Bootstrap
Elio Chay

Su gran amor con que nos amó

Ephesians 2:1-4
Elio Chay August, 19 2012 Video & Audio
0 Comments
Elio Chay
Elio Chay August, 19 2012

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Buenos días tengan todos ustedes. Siento muy contento de poder
llegar y gozarnos, gozarme con ustedes, la Iglesia del Señor
y delante de Él, verá, es nuestro gozo de poder compartir Su Palabra
unidos. Es el alimento esencial que necesita
la Iglesia. Doy gracias al Señor que me concedió
poder estar. Tomar este lugar, Él ha abierto
las puertas para que yo pueda estar aquí. Si nosotros tratamos
de abrir puertas, no es conforme Su palabra, pero si Él abre las
puertas, entonces Él va a bendecir Su palabra. Quiero que abran
en sus Biblias en el libro de Efesios, Efesios capítulo dos. Epesios, capítulo dos. Aquí en el libro de Epesios,
del versículo uno hasta el versículo tres, está claramente hablado en las
Sagradas Escrituras acerca de la condición del ser humano.
¡Qué triste verá es la condición del ser humano! Y muchas personas
no entienden no pueden ellos mirar, ver su triste condición
en que están viviendo. ¿Por qué razón ellos no pueden
verlo, no pueden entenderlo? Porque Dios no se los ha revelado,
esa es la verdad. Podemos entender esta verdad
tan hermosa cuando Él se revela a Su pueblo, y entonces miramos
cómo era nuestra condición y cómo Él tuvo misericordia de Su pueblo. ¡Qué bendición tan grande es
esto que Dios hace para con hombres inmerecedores de Su gracia! Pero Él tuvo misericordia, por
Su gran amor, ¿verdad? Es lo que dice Su Palabra, por
Su amor por Su pueblo, por Su amor por vosotros, es lo que
dice. Entonces vemos aquí En el versículo
cuatro nos dice, pero Dios que es rico en misericordia, por
su gran amor con que nos amó. Dios, Él es rico, grande y inmensamente
rico. Todos los hijos de Dios son herederos
de todas sus riquezas de Él. Pero aquí nos dice en el versículo
cinco, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente
con Cristo, por gracia sois salvos." El primer punto que quiero tocar
en esta mañana es acerca de la vida, acerca de la vida que Cristo
da a Su pueblo, acerca de la vida. Esta vida que nos habla
la Palabra de Dios es la vida que proviene de Cristo. No es
una vida que puede preparar el ser humano para darlo a otra
persona, sino es una vida que proviene de un Dios Todopoderoso. Es una vida eterna. Estas son las promesas de Cristo,
de Dios a favor de Su pueblo, que Él lo ha dado a través de
Su amado Hijo que es Cristo Jesús. Es esa vida que hemos tenido. Nosotros vivimos por la unión
con Cristo. Es esta la manera en la cual
el pueblo de Dios vive. Porque Dios lo ha unido. Nos
ha unido a Cristo. Él dijo claramente, todo lo que
el Padre me da viene a mí, y el que a mí viene yo no lo he hecho
fuera. Es lo que Él dice. hay una unión y esta unión que
Dios ha hecho a través de su amado Hijo con su pueblo nadie
lo puede separar y su pueblo está bien unido con él dice en
Juan capítulo 10 perdón, Juan capítulo 15 versículos 4 y 5 dice permaneced
en mí y yo en vosotros Como el pámpano no puede llevar fruto
por sí mismo si no permanece en la vida, así tampoco vosotros
si no permanecéis en mí. La obra que Dios hace es una
obra perfecta, y nadie puede destruir esta obra, y nadie puede
separarnos de nuestro Dios Todopoderoso, nadie. Y esa es la obra que Cristo
ha hecho. Esa es la vida que Él nos ha
dado, nos ha unido. Dios nos ha unido a esa vid que
es Cristo. Y esa, y todos los que estamos
unidos a esa vid, tenemos esa vida. Separado de Él, verás,
ya estamos perdidos. Separados de Él, estamos perdidos. Ya no hay vida. ya no hay vida,
ya nos dice en el versículo 5 ya, versículo 5 yo soy la vid, vosotros los pámpanos
está hablando de la iglesia, verdad y la vid es Cristo, vosotros
los pámpanos el que permanece en mí y yo en él este lleva mucho
