Bootstrap
JC

Jesus es el Rey

John 19:1-16
Joel Coyoc May, 12 2021 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc May, 12 2021
Estudio del Evangelio de Juan

El sermón titulado "Jesús es el Rey" por Joel Coyoc se centra en la realeza de Jesucristo, analizando su declaración ante Pilato en Juan 19:1-16. El predicador presenta cuatro puntos clave que demuestran que el reino de Jesús no es de este mundo, enfatizando que su autoridad es divina y no humana. A lo largo de su exposición, Coyoc utiliza las Escrituras, especialmente de Juan y otras referencias (como Isaías), para ilustrar que Jesús nació para ser Rey pero vino a dar testimonio de la verdad y a establecer un reino caracterizado por la paz, no por el conflicto político. Este mensaje es doctrinalmente significativo para los creyentes, pues reitera la necesidad de reconocer a Cristo como el verdadero soberano y promueve la paz dentro del pueblo de Dios, instando a los cristianos a proclamar el evangelio en lugar de involucrarse en luchas políticas.

Key Quotes

“Jesús le respondió, '¿dices tú esto por ti mismo o te lo han dicho otros de mí?'”

“Mi reino no es de este mundo.”

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.”

“El reino de Cristo no es de este mundo, no es un reino donde se está haciendo la guerra, no es un reino donde se toman armas humanas.”

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Vamos a abrir nuestras Biblias
en el capítulo dieciocho del Evangelio de San Juan. San Juan capítulo dieciocho.
Le vamos a dar lectura del versículo treinta y tres hasta el versículo dieciséis
del capítulo diecinueve. La palabra de Dios dice, entonces
Pilato volvió a entrar en el pretorio y llamó a Jesús y le
dijo, ¿eres tú el rey de los judíos? Jesús le respondió, ¿dices
tú esto por ti mismo o te lo han dicho otros de mí? Pilato
le respondió, ¿soy yo acaso judío? Tu nación y los principales sacerdotes
te han entregado a mí, ¿qué has hecho? Respondió Jesús, Mi reino
no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo,
mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los
judíos. Pero mi reino no es de aquí. Le dijo entonces Pilato,
¿luego eres tu rey? Respondió Jesús, ¿tú dices que
yo soy rey? Yo para esto he nacido y para
esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo
aquel que es de la verdad Oye, mi voz. Le dijo Pilato, ¿qué
es la verdad? Y cuando hubo dicho esto, salió
otra vez a los judíos y les dijo, yo no hallo en él ningún delito,
mas vosotros tenéis la costumbre de que os suelte uno en la pascua. ¿Queréis, pues, que os suelte
al rey de los judíos? Entonces todos dieron voces de
nuevo, diciendo, no a este, sino a Barrabás. Y Barrabás era ladrón. Así que entonces tomó Pilato
a Jesús y le azotó y los soldados entretejeron una corona de espinas
y la pusieron sobre su cabeza y le vistieron con un manto de
púrpura y le decían, salve, rey de los judíos, y le daban de
bofetadas. Entonces Pilato salió otra vez
y les dijo, mirad, os lo traigo fuera para que entendáis que
ningún delito hayo en él. Y salió Jesús llevando la corona
de espinas y el manto de púrpura y Pilato les dijo, he aquí el
hombre. Cuando le vieron los principales
sacerdotes y los alguaciles, dieron voces diciendo, crucifícale,
crucifícale. Pilato les dijo, tomadle vosotros
y crucificadle, porque yo no hallo delito en él. Los judíos
le respondieron, nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley
debe morir, porque se hizo a sí mismo hijo de Dios. Cuando Pilato
oyó decir esto, tuvo más miedo y entró otra vez en el pretorio
y dijo a Jesús, ¿de dónde eres tú? Mas Jesús no le dio respuesta. Entonces le dijo Pilato, ¿a mí
no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad
para crucificarte y que tengo autoridad para soltarte? Respondió
Jesús, ninguna autoridad tendrías contra mí si no te fuese dada
de arriba. Por tanto, el que a ti me ha
entregado, mayor pecado tiene. Desde entonces procuraba a Pilato
soltarle, pero los judíos daban voces diciendo, sea este sueltas,
no eres amigo de César. Todo el que se hace rey a César
se opone. Entonces Pilato, oyendo esto,
llevó fuera a Jesús y se sentó en el tribunal en el lugar llamado
El Enrosado y en hebreo, Gábata. Era la preparación de la Pascua,
