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Gervacio Itza

La soberania de Dios

Daniel 4:30-35
Gervacio Itza June, 4 2017 Video & Audio
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Muy buenos días, hermanos. Estoy
agradecido a Dios primeramente y también a ustedes por haberme
invitado para estar nuevamente. Bueno, realmente el hermano José
debe estar hoy, ¿verdad? Pero me estaba preguntando la
hermana por qué. Y le dije, pues, cambiamos con
él. Él viene la otra semana. pero
pues él está lesionado de uno de sus pies, como le decía yo
a la hermana, pues me dice si tomo su lugar, claro yo estoy
dispuesto para pues estar en comunión el uno al otro y traerles
la palabra que yo he recibido del Señor y para mí es un gran
privilegio, gozo delante del Señor para estar siempre en comunión
el uno al otro, pues conociendo aún más de los hermanos y a la
vez también los que pues ya conozco de años, ya de años, gracias
a Dios que los veo permanecer hasta ahora, después de pues
cuantos años, de 18 años conocí la palabra de Dios y ahora en
este mes voy a cumplir el 19, voy a cumplir 66 años estar en,
y por la gracia de Dios me ha conservado me ha estado pues
poniéndome siempre en su obra gracias a él porque él es el
único que hace permanecer a una persona si no fuera por él yo
creo que no estuviera yo hasta ahora pero gracias a Dios y gracias
también a los hermanos que cantaron los himnos realmente con el poder
del Señor todo podemos todo lo puedo en Cristo Jesús que me
fortalece En el libro de Daniel capítulo 4, en el libro de Daniel
capítulo 4, en los versos 30, allá quiero
comenzar a leer, dice así la palabra del Señor
Habló el rey y dijo, no es esta la gran Babilonia que yo edifiqué
para casa real con la fuerza de mi poder y para gloria de
mi majestad? Aún estaba la palabra en la boca
del rey cuando vino una voz del cielo y a ti se te dice rey Nabucodonosor,
el reino ha sido quitado de ti. y de entre los hombres te arrojarán
y con las bestias del campo será tu habitación y como a los bueyes
te apacentarán y siete tiempos pasarán sobre ti hasta que reconozcas
que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres y
lo da a quien Él quiere. En la misma hora se cumplió la
palabra sobre Nabucodonosor y fue echado entre los hombres y comía
hierba como los bueyes y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo
hasta que su pelo creció como plumas de águila y sus uñas como
las de las aves. Mas al fin del tiempo, yo, Nabucodonosor,
alcé mis ojos al cielo y mi razón me fue de vuelta. y bendije al
altísimo y a la ve y glorifique al que vive para siempre, cuyo
dominio es eterno y su reino por todas las edades. Todos los
habitantes de la tierra son considerados como nada y él hace según su
voluntad en el ejército del cielo y en los habitantes de la tierra
y no hay quien detenga su mano y le diga, ¿qué haces? Vamos a orar, hermanos. Padre,
una vez más te doy gracias, Señor, porque me permites dar lectura
a tu palabra. Te ruego que tú nos ayudes, Señor,
a entender algo de ti, que tu santo espíritu lleve la verdad
en cada corazón. Te ruego también por Por mí y
por las palabras, Señor, que sea la verdad tuya, no mi sabiduría,
no mi ciencia, Señor, sino la tuya. Queremos revelar tu verdad
y quiero que tu santo espíritu que lo haga, Señor, así en esta
mañana en cada corazón. Bendice a cada uno de los que
están aquí presentes. Dales oídos. sabiduría espiritual,
Señor, para que entienda tu palabra. En Cristo te ruego todo. Amén. Aquí, hermanos, tenemos a un
rey. A un rey vemos sus palabras,
¿verdad? El apóstol San Pablo, cuando
él habla, por la gracia de Dios, soy lo que soy. Y todo lo que
hago es por la gracia de Dios. Ahora, eso es lo que debemos
entender que nada puede hacer el hombre sin el poder y la fuerza
y la voluntad de Dios. Acabamos de escuchar, ¿verdad?,
vienen unos hermanos a visitar. Ellos han planeado y también
la iglesia y todos nosotros que también participamos en la escuela,
estamos contentos, ¿verdad?, que vengan. Queremos que ellos
vengan. Pero ¿Quién es el que decide?
