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Jose Dzul

La Conversión De Pecadores

Acts 2:41-47
Jose Dzul January, 24 2021 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul January, 24 2021

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Veamos en el libro de Hechos,
capítulo 2. En el libro de Hechos, capítulo
2. en el libro de Hechos capítulo
2. Quiero que en esta mañana meditemos sobre la conversión
de las 3,000 personas, la conversión de 3,000 personas. En ese día, el apóstol Pedro,
lleno del Espíritu Santo, él se puso de pie junto con los
once apóstoles y predicó el evangelio de la persona y de la obra del
Señor Jesucristo. Él habló a los judíos que habían
crucificado al Señor de gloria. les habló de la maldad que ellos
habían cometido crucificando al autor de la vida. Predicó
de la muerte y de la resurrección del Señor Jesucristo. Predicó
del señorío, del Señor Jesucristo. Después de que Él resucitó dentro
de los muertos, Él volvió a la gloria donde Él había estado
por toda la eternidad. Y Él se sentó a la diestra de
Dios porque su obra de redención había sido terminada, consumada. con su presencia en el cielo,
Él hace intercesión por cada uno de nosotros. Todas las bendiciones
que Jesús obtuvo en la cruz del Calvario con su muerte, es para nosotros hoy en día. Todas esas bendiciones de gloria,
bendiciones de su redención, es para nosotros. Lo recibimos
por fe en el Señor Jesucristo. Qué glorioso es este asunto. Entonces, en ese día, Dios obró
en aquellas personas que estaban oyendo la palabra del Evangelio. Dios obró, el Espíritu Santo
obró en estas personas y fueron convertidas en ese día tres mil
personas. Fueron compugidos por el Espíritu
Santo y preguntaron a Pedro qué es lo que debían de hacer y Pedro
le dijo arrepiéntense y bautícese cada uno para perdón de pecados. Esta mañana quiero que pensemos
sobre la conversión de estas tres mil personas. La conversión
de un pecador como nosotros es un milagro. Es un milagro de Dios y de su
gracia. No es porque yo quiero convertirme. No es porque tú quieres convertirte
a Dios. Nadie por naturaleza quiere convertirse
a Dios. Nadie por naturaleza quiere a
Dios. Por naturaleza nadie ama a Dios. Por naturaleza nadie quiere venir
a Dios. Porque el hombre es enemigo por
naturaleza de Dios. En su corazón hay odio en contra
de Dios. pero la conversión de un pecador
hacia Dios, hermanos, es un milagro del cielo. Es un milagro del
Espíritu Santo que Él obra en el pecador para querer y hacer
la buena voluntad de Dios. La conversión de un pecador es
el efecto del nuevo nacimiento. Cuando una persona se convierte
a Dios, viene al Señor Jesucristo creyendo de todo corazón, ese
venir de Cristo es el efecto del nuevo nacimiento o de la
regeneración. De la regeneración. La conversión
es volverse a Dios, es volverse a Cristo, es venir a Cristo y
dar la espalda al camino del pecado. El profeta Isaías dijo
al pueblo de Israel, deje el impío su camino y vuélvase a
Jehová, el cual tendrá del pecador misericordia eterna, misericordia
eterna y recibirá el perdón de sus pecados. Bueno, vamos a leer
en capítulo dos, en versículo cuarenta y uno hasta cuarenta
y siete. Así que los que recibieron su
palabra fueron bautizados y se añadieron aquel día como tres
mil personas y perseveraban en la doctrina de los apóstoles,
en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en
las oraciones. Y sobrevino temor a toda persona
y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.