fruto porque separado de mí nada podéis hacer nada podemos hacer
fuera de nuestro Señor Jesucristo Y está muy claro, ¿verdad? Toda
la obra que es de nuestro Señor Jesucristo es una obra perfecta
que no puede caer. No puede caer. Pero la obra que
el hombre hace, ese sí puede caer. Ese sí cae. Y cuando cae, cae bien. Cae más
fuerte que de lo que era. Vivimos por la unión con Cristo. Entonces, si vivimos con Cristo,
Cristo es la Cabeza, Él es la Cabeza, y nosotros somos los
miembros, la Iglesia son los miembros, Él es la Cabeza. Entonces, Él es el Cuerpo, porque Cristo vive cada alma
que está unida a Él, es un miembro de su Cuerpo. Es un miembro de
su cuerpo. Y vivimos para Cristo. Y vive
según su propia palabra de nuestro Señor Jesucristo. No vivimos
según nuestra propia voluntad, sino vivimos según la voluntad
de Dios. Vivimos según, según como el
Espíritu de Dios nos enseña. Nos dice en el libro de Juan,
Juan capítulo catorce, versículo diecinueve. Porque viví, porque
yo vivo, vosotros también vivís. Es lo que dice. porque yo vivo,
vosotros también viviréis vivimos es de esa vida que Cristo ha
dado a su pueblo ¿por qué razón? nos dice en el versículo uno
del capítulo dos y Él os dio vida a vosotros cuando estabais
muertos Él nos dio vida cuando estábamos muertos es de esa vida
que Dios preparó para Su pueblo en el Señor Jesucristo. Es esa
vida. Vivimos por Él, nos movemos por
Él. Solamente por Él y Su pueblo
ha sido enseñado de todas las verdades. Vivimos, si vivimos
es porque Él vive, y Él nos ha dado vida. El Señor Jesucristo
es claramente le dijo en Juan, en Juan capítulo 11, versículos
24 y 26 acerca de creer en su palabra cuando Marta, ella estaba
preocupada acerca de la muerte de su hermano Lázaro pero el
Señor le dijo, si crees, le dijo, ella dijo yo creo que resucitará
en el día de la resurrección Pero el Señor le dijo aquí en
el versículo 24 Juan capítulo 11 versículos 24 y 25
Marta le dijo, yo sé que resucitará en la resurrección en el día
postrero Le dijo Jesús, yo soy la resurrección y la vida Habla
nuevamente de la vida, verá, la vida que proviene de Cristo
El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Este cuerpo un
día lo dejaremos, pero la vida que Cristo ha dado, esa vida
permanecerá para siempre. No puede morir. Nos dice Su Palabra
que un día cuando Él venga por Su pueblo, seremos levantados,
despertados, verá, seremos levantados para estar con Él eternamente.
Es esa vida que no perecerá jamás. es la vida de Cristo. Estaba pensando qué bendición
tan grande es lo que Dios ha hecho para con su pueblo. Cuando Adán pecó nosotros caímos. Muchos dicen que no, cómo es
posible que el ser humano cargue con el pecado de Adán. provenimos
de Él, ¿verdad?, de Adán, y todo es lo que esa transgresión, esa
desobediencia, ese pecado que entró en el mundo, somos herederos
de ello, heredamos todo ese pecado. El Sancto David, él dijo que
fue concebido en pecado, entonces nacemos en un estado pecaminoso,
pero vemos la gran misericordia de Dios para con su pueblo. Dice aquí en el versículo doce
y trece de Efesios capítulo dos, en aquel tiempo estabais sin
Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel, ajenos a los pactos
de la promesa sin esperanza y sin Dios en el mundo. Era ésta la
condición, es ésta la condición del ser humano, es éste. Cada
uno de aquellos que han creído vivimos en eso, ¿verdad? Vivimos
en esa vida. Pero ahora nos gozamos cuando
leemos en las Sagradas Escrituras la obra que Cristo ha hecho. Cuando Él nos ha dado esa vida,
entonces entendemos verdaderamente quién es Él, quién es Él y qué
es lo que Él ha hecho a favor de Su pueblo. Ahora, si hemos obtenido esa
vida, que Cristo nos ha dado. Esa vida ya no puede morir nunca
más, no puede morir nunca más esa vida. Proviene de Cristo,