Es Dios. Todo es Dios, hermanos. Nosotros
no podemos decidir, no tenemos voluntad para cumplir todo lo
que uno promete y desea hacer. Ahora nuestras palabras siempre
deben ser si es la voluntad de Dios. Lo haremos, pero si no,
no podemos hacer nada sin la voluntad de ellos, no hay nada
que se pueda. Qué triste cuando las personas
digan, como dijo este rey, verdad, habló el rey y dijo, no es esta
la gran babilonia que yo edifiqué, ahí está el lío, con la, dice, con la fuerza de
mi poder, ¿dónde agarró ese poder? ¿Cómo no se da cuenta que si
él tiene poder es porque Dios se lo ha dado? Ese poder no es
su naturaleza, hermanos, no vino de él, lo ha recibido gracias
a Dios. Desde cuando nosotros nos movemos,
hermanos, tenemos el poder, es por la gracia de Dios, no es
por nosotros mismos. Qué bueno si uno pudiera ser
todo sin necesidad de Dios, pero todo lo que hagamos hermanos
necesitamos primeramente Dios, fuera de Él no hay nada. Entonces
este rey encontramos aquí hermanos hablando
de su propia fuerza, de su propio poder, sin pensar la fuerza y
el poder de Dios que todo él decide y como quiere él va a
ser tanto allá en el cielo, también en la tierra. Y no hay ninguna
persona, no importa lo más excelente que sea una persona que pueda
detenerle en lo que está haciendo, no hay. Él es soberano y eso
es lo que quiero que notemos en esta mañana, la soberanía
de Dios. En Mateo el Señor Jesús dijo,
no me es lícito hacer lo que quiero con lo mío. ¿Qué está
dando a entender? Que todo lo que Él quiere hacer
con lo que es de Él, lo hace hermanos, y nosotros no podemos
detener su mano para decirle, no me gusta así como has hecho
esto, no me gusta como me estás haciendo a mí. No tenemos ningún
derecho, ningún poder, ni una fuerza, ni una capacidad hermanos,
para detener a Dios, para hablar contra Él. Aquí entonces vemos
a un rey en salzar, hermanos, de veras, al reconocer realmente
que solamente es Dios soberano, él lo ensalza, Nabucodonosor,
primeramente él se estaba ensalzando, pero ahora él está ensalzando
al Rey de Reyes, está reconociendo que no hay otro, y como él dice
aquí en el verso 35, todos los habitantes, dice todos los habitantes
de la tierra, está incluyéndose a sí mismo, Se está incluyendo
a sí mismo, hermanos. Todos los habitantes de la tierra
son considerados nada, nada. Eso quiere decir que él está
diciendo, yo no soy nada delante de él. Al principio, con la fuerza
de mi poder, él estaba pensando que es grande, es todopoderoso,
según él. pero realmente ahora estamos
viendo, diciendo que Él no es nada. Y hay que reconocerlo en
verdad, hermanos, nada podemos hacer sin la voluntad de Dios. Dios es soberano y hace como
Él quiere en el cielo y en la tierra y no hay ninguna persona
que pueda detener su mano para decirle que no lo haga o que
haga así como a Él le guste. Era nada y nadie en este mundo. Ni siquiera el diablo. Ni siquiera
el diablo. Cuando fue a pedir por Job, si
Dios le hubiese dicho no lo toques, él no puede hacer nada. Porque
Dios le permitió, hermanos. Él no tiene poder, no tiene fuerza,
no tiene nada por sí mismo. ¿Por qué? Porque él también fue
creado por el Señor. ¿Por qué? Porque antes de ángeles,
de hombres, hermanos, el único que es eterno es Dios. Es Dios. No había nada, ni ángeles había. Porque no había existencia de
nada en este mundo. Ni siquiera el mundo había. Porque
todo es por la palabra de Dios. Todo es, gracias a Dios, todo
es por la palabra. O sea, quiere decir, de lo que
no se ve, vino Todo lo que estamos viendo aquí en esta mañana, todo
lo que estamos viendo todo el tiempo, todo lo que vemos de
nosotros mismos es por él. La vida, la fuerza, las palabras,
todo lo que hablamos, la sabiduría, hermanos, él lo da. El entendimiento
espiritual, él también lo da a nosotros. Si no, nadie entendía
su palabra, nadie. si lo enseña uno, pero lo va
a enseñar de acuerdo a su propia sabiduría y eso no hay beneficio
delante de él puede beneficiar aquí en este mundo pero de nada
sirve porque lo que necesitamos son las cosas espirituales que
Dios nos enseñe su verdad para que podamos nosotros ser parte
de él y de otra manera si no entendemos las cosas de Dios
es porque Él no lo revela. Pero gracias damos, hermanos,
porque Él sí lo ha revelado en Cristo Jesús. Y en Él conocemos
al Padre. Por Él es que tenemos al Padre.
Por Él es que también permanecemos en su palabra. Gracias al Señor. Dios es soberano. Él es soberano,
hermanos, en su propósito. En el libro de Efesios, vemos
capítulo 3, libro de Efesios, dice así el apóstol San Pablo,
conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro
Señor. Todo lo que Dios ha hecho, lo
ha hecho en Cristo. ¿Por qué lo hizo en Cristo? Porque
Cristo, hermanos, es el que vino y tomó carne y en Él vino todo
lo que es del Padre. ¿Quieres al Padre? Allá está
en Cristo. Si quieres conocer al Padre,
al ver a Él, ya tienes al Padre, ya lo conoces a Él. La verdad
está en Él, la vida está en Él. Ese es el mismo, por eso dice
que todo lo que ha sido hecho está hecho en él. Nada fuera
del Señor Jesucristo, nada podemos conocer de Dios, nada. Qué triste cuando aquellas personas,
los religiosos, desechan a Cristo. No conocen a Jehová, no conocen. Porque cómo van a conocer a Jehová
si el medio es Cristo. Sí, ahí están todas las cosas.
Toda la plenitud de la Deidad está en el Señor. Todo está conocido
en Él. Entonces, nada puede sin el propósito
de Dios, hermanos. Y está todo en el Señor Jesucristo. Nada sucede de acuerdo como Dios
ha propuesto, como estamos diciendo, Cuando alguien va a hacer algo,
debemos decir que sea tu voluntad, padre. Si así quieres, que se
haga. Pero si no, tú sabes lo que ha
de ser. Porque nosotros sabemos, hermano.
