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Jose Dzul

Oh que Amigo nos es Cristo

Jose Dzul January, 7 2018 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul January, 7 2018

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Buenos días, hermanos. Es un
gusto estar con ustedes otra vez. Qué bueno que Dios nos ha
permitido comenzar este año. Gracias a Dios por todas sus
bendiciones, por todas sus bondades con que nos ha bendecido. Hoy en esta mañana quiero que
veamos en el libro de Juan capítulo 15. En el Evangelio de Juan capítulo
15. Hay un himno que se titula, Oh
que amigo nos es Cristo. Que amigo nos es Cristo. Y es sobre este tema quiero hablar.
Oh que amigo nos es Cristo. Aquí en el libro de Juan capítulo
15 leemos versículo 12 hasta 15. Jesús está hablándonos aquí. Hablando a sus discípulos, ahora
nos está hablando a nosotros. Dice, este es mi mandamiento. Este no es un mandamiento de
un sacerdote. No es un mandamiento de un hombre
mortal en este mundo. Es el mandamiento de Dios. Porque el Señor Jesucristo Él
es Dios. Él es Dios y Él nos da su mandamiento
aquí diciendo, este es mi mandamiento que os améis unos a otros como
yo os he amado. Su mandamiento es que nos amemos
unos a otros. Tenemos que recordar que el amor
de Dios ha sido derramado en nuestro corazón por el Espíritu
Santo. Y eso nos hace amar a Dios, amar
a Cristo y amarnos unos a otros. Debemos amarnos con el amor de
Dios que está derramado en nuestro corazón. El Señor ama a su pueblo. Él ama a su iglesia. Así nosotros
debemos amarlo a Él y amar a su pueblo. Dice, nadie tiene mayor
amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis
lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos porque
el siervo no sabe lo que hace su señor, pero os he llamado
amigos porque todas las cosas que oí de mi padre, os las he
dado a conocer. Qué precioso, ¿verdad? Cuando
el Señor Jesucristo está diciendo a sus discípulos que él es el
que tiene mayor amor por su pueblo. él tiene mayor amor a su pueblo
y por este amor tan grande, tan maravilloso que nosotros no podemos
entender, es por este amor glorioso que él puso su vida por su pueblo,
por los que creen en él, por sus amigos, por su iglesia, por
sus ovejas. No hay otro semejante que nos
ame como el Señor Jesucristo. El amor de Cristo es tan grande
que no se puede entender la profundidad, la altura y la anchura de su
amor hacia nosotros. Siendo nosotros pecadores, Dios
nos amó con amor eterno, con amor eterno. Entonces, el Señor
está diciendo, yo no les voy a llamar como siervos. El siervo
no está para preguntar o para saber qué es lo que va a hacer
el amo. Él no tiene ningún derecho de
preguntar. El esclavo solamente cumple los
órdenes de su amo. Ahora el Señor está diciendo
a sus discípulos, ahora yo les llamo amigos. Porque todo lo
que yo escuché de mi padre, yo se los he contado. Yo se los
he contado. Entonces, el Señor Jesucristo,
él puso su vida por sus amigos. ¿Quiénes son estos amigos? Viles
pecadores como nosotros. viles pecadores como nosotros,
que no merecemos en ningún momento el amor de Dios. No merecemos
en ningún momento que Dios nos haya amado desde el principio. no lo merecemos, sino que Dios,
por su infinita gracia, él nos amó con su amor eterno. El Señor puso su vida por nosotros
para salvarnos de la condenación de nuestros pecados. Por esta
razón el apóstol Pablo dice, el Señor por amor a nosotros
se hizo pobre, siendo rico, para que nosotros con su pobreza fuésemos
enriquecidos con toda bendición espiritual en lugares celestiales. Somos enriquecidos con todas
las bendiciones eternas de Dios en el Señor Jesucristo. No nos
falta nada. En Cristo tenemos toda la plenitud. de las bendiciones eternas de
Dios. En Cristo La muerte del Señor
Jesucristo fue una muerte sustitutiva por su pueblo. Su muerte hizo
satisfacción a la santa justicia de Dios Ahora, a base de su muerte,
somos justificados, hechos justos en la justicia del Señor Jesucristo. Hoy somos santificados, perdonados,
limpiados en la sangre preciosa del Señor Jesucristo. Cristo
llamó a sus discípulos amigos, amigos. Esos amigos son personas
que Él amó antes de la fundación del mundo. Esos amigos son aquellos
que le aman también a Él y le creen y le siguen por fe. Nuestra amistad con el Señor
