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JC

La Ventaja del Judio

Romans 3:1-2
Joel Coyoc May, 22 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc May, 22 2022
Estudios en Romanos

El sermón "La Ventaja del Judio" predicado por Joel Coyoc aborda la doctrina de la justificación y el privilegio de ser receptores de la Palabra de Dios, según Romanos 3:1-2. El predicador argumenta que aunque los judíos tienen la ventaja de haber recibido las Escrituras, esta bendición conlleva una mayor responsabilidad y no les otorga mérito personal. Coyoc enfatiza que la incredulidad de algunos no anula la fidelidad de Dios, lo que se ilustra con el uso de Romanos 3:4, que define el carácter veraz de Dios frente a la falibilidad humana. La implicación práctica del sermón invita a los oyentes a valorar la Palabra de Dios y recordar que el privilegio de la revelación divina no es un motivo de jactancia, sino una oportunidad para humillarse y confiar plenamente en la gracia de Cristo.

Key Quotes

“El privilegio es sólo por gracia, sólo por misericordia. No tiene nada que ver con nosotros.”

“La cuestión es, en el caso de los judíos, que el privilegio se les ha confiado la palabra de Dios.”

“Nuestra confianza no está en las cosas que hacemos ni en las que no hacemos. Nuestra confianza está en el Señor Jesucristo.”

“Jactarnos en nuestro privilegio es menospreciar la palabra de Dios.”

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la epístola del apóstol Pablo a los romanos. Es un capítulo tres. Dice la palabra de Dios, ¿qué
ventaja tiene pues el judío? ¿O de qué aprovecha la circuncisión?
Mucho. En todas maneras, primero ciertamente
que les ha sido confiada la palabra de Dios. Pues, ¿qué si alguno
de ellos ha sido incrédulo? ¿Su incredulidad habrá hecho
nula la fidelidad de Dios? De ninguna manera. Antes bien,
sea Dios veraz y todo hombre mentiroso, como está escrito,
para que seas justificado en tus palabras y venzas cuando
fueres juzgado. Y si nuestra injusticia hace
resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios
que da castigo? hablo como hombre, en ninguna
manera. De otro modo, ¿cómo juzgaría
Dios al mundo? Pero si por mi mentira la verdad
de Dios abundó para su gloria, ¿por qué aún soy juzgado como
pecador? ¿Y por qué no decir cómo se nos
calumnia, y cómo algunos cuya condenación es justa afirman
que nosotros decimos, hagamos males para que vengan bienes?
¿Qué pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos?
En ninguna manera, pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles
que todos están bajo pecado, como está escrito, no hay justo
ni a uno, no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios, todos
se desviaron, a unas se hicieron inútiles, no hay quien haga lo
bueno, no hay ni siquiera uno, sepulcro abierto es su garganta,
con su lengua engañan, veneno de áspides hay debajo de sus
labios, su boca está llena de maldición y de amargura, sus
pies se apresuran para derramar sangre, quebranto y desventura
hay en sus caminos, y no conocieron camino de paz. No hay temor de
Dios delante de sus ojos. Pero sabemos que todo lo que
la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda
boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios.
Ya que por las obras de la ley, ningún ser humano será justificado
delante de él, porque por medio de la ley es el conocimiento
del pecado. Pero ahora, aparte de la ley,
se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley
y por los profetas. la justicia de Dios por medio
de la fe en Jesucristo para todos los que creen en Él, porque no
hay diferencia por cuanto todos pecaron y están destituidos de
la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante
la redención que es en Cristo Jesús. a quien Dios puso como
propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar
su justicia a causa de haber pasado por alto en su paciencia
los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo
su justicia, a fin de que él sea el justo y el que justifica
al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde, pues, está la jactancia?
Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las
obras? No, sino por la ley de la fe. Y concluimos, pues, que
el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente Dios de los
judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente también
de los gentiles, porque Dios es uno y Él justificará por la
fe a los de la circuncisión y por medio de la fe a los de la incircuncisión. Luego por la fe invalidamos la
ley, en ninguna manera, sino que confirmamos la ley. los primeros dos versículos de
este capítulo dice qué ventaja tiene pues el judío o de qué
aprovecha la circuncisión mucho de todas maneras primero ciertamente
que les ha sido confiada la palabra de Dios y nuestro tema esta tarde
es la la ventaja del judío y al pensar en estos dos versículos
quisiera que pudiéramos recordar que estamos estudiando una carta
y una carta no fue escrita precisamente dividida en capítulos y versículos. Y alguna de las cosas que enfatiza
el apóstol Pablo son cosas que ha venido razonando y argumentando
y resulta que el apóstol Pablo dice que el judío tiene mucha
ventaja, pero ¿de qué se trata esta ventaja? Y lo que vamos
a nuestro tema es la ventaja, la ventaja del judío. Ahora, lo que en sí mismo va a resaltar
como la ventaja del judío es el hecho de que se les ha confiado
la palabra de Dios en el versículo dos primero están las preguntas
que dice qué ventaja tiene pues el judío o de qué aprovecha la
circuncisión mucho en todas maneras primero ciertamente que se les
ha que les ha sido confiada la palabra de Dios y en verdad hay
un hay una ventaja, hay una bendición, hay un beneficio. El punto que
no tenemos que perder es el hecho de que ese beneficio, esa ventaja,
ese privilegio, también hemos de recordar que incrementa el
hecho de la responsabilidad. La otra que no tenemos que olvidar
es que no es por nada en nosotros que hemos sido privilegiados. En el caso de los judíos, no
es que Abraham era alguien distinto o mejor que los demás. Es interesante
que el Señor, uno, tenemos que recordar qué es el plan de Dios
y el plan de Dios no era elegir a Israel porque Israel era un
pueblo de una sangre distinta. A lo largo de todas las épocas,
el corazón engañoso y perverso ha torcido las cosas y ha pensado
que el mérito está en ellos porque son mejores. algunos siempre
ha habido a lo largo de la historia gente que se piensa de otra sangre
pero si nosotros miramos la escritura nosotros sabemos que no estaba
eso en el plan de Dios porque Dios los eligió a pesar de que
su padre Abraham era igual un idólatra Y Dios lo eligió por
pura gracia. Tenía todo que ver con Dios y
nada que ver con Abraham. La diferencia en que Dios hubiera
elegido a Abraham y no a otro es la rica misericordia de Dios. El mérito no está en Abraham.
De igual manera, nosotros sabemos por la escritura que se eligió
Abraham para que en él fueran benditas todas las familias de
la tierra a través de su simiente, la cual simiente es el Señor
Jesucristo. Nosotros sabemos que no era intención
de Dios lo que el corazón engañoso y perverso hizo. los judíos,
el Señor dijo al pueblo de Israel, tú vas a amar al extranjero,
porque extranjero fuiste en la tierra de Egipto. Y resulta que
de pronto los judíos decían, perro gentil. O sea, nada que
ver con el amar al extranjero. Y sabemos que Dios no hace acepción
de personas y que Dios ha elegido un pueblo de todo linaje, de
toda lengua, de todo pueblo y nación, que van a estar delante del trono
del Cordero. Y dado que aquí nos hace resaltar
que el asunto es el privilegio que les ha sido confiada la palabra
de Dios, y hay dos cosas que nos llaman
a la cuestión. Nosotros no somos judíos, ciertamente,
pero nosotros somos un pueblo privilegiado. Algunos de nuestros
hijos viven de privilegio porque desde su más tierna edad han
sido expuestos a la palabra, han sido expuestos al evangelio.
y en verdad es un privilegio que tenemos que valorar y tenemos
que recordar y que Dios nos guarde de caer en el mismo asunto que
cayó el pueblo de Israel, que cayó incluso la iglesia en siglos
pasados. Decía yo en la mañana que en
siglos pasados hubo momentos en que gente en la iglesia procuraba
no bautizarse hasta ser seguro que ya se iban a morir, porque
ellos creían que el bautismo lavaba sus almas y pues querían
estar con el alma limpia cuando se murieran, entonces estaban
esperando hasta que ya les dijeran que les quedaban tres horas de
vida para bautizarse. Y eso es una falta de entendimiento,
es una distorsión del verdadero Evangelio, porque el bautismo
no hace limpia ni un alma como la circuncisión, tampoco es para
declarar el hecho de que estás en una relación de pacto necesariamente
con Dios, es una expresión, un símbolo externo, pero es el símbolo
de algo que Dios hace de manera interna. ahora cuando pensamos
en este énfasis en la palabra de Dios y en el otro versículo
que es el versículo 24 del capítulo 2 que dice, porque como está
escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles
por causa de vosotros. Y hermanos, aquí hay una cuestión
importante, la cuestión de que recordemos lo que acabo de mencionar.
El privilegio es sólo por gracia, sólo por misericordia. No tiene
nada que ver con nosotros. Más adelante, en este capítulo,
Pablo va a hacer la pregunta, ¿somos nosotros mejores que ellos?
