Bootstrap
JC

Confiar En Cristo

John 14:1-11
Joel Coyoc February, 10 2021 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc February, 10 2021
Estudio del Evangelio de Juan

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
hermanos vamos a abrir nuestra
biblia en el evangelio según san juan en su capítulo catorce evangelio según san juan capítulo
catorce la palabra de dios dice no se Creé también en mí. En la casa
de mi padre muchas moradas hay. Si así no fuera, yo os lo hubiera
dicho. Voy, pues, a preparar lugar para
vosotros. Y si me fuere y os preparara
el lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo. Para que donde
yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy y sabéis
el camino. Le dijo Tomás, Señor, no sabemos
a dónde vas, ¿cómo pues podemos saber el camino? Jesús le dijo,
yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre
sino por mí. Si me conocieseis, también a
mi Padre conoceríais. Y desde ahora le conocéis y le
habéis visto. Felipe le dijo, Señor, muéstranos
al Padre y nos basta. Jesús le dijo, tanto tiempo hace
que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe. El que
me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo pues dices tú, muéstranos
al Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre
y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo,
no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en
mí, Él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre,
y el Padre en mí. De otra manera, creedme por las
mismas obras. De cierto, de cierto os digo,
el que en mí cree, las obras que yo hago, Él las hará también,
y aún mayores hará, porque yo voy al Padre. Todo lo que pidierais
al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado
en el Hijo. Si algo pidierais en mi nombre,
yo lo haré. Si me amáis, guardad mis mandamientos. Yo rogaré al Padre, y os dará
otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre. El
Espíritu de Verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque
no le ve ni le conoce, pero vosotros le conocéis, porque mora con
vosotros y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos, vendré
a vosotros. Todavía un poco y el mundo no
me verá más, pero vosotros me veréis, porque yo vivo, vosotros
también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis
que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos
y los guarda, éste es el que me ama, y el que me ama será
amado por mi Padre, y yo le amaré y me manifestaré a él. Le dijo
Judas, no el Iscariote, Señor, ¿cómo es que te manifestarás
a nosotros y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo, El
que me ama, mi palabra guardará, y mi Padre le amará, y vendremos
a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis
palabras, y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre
que me envió. Os he dicho estas cosas estando
con vosotros. más el Consolador, el Espíritu
Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre. Él os enseñará
todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho. La
paz os dejo, mi paz os doy. Yo no os la doy como el mundo
la da. No se turbe vuestro corazón ni
tenga miedo. ¿Habéis oído que yo os he dicho
voy y vengo a vosotros? Si me amarais, os habríais regocijado,
porque he dicho que voy al Padre, porque el Padre mayor es que
yo. Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda
creáis. No hablaré ya mucho con vosotros,
porque viene el Príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí. Mas para que el mundo conozca
que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos,
vamos de aquí. Nuestro tema esta noche es confiar
en Cristo, confiar en Cristo. Hoy esta tarde llegamos y cuando
llegamos yo creo que ninguno de los que llegamos se puso a
revisar la silla antes de sentarse, tampoco se puso a pensar así
si es adecuada la resistencia de la silla, sencillamente llegamos
en un acto de confianza, nos sentamos lo más cómodo posible,
sin ninguna preocupación, sin ninguna angustia, sin nada que
nos tuviera en ansiedad con respecto a la silla. Y cuando empezamos a ver este pasaje,
el capítulo 14, empieza con la frase, no se turbe vuestro corazón,
