guarde de que
estemos tan complacientes con cosas que en verdad nos deberían
quitar el sueño como es el no estar con la certeza de que en
verdad el Señor no te inculpa de pecado. Es interesante cuando
Pablo está hablando de esta manera de la justificación como una
bienaventuranza de no ser inculpado de pecado por el Señor. Que Dios nos guarde porque a
veces tenemos la preocupación de qué es lo que piensan los
otros. Y a veces nos sentimos bien si los otros nos aprueban.
Y pasamos por alto y estamos ocupados buscando que de alguna
manera experimentemos que nos aprueban. Y tristemente a veces
podemos incluso disfrutar de que nos aprueban. Pero eso es
vano y es engañoso. El gozo tiene que estar en el
hecho de saber que Cristo ha llevado mis pecados. El hecho
de saber de que por la confianza en la obra que Él realizó en
la cruz, Él me ha vestido de su justicia, y que Él me ama
a pesar de lo que soy, por causa de que Él ama a Cristo tal y
como Él es, y que eso nos guarde de no estar pensando exactamente
y buscando el deleite en si nos aprueban o no nos aprueban las
personas, sino en el hecho de saber que puedo ser acepto ante
aquel que me conoce verdaderamente tal cual soy, aquel que no hay
secretos a sus ojos. Él conoce absolutamente todo
de mí, como dice el Salmo 139. Pero poder saber que Cristo es
propiciación, y por eso no soy inculpado de pecado, Poder saber
que Cristo es el que ha hecho todo lo que yo fracaso en hacer,
pero Él ha ganado justicia para mí. El poder saber que Cristo
es aquel que ha cargado con el castigo de ese pecado y que eso
produzca en nuestro corazón verdadero gozo. Ahora, el apóstol Pablo
después dice, que la justificación empieza a desarrollar un argumento
para marcar y decirnos que la justificación es solo, solo por
la fe. Y hay algo que yo creo que es
tentación de todos los seres humanos y no es solemos desarrollar
muchas veces admiración por personas y los judíos tenían mucho aprecio
y mucha admiración hacia Abraham, y en verdad tenemos que recordar
el propósito por el cual Dios nos creó al principio, y Dios
nos creó al principio para nuestra admiración de Él. nosotros debemos
ser instrumentos que hagamos a la creación que Dios se ha
admirado pero fracasamos en Adán y tenemos que recordar que cuando
alguien es justificado y Dios hace una obra a través de él
hay algo que no debemos perder de vista y es es Dios el que
hizo lo que hizo en las personas He mencionado otras veces que muchas veces nos gusta hablar
y pensar, y como leemos libros y cosas así, a veces estamos
un poco viciados de cosas que están en los libros, y escuchamos
a tantas personas repetir y hablar, por ejemplo, expresiones como
el gran apóstol Pablo. Y yo creo que dentro de los hermanos
que tenían de contexto judío, pues solían hablar de Abraham
como el gran padre Abraham. Y alguien ha dicho que no existe
tal cosa como grandes siervos del Señor, sino existe un gran
Dios que tiene pequeños siervos. Dada esa admiración, el apóstol
Pablo, guiado por el Espíritu Santo, presenta a Abraham justo
como el ejemplo perfecto para mostrar que la justificación
es sólo por la fe. Pero es importante que recordemos
siempre Y en Abraham podemos ver que en realidad el mérito
no está en Abraham y podemos y no olvidemos agradecer por
nuestros hermanos y por lo que Dios hace en y a través de nuestros
hermanos, pero que Dios nos guarde de poner la admiración porque
Eso nos priva muchas veces de vivir en verdad por la obra del
Señor. Eso nos lleva también muchas
veces a no poder ayudarnos como hermanos. Porque muchas veces
tendemos a poner a nuestros hermanos ideales y vivimos por convicciones
que son de ellos. O solemos hacer cosas y las justificamos
porque Él lo hace. Y quizá algo que no tenemos que
olvidar es que Pedro fue confrontado por el apóstol Pablo y Dios lo
usó para bendecir al apóstol Pedro. Pablo confrontó a Pedro
y Dios lo usó para bendecir a Pedro y Pedro después muestra algo
sin resentimiento. No habían admiraciones ciegas,
sino el hecho de recordar que al final es la obra, es del Señor,
que el que tiene que brillar es el Señor, y que podemos agradecer
a Dios por lo que Él hace en y a través de nuestros hermanos.
Ahora, la justificación es sólo por la fe. Por eso, para esa justificación, esa bienaventuranza.
