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Jose Dzul

Cristo es todo en la Salvación de cada pecador que cree en El

Jose Dzul June, 3 2018 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul June, 3 2018

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Bueno, en esta mañana quiero
hablarles sobre un tema. El título de este mensaje es
Cristo es todo en la salvación del pecador que cree. Cristo es todo en la salvación
de cada pecador que cree en él. Quiero que leamos en el libro
de Juan capítulo 7 vamos a dar lectura quiero que
veamos esto en el libro de Juan capítulo 7 en su versículo 37
hasta 39 Dice así, en el último y gran
día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo,
Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como
dice la escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que había
de recibir los los que creyesen en él, pues aún no había venido
el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado. Antes quiero que leamos en el
libro de Colosenses capítulo 3. El título de este mensaje
es Cristo es todo en la salvación del pecador que cree en él. El apóstol Pablo está hablando
aquí en estos versículos de la nueva creación, de la obra regeneradora
del Espíritu Santo, del nuevo nacimiento que Dios había hecho en los creyentes en Colosas. Los hermanos en Colosas, ellos
habían experimentado el nuevo nacimiento. Ellos tenían una
nueva vida en el Señor Jesucristo. Vivían una nueva vida en Cristo
Jesús. Por tanto, el apóstol Pablo dice
en versículo 11, en Colosenses capítulo 3, versículo 11, dice,
donde no hay griego en la nueva creación, en la familia de Dios. No hay griego, ni judío, circuncisión,
ni incircuncisión, bárbaro, ni éxita, siervo, ni libre, sino
que Cristo es el todo y en todos. Cristo es el todo y en todos. en todos. ¿Qué quiere decirnos
esto? El apóstol Pablo nos está hablando,
nos está diciendo que en la nueva creación, en la nueva creación,
en el pueblo de Dios no existe, no existe división de color, no existe división de color. Todos tenemos el color del Señor
Jesucristo. No existe raza. No existe raza en el Señor Jesucristo. Todos
los que creemos en Él somos de la familia de Dios. En la nueva creación no existe
nacionalidad. todos tenemos una ciudadanía,
la ciudadanía celestial. En la nueva creación no existe
clases sociales. En Cristo no hay pobres, no hay
ricos, no hay poderosos, En Cristo Jesús todos somos ricos en él. En Cristo todos somos ricos en
él. Entonces, Cristo es todo en cada
creyente que cree en él. Cristo es la esencia del cristianismo
verdadero. El Señor Jesucristo es la esencia
de la esperanza de gloria. Cristo en vosotros, la esperanza
de gloria, dijo el apóstol Pablo. Cristo es todo para nuestra salvación. Para nuestra salvación. No hay
un segundo, ni hay un tercero. Solamente el Señor Jesucristo. Él ha recibido toda potestad
para salvar a todo aquel que viene a él. El Señor Jesucristo
dijo, Padre, como le has dado potestad sobre toda carne para
que dé vida eterna a todos los que le diste. El Señor Jesucristo
es el único que nos puede dar la vida eterna. ningún otro más. No hay otro que nos dé la vida
eterna. No hay otro que nos pueda salvar,
sino solamente el Señor Jesucristo. En ningún otro hay salvación
porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en
que podamos ser salvos. Cristo es todo. Él es nuestra
sabiduría para conocer al único y verdadero Dios. Y conocemos
y estamos en el único y verdadero Dios, que es el Señor Jesucristo. Cristo es nuestra justificación
delante de Dios. Cristo es nuestra santificación
delante de Dios. Cristo es nuestro mediador entre