No somos mejores. Nadie es mejor. Nadie ha cumplido
perfectamente la ley excepto el Señor Jesucristo. Ahora, a
lo largo de la historia ha habido distorsiones de personas, algunos
conocidos en la historia y citados por algunos periodistas, que
conociendo la Palabra de Dios menospreciaron a sus países vecinos. y mencionaban cosas como ellos
haber sido una nación elegida por Dios para pues dominar el
mundo y pensar de que la gente de su país vecino son gente pusilánime,
gente que no vale la pena que esté poblando este país tan hermoso
y gente que tristemente tenía parecida a los judíos. Estamos
hablando de hace 200 años aproximadamente, y hay una gran cantidad de gente
que se jactaba con conocimiento de la escritura y de hablar y
considerar a su nación, a su país, como el pueblo elegido
de Dios para dominar la tierra, para dominar el mundo. Hermanos,
eso no es extraño. Y justo este pasaje está mencionando,
porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado
entre los gentiles por causa de vosotros. ¿Quiénes son esos
vosotros? La gente de privilegio, cuando
pierde el punto y cree que el privilegio tiene algo que ver
con él, cuando pierde el punto y cree que Dios lo eligió por
lo bonito que está o por lo bueno que es, cuando eso no tiene absolutamente
nada que ver con la realidad de la Escritura. Dios ha elegido
un pueblo por pura gracia y por pura misericordia. por el puro
afecto de su voluntad para la alabanza de la gloria de su gracia.
Lo vil y lo menospreciado eligió Dios para avergonzar a lo que
es admirado en este mundo. Ahora, cuando pensamos en esto,
tenemos que pensar y nos tiene que mover a mirarnos como el
apóstol Pablo se miraba. Y a veces Dios tiene que usar
cosas duras en sus hijos para que aprendamos a mirarnos como
el Apóstol Pablo aprendió a mirarse. El Apóstol Pablo no se miraba
como el modelo, como el más excelente creyente, como el mejor de los
hermanos. El Apóstol Pablo no se sentaba en el culto y escuchaba
una predicación y empezaba a repartir la predicación, diciendo, esto
es para mi esposa, esto es para mi hijo, esto es para el otro
hermano. Él escuchaba y él decía, miserable de mí. Él se miraba
a sí mismo y se miraba como el más grande y primero de los pecadores. Él no se sentía mejor que nadie.
Dios lo había hecho consciente. Dios salvó a un hombre, salvó
al rey David, lo eligió Cuando, justo cuando se iba a elegir
a David, Samuel fue a su casa y llamó a los hermanos, vinieron
primero los hermanos de David, y Samuel estaba apresurado para
ungir a uno que llegó, porque estaba muy guapo, hermoso, y
él estaba casi listo para ungirlo, y el Señor le dijo, no mires
a lo hermoso de su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque
yo lo desecho, porque Dios no mira lo que mira el hombre. Pues
el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Dios mira el
corazón. El caso es que trajeron a todos los hijos y Dios no eligió
a ninguno de esos hijos. Y después Samuel preguntó si
había uno más, y había uno más que era el menor, que nadie pensó
que él iba a ser precisamente el rey de Israel. Y Samuel dijo,
pues no vamos a comer hasta que lo traigan. y unieron a este
muchacho, que Dios en misericordia, por pura gracia, por nada en
él, Dios lo eligió, él no era mejor que nadie, Dios lo eligió
de pura gracia. Dios lo colmó de bienes, y Dios
hizo de él un tipo del Señor Jesucristo. Dios dijo de él,
este es un hombre conforme a mi corazón. Sin embargo, este hombre
conforme al corazón de Dios tuvo también un descuido y un engaño,
y se llenó de soberbia. Llegó un momento en que él estaba
distraído. Llegó un momento en que él sentía
mejor que otros. y es interesante que en este
pasaje se muestra, recuerde que el privilegio es que se les confió
la palabra de Dios y segundo de Samuel capítulo doce dice Jehová envió a Natán a David
y viniendo a él le dijo había dos hombres en una ciudad el
uno rico y el otro pobre Segundo de Samuel, capítulo doce,
versículo uno, versículo seis, versículo dos, dice dice, el rico tenía numerosas
ovejas y vacas, pero el pobre no tenía más que una sola corderita,
que él había comprado y criado, y que había crecido con él y
con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su
vaso, y durmiendo de su seno, y la tenía como una hija, Y vino
uno de camino al hombre rico, y este no quiso tomar de sus
ovejas y de sus vacas para guisar para el caminante que había venido
a él, sino que tomó la oveja de aquel hombre pobre y la preparó
para aquel que había venido a él. Entonces, se encendió el furor
de David en gran manera contra aquel hombre, Y dijo a Natán,
vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte, y debe pagar
la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa y no tuvo
misericordia. Y aquí vemos un hombre que estaba
teniendo un concepto demasiado bueno de sí mismo, uno que podía
ver mejor que otro, yo soy mejor que ese hombre que hizo eso,
y ese que hizo eso tiene que pagar cuatro veces y tiene que
morir, es digno de muerte porque él no tuvo misericordia. Y resulta
que dice Natán, Entonces dijo a Natán a David, tú eres aquel
hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de
Israel. Yo te unquí por rey sobre Israel y te libré de la mano
de Saúl, y te di la casa de tu Señor y las mujeres de tu Señor
en tu seno. Además, te di la casa de Israel
y de Judá, y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más.