como la hora sexta. Entonces dijo a los judíos, he
aquí vuestro rey. Pero ellos gritaron, fuera, fuera,
crucifícale. Pilato les dijo, a vuestro rey
he de crucificar. Respondieron los principales
sacerdotes, no tenemos más rey que César. Así que entonces lo
entregaron a ellos para que fuese crucificado. Tomaron pues a Jesús
y le llevaron. Vamos a meditar estos versículos. Y nuestro tema esta tarde es
Jesús es rey. Jesús es rey. Cuando nosotros
vamos observando el pasaje que hemos estado estudiando, nos
vamos a dar cuenta de que hay un tema recurrente constantemente
en Pilato. Pilato daba vueltas siempre sobre
un tema, y el tema de Pilato es Jesús es rey, en forma de
pregunta, pero estaba allí una y otra vez, y otra vez, y otra
vez, y al final terminó poniendo un letrero en la cruz que puso
Jesús Nazareno, rey de los judíos, y los el sumo sacerdote, los
religiosos le reclamaron y le dijeron no pongas eso sino pon
él dijo que es rey de los judíos y él se negó a cambiar ese título
porque él dijo lo que he escrito he escrito para algo no tan relevante
fue valiente pero había una fijación con respecto a que Jesús es rey
y una de las declaraciones que
se escucha mucho en las iglesias, en algunos círculos, y es correcto,
es Jesús es señor, que es una exclamación similar a Jesús es
rey. Y cuando se dice Jesús es señor
o Jesús es rey, decimos amén. Y cantamos himnos que hablan
de Jesús como rey, y no sé si sea la mayor cantidad de himnos,
pero hay bastantes. Por ejemplo, ahorita cantamos
dos. Si Dios quiere, vamos a terminar el culto cantando uno más, que
es Jesús es mi rey soberano. Pero hay otros himnos como a
Cristo coronado. Hay otros himnos que hablan de
la exaltación del Señor Jesucristo. Muchos, muchos himnos que hablan
acerca de que Jesús es rey. Cuando pensamos en la cultura
popular, en la gente, por ejemplo, estaba recordando que en la ciudad
de Mérida, hay una iglesia famosa en pacatún que se llama cristo
rey y la gente suele hablar acerca de algo parecido a lo que pilato
estaba haciendo y en verdad es totalmente cierto jesús es rey
definitivamente él es rey él tiene todo el derecho si usted
recuerda cuando el señor jesucristo nació cuando el señor jesucristo
nació una de las cosas que hizo herodes fue que los magos le dijeron que habían
venido a ver al rey que había nacido y le explicaron lo que
ellos sabían de la escritura y resulta que Herodes era alguien
que legalmente no tenía derecho al trono. Y si usted recuerda,
algo que hizo Herodes fue que mandó a matar a todos los niños
menores de un año, porque si Se seguían las genealogías del
Señor Jesucristo, tanto de la línea de María como de la línea
de José. Ambos llegaban a la casa de David. Él es hijo de David. Legalmente
es el heredero del trono. Y pues Herodes no tenía absolutamente
nada que hacer. Y por eso es que él intentó matar
al Señor Jesucristo. Pero la providencia, la profecía,
el plan designado por Dios, en verdad que él es uno con el Padre.
Y aunque él en ese momento había tomado forma humana y era un
bebé, él estaba en control absoluto de la situación. Y pues, fueron
instruidos José de huir a Egipto. Y se va cumpliendo su soberanía
como rey. Porque se cumple de Egipto, llamé
a mi hijo. Porque él volvió otra vez de
Egipto. Él es rey, definitivamente él
es rey. Jesús es rey. Cuando nosotros
empezamos a mirar nuestro pasaje, vamos a mirar cuatro asuntos
de importancia acerca de que Jesús es Rey. Lo primero que
vamos a encontrar es, número uno es que Jesús es Rey, y eso
tiene algunas implicaciones, el hecho de que Jesús es Rey,
en especial las implicaciones que el Señor habla con Pilato. Hay algún momento en que dice
Juan, inspirado por el Espíritu, que Jesús no le respondió una
determinada pregunta. Pero mirando todo el pasaje,
al final, aunque hubo preguntas directas que Jesús no le respondió,
Pilato no quedó sin respuesta a ninguna de sus preguntas. Y
Jesús, cuando le pregunta, Jesús le responde primero a él con
una pregunta, cuando le dice, eres tú el rey de los judíos,
y Jesús le dice, esto lo dices por ti mismo, o te lo dijo algún
otro. Y vamos a mirar qué de importancia
hay en lo que Jesús le dijo a Pilato, que es importante para nosotros.
