Bootstrap
Elio Chay

Jesús oró

John 17:1-5
Elio Chay April, 23 2017 Video & Audio
0 Comments
Elio Chay
Elio Chay April, 23 2017

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Buenos días tengan todos, busquen
en sus Biblias en el libro de Juan capítulo 17. El libro de Juan capítulo 17,
vamos a leer el primer versículo. En este capítulo de Juan, nos
habla acerca de la oración de nuestro Señor Jesucristo que
Él hizo. La oración es muy importante
para la Iglesia de Dios. La oración es el medio con que
nos acercamos o venimos delante de la presencia de nuestro Señor
Jesucristo, Él mismo Dijo, verá que debe hacerse esto, orad y
velad para que no entréis en tentación, es la responsabilidad. Y aquí está diciendo en Juan
capítulo 17, dice, estas cosas habló Jesús y levantando los
ojos al cielo dijo, padre, la hora ha llegado, glorifica a
tu hijo, para que también tu hijo te glorifique a ti. son
plegarias, verá, de nuestro Señor Jesucristo como Dios hombre. Él estaba clamando a su Padre,
el tiempo de su obra de redención está llegando. Cristo Jesús,
Él nos dice la palabra de Dios que Él levantó los ojos al cielo, indicando o dando para entender
que su corazón ya tendría que ser levantado, tendría que el
tiempo de su partida ya está llegando. Entonces él clamó,
verá, y dice, nos enseña en las Sagradas Escrituras, en el libro
de Mateo capítulo 26, versículo 39, allá vemos también como nuestro
Señor Jesucristo, Él también oró. Mateo capítulo veintiséis, en
su versículo treinta y seis treinta y nueve, perdón, treinta
y nueve. Dice, yendo un poco adelante, se postró sobre su
rostro orando, y diciendo, padre mío, Si es posible, pase de mí
esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como tú. Él es Dios,
verá. Este es el misterio de la Santa
Trinidad de Dios, que no podemos entender en su plenitud estas
bendiciones. Cómo es posible, verá, que Dios,
Dios eterno, Dios que llena con su poder, la tierra, y los cielos,
esté en tres personas, ¿verdad? Él dejando su gloria para venir
en la tierra, siendo el mismo Dios. Ese es el misterio. Nuestro señor Jesucristo, él
es Dios, y nos dice que él se postró para orar, para él nos enseña la manera de su
humildad con que él clamó, él siendo Dios, pudo él levantarse,
verá, y clamar, pero él no lo hizo, nos dice aquí en Mateo
capítulo veintiséis, verá, nos estamos leyendo, nos dice que
él se postró sobre su rostro, orando, es señal de humildad,
de sencillez, él es rey, pero aún él estaba mostrando la manera
como su pueblo debe conducirse también. Vemos una oración de
dos hombres, de un publicano con el fariseo, cómo hay una
gran diferencia entre estos dos hombres, Los dos estaban clamando a Dios,
pero uno estaba delante de la presencia de Dios con un corazón
orgulloso, con un corazón altivo delante de Dios, como si Dios
no conociera su corazón de él. La palabra de Dios nos enseña
que Él conoce y escudriña todos los pensamientos y los corazones. No hay nada que pueda ser oculto
delante de la presencia de nuestro Señor. Él conoce cómo este hombre
estaba clamando a Él, pero vemos también la diferencia de este
pobre hombre publicano, que él se estaba rompiendo el pecho,
clamando al Señor que sea propicio, que sea propicio de su pecado,
¿verdad? Él no estaba, no tenía levantado
los ojos al cielo, sino nos dice la palabra de Dios que él estaba
inclinado, ¿verdad? Es señal de reverencia, señal
de humildad, la manera que este hombre vino delante de la presencia
de nuestro Señor Jesucristo, reconociendo que él no es digno. ¿Quién es digno, verdad, de estar
en la presencia de Dios? Nadie. gracias damos que por
su gracia somos salvos somos lo que somos y por la obra de
nuestro señor Jesucristo por su sangre preciosa somos hijos
de Dios entonces vemos verá vuelvo nuevamente en Juan capítulo diecisiete
vemos la oración verá como este hombre este publicano vino delante
de la presencia de Dios, clamando de una manera correcta, con sencillez
y con un corazón sincero. Eso es. Ahora nuestro Señor Jesucristo,
Él dice, Padre, la hora ha llegado. La hora ha llegado. ¿Qué hora
ha llegado? Dice en el libro de Hebreos,
Quita esto primero para establecer esto último. La hora ha llegado. Quita esto último. Todo lo que
fue ordenado en el Antiguo Testamento, ahora el cumplimiento es Cristo. Quita esto primero. La hora ha
llegado. Él clama. La hora de sufrir,
la hora de morir, ha llegado. El momento se está cumpliendo
según la voluntad de Dios, según las Escrituras, y no según la
voluntad del hombre. Es según la voluntad de Dios. La hora ha llegado de redimir,
de hacer expiación por el pecado. La hora de redimir a su pueblo
que el Padre entregó en sus manos de él. Dios el Padre entregó
en las manos de nuestro Señor Jesucristo un pueblo, ese pueblo
que Él eligió y escogió antes que este mundo existiera, ¿verdad?