Dios y los hombres. Cristo es nuestro descanso. Cristo es nuestra seguridad,
nuestro refugio. Cristo es nuestra esperanza. Cristo es nuestra redención final. Cristo es nuestro altar. Cristo nuestro cordero. Cristo nuestro profeta, nuestro
sacerdote y nuestro rey. No tenemos y no conocemos otro
rey, sino solamente el Señor Jesucristo. Él está cumpliendo
su voluntad en este momento. sobre este mundo, sobre este
mundo. Y no hay quien le diga qué haces. No hay quien detenga su mano
para no cumplir su voluntad. Cristo es todo. Sin ritos. Cristo es todo. Sin ceremonias. Cristo es todo sin sacrificios
religiosos. Cristo es todo sin la ley. Cristo es todo sin promesas,
sin obras muertas. Sólo Cristo y su obra consumada
en la cruz del Calvario. Cristo, nuestro todo en todo. En Él estamos completos. En Él estamos completos. Ahora, volvamos en el libro de
Juan capítulo 7, donde leímos en versículo 37
hasta 39. Cristo es todo en la salvación
de todo aquel que cree en Él. Juan el Apóstol nos está hablando
aquí sobre la fiesta de los judíos. La gran fiesta de los judíos
era la fiesta de los tabernáculos. Esta fiesta lo repetían cada
año. Había una repetición constante
de esta fiesta de tabernáculos. Esta fiesta tardó como una semana. como ocho días. Y toda la gente
que iba a esta fiesta, ellos tuvieron que hacer su, su, su
tiendita, una tienda para estar todos esos días durante la fiesta,
durante la fiesta. Ellos escucharon todos los días
la lectura de la ley de Moisés. Y todos los días estaban sacrificando
animales. Todos los días sacrificaban animales. Ellos bebían del agua de Siloe. Ahora llegó el día, llegó el
momento cuando esta fiesta llegó, terminó. Y cada persona tenía
que regresar a su casa porque la fiesta había terminado, había
terminado. Ahora el Señor Jesucristo, él
estaba en esa fiesta. El Señor Jesucristo sabía, él
pudo ver. Porque él es Dios, él pudo ver
que toda esa fiesta, que todos esos sacrificios que la lectura
de la ley, que el agua de Silhué no había hecho algo en el alma
de aquellas personas. Las personas que habían asistido
a esta fiesta volvían a sus casas vacías, tenían almas vacías al
volver en sus casas. volvían a sus casas con necesidad
espiritual, con necesidad espiritual. Ahora entonces el Señor Jesucristo
nos está diciendo el Señor Jesucristo se puso en pie y alzó la voz,
habló fuertemente para llamar la atención de aquella multitud
que se estaba regresando a sus casas y el dijo si alguno tiene
sed venga a mi y beba. Todos los que ellos habían comido
y bebido no los había, no había sido una satisfacción espiritual
para el alma de ellos, ellos seguían vacíos espiritualmente
en el interior. Ahora, el Señor les habla y les
dice, si alguno tiene sed, venga a mí y beba. Venga a mí y beba. El Señor Jesucristo, en este
llamamiento, vemos cómo Él, cómo Él es cordial en su llamamiento. El Señor Jesucristo era sincero
en llamar a aquellas personas a que vengan a él y beban de
él mismo, porque él es el agua de la vida. Él es el único que
podría satisfacer las necesidades espiritual del alma de aquellas
personas. Y Él dice, si alguno tiene sed,
venga a mí y beba. Él no está mandando a la gente
diciendo, vengan a la ley. Él no está diciendo, vengan al
sacerdote. Él no está llamando a la gente
que venga a los sacrificios. Él no está diciendo vengan y
beban de nuevo el agua de Silué. No, el Señor está diciendo si
alguno tiene sed, venga a mí. Toda esta fiesta, todo lo que
se ha hecho en esta fiesta, yo soy el cumplimiento. Yo soy el
cumplimiento, dice nuestro Señor Jesucristo. Ahora, primeramente,
el Señor Jesucristo, su llamamiento fue personal. Su llamamiento
fue personal. Si alguno tiene sed, venga a