Pablo hace una pregunta y la pregunta es ¿para quién es esta
bienaventuranza? Esta doble felicidad, este verdadero
gozo de poder saber y poder cantar estoy bien con mi Dios, tengo
paz con mi Dios. No importa si el mundo se derrumba,
no importa si la economía al final se cae, no importa si al
final nuestro cuerpo es minado por alguna enfermedad que al
final nos quite la vida. De alguna manera, no es que andamos
buscando la muerte, pero sabemos algo que es seguro, que está
establecido para los hombres, que mueran una sola vez y después
de eso el juicio. Pero, ¿para quién es el verdadero
gozo de poder saber que a pesar de que pase lo que pase, yo estoy
bien con mi Dios porque Él no me inculpa de pecado? Y Pablo
va a hacer esta pregunta porque va a empezar a introducir el
ejemplo de Abraham. Pero lo primero que él nos deja
claro es que esta bienaventuranza no es sólo para los de la circuncisión. Dice, es pues esta bienaventuranza
solamente para los de la circuncisión. ¿O también para los de la incircuncisión?
Esta bienaventuranza es para judíos y para gentiles. Y esta
no es una verdad nueva que Pablo está descubriendo. Cuando Dios
llamó a Abraham, dijo, en tus simientes serán benditas todas
las familias de la tierra. Y Él le dijo que le iba a ser
padre de muchedumbre de gente. Y nosotros sabemos por la verdad
revelada que Dios tiene un propósito no precisamente para un pueblo
de un linaje en la carne. Él tiene pueblo de todo linaje,
de toda lengua, pueblo y nación, y los hijos de Abraham no son
los que necesariamente pueden probar genéticamente que tienen
ADN de Abraham. En realidad, lo que vale es el
ADN espiritual, y ese es el que Dios da por su voluntad. Y Pablo
va a dejar establecido aquí, después de hacer esta pregunta,
cerrar esta pregunta, él da una declaración que dice, ¿por qué
decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia? Y
bueno, lo decimos porque es una verdad revelada de Dios que está
en Génesis quince seis, y a partir de ahí, él va a hacer otra pregunta. Dice, y lo que lo que él va a
empezar a hacer con estas preguntas es, ayudarnos a entender qué
significa, qué es el significado total de lo que quiere decir
que él creyó y le fue contado por justicia. Dice, ¿cómo pues
le fue contada? ¿Estando en la circuncisión o
en la incircuncisión? Y él contesta y dice, no en la
circuncisión, sino en la incircuncisión. Y lo que Pablo está diciendo
es, no simplemente que entiendas que él creyó y le fue contado.
La secuencia de cómo ocurrieron las cosas es importante. Y lo
que uno puede mirar, Pablo va siguiendo la cronología en el
Génesis, cómo Dios le reveló el Espíritu Santo a Moisés y
fue registrando los hechos. Y algo que podemos mirar es que
él estaba en un estado de justificación antes que naciera Isaac, antes
que naciera Ismael, le fue contada su fe por justicia. De hecho,
está en Génesis 15, 6, que dice, y creyó Abraham a Dios y le fue
contado por justicia. Y al final, siguiendo la cronología,
en realidad, Abraham no había sido circuncidado. Y eso, es
la otra cosa importante, nosotros podemos recordar otros lugares
de la Escritura donde Dios cuando habla acerca de su pueblo,
acerca de las personas que Él ha amado Dios no suele hacer
como hacemos los hombres. Los hombres escriben sólo las
cosas que se hacen bien, porque lo que se busca es la gloria
del hombre. Pero Dios lo que quiere probar
es que es su obra de misericordia en hombres iguales que todos,
pecadores. Abraham no era alguien distinto.