Siempre leemos esto en la palabra de Dios, entonces vemos que Dios
el Padre entregó este pueblo en manos de nuestro Señor Jesucristo
para redimirlos, para salvarlos, de la manera que él había determinado
que va a salvar a su pueblo. Hay algo que yo estaba pensando,
mismo nuestro Señor Jesucristo, Él es Dios, pero Él se sujetó
a la voluntad de Dios su Padre. Es como hombre, verá, es Dios
hombre. Él se sujetó a la voluntad de
Dios, de su Padre, para cumplir lo que Dios había prometido salvar
a su pueblo, para que Él sea el justo y el que justifica al
que es de la fe de Jesús. Ese es, verá. Después dice, verá,
glorifica a tu Hijo. dice Nuestro Señor Jesucristo,
glorifica a Tu Hijo. Él como Dios, no necesita más
gloria, Él es rico en gloria, Él es suficiente en gloria, pero
sin embargo, Él clamó y dijo, glorifica a Tu Hijo. Son las
súplicas de Él, de un Dios, Pero como hombre y como mediador,
Él oró que el Padre lo respalde, que el Padre lo sostenga, lo
sostenga y lo defienda en todo lo que Él ha de soportar. Vemos
en la Cruz del Calvario cómo Él clamó, verá, diciendo, Él
clamó sintiendo el peso del pecado que Dios el Padre puso sobre
su humanidad. Eso es lo que Dios el Padre hizo
con Cristo Jesús, su santo Hijo. Entonces vemos que Él pudo, Él
pudo, y hizo posible la redención. Él nos redimió, Él nos santificó,
Él nos, perdón, como hombre y como mediador, Él oró al Padre que
lo respalde, lo sostenga y lo defienda en todo lo que tenía
que soportar para que nuestra santificación y nuestra redención,
para que el Hijo glorifique las virtudes de Dios el Padre en
amor, en justicia, en misericordia y en amor. Eso verá, es, vemos
como nos dice el salmista David que la misericordia y la verdad
se encontraron se unieron y nos dice también que la justicia
y la paz se besaron. Qué gozo, verá, qué bendición,
qué grande es esa obra de nuestro Señor Jesucristo. Es una obra
perfecta, una obra que nada tenemos que añadirle, una obra que solamente
él pudo dar satisfacción a Dios el Padre. Él en la sangre que
Cristo derramó en la cruz del Calvario. Vemos su obediencia,
vemos su muerte de Cristo, que hizo posible la redención eficaz
de todos los creyentes, de todos aquellos que Dios le dio. Fue eficaz ese sacrificio ¿Por qué no fue eficaz los sacrificios
que se hicieron en el Antiguo Testamento de los animales? Si
Dios mismo lo dijo, ¿verdad? Pero no había satisfacción en
ello, no había. Eran temporales, temporales. Pero vemos que lo que Cristo
hizo, ese es perfecto. somos santificados en él, en
el Señor Jesucristo bajo su obediencia. Vemos que glorifica la obra de
Cristo, glorifica el amor y la gracia, y la gracia de Dios el
Padre, y magnifica la riqueza de Dios Padre en su gracia. Versículo 2, vemos en Juan capítulo
17, como le has dado potestad sobre toda carne para que dé
vida eterna a todos los que le diste, como le has dado potestad. Mismo nuestro Señor Jesucristo,
Él clamó y dijo que se le había dado, se le dio poder a Él en
el cielo y en la tierra. Es lo que podemos notar, verá,
que Dios el Padre Él dio poder a Él mismo, se dio
poder a sí mismo, ¿verdad? ¿Qué cosa, verdad? Es Dios hombre,
por esa razón, es la razón. Cristo Jesús como Rey de reyes,
Señor de señores, tenía todo poder y autoridad y gobierno
absoluto en todos lugares, tanto en la tierra como en el cielo.