Jesucristo no es la causa. no es la causa de que nosotros
seamos bendecidos con toda bendición espiritual. La causa de que nosotros
fuéramos bendecidos con estas bendiciones de la gracia de Dios
es el Señor Jesucristo. En Él somos bendecidos para siempre. En Él somos perdonados para siempre. En Él somos limpiados para siempre. En Él somos justificados delante
de Dios para siempre. Nuestra amistad con el Señor
Jesucristo no empezó con nosotros, sino que Él empezó con nosotros. Él nos amó cuando nosotros no
lo amábamos. Él nos buscó cuando nosotros
no lo estábamos buscando. Él nos escogió cuando nosotros
no lo estábamos escogiendo. la amistad con el Señor Jesucristo,
Él lo comenzó, no nosotros, no nosotros. Por naturaleza, todos
nosotros somos enemigos de Dios. Por naturaleza, no somos amigos
de Dios en Adán, sino enemigos de Dios, enemigos de Dios en
nuestra mente. enemigos de Dios en nuestro corazón. Odiamos a Dios por naturaleza. No queremos que Él reine sobre
nosotros. Lo odiamos. Pero ve cuán grande
amor tiene el Hijo de Dios hacia su pueblo, hacia aquellos que
Él no merecen ser amados. Él los amó con amor eterno. y los llama ahora amigos. ¡Oh, qué amigo nos es Cristo! El Dios de toda gracia puso su
amor sobre nosotros. Nos buscó cuando nosotros no
lo estábamos buscando. Él nos llamó de las tinieblas
a su luz admirable. y nos hizo voluntarios para venir
a Cristo y confiar totalmente en él. Eso es su obra. Eso no es obra de hombre, sino
la obra de Dios. El Señor dice a sus discípulos,
ustedes son mis amigos. Yo los amo y les he contado lo
que oí de mi padre. Qué privilegio tan grande. es
ser amigo del Señor Jesucristo. Toda persona que está creyendo
en el Señor Jesucristo es amigo de Dios. Es amigo de Dios. Recuerden que es lo que Dios
dijo en el Antiguo Testamento. Dios dijo, Abraham es mi amigo. Abraham es mi amigo. ¿Qué dijo
Jesús de Lázaro? Lázaro, nuestro amigo, está durmiendo. Voy, pues, a despertarle. ¿Ves? ¿Qué amor tan maravilloso tiene
nuestro Dios hacia nosotros? Un amor inmenso, un amor incomparable. ¡Oh, qué amigo nos es Cristo! Ahora, quiero que pensemos sobre
cinco cosas, cinco verdades. La primera verdad, Cristo es
un amigo misericordioso. La segunda verdad, Cristo es
un amigo que no cambia. Cristo es un amigo fiel. Cristo es un amigo confiable. Cristo es un amigo que vive para
siempre. Primero, tenemos un amigo misericordioso. Tenemos un amigo misericordioso. ¿Dónde está este amigo? Está
a la diestra de Dios. Está a la diestra de Dios, sentado
en su trono, y Él es misericordioso para con
nosotros. Su misericordia es su mismo atributo. Es su gloria. Es su gloria. La misericordia de Dios hacia
nosotros, hacia su pueblo, son nuevas cada día. Nunca envejecen. Nunca pasa. Son misericordias
eternas para toda persona que está creyendo en el Señor Jesucristo. Misericordia eterna. El Señor
Jesucristo, Él nos llama para que vengamos a su trono de misericordia. Dice, acerquémonos pues al trono
de la gracia para hallar misericordia para el oportuno socorro. Oh, qué amigo nos es Cristo,
¿verdad? Nos llama para que vengamos a
su trono para hallar su favor, para hallar su favor. Es por esta gran misericordia,
mis hermanos, amigos, es por esta gran misericordia que cada
uno de nosotros no hemos recibido lo que merecemos por nuestros
hechos. Nuestros hechos, por nuestros
hechos merecemos que seamos desechados por Dios. Por nuestros hechos
pecaminosos merecemos que Dios nos arroje eternamente en el
infierno. Pero Dios, en Su gran amor, en
Su gracia eterna, en Su misericordia, el Señor no nos ha pagado. Según nuestros hechos, aún Él
nos ha dado gracia. para perdonarnos, para perdonarnos. Esta gracia también nos capacita
para pasar los días de pruebas en este mundo y seguir su voluntad. Es por esta misericordia que
el Señor Jesucristo vino a este mundo. Es por esta misericordia
que el Señor Jesucristo fue hecho hombre, se despojó de su gloria,
vino a este mundo, se humilló a sí mismo y fue obediente hasta
la muerte y muerte de cruz. Así, poder satisfacer la santa justicia
de Dios, a fin de que Dios tenga misericordia de nosotros. Tenga misericordia de nosotros. Así la justicia y la misericordia
se abrazaron y se besaron. Oh, qué amigo nos es Cristo.