Cuando uno sale, no sabe si va a llegar a su destino, a donde
ha pensado. ¿Por qué? Porque todo está en
Dios. No está en nosotros. Y al cumplir
con ese propósito llegando donde hemos llegado, gracias a ti,
Señor. ¿Por qué? Porque me cuidaste
en todo el trayecto llegando hasta donde he decidido. Qué
bueno, hermanos, que pensemos así. Qué bueno que usted piense. No diga, no, yo lo cumplí, por
eso llegué. No. Todo está en la voluntad
de Dios. Yo no sé nada. Yo no sé nada. Recuerdo cuando pasaron una vez
los testigos de Jehová. y me dicen, no hay misterio,
para ustedes o para Dios? No, es que no hay misterio. Ahora,
entonces ustedes saben lo que va a suceder entre una hora? Ah, eso no lo sé, ese es el misterio. Ahora Dios, Él sí sabe, sabe
lo que va a pasar cada segundo, cada minuto, cada... para Él
no hay sorpresa, para mí sí. ¿Por qué? Porque cuando sucede
algo, entonces ya ese misterio dejó de ser. Porque ya sé lo
que pasó, ya se me reveló. Pero antes de eso, solamente
Dios lo sabe. Por eso, desde cuando yo salí,
salimos con mi familia. Si Dios quiere, llegaremos allá.
Pero si no, porque puede ser que no llegue uno hermano. No
lo sabe, pero cuando llegamos, gracias a Dios. Gracias, porque él es el que
nos guió y es su voluntad de llegar. ¿Cuántas veces Pablo
decidía visitar? ¿Y qué pasaba? Dice, él no dice,
el diablo me detuvo, no. Dios no quiso que yo vaya. No es la voluntad de él que yo
vaya, él me ha dirigido en otro lugar. Gracias al Señor y siempre
estuvo con él para cuidarlo en todos sus problemas en todo lo
que vino en su vida, hermanos. En todas las cosas que vino en
su vida. Gracias al Señor siempre está con nosotros. Entonces,
todo lo que acontece, Dios lo sabe, hermanos. Dios lo sabe. Antes de que suceda, Él ya lo
sabe. No hay nada que se sorprenda. Dios se sorprendió porque no
estaba en su plan todo eso que está pasando, ¿no, hermanos?
¿Cómo es posible que una persona llegue a pensar así? Antes que
suceda, ya Dios lo sabe. Todo lo que acontece es conforme
al propósito de Dios. Para Dios no hay sorpresa, no
hay casualidad, no hay suerte. Y aún nosotros, hermanos, yo
muchas veces le he dicho a la gente, no hay suerte, porque
muchos piensan en la suerte por lotería, por todo eso que está.
No, es suerte. Es que si ya es tuya una cosa,
Dios te lo está dando. Aunque no lo quieras aceptar,
pero Dios te lo da. Ahora, cuando no recibes, es
que no quiere Dios que lo tengas. Es que no quiere Dios. Y así
mucha gente no quiere recibirlo, pero es lo que tenemos que entender,
hermanos, porque todo lo que llegamos a tener, gracias debemos
darle a Dios. Y como hijos, pues gracias a
nuestro Padre, que no nos va a hacer falta con Él. todo es
de acuerdo entonces al propósito de él, no hay casualidad para
él, no hay suerte, todo lo que acontece está desde antes de
la fundación del mundo preparado por él. Está preparado todo lo
que va a acontecer, porque para él hermanos el tiempo que ha
pasado no es nada, no es nada para él. Entonces Dios es soberano,
en su poder divino. A mí me gusta siempre, hermanos,
pensar por el poder divino de Dios, el poder de Dios, para
Él no hay nada imposible. En el libro de Romanos, capítulo
nueve, vean lo que dice aquí en el verso diecisiete, porque la escritura
dice a Faraón para esto mismo te he levantado, para mostrar
en ti mi poder y para que mi nombre sea anunciado por toda
la tierra, para mostrar en ti mi poder". ¿Qué poder, hermanos,
le mostró? Que él sería como un niego que
juega. Y nosotros hermanos, así estamos
en la mano de Dios. Señor no cuenta. Hay veces cuando
yo lea, ¿por qué manda Dios a hacer una cosa y luego hace otra cosa?