y pensaba que muchas veces lo vemos como un mandato. Sin embargo, cuando pensamos
en el contexto de lo que ha estado sucediendo, el Señor ha estado
con sus discípulos enseñándoles la naturaleza de su reino, hablándoles
de que la hora había llegado para que pasase de este mundo
al Padre. Cuando empieza el capítulo trece,
Juan ha dicho, dice que había llegado la hora para que pasase
desde el mundo al padre y como había amado a los suyos, los
amó hasta el fin. Y empieza a hablar acerca de
la traición de Judas. Y hay cosas que van quedando
claras, hay cosas que no van quedando muy claras. Hay cosas
que de plano el Señor sabía que no las tenían claras. Él les
dijo a Pedro, por ejemplo, lo que yo hago ahora no lo entiendes,
pero lo vas a comprender después. Y no estaba del todo suficiente
claridad, pero habían captado la idea principal y sin duda
había preocupación, había turbación. en sus corazones. Estaban angustiados
porque si habían captado algo que el Señor se iba a ir, estaba
próximo a irse. El Señor les había dicho, como
le he dicho a los judíos, así les digo también a ustedes, me
voy y a donde yo voy ustedes no pueden ir. Y después le dijo
a Pedro, pues, tú no me puedes seguir ahora, pero me seguirás
después. Y sin duda habían captado, porque
Pedro dice, señor, mi vida voy a poner por ti. Y había angustia,
había preocupación, sin duda. Y creo que son experiencias bastante
propias de seres humanos caídos. a quien de nosotros no ha estado
de pronto angustiado, o ha estado de pronto en preocupación, en
turbación en su alma. Yo creo que no son experiencias
extrañas, sino son experiencias bastante familiares. Ahora, cuando
yo miro este pasaje, Yo miro que lo que el Señor está diciéndonos
acá es las cosas que ocurren o las cosas que Él nos da como
consecuencia de confiar en el Señor Jesucristo. Y mirando el
pasaje, dice el Señor Jesús, no se turbe vuestro corazón. inmediatamente él dice creéis
en Dios, creed también en mí. Y decía yo que el nuestro tema
es confiar en Cristo y confiar en Cristo es necesario para que
sea disipada el temor, la angustia. Sabe, sin confianza en Cristo
es inevitable estar en constante Yo creo que en este tiempo estamos
viviendo también tiempos parecidos. Sabemos que el Señor está haciendo
su obra. Sabemos que el Señor tiene todo
en control. Sabemos que el Señor Jesucristo viene otra vez por
los suyos. No entendemos exactamente los detalles de lo que él está
haciendo. Sabemos que está obrando el príncipe de la potestad del
aire, el espíritu que operan los hijos de desobediencia. Y
podemos experimentar también sensaciones de angustia, de preocupación,
porque nosotros no conocemos todas las cosas. El Señor las
conoce todas de principio a fin. Pero el Señor está llamando aquí
a la confianza en el Señor Jesucristo. Y confiar en el Señor Jesucristo
es la única manera de disipar toda angustia. Es la única manera
de disipar toda preocupación. ¿Saben? No hay otra manera. Pensaba
y algunas ocasiones he pensado en cómo es la vida ahí afuera
cuando salimos y miramos el comportamiento de las personas, por ejemplo,
algunas veces mirar a personas pues como todos nosotros salimos
a buscar el sustento diario y de pronto uno se encuentra con personas
que son demasiado agresivas y que están tratando de ver cómo pagarle
menos al trabajador, cómo pagarle menos posible al proveedor, cómo
engañar lo más que se pueda al cliente y a veces hay una evidentemente
hay toda una falta de paz y hay una furia en la lucha A veces
me pongo a reflexionar y digo, en realidad... es adecuado que
sea así. Si toda mi vida depende únicamente
de mí, pues yo tengo que ver que no me muerdan y tengo que
ver morder lo más posible a los demás porque todo depende de
mí. Pero damos gracias a Dios porque el Señor nos ha dado fe
para confiar en Cristo. Sabemos que tenemos que trabajar
duro porque somos llamados a trabajar y el que no trabaja, dice la
Escritura, que tampoco coma. Pero sabemos que nuestro trabajo,
y se nos olvida, se me olvida, y Dios me lo tiene que recordar,
que nuestro trabajo es un medio a través del cual Dios provee.