mí. Hay muchas personas en este mundo
tienen sed, sed de placer. sé de poder, sé de dinero, sé
de fama. Pero el Señor Jesucristo dijo,
cualquiera que beba del agua de este pozo va a volver a tener
sed. Quiere decir que todas las cosas
de este mundo no puede satisfacer la necesidad espiritual de nuestra
alma. El dinero, el poder, la fama,
todas estas cosas no puede satisfacer la necesidad espiritual de cada
pecador que está en este mundo. Todo lo que hay en este mundo
es pasajero, es temporal, más el que hace la voluntad de Dios,
éste permanece para siempre. El Señor está diciendo, si alguno
tiene sed, venga a mí. Si alguno tiene, si alguien tiene
sed de Dios, tiene sed de Dios, tiene sed de justicia, Cristo
dijo, bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia,
porque ellos serán saciados, dijo el Señor Jesucristo. Si
alguno tiene sed de perdón, quiere ser perdonado, quiere
ser justificado delante de Dios. Si alguno tiene sed de paz, tener
paz con Dios, paz en su interior, paz en su conciencia. Si alguno
tiene sed de ver el reino de Dios, el Señor está diciendo,
venga a mí y beba. Feliz el alma que viene a Cristo
y bebe y come de él. Feliz el alma que viene a Cristo
bebiendo y comiendo de él porque será satisfecho, será satisfecho. El Señor Jesucristo es la única
fuente donde brota los manantiales de agua viva
que puede satisfacer nuestra sed espiritual, nuestra sed espiritual. Hombre, mujer, tiene sed de Dios,
tiene sed de justicia, tiene sed de perdón, tiene sed de limpieza, El Señor Jesucristo está diciendo,
si alguien tiene sed, venga a mí. No venga a la religión. No venga
al bautismo. No venga a la cena del Señor. Ven al Señor Jesucristo. Es el único que provee para todas
las necesidades de nuestra alma. ¿Tienes esta sed? La sed espiritual,
la sed del alma. Es Dios el Espíritu Santo quien
lo crea dentro del hombre pecador. Es la obra de Dios, es la obra
del Espíritu Santo dando al hombre sed de Dios. sed de perdón, sed de ser justo
delante de Dios. Es Dios quien hace, quien produce
este querer y este hacer. No es del hombre, no es de la
capacidad del hombre, sino que es la obra del Espíritu Santo
que obra en el hombre pecador. Cristo es todo lo que necesita
un pecador para que sea salvo. Cristo es todo lo que necesitamos
para ser salvos. No necesitamos misa. No necesitamos rezos. Nada de estas cosas no necesitamos
purgatorio porque no existe. Solo necesitamos al Señor Jesucristo
quien nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros para salvarnos
de la condenación de nuestros pecados. Cristo es todo y en
todos. En Cristo estamos completos,
estamos completos. El llamamiento del Señor Jesucristo
también es un llamamiento especial o particular o particular. Él dice, si alguno tiene sed,
venga a mí. El llamamiento del Señor es para
los que tienen sed. para los que sienten su necesidad,
para aquellos que son enseñados por Dios de sus necesidades espirituales. Si Dios te está enseñando tu
necesidad, este llamamiento es para ti. Es para ti. El llamamiento del Señor es especial
o particular para los que tienen sed y hambre. ¿Quiénes son los que sienten
hambre y sed de Cristo, de la justicia del Señor Jesucristo? Las ovejas de Él. Los escogidos
de Él. Aquellos que Dios amó desde antes
de la fundación de este mundo. Son ellos los que sienten esta
gran necesidad espiritual y son ellos los que oyen la voz del
Señor Jesucristo, la voz del Buen Pastor, el Buen Pastor,
el Señor Jesucristo. Él conoce a sus ovejas y él llama
por nombre a sus ovejas. En el mundo, en este mundo, puede
haber muchas personas con el nombre de Javier. Hay muchos Javieres en este mundo,
pero el Señor llama al Javier que Él conoció o amó desde antes