A él se le dio, a él se le entregó. Dice Mateo capítulo 28, Mateo capítulo 28, tengo mal esta cita hermanos,
les pido que me disculpen, no es correcta esta cita que tengo. Vamos a ver Colosenses uno, vamos
a ver Colosenses capítulo uno, no pierdan en sus Biblias, en
el libro de donde estamos, vean, vamos a ver qué dice Colosenses
capítulo uno, en su versículo dieciséis, dice de esta manera, porque en
él fueron creados todas las cosas, las que hay en los cielos y las
que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean
dominios, sean principados, sean potestades, todo fue creado por
medio de él y para él, vemos su poder, verdad, vemos su poder
que se le fue dado en la tierra. Ahora, Dios el Padre, Él le dio
este pueblo, entregó este pueblo en las manos de nuestro Señor
Jesucristo, un pueblo escogido, un pueblo elegido, un pueblo
amado por Dios, entregado en las manos de Cristo Jesús, un
pueblo de todas las naciones y para que y para que Él pueda
recoger a ese pueblo, Cristo tiene que tener autoridad y poder
para que Él pueda hacerlo, y Él lo ha hecho, Él lo ha hecho,
Él lo ha cumplido. Y sigue diciendo, como le has
dado potestad sobre toda carne para que dé vida eterna a todos
los que le diste, habla de la vida eterna, verá, la vida eterna
es el don de Dios, Nada que ve con el hombre. Nada que ve. Onás lo dijo, ¿verdad? Que la
salvación es de Jehová. Y es la vida eterna. La vida
eterna es el don gratuito que recibe todo pecador. Todo hombre que ha sido elegido. Que ha sido escogido por Dios. Él tiene esta vida eterna y es
gratuita. No nos cuesta nada. Cada uno
de nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, no nos
ha costado nada. Él pagó. Él pagó con su vida. Él pagó con su sangre. Y por
lo tanto, la vida eterna es un don gratuito que el Hijo da a
los que Dios el Padre le dio en el pacto eterno, en el pacto
de la gracia. Ese es, verá, Dice Juan seis,
dice en el libro de Juan capítulo seis, versículo treinta y siete. Todo lo que el Padre me da vendrá
a mí y el que a mí viene no le echo fuera. Todo lo que el Padre,
vemos la unión de Dios el Padre con Dios hombre, verá, con el
Dios su hijo. Versículo 3, vuelvo a leer en
el libro de Juan, capítulo 17. Y esta es la vida eterna que
te conozcan a ti, al único Dios verdadero y a Jesucristo a quien
has enviado. Que te conozcan a ti. El hombre
por sí mismo no puede conocer a Dios. Es la depravedad total
de todo ser humano. La Palabra de Dios nos enseña
que es Dios quien se tiene que dar a conocer a su pueblo, al
hombre, es Él quien se tiene que dar a conocer. La vida eterna
no es solamente una simple profesión de religión, no es así, no es
una reforma en la vida del hombre o su costumbre del hombre, No
es un conocimiento acerca solamente de Dios. La vida eterna es la
experiencia que obtiene el creyente en la regeneración, en el nuevo
nacimiento. Esa es una experiencia que solamente
Dios puede darnos. La vida eterna es la experiencia
de la regeneración y la revelación de Dios en el corazón del creyente. La vida eterna es una vida espiritual,
es una vida divina. y la vida de Dios es en nosotros,
tenemos la vida de él, verá, él es eterno y la vida que él
da es eterna. Esta es la vida eterna que poseen
los hijos de Dios. Ahora, conocer al único Dios
verdadero no es tener meramente un conocimiento de Dios, no es
así. los judíos, verá, ellos tenían
ese conocimiento, mismo Pablo él tenía este conocimiento, pero
no tenía un conocimiento acerca de las cosas espirituales, acerca
de Cristo, él no tenía este conocimiento. Nos dice la palabra de Dios que
en Santiago 2.19 dice, sino que es creerle, recibirle y amarle,
tal como se revela en Cristo Jesús. Dios el Padre no puede
ser conocido en una manera, en una manera salvadora, excepto
solamente en Cristo Jesús. Es la manera que podemos conocer
a Dios el Padre, es en la faz de Jesucristo. Es la única manera. Si vas a venir a Dios el Padre,
es a través de Cristo. Él es el camino. Él dijo, yo
soy el camino y la verdad y la vida. Entonces, si una persona
quiere venir a Dios mediante sus obras o a través de sus sacrificios,
es vano. Es vano eso. Vas a venir a Cristo, vas a venir
como Dios lo ha dicho. él es quien te trae como él,
él es quien te trae como él te ha enseñado. Es la manera que
viene, somos enseñados en su palabra. Versículo cuatro, Juan
capítulo diecisiete, en su versículo cuatro dice, yo te he glorificado
en la tierra, he acabado la obra que me diste, que hiciese. Yo
te he glorificado, él obedeció a Dios su padre, ¿verdad? Glorificar
a Dios es amarle, amarle perfectamente, obedecerle perfectamente y de
vivir en absoluta sumisión y perfecta voluntad hacia Dios. Ese es,
verá, amar a Dios, glorificar a Dios, es amarle, es la manera
que nosotros amamos a Cristo, no le amamos solamente externalmente,
sino le amamos de corazón, es la manera que amamos a Dios.