Pero no depende mi sustento de mi trabajo. Mi sustento depende
del Señor. Y, por supuesto, es una actitud
pecaminosa quedarme a dormir y decir, bueno, el Señor me va
a sustentar. debo salir y trabajar duro, pero debo salir y trabajar
duro confiando de que mi sustento es del Señor, confiando en que
mi Dios puede suplir a todo lo que os falta conforma sus riquezas
en gloria en Cristo Jesús. Y sabe, confiar en Cristo, confiar
en Cristo es la única manera de poder disipar. Yo miro acá
que el Señor está llamando a sus discípulos en aquel momento y
a nosotros ahora a no dejar de confiar en Él. porque únicamente
confiando en Cristo se puede disipar todo temor, se puede
disipar toda preocupación y justamente de las cosas que mayor preocupación
deberían traer a nuestra alma porque muchas veces en el engaño
del pecado el mundo vive preocupado más bien por qué va a comer,
por qué va a vestir, por estrenar un auto, por tener una casa nueva
y esas cosas muchas veces les quita el sueño cuando lo que
verdaderamente les debería preocupar y quitar el sueño es no estar
listos para encontrarse con Dios No hay otra manera de poder confiar. Nuestra traducción de la Biblia
dice, creéis en Dios, creed también en mí. Estaba mirando que muchas
otras traducciones traducen la palabra confiar. Ahora, no es
inadecuado creer. Creer es adecuado. Si yo dijera
ahorita, el techo se está cayendo, ninguno de ustedes me creyó.
Porque si alguien de ustedes hubiera creído o hubiera confiado
en lo que estoy diciendo, nadie seguiría sentado aquí. Ya estarían
todos afuera. O sea, nadie de ustedes confió
ni creyó en lo que dije. Ahora, creer y confiar en el
Señor Jesucristo es el único medio de disipar toda preocupación,
toda angustia, toda turbación del alma. Es muy usual que la gente se
refiera y hable y piense con relación a Dios y a creer en
Dios. Algunos hablan de confiar en
Dios. Aquí el asunto va mucho más allá de simplemente creer
que Dios existe. Confiar en Cristo es creer y
es confiar en Dios el Padre. No hay manera de poder decir
que usted confía en Dios o que cree en Dios. Pero sabe que la
implicación es mucho más grande que simplemente creer que Él
existe, sino es creer todo lo que Él ha dicho acerca de sí
mismo. todo lo que Él ha dicho acerca del hombre, y todo lo
que Él ha dicho acerca del Señor Jesucristo, es creerle a Dios,
es confiar en lo que Él ha dicho. Y, ¿sabe? Ese confiar en lo que
Él ha dicho se va a reflejar en la consecuencia de que voy
a venir corriendo al Señor Jesucristo porque Él es el único medio de
salvación. Eso es lo que el Señor va a afirmar
en este pasaje. Confiar en el Señor Jesucristo
es confiar en Dios el Padre. Y nuevamente es eso porque el
apóstolo Juan está siguiendo el propósito por el cual el Espíritu
Santo le ha llevado a escribir este libro. Y el propósito es
mostrar que Cristo es Dios hecho carne. Es mostrar que el Señor
Jesucristo, el Hijo y el Padre son uno. Y que están en perfecta
unidad que Cristo no es un hombre que está pretendiendo ser Dios,
sino que es Dios que ha tomado forma humana. Él comenzó este
evangelio diciendo, y aquel verbo fue hecho carne y habitó entre
nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del
Padre, lleno de gracia y de verdad. Y el Señor Jesucristo está aquí
llamando la atención, y llegando ya a los últimos momentos de
estar ministrando de manera directa a sus discípulos, les está llamando
toda la atención de todo lo que les ha enseñado, que lo más importante
y relevante es captar el punto que Jesús es el Cristo, el Hijo
de Dios, y creyendo puedas tener vida en su nombre. De captar
el punto de que confiar en Él es confiar en el Padre, de que
no hay manera de confiar en el Padre si no es confiando en Él. Dice, creéis en Dios, creed también
en mí. Creéis en Dios, creed también
en mí. Y a lo largo del capítulo y a
lo largo de todo el Evangelio, el Señor Jesús ha argumentado
algunas veces con los judíos, ahora recordándole a sus discípulos,
es que somos uno, es que yo y el Padre uno somos, el Padre en
mí y yo en el Padre. sabe el punto importante, el
punto central, el punto que no debemos perder, es confiar en
el Señor Jesucristo, confiar plenamente en el Señor Jesucristo,
porque él es uno con su padre, porque en la gloria, el único
Dios que vamos a ver, va a ser al Señor Jesucristo. Sabe, él
está llamando toda la atención a este asunto, y es Confiar en
Cristo es confiar también en Dios Padre. ¿Sabe? No hay manera
de que usted diga que confía en Dios, sino confía en el Señor
Jesucristo. Y ¿sabe? Es bien importante escuchar
esta palabra, confías en Dios, confía también en mí. Si no confías
en Cristo, sencillamente no estás confiando en Dios. Porque ¿sabes? Si tú pretendes que estás confiando
en Dios, Sin confiar en el Señor Jesucristo, estás confiando más
en ti mismo, porque Jesús dice que no hay manera de hacerlo.
