En el sermón titulado Condiciones para la oración, el predicador Joel Coyoc aborda el tema de la oración en el contexto del culto público, con un enfoque particular en 1 Timoteo 2:8. El sermón destaca que Pablo exhorta a los hombres a orar en todas partes, pero bajo ciertas condiciones: levantar "manos santas" sin ira ni contienda. Coyoc argumenta que la genuinidad de la oración pública debe estar sustentada por un corazón limpio, lo cual se logra únicamente a través de la obra redentora de Cristo. Se citan varios pasajes bíblicos, como el Salmo 139 y Santiago 4:8, subrayando que Dios no solo mira las acciones externas, como las posturas de oración, sino que se interesa por el estado del corazón. Este sermón enfatiza la doctrina reformada de la salvación por gracia, mostrando que sólo mediante la fe en Jesucristo se puede tener un corazón limpio, lo que a su vez produce manos santas y una vida de oración acorde a la voluntad de Dios.
“La oración debe ser hecha por hombres que Dios ha salvado, porque de lo contrario, no sólo la oración, sino todo lo que hagamos acá va a terminar siendo una obra de teatro.”
“Dios mira el corazón, y es un asunto que no ha de escapar.”
“Sólo el evangelio puede cambiar el interior. Las oraciones levantando manos santas sin ira ni contienda sólo pueden ser la obra del evangelio.”
“El propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, de buena conciencia y de fe no fingida.”
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