Después vamos a mirar algunos ejemplos de otras personas que
también dijeron que Jesús era rey. después vamos a mirar que el
pasaje nos habla de que Jesús es rey y su reino no es de este
mundo, vamos a mirar cuál es la marca de su reino y vamos a mirar también en el pasaje
que Jesús es rey y él mismo dice que él nació para eso, pero él
dice qué es lo que él vino a hacer en su primera venida, vino nació
para ser rey pero en su primera venida él vino para dar testimonio
de la verdad y por último vamos a terminar viendo Jesús es rey
y respondemos en adoración amén gloria a Dios que él es rey y
que él es el soberano de los reyes de la tierra esas cosas
Jesús le respondió a Pilato y en suma quedaron respondidas todas
sus preguntas. El Señor respondió a todas sus
preguntas. Y cuando pensamos en el primer
asunto, dice el Señor Jesús en el versículo 34, dices tú esto
por ti mismo, dices esto tú por ti mismo. Y podemos entender
que el Señor Jesucristo está preguntando a Pilato, ¿esto que
estás diciendo es una convicción de tu corazón? O por lo menos,
si no es una convicción en tu corazón porque lo estás haciendo
a modo de pregunta, ¿es una inquietud que ha nacido en tu corazón? Cuando nosotros vamos recorriendo
la Escritura, y no vamos a ir a otros lugares, pero porque
es suficiente en el mismo Evangelio de Juan, en el versículo 41 del
capítulo 1 nos encontramos con Andrés. Y Andrés dice la Escritura
que halló a su hermano Simón, dice el versículo 41 del capítulo
1, éste halló primero a su hermano Simón y le dijo, hemos hallado
al Mesías, que traducido es el Cristo. Y si bien allí no se
menciona la palabra rey, está implícito. El Cristo, el Mesías,
el ungido de Dios. Y era la manera en que se elegía
un rey. Si usted recuerda, cuando fue
elegido Saúl, fue ungido con aceite. Era el ungido de Dios
y estaba implícito. Y Andrés estaba mirando que había
hallado al Cristo, al Mesías. Felipe, Felipe halló a Natanael. Y ¿qué es lo que le dice a Natanael
en el versículo 45? Felipe halló a Natanael y le
dijo, hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley,
así como los profetas, a Jesús, el hijo de José de Nazaret. Y
había una cierta implicación también en cuanto a quién era
el Señor Jesucristo. Ahora, Natanael, cuando el Señor
le habla Y lo maravilla con su gloriosa omnisciencia y omnipresencia. La respuesta de Natanael es,
dice, versículo 49 del capítulo 1, respondió Natanael y le dijo,
Rabí, tú eres el hijo de Dios. Y él dijo, tú eres el rey de
Israel. Tú eres el rey de Israel. Si
nos vamos al capítulo cuatro, versículo cuarenta y dos, antes
ya está el testimonio de la mujer samaritana que le dijo que sabemos
que va a venir el Cristo, pero en el versículo cuarenta y dos
dice, y decían a la mujer, ya no creemos solamente por tu dicho,
porque nosotros mismos hemos oído y sabemos que verdaderamente
este es el Salvador del mundo, el Cristo, que es la forma griega
de la palabra ungido, o Mesías. que estaba implícito el hecho
de que él era el rey, era el salvador del mundo. Y a estas
personas, alguien más se los había dicho. Y ese alguien más
era el mismo Señor Jesucristo. Se los había dicho o les había
mostrado su carácter y ellos habían visto. Era una convicción
en su corazón. Y uno de los más relevantes,
en el versículo 68 y 69, de Juan, le respondió Simón Pedro,
señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna
y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el hijo
del Dios viviente. Nosotros sabemos por el evangelio
de de Mateo que pues alguien más se lo dijo a Pedro, pero
no fueron los religiosos, fue el padre, el padre del señor
Jesucristo, misericordiosamente, La pregunta es, ¿es una convicción
de tu corazón, o por lo menos es una inquietud que está surgiendo
de tu corazón? ¿O te lo ha dicho algún otro? Jesús
le respondió, dices esto tú por ti mismo, ¿o te lo ha dicho algún
otro? En la segunda parte del versículo 34, dice pues el Señor,
¿te lo ha dicho algún otro? este asunto es bien importante,
el conocimiento que nosotros tenemos de Dios, el afirmar verdades
acerca de Dios, el Señor está haciendo una pregunta que debe
ser una pregunta que nosotros hemos de escuchar con atención
y mirar y pedirle al Señor, Señor, Señor, concédeme, concédeme el
poder ver al Señor Jesucristo, concédeme el poder ver la revelación
de su gloria, el poder verle a él como el rey, el poder tenerlo
como una inquietud de mi corazón y clamar para que tú te rebeles
a mí y pueda verte y no sea algo que estoy repitiendo porque se
ha repetido tantas veces. la gente, les decía yo, por ejemplo,
en Mérida, pues, mucha gente habla de Cristo Rey y, de hecho,
es una de las iglesias que hasta antes de la pandemia, la gente
venía de otros lugares, estaba buscando e implícitamente el
ir allá están afirmando que Cristo es Rey, pero la pregunta es,
¿te lo ha dicho simplemente algún otro? ¿Lo has aprendido? ¿Dónde
lo has aprendido? Y esto nos lleva a Isaías 29,
13 al 15, donde el Señor dice así, dice pues el Señor, porque
este pueblo se acerca a mí con su boca y con sus labios me honran,
pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más
que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado, es
algo que han escuchado de otros. dice, por tanto, he aquí que
nuevamente excitaré yo la admiración de este pueblo con un prodigio
grande y espantoso porque perecerá la sabiduría de sus sabios y
se desmenecerá la inteligencia de los entendidos. Hay de los
que se esconden de Jehová encumbriendo el consejo y sus obras están
en tinieblas y dicen, ¿quién nos ve y quién nos conoce? Y
justamente hay una relación, por ejemplo, con cuando este
Natanael es todo lo contrario. La obra del Señor lo llevó a
él a mirar, tú todo lo sabes de mí. Y él exclamó y dijo, tú
eres, Rabí, tú eres. tú eres el hijo de Dios, tú eres
el rey de Israel. Encontraste el que lo ha aprendido
porque lo ha escuchado de alguien más. Y el Señor está confrontando
aquí a Pilato y diciéndole, ¿tú lo estás diciendo por ti mismo?
