El sermón de Joel Coyoc, titulado "La religión que proviene de Dios", se centra en la distinción entre una religión verdadera, que proviene de Dios, y una religión vana, que es producto del corazón del hombre. Coyoc argumenta que todos los seres humanos son inherentemente religiosos, ya sea que se identifiquen como tales o no, y destaca que la verdadera religión se caracteriza por el dominio de la lengua, en contraste con el engaño del corazón. El pastor utiliza la Escritura de Santiago 1:26-27 para ilustrar que la religión pura y sin mácula implica una vida de servicio a los necesitados y una práctica de control sobre la lengua. La importancia de esta enseñanza radica en la necesidad de discernir si nuestra religión es conforme a la revelación divina o si es simplemente un autoengaño que proviene de un corazón corrompido.
“La pregunta no es si vamos a adorar o no vamos a adorar. La pregunta es a quién estás adorando.”
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“Ningún hombre puede refrenar su lengua, porque no hay justo ni aún uno.”
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“La religión pura y sin mancha... no puede venir de ninguna manera del hombre.”
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“La verdadera religión es aquella que nos muestra que somos corrupción total.”
True religion, according to the Bible, is visiting orphans and widows in their affliction and keeping oneself unstained from the world.
James 1:26-27
Controlling our tongue is vital as it reveals the state of our heart and demonstrates the authenticity of our faith.
James 3:1-12, Matthew 12:34-35
We can discern the truth of our religion by examining the fruit it produces in our lives, especially our speech and actions.
James 1:26, Deuteronomy 32:4
Christians are called to care for orphans and widows as a reflection of God's love and justice.
James 1:27
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