Y nota el versículo nueve, ¿por qué, pues, tuviste en poco la
palabra de Jehová, el privilegio? El privilegio del judío es la
palabra de Dios, y es también nuestro privilegio. ¿Y qué pasó
con el privilegio? El corazón se llenó de soberbia,
se perdió de vista el punto de que te he elegido por el puro
afecto de mi voluntad para la alabanza de la gloria de mi gracia. menosprecio al privilegio, dice,
tuviste en poco, ¿por qué tuviste en poco la palabra de Jehová,
haciéndolo malo delante de sus ojos? A Urias Eteo heriste a
espada y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con
la espada de los hijos de Amón, por lo cual ahora no se apartará
jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste y tomaste
la mujer de Urias Eteo para que fuese tu mujer. Así ha dicho
Jehová, he aquí yo haré levantar el mal contra ti, de tu misma
casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y les daré a tu
prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol, porque
tú lo hiciste en secreto, mas yo haré esto delante de todo
Israel, y a pleno sol. Entonces dijo David a Natán,
pequé contra Jehová, y Natán dijo a David, también Jehová
ha remitido tu pecado, no morirás. Y note el versículo 14, dice
porque como está escrito el nombre de Jehová es blasfemado por causa
de esos que tienen el privilegio el privilegio de la palabra de
Dios y que pierden el punto y piensan que el privilegio lo tienen porque
ellos son más inteligentes más listos que son merecedores esos
hacen blasfemar la palabra del Señor y note que dice el versículo
catorce más por cuanto en este asunto hiciste blasfemar a los
enemigos de Jehová el hijo que te ha nacido ciertamente morirá
por cuanto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová menospreciar
la palabra de Dios olvidarse que Dios no mira lo que mira
el hombre tú lo hiciste en secreto Pero delante de los ojos de Dios
no hay secreto. Todas las cosas están desnudas.
Y el privilegio del judío, hermanos, ese privilegio. Pero algo es
seguro. Si eres hijo, Dios va a hacer
lo que hizo con David. Dios no deja que su hijo se salga
con la suya. David tuvo su secreto por algunos
meses. El niño nació y él tenía un secreto
y quizá la gente tenía una idea equivocada de él. Quizá muchos
de su pueblo lo admiraban como un rey, qué misericordioso este
rey, que el marido del soldado, el soldado marido de esta mujer
se murió en la guerra, y pues el rey misericordiosamente la
tomó como su esposa, ocultando que en realidad él había pecado,
había cometido adulterio, y después él había mandado a ese hombre
al frente de la guerra para matarlo. Sin embargo, Él tuvo en poco
la Palabra del Señor, el privilegio, la Palabra del Señor, el que
el Rey de la Gloria se digne a hablar con nosotros, el que
el Rey de la Gloria nos conceda que cada uno de nosotros, no
somos judíos, pero tenemos privilegio, hermanos. No siempre ha sido
así como nosotros. Ustedes, cada quien, nosotros
podemos tener una, dos, tres Biblias en casa. Tenemos privilegio
de tener la palabra de Dios en casa. Y en verdad que eso es
un privilegio. y que Dios nos guarde de tener
en poco la palabra del Señor. ¿Y cómo se tiene en poco la palabra
del Señor? Cuando yo empiezo a tener un
concepto más alto de mí que el que debo de tener, eso es tener
en poco la palabra del Señor. El Señor dice, eres un pecador,
eres un pecador miserable, depravado, malvado. y si tú empiezas a pensar
que eso no es así, empiezas a pensar que hay otros que son peores
que tú, empiezas a responder a la pregunta somos nosotros
mejores y concluyes, yo soy mejor, yo estoy en la mejor iglesia,
yo tengo la mejor doctrina, empiezas a jactarte en tu privilegio,
hermano eso es peligroso. Si eres hijo, Dios va a hacer
algo doloroso como hizo con David. Y después David, el Salmo 51.
