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Elio Chay

¿Qué debo hacer para ser salvo?

Elio Chay October, 28 2012 Video & Audio
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Elio Chay
Elio Chay October, 28 2012

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Buenos días tengan todos. Me
siento muy contento de poder estar nuevamente con ustedes
y de poder verles en su lugar. Hay como dos meses que estuve
con ustedes y doy gracias a Dios porque me ha dado esta oportunidad
nuevamente de estar aquí en esta iglesia del Señor Jesucristo.
No es la iglesia del hombre, verás, es la iglesia del Señor. en el libro de San Luis de David,
él dice, cuán amables son los hermanos que están juntos, verá,
hay armonía, tenemos un gozo. Busquen en sus Biblias en el
libro de Hechos capítulo dieciséis. Hechos capítulo dieciséis. Si todos ya tienen Hechos capítulo
dieciséis, en los versículos doce nos habla la Palabra de
Dios, el testimonio o el mensaje que
el apóstol Pablo estaba anunciando, está predicando el Evangelio,
¿verdad? Y nos dice que Él un día de reposo
se fue donde se reunían ciertas mujeres. para alabar a Dios. El apóstol
Pablo está en ese lugar predicando el Evangelio, y nos dice que
una mujer, una mujer estaba oyendo ese mensaje que el apóstol Pablo
estaba predicando. Una, entonces una mujer llamada
Lidia Vendedora de Púrpura, de la ciudad de Teatira, que adoraba
a Dios, estaba oyendo. y el Señor abrió el corazón de
ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Dios tiene
poder para cambiar y transformar cualquier persona. Cualquier
corazón duro, Él puede cambiarlo, y dar un corazón sensible que
pueda amarlo, que pueda adorarlo a Él. Él es el único que puede
hacerlo. El hombre no puede hacer estas
cosas. Los médicos, verá, ellos pueden hacerlo, pero hablar de
algo, de un milagro tan poderoso, de una obra que solamente pertenece
a Dios, nadie más puede hacerlo, solamente Dios, solamente Él. Es para tener la vida eterna,
verá, es eso. Entonces nos dice la Palabra
de Dios que Esta mujer, ella fue bautizada, conjuntamente
su familia, ellos oyeron el Evangelio, y es lo que nos enseña también
las Sagradas Escrituras, que el hombre tiene una responsabilidad
de sentarse en el lugar y oír el Evangelio donde es predicado.
El Evangelio debe ser anunciado a todos sin distinción de persona. Ahora, la obra de salvación,
eso pertenece a Dios, la salvación es de Jehová, es lo que dijo
Naz, a Él le pertenece, Él sabe quiénes son aquellos que Él ha
escogido o elegido, y ellos van a creer, van a venir y van a
oír el Evangelio, y van a testificar de Cristo. Esa es la obra que
hace, solamente el poder de Dios. ellos fueron bautizados y entonces
después de esta obra nos dice la Palabra de Dios que los apóstoles
salieron y se estaban yendo ellos para otro lugar donde el Señor
estaba guiándolos ellos no estaban yendo por sí mismos por su propia
voluntad ellos estaban siguiendo la voluntad de Dios para llevar
el Evangelio Y nos dice la Palabra de Dios que había una mujer que
dependía de unos hombres, era amo de unos hombres, y entonces
ella estaba hablando y diciendo que ellos son siervos de Dios. Tenía días que ella estaba hablando
y entonces Pablo la reprendió ese espíritu para que ella no
siguiese hablando. Y después entonces nos dice la
Palabra de Dios que fueron acusados los apóstoles por lo que ellos
hicieron. Y ellos fueron encarcelados. Fueron encarcelados. Nos dice
en el versículo 24. El cual recibiendo ese mandato
los metió en el calabozo de más adentro y les aseguró los pies
en el cepo. Pablo Silas y Timoteo fueron
llevados a la cárcel. Ahora, se le comisionó a un hombre
que cuidase de estas personas que estaban en el calabozo. Este hombre no pensaba en ningún
momento que en ese momento él iba a oír algo y ver algo que
nunca en su vida había visto. Nos dice la palabra de Dios que
el apóstol Pablo y sus compañeros, ellos estaban dando gracias a
Dios en esa noche. Ellos estaban orando, estaban
cantando himnos de alabanza, dando gracias a Dios, verá, en
vez de estar tristes por el lugar donde ellos estaban, ellos se
regocijaban. Hay un regocijo en el corazón
del creyente. En los momentos más difíciles
de nuestras vidas hay un regocijo, hay una paz. Esa paz solamente
Dios puede darla. Esa paz solamente Él puede darlo. El consuelo solamente Él puede