Mismo el Señor Jesucristo, Él dijo, por el pueblo de Israel,
este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de
mí. pero su pueblo verdadero le ama de todo corazón. Es la
manera que amamos a Dios. Glorificar a Dios es amarle perfectamente. Él dijo, Cristo dijo Él de esta
manera, yo te he glorificado en la tierra, he obedecido, yo
he obedecido tu palabra, es lo que dice. Sólo Cristo pudo decir
estas palabras, la obra que Dios el Padre le había dado para hacer,
era de cumplir la justicia, de llevar a cabo la justicia divina
de Dios, de derrotar y destruir a todos sus enemigos, y Él lo
ha hecho, Él lo hizo en su obra, en su muerte. Él destruyó el
pecado, destruyó a Satanás, destruyó la muerte, Él solamente pudo
hacerlo. y de redimir y salvar a los escogidos. Los escogidos son aquellos que
fueron elegidos o predestinados desde antes que este mundo existiera
y han sido salvados. Ellos, no todo el mundo entero,
sino son solamente aquellos a quienes Dios el Padre entregó al Hijo. Ellos son salvos. y hemos sido
redimidos y salvados en la sangre de Cristo. Él pudo decir, he
acabado la obra, ¿verdad? Solamente Él puede decirlo, he
acabado la obra. Vean qué dice Juan 19. Juan 19,
versículo 30. Él dijo, consumado es. Versículo,
capítulo diecinueve, versículo treinta. Él dijo, cuando Jesús
hubo tomado el vinagre, dijo, consumado es. No hay nada que yo tenga que
hacer. No hay nada que yo tenga que hacer para mi salvación. Y así es, hermanos y hermanas.
Esta palabra que dijo el Señor Jesucristo, consumado es, la
salvación fue concluida, terminada para todo el pueblo. Aquellos
que también no han creído, esta obra ha sido hecha también para
ellos. ¿Cuántos serán que no han creído? No lo sabemos, pero Él sí lo
sabe. Pero la obra que Cristo hizo,
ha hecho, ha sido perfecta. Consumado es, es lo que él dijo,
he acabado la obra, es lo que el señor dijo, porque estaba
tan cerca y era tan seguro lo que él haría, lo que él iba a
hacer, él es Dios y él tenía este conocimiento. Versículo
cinco, voy a terminar aquí en Juan capítulo diecisiete, versículo
cinco, quiero terminar en este versículo. Ahora pues, Padre,
gloríficame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo
antes que el mundo fuese. Vemos su oración, verá, es siempre
al Padre, vemos sus súplicas, es siempre a Dios el Padre. Aquí vemos, vemos dos cosas en
el versículo, que Cristo Jesús es Dios, estaba con Dios y era
Dios desde la eternidad. Es el verbo, verá, es el verbo
de Dios, estaba desde el principio y al regresar a su gloria, después
de concluir su obra, es su delicia, es su delicia de Cristo Jesús. es su delicia. Segundo, vemos
que Cristo regresa a la presencia de Dios el Padre, es su lugar,
verá, los judíos ellos pensaban que él, cuando dijeron que él
es el rey, él pensó estas personas, va a haber otro rey aquí y entonces
ya no vamos a tener poder, Nuestro Señor Jesucristo, Él no vino
para establecer un reino en este lugar. El reino de Él y de su
pueblo es en los cielos. Es el lugar, verá. Él es el lugar. Él dijo, voy pues a preparar
lugar para que donde yo esté, vosotros estéis. Esa es la promesa
de nuestro Señor Jesucristo. Cristo regresa a la presencia
del Padre como el hombre Cristo Jesús. el mediador y precursor
de todos los que Él redimió. Él regresa. Él, Cristo Jesús,
no podía regresar a Su gloria hasta que terminara Su obra aquí
en la tierra. Y fue terminada, fue consumada
la obra de Cristo. Una obra perfecta, una obra completa. que no hay nada que añadirle.
Ahora dice su palabra, aquel que comenzó en vosotros la buena
obra, él la va a perfeccionar cuando él venga, el día de Jesucristo. Ya no hay nada que tengas que
añadirle. Él sabe cómo lo va a terminar,
porque él ha comenzado. Que Dios les bendiga.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.