Y todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común
todas las cosas. Y vendían sus propiedades y sus
bienes y los repartían a todos según la necesidad de cada uno. y perseverando unánimes cada
día en el templo y partiendo el pan en las casas, comían juntos
con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y teniendo favor
con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a
la iglesia los que habían de ser salvos. Es el Señor, el Señor
del cielo. el Señor glorificado, el Señor
Jesucristo es quien añade a su iglesia los que son salvos. Él los llama por la locura de
la predicación, Él los llama con su Espíritu Santo, Él los
trae para que sean del cuerpo del Señor Jesucristo. No añadimos a nadie a la iglesia,
no lo podemos hacer, sino el Señor es quien lo hace, es quien
lo hace. Bueno, primero vemos en nuestra
lección, nos está diciendo los que recibieron su palabra. recibir la palabra de Dios es
darle la bienvenida a la palabra de Dios. Recibir la palabra de
Dios es aprobar que esa palabra que creemos es la palabra de
Dios. Es la palabra de Dios, no es
la palabra de hombre. sino es según la palabra de Dios. Y esa palabra de Dios actúa en
los creyentes, en los creyentes, en el Señor Jesucristo. Los que
recibieron su palabra. Ahora, ¿dónde recibieron esta
palabra? ¿En la cabeza nada más? No. Aquí en el corazón. La palabra
de Dios debe ser recibida aquí en el corazón. La palabra de Dios debe venir
a vivir aquí en el corazón, no en la cabeza nada más, sino en
el corazón. La palabra de Dios es el mismo
Señor Jesucristo. Cristo es la palabra eterna.
Cristo es la palabra viviente de Dios. Él viene a vivir en
nosotros por su espíritu divino, por su espíritu santo. Cuando
una persona recibe la palabra de Dios, está diciendo, está
diciendo que es en verdad la palabra de Dios. Es en verdad
la palabra de Dios. Cuando una persona rehúsa creer
la palabra de Dios, lo rechaza, lo menosprecia, está diciendo
esta persona, yo no voy a creer esa palabra porque es mentirosa. Está haciendo a Dios mentiroso. ¿Qué? ¿Qué maldad? ¿Qué maldad tiene el hombre en
su corazón? Al pensar, creer que Dios es
un mentiroso. Todo hombre es un mentiroso,
es cierto, todo hombre es mentiroso, pero Dios es veraz. Dios es verdadero,
no es hombre para que mienta, ni es hombre para que se arrepienta. Él dijo las cosas y van a suceder
como Él lo ha dicho. Es una gran verdad, es una gran
verdad que la predicación del Evangelio, la predicación del
Evangelio, es acompañada por el Espíritu Santo y llega nada
más a las personas que Dios tiene escogido. Muchos pueden oír la
predicación del Evangelio, ¿verdad? Pero esta palabra verdadera llega
con el poder del Espíritu Santo en aquellas personas que Dios
ha escogido para salvar eternamente. Jesús dijo a los judíos, ustedes
no creen en mí porque no son de mis ovejas, porque mis ovejas
oyen mi voz, oyen mi voz, me conocen y me siguen, oyen
la voz de mi palabra, oyen la voz de mi espíritu, Y ellos continuamente
me están siguiendo, dijo el Señor Jesucristo. Ahora veamos otra
palabra que nos dice el versículo cuarenta y uno. Los que recibieron
su palabra fueron bautizados y se añadieron aquel día como
tres mil personas fueron bautizados. El bautismo no es para niños. El bautismo bíblico no es para
niños. El bautismo bíblico es para creyentes. Es para personas que se arrepienten
de sus pecados. El bautismo bíblico es la ordenanza
del Señor Jesucristo. Él dijo a sus discípulos, vayan
por todo el mundo y prediquen el Evangelio. Todo aquel que
creyere y fuere bautizado será salvo. Mas el que no creyere
será condenado, dijo el Señor Jesucristo. Ahora, todos los
que recibieron la palabra de Dios fueron bautizados. ¿Para qué sirve el bautismo en
agua? ¿Para qué sirve el bautismo en
agua? sirve para confesar la fe en
el Señor Jesucristo. El bautismo en agua sirve para
confesar la salvación del Señor que nos ha dado, que ha hecho
en nuestra alma. El bautismo sirve para confesar
que estamos unidos con él por fe. Estamos unidos con su muerte,
