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JC

(1''parte ) Saque la viga de su ojo

Matthew 7:1-12
Joel Coyoc February, 12 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc February, 12 2023
El pacificador

En su sermon titulado "Saque la viga de su ojo," Joel Coyoc aborda la doctrina del juicio y la misericordia, centrándose en la enseñanza de Jesús en Mateo 7:1-12. Coyoc argumenta que el llamado de Cristo no es a no juzgar, sino a hacerlo con justicia y humildad, recordando que todos son pecadores en necesidad de gracia. Utilizando las Escrituras, subraya que antes de abordar el pecado de otros, uno debe examinar su propio corazón y reconocer sus propias faltas, tal como se observa en Santiago 4:11-12. La relevancia práctica de este mensaje radica en la necesidad de cultivar un espíritu de mansedumbre y misericordia, evitando la hipocresía que surge al juzgar a otros sin reconocer primero la gravedad de los propios pecados ante la santidad de Dios. Coyoc también resalta la importancia del Evangelio como fundamento para esta transformación y respeto hacia los demás.

Key Quotes

“El conflicto es una oportunidad para glorificar a Dios, servir a otros y crecer a la semejanza de Cristo.”

“No juzgues como uno que puede juzgar porque está en una mejor posición para juzgar. Juzga con criterios de la Escritura, pero recuerda quién eres.”

“Nunca los pecados de nadie serán tan grandes como mis pecados contra el Señor.”

“La única manera que tenemos de obedecer esto es haber sido objetos de la gracia.”

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en el Evangelio de San Mateo. San Mateo capítulo siete. Le vamos a dar lectura del versículo
uno hasta el versículo doce. Y antes de dar lectura, quisiera
recordarles que estamos estudiando una serie que es El pacificador
o Hacedores de la Paz. Terminamos la primera parte y
espero que recordamos que el conflicto es una oportunidad
para glorificar a Dios. El conflicto es una oportunidad
para servir a otros. El conflicto es una oportunidad
para crecer a la semejanza del Señor Jesucristo. La primera
parte que terminamos de estudiar es glorifique a Dios. Ese fue
el tema general de lo que hemos estado estudiando ya por varias
semanas, incluso creo que varios meses. Glorifique a Dios. Es
importante que nosotros podamos recordar La Biblia dice, si comes
o bebes o haces cualquier otra cosa, hazlo todo para la gloria
de Dios. He dicho otras veces que el fin
único del hombre es glorificar a Dios, gozando de Él para siempre. La razón por la que Dios se revela
es porque siendo imagen de Dios, nosotros necesitamos conocer
a Dios para poder reflejar a Dios. Es de tan gran importancia que
la escritura dice, y esta es la vida eterna, que te conozcan
a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, tu hijo, a quien
has enviado. A veces solemos pensar en la
vida eterna simplemente como ir al cielo, pero la definición
de vida eterna está en la misma escritura. Esta es la vida eterna,
que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo,
tu hijo, a quien has enviado. Vamos a iniciar la segunda parte.
así como en la primera parte el tema general fue glorifique
a dios en esta segunda parte el tema general es saque la viga
de su ojo saque la viga de su ojo vamos a estar estudiando
por varias semanas probablemente y vamos a leer dice la palabra
de dios no juzguéis para que no se haya juzgados Porque con
el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con
que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que
está en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que
está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano, déjame
sacar la paja de tu ojo y aquí la viga en el ojo tuyo? Hipócrita. Saca primero la viga de tu propio
ojo y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. No deis lo santo a los perros,
ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las
pisoteen y se vuelvan y os despedacen. Pedid y se os dará, buscad y
hallaréis, llamad y se os abrirá. porque todo aquel que pide recibe
y al que busca haya y al que llama se le abrirá qué hombre
hay de vosotros que si su hijo le pide pan le dará una piedra
o si le pide un pescado le dará una serpiente pues si vosotros
siendo malos sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos ¿Cuánto
más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas
a los que le pidan? Así, así que todas las cosas
que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced
vosotros con ellos, porque esto es la ley y los profetas. Así que Todas las cosas que queráis
que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con
ellos, porque esto es la ley y los profetas. El tema general, dije, es saque
la viga de su ojo. Y quisiera que pudiéramos considerar
este pasaje de la escritura. Recuerden que este pasaje de
la escritura es parte del sermón del monte, es un sermón del Señor
Jesucristo. Uno de los pasajes quizá más
populares el día de hoy es, no juzguéis para que no seáis juzgados.