Y luego voy a decir, Señor, Tú sabes por qué lo haces. Le dijo
a Moisés y a Aarón, ve y habla al faraón. Que deje ir a mi pueblo. Y van
y lo hablan. Pero lo voy a endurecer. Él te está mandando y Él dice
lo que le va a hacer y al endurecer el corazón ni va a oír, ni va
a oír hermanos. ¿Será que no lee la gente eso
que lo que hace Dios? ¿Será que la gente no lo está
leyendo para que se den cuenta hermanos de estas maravillas
que Dios en el libro de Éxodo dice en el verso capítulo 7,
uno. Jehová dijo a Moisés, mira yo
te he constituido Dios para Faraón y tu hermano Aarón será tu profeta,
el predicador. Tú dirás todas las cosas que
yo te mandé y Aarón tu hermano hablará a Faraón para que deje
ir a su tierra a los hijos de Israel. Y yo ¿Para qué me envía
entonces? ¿Para qué me envía a hablar a
esa persona? Dice, y yo endureceré el corazón
de Faraón. Y yo endureceré el corazón de
Faraón. Yo lo voy a endurecer. Lo está
enviando a hablarle. Luego le está diciendo, yo lo
voy a... Entonces, sería como dijo Jonás, yo no voy. Si los
vas a destruir, destruyelos. Entonces, sería decir, pero no
tenemos derecho, hermano. tú solamente cumple el mandato
de Dios. Ir y predicar el Evangelio. Ahora,
si Él está endureciendo el corazón de la gente, ¿qué nos importa
a nosotros? Predica el Evangelio. Predica la Palabra de Dios. Ahora,
si Él quiere abrir en ese momento el corazón, Él lo puede hacer,
como lo hizo con Lidia. ¡Qué maravilla, hermanos! Él
puede hacerlo cuando Él quiere. Nadie le puede detener. Si Él
quiere abrir el corazón de todo el mundo, lo puede hacer, no
hay nada imposible para Él. Pero está abriendo el corazón
de sus ovejas. Y ellos van a oír la voz de su
Pastor, que es el Señor Jesús. Gracias a Dios, hermanos, por
lo que Él hace. No hay nada imposible. Por eso,
como dijo la Boca del Sol, no hay nadie que detenga su mano.
Él, como Rey, que al principio dijo, con la fuerza de mi poder,
Y luego dijo, todos los hombres, yo me incluyo, son considerados
como nada. Y él hace allá en el ejército
del cielo y también en la tierra, como él quiere. Y no hay nadie
que le detenga su mano. El alfarero, unos vasos lo hacen
para honra y otros para deshonra. Alguno puede impedir y decirle,
señor, ¿por qué me has hecho así? ¿Por qué no me hiciste como
el otro? No hay nadie que tenga derecho
para pedirle a él que haga como él quiera. Él hace como él quiere
y conforme hermanos a su voluntad y su poder. Ese poder que estamos,
por eso dice aquí, y yo endureceré el corazón de Faraón. Yo lo voy
a endurecer. Lo estaba enviando a predicar,
luego él dice mismo, yo lo voy a endurecer. El poder de Dios,
hermanos, para él no hay nada imposible. No hay nada imposible. Para nosotros todo es imposible. Como habló los discípulos, ¿verdad? Y eso no puede ser. Si es así,
dicen los discípulos, entonces mejor que no. Todo para el hombre
es imposible, pero para Dios todo es posible. Para nosotros,
hermanos, no hay nada que de veras pudiéramos hacer. Dios
es todopoderoso, también en el nacimiento de Isaac. Yo siempre
les he hablado a los hermanos en Teco, esto, Dios le prometió a Abraham que
de él y su esposa van a tener un hijo. Es su promesa. Es lo
que prometió. Pero ellos se desesperaron porque
la promesa no llegó. Quizás así, hermanos, cuando
estamos predicando, ¿por qué nadie está recibiendo? ¿Por qué
nadie está creyendo? Tengo que hacer algo para que
crea. No hay nada. Predica el Evangelio. Eso es
lo que hizo Abraham. Le prometió Dios. Y dijo su esposa,
ya ves, ya estoy vieja. Ya no puedo dar a luz. Es muy
importante, hermanos, Génesis. Capítulo 18. verso 10 dice, entonces dijo de cierto volveré a ti y
según el tiempo de la vida he aquí que Sara tu mujer tendrá
un hijo y Sara dice escuchaba a la puerta de la tienda que
estaba detrás de él y Abraham y Sara eran viejos de edad avanzada
Y Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. Y se
rió. Y se rió. Yo siempre les he dicho,
no sé si ya les nombro el texto, pero no sé si ya lo buscaron
una vez los demás a leerlo. Sara se empezó a reír. ¿Por qué
se estaba riendo Sara? Porque es imposible eso. Es como
que le digan a los hermanos, van a tener un hijo. ¿Cuánta
edad tiene? Pero si Dios quiere, hermanos,
puede. Él puede hacerlo. No hay nada imposible para Él.
Si del polvo hizo el hombre. Es lo mismo, puede hacer con
cualquier cosa. Para Él, no es nada imposible
para Él. Y Sara dice que se rió. por las
palabras del mensajero. Se rió, dice aquí la palabra
de Dios. Se rió, verso 12, pues Sara entre
sí diciendo, después de que he envejecido tendré deleite siendo
también mi señor ya viejo. Entonces se va, dijo Abraham,
¿por qué se ha reído Sara? Diciendo, ¿será cierto que he
de dar a luz siendo ya vieja? Hay para Dios, dice Cosa difícil? Le hicieron la pregunta, hay
para Dios cosas difíciles? No hay hermanos. Si no había
ni mundo, no había nada. Él es el único que ha existido
por la eternidad. Ahora, ¿cómo vino a la existencia?
Sólo con su palabra. Sea la luz, sea el agua, solo
es con su palabra. Lo que no se ve, se ve por medio
de la creación. Gracias a Dios, hermano. Entonces,
él pudo decir que tenga su hijo. Puede, solamente con su palabra.
Y va a tener ese hijo. No hay nada para él imposible,
pero lo hizo de acuerdo como él lo prometió. Y además de eso, hermanos, no
enseguidas, después, el tiempo es lo más importante, el tiempo
que Dios tiene señalado, se cumple. No cuando también quiera uno.