con su sepultura y con su resurrección. Somos uno con el Señor Jesucristo. Ahora, el bautismo no es para
ser justificado delante de Dios. El bautismo en el agua no es
para ser santificado delante de Dios. El bautismo en agua
no es para ser limpio de pecado. El bautismo en agua no es para
ser hecho acepto delante de Dios, no es. El bautismo en agua es
un testimonio para confesar la fe en el Señor Jesucristo. Nadie debe confiar en el agua
del bautismo para ser salvo, porque el agua del bautismo no
tiene poder para quitar nuestros pecados. no tiene. La sangre del Señor Jesucristo
es esa sangre eficaz y poderosa que nos limpia de todo pecado. Es por su muerte en la cruz que
somos justificados, santificados, hechos aceptos delante de Dios
por la muerte y resurrección del Señor Jesucristo. Ahora, el bautismo no salva. Acuérdense
de este hombre que fue crucificado al lado del Señor Jesucristo. Le faltaba un poco tiempo para
que este hombre muriera. Eran dos los ladrones que fueron
crucificados al lado de Jesús. Uno fue salvo y el otro no. El
otro que fue salvo le faltaba un poco de tiempo para morir
e ir en el infierno eternamente. Pero este hombre era un escogido
de Dios. Y Dios llega en el tiempo exacto. Él no llega tarde ni temprano. Él tiene su hora, tiene su tiempo
y llega en esa hora que Él ha determinado. Este hombre en la cruz le faltaba
poco tiempo para morir y ser condenado en el infierno eternamente. Este hombre en la cruz fue iluminado
por el Espíritu Santo de Dios. Este hombre Escuchó como su compañero
estaba hablando en contra del Señor Jesucristo. Se burlaba
de él. Lo criticaba. Él decía, si tú
eres en verdad el Cristo, como dice la gente, desciende de la
cruz, bate de la cruz y sálvanos a nosotros, dijo este hombre.
y su compañero que había sido iluminado por el Espíritu Santo
le dijo, aún no temes tú a Dios. En verdad lo que nosotros estamos
sufriendo lo merecemos por nuestros hechos. Pero este hombre, hablando
de Jesús, señalando a Jesús, dijo, este hombre ningún mal
ha hecho. al que no conoció pecado hizo
pecado por nosotros. Para que fuésemos hechos en él
la justicia de Dios. En Cristo Jesús tenemos la justicia
de Dios. Tenemos la justicia de Dios.
Somos justificados eternamente delante de Dios en el Señor Jesucristo. Este hombre fue salvo ahí en
la cruz y no recibió el bautismo en algo. Este hombre reconoció
a Jesús como el Señor de gloria, el Señor de su reino. Él dijo,
Señor, acuérdate de mí cuando vuelvas a tu reino. Y el Señor le dijo, de cierto,
de cierto te digo que hoy mismo, no mañana, Para Dios no hay mañana, para
Dios es hoy. Hoy mismo estarás conmigo en
el paraíso. El Señor le está diciendo a este
hombre, no vas a ir solo en el paraíso, sino vas a ir conmigo
en el paraíso. Un compañero fiel, un amigo fiel. Cuando dejemos este mundo, El Señor va a venir con nosotros y nos va a llevar con él. Vamos
a estar en su presencia, lo cual es muchísimo mejor. Es muchísimo
mejor. Ahora, continuamos. Nos dice
aquí, los que recibieron su palabra fueron bautizados y se añadieron
aquel día como otras mil personas y perseveraban en la doctrina
de los apóstoles en la comunión unos con otros y en el partimiento
del pan y en las oraciones. Perseveraban en la doctrina de
los apóstoles. La doctrina de los apóstoles
es la doctrina del Espíritu Santo. Jesús dijo a sus discípulos,
es necesario que yo me vaya a la gloria para que yo envíe al Espíritu
Santo. Cuando Él venga, Él les va a
enseñar. Él les va a enseñar y les va
a recordar lo que yo les he enseñado. La doctrina de los apóstoles
es la doctrina del Espíritu Santo. La doctrina de los apóstoles
es la doctrina de las escrituras. No es un invento de ellos. Ellos no inventaron la enseñanza
que ellos enseñaban. Fueron inspirados por el Espíritu
Santo para enseñar lo que ellos enseñaron. Ahora, la doctrina
Dice, perseveraban en la doctrina de los apóstoles. La doctrina
de los apóstoles es la doctrina del Señor Jesucristo. Y cualquiera que no trae la doctrina
de Cristo, no lo recibáis. Ni le digas bienvenido. porque
al hacer esto estamos participando en sus mentiras, en sus engaños,