darlo. Entonces, ellos estaban glorificando
el nombre del Señor. Cuando vino entonces un terremoto,
dice la palabra de Dios, ¿verdad? Entonces, las cadenas fueron
rotas desde los pies de ellos, las puertas de las cárceles fueron
abiertas, motivo para que los apóstoles huyan, verá, y los
demás que estaban allá puedan salir, pero ellos no lo hicieron. Cuando el carcelero entonces
recobró el conocimiento, vio que el calabozo estaba abierto,
lo primero que pensó, ya se huyeron, ya se fueron los los presos. ¿Qué más me queda a mí? Matarme,
porque a mí me van a matar." Él tomando entonces su espada
para matarse, el apóstol Pablo intercede en ese momento, y él
dice, ¿qué vas a hacer? No te hagas ningún mal, todos
estamos aquí. Vemos allá el poder divino de
Dios, verá, cómo Dios mantiene a su pueblo. No tenían por qué
ellos huir. Pablo no tenía por qué huir. Los otros reos quizás podían
huir, pero ellos también estaban todos juntos, estaban juntos. Entonces nos dice la palabra
de Dios. despertando el carcelero, versículo 27 despertando el carcelero
y viendo abiertas las puertas de la cárcel sacó la espada y
se iba a matar pensando que los presos habían huido mas Pablo
clamó a gran voz diciendo no te hagas ningún mal pues todos
estamos aquí todos estamos aquí Pablo interviene ¿verdad? sobre
un daño este hombre iba a ser. Cómo Dios interviene también
en nuestras vidas. Él interviene. Si cada uno de
nosotros estamos condenados a muerte, pero Dios ha intervenido a través
de la sangre de Cristo. Él ha intervenido a favor de
Su pueblo. Es la manera, verá, cómo Dios
actúa a favor de Su pueblo. Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo,
No te hagas ningún mal, todos estamos. En respuesta a estas
palabras, este hombre, lo primero que él pudo decir, ¿Qué puedo
hacer para ser salvo? Esto fue en respuesta a lo que
Pablo le dijo, ¿qué puedo hacer para ser salvo? Él había oído
el evangelio que Pablo estaba predicando, pero no lo había
creído. Muchos de los judíos, de los
romanos, habían oído el evangelio, la predicación de los apóstoles,
pero ellos nunca creían en ese evangelio. Ese hombre, él dijo, Señores,
¿qué debo hacer para ser salvo? ¿Qué debo hacer? Es una pregunta
muy importante, ¿verdad? ¿Qué este hombre estaba haciendo?
Él no está dando para entender que había dependido de lo que...
de algo que había hecho. Sino ese hombre había sido iluminado
dentro de... dentro de él, de su corazón.
Y él clamó diciendo, ¿qué debo hacer para ser salvo? muy diferente
a aquel hombre que vino al Señor Jesucristo diciéndole, Maestro
bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? Él estaba cumpliendo
la ley, verá, estaba sumiso a la ley, y él estaba pensando que
quizás había algo que podía hacer, que le faltaba hacer, para poder
tener esta vida. Esta herencia, Él estaba preguntando,
¿qué haré para heredar la vida eterna? Ahora podemos ver claramente
lo que dice la Palabra de Dios, que la salvación es de Jehová.
Es de Jehová solamente. Él depende. ¿Qué puede hacer
el ser humano para ser salvo? ¿Qué puede hacer? Lo más mejor
que puede hacer el ser humano en este mundo en el cual vivimos,
de nada sirve para poder conocer a Dios o llegar a la gloria,
de nada sirve. La salvación no es por méritos
humanos, la salvación no es por guardar los diez mandamientos,
no es. La salvación no es por ser una
persona buena gente, no es. sino la salvación depende únicamente
del Señor Jesucristo, a Él se le ha dado. El Señor Jesucristo,
Él claramente dijo, a mí toda potestad se me ha dado en el
cielo y en la tierra, el poder se le dio a Él para dar vida. Él dijo, cuando Él iba a ser
llevado en la cruz del Calvario, Él dijo estas palabras, verá
a sus discípulos, Pero también, de igual manera, Él tiene el
poder para dar vida a cada uno de nosotros, a aquellos que ellos
eligieron en la eternidad. Él tiene poder para darle vida
a un perdido, a un pecador, y también tiene Él el poder para enviar
a un perdido al castigo eterno. ¿Quién puede decirle, no debes
hacer esto? ¿Quién puede detener la mano
de Dios? Nadie, ¿verdad? Nadie puede detenerlo. Él sabe todo lo que Él va a hacer. Nadie puede detener la mano de
Dios. Entonces vemos que Cristo es
el dador de la vida eterna. Cristo es el dador de la vida
eterna. De Él dependemos, ¿verdad? No dependemos de lo que hagamos.