Y gracias al Señor, hermanos, ¿por qué? Porque todo lo que
hace de acuerdo a su voluntad, no hay nada imposible, por eso
dice a su tiempo. Como dice el Señor Jesucristo,
fue prometido Después vino la ley 430 años. Pero la ley no vino para salvar,
sino para condenar el pecado. La ley no puede salvar a nadie,
porque nadie lo puede cumplir. Por eso Dios dio la promesa.
Y la promesa es Cristo. Y es el Salvador. Y cuando se
cumplió, conforme el tiempo de Dios. no conforme como nosotros
queramos, no se desespera nadie, que por qué no, los profetas
hablaron mirando la promesa hermanos que iba a venir y nunca vieron
la persona manifestada que habían dicho. Acabamos de leer el Salmo,
el hermano que leyó, está hablando del Señor Jesucristo, está hablando
de él, ensalzado sea el nombre de él, todas las obras que él
hace, no hay nada imposible para él. Para mí todo es imposible. Dios entonces es soberano con
su poder hermanos para hacer lo que él quiere y nadie puede
detener su mano porque lo hace cuando es su voluntad. Como les
digo, el tiempo, él no se desespera. No, él sabe lo que él hace y
sabe cuándo va a ser. Pero nosotros muchas veces cuando
pasa algo nos desesperamos, ¿verdad? Se desespera uno. Es la carne,
la carne es débil. Por eso dice el Señor, confía,
confía en mí, que todo lo que tiene que pasar es de acuerdo
a la voluntad de él. No hay nada que nosotros podamos
hacer para adelantar. Entonces no debemos al adelantar
nada fuera del poder de Dios. Dios es todopoderoso y todo lo
que hace, lo hace como Él quiere. Dios es soberano en su poder
divino, como pues ya hemos visto, nada le es imposible para Él. Es una gran maravilla, hermanos. Estaba yo viendo, recuerden de
aquel animal asne que hizo hablar. Yo creo que para él de veras
no hay nada imposible. ¿Cómo que haga hablar un animal? Por eso dijo a los que llamó
para predicar, pues ¿qué hizo la boca? ¿Qué le dio lengua?
¿Cómo es posible que no puedas hablar? Yo estoy con tu boca,
yo estoy con tu lengua. Recuerdo, hermanos, cuando Dios
me llamó para predicar, yo no podía hablar, ni siquiera entiendo
lo que estoy leyendo. Y dije, es imposible eso, no
es para mí. Y cuando yo leí, dice, ¿quién
dio la lengua, quién hizo la boca del hombre? Yo estaré con
tu boca, yo estaré con tu lengua, ve. Y aquí estamos viendo a Moisés
y a Arón, Un hombre tartamudo. Y él dijo, yo no, cómo voy a
hablar a un rey. Me voy a quedar en vergüenza
ante él. Yo conozco a uno, ya murió. Cuando empieza a decir
una palabra, hermano, le dura más de cuartos de hora cuando
se aclare bien lo que está diciendo. Es tartamudo. Está tratando de
decir una palabra y no le sale. Imagina que estés delante de
un rey para decirle el Evangelio y tratas de decir el Evangelio
nunca, se va a burlar de ti. Pero ahí está Dios, hermanos,
para hablar por ti. Confía, confiar solamente en
Él porque Él es el único que hace todas las cosas de acuerdo
a su voluntad y no hay nada imposible para Él en todo. Él es el único. Allá en el número, números 22,
ahí Ahí está, si lo quieren apuntar, ahí está donde hizo hablar en
números, capítulo veintidós, verso veintiocho. Dice entonces, Jehová abrió la
boca al asna, la cual dijo a Balán, ¿Qué te he hecho que me has azotado
estas tres veces? Jehová, dice, abrió la boca. Es imposible para él, no. Un
animal hablando. Ahora vemos en las caricaturas
cómo están hablando los animales, ¿verdad? Yo creo que tomaron
de la Biblia. Así como habló el hasta ahora
van a estar hablando los animales. Pero gracias a Dios, hermanos,
que tiene poder. Él puede hacer. El Señor Jesús
qué dijo? Si ustedes callan, las piedras
van a clamar. Y están clamando las piedras,
hermanos. Están clamando. Todo lo que vemos están clamando.
Ya, ya, ya no hay. Ya están. Es como el creyente
debe clamar al Señor que ya está, ya que esté el Señor nuevamente
con nosotros. Para llevarnos con Él. Es el
deseo, debe ser el creyente. Y es lo que estamos esperando,
hermanos. todo el poder de Dios que se
cumpla como Él ha dicho. Dios es soberano en su providencia,
Él provee todo. Y eso de que Él provee, no cuando
quieres que tengas, no cuando quieres que tengas, sino cuando
Él quiere, hermanos, lo hace. En el libro de los Hechos, a
mí me gusta lo que enseñó el apóstol San Pablo aquí en el
libro de los hechos capítulo 17 en el verso 24 dice cuando él habló a los hombres
allá en Atenas recuerden la gente cuando oyeron lo que decía Pablo
Bueno, este hombre está trayendo algo nuevo. Y queremos oír qué
es este algo nuevo que tiene. Porque ellos tenían sus dioses,
hermanos. Ellos adoraban dioses. Según ellos es a Jehová, es al
Dios Eterno. Ese es el pensamiento de nosotros.