de Dios mismo, porque Cristo vive y nuestras vidas permanecen
eternamente en nosotros. Esa vida permanece eternamente
en nosotros. En el libro de Pedro donde leyó
nuestro hermano, Vemos allá, nos dice en primera de Pedro,
capítulo uno, versículo veintitrés, versículo veintitrés nos dice,
siendo renacidos, no de simiente corruptible, siendo renacidos,
no de simiente corruptible, sino de incorruptible por la palabra
de Dios que vive y permanece para siempre, permanece para
siempre. Lo que el hombre hace, verá,
por más que diga que puede perdurar, puede decir que es eterno, pero
no es comparado con lo que Cristo ha dicho o con lo que Cristo
ha hecho. No puede ser comparado. De esta
misma manera vive entonces el cristiano, el creyente o el creyente,
nunca regresará nunca más a una muerte espiritual. ¿Morimos en
Adán espiritualmente? vivimos espiritualmente en Cristo,
Cristo nos dio esa vida, y esa vida ya no puede morir nuevamente
espiritualmente. Habiendo recibido una vez la
vida divina, nunca podemos perderla, ya no podemos perderla, ¿por
qué razón ya no podemos perderla? Dice en el libro de Juan capítulo
10, tenemos la seguridad en Juan capítulo 10 versículo 28, Juan capítulo diez, versículo veintiocho. Y yo les doy vida eterna, y no
perecerán. Una promesa eterna. Aquel que lo dice no puede fallar
en su palabra. Cristo mismo dice, yo les doy
vida eterna, y no perecerán. cielo está diciendo. ¡Qué gozo! ¡Qué gozo! ¿Por qué dudar de la palabra
de nuestro Señor Jesucristo? No perecerán jamás, ni nadie
las arrebatará de mi mano. Tenemos una gran seguridad de
estar en los brazos de nuestro Señor Jesucristo. Tenemos una
seguridad de que nadie nos puede quitar de los brazos de nuestro
Señor Jesucristo, ni la muerte nos podrá separar de Él, ni la
muerte. Nada creada en este mundo nos
podrá separar del amor de Cristo. Versículo 29 dice, mi Padre que
me las dio es mayor que todos y nadie las puede arrebatar de
la mano de mi Padre, nadie. tenemos esa seguridad y esa promesa. Es una esperanza que tenemos
en el Señor Jesucristo, de que nadie nos podrá separar de Él,
nadie. Creemos esto, ¿verdad? Si lo
creemos es porque Él nos ha dado, nos ha dado los medios la fe
para creer y poder mirarle a Él. Esa fe preciosa que proviene
de Él es la fe salvadora. donde miramos a nuestro Señor
Jesucristo. Esta salvación o esta vida divina
que Cristo nos ha dado, Dios no juega con sus elegidos. Él no juega con sus elegidos.
Él no vivifica hoy y condena mañana. Él no es de esta manera. Él nos salva hoy y nos condena
mañana. Él no actúa de esta manera. ¿Qué
es lo que dice? Dijo el apóstol Pablo en Romanos
capítulo 8, versículo 1. Ya no hay condenación para los
que están en Cristo Jesús. Ya no hay condenación. Quiero
leerlo. Romanos capítulo 8. Ahora pues, ninguna condenación
hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme
a la carne, sino conforme al Espíritu. Ya no hay condenación. ¡Qué gozo tan grande! Hay en el corazón del pueblo
de Dios, de los hijos de Dios, de saber que aquel pecado que
nos separaba delante de Su presencia, Cristo lo ha quitado. La sangre de Cristo ha lavado
al pueblo de Dios con Su sangre. Él, con Su sangre fuimos lavados,
fuimos lavados de nuestras iniquidades. Ahora Dios no ve pecado en su
pueblo. Ya no hay pecado para con su
pueblo. Ahora cuando mira a su pueblo,
mira a Cristo, mira esa justicia, mira esa sangre que fue derramada
en la cruz de Calvario. Santos, verá, santos como Él. Entonces vemos que Dios, Él nos
salva hoy y condena mañana. Él no vivifica con la vida interior
para luego dejarnos, dejarnos y abandonarnos. La religión hoy
en día dice que el Señor ha hecho una parte y después toca una
parte al ser humano para hacer. Eso no es verdad, eso no es el
Evangelio. Cuando Cristo dijo en la cruz
del Calvario, consumado es, la obra que exigía la justicia divina