Y después varias otras expresiones donde podemos entender por qué
David dice, bueno, me es haber sido humillado. Antes que fuera
humillado, descarriado andaba. El corazón contrito y humillado
no despreciarás tú o Dios. No es que esté mal que ofrecieran
los sacrificios del antiguo pacto. Lo que está mal es hacerlo externamente
y seguir viviendo en secreto, teniendo cosas secretas. Pero
a aquellos que son hijos, Dios los va a volver en sí. Dios los
va a atraer de nuevo hacia sí. con lazos de amor, y eso no significa
que esos lazos de amor a veces no impliquen que haya dolor. Usted puede seguir leyendo en
su casa todo el pasaje del capítulo doce, y en verdad fue una experiencia
dolorosa para David, y no terminó con la muerte del niño. Dios
disciplinó a David porque Dios le amaba a David, pero el punto
importante es el privilegio, la palabra de Dios, y cómo es
que el nombre de Dios puede ser menospreciado. Y hermanos, que
Dios nos guarde, de andar por el mundo dando la apariencia
de santurrones, de aquellos que son mejor que todos, porque no
es borracho, porque no pega a su esposa, porque no esto, porque
no lo otro. Y empecemos a confiar en esas cosas, cuidado. No somos mejores que nadie en
lo absoluto. Nuestra confianza no está en
las cosas que hacemos ni en las que no hacemos. Nuestra confianza
está en el Señor Jesucristo. El hecho de lo que yo no hago
no me hace mejor que alguien y el hecho de lo que hago tampoco
me hace mejor que alguien. El hecho de que tenga la palabra
de Dios y que es un verdadero privilegio tampoco tiene nada
que ver conmigo. Tiene todo que ver con la misericordia
de Dios. Y dice Pablo después que ese
privilegio es que se les confió la palabra. y hay varios, por
lo menos tres pasajes en el Nuevo Testamento que nos hacen referencia
a que cuando está hablando de la Palabra de Dios, pues está
hablando de la totalidad de los libros del Antiguo Testamento.
Hechos siete treinta y ocho dice, este es aquel Moisés que estuvo
en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaban
el monte Sinaí y con nuestros padres y que recibió palabras
de vida que darnos, palabras de vida que darnos. No es que
eran simplemente letras y mandatos que se pueden obedecer externamente.
Es que eran palabras de vida. Porque la ley apunta todo hacia
el Señor Jesucristo. La ley está llena de figuras
del Señor Jesucristo. Desde el mismo momento que Adán
y Eva pecaron, hubo un cordero que fue sacrificado para vestirlos
porque no era adecuado que estuvieran vestidos de hoja de higuera.
Esa es una figura de palabras de vida eterna. Cristo es el
que tiene palabras de vida eterna. Él, ese cordero que proveyó una
ropa, que era un símbolo de la ropa adecuada, que es la justicia
del Señor Jesucristo, esa era una figura del Señor Jesucristo.
Desde Abel y su ofrenda, desde cuando pidieron que fuera sacrificado
Isaac, y Dios se proveyó de un cordero. Todas esas cosas son
figuras de aquel que es la palabra viva, el Señor Jesucristo. Hermanos,
el Antiguo Testamento está lleno del Señor Jesucristo. Hebreos
5.12 dice, debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis
necesidad de que os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos
de la palabra de Dios. Y habéis llegado a ser tales
que tenéis necesidad de leche y no de alimento sólido. Y esa
palabra de Dios a la que está haciendo referencia, está haciendo
referencia a todo el canon del Antiguo Testamento. Primera de
Pedro cuatro once dice, si alguno habla, hable conforme a las palabras
de Dios. Ahora, es un privilegio tener
la Palabra de Dios. Es un privilegio el que Dios
haya confiado la Palabra de Dios. Israel se considera el pueblo
del libro. Y algunas personas que pertenecen
a diferentes iglesias de tradición de algunos años atrás se consideran
pueblos del libro. Hermanos, en verdad aún la iglesia
es un pueblo del libro, porque nosotros no creemos que haya
más autoridad que la palabra de Dios. Nosotros no creemos
que que las tradiciones sean autoridad. Tampoco creemos que
algún hombre con algún cargo sea autoridad. Nosotros creemos
que la autoridad última es la palabra inspirada de Dios, lo
que Dios manda en su palabra. Eso es lo que la iglesia es llamada
a obedecer. Y en verdad es un privilegio
la palabra de Dios. Y hermanos, que Dios nos haga
valorar ese privilegio. Les decía hace un rato, no siempre
ha sido así. No siempre las personas han podido
tener, ni en todo lugar las personas pueden tener una Biblia. Ni en
todo lugar las personas se pueden reunir miércoles, domingo en
la mañana, domingo en la tarde. Aún en el tiempo en que el Apóstol
Pablo escribió a la Iglesia, muchos hermanos eran esclavos,
y ellos no tenían el privilegio de ir a un culto en la mañana.