Oh, qué amigo nos es Cristo. ¿Necesitas misericordia? Si tú necesitas misericordia,
haz como estos hombres. Aquí hay un hombre que está sentado
junto al camino. Este hombre es ciego, su nombre
es Bartimeo, y escucha que Jesús está pasando por allá cerca de
él, y él comienza a clamar y a decir, Jesús, hijo de David, ten misericordia
de mí. Muchos se acercaron a él y le
dijeron, cállate, le reprendieron, cállate, no molestes al maestro. Pero él siguió clamando, diciendo,
Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí. El Señor nos dice, todo aquel
que viene a mí no lo voy a echar fuera. Si vienes a Cristo como
un necesitado de misericordia, el Señor te va a escuchar. El Señor te va a mirar con gracia. El Señor te va a recibir tal
como eres, tal como eres. El Señor se detuvo, mandó llamar
al ciego y le dijeron, ven, el Señor te está llamando. Él rápidamente
vino a Jesús y el Señor le preguntó, ¿qué quieres que te haga? Y el
ciego dijo, Señor, que yo reciba la vista. Y el Señor le dio la
vista. Si tú necesitas misericordia,
haz como este hombre publicano que estaba fuera del templo y
solamente se golpeaba el pecho diciendo, oh Dios, Sé propicio
a mí, pecador. Oh Dios, ten misericordia de
mí, porque soy un hombre pecador. El pecador es aquel que necesita
misericordia. Los que se consideran justos
en este mundo no necesitan misericordia. Yo necesito misericordia. Si tú necesitas misericordia,
ven al Señor. Haz como este hijo pródigo. Este hijo pródigo pidió a su
padre su herencia. Y el padre le dio su herencia
y este hijo dejó la casa de su padre, dejó a su padre, dejó
el amor de su padre, dejó el cuidado de su padre y se fue
lejos de su padre. Ahí lejos malgastó todos sus
bienes, toda su herencia. Y llegó el momento cuando no
tenía para comprar su comida. Y él tuvo que buscar un trabajo
que no es para él, pero tenía que hacerlo para vivir. Y haciendo este trabajo, él se
acordó que en la casa de su padre hay abundancia de pan. Y él dijo,
me levantaré e iré a mi padre y le diré, padre, He pecado contra
el cielo y contra ti. Ya no soy digno de que me llames
hijo. Y dice que el padre lo abrazó. Lo abrazó el padre. El padre
lo besó. Eso es amor. Eso es amor. Eso es misericordia. Y el padre
dijo a sus siervos, póngale anillo en su dedo, traigan ropa nueva
y pónganselo, póngale calzado en sus pies y
traigan, maten ese becerro gordo, hagamos fiesta, porque este mi
hijo muerto era y ha revivido. ¿Necesitas misericordia? El lugar
de misericordia es el Señor Jesucristo. En segundo lugar, el Señor Jesucristo
es un amigo que no cambia. Nosotros como seres humanos podemos
cambiar. Y cada día estamos cambiando,
¿verdad? Yo estoy cambiando. Ya tengo
edad. estoy cambiando. Pero en el cielo
tenemos un gran amigo, un buen amigo que nunca cambia. Jesucristo es el mismo ayer,
hoy y por los siglos. Dios dice yo Jehová no cambio. Por eso ustedes, hijos de Israel,
no habéis sido destruidos. ¡Qué consuelo! ¡Qué paz! ¡Qué seguridad! Si Dios cambiara, ¿creen ustedes
que seríamos lo mismo? ¡No! Dios hace tiempo nos hubiese
destruido, pero su misericordia son nuevas cada día. El Señor
nunca se cansa de tener misericordia hacia su pueblo. Él es tan misericordioso
para con su pueblo. El Señor Jesucristo dijo, yo
soy el camino, la verdad y la vida. El Señor Jesucristo es
siempre el camino. El Señor Jesucristo es siempre