Hoy hasta la gente que no conoce la Biblia dice, no juzgues. Y la gente intenta decir que
no hay nada que juzgar, que simple y sencillamente tenemos que aceptar
cómo la gente quiera vivir y no hay estándares para cómo cada
quien vive, como si todo fuera subjetivo. O sea, tú tienes que
aceptar, incluso hay gente que se atreve a decir, bueno, tú
no puedes ver mi corazón. La verdad es que si nosotros entendemos en el
contexto que el Señor Jesús está hablando, no es lo que el pasaje
enseña. no es el no juzgar nada. El Señor dijo que juzguemos con
justo juicio. ¿Y qué es lo que realmente el
Señor está enseñando en este pasaje? El apóstol Pablo llama
a la iglesia de Corinto y le dice si no había algún sabio
y entendido que pudiera juzgar entre sus hermanos. También en
Santiago dice la Biblia que, en Santiago capítulo 4, El Señor
habla de no murmurar. Vamos a mirar. Pero ninguno de
esos pasajes, ni este pasaje, está enseñando el que no hay
nada que juzgar. Por el contrario, va a enseñarnos
qué es el llamado, qué es lo que el Señor Jesús nos está llamando
correctamente a hacer. Santiago capítulo 4, versículo
11 y 12 dice, hermanos, no murmuréis los unos de los otros. ¿Y qué
es murmurar? Ya hemos hablado un poco de esto,
pero murmurar es salir y estar hablando de otra persona. Hermanos,
una de las cosas que no tiene que haber entre creyentes es
el hablar de personas a espalda de las personas. siempre saber
que si vas a hablar algo de una persona es porque primero lo
has hablado con Dios y después lo has hablado ya con la persona. No murmurar. No murmuréis los
unos de los otros. El que murmura del hermano y
juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga la ley. Pero si
tú juzgas Pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley,
sino juez. Uno solo es el dador de la ley,
que puede salvar y perder, ¿pero tú quién eres para que juzgues
a otro? Y aquí el punto que está llamando la atención la Escritura,
y lo que el Señor Jesús está diciendo, no juzgues poniéndote
en calidad de juez, porque uno solo es el juez. Somos llamados
no a no juzgar nada, no al hecho de aceptar que todo está bien,
que cada quien puede vivir su vida como le parece bien y nadie
le tiene que decir absolutamente nada. Lo que el Señor está enseñando,
no juzgues como el juez, porque uno es el juez, uno es el que
conoce todas las cosas en realidad como son, Quisiera recordarles
que nosotros somos intérpretes y nosotros no reaccionamos a
los hechos, sino a la interpretación que damos a los hechos. Vamos
a aprender por la Escritura que tristemente normalmente damos
una interpretación que nos pone a nosotros en ventaja y pone
a los otros en desventaja. Casi siempre solemos interpretar
y mostrar a nosotros cuán buenos somos y cuán horribles son los
otros que nos hacen la vida miserable. Esa es una tendencia de nuestro
corazón y tenemos que recordarlo. La Escritura dice, cuidado, no
como un juez que conoce todas las cosas. Uno es el juez y una
señal de que se va por mal camino es que estás pensando que él
está mal y estás saliendo a decírselo a todo el mundo. Estás hablando
acerca de él con los demás, pero no has hablado con aquel que
es el juez que conoce todas las cosas. Y el Señor no está diciendo
ahí, entonces, que no hay nada que juzgar. Porque si nosotros
ubicamos en el contexto, Dios, el Señor Jesucristo, en ese mismo
pasaje, nos llama a tener ciertos criterios para juzgar. Porque
si usted sigue leyendo, en el capítulo 15, Él dice, guardados
de los falsos profetas que vienen a vosotros vestidos de ovejas,
pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. Está dando pautas para hacer
un juicio, porque si no haces un juicio, ¿cómo te puedes guardar?
O sea, él no está contradiciendo, está enseñando. Dice, después,
¿acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?
Así todo buen árbol da buen fruto, pero el árbol malo da frutos
malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol
malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto
es cortado y echado en el fuego, así que por sus frutos los conoceréis. Y el Señor está dándonos pautas
para poder ejercer un juicio y un juicio justo. Ahora, ¿qué
es lo que realmente está llamándonos? Es, no juzgues como un juez. No juzgues como uno que puede
juzgar porque está en una mejor posición para juzgar. Juzga con
criterios de la Escritura, pero recuerda quién eres. Recuerda
que tú no eres el juez. Recuerda que Dios puede traer
providencialmente a tu vista situaciones, o Dios puede traer
conflictos a tu vida. Si alguno es sorprendido en una
falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre,
considerándote a ti mismo, no como alguien que es el juez,
ni que es mejor, ni que puede condenar, sino considerándote
a ti mismo, no sea que también seas tentado. Hermanos, recordando,
el Evangelio es fundamental para poder hacer un juicio justo.