¿Es una convicción en tu corazón? ¿O por lo menos es una inquietud
en tu corazón? ¿O simplemente estás repitiendo
algo que alguien más ha dicho? Y nuestro ruego debe ser que Dios
nos quiera revelar como a Pedro. que Dios quiera enseñarnos, que
el conocimiento y el poder decir cuando decimos Cristo es Señor
y decimos amén, puede ser algo de lo cual el Señor Jesucristo
pueda decir de nosotros, bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, bienaventurada
eres Iglesia Emanuel, porque esto no te lo reveló carne ni
sangre, porque esto no lo escuchaste simplemente de hombres, sino
te lo reveló mi padre que está en los cielos y que Dios quiera
en su misericordia ser de nosotros como hizo con Pedro y que no
suceda como Pilato. Dice, bueno el pasaje dice bienaventurado
eres Simón hijo de Jonás porque no te lo reveló carne mi sangre
sino mi padre que está en los cielos. En segundo lugar dice
Jesús es rey y eso implica lo que dice el versículo 36. Jesús
es rey, pero su reino no es de este mundo. Dice el versículo
36, respondió Jesús, mi reino no es de este mundo. Mi reino
no es de este mundo. Y aquí es bien importante que
nosotros podamos recordar constantemente, nosotros, si estamos en Cristo,
somos súbditos del gran rey. Si estamos en Cristo, debemos
vivir con los pies bien puestos en la tierra, pero debemos vivir
con la mirada, como dice el pasaje en Colosenses. Si pues habéis
resucitado con Cristo, poned la mira en las cosas de arriba
donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Él es rey de
los verdaderos judíos. El verdadero judío no es el que
lo es exteriormente, sino el que lo es porque ha sido circuncidado
por el mismo Señor en su corazón. El verdadero judío es el que
es hijo de Abraham por la fe. muchas cosas que están sucediendo
en el Medio Oriente que asustan a mucha gente. No tienen nada
que ver con el verdadero Israel. Se están matando. y qué triste
que se estén matando. Pero el verdadero Israel, los
verdaderos descendientes de Abraham, son aquellos que han sido traídos
al Señor Jesucristo, son aquellos que han sido circuncidados en
su corazón. Y tenemos que tener claro algo, esta declaración,
el reino del Señor Jesucristo no es de este mundo, no es de
este sistema que está gobernado por el príncipe de la potestad
del aire. Esta es la razón por la cual dierran aquellos que
creen que el llamado es a una participación partidaria política,
el llamado es a hacer lo que Cristo que no dijo claramente,
mi reino no es de este mundo, nos mandó a hacer y lo que nos
ha mandado a hacer es hacer rogativas oraciones por los reyes y por
los que están en eminencia para que vivamos quieta y reposadamente
con toda piedad y honestidad. Ese es el llamado. El reino no
es de este mundo. No tenemos que estar obrando
de la manera en que obra los reinos de este mundo. Los reinos
de este mundo se enseñorean. Los reinos de este mundo viven
de mentiras. nos encanta como seres humanos
caídos. Damos gracias a Dios que nos
ha abierto los ojos, nos ha capacitado para poder escuchar verdad, pero
sin Cristo nos encanta la mentira. Por eso los mentirosos tienen
tanto éxito y por eso los políticos son exitosos, aunque mentirosos,
porque la gente ama más la mentira por su naturaleza caída. pero
el reino de Cristo no es de este mundo, mi reino no es de este
mundo, no nos equivoquemos al pensar que tenemos que actuar
de manera similar, no es llamado de los hijos de Dios a lo que
personas están haciendo de hacer partidos políticos y meterlos
para recibir dinero del sistema de este mundo. Recuerde que después
de una victoria Abraham en una lucha cuando libertó a Lot y
un rey le quería dar, pues le quería dar bienes materiales.
Y Abraham le dijo, no voy a tomar de ti nada, ni siquiera la correa
de un zapato para que no digas, yo te enriquecí. Y no tenemos
como iglesia de Dios que pensar que nuestro papel aquí es hacer
algo con la política o recibir dinero que no es la manera. La manera es a la manera de Cristo. Hacer lo que Cristo nos ha mandado
en su palabra. Y su palabra claramente dice
algo, mi reino no es de este mundo. Y porque su reino no es
de este mundo, si somos sus súbditos, entonces, por eso la Escritura
dice que somos extranjeros y peregrinos. Por eso la Escritura dice, nuestra
ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al
Salvador Jesucristo. Somos extranjeros en esta tierra.
Y nuestro llamado como extranjeros es como aquellos que estuvieron
exiliados en Babilonia. Y si les pedía, no eran babilonios. Daniel no se adaptó a las costumbres
de los babilonios, ni quiso comer la comida ofrecida, actuaba de
una manera distinta porque él era extranjero en esa tierra,
pero él oraba por la paz de la ciudad donde estaba. Y eso es
lo que somos llamados a hacer, a vivir nuestra participación
política, es doblar nuestras rodillas y clamar al Señor por
los reyes y por los que están en eminencia, para que vivamos
quieta y reposadamente con toda piedad y honestidad. El reino
del Señor Jesús no es de este mundo. ¿Cuál es la marca de su
reino? Dice el Señor Jesucristo ahí
en el versículo 36, mi reino no es de este mundo. Y dice,
si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para
que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi reino no es de
aquí. Y el Señor Jesús aquí está diciendo,
número uno, mi reino no es de este mundo. Mi reino tiene una
marca muy clara. Y la marca clara de mi reino
es la paz. El reino del Señor Jesucristo
es un reinado de paz. Esa es la marca distintiva. El
Señor Jesucristo en la profecía cuando es llamado, cuando es
presentado, se llamará a su nombre admirable, consejero, Dios fuerte,
Padre eterno, y uno de sus títulos es príncipe de paz. La marca
de su reino es un reino de paz. Él mismo es nuestra paz, porque
él es nuestra paz que de ambos pueblos hizo uno derribando la
pared intermedia de separación. Ya no hay más. que alguien porque
es descendiente de alguien como Abraham y lo puede comprobar
genéticamente, no existe más esas cosas, no existe más el
que el judío hable del gentil como un perro, los verdaderos
judíos Son los que están en Cristo. Son aquellos que son súbditos
del Príncipe de Paz. Esos son los verdaderos judíos.