la verdad. El Señor Jesucristo es siempre
la fuente de la vida. El Señor Jesucristo es siempre
la luz del mundo. El Señor Jesucristo es siempre
el buen pastor. El Señor Jesucristo es siempre
la puerta. El Señor Jesucristo es siempre
la vida verdadera. El Señor Jesucristo es siempre
la resurrección y la vida. Él no cambia nunca. Nunca va
a cambiar. Tenemos un amigo en el cielo
que no va a cambiar nunca. Ahora, nuestro amigo no cambia
de propósito. Nunca va a cambiar su propósito. A los que conoció, los predestinó. A los que predestinó, los llamó. a los que llamó justificó, a
los que justificó los glorificó. No cambia nada. Es eterno. El Señor Jesucristo tiene un
propósito eterno de salvar a su pueblo. Jesús, el gran amigo,
nuestro gran amigo, Nuestro amigo eterno, este amigo, no cambia
en su amor. Así como Él había amado a los
suyos desde el principio, los amó hasta el fin. Así como Cristo
los amó antes de la fundación del mundo, Él nos sigue amando
con el mismo amor. con el mismo amor, con la misma
gracia, con la misma misericordia. Él no cambia nunca. No va a cambiar
nunca. Nuestro gran amigo el Señor Jesucristo
no cambia en sus promesas. El hombre muchas veces promete
algo y después cambia sus promesas, cambia sus planes, cambia su
idea. Pero el Señor Jesucristo nunca
va a cambiar en sus promesas. Todas las promesas de Dios son
sí y amén en el Señor Jesucristo. Ten la seguridad, ten la garantía
de que todas las promesas que Dios nos está hablando en su
palabra será cumplida. Será cumplida. El Señor no es
hombre para que mienta, ni es hombre para que se arrepienta.
El Señor, lo que dijo, será hecho. El Señor no cambia en su misericordia. David escribió diciendo, el bien
y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida. Oh, que amigo nos es Cristo. ¿Dónde puedes hallar este amigo
como el Señor Jesucristo? ¿Dónde puedes encontrar este
gran amigo que es el Señor Jesucristo? No hay otro. No hay otro. Cristo es inigualable. Cristo
es único. Cristo es único. Ahora, en tercer
lugar, el Señor Jesucristo es un amigo fiel. Es un amigo fiel. El apóstol Pablo escribió en
su carta a Timoteo diciendo, si nosotros fuéramos infieles,
Él permanece fiel. ¿Cuántas veces hemos sido infieles? Yo muchas veces he sido infiel. Pero el Señor es fiel conmigo. Y es fiel con ustedes. Es fiel
con su pueblo. Es fiel con su iglesia. Él es
fiel el Señor. Es fiel en su palabra. es fiel
en su pacto, es fiel en sus promesas. Si confesamos nuestros pecados
a él, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados. Dice la palabra. El Señor es
fiel en su amor, fiel en su amor. Eso quiere decir que el Señor
nunca dejará de amarnos. Nunca. Pablo pregunta, ¿Quién
nos va a separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús? Ninguna cosa creada en este mundo,
ninguna cosa que Dios creó en este mundo tiene poder para separarnos
del amor de Dios que es en el Señor Jesucristo. El Señor nos
ama con amor eterno. con amor eterno. El Señor es
fiel en su obra, el que comenzó en ti la buena obra, el mismo
lo terminará en ti. Fiel en su obra, fiel en su obra. En cuarto lugar, el Señor es
un amigo confiable, es un amigo en que nosotros podemos confiar
totalmente, totalmente. Hay amigos en este mundo en quien
podemos confiar, buenos amigos. Pero el Señor Jesucristo, Él
no cambia nunca. El Señor Jesucristo es un amigo