de Dios había sido cumplida y perfectamente a favor de su pueblo. Sí, y ahora
entonces Dios, Él no juega con su pueblo. Él no nos puede dejarnos
que perezcamos. No puede dejar que perezca su
pueblo. que es lo que dice en donde nosotros
leímos en primera de Pedro. Nos dice la palabra de Dios que
somos guardados, ¿verdad? En el versículo cinco dice de
primera de Pedro, capítulo uno dice, que sois guardados por
el poder de Dios mediante la fe para alcanzar la salvación
que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. Somos
guardados a través de la palabra de Dios. Quiere decir que toda
la obra que Dios hace nunca abandona a sus hijos, sino Él siempre
nos guarda, nos cuida de todo mal. Todas las cosas, dijo Pablo,
que todas las cosas ayudan a bien. Todas las cosas. A veces vemos
que algo está sucediendo, verá, y decimos, está yendo mal. Eso lo pensamos por vivir en
este cuerpo todavía aún, en este cuerpo humano. A veces entra
la duda, verá la desesperación, pero después entendemos y decimos,
Dios sabe. Él sabe por qué razón suceden
las cosas. Todas las cosas nos ayudan a
bien. Entonces, vemos que el Señor
Jesucristo, Él nos deja a Su pueblo. No nos deja, no estamos
solos, sino siempre tenemos el cuidado de Él. La gracia es una
simiente viva e incorruptible que vive y permanece para siempre. Es Cristo, ¿verá? Es Cristo Jesús,
es donde nosotros leímos. Es lo que nosotros acabábamos
de leer. Esa vida incorruptible, esa vida
que Cristo nos ha dado, es como una fuente que corre en nuestro
interior. Es como una fuente que corre.
El Señor Jesucristo le dijo esto a la mujer samaritana, ¿verdad? Él le habló de esta fuente. El agua que yo le daré será una
fuente de agua que salte para vida eterna. salte para vida
eterna. ¡Qué bendición más grande es
esto que recibimos de nuestro Señor Jesucristo! Esta vida eterna
es la vida. Ahora, aquí en el, volvemos nuevamente
a Efesios capítulo dos, Efesios capítulo Pero Dios es rico en misericordia
por Su gran amor con que nos amó. Ahora vemos las misericordias
de nuestro Señor Jesucristo y vemos el motivo de Su amor, el motivo
de Su gran amor. Su grandioso amor no les permitió
dejar perecer a Sus elegidos. no permitió que aquellos que
el Padre le dio desde la eternidad ninguno se va a perder y ninguno
va a perecer. Todos van a ser salvados. Todos van a ser salvados. Él
amó a su pueblo y por tanto haría que nacieran de nuevo. Él les
va a dar esa vida nueva. Es lo que le dijo a Nicodemo,
verá, es necesario nacer de nuevo. de un estado corruptible a un
estado incorruptible. Él solamente puede hacer esa
obra, darnos la vida nueva. Un nuevo nacimiento es nacer
de la Palabra de Dios, nacer de Su Palabra. Su gran amor con
el que nos amó es su amor eterno. Es ese gran amor eterno. Es lo
que dice en Jeremías. Verá, en Jeremías habla de ese
amor. Con amor eterno te he amado. Es lo que dice Él. Imagínate
la manera como Él ha amado. A veces nosotros como ser humanos
decimos que amamos, pero no podemos comparar ese gran amor en la
cual Cristo nos ha amado. No lo podemos comparar. Él ama
con un amor eterno y un amor perfecto. Él pudo desafiar la
muerte, el infierno y el pecado. Incluso la muerte no pudo detenerlo
donde Él estaba. Él desafió, vean qué dice Primera de Corintios. Primera
de Corintios capítulo quince. Primera de Corintios, capítulo
cinco quince, capítulo quince, versículo cincuenta y cinco dice
así, versículo cincuenta y cinco del capítulo quince de Primera
de Corintios ¿Dónde está o muerte tu aguijón? ¿Dónde está? ¿Dónde está o muerte tu aguijón? ¿Dónde o seculcro tu victoria? ¿Dónde está? ya que el aguijón de la muerte
es el pecado y el poder del pecado la ley. Más gracia sea dada a
Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Él es el Capitán. Él ha vencido la batalla. Él