Cuando estamos adorando una imagen, pensamos que sí. Recuerden al
pueblo de Israel, ahí se hicieron su becerro y dijo, mañana será
fiesta a Jehová. No están pensando por el becerro,
según ellos, pero esto no es, hermanos, agradable a Dios, porque
nunca debe ser puesto algo antes de Él. Si tú crees a Él, síguele
a Él únicamente, porque Él es el único. Entonces dice aquí,
El apóstol San Pablo cuando habló a esta gente que quería saber
algo nuevo, ese es el nuevo, es el Evangelio. Él es eterno y a la vez es nuevo
hermano. Nosotros nunca como creyentes
deseamos oír algo nuevo. El Evangelio es nuevo. Aunque
de millones de años hermanos es el mismo de hoy. Es el mismo Evangelio. Y los
oídos espirituales, los oídos de los creyentes eso quieren
oír eso quieren tener no algo nuevo del mundo porque
no hay nada que sace hermanos las cosas espirituales en nosotros
de este mundo, no hay solamente las cosas de Dios dice aquí el
Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay Siendo
Señor del Cielo, no habiten templos hechos por manos humanas. No. Recuerdo cuando yo estaba chico,
me dicen, hay que ir allá en la iglesia porque allá está encerrado
Dios. ¡Qué triste! Ahora me doy cuenta,
¿cómo vamos a encerrar a Dios? Si es Dios de veras en espíritu,
¿cómo lo vamos a encerrar? ¿Puede usted encerrar el aire?
Así es Dios, hermanos. no puede ser encerrado, que le
diga, aquí tiene que quedarse. Y es lo que está diciendo Pablo,
siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos
hechos por manos humanas, no vive, ya no está, ya no tenemos
que pensar, Dios se adora en todo lugar, en el aire libre,
en casa, donde sea que estés, adoras a Dios, Dios está, hermanos,
si lo estamos adorando de acuerdo como lo enseñó la palabra. en
espíritu y en verdad. No hay otra manera de adorarlo,
en espíritu y en verdad, aunque no le guste a la gente, pero
eso es lo que dijo el Señor. Es la manera de adorar a Dios
vivo y verdadero. Entonces dice aquí, ni es honrado
por manos de hombres como si necesitase de algo. No hay que
darle comida, por eso no hay lluvia. Hay que darle su pozole
para que traiga la lluvia. Hay que darle su Coca-Cola para
que traiga la lluvia. No, hermanos, Dios no necesita
comida. El que necesita comida soy yo.
Eso sí, nosotros necesitamos comida. Necesitamos que nos den. Pero realmente ni es honrado
formarlo de hombres como si necesitase de algo. Pues Él es quien da
a todos vida y aliento y todas las cosas. Él los da vida, hermanos. ¿Qué es lo primero que recibe
uno cuando se levanta de su hamaca? Es la vida. Es la vida, hermanos. Y luego, la fuerza que es demostrada
por la vida. Cuando uno se levanta, se está
demostrando que es, que tiene fuerza. Y está demostrando que
tiene salud. Pero si despiertas con vida y
estás quejándote de tu hamaca, pues no hay salud. Pero gracias
a Dios, lo que sea. Así que con fuerza, con salud
o con enfermedad, hay que darle gracias. Hay que darle gracias. ¿Por qué? Porque todo eso está
en Él, no está en nosotros. No está, hermanos. Y no está
en la maldad que hacemos de por sí. Nuestro cuerpo es cuerpo
enfermo. Todo el cuerpo está enfermo.
Y todo el tiempo estamos sufriendo. Pero nuestro Consolador, como
cantaron, es Cristo. Él nos consuela en todo momento,
en toda la vida que estamos viviendo aquí en este mundo, hermanos.
Entonces, por eso dice aquí, Él es el que da vida y aliento
a todas las cosas. Y dice, y de una sangre ha hecho
todo el linaje de los hombres. Porque es de Adán. De ahí vinieron
todos. Todos los, todos de cualquiera,
blancos, negros, de cualquier color, hermanos. Solamente hubo
un hombre que fue creado por Dios. Es Adán. De ahí vino también
la mujer. También se llamaba los hermanos
de anoche. ¿Por qué no menciona que la mujer fue la que causó
el pecado, no? Por un hombre entró el pecado,
no dijo por una mujer, por un hombre, y ese hombre es Andán. Y por un hombre también vino
la justicia, vino la salvación, vino la gracia de Dios, y ese
hombre es Jesucristo. Por su obediencia a la palabra
de Dios. por su obediencia a la palabra
del Padre. Gracias, hermanos, por lo que
Él ha hecho por nosotros sin merecerlo. Entonces, por eso
dice aquí, y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres
para que habiten sobre toda la faz de la tierra y les ha prefijado
el orden de los tiempos y los límites de su habitación. Un
año, ya te estás yendo, 10 años te estás yendo. Lo mató así con
hambre, lo mató la enfermedad. No hermanos, ya llegó el tiempo.
Ya llegó el tiempo. Yo así les digo. Los doctores
dicen, hay que hacer la autopsia a ver si es su destino. Una persona
no puede morir antes del tiempo, ni después del tiempo. Está en
el poder de Dios, hermanos. Está en la voluntad de Dios.