de la fundación de este mundo. Él lo llama para justificarlo,
santificarlo, limpiarlo, perdonarlo, y glorificarlo. El Señor sabe los nombres de
sus ovejas. El Señor estaba caminando en
una calle y vio a un hombre sentado al banco de los tributos. Y él lo llamó y le dijo Mateo,
ven, sígueme. Él llamó a su oveja en su nombre. En otra ocasión, el Señor Jesucristo
estaba en Jericó y un hombre pequeño de estatura estaba en
un árbol. Y el Señor se acercó y levantó
los ojos y miró a ese hombre allá. Y le dijo, saqueo, date
prisa, desciende porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. ¿Ves? El Señor sabe tu nombre. Yo, hay muchos que no sé el nombre
de ustedes. No lo, no los, no conozco el
nombre de ustedes. Pero el Señor lo conoce. El Señor
conoce tu nombre porque Él lo escribió en el libro de la vida. Saulo de Tarso. estaba persiguiendo
a los cristianos. Y un día el Señor salió a su
camino y le dijo, Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Saulo era una oveja del Señor
Jesucristo y él lo habló por su nombre. Lo habló por su nombre. Qué bendición. Nuestro gran pastor,
el príncipe de los pastores. Conoce nuestro nombre. Y nunca
se va a olvidar de nosotros. Nunca nos va a dejar abandonados. Nunca. Cada ovea suya está en
su corazón. Cada oveja suya está en sus manos. Y nadie podrá quitar su oveja
de sus manos. Nadie lo podrá arrebatar de sus
manos. Nada ni nadie nos podrá quitar
del amor de Dios que es en Cristo Jesús. El llamamiento del Señor
es un llamamiento particular. Si alguno tiene sed, venga a
mí. Todo aquel que viene al Señor
Jesucristo será recibido. Ves a este hombre, a este hombre
publicano que no quiso entrar en el templo, sino que quedó
afuera del templo. Él tenía vergüenza de levantar
sus ojos y mirar el cielo. Se quedó afuera del templo y
se golpeaba el pecho diciendo, oh Dios, sé propicio a mi pecador. Este hombre vino con hambre y
sed de justicia. Este hombre vino con hambre y
sed de salvación, de perdón, Y la palabra de Dios nos dice
que este hombre regresó a su casa satisfecho, justificado,
perdonado, limpiado de todos sus pecados. El Señor dijo todo
lo que el padre me da. Viene a mí. Todo lo que el padre
me da tiene que venir a mí. y no lo voy a echar fuera, sino
que lo voy a recibir. Si tienes hambre y sed de justicia,
ven en esta mañana al Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo en su llamamiento,
Él dijo, si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El llamamiento
del Señor Jesucristo es un llamamiento de pura gracia. El llamamiento
de Dios, el llamamiento del Espíritu Santo no está basado en nuestras
obras. El apóstol Pablo dice que Dios
nos salvó y llamó, no conforme a nuestras obras. sino según
la gracia que está en el Señor Jesucristo. Somos amados por
gracia. Somos justificados por gracia. Somos santificados por gracia. Somos perdonados por gracia. Somos limpiados por gracia. Somos aceptados por gracia. Todo es de gracia. Todo es por gracia y esta gracia
está en el Señor Jesucristo únicamente. La gracia salvadora de Dios no
está en la religión. No está en los ritos, no está
en la ceremonia, no está en los sacrificios, sino solamente en
el Señor Jesucristo. Tú debes venir al Señor Jesucristo
tal como eres. En Cristo Jesús tenemos toda
la plenitud de la gracia de Dios. En Cristo hay gracia sobre gracia
para pecadores como yo. para pecadores como tú. Ven al
Señor Jesucristo. Ahora, el llamamiento del Señor
Jesucristo es un llamamiento de gracia, de pura gracia, que
no está basado en alguna obra o mérito humano de algún hombre. El Señor nos vio El Señor nos vio cuando nosotros