en sus malas obras. La doctrina de los apóstoles
es la doctrina del Señor Jesucristo. Ahora, la doctrina no nos salva,
la doctrina no nos salva. La doctrina de Cristo nos está
hablando de la doctrina de su persona y de su obra completa
en la cruz del Calvario. La doctrina no nos salva. Lo
que nos salva es la persona y la obra consumada del Señor Jesucristo
en la cruz del Calvario. con una sola ofrenda hizo perfectos
para siempre a los santificados de Dios. ¿Qué puedo hacer para
santificarme, hacerme perfecto? No puedo hacer nada. No hay ninguna buena obra que
yo pueda hacer para que me presente a Dios perfecto, santo. No, no, no. Cristo es mi justicia. Cristo es mi santificación. Cristo
es mi redención. Cristo es toda mi esperanza. En Cristo estoy completo. Estoy completo. Si usted está
confiando en el Señor Jesucristo, está completo en el Señor Jesucristo. No le falta nada. en Cristo estamos
completos. Ahora, nos está diciendo, nos
está diciendo perseveraban en la doctrina de los apóstoles,
es muy importante lo que el apóstol nos está señalando, perseveraban. La perseverancia, la perseverancia
en la fe en la fe del Señor Jesucristo
es la señal, es la evidencia, es la evidencia del nuevo nacimiento,
es la evidencia del llamamiento eficaz del Espíritu Santo, es
la evidencia de la elección divina para salvación. es la evidencia
de la fe verdadera, oh Salvador. El Señor Jesucristo, Él dijo
a las personas que habían creído en Él, si vosotros y ustedes
permanecen en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos. Permanecemos en la palabra de
Cristo, en la palabra del Evangelio, no para ser discípulos. Permanecemos
porque somos discípulos del Señor Jesucristo. Los que perseveran
en el Señor Jesucristo están manifestando, están manifestando
que tienen la fe verdadera. que creen de todo corazón en
el Señor Jesucristo. Las Escrituras nos dicen, el
justo por la fe vivirá en este mundo. Vivimos por fe mirando
a Cristo, el autor y consumador de nuestra salvación. Vivimos
en este mundo mirando las promesas eternas de Dios que están en
el Señor Jesucristo. Todas esas promesas son reales,
son verdaderas, son ciertas. Todas las promesas de Dios son
sí y amén en el Señor Jesucristo. No, tal vez. No, tal vez. No, ¿quién sabe? Las promesas
de Dios son ciertas. Dios no puede mentirnos. Nunca puede mentirnos. Nunca. Él es fiel en todas sus promesas. Él va a cumplir con su pueblo,
con todas sus promesas. Sus promesas son grandísimas
y preciosas en el Señor Jesucristo. Pon tus ojos en Cristo. Pon tus
ojos en sus promesas. El Señor no te va a mentir. No
te va a mentir. No nos va a mentir. Él es fiel
en todas sus promesas. Perseveraban en la doctrina de
los apóstoles. Ahora es importante seguir en
la doctrina verdadera. en la sana doctrina. Es importante
seguir, continuar en la sana doctrina. No cambies, no cambies
de doctrina. No cambies de la sana doctrina
a otra doctrina falsa. El escritor de los hebreos, él
dijo, él dijo, quiero leer este texto,
en hebreos capítulo 13, en su versículo 9, dice, no os
dejéis llevar por diversas doctrinas. Hay diversas doctrinas que se
anuncian hoy día en este mundo, hay, pero son doctrinas falsas. Son doctrinas engañosas, destructoras. dice no os dejéis llevar de doctrinas
diversas y extrañas porque buena cosa es afirmar el corazón con
la gracia no con viandas que nunca aprovecharon a los que
se han ocupado de ellas las cosas espirituales es para
provecho espiritual de nuestra alma y es lo que nosotros debemos
seguir es lo que nosotros debemos creer. También estos hermanos
que se convirtieron en ese día también perseveraban en la comunión
unos con otros. Es un gozo cuando el pueblo de
Dios está unido. Es una alegría. cuando el pueblo
de Dios está en comunión. Somos de un mismo Señor, de una
misma fe, de un mismo amor, de una misma esperanza. Somos de
un mismo cuerpo, el cuerpo del Señor Jesucristo. Que Dios les
bendiga, hermano.

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Joshua

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