En otros lugares de la Escritura dice, tu padre era un pagano,
era un idólatra. Abraham no es que estaba precisamente
él buscando a Dios. Él estaba ahí dentro de su cultura,
detrás de ídolos, cuando Dios lo buscó a él y Dios lo llamó
para que saliera de su tierra y de su parentela. O sea, la
virtud, la admiración tiene que estar en aquel Dios que lo eligió
en Cristo desde antes de la fundación del mundo, que lo amó desde antes
de la fundación del mundo. habrán y todos los personajes
de la escritura y personajes que Dios nos ha permitido conocer
son para que alabemos al Señor por lo que Él ha hecho, porque
ellos son idénticos a nosotros. Son personas, dice Santiago Elías,
era uno con pasiones semejantes a las nuestras. O sea, no eran
de otra carne. La gloria en lo que ocurrió en
ellos y a través de ellos es de Dios lo hizo. Dios estaba
manifestando. Y aquí Abraham estaba incircunciso
cuando Dios le contó su fe por justicia y después dice bueno Pablo va a afirmar aquí
el punto que es él declarado justo delante de Dios, no siendo
circuncidado, sino antes de ser circuncidado. O sea, el hecho
de que él haya cumplido con ese rito, esa ceremonia, no tiene
nada que ver para estar bien con Dios. No tiene nada que ver
para experimentar esa bienaventuranza de ser dichoso porque Dios no
le inculpa de pecado. Y hermanos, es es un punto que
Pablo está está porque no va a terminar en el versículo 12,
él va a seguir... ¿por qué? ¿y por qué Pablo va
a seguir? porque nos es fácil de pronto caer en el punto de... querer poner nuestra confianza
en lo que nosotros hacemos. Y por eso el evangelio tenemos
que seguirlo escuchando cada vez, en recordar que no es correcto
que vengamos a la iglesia, pero eso no tiene nada que ver en
que Dios no nos inculpe de pecado. Nadie va a ser justificado, nadie
va a gozar de la dicha del perdón por el simple hecho de no fallar
a ningún culto. y gracias a Dios por aquellos
que tienen fidelidad y es Dios que lo está haciendo es Dios
que produce el querer como el hacer pero necesitamos recordar
damos gracias a Dios porque hay personas que Dios ha puesto generosidad
para para su obra pero que Dios nos guarde de dar algo pensando
que así vamos a disfrutar la dicha del perdón el bautismo, el bautismo es algo
que es un acto de obediencia, pero que Dios nos guarde de que
nadie piense que puede experimentar dicha del perdón, esa bienaventuranza,
ese estado de poder gritar y decir, aleluya, estoy bien con mi Dios,
por bautizarse, no, no va a ser así, Posteriormente Dios le dio la
circuncisión como una señal, después que él creyó a Dios.
Y él creyó a Dios, hermanos, porque Dios fue el que le dio
el don de la fe. Abraham era un muerto en delitos
y pecados. Abraham estaba adorando ídolos
en Ur de los Caldeos y cuando Dios le dio vida pues él fue
siguiendo al Señor y él salió de su tierra y de su parentela
por causa de la obra del Señor y después en el propósito de
Dios en su momento Dios le reveló que le daba la circuncisión como
una como una señal y no no olvidemos lo que significa el la circuncisión
apunta hacia el Señor Jesucristo, era una figura, era una sombra,
que hablaba, si usted recuerda... En una ocasión Dios le apareció
a Moisés, y su esposa Zéfora estaba asustada, y él circuncidó
a su hijo. Y pues era algo sangriento, y
ella dijo, eres un esposo de sangre. Y la circuncisión era
una figura del derramamiento de la sangre del Señor Jesucristo.
pero también una figura de lo que Dios hace interiormente en
el corazón al circuncidar el prepucio del corazón. Y Dios
lo dio posteriormente como un símbolo del pacto, como un símbolo
de la relación de Él con Su pueblo. Pero nunca fue dado para que
haciéndolo eso, entonces tú puedes tener la dicha. Y Pablo va a
seguir haciendo, desgranando y separando, y dice, Dios le
puso como padre, dice, y recibió el versículo 11 de circuncisión
como señal, como sello de la justicia de la fe, que estuvo
estando aún incircunciso, para que fuese padre de todos los
creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe
les sea contada por justicia. es que el propósito de Dios nunca
fue que sea por la circuncisión que uno es justificado. Y si
bien la ley establecía eso como un símbolo de relación de pacto,
es interesante que Cristo vino y lo cumplió por su pueblo. Y
nosotros no necesitamos ser circuncidados ahora porque Cristo lo hizo por
nosotros. El propósito de Dios es que él
fuera el padre de los creyentes no circuncidados, a fin de que
a ellos la fe también se les cuente como justicia. Porque
siempre fue el propósito de Dios que el justo por la fe vivirá. El justo por la fe vivirá. No
hay lugar para la obra del hombre. Y después Pablo menciona aquí,