Hay personas que hubo un choque y no murió, se quedó lesionado,
pero no murió. ¿Por qué? Porque no es su voluntad,
hermanos. Tú no puedes decir, aynas me
muero. No, es que no ha llegado la hora. Y cuando llegue la hora
no vas a decir, pues murió con hambre. No, hermanos. La vida
que Dios nos da, no come uno para que pueda tener vida, sino
come porque tienes vida. Estás manteniendo esa vida con
la comida. porque hay gente que puede vivir
sin comer por unos días, no quiero decir que uno va a vivir por
toda la vida sin comer, el señor estuvo sin comer 40 días y 40
noches, pero es Dios, es Dios, nosotros no podemos aguantar
ni una semana sin comer, imagínense hermanos, pero gracias a Él que
siempre está con nosotros y nos da todas las cosas, aunque nosotros
pues no No somos fieles, como dice su palabra, no somos fieles,
debemos reconocer, hermanos. Nadie es fiel sin la voluntad
y el poder de Dios. Y de una sangre ha hecho todo
el linaje de los hombres, dice aquí, para que habiten sobre
toda la faz de la tierra y les ha prefijado el orden de los
tiempos y los límites de su habitación. para que busquen a Dios, si en
alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente
no está lejos de cada uno de nosotros, porque en él vivimos
y nos movemos. Ciertamente no está lejos de
cada persona. El que está lejos es el hombre.
El que está lejos es la persona, hermanos. ¿Por qué? Porque aunque
dice que está adorando a Dios, pero él no lo está adorando como
lo dice su palabra. No. Él siempre está cerca de
la gente. Él nos da todo. Y no cuando nosotros
queramos. Cuando Él quiere. En el pueblo
nos dicen, por causa de... porque allá en el pueblo todavía
en estos días comenzó a llover. Y la gente dice, por causa de
los protestantes ya no hay lluvia. Y otros dicen, porque se están
ahorcando. ¿Qué poder tienen para impedirle
a Dios que haya lluvia? No hay, hermanos. Todo lo que
pasa es la voluntad de Dios. Todo lo que pasa. Para nosotros,
pues siempre buscamos causas de todo, pero Dios nunca tiene
algo para que le impida lo que tenga que hacer. Dios es todopoderoso
y con Él, hermanos, yo lo necesito. Él realmente no me necesita.
Él no me necesita. Pero gracias que me ha hecho
partícipe de su pueblo. Aunque sé que él no me necesita.
Pero debo darle gracias porque él me ha hecho partícipe de su
pueblo. Porque no lo merezco. Nadie es digno. Nadie es digno
que sea de su pueblo. Lo que merecemos es la condenación. pero por la gracia de él, somos
lo que somos. Por la gracia de él, somos lo
que somos. Jehová es mi pastor, dice el
salmista, con él nada me faltará. Qué bueno si dijéramos y de veras,
hermanos, confiamos en esas palabras del Señor. Nada me faltará. Realmente él nos da todo, no
hay nada que nos haga falta en todas las cosas, hermanos, como
dice, Él nos da la vida, lo sustenta en todas las necesidades. Tenemos
seguridad en Cristo, como Él mismo dijo, estamos en sus manos
y en las manos, o sea, en las manos del Padre y en las manos
de Él. ¿Quién nos separará de esas manos?
Todo poderoso. Hay un coro que se canta, Aunque
soy pobre, pero lo tengo todo. El rico tiene todo. Se jacta,
yo tengo mucho. Pero es pobre, porque no tiene
nada, porque no tiene a Cristo. Porque con todo el oro que tenga,
hermanos, se va a ir al infierno con todo su dinero. Gracias a
Dios, porque aunque sea un millonario, no puede comprar la salvación.
Porque eso es por gracia. No hay obra alguno que haga uno.
¿Para qué? Para que pueda Dios salvarlo.
No hay. Dios no va a ver que entre usted
viniendo encándose aquí y que diga, sí, voy a salvar a este
hombre. No, no hay eso. Dios no está exigiendo, no está
pidiendo nada de eso, hermanos. Lo único que dice, por gracia,
soy salvo, por medio de la fe. Y eso no es de vosotros. Eso
es don de Dios. el poder de Dios para hacer todo.
Entonces, el que tiene a Cristo es mucho más rico que el rico
del mundo. Todo el oro que hay en este mundo
no se compara con la salvación, la riqueza que tenemos del Señor. Hay gente que piensa, recuerden
de aquel rico que vino, ¿qué debo de hacer para tener la vida
eterna? Ese siempre es el pensamiento
del hombre, ¿verdad? Ese es lo que piensa uno, que
tiene que hacer algo. O quizás está pensando pues también,
¿puedo comprarlo? ¿Puedo pagar el precio? El precio
de la salvación no tiene precio, hermano. No hay. ¿Con qué precio
pagó el Señor? Con su sangre. Con su sangre. Y esa sangre nadie la puede pagar.