estábamos muertos en nuestros delitos y pecados. El Señor nos
vio en nuestra rebelión, en nuestra enemistad, en nuestra inhabilidad. El Señor nos vio en tinieblas,
en oscuridad, nos vio en esclavitud por nuestros pecados. Él vino a nosotros. No nosotros
fuimos a Él. Él vino a nosotros y nos vio
en nuestra condición. Y por Su gran misericordia, por
Su gracia eterna, por Su amor eterno, Él vino a nosotros y
Él dijo, vive. ¡Sí! vive él es el autor de nuestra
vida espiritual él es el autor de nuestro conocimiento él es
el autor y consumador de nuestra salvación de nuestra salvación ven al señor Jesucristo creyendo
en Él de todo corazón. Ven y bebe del agua de la vida. El agua de la vida lo bebemos
por fe en el Señor Jesucristo. Él es el agua de vida. Al confiar
totalmente en Él, esta vida es nuestra. Es nuestra. El Señor nos da esa vida. Esa vida. El Señor nos habló. El Señor
nos habló. Con un llamamiento poderoso,
eficaz. Y venimos a Él voluntariamente. ¿Por qué? Porque Él nos hizo
voluntarios. Dios es el que en vosotros produce
el querer y la ser. por su buena voluntad. ¿Tienes sed de Dios? ¿Tienes
sed de misericordia? Ven al Señor Jesucristo, confía
en Él totalmente. Ahora, el Señor Jesucristo también
dijo, el que cree en mí, como dice la escritura, de su interior
correrán ríos de agua viva. Todo aquel que ha venido a Cristo
creyendo en él. La escritura dice que de su alma
correrán las bendiciones de la gracia salvadora de Dios que
satisface todas las necesidades del alma del pecador. En nuestra alma hay una fuente
de vida. una fuente de vida eterna, una
fuente de bendiciones que está corriendo en nuestro interior
y nunca se va a secar. Nunca va a terminar. Nunca, nunca
va a terminar. Y los que reciben de Cristo estas
bendiciones de esta salvación también vienen a ser bendición
para otras personas. Porque testifican de Cristo de
otras personas, hablan de Cristo de otras personas, hablan de
la salvación de Cristo, hablan de la obra que Cristo hace en
cada pecador que cree en él. estas bendiciones corre en el
alma de cada persona que está creyendo en él y esta persona
que tiene la gracia de Dios también sirve de bendición a otras personas. Una vez un hombre fue sanado
por el Señor Jesucristo, estaba lleno de demonios, el endemoniado
Gadaren, estaba lleno de demonios este hombre pero el señor lo
libró de los demonios sacó los demonios de este hombre y este
hombre fue salvo por el señor Jesucristo y como gratitud como
gratitud de este hombre el señor ya se estaba yendo ya estaba
en el barco yéndose a otro lugar Y este hombre también se subió
en el barco y él dijo, señor, te quiero seguir. Señor, tengo
deseo de seguirte y de servirte, señor. Porque me has salvado,
me has librado. De los demonios y el señor le
dijo. Vuelve a tu casa. Vuelve a los
tuyos. Vuelve a tu familia, cuenta a
tus amigos, a tus parientes, lo que el Señor ha hecho contigo
y cómo el Señor ha tenido de ti misericordia. Y este hombre
volvió a su pueblo y comenzó a decir cómo el Señor lo salvó. La persona que es salva por Dios
viene a ser una bendición para otras personas, para otras personas. Y el señor también habló aquí
de una promesa de recibir el Espíritu Santo. Está hablando
del Espíritu Santo que había de recibir los que creyesen en
él. pues aún el Espíritu Santo no
había venido porque Jesús no había sido glorificado. Cristo
no había terminado su hora de redención y el Espíritu Santo
no había venido en su plenitud. Cuando Cristo se sentó a la diestra
de Dios es cuando el Espíritu Santo vino sobre todos los creyentes
dándole dones y enseñando al pueblo de Dios. Que Dios les
bendiga hermanos.

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