Ellos tenían que hacer su tarea de esclavos, y al final, en el
primer día de la semana, en la tarde, tenían algún tiempo después
de haber hecho todas sus responsabilidades como esclavos para congregarse.
En verdad, somos privilegiados y ellos tenían un privilegio
que compartimos, el privilegio que se nos haya confiado la Palabra
de Dios. Ahora, que Dios nos guarde de
tener en poco la Palabra de Dios, que Dios nos guarde de poner
nuestra confianza en el privilegio, sino nuestra confianza debe estar
en el Señor Jesucristo y no en el privilegio. ¿Qué bendición
es que podemos tener la palabra? Es definitivamente una bendición. Hace una total diferencia, pero
implica una enorme responsabilidad. ¿Y qué es lo que hace como ventaja
o como privilegio? Según el Timoteo 3.15 dice, creo
que es un pasaje muy ilustrativo
de en qué consiste esa ventaja. Dice el apóstol Pablo a Timoteo,
y que desde la niñez ha sabido las sagradas Escrituras, las
cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que
es en Cristo Jesús. Y la ventaja es que la Escritura,
la Palabra de Dios, nosotros aún tenemos mayor privilegio,
porque tenemos la Escritura del Nuevo Testamento. Sin embargo,
todo el Antiguo Testamento está lleno del Señor Jesucristo. Y
la ventaja está en que, desde niño, un judío estaba expuesto
a la Palabra de Dios. El Señor dijo a los padres, esas
palabras que yo te mando hoy, dice, estarán sobre tu corazón.
Dice, y las repetirás a tus hijos cuando te levantes, cuando te
acuestes, cuando andes por el camino. Lo vas a poner como señales
en los postes de tu casa. Y vas a hablar esa palabra a
tus hijos. Ahora, no es en sí mismo por
el hecho de hablar y hablar y hablar las palabras, es por el hecho
de que esa palabra es la palabra que te puede hacer sabio para
la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Tristemente,
los judíos se llevaron a pensar de que ellos podían hacer una
obediencia externa, y hermanos, no olvidemos eso. no es una obediencia
externa. Esa obediencia externa incluso
es hipocresía, y el Señor Jesucristo se los dijo porque Él los conocía.
Él les dijo hipócritas, porque Dios no aprueba un cambio externo
sin un cambio de corazón. Ahora, el punto de la Escritura
es el mostrar que somos incapaces de cumplir la ley en su totalidad,
no sólo externamente. Es un asunto importante, hermanos,
cuando pensamos lo externo no es importante, lo interno es
importante. Recuerde, David hizo cosas en
lo secreto, pero no estaban en secreto, porque Dios mira el
corazón, y ese es un punto que no tenemos que perder de vista.
El privilegio de tener la palabra de Dios es que usted y yo sabemos
por su palabra, que todas las cosas están desnudas a sus ojos,
que Él no va a aceptar jamás algo simplemente externo, porque
lo externo lo puede producir el hombre. Lo que Dios va a aceptar
es algo interno, porque eso es algo que Él produce. La alabanza
de eso interno viene de Dios, porque es Dios quien lo produce.
Como dice el pasaje, el versículo último del capítulo 2 de Romanos, Dice, sino que es judío el que
lo es en el interior, y la circuncisión es la del corazón en espíritu,
no en letra, la alabanza del cual no viene de los hombres,
sino de Dios. Hermano, Dios demanda perfección. y esa perfección ni usted ni
yo la podemos producir. Dios no demanda nuestro mejor
esfuerzo. Dios no demanda el simplemente que estemos contentos
porque todos están impresionados con nosotros y todos dicen, ah,
qué buena persona que eres, qué ejemplar que eres, qué hijos
bien portados que tienes. Hermanos, que Dios nos guarde
de estar contentos con eso. Eso lo produce, el hombre puede
producir esas cosas, pero Dios Dios da alabanza a aquello que
Él produce cuando Él obra un cambio en el corazón. Y el privilegio
de la Palabra de Dios es que Él nos revela que lo que Dios
espera es un cambio de corazón, no un cambio de comportamiento.