Por eso estamos insistiendo en predicar el Evangelio, y la base
de la pacificación bíblica es el Evangelio. No es algo que
podemos producir en nuestras fuerzas. Es algo que se puede
producir cuando hemos sido objetos del perdón de Dios. Nadie puede
ser perdonador y pacificador si no ha hallado la paz con Dios
por medio de la fe en el Señor Jesucristo. Nadie puede ser capaz
de ser perdonador Y siempre va a haber las ofensas de los otros
como enormes ofensas cuando Él no ha sido perdonado de ofensas
infinitas. Nuestros pecados son ofensas
infinitas al Señor de la gloria. Y aunque nuestro corazón engañoso
y perverso nos hace ver que siempre lo que nosotros hacemos es poco,
lo que nos hacen es más. Es más grande lo que me están
haciendo que lo que yo estoy haciendo. Pero es importante
que podamos recordar No hay punto de comparación entre mis pecados
o los pecados contra mí y lo que yo he pecado contra el Señor
Jesucristo, lo que he pecado contra Dios y que Él por gracia
me ha perdonado. La primera cosa, entonces, es
no juzgues para que no seas juzgado, porque con el juicio con que
juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será
medido. Hermanos, la única manera que
tenemos de obedecer esto es haber sido objetos de la gracia. Aquel
que ha sido objeto de la gracia está en su familia, y ahí en
su familia él sabe una cosa, y sabe bien esa cosa. Él está
de acuerdo con el apóstol Pablo en una cosa, que el primer pecador
en su casa no es, si es el esposo, él sabe claro, si ha sido redimido,
que el primer pecador de su casa no es su esposa. Él sabe y está
de acuerdo con el apóstol Pablo que el primer pecador de su casa
no son sus hijos. Por lo tanto, cuando Él habla,
Él no dice, si no fueras tan caprichosa, yo no estaría siempre
enojado contigo. O tampoco dice, si estos niños
no fueran tan revoltosos, yo no sería tan gruñón. Porque Él
está de acuerdo con el apóstol Pablo, y Él sabe, palabra fiel
es esta, y digna de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino
al mundo a salvar a los pecadores de los cuales yo soy el primer
pecador de los pecadores de esta casa. Cuando él va a su empresa
en su trabajo, él sabe y está de acuerdo con el apóstol Pablo,
que ahí se aplica también la palabra, que el primer pecador
en su trabajo no es el patrón, que el primer pecador en su trabajo
no es el jefe del departamento. El primer pecador en su trabajo,
él sabe, palabra fiel es esta y digna de ser recibida por todos,
que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores de los
cuales yo soy el primero. Y hermano, eso lo hace la obra
de Dios y te da una pauta para saber cómo juzgar y cómo medir,
porque sabes que no eres mejor que nadie, porque sabes que eres
merecedor de la justa ira de Dios, porque sabes que eres pecador,
porque sabes que si no has pecado a la manera que tu esposa está
pecando es porque la gracia de Dios te ha guardado, porque si
no fuera de esa manera ya habrías hecho lo mismo y probablemente
peor, porque sabes que si no estás pecando a la manera que
tus hijos están pecando es porque la gracia de Dios te ha guardado
y no has hecho peor, porque cuando vienes a la iglesia el que ha
sido redimido también viene pensando así y viene pensando no parándose
para ver qué hacen los hermanos y ver si pecan para buscar al
primer pecador porque él está de acuerdo con el apóstol Pablo
palabra fiel es este y digna de ser recibida por todos que
Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores de los cuales
yo soy el primer pecador y hermanos esto no lo hace los años en la
iglesia me dio tristeza platicar con una mujer de más de probablemente
60 años en la iglesia Y él le dice la pregunta, ¿usted sabe
cuál es el primer pecador de su casa? Y se sintió en dificultades para
saber quién era el primer pecador de su casa. Hermano, yo espero
que los que estamos aquí, Dios nos ha enseñado quién es el primer
pecador en mi casa, en mi trabajo, en la iglesia, en cualquier lugar
donde estoy. Es la única cosa que nos puede
librar y nos puede llevar a amonestar a nuestros hermanos en espíritu
de mansedumbre. Recordando que si yo no estoy
pecando de la manera que alguien está pecando, es sólo por la
gracia de Dios que me ha guardado. Es sólo por la obra del Espíritu
Santo en mi vida. Pero si yo ando buscando pecadores
y me siento el guardián y estoy buscando y acechando a quien
sorprender, cuidado hermano, cuidado. Estás teniendo un concepto
demasiado alto de ti que el que debes de tener. No estás de acuerdo
con el apóstol Pablo de que eres el primer pecador. palabra fiel
es esta y digna de ser recibida por todos que Cristo Jesús vino
al mundo a salvar a los pecadores de los cuales yo soy yo soy el
primero así que el llamado es a juzgar las cosas con justo
juicio a medir con medida justa a saber yo no soy el juez yo
no soy mejor que nadie si yo entiendo cosas es porque la gracia
de Dios me permite juzgar cosas si yo no he cometido este pecado
es la gracia de Dios y esto uno lo puede ver en vidas de hombres
de Dios en el pasado y también en el presente un predicador
que Dios utilizó en Inglaterra un día fue asaltado hermanos
usted sabe después de que alguien nos asalte muchas veces es una
circunstancia no pone nada en nuestro corazón pero saca lo
que hay Y a veces saca el hecho de que juzgamos con una medida
distinta a la que quisiéramos ser juzgados. Juzgamos y condenamos,
porque se nos olvida quién es el primer pecador. Pero este
hombre que Dios había salvado, hizo algo. Y no es porque él
era mejor que nosotros, es porque la gracia de Dios le quiso recordar.