Y no existe más separación porque Él es nuestra paz y ha derribado
la pared intermedia de separación entre ambos pueblos e hizo un
solo pueblo. pero también hizo la paz mediante
la sangre de su cruz y por eso podemos tener paz con Dios. Justificados
pues por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo y para los impíos no hay paz sino son como la onda
del mar que es llevada de una parte a otra y no hay paz para
los impíos, dice mi Dios. Pero aquellos que están en Cristo
pueden venir y disfrutar de paz. Primeramente, paz con Dios. Si no hay paz con Dios, no puede
haber ninguna otra clase de paz. Y en verdad, no hay paz con Dios
si no es por el Señor Jesucristo. Nacemos enemigos de Dios. Nacemos
en guerra con Dios. Nacemos odiando a Dios. Se puede
ver en cómo esta gente gritaba y decía, fuera con él, crucifícale. Y esa es la prueba del aborrecimiento,
del odio que hay contra Dios. Y lo peor es, hay algo que es
totalmente claro. Pilato estuvo insistiendo en
ello. No hay ni un delito en él, es inocente, pero la profecía
dice, sin causa me aborrecieron. No hay ninguna causa para aborrecer
a Dios. a la bata que va porque él es
bueno para siempre su misericordia pero aborrecemos al señor la
gente habla en contra de dios hablan de un dios sanguinario
un dios que ha matado personas y tonterías dice la gente pero
si hay alguien que en verdad es bueno es Dios y la gente habla
cosas bonitas de hombres que detrás de una fachada creen que
hay que disminuir la población, detrás de una fachada han manejado
siempre ideas para matar personas porque según ellos somos muchos
miles de personas y la gente los llama filántropos. Dios es
odiado por el hombre y el hombre está en guerra con Dios, nace
enemistado con Dios, Pero hay una manera de poder
estar en paz con Dios y es Cristo es el príncipe de paz y él vino
a hacer nuestra paz mediante la sangre de su cruz. No hay
ninguna otra manera a través de la cual podemos estar en paz
con Dios, si no es a través de nuestro Señor Jesucristo. Justificados,
pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo. Su reino, la marca de su reino,
no es un reino donde se está haciendo la guerra, no es un
reino donde se toman armas humanas, estrategias humanas, sino es
un reino de paz. Esa es la marca de su reino.
Y después de la paz con Dios, podemos disfrutar de paz de Dios.
hermanos estamos en paz con Dios disfrutemos de paz de Dios por
nada estéis afanosos si no sean conocidas vuestras peticiones
delante de Dios en toda oración y ruego y la paz de Dios que
sobrepasa todo entendimiento guardará vuestros corazones y
vuestros pensamientos en Cristo Jesús Señor nuestro todo aquello
por lo que dejemos de orar va a hacer carga de ansiedad en
nuestra vida y nos va a robar la paz dice una canción Una canción
que dice, días hay en que triste estoy porque no hay provisión.
Y tratando de ganar con mi saber, vencido estoy. Mas en Cristo,
por su gran poder, victoria tengo aquí. La ansiedad nos roba la
paz. El pecado no confesado nos roba
la paz. Pero el Señor dice, por nada
estéis afanosos. Cristo es príncipe de paz. clamemos
al señor para que esa paz del señor que él dijo a los suyos
él dice mi pasos doy mi pasos dejo yo no os la doy como el
mundo la da el mundo tiene paz cuando no cae ni un cohete tiene
paz cuando no se devalúa la moneda tiene paz cuando no hay pandemia
el mundo tiene paz Cuando todo está bien, el mundo tiene paz.
Pero para el creyente, la paz no es la ausencia de conflictos,
sino es la seguridad de la presencia del Señor. Es la seguridad de
estar con aquel que ha dicho, estoy contigo todos los días
hasta el fin del mundo. Aquel que ha dicho, cuando pases
por las aguas, no te anegarás. Y si en el fuego, pues la llama
no arderá en ti. Eso es paz, la seguridad de su
bendita presencia. Su reino es un reino de paz.