Dios nunca va a aceptar un cambio de comportamiento sin un cambio
de corazón. Demasiadas veces el Señor Jesucristo
dijo, hay de ustedes escribas y fariseos hipócritas que lavan
lo de afuera del plato y del vaso, pero por dentro está sucio.
Y estaba hablando, es que ustedes están muy esmerados en el comportamiento
externo, pero no les importa lo de adentro. Y el Señor es
el que puede darnos un corazón nuevo, el que puede escribir
su ley en nuestros corazones. Dice que nadie va a decirle a
su compañero, conoce a Dios, porque todos me van a conocer.
¿Y cómo podemos conocerle en el Señor Jesucristo? la escritura,
el propósito de la escritura, hermano, que Dios nos guarde,
de simplemente saber mucho de la escritura. No está mal saber,
pero algo importante es, en la medida que vamos aprendiendo
de la escritura, hay en nuestro corazón un clamor, y el clamor
sea, Señor, concédeme que conozca al Señor Jesucristo en la medida
que aprendo de la escritura. Que no sea simplemente tener
poder decir cuántas veces aparece el nombre de Dios, cuántas profecías,
podemos decir muchas cosas académicamente, pero ese no es el punto. El punto
es, haz preguntas cuando estás leyendo la Escritura, y la pregunta
es, algunos dicen que hagamos preguntas como si hay un ejemplo
que imitar, o un pecado que confesar, y no son preguntas que estén
mal en sí, pero las preguntas más importantes es, ¿quién es
Dios en este pasaje? ¿Quién es el Señor Jesucristo
en este pasaje? ¿Qué hace? ¿Qué dice? ¿Qué emoción
de Dios se hace manifiesta en este pasaje? Al final, la Biblia
nos fue dada no para conocer a David, que era un valiente,
ni a Sansón, que era un campeón. La Escritura nos fue dada para
conocer al Señor Jesucristo. La vida eterna es que te conozcan
a ti el único Dios verdadero y a Jesucristo, tu Hijo, a quien
has enviado. es conocer al Señor Jesucristo.
Juan capítulo cinco, versículo treinta y nueve dice, escudriñad
las escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis
la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí. Ahí el Señor Jesucristo estaba
hablando con con la gente del privilegio, hermanos, y hay una
traducción que dice de ese pasaje, dice, escudriñad las escrituras porque
a vosotros os parece quien es, tenéis la vida eterna y ellas
son las que dan testimonio de mí y no queréis venir a mí para
que tengáis vida. una hay una traducción que dice
a ustedes estudian las escrituras ustedes y en verdad el señor
estaba hablando con gente que era aplicada en estudiar la escritura
dice porque a ustedes les parece que ellas dan testimonio porque
a ellas les parece que en ellas tenéis a ustedes les parece que
en ellas tenéis la vida eterna dice y ellas son las que dan
testimonio de mí y hermanos la escritura el propósito de la
escritura es que nosotros vengamos al señor jesucristo El propósito
de la ley es cercarnos y mostrarnos, no puedes obedecer la ley. Dios nunca dio la ley para que
fuéramos salvos. Hemos leído algunos pasajes en
el capítulo 3 que hablan de que, al final, el circuncidado es
salvo por la fe y el que no es circuncidado también es salvo
por la fe. Hermanos, es que la salvación
siempre ha sido por la fe. Nunca ha sido de otra manera.
La salvación siempre ha sido por Cristo. Nunca nadie fue salvo
por guardar la ley porque sencillamente nadie aparte de Cristo ha guardado
la ley perfectamente. ellos en el Antiguo Testamento
eran salvos por confiar en lo que no veían con claridad, pero
sabían que iba a venir el Señor Jesucristo, confiando en sus
promesas. Ellos veían en las sombras el
hecho de que Cristo era el Cordero de Dios, el Mesías prometido. y ellos confiaban. Y esa es la
manera en que los santos del Antiguo Testamento fueron salvos.