Y para instrucción nuestra recordarle algo, Él dijo, Señor, Te doy
gracias, porque aunque me llevaron todo lo que tenía, no es todo
lo que poseo. Después dijo, Señor te doy gracias,
porque me lo hicieron a mí y no fui yo quien lo hizo. Porque
hermano, muy bien puedo yo ser el ladrón. Muy bien puedo yo
ser el que lo está haciendo. Y si no es así, es motivo de
dar gracias a Dios. ¿Por qué podía esta persona decir,
lo que dijo, porque estaba de acuerdo con el apóstol Pablo,
palabra fiel es este, digna de ser recibida por todos, que Cristo
Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales
yo soy el primero. Hermanos, Eso es ser humilde,
pero a veces en nuestra arrogancia pensamos casi que le caiga fuego
del cielo porque es un miserable que mira que hizo conmigo, y
yo hablo de una manera que me siento mejor como en el trono
de juicio, casi pidiendo que Dios lo fulmine en el acto, pensando
que yo soy de otra clase y que nunca pude haber hecho eso. Pero
si yo no he pecado a la manera de otros, es únicamente, si eres
creyente, la gracia especial de Dios. Y si no eres creyente,
es la gracia común de Dios que frena todo lo que los hombres
somos capaces de hacer para que Él cumpla sus propósitos. De
cualquier manera te quiero decir algo, es la gracia de Dios. Si no estás haciendo cosas escandalosas
y groseras, es la gracia de Dios, sea que seas creyente o que no
seas creyente. Si eres creyente, es su gracia
común, es su gracia especial. Si eres creyente, es el Espíritu
Santo obrando de ti. Es el Evangelio que te ha revelado
al Señor Jesucristo. Y si no eres creyente, es su
gracia común. Porque si no hubiera gracia común
y Dios dejara que todos mostráramos lo que somos capaces de mostrar,
hace tiempo que nos hubiéramos autoextinguido. de vez en cuando
Dios deja para sus propósitos que salga uno que otro que muestra
todo lo que puede mostrar algunas veces yo mismo he pensado en
otro tiempo que tremendo que era Hitler y me he sorprendido
y he pensado yo no podría hacer eso pero le doy gracias a Dios
porque hoy me ha enseñado yo bien pude haber sido Adolfo Hitler
yo bien pude haber hecho incluso peores cosas que él pero si no
las hice es porque su gracia no ha sido en vano conmigo y
la forma de poder medir es como el apóstol Pablo llegó a entender
y decir algo que era su vida es este tesoro en vasos de barro
para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros
lo único que te puede hacer medir correctamente y juzgar correctamente
es por la gracia de Dios soy lo que soy y su gracia no ha
sido en vano conmigo hermanos quiera Dios que cada uno de los
que estamos aquí en verdad escuche Y recordarle, a mí me dio tristeza
comentarle eso a esa mujer después de 60 años en iglesia. Y no saber quién es, y tener
miedo de murmurar si decía quién es el mayor pecador de su familia,
el mayor pecador, el primer pecador y más grande pecador de su iglesia.
hermanos espero que a ninguno de nosotros se nos haga difícil
y cada cada uno de nosotros pueda tener facilidad de decir yo soy
el primero el primer pecador y dios ha querido mostrar su
clemencia en mí Lo que también el Señor Jesús
nos está diciendo es, cuando vayas a juzgar, lo primero que
tienes que juzgar es tu propio corazón. Cuando vayas a juzgar,
lo primero que tienes que juzgar es tu propio corazón. Porque
el pecado de otros nos tienta. El pecado de otros es una fuente
de tentación para nosotros. Y antes, hermanos, el Señor Jesús
está acá usando unas figuras de lenguaje, que incluso varias
veces ese Señor hizo, usó figuras de lenguaje que uno pudiera pensar. Por ejemplo, el Señor Jesús está
diciendo algo que puede resultar chistoso, o pudiéramos decir,
pues es una figura ridícula. Imagínense usted a alguien que
de pronto usted gritó porque sintió que una basurita entró
en su ojo. Imagínese usted a alguien viniendo
para ayudarle a sacar la basurita en su ojo y él trae una viga
como la que está ahí en el Tejabán, una viga de madera clavada en
su ojo. Y esa persona intenta ayudarle
a usted a sacar la paja de su ojo. Eso es ridículo. Nunca va
a llegar a tocar ni su ojo porque cada vez que intenta acercarse
le va a golpear. Y el Señor Jesús está diciendo,
aquí está mostrando, aunque es ridículo, así es como somos por
causa de que tenemos un corazón engañoso y perverso más que todas
las cosas. Hermanos, hay cosas que tenemos
que recordar, a los jóvenes en especial. En la boca de los jóvenes
muchas veces hay frases como, ¿no confías en mí? Padres, creyentes,
cuando su hijo diga, ¿no confías en mí? La respuesta es, por supuesto
que no. engañoso y perverso es el corazón
del hombre más que todas las cosas claro que no confío en
ti además dice la biblia maldito el varón que confía en el hombre
y pone carne por su brazo cómo voy a confiar en ti yo confío
en el señor y decir hijo y tú confías en ti estás en peligro
no confíes en ti ni siquiera te conoces dios te conoce cómo
puedes confiar en ti y hermanos El corazón engañoso y perverso
engaña de manera terrible y es capaz de engañar incluso al hombre
conforme al corazón de Dios. Usted sabe la historia, el Rey
David descuidó, en un descuido de su comunión con Dios, en un
tiempo de ociosidad, se olvidó que él debía presentar su cuerpo
como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es el culto racional,
y él dejó que sus ojos, en lugar de que fueran un culto para Dios,
hicieran lo que quisieran. Él dejó de practicar el hecho
de que Cristo es el Señor, y en una distracción él se sintió
Señor de sus ojos, y él estuvo ahí mirando a una mujer y se
permitió mirar y la acudió en su corazón y como era el rey
pues la hizo traer y cometió actos de adulterio. Después él
intentó cubrir su pecado y mandó a asesinar al marido. Y viene
el profeta Natán y el profeta Natán trae una historia y le
dice a David, había un hombre pobre, le dice, que tenía una
sola corderita que cuidaba como su propia hija. Dice, pero había
un hombre rico que tenía Montones de ovejas. Dice, un día llegó
un visitante al hombre rico, y en lugar de ir a buscar una
de las ovejas, de los montones de ovejas que tenía, fue y la
arrebató a ese hombre pobre, la única corderita que tuvo.
Y la degolló y se la ofreció a su invitado. ¿Y qué cree que
sucedió con David? El hombre conforme al corazón
de Dios. Usted sabe qué es lo que pasó.