Isaías dijo que las mejores obras son como trapos de inmundicia
delante de Dios. Así es. En el libro de Romanos nos dice
la palabra de Dios que Él, donde dice, tendré misericordia de
quien yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me
compadezca. No depende, verá, del que quiere
ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. ¿Qué
bendición más grande es esto, verá, cuando Estas palabras llegan
en lo profundo de nuestros pensamientos y en nuestro corazón, y creemos,
es porque Dios ha hecho una obra de gracia en este corazón, ¿verdad? Él ha cambiado ese corazón. Entonces, Pablo, en respuesta
a esta pregunta que el carcelero le dijo, le dijo a Pablo, ¿qué
debo hacer para ser salvo? En respuesta a esto, el versículo
31, ellos dijeron, cree en el Señor Jesucristo y serás salvo
tú y tu casa. Esta es la respuesta correcta
que el apóstol Pablo pudo haber dicho a este hombre. Él no le
dijo, pues tienes que bautizarte o tienes que ser miembro para
que puedas ser salvo, no le dijo nada de esto. Él le mostró el
camino correcto que es Cristo. Él le señaló el lugar correcto. Esta es la manera en la cual
puede ser distinguido, verá, aquellos que están anunciando
el Evangelio de la salvación por gracia. No es por obra, sino
es por gracia. Es lo que dijo Pablo en el libro
de Efesios, no por obras para que nadie se gloríe, no por obras. Suficiente tendría el hombre
para gloriarse, verá que si él va a ser salvado por obras, tendría
de que gloriarse, pero no es así, no es de esa manera. Entonces Pablo le dijo, cree
en el Señor Jesucristo y serás salvo. ¿Cómo vas a creer? ¿De qué manera vamos a creer?
Dice en el libro de Romanos. Vamos en Romanos capítulo 10. Romanos capítulo 10. ¿Cómo vamos, cómo vas a creer? Versículo 8. Romanos capítulo
10, versículo 8. Dice, más que dice, Cerca de
ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra
de fe que predicamos, que si confesares con tu boca que Jesús
es el Señor y creyeres en tu corazón, dice, creyeres en tu
corazón. Para creer en la palabra de Dios,
No es creer en nuestro propio pensamiento o en nuestra propia
capacidad de que yo así debo creer que Dios así es, sino creemos
conforme a la capacidad que Dios nos ha dado y creemos con el
corazón. No creemos solamente con la mente,
sino creemos con el corazón. Es lo que dice Pablo, verá, claramente
está diciendo. Versículo 9, que si confesares
con tu boca que Jesús es el Señor y creyeras en tu corazón que
Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón
se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Ese hombre, él estaba diciendo,
el carcelero dice, ¿qué debo hacer para ser salvo? Y en respuesta
a esto le dijeron, cree en el Señor Jesucristo, cree, cree
en Él. No creas en lo que has hecho
o no creas en lo que has oído de tus compañeros los fariseos,
sino cree en lo que dice la palabra de Dios en el Señor Jesucristo. Cree en Él. En Él solamente está
la vida eterna. La justicia de la fe es el evangelio
que se predica. Es el evangelio que se predica. Y es todo lo que necesitamos
oír y creer. El Evangelio, la verdad, es todo
lo que necesitamos oír y creer. Pero para creerlo necesitamos
tener la fe, ¿verdad? Necesitamos tener esa fe que
proviene del Señor. Porque sin fe es imposible agradar
a Dios, es lo que dice Su Palabra. Sin fe es imposible agradar a
Dios. El creer y tener la fe son dos
cosas muy importantes. Son dos cosas muy importantes.
Si creemos, es porque tenemos fe. Y si tenemos fe, es porque
creemos. La fe nos lleva para mirar lo
que creemos. En el libro de Hebreos dice,
Puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.