Y aquellos, recuerde que por eso también dice la Biblia, bienaventurados los pacificadores.
porque ellos serán llamados hijos de Dios. Si hay algo que identifica
a alguien que está en Cristo, si algo identifica a alguien
que es del pueblo de Dios, a alguien que es súbdito del príncipe de
paz, es que es un pacificador. Bienaventurados los pacificadores,
porque ellos serán llamados hijos de Dios. Mas a todos los que
le recibieron, a los que creen en su nombre, le dio potestad
de ser qué? hijos de Dios. Un hijo de Dios es un pacificador
porque es un súbdito del príncipe de paz y por eso se nos ha encomendado
un ministerio. La manera del ministerio no es
meternos a hacer política partidaria. La obra del ministerio de reconciliación
es la proclamación del evangelio. Dice 2 Corintios 5, 18, 19, y
todo esto proviene de Dios quien nos reconcilió consigo mismo
por Cristo. y nos dio el ministerio de la
reconciliación, que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo
al mundo, no tomándoles en cuenta los hombres sus pecados, y nos
encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. hermanos,
seamos, clamemos al señor para que la marca de su reino esté
en nuestro corazón, que seamos pacificadores, hacedores de la
paz, porque es una contradicción que seamos guerreros, y se nos
predicó, se nos encomendó un ministerio de reconciliación.
La cosa importante es esta, ninguna persona ha pecado contra mí,
ninguna persona ha pecado contra mí, tanto como yo he pecado contra
Dios. Ninguna persona ha pecado contra
mí y contra ninguno de nosotros más de lo que cada uno de nosotros
ha pecado contra Dios. Y si Dios nos ha perdonado así,
perdonémonos unos a otros. Bienaventurados los pacificadores,
porque ellos serán llamados hijos de Dios. Su reino, la marca de
su reino es un reino de paz. En tercer lugar, dice Jesús en
el versículo 37, bueno, Pilato insistiendo ahí de si él es rey,
y el Señor en el versículo 37 dice, le dijo a Pilato luego,
¿eres tu rey? Respondió Jesús, tú dices que
yo soy rey, tú dices que yo soy rey. Y Jesús dice, yo para esto
he nacido. y hay una I, o sea, él está haciendo
una separación entre dos cosas. Primero está diciendo, ya que
estás insistiendo en que soy rey, te voy a decir algo, para
esto he nacido, por eso es que soy del linaje de Abraham, por
eso es que soy el hijo de David, la raíz de Isaí, la estrella
resplandeciente de la mañana, soy el cumplimiento de las profecías,
soy el rey de Israel, del verdadero Israel, y su reino no tendrá
límite, Y el Señor está diciendo aquí, para esto es que he nacido. No había vuelta de hoja. Y el
Señor lo estaba sosteniendo. Y el Señor sostuvo eso hasta
la muerte, no se retractó, porque a Él no lo condenaron por algo
que hizo. Preguntó algunas veces Pilato
qué había hecho. Ni él dijo que había hecho y no hacía falta
decir. Él sabemos lo que hizo. Hizo siempre el bien. Hizo siempre
la voluntad de Dios. Vivió siempre en santidad. Eso
es lo que él hizo. Y cuando a sus acusadores le
preguntaron cuál era la acusación que traía, jamás presentaron
acusación. Evadieron la pregunta y después
dijeron, según nuestra ley, debe morir porque se hizo a sí mismo
hijo de Dios. Y entonces Pilato tuvo más miedo
del que ya tenía. Si bien era arrogante y había
cierto orgullo y había cierto sarcasmo en algunos momentos,
en verdad tenía miedo. Y el Señor le dice, para esto
he nacido, yo he nacido para esto. ¿Cuál era el problema? los mismos
judíos le habían dicho si tú eres el cristo dínoslo nos tienes
turbada el alma o sea nos quitas la paz le decían al príncipe
de paz que les quitaba la paz y no es que cristo les quitaba
la paz no hay paz para los impíos no hay paz para los impíos ¿Qué
es lo que ellos querían que les diga abiertamente? Ellos hubieran
estado felices que el Señor Jesucristo hubiera hecho algunos milagros
dejando como una estatua de piedra a Pilato y entonces petrificando
a todos los soldados romanos y largándolos fuera y que él
se hubiera sentado en el trono de David y entonces ellos hubieran
seguido con su negocio en el templo. Entonces eso era lo que
ellos esperaban. Eso hubiera sido felicidad. Pero
Jesús dijo, para esto he nacido. Para esto he nacido, pero he
nacido para establecer mi reino, no con los descendientes físicos
de Abraham, sino con el verdadero Israel, con aquellos que son
de la fe de Abraham, Abraham que le creyó a Dios y le fue
contado por justicia. Ese era el gran problema. Jesús vino, nació para eso. Él es por derecho rey. Sus genealogías
trazan y él legalmente es el heredero del trono de David.
Sin embargo, el Señor dice, y para esto he venido al mundo,
para dar testimonio de la verdad. Y en su primera venida, el Señor
no vino precisamente para establecer el reino. Y el Señor no está
para complacer a la gente y hacer las cosas como la gente quiere.
El Señor viene y hace su voluntad en el cielo y en la tierra. Y
su voluntad era venir y dar testimonio de la verdad. Y Él estaba dando
testimonio de la verdad. Pablo le escribe a Timoteo hablando
de Jesús y la buena profesión que hizo delante de Poncio Pilato.
Y ahí estaba el Señor Jesucristo dando testimonio de la verdad.
¿Y cuál es la verdad? Ahí estaba escenificándose, ahí
se estaba mostrando el testimonio de la verdad. Y la verdad que
se estaba afirmando es que Cristo es el Hijo de Dios, el eterno
Hijo de Dios que cumplió toda la profecía. La verdad es que
él es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. La
verdad que se estaba afirmando es que el hombre es aborrecedor
de Dios, que el hombre odia a Dios, que sin causa aborrece a Dios. Y estaba gritando, crucifícale.