David, yo me imagino que si estaba sentado se puso de pie y estaba
hecho una furia y él dijo el hombre que hizo eso es digno
de muerte. David estaba tratando de sacar la paja en el ojo de
su hermano con una viga en su ojo. A David le parecía grande
lo que el otro hombre había pecado. Eso es lo que está diciendo el
Señor Jesús acá. Saca primero la viga de tu ojo, saca primero
el pecado de ese hombre, lo que ese hombre hizo por supuesto
que era malo, lo que ese hombre hizo tentó a David y David se
levantó y mostró algo, mostró lo ridículos que somos por nuestro
corazón engañoso y perverso, mostró cómo cuando quitamos la
vista del Señor Jesús somos capaces de sentarnos en el trono de juez
y decir quién se debe morir y él dijo el que hizo eso es digno
de muerte, pero él traía una viga en su ojo Y el profeta Natán,
pues no dijo lo que dijo Jesús. Jesús dijo, hipócrita, saca la
viga de tu ojo. El señor Natán le dijo, ese hombre
eres tú. Se da cuenta porque el señor
Jesús está usando figuras que nos ayudan a entender, y hermano,
así somos. No somos mejores que David. tendemos a ver como grave
lo que otros nos hacen, y tendemos a pensar que lo que nosotros
hacemos son pequeñas cositas, o sea, lo que nosotros hacemos
es mínimo, pero esos son una bola de crueles, quieren arruinar
mi vida, están todo el tiempo pensando cómo hacerme miserable,
y siempre estamos viendo los pecados de los demás contra nosotros
como grandes ofensas, pero esa no es la realidad, por eso el
Señor Jesús está hablando de esta manera, Y usted lo puede
ver ilustrado con David. David descuidó lo que había que
hacer. Tener los ojos en Jesús, el autor
y consumador de la fe. Cuando están los ojos puestos
ahí, yo creo que David se hubiera levantado de otra forma. con
espíritu de mansedumbre, considerándose a sí mismo, no sea que también
él fuera tentado, o no sea que incluso ya había sido tentado
y no se había dado cuenta, intentando, como él, esto es lo que está
diciendo Jesús, que no se tiene que hacer, en el trono del juicio,
diciendo quién se debe morir, con una viga en su ojo, intentando
sacar la paja del ojo de su hermano, Lo que el Señor Jesús está diciendo
es que tenemos que clamar a Él. Tú ves el pecado de tu hermano
contra ti o contra cualquiera o contra Dios, y cuando lo ves,
dimensiona las cosas. Clama al Señor para que te haga
dimensionar las cosas en su justo tamaño. Porque tu corazón engañoso
va a insistir a decirte, no, ellos son terribles. Tu corazón
engañoso va a tender a decir, ellos son los pecadores. y clamar
al Señor hasta que llegue el Señor a obrar en ti de tal forma
que te puedas parar y decir estoy de acuerdo con el apóstol Pablo.
Palabra fiel es esta y digna de ser recibida por todos. Que
Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores y yo soy el primero
de los pecadores. Yo no puedo decir que apedreen
a la mujer adulta. Yo miro mi pecado. El Señor Jesús,
ellos vinieron igual con su viga en su ojo. Y el Señor Jesús dijo,
el que de ustedes esté libre de pecado. El que de ustedes
haya terminado de sacar su viga, entonces ellos no estaban interesados
en sacar una paja. Ellos ya habían dictado sentencia.
Esa mujer debe morir porque así dice la ley. Y el Señor le dijo,
adelante. El que de ustedes esté libre
de pecado, que tire la primera piedra. Hermanos, es nuestro
corazón así de engañoso y perverso más que todas las cosas. Y nuestra
necesidad es clama al Señor para que se te rebele. No hay manera
de conocer tu corazón si no conoces a Dios. No hay manera de conocer
tu corazón si no conoces a Dios. No hay manera de conocerte si
no ves al Señor Jesucristo y le conoces. Si te pasas comparando
con las demás personas vas a vivir engañado toda tu vida. Si te
pasas comparando con otras personas, vas a sentir orgullo en tu corazón.
Y vas a vivir, como dicen, cortando cabezas y condenando a medio
mundo. Vas a vivir parándote como David y diciéndole a todos,
tú debes morir, tú debes morir. Y matando a todo el mundo, porque
todos deben estar muertos, menos tú. cuando la realidad bíblica
es yo debo morir y si vivo es porque Él murió por mí y vivió
la vida que no soy capaz de vivir porque aunque sinceramente estoy
obedeciendo al Señor no doy la medida Cristo vivió la vida que
yo no puedo vivir al final al final del pasaje
vemos La Oración y la Regla de Oro que dice, así que todas las cosas
que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced
vosotros con ellos, porque esa es la ley y los profetas. Y lo
que está diciendo aquí el Señor, amarás al Señor tu Dios con toda
tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas y a tu prójimo
como a ti mismo. Y lo que está diciendo el Señor
aquí es, está diciendo la ley se cumple siempre piensa
cómo quieres ser tratado y lo único que nos va a llevar a pensar
cómo queremos ser tratados hermanos yo quiero ser tratado con misericordia
porque dios ha querido revelarme que su misericordia es mejor
que la vida y antes de tratar con otros voy
a orar para que dios produzca en mí misericordia Que Dios produzca
en mí, no se debe morir, sino ir con espíritu de mansedumbre. Considerar que yo pude haber
estado en esa situación. Que si no lo he estado es por
la gracia de Dios. Que por la gracia de Dios soy
lo que soy y su gracia no ha sido en vano conmigo. Y es recordar
constantemente, siempre antes de actuar, antes de tomar decisiones
que involucran a otras personas, pensar en los otros. Pensar en los otros. ponerme
en el zapato de otros, de los otros. Misericordia. Dios es rico en misericordia.