Dios lo ha derramado por su gracia, por los que Él escogió antes
de la fundación del mundo. Entonces, es triste cuando una
persona piensa, yo sí quiero hacer algo para salvación. No
hay nada. Sólo crea al Señor Jesucristo
y serás salvo. Crea al Señor, porque Él es el
Salvador. No hay otro lugar. Y Dios es
soberano, hermanos, en su salvación. Dice Jonas en 2, 9. ¿Qué dijo? La salvación es de Jehová. La
salvación es de Jehová, no es de ningún pastor, no es de ningún
misionero, no es de ninguna iglesia, no es de ninguna persona. No
estamos despachando salvación. Es de Él. Él lo da a quien quiere. tú no eres digno, pero Él te
lo da. Pero qué triste los religiosos
dicen, yo sí, sí merezco porque yo ando bien. Dios no está pidiendo
que andas bien, no, Él solamente dice arrepiéntete, arrepiéntete
de tu maldad, venga Cristo. Allí está la salvación solamente
en el Jehová es el que salva, hermanos, de él es la salvación,
de Jehová es la salvación. Él tiene misericordia del que tiene
misericordia y se compadece del que se compadece. Dice que antes
de que nacieran, en Romanos capítulo 9, es bonito el texto también
aquí, Romanos capítulo 9, Verso once dice, pues no habían
aún nacido, ni habían hecho aún ni bien, ni mal, para que el
propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por
las obras, sino por el que llama. Ahí está hermanos, ahí está la
salvación. No habían aún nacido. Eso quiere
decir que nosotros ni siquiera sabíamos si íbamos a estar en
este lugar. Yo no sabía si voy a estar aquí
predicándoles a ustedes. En varios lugares donde he estado
predicando yo ni siquiera lo sabía. Pero al tiempo Dios me
ha puesto y hasta ahora, hermanos, estamos siempre por la voluntad
de Dios dispuestos a seguir anunciando su evangelio a los que quieren
oír y quieren recibir también la enseñanza. A los que no, pues
Dios lo sabe. Pero gracias a Él, como dice
en su palabra, no depende del que quiere, dice aquí, sino de
Dios que tiene misericordia. En el verso 16, así que no depende
del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Es de Él, no de nosotros. Dios lo planeó. Dios planeó la salvación. ¿Desde
cuándo? Desde la eternidad. Desde la
eternidad, hermanos. El Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo hicieron ese pacto, esos tres, y sin que yo entre en ese
pacto. El pacto de la ley está ahí,
pero no lo pude cumplir. y nadie lo puede cumplir. Pero
el Señor Jesucristo, siendo nuestro representante, Él ha cumplido
toda la ley, hermanos. Dice la Biblia, ni una jota,
siquiera, hermanos, la jota que deje, ni nosotros vamos a poder
cumplir para la salvación. Si ella llega a decir, solo voy
a dejar la jota para que ustedes lo cumplan. Pero ni una jota,
ni una tilde, dejó de la ley. Todo lo cumplió el Señor, a favor
de sus escogidos. Él los escogió antes de la fundación
para salvación, dice Pablo en Tesalonicenses, en su segunda
carta, capítulo 2, verso 13. Él los escogió antes de la fundación
del mundo para salvación. Y eso quiere decir seguridad.
Nadie se va a perder de los que Dios ha escogido para salvación. Nadie. Todos serán salvos. ¿Por qué? Entonces, como les
digo, Él lo planeó desde antes de la fundación del mundo. Y
a su tiempo, Él lo va a ejecutar de acuerdo a su voluntad. Y no
hay nada que nosotros tengamos que hacer. No dejó ninguna jota
que el Señor dijo, eso sí tienen que cumplirlo, porque yo no lo
pude cumplir todo. Así dicen los arminianos. Dios
ya hizo su parte, ahora tú tienes que hacer tu parte también. Qué
triste, qué parte vamos a hacer. Bueno Adán, ya te creí, ahí estás
entendido, levántate. Si quieres levantarte, levántate.
No hermanos, Dios le dio aliento de vida. Y él se levantó. Él lo formó del polvo de la tierra,
pero después de haber sido formado no puede levantarse. si Dios
no le da aliento de vida. Así nosotros, hermanos, ahí estamos
sentados con vida en el cuerpo, pero si Dios no te da aliento
espiritual, no vas a levantarte a venir a Cristo. Necesitamos
el aliento de vida espiritual para venir a Cristo, para creer
a Cristo, para creer la obra que Él ha hecho en la cruz del
Calvario. para creer que la sangre de él es suficiente para limpiar
todos nuestros pecados. Gracias a Dios, hermanos, que
la sangre no está limitada. Está limitada por el propósito
de Dios, por su voluntad. Pero si quiere, puede limpiar
a todos. Pero si nosotros creemos, hermanos,
que todos los pecados de su pueblo son limpios con esa sangre que
Él derramó en la cruz del Calvario. Dios es soberano y para Él nada
es imposible, hermanos. Y claramente estamos viendo a
un Rey declarando de Él que no hay otro Él como Él. No
hay nadie que le detenga su mano. Si usted está pensando que puede
detener o puede hacer lo que quiera. Nada de lo que está haciendo
que no sea la voluntad de Dios. Parece que está haciendo algo
que no es, ¿no hermanos? Todo lo que sucede es voluntad. Está todo en las manos de Dios. Entonces Dios es soberano, hermanos. Y Él hace como Él quiere y lo
ha hecho bien para sus escogidos, dando su vida por nosotros. Crea
a Cristo Jesús. Venga el arrepentido por sus
pecados. Es lo único que el Señor dice
en su palabra. Arrepentíos. Venga a Cristo. No solamente que uno se arrepienta,
hay que venir a Cristo. Porque allí está el medio de
salvación. Cristo Jesús. Gracias, hermanos,
por la palabra.

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Joshua

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