Miramos con los ojos de fe, ¿verdad? ¿Cómo podemos conocer al Señor? ¿Cómo podemos conocer a Dios
el Padre? A través de Cristo, a través
de la fe. No hay otra manera en la cual
podamos conocer a Dios a través de Cristo. Confesar a Cristo
con la boca es hacer una profesión sincera de todo corazón. Es la
obra de Dios. y de corazón a Dios delante de
los hombres, de que Cristo Jesús es nuestro propeta para revelarnos
a Dios, Dios el Padre, nuestro sacerdote para expiar por nosotros
nuestros pecados. Solamente Él pudo hacer la expiación
por nuestros pecados, y nuestro Señor para reinar sobre nosotros. No tenemos otro camino que llevar
solamente Tenemos otro camino que llevar solamente Él, solamente
nuestro Señor Jesucristo. Creer en nuestro corazón que
Dios le levantó de los muertos, esto es algo que solamente Él
puede hacer, solamente Él puede hacer. Muchas personas, ¿verdad?,
creen. Si salimos en la calle y preguntamos
a alguien si creen a Dios, ellos van a decir, Sí creo, yo sí creo
en Dios, creo en Cristo. Pero creen de la manera de su
capacidad de ellos o en su propio pensamiento, ¿verdad? No es un
creer que Dios da en el corazón, no es un creer como Dios ha dicho,
sino creen según su propia conveniencia o su capacidad intelectual. Creer que Él vino a esta tierra
como Dios encarnado, ¿Quién puede revelarnos esta verdad? Solamente
el poder de Su Espíritu. Solamente Él puede revelarnos
esta verdad, creer que Él murió verdaderamente en la cruz por
nuestros pecados. Solamente Él puede enseñarnos,
revelarnos toda esta verdad, y creemos esto. Lo creemos porque
la palabra de Dios lo dice. en el libro de Pedro, Primera
de Pedro 1.18.19 nos dice que no fuimos rescatados con cosas
corruptibles como oro o plata, ¿verdad?, sino fuimos comprados
con la sangre de Cristo Jesús. Con esa sangre fuimos comprados,
fuimos sellados. Creer que el sacrificio fue eficaz
y suficiente Eso lo creemos, lo creemos. Ese sacrificio, esa sangre que
fue derramada fue suficiente y Dios el Padre se agradó. Él
se agradó en esa ofrenda. Ahora, cuando ve a su pueblo,
a sus hijos, Él mira el sacrificio de Cristo. Él mira y ve justo
eres delante de Dios. ¡Qué bendición más grande! Es
la bendición más grande que podemos experimentar y sentir cuando
Dios nos da esa vida y dependemos solamente de Él, de Cristo. Creer que el sacrificio fue eficaz
y suficiente ¿Por qué? Porque Dios lo levantó de los
muertos. Él lo levantó de los muertos, Él resucitó. Él dijo
a Sus discípulos, al tercer día voy a resucitar. Eso fue claro
y así fue en las Escrituras. Sus discípulos estaban yendo
a Emaús, verá, cuando se acertó al Señor y ellos estaban discutiendo. Él dijo que al tercer día iba
a levantarse, pero ya pasó y no se ha levantado. El Señor le
preguntó a ellos. Ellos dijeron, le hablaron, ¿verdad? Y el Señor estaba yendo con ellos.
Ellos no pudieron verlo. El Señor, Él no puede fallar
en Sus promesas. Él es fiel y va a cumplir todo
lo que se ha propuesto hacer a favor de Su pueblo. Él lo va
a hacer. El Señor Jesucristo, Él es el
único Salvador. No tenemos salvación en un hombre,
sino solamente en el Señor Jesucristo. Dice en el libro de Hechos, capítulo
4, versículo 12, dice, Y en ninguno otro hay salvación, porque no
hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos
ser salvos. No hay. otro nombre sino solamente
en el Señor Jesucristo. En la lectura devocional que
leímos claramente dice la palabra de Dios, el que en él cree verá,
es lo que dice donde leímos en Juan capítulo tres, porque de
tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito
para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga
vida eterna. Esto es lo que estaba preguntando
ese hombre. Este hombre, este carcelero,
él estaba preguntando, ¿qué debo hacer? Verás lo que él estaba
diciendo. ¿Qué debo hacer para ser salvo? Una respuesta muy importante
le dio el apóstol Pablo, cree en el Señor Jesucristo y serás
salvo, tú y tu casa. Y es lo que nos dice aquí también
la palabra de Dios en Juan capítulo 3, versículo 17 dice, Porque
no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino
para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree no es condenado. El que en él cree no es condenado. pero el que no cree ya ha sido
condenado ya ha sido condenado porque no ha creído en el nombre
del unigénito Hijo de Dios no ha creído para que una persona
crea ya sabemos verá que tiene que ver una obra de gracia en
la persona tiene que ver una obra de gracia como Lidia nos
dice que Dios abrió el corazón de ella y ella dio más atención
a lo que estaba escuchando el Evangelio. Esto de Dios proviene,
son las misericordias del Señor que recibimos, son las misericordias. Dios ha querido dar misericordia
a Su pueblo a través de Su amado Hijo que es Cristo Jesús. Él
ha tenido, en el libro de Jeremías dice, verá, con amor eterno te
he amado y por lo tanto he prolongado mi misericordia, no queriendo
que ninguno ofrezca, sino todos procedan al arrepentimiento.