Y hermanos, quiero darles una noticia. No hay manera de que
seamos misericordiosos, no es por la obra del Señor Jesucristo,
sino es porque hemos sido objetos de misericordia. David, por la
gracia de Dios, pudo aprender. Fracasó como nosotros fracasamos.
Pero Dios hizo su obra en él. Un día él pecó contra Dios también,
porque no sólo una vez lo hizo. Confiando en su ejército, mandó
a hacer un censo y Dios desató mortandad. Y a David le hicieron
una pregunta. Y la pregunta es, le dieron tres
opciones, pero dos significaba caer en manos de los hombres.
Y David pidió, yo quiero que tú trates conmigo. Y no quiero
caer en manos de los hombres. Porque sabe que tenemos los hombres. Él quería caer en manos de Dios
porque Dios es misericordioso y algo que nos debe dar miedo
y debemos clamar al Señor que yo te conozca porque por mí mismo
yo no soy misericordioso, por mí mismo yo soy de pararme y
decir ese debe morirse y nosotros mataríamos a todo el mundo. Necesitamos conocer a Dios que
es rico en misericordia, rico en misericordia. Hermanos normalmente
Las personas van a responder como nosotros tratamos. Si usted
aplica la regla de oro, muy probablemente Dios en su misericordia. No es
algo que siempre va a ser así, pero algunas veces, y quizá muchas
veces, Dios concede que las personas actúen de acuerdo con nosotros
estamos actuando piadosamente o sea que la regla de oro da
un resultado de oro y quisiera leer algo que sucedió en un lugar
para ilustrar un poco lo que he estado diciendo y ayudarnos
a entender cómo practicar el sacar la viga del ojo preste
atención voy a tratar de leerlo pausado es algo que ocurrió en
un lugar y dice por fin había llegado su oportunidad apretando
en su mano el papel que había escrito, lo que iba a decir. Marcos se sentó en el primer
asiento, listo para darle a los ancianos su merecido. Seis meses
atrás no habían querido apoyar su promoción a pastor principal. Había permanecido en silencio
mientras era calumniado en una reunión de la congregación. Peor
aún, algunos de ellos habían hablado de él repetidamente a
sus espaldas, expresando sus dudas acerca de su capacidad
para cubrir las responsabilidades del pastor por jubilarse. Luego de meses de una tensión
cada vez mayor, los ancianos finalmente llamaron a un equipo
de conciliadores. Durante dos visitas de tres días
cada una, los conciliadores enseñaron a la congregación acerca de la
pacificación bíblica, facilitaron discusiones personales y alentaron
a Marcos y a los ancianos a dar un ejemplo a la Iglesia, reconociendo
sus propias contribuciones al conflicto. Pero Marcos no podía
dejar de lado su percepción de que los repetidos pecados de
los ancianos contra él superaban largamente los pocos errores
que había cometido él. O sea, los ancianos debían morir. Ellos habían pecado grandemente
contra él y él había cometido unos pequeños errores. Ahora,
con la segunda ronda de reuniones de fin de semana llegado a su
fin, los ancianos harían una confesión como cuerpo de sus
errores ante la congregación. Sin embargo, la declaración preparada
de ellos no fue tan lejos como Marcos y su esposa pensaban que
debía. Así que él y Diana planeaban
ampliar públicamente los pecados de los ancianos contra ellos.
Los ancianos confesaron su pecado, pero él creía que no era suficiente. Había más, quizá, que debían
de confesar. Al comenzar el servicio, uno
de los conciliadores dio un breve mensaje sobre la reconciliación
y luego explicó las metas y el formato de la reunión. Luego
entregó el micrófono al anciano principal. Leyendo una declaración
preparada, reconoció varias formas en que los ancianos habían agraviado
al pastor Marcos. Luego miró directamente a Marcos
y Diana y les dijo, hemos pecado contra ustedes dos y les hemos
causado mucho dolor. Lo lamentamos muchísimo. Era
evidente por las lágrimas en sus ojos y la emoción de su voz,
que estaba hablando desde el corazón. Luego otro anciano pasó
al frente, confesó sus propios errores y pidió perdón al pastor
asociado y a la congregación. Un tercer anciano hizo lo propio.
Los conciliadores habían esperado que sólo dos o tres hablaran,
pero en poco tiempo siete de los nueve ancianos habían pasado
al frente para agregar sus confesiones personales a la declaración que
se había leído. Marcos estaba luchando con sus
pensamientos, seguía enojado y dolido, pero las palabras de
los ancianos habían creado una grieta en el muro que había construido
alrededor de su corazón. Su esposa sintió que él necesitaba
unos instantes para ordenar sus ideas, así que se paró, pasó
al micrófono. Volviéndose hacia los ancianos,
dijo Diana, Vino esta noche pensando decirles a todos cuánto nos habían
lastimado a Marcos y a mí. Pero en los últimos minutos Dios
me ha mostrado cuán equivocada he estado. Finalmente entiendo
lo que el Señor ha intentado decirme en primera de Juan 3.15.
Primera de Juan 3.15 dice, Todo el que aborrece a su hermano
es homicida, y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente
en él. Ella estaba entendiendo lo que
Dios había estado hablando. Al aferrarme a mi odio, he estado
asesinando a cada uno de ustedes en mi corazón durante meses.