Esa es la verdad. La verdad acerca del hombre es
que ama más la mentira que la luz. Es interesante que ahí se
estaba actuando toda la verdad acerca de la raza humana. Y ahí
estaba la verdad de que dijeron fuera con este, danos a Barrabás
y Barrabás significa el hijo del padre y es interesante que
esa es la característica del hombre, ahí se estaba haciendo
una primera manifestación de lo que son los anticristos y
es el hombre endurecido en su corazón, aborrecedor de Dios,
aborrece al verdadero Hijo de Dios, al que, como dice la profecía,
como cordero fue llevado al matadero, enmudeció y no abrió su boca.
Y ellos piden un falso hijo del Padre. Prefieren a un falso hijo
del Padre, a un hijo del Padre que era violento y asesino. Y
así es la raza humana, aborrecedor de Dios. ¿Por qué prosperan tantas
las herejías y grandes iglesias que se hacen en base a mentiras?
Porque se prefiere un falso Cristo, un falso Hijo de Dios, un falso
Hijo del Padre, un Hijo del Padre violento y ladrón. Y la gente
le lleva sus dineros a esos ladrones, violentos y ladrones. y se estaba
dando el testimonio de la verdad. Esa es la verdad del ser humano,
depravado, caído, aborrecedor de Dios, lleno de ceguera espiritual,
arrogante, orgulloso, plantándose como el juez y condenando al
mismo Hijo de Dios, torciendo la escritura para su propia perdición,
incapaz de hacer por sí mismo algo bueno. esa es la verdad
y el señor estaba dando testimonio de la verdad y él vino para dar
testimonio de la verdad su palabra es la verdad el mismo es la palabra
viviente de dios y él vino en su primera venida para dar testimonio
de la verdad y ese es las armas que hemos de utilizar. Así como
él dio una buena profesión delante de Poncio Pilato, aquellos que
somos sus súbditos, somos llamados a hacer una cosa, a proclamar
el evangelio. El papel de la iglesia y de los
creyentes no es inmiscuirse en política partidista, es proclamar
el evangelio. Pierden su tiempo los que creen
que van a hacer lo que Dios quiere en este mundo haciendo un partido
que se llame demócrata cristiano o como quieran ponerle. El llamado
es a dar una buena profesión de la verdad, a dar testimonio
de la verdad, a dar testimonio del Señor Jesucristo, a dar testimonio
de quién soy en verdad y quién es Cristo y qué es lo que Cristo
ha hecho por mí. Eso es lo que Cristo vino a hacer
en su primera venida. Y en cuarto lugar, Jesús es rey,
y no sólo es rey de los judíos. Dice versículo 11 del capítulo
19, porque Pilato estaba apurado preguntando de dónde era. Y Jesús
ya le había dicho que su reino no es de aquí. Ya esa pregunta
estaba contestada, pero él no estaba prestando atención, y
que Dios nos guarde de escuchar a Jesús y no prestar atención.
Y Jesús termina de confirmar, Él dice, Ninguna autoridad tendrías
sobre mí, si no te fuese dada de arriba. Por tanto, el que
a ti me ha entregado, mayor pecado tiene. ¿De dónde es? De arriba. Su reino no es de este mundo.
Él es Él es no solo rey de los judíos. Él estaba empeñado en
hablar de los judíos y hubo momentos de desprecio donde él le decía
así, presentándolo con una corona de espinas y todo, lastimado,
y pues burlando a mismo Jesús, aunque con miedo, y burlando
a los judíos porque los despreciaba, y diciéndoles, mira, qué rey
tienen. Pero Jesús le dijo algo que le
dijo, no solo soy rey de los judíos, Soy el soberano de los
reyes de la tierra. César te puso aquí, pero yo puse
a César en Roma. Y César te dio una autoridad,
pero no César te dio esa autoridad porque yo le di esa autoridad.
Porque dice el libro de Daniel que él es el que quita y pone
reyes. Dice la Biblia que las naciones delante de él son como
la gota del agua que cae del cubo y como el menudo polvo de
la balanza. Naciones arrogantes que siempre
se han empeñado en estar contra el Señor y contra la verdad.
Pero el Señor se reirá de ellos. El Señor se reirá de ellos. Y
el Señor le dice, yo soy el soberano de los reyes de la tierra. Y
amigo, hermano que me estás escuchando, que Dios nos ayude a poder pensar
muy seriamente en el asunto de la verdad. Hoy está de moda hablar
de que no existe tal cosa como la verdad, que la verdad es relativa. Hay ciertas cosas que no son
fundamentales, donde tenemos cierto grado de libertad, pero
sí existe tal cosa como la verdad. Y decir que no existe una verdad
absoluta es menospreciar, es insultar al Señor Jesucristo,
porque Él mismo vino a este mundo con el propósito de dar testimonio
de algo que existe aunque no te guste. La verdad absoluta
existe. Dios es Dios de verdad. Él es
el Dios único vivo y verdadero. No es que todas las religiones
tienen algo de verdad. No, sólo existe la verdad, y
la verdad es Cristo Jesús. Y si no es, no es que es algo
de verdad, o es la verdad, o no es la verdad. Si tiene 99.9%
de verdad, es mentira. Cristo vino a dar testimonio
de la verdad. Y si dices que no existe tal
cosa y que lo que estoy diciendo es mi verdad, estás equivocado.