Más adelante, Él va a decir, soy el camino, soy la verdad,
soy la vida. Nadie viene al Padre si no es por mí. Y si tú pretendes
ir al Padre sin el Hijo, estás confiando en ti mismo. Y, ¿sabe?
La desgracia del ser humano es que frecuentemente está confiando
en quien no debe confiar. Dice la escritura, maldito el
varón que confía en el hombre y pone carne por su brazo y su
corazón se aparta de Jehová. Y sabe, creo que nosotros muchas
veces lo hemos probado, el dolor de confiar en lo que no debemos
confiar, la frustración que causa el confiar a donde no tenemos
que confiar. Confiamos en los vecinos, confiamos
en los patrones, confiamos en nuestra fuerza, en nuestro trabajo,
confiamos en nosotros mismos, confiamos en nuestras ideas,
y sabe, todo eso es frustrante, y sabe, no solo frustrante, Quedarte
confiando en ti mismo, en tus propios argumentos, en lo que
tú puedes alcanzar, y no confiar en el Señor Jesucristo puede
traer consecuencias no sólo temporales, sino lo que es más triste y doloroso
y lamentable es consecuencias eternas. cuando pensamos en esto que dijo
Jesús, bueno, en el, a lo largo de este capítulo, y a lo largo
de todo el evangelio, él ha hablado bastante de este asunto. Y hablando
de esto, llega un momento en que se hace un diálogo con sus
discípulos. Y el Señor empieza a decirle, si me conocieseis,
también a mi padre conoceríais. Es que confiar en Cristo es confiar
en el Padre, porque Él y el Padre son uno. Es que conocer a Cristo
es conocer al Padre. Si me conocieses, también a mi
Padre conocerías. Empieza a decir el Señor Jesús
a partir del versículo 7. Dice, y desde ahora le conocéis
y le habéis visto. ¿Por qué? Porque aquel verbo
se hizo carne y habitó entre nosotros. Y vimos su gloria,
gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Y sin embargo, el Señor sabía la necesidad del corazón de sus
discípulos y estaba afirmando y recordando. Y sabe, somos parecidos
y necesitamos que nos recuerden. Tenemos nuestros momentos de oscuridad. momentos de no
captar lo que el Señor está diciendo, y para el Señor Jesucristo era
importante, y yo soy seguro que el Señor Jesucristo sabía que
iba a preguntar a Felipe, porque dice en el Salmo 139, aún no
está la palabra en mi boca, y tú la sabes. El Señor sabía lo que
estaba pasando en sus corazones, por eso el Señor estaba hablando
de esa manera, y de repente dice Felipe, Señor, muéstranos al
Padre y nos basta. Y Jesús, que sabía lo que él
iba a decir, le dice, tanto tiempo hace que estoy con vosotros y
no me has conocido, Felipe. El que me ha visto a mí, ha visto
al Padre. ¿Cómo pues dices tú, muéstranos
al Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre
y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo,
no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en
mí, Él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre
y el Padre en mí. De otra manera, creedme por las
mismas obras. Sabe, el Señor haciendo énfasis,
porque conocía las luchas de sus corazones y la importancia,
la importancia que tenía el hecho de que ellos tuvieran claridad
en que Dios el Hijo y Dios el Padre son uno solo, en que Cristo
es la manifestación de la gloria del Padre, en que el Padre ha
hablado en otros tiempos de diversas formas a los padres por los profetas,
pero en esos postreros días ha hablado por el Hijo. dando vez tras vez en este asunto
al punto de que es tan importante que el Espíritu Santo ha usado
a todos los escritores bíblicos y específicamente al apóstol
Juan con el propósito de escribir todo un evangelio hablando de