Soy mucho más culpable que ustedes. Ciertamente los perdono y les
pido que me perdonen a mí. Al volver a su asiento, el rostro
de Diana mostraba la libertad que sentía. Su amargura había
desaparecido. Los pies de Marcos parecían de
plomo cuando se levantó y caminó hacia el micrófono. La lucha
en su corazón estaba llegando a su clímax. Podía aferrarse
a su ira y tratar de hacerles pagar a los ancianos el dolor
que le habían causado. o podía encontrar libertad y
paz perdonándolos y confesando sus propios pecados. Con una
emoción creciente, se dio cuenta de que no podía hacer ambas cosas.
«Ayúdame, Dios», oró silenciosamente mientras llegaba al micrófono.
De pronto sus dedos abrieron y sus notas cayeron al piso.
Volviéndose hacia los ancianos, pronunció las palabras que jamás
había esperado decir esa noche. Diana está equivocada. Yo soy
en realidad la persona más culpable de todas. Como pastor asociado,
debería haber dado un ejemplo de humildad y sumisión. Debería
haber confiado que Dios trabajaría a través de los ancianos y la
congregación para elegir al próximo pastor principal para esta iglesia.
En cambio, dejé que mi deseo de este cargo me controlara.
Amarás al Señor tu Dios con toda tu alma, con toda tu mente, con
todas tus fuerzas. y él estaba amando un deseo.
No hay nada de malo en desear ser pastor de una iglesia, pero
hay todo de malo en desearlo más que a Dios y a su gloria.
Dice, he dejado que mi deseo de este cargo me controlara,
así que tomé la cuestión en mis propias manos, me exalté a mí
mismo y mis capacidades, me exalté a mí mismo y mis capacidades. Me enojé porque las personas
estaban hablando a mis espaldas, pero luego hice exactamente lo
mismo. En vez de ir a hablar con quienes habían hablado en
contra de mí, los eludí y me revolqué en el resentimiento.
Aún cuando algunas personas me pidieron perdón, me rehusé perdonarlas. He fracasado miserablemente como
pastor, y peor aún, he arrastrado a Diana en esta amargura. Pido
a Dios su perdón y espero que Él les dé la gracia para perdonarme
también. Dios lo estaba haciendo ver. que no eran pequeños sus pecados
y grandes los de los hermanos dice los ancianos se pusieron
de pie como un solo hombre para abrazar a marcos extendieron
sus brazos y la trajeron a diana hacia el círculo luego de unos
instantes escuchó otra voz detrás de ellos se había puesto dos
micrófonos adicionales delante de la congregación un hombre
mayor se paró delante de uno de ellos queriendo asumir su
parte de la culpa Antes de que hubieran terminado de hablar,
una mujer se había acercado al otro micrófono impulsada por
el mismo espíritu a encontrar la paz a través de la confesión.
Luego otro miembro y otros más confesaron pecados, calumnias,
espíritus de división y dureza de corazón. Cada uno se señalaba
a sí mismo. Cada persona se volvió su propia
acusadora. Luego de 45 minutos de confesión,
cayó silencio sobre toda la congregación. Uno de los conciliadores cerró
la reunión en oración. Cuando finalizó, sintió que Dios
no había terminado de obrar, así que sugirió a la gente que
se diera vuelta y se saludaran mutuamente con la verdad exultante. El Señor ha perdonado todos sus
pecados. Las personas compartieron estas
buenas nuevas unos con otros y se abrazaron y hablaron durante
tanto tiempo que los conciliadores terminaron retirándose en silencio.
Sabían que estas personas estaban en buenas manos, las manos de
Dios. Este incidente es uno de los
muchos ejemplos reales del resultado de oro. El resultado de oro es
un corolario de la regla de oro, que nos llama a hacer a los demás
lo que nos gustaría que nos hicieran a nosotros. El resultado de oro
dice que las personas en general nos tratarán como nosotros las
tratamos a ellas. Si culpamos a otros por un problema
en general, nos culparán a nosotros a cambio. Pero si decimos, me
equivoqué, es asombroso cuán a menudo la respuesta será, fue
también culpa mía. He visto ese resultado en cientos
de casos a lo largo de los últimos 21 años. Sea que el problema
fuera algo personal, un divorcio o una demanda legal, o una división
de iglesia, las personas generalmente se tratan como son tratadas.
Con una persona ataca y acusa, la otra hace lo mismo. Y cuando
Dios mueve a una persona a empezar a sacar la viga de su propio
ojo, raramente la otra persona deja de hacerlo. El resultado
de oro ocurre más frecuentemente con personas que entienden y
aman el Evangelio. Cuando reconocemos que nuestros
propios pecados son tan serios que Jesús tuvo que morir por
nosotros. Hermanos, nuestros pecados son
tan serios. Hay algo que es necesario, hermanos.
El Evangelio comienza con Dios. Yo lo animo a venir y procurar
conocer a Dios. El Evangelio no empieza tratando
de hablar como muchas veces hemos pensado que es hablar del pecado.
El Evangelio empieza hablando quién es Dios. Necesitamos conocer
a Dios y temer a Dios para poder entender qué es nuestro pecado.