ha vencido la batalla. Si somos victoriosos es gracias
a Él. Él ha ganado. Lo ha ganado con
su sangre, verá. Esa es la bendición que tenemos
en nuestro Señor Jesucristo. Él dijo, claramente dijo el Señor,
yo tengo poder para dar mi vida y tengo también poder para volverla
a tomar. Él no se quedó en ese sepulcro. Él dijo claramente a Sus discípulos
cuando Él estaba predicando Él le dijo que él tenía que morir,
pero tenía que resucitar al tercer día. Y se cumplió, ¿verdad? Se cumplió. Él resucitó al tercer
día. No pudo la muerte detenerlo en
ese lugar. Y se cumplió lo que él dijo. Yo tengo poder. Yo voy a dar
mi vida, y también yo la voy a volver a tomar, y cuando yo
resucite, ustedes todos van a resucitar. van a resucitar juntamente conmigo",
es lo que dijo Él. No había nada. Ahora entonces,
cuando el Señor nos da esta vida, podemos entender que no había
nada en nosotros en la cual Él nos pudiera amarnos. No había
algo en nosotros que nos pudiera amar. No había. Verá, al contrario,
lo que merecemos es el castigo. La paga del pecado es muerte.
pero más la dádiva de Dios es vida. Es lo que dice la Palabra
de Dios. Él nos dice que nos amó cuando
estábamos muertos en nuestros delitos y pecados. Es un amor,
amor a pecadores miserables, ¿verá? Eso es. Éramos miserables. Cuando a veces le dices algo
a alguien que es un pecador miserable, puedes ofenderlo, y tiene razón
porque está viviendo bajo un pensamiento natural de sí mismo. Pero cuando la Palabra de Dios
nos enseña y nos dice nuestra condición, entonces decimos,
sí, Señor, lo que Tú digas, lo que Tú digas. Dice en el libro
de Romanos, capítulo siete, Romanos, capítulo 7, versículo
24, dice de esta manera, el apóstol Pablo, él dice, Miserable de
mí, Miserable de mí, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? ¿Quién me librará? Pero después
dice, Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro, así
que yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la
carne a la ley del pecado. Esta es nuestra condición, verá,
Apóstol Pablo, él dice, amor a pecadores miserables, amor
a pecadores despreciables, amor por los muertos y los corruptos. El Señor, Él no vino por justos,
verá, no vino por personas perfectas, sino Él vino por esas personas,
por pecadores, por esas personas, Él vino a morir en la cruz del
Calvario. Yo soy uno de ellos, yo soy uno
de ellos. Es lo que dijo Pablo también,
de los pecadores, y yo soy el primero, dijo él. Se nos enseña aquí en la Palabra
de Dios, volvemos nuevamente en Efesios, Efesios, por su gran
amor, su misericordia. Dios es rico en misericordia
en el Señor Jesucristo, rico en Su naturaleza en cuanto a
misericordia que Él da a Su pueblo, rico en Su pacto en cuanto a
misericordia atesorada a favor de Su pueblo, rico en la persona
de Su amado Hijo en cuanto a misericordia comprada, misericordia comprada. rico en
misericordia providencial, la providencia de Dios, pero es
más rico en la misericordia para salvar almas perdidas. Es más
rico, grande, es lo que Él vino a hacer, vino a salvar lo que
se había perdido en Adán. Rico en misericordia por Su gran
amor en la cual nos amó. Riquísimo, grande con Su amor. Por gracia soy salvo", es lo
que dice Pablo. Si soy salvo, somos salvados
por Su gracia. Si somos, si soy salvo, puedes
decirlo, si soy salvo, has sido salvado por Su gracia. Sí, por
Su gracia. No por nuestros méritos, no por
nuestras obras, sino es por Su gracia. La gracia preventiva
es el que nos llevó y nos acercó a Cristo. Es esa gracia que nos
llevó a Él. Dios el Padre nos guió, nos dirigió
directo al camino correcto que es Cristo. Para terminar en esta
mañana, les invito que sirvamos al Señor, si Él nos ha dado esa
vida, si Él nos ha y amado para venir a Su presencia, sigamos
a Él a quien le debemos todo. Que Dios les bendiga.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.