Cada uno de los que Dios eligió desde la eternidad van a ser
salvos. Yo creo esto, van a ser salvos,
y ninguno se va a perder, ninguno, y los que hemos creído estamos
seguros en las manos de nuestro Señor Jesucristo. tan seguros
estamos que nadie nos podrá arrebatar de las manos de nuestro Señor.
Es la seguridad y la garantía que Él nos ha dado en Su Palabra,
y no puede fallar. Cuando el Señor murió en la cruz,
hizo expiación por el pecado. Este sacrificio de expiación
se hizo por toda clase de hombres sin distinción, ¿verá? Sea judíos,
gentiles, sea de cualquier raza, Dios tiene su pueblo en cualquier
parte de este mundo, y Él va a salvar a estas personas. Lo
va a salvar. Para terminar en esta mañana,
volvemos en el libro de Hechos, capítulo 16. En el versículo
32 dice, Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los
que estaban en su casa. Y él tomándolos en aquella misma
hora de la noche les lavó las heridas y enseguida se bautizó
él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa les puso
la mesa y se regocijaron con toda su casa de haber creído. Hay un gozo tan grande que siente
el pueblo de Dios cuando una persona da testimonio de lo que
Dios ha hecho en su vida. Hay un gozo tan grande, un regocijo,
y esto es la prueba, verá, que vemos aquí en la Palabra de Dios.
Ese hombre, él sentía un gozo de tener a sus hermanos espirituales
junto de él. Es lo que hizo también Lidia.
Lo mismo hizo ella. Sigue diciendo el versículo 34,
35. Cuando fue de día los magistrados enviaron a Guasiles a decir suelta
a aquellos hombres. Cuando amaneció nos dice la palabra
de Dios. Recibió una orden el carcelero
de decir que suelten a los presos. Y este hombre fue con el apóstol
Pablo, con los apóstoles, y se los dijo. Y Pablo dijo, no. A nosotros se nos ha, se nos
ha hecho, se nos ha castigado injustamente. Se nos ha castigado
injustamente. Y por lo tanto, no salimos si
ellos no vienen a nosotros, porque somos romanos. Cuando ellos escucharon
esto temieron, ¿verdad? Fueron y le hicieron saber a
las autoridades lo que Pablo dijo, y ellos vinieron y le rogaron
a Pablo que se fueran, que se vayan, ¿verdad? Es lo que dice
en el versículo treinta y ocho. Y los aguasiles hicieron saber
estas palabras a los magistrados, los cuales tuvieron miedo al
oír que eran romanos. Y viniendo les rogaron y sacándoles
les pidieron que salieran de la ciudad. Entonces saliendo
de la cárcel entraron en la casa de Lidia y habiendo visto a los
hermanos los consolaron y se fueron. Nuevamente los apóstoles
regresaron en el lugar donde ellos habían sido recibidos primero
por aquella mujer y después ellos se fueron, se regocijaron, hubo
un regocijo. Entonces, ahora claramente vemos
que la palabra de Dios nos enseña que la salvación es del Señor,
es de Él únicamente. No depende del bautismo, ¿verdad? No depende del bautismo. El bautismo
es solamente un testimonio que damos de lo que hemos creído. Es el testimonio de lo que hemos
creído, de la obra que Cristo ha hecho en nuestras vidas, en
nuestros corazones. Y es lo que dijo Pablo, cree
en el Señor Jesucristo y serás salvo. En esta mañana Dios sea
el que bendiga su palabra y lo haga eficaz en cada uno de los
corazones de aquellos que todavía no han creído. Es el momento,
verá, de invocar al Señor o de sentarse y oír el Evangelio. Es nuestro deber de estar sentados
y oír. Y si Dios abre el corazón, entonces
vamos a sentir esa obra de gracia que Dios hace. Que Dios les bendiga.

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Joshua

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