Crecemos en la imagen de Cristo al contemplar su gloria y al ser transformados por el Espíritu Santo.
La Escritura nos enseña que al mirar a Cristo, somos transformados en su misma imagen de gloria en gloria (2 Corintios 3:18). Este proceso de crecimiento no es algo que podemos lograr en nuestras propias fuerzas; es el trabajo del Espíritu Santo en nosotros, quien nos da la fe y el arrepentimiento necesarios para vivir de acuerdo con Su voluntad. A través de la contemplación de su gloria, especialmente en las Escrituras, somos animados a vivir una vida que refleja sus atributos. Además, el llamado a no conformarnos a este mundo, sino a renovarnos por medio de la palabra de Dios, es esencial para quienes buscan crecer más como Cristo.
Scripture References:
2 Corintios 3:18, Romanos 12:2
Commentary