dice, versículo 12 y padre de la circuncisión
para los que no solamente son de la circuncisión sino que también
siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre abram antes
de ser circuncidado y padre de la circuncisión para los que
no solamente y ahí hay algo que está haciendo énfasis en lo mismo,
es que no es simplemente si tú cumpliste el rito, es que tiene
que ocurrir exactamente en el mismo orden que ocurrió en Abraham,
es que ocurre eso que seas objeto de la bienaventuranza de que
Dios no te inculpa de pecado y después haces en ese caso para
ellos la circuncisión en el caso de los creyentes el bautismo
pero nunca tiene que ser antes y Pablo está diciendo si solamente
te circuncidaste pues pues sencillamente solamente estar circuncidado
no necesariamente no es no por eso vas a ser bienaventurado,
no porque te circuncides, sino el punto es que tiene que ocurrir
como ocurrió en Abraham, sin confianza en lo que tú puedes
hacer, no es una ceremonia que te otorga algo, que tú ganas
algo porque tú, no es un premio a tu obediencia, Si no es porque
estás vivo y estás agradecido, entiendes y te identificas con
lo que Él ha hecho internamente. En el caso del bautismo, bueno,
más adelante Pablo va a explicar lo que significa. y no es que
solamente te bautizas si solamente te bautizas pues vas a llevar
el chasco de tu vida porque estás confiando en una obra tuya y
lo que debe llevarte al bautizo es el haber experimentado el
gozo de saber que estás bien con Dios el gozo de saber que
se ha realizado lo que dice cuando empieza el siguiente capítulo
en el versículo 1 que dice justificados pues por la fe tenemos paz para
con dios por medio de nuestro señor jesucristo justificados
pues por la fe tenemos paz para con dios por medio de nuestro
señor jesucristo La otra cosa que Pablo está dejando claro
aquí es, dice, y padre de la circuncisión, para los que no
solamente son circuncidados, sino que también siguen las pisadas
de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado. Y Pablo va a enfatizar solo por
la fe, solo puedes tener la bienaventuranza por la fe en Cristo y en su obra,
solo por eso, pero Pablo también va, está, hay una perfecta armonía
en la escritura, Pablo no está de ninguna manera en desacuerdo
con Santiago, y aquí está en perfecta armonía y está mostrando
Si en verdad has creído a Dios, si en verdad has creído a Dios
y no estás confiando en cosas externas, no estás confiando
en ritos, has hecho, en el caso de los creyentes del Antiguo
Testamento, hiciste tu circuncisión, pero lo hiciste porque Él te
ha dado la fe para creer, has creído que todas aquellas figuras
apuntaban hacia el Señor Jesucristo y estás confiando en aquel que
había de venir, entonces, es por la fe que Dios te hace
partícipe de esa bienaventuranza y no por las obras. es la obra
de Dios que precede el que puedas obrar, pero el asunto importante
es esa fe verdadera, esa fe que salva, esa fe que es don de Dios,
es una fe que se va a manifestar justamente en la obediencia.
¿Por qué se circuncidó Abraham? Porque él creía a Dios, Dios
ya lo había justificado por haber creído a Dios, y él en un acto
de obediencia, identificando y mostrando externamente lo que
Dios se había hecho antes en su corazón de manera interna.
En algunos tiempos, ha habido personas, y yo creo que en todos
los tiempos, que siempre queremos tener un lugar y queremos sobresalir
y pensamos que hay algo que se tiene que hacer. Lo que se tiene
que hacer es reconocer nuestra incapacidad de hacer algo. No
hay nada que podamos hacer. No hagas nada si no estás experimentando
la bienaventuranza. No hagas nada si no clama al
Señor que Él te salve. Clama al Señor que Él te dé el
don de la fe. Y no descanses hasta que Dios,
después de... va a afligir tu corazón. Pero
si Él aflige tu corazón, Él te va a dar arrepentimiento para
vida, y Él va a consolar tu corazón, y Él va a dar testimonio a tu
espíritu de que eres un hijo de Dios. Y cuando puedas decir,
gloria a Dios, estoy bien con mi Dios, he tenido la bienaventuranza
de aquel a quien Dios no inculpa de pecado, entonces, entonces
puedes venir y decir, quiero dar testimonio, quiero dar testimonio
de lo que Cristo ha hecho en mi corazón. y que Dios guarde,
que nadie lo haga antes, que nadie se equivoque de hacerlo
antes y que nada hagamos que queramos venir a presentar al
Señor pensando que así vamos a tener alguna bienaventuranza. Lo único que puede dar la bienaventuranza
es lo que Cristo ha hecho. Él es el bienaventurado, que
da su bienaventuranza a los que confían en Él. Vamos a ahorrar.

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Joshua

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