Los santos del Antiguo Testamento no fueron salvos porque ofrecían
corderos. Ellos ofrecían corderos porque
ellos creían que vendría un cordero. Ellos estaban conscientes. Nadie
fue salvo. Nadie quitó un pecado por degollar
un cordero y derramar su sangre. De igual forma, nosotros somos
salvos por confiar solamente en el Señor Jesucristo. El privilegio
es que tenemos una palabra que nos muestra quiénes en verdad
somos, que nos muestra los peligros que corremos, los peligros de
sobreestimarnos, de pensar mejor de nosotros mismos, de tener
en poco la palabra de Dios. Hermanos, el simple hecho de
no pensar correctamente de mí es tener en poco la palabra de
Dios. La Palabra de Dios dice que todos mis pensamientos son
de continuo, solamente el mal. La Palabra de Dios dice que mi
corazón es engañoso y perverso más que todas las cosas. La Palabra
de Dios dice que mis buenas obras delante de Dios son como trapo
de inmundicia. Y si yo pienso distinto de eso, estoy teniendo
en poco la Palabra de Dios. valorar el privilegio es creer
que mis buenas obras jamás van a poder satisfacer a Dios, que
lo único que puede satisfacer a Dios es que yo sea hallado
en el Señor Jesucristo, que yo esté confiando totalmente en
lo que Cristo hizo. Eso es lo único que puede satisfacer
a Dios. Lo único que me puede ser aceptado
delante de Dios es que yo llegue delante de Dios con lo que Él
mismo ha provisto. Dios dice, circuncida tu corazón.
Y yo tengo que entender algo. Lo más que pudiera hacer es practicar
la circuncisión externa. Pero el que puede circuncidiar
a mi corazón es Dios. Y venir clamando, Señor, Tú mandas
que yo circuncide mi corazón. Y yo no puedo. Circuncídalo Tú. Dame Tú un corazón nuevo. Señor,
Tú mandas que sea perfecto, y yo no puedo ser perfecto, pero yo
creo que Cristo fue perfecto, y cumplió perfectamente la ley,
y yo quiero estar vestido de Su justicia, y yo creo que Él
pagó por mis pecados. Yo creo que el castigo de mi
paz fue sobre Él, y que por Su llaga yo fui curado. Yo creo
que no hay nada que yo pueda traer, sino sólo venir confiando
en lo que Cristo ya hizo. Y hermanos, clamar al Señor que
cada día nos haga recordar y que Dios nos guarde, de que el nombre
de Dios sea blasfemado, porque tenemos en poco la palabra del
Señor. Es grave tener en poco la palabra
del Señor. Hermanos, es un gran privilegio. No todas las épocas, no todas
las personas pueden tener la Palabra de Dios. No todas las
personas pueden escuchar el Evangelio verdadero. Hermano, lejos de
jactarnos en que lo escuchemos, escuchamos, oremos para que Dios
se lo conceda a otros. algunos estuvimos en algún tiempo
en lugares donde no se predicaba correctamente y tal vez al día
de hoy no se predica y en lugar de jactarnos debemos estar doblando
nuestras rodillas pidiendo Señor concédeles que puedan conocerte
concédeles que puedan tener luz del evangelio verdadero por tu
gracia yo he podido entender ellos no entienden aún pero no
es porque yo soy mejor que ellos y clamar y Señor concédeme en
tu misericordia aún darles testimonio del evangelio verdadero Y, hermanos,
clamemos a Dios, miremos nuestro privilegio, pero confiemos solamente
en Cristo, y no que Dios nos guarde de tener en poco la palabra
del Señor. Jactarnos en nuestro privilegio
es menospreciar la palabra de Dios. Si nos vamos a jactar en
algo, es en el Señor Jesucristo. Lejos esté de mí gloriarme, sino
en Cristo Jesús. No quiero ser hallado en mi propia
justicia. Quiero ser hallado en la justicia
del Señor Jesucristo. Sólo en Él hay perfección. Hermanos,
sólo en Él tu vida puede ser transformada. No intentes hacerlo. Dios no se va a agradar de nada
que tú hagas. Dios se va a agradar de que vengas
al Señor Jesucristo diciéndole lo incapaz, lo inútil que somos. y reconociendo que necesitas
el poder del Espíritu Santo, que necesitas su perdón, que
necesitamos que Él nos dé fe, que necesitamos que Él nos dé
vida por Su Espíritu. Hermano, todo lo que Dios demanda,
Él lo provee. Y lo que nosotros tenemos que
hacer es venir corriendo como viene un mendigo. Un mendigo
viene sin nada que ofrecer porque lo que él quiere es recibir.
Y eso es la manera en que nosotros hemos de venir a Dios. con las
manos vacías, mirando con ojos de fe al Señor Jesucristo, clamando
que nos dé fe, que nos dé arrepentimiento, clamando que nos conceda cada
vez estar gozosos de todos los privilegios, pero no olvidar
nunca, no olvidar nunca esas preguntas. ¿Somos mejores que
ellos? No somos mejores. Es la gracia y la misericordia,
es el puro afecto de su voluntad. No tiene nada que ver conmigo,
tiene todo que ver con Él. La única diferencia entre nosotros
y el resto de la humanidad es que Dios es rico en misericordia. Esa es toda la diferencia. Vamos
a orar, hermanos.

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Joshua

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