La predicación de Joel Coyoc en "Sígueme para andar en la luz" se centra en el significativo pasaje de Juan 8:12, donde Cristo afirma ser "la luz del mundo". El predicador enfatiza que seguir a Cristo es fundamental para evitar las tinieblas espirituales y recibir la luz de la vida. A través de la narración, Coyoc argumenta que la única manera de conocer a Dios es a través de Jesucristo, quien revela la naturaleza divina y la misericordia de Dios. La ilustración de la mujer adúltera es usada para mostrar cómo Dios utiliza lo inesperado para manifestar Su amor y salvar a los perdidos. En contextos doctrinales, resalta la unión hipostática de Cristo como 100% Dios y 100% hombre, así como la necesidad de poder espiritual para verdaderamente seguir a Jesús. Este mensaje tiene repercusiones prácticas significativas ya que exhorta a los oyentes a valorar la voz del Salvador y no endurecer sus corazones ante Su continuo llamado.
“El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”
“La única manera de conocer a Dios es en Cristo Jesús.”
“El hecho de que Dios hable otra vez es un acto de misericordia.”
“Seguimos disfrutando del dulce Jesús y de poder seguir escuchando Su voz.”
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