El pecado es primeramente una afrenta infinita contra la santidad
de Dios. Hermano, cuando confesamos nuestros
pecados, muchas veces confesamos simplemente el quebrantar el
segundo mandamiento. fracasamos y sabe que es lo que
estamos haciendo estamos haciendo como simplemente podar las ramas
pero mientras no se corten las raíces cuando las raíces es donde
quebrantamos el primer mandamiento que es lo que me llevó a tener
el fruto malo el fruto malo que me hizo pecar contra mi esposa
o contra algún hermano primero tengo que ver en mi corazón que
dios me muestra de qué maneras yo dejé de amar a dios y yo lo
he ilustrado algunas veces con normalmente los padres cristianos
imaginen la historia de una niña que ha mentido y después de haber
mentido no está tranquila hasta que le dice a su papá que ella
ha mentido y eso es pecado muchos padres cristianos dirían muy
bien hijita pues pídele perdón a dios por mentir pero un padre
Un padre, que Dios le ha dado sabiduría, haría algo más. Ayudar
a esa niña a ver la raíz en su corazón y no confesar simplemente
la mentira, sino confesar cómo es que llegó a esa mentira. Y
resulta que la niña estaba en casa de su mejor amiga. Y a ella
le encantan los corn flakes. pero a su mejor amiga no, y ella
habla pestes de los Corn Flakes. De pronto, la amiga empieza a
decir todo lo que ella cree de los Corn Flakes, y cuando sale
la mamá y le ofrece Corn Flakes, ella se junta con su amiga y
dice, no, son horribles, aunque son sus favoritos. Y ella está
viviendo con temor que un día sea descubierta cuando en su
casa su mejor amiga vea que, en realidad, no son horribles
y no son sus favoritos. Y hermanos, un padre con sabiduría
de Dios va a ayudar a la niña a mirar que el temor al hombre
pondrá lazo, pero el que confía en el Señor será exaltado. Un padre sabio va a enseñar a
la niña que ¿Quién es Cristo cuando el mejor amigo tiene una
opinión distinta a la tuya? ¿Qué hace o qué dice Cristo?
Cristo es el que pone su vida por los amigos. La niña tiene
que aprender la verdad que va a reemplazar la mentira de su
corazón, la mentira del diablo y el atractivo de la carne. La
niña tiene que arrepentirse en su corazón porque sino cuando
otra vez esté en una situación de lo que dicen por el mundo
que es presión de grupo pero que la vida dice temor al hombre,
temor al hombre. O sea, para la niña en ese momento
su amiga es grande y Dios es pequeño. Pero Dios dice a quien
tienes que temer. No temas a los que te pueden
lastimar tu cuerpo o matarte, sino teme al Señor. Hermano,
ayudar a esa niña no simplemente a confesar que ha mentido, sino
a confesar que ha temido más a su amiga que a Dios, que ha
querido más agradar a su amiga que a Dios. Eso es una confesión
bíblica. Y hermanos, es el evangelio que
nos puede llevar a mirar en realidad nuestros pecados como son dice
el resultado de oro ocurre más frecuentemente cuando personas
entienden ya y con personas que entienden y aman el evangelio
cuando reconocemos nuestros propios pecados que nuestros propios
pecados son tan serios que Jesús tuvo que morir por nosotros hermano
yo quisiera que nuestra oración sea que en verdad dios nos enseñe
hay gente en iglesias que cree que lo más terrible hay gente
que cree que son salvos por lo que le hicieron los romanos al
señor jesús hermanos muchos creyentes muchos creyentes enfrentaron
sufrimiento cantando si a veces temblando pero cantando Y el
Señor Jesús estaba en agonía, y fue y dijo, si es posible que
pase de mí esta copa, pero no se haga lo que yo quiero, hágase
tu voluntad. Hermano, meditar en el Evangelio, y que el Señor
nos enseñe qué es lo que ocurrió en esa cruz. No somos salvos
por lo que hicieron los romanos, somos salvos por lo que el Padre
hizo a su Hijo en la cruz del Calvario. Y lo hizo por causa
de mis pecados. Mis pecados no son cosas ligeras.
Mis pecados son afrentas infinitas ante la santidad de un Dios infinito. Un Dios no santo, sino santo,
santo, santo. hermanos solo meditar en el evangelio
y que nuestra oración sea el señor enseñame qué es lo que
ocurrió en esa cruz cómo es que yo soy salvo por tu gracia cuando
el señor nos enseñe eso vamos a ser pacificadores porque vamos
a ver que nunca los pecados de los demás contra mí son tan grandes
como mis pecados contra el señor que el señor pagó en la cruz
por mis pecados. Cuando reconocemos que nuestros
propios pecados son tan serios que Jesús tuvo que morir por
nosotros y recordamos que Él nos ha perdonado todas nuestras
faltas, podemos renunciar a nuestras ilusiones de autojustificación.
Hermano, los creyentes no tenemos que autojustificarnos, no tenemos
que tratar de parecer mejor de lo que somos, no necesitamos
hojas de higuera, Por eso Pablo decía, yo soy el primero de los
pecadores. Los creyentes no tienen que estar
vestidos de santurrones. Son santos, no santurrones. No
gente que procura dar una fachada, sino gente que es íntegra. Gente
que puede decir, sí, he pecado, yo soy el primero de los pecadores.
Cristo ha cubierto mis pecados y reconocer libremente nuestras
fallas. Cuando lo hacemos, experimentamos
el maravilloso regalo del perdón de Dios y en muchos casos estará
complacido en usar nuestras confesiones para ayudar a otros a ver las
vigas de sus ojos. Aún si en el hermano o en el
prójimo hay viga, saque su viga. Saque su viga. Nunca los pecados
de nadie serán tan grandes como mis pecados contra el Señor. Nunca. Vamos a orar.

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Joshua

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