fiel. El Señor Jesucristo es un amigo
confiable. San Pablo dijo Aunque padezco
esto, pero no me avergüenzo porque yo sé a quien he creído y estoy
seguro que es poderoso para guardar mi depósito en aquel día. Este hombre de Dios se había
entregado totalmente en los brazos de su Señor y Salvador. Él estaba
confiando totalmente en este Dios hecho hombre venido a este
mundo. Venido a este mundo. Toda persona
que está confiando en el Señor Jesucristo ha encontrado descanso,
paz y seguridad. Si estamos confiando en el Señor
Jesucristo totalmente, tenemos paz. Hay paz en nuestra alma y tenemos seguridad en Él. Puedes entregar todo tu ser en
el Señor Jesucristo. El Señor no te va a defraudar. El Señor no te va a defraudar. Él es fiel con su pueblo. Él es fiel con su pueblo. El
Señor dice, bienaventurados todos los que confían en Jehová. Jesús es Jehová el Hijo. Jesús, el Hijo de Dios, es Jehová
el Hijo. Cuando confiamos en el Padre,
estamos confiando en el Hijo. Cuando confiamos en el Hijo,
estamos confiando en el Padre. En el Padre. El Señor Jesucristo, Él va a
cumplir todas sus promesas que Él ha hecho en Su Palabra. Él lo va a cumplir como Él lo
ha dicho. El último asunto. En el cielo
tenemos un amigo sentado a la diestra de Dios. Este amigo vive
para siempre. Vive para siempre. Jesús dijo,
yo vivo y ustedes también viven. Cristo vive. Por eso no vamos
a morir eternamente, porque el Señor vive. El hermano Cody fue un gran amigo. Fue un gran amigo. Él me tuvo estimación. como a
ustedes. Yo también lo estimé como un
buen amigo. Pero el Señor lo ha llevado y está con el Señor ahora. Pero mira, En el cielo tenemos
un amigo sentado a la diestra de Dios que vive para siempre. Un amigo que vive para siempre. Por eso él va a estar con nosotros
todos los días hasta el fin del mundo. ¿Verdad? Nuestro gran amigo el
Señor Jesucristo dijo, y aquí yo estoy con ustedes todos los
días hasta el fin del mundo. El Señor vive para interceder
por nosotros, para interceder por nosotros. El Señor vive para
conducirnos a pastos verdes. El Señor vive para acompañarnos
en el valle de la muerte. ¡Oh, qué amigo nos es Cristo! En el día de nuestra muerte,
el Señor va a estar con nosotros. El Señor va a estar con nosotros
y va a llevar nuestra alma con Él. En el día de nuestra muerte,
Él no nos va a dejar. Él no nos va a desamparar. Él
estará para cuidarnos, para guardarnos. El Señor vive para siempre, para
acompañarnos en el valle de la muerte. El Señor vive para guiarnos
en sendas de justicia. El Señor vive para confortar
nuestra alma en los días de pruebas en este mundo. El Señor vive. Y un día Él volverá a este mundo. Él volverá trayendo todas las
almas que están con Él en el cielo. Él los va a traer. Y los cuerpos
de los que murieron en Él serán resucitados. y el Señor que vive para siempre,
Él vuelve para llevarnos con Él, para que estemos con Él para
siempre. ¡Oh, qué amigo nos es Cristo! ¡Oh, qué amigo nos es Cristo! Hermanos, permanezcan en esta
amistad del Señor Jesucristo. No se muevan de la amistad de
nuestro gran Dios, el Señor Jesucristo. Él nos ama con amor eterno. Él vela por nosotros. Él ve por
nosotros. Él conoce sus ovejas. Él sabe
quiénes son sus ovejas. Él sabe lo que pasa a sus ovejas. Él los conoce. Él los conoce. Oh que amigo nos es Cristo. Que
Dios les bendiga.

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