Y un día te vas a convencer en el infierno y el Señor te va
a herir con la espada de su boca que es la verdad. Estás muy equivocado. Existe verdad absoluta. Jesucristo
es el camino. Él es la verdad y Él es la vida.
Lo que dice el Señor acerca del hombre, eso es la verdad. La
verdad es que Dios creó varón y mujer. Cualquier otra cosa
distinta a eso es mentira. La verdad es que el hombre es
malo por naturaleza. No simplemente malo, es corrupto
en su totalidad. Es depravado. Esa es la verdad. Cualquiera que se la pase diciendo
que el hombre o que el pueblo es bueno, es un mentiroso. Porque
Jesús dijo que no es así. Todos los designios del corazón
del hombre, dice la Palabra de Dios, es de continuo solamente
el mal. El hombre es incapaz de hacer algo por su salvación.
El hombre no busca a Dios, es aborcedor de Dios. Y esa es la
verdad. Cualquiera que diga algo contrario
a eso, es un mentiroso. No todos los caminos llevan al
cielo. No todas las religiones tienen
algo de bueno. Solo existen dos clases de religión,
una de obras y la otra de gracia. Y gracia es donde Cristo ha hecho
todo para la salvación de un pecador. es el soberano de los
reyes de la tierra. Y como tal, no te atrevas a decir
que no existe tal cosa como la verdad absoluta, porque estás
insultando al soberano de los reyes de la tierra. Y si no te
arrepientes, si Dios no te concede que te arrepientas y escapes
de los lazos del diablo en que estás cautivo, lo vas a lamentar,
porque el Señor va a ejecutar venganza. Él vino en su primera
venida a dar testimonio de la verdad, pero en su segunda venida
Él viene como el rey de reyes y señor de señores. Y toda lengua
va a confesar que Él es el Señor. Toda rodilla se va a doblar.
Todos los soberbios se van a doblar. Anás y Caifás se van a arrodillar. Pilato no se va a burlar más
otra vez. Pilato va a tener que arrodillarse ahí. Quisiera terminar
leyendo un pasaje que está en Apocalipsis 19. Versículo 11, dice, entonces
vi el cielo abierto y aquí un caballo blanco, y el que lo montaba
se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego,
y había en su cabeza muchas diademas, y tenía un nombre escrito que
ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida
en sangre, y su nombre es el Verbo de Dios. Y los ejércitos
celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le
seguían en caballos blancos. Y de su boca sale una espada
aguda para herir con ella las naciones. Él las regirá con vara
de hierro. Él pisa el lagar del vino del
furor de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo
tiene escrito este nombre, Rey de Reyes y Señor de Señores. rey de reyes y los va a herir
con la espada de su boca y la espada de su boca es la verdad,
es la palabra, la espada del espíritu es la palabra de Dios
y somos llamados a luchar no con armas carnales sino con la
palabra de Dios proclamando a Cristo que murió por nuestros pecados,
que fue sepultado y que resucitó al tercer día conforme a las
escrituras. Ese es nuestro llamado. Y un
día todos esos que niegan que hay algo como verdad absoluta,
el Señor va a ejecutar venganza sobre todos sus enemigos, sobre
todos sus enemigos. Ahí van a estar los judíos. Ahí
va a estar la nación que aborreció al Señor Jesucristo. Ahí va a
estar Pilato y Herodes y todos van a doblar sus rodillas y todos
van a ser heridos con la espada de su boca y no les va a quedar
ninguna ganas de reírse ni de seguir orgullosos diciendo Como
siguen diciendo muchos, orgullosos de que ellos mataron al Señor
Jesucristo, se les acabará todo orgullo. Nuestro Señor Jesucristo
es el Rey de reyes y Señor de señores. Ven al Señor Jesucristo. Clama al Señor Jesucristo que
pueda ser una convicción en tu corazón, no simplemente algo
que hemos escuchado, que en verdad Él es Rey de tu corazón. Él ha
inaugurado el reino y nosotros oramos, ven a tu rey. Oremos. Padre, te alabamos porque tú
eres bueno y porque eres el rey de reyes, eres el señor de los
señores. Padre, rogamos que tú nos lo
sigas enseñando, que no lo tengamos como un mandamiento recibido
de hombres, señor, sino una verdad que escarne nuestro corazón.
Señor, que podamos confiar en Ti, que eres nuestro Rey, completamente,
Señor, confiados en Tu obra, confiados en que viniste primero
en humillación, pero has sido exaltado hasta lo sumo, y tienes
un nombre que es sobre todo nombre. Señor, yo te ruego que infundas
tal valor en nuestro corazón, de que no temamos nunca poder
decir Cristo es Señor. Te rogamos Señor que sigas salvando
a tu pueblo por la predicación del Evangelio. Te rogamos Señor
que Nos ayudes a poder escuchar y ver el testimonio de la verdad
que tú has dado y podamos creer que tú eres la verdad absoluta,
que tú eres el camino, eres la verdad, eres la vida y nadie
viene al Padre si no es por ti. Te agradecemos en el nombre del
Señor Jesucristo. Amén.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

4
Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.