En el sermón titulado "La Circuncisión," el predicador Joel Coyoc expone la doctrina de la verdadera circuncisión como símbolo de una obra interna en el corazón, contrastando los ritos externos con la verdadera obediencia a Dios. A través de Romanos 2:25-29, Coyoc argumenta que la circuncisión, aunque originalmente una señal de pacto, es invalida si no es acompañada por la fidelidad a la ley de Dios; es decir, el mero cumplimiento ritual no garantiza la salvación. Coyoc destaca que, en la actualidad, el bautismo ocupa un rol similar, a menudo malentendido como un medio de salvación, mientras que debe ser visto como el resultado de una transformación interna. La relevancia práctica del sermón radica en la advertencia de no poner confianza en rituales, sino en la necesidad de un cambio genuino del corazón provisto por Dios.
“La circuncisión aprovecha si guardas la ley, pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión.”
“La verdadera circuncisión es la del corazón en espíritu, no en letra, la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.”
“No es cuestión de fuerza de voluntad. No hay fuerza de voluntad que nos puede llevar a un cumplimiento perfecto de la ley. Tiene que ser una obra de Dios.”
“El bautismo es un acto de obediencia. El bautismo representa algo que Dios ha hecho antes en tu corazón.”
Auto-generated transcript • May contain errors
Comments
Your comment has been submitted and is awaiting moderation. Once approved, it will appear on this page.
Be the first to comment!