lo importante que es poder tener en claro que Cristo es el cumplimiento
de toda la profecía del Antiguo Testamento, que Cristo es el
Hijo de Dios, para que creyendo y para que creyendo tengas vida
en su nombre. La otra cosa que está dejando
claro aquí y vamos despejando y vamos entendiendo por qué confiar
en Cristo quita toda angustia, porque dice el Señor Jesucristo
en el versículo 2, en la casa de mi padre muchas moradas hay,
si así no fuera yo os lo hubiera dicho, voy pues a preparar lugar
para vosotros. Y si me fuera y os preparara
el lugar, vendría otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde
yo estoy, vosotros también estéis. Confiar en Cristo es tener acceso
al Padre y a la casa del Padre. Confiar en Cristo es tener acceso
al Padre y a la casa del Padre. Sabe, en la casa de mi Padre,
muchas moradas hay, y si así no fuera, yo se los hubiera dicho.
y saben que me voy porque voy a preparar un lugar y sabe después
él va a enfatizar y va a decir yo soy el camino yo soy la verdad
yo soy la vida nadie viene al padre si no es por mí confiar
en cristo es tener acceso al padre y a la casa del padre y
entonces empezamos a entender bueno Creo que de las más grandes
angustias que deberíamos tener es no tener certeza de que tienes
acceso al Padre y a la Casa del Padre, no tener certeza de que
te quedas hallado paz para con el Padre, para con Dios por medio
de nuestro Señor Jesucristo. Eso debería verdaderamente angustiarte. Más que perder un empleo, o perder
la salud, o perder algún negocio, debería haber una verdadera angustia
del hecho de no tener la certeza de que tienes acceso al Padre
y a la casa del Padre. Y hay cosas maravillosas que
el Señor Jesucristo está hablando aquí, que son el resultado de
confiar en Cristo. Dice el Señor Jesucristo, hablando
siempre en ese sentido del lugar y de la certeza de poder llegar
a la casa del Padre, de poder hallar ese lugar donde se encuentra
el verdadero gozo. porque recuerde que es por Cristo
que podemos entrar a la presencia de Dios. Y recuerde que el salmista
aprendió, en tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a
tu diestra para siempre. Confiar en Cristo, en lugar de
dejarnos en angustia y preocupación, nos lleva al único lugar donde
se puede hallar el gozo verdadero, el gozo pleno, el gozo que no
depende de las circunstancias. Por eso la escritura dice, sumo
gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba
de vuestra fe produce paciencia. Sabe, pareciera que no tiene
el sentido, pero cuando estamos en la presencia del Padre, sabemos
porque ha quedado testimonio de cómo en medio de la tribulación
y de la angustia, miles de cristianos fueron devorados o quemados en
hoguera cantando al señor salvos y eso es el beneficio que el
señor da a aquellos que les ha dado fe para confiar en él plenamente. Y dice el señor en el versículo tres, y si me
fuere yo preparar el lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo
para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y aquí me llama
la atención y me alienta y me anima, yo creo que al pueblo
de Dios igual, que dice el Señor, vendré otra vez y os tomaré a
mí mismo. ¡Qué bendición que confiar en
Cristo nos hace ser uno con Él! ¿Sabe? Él es uno con su Padre.
el Señor Jesucristo es uno con su Padre, pero aquellos que se
nos ha dado la fe para creer y confiar plenamente en el Señor
Jesucristo, para dejar de confiar en nuestro esfuerzo, para dejar
de confiar en nuestra capacidad, en nuestra religión, en nuestra
forma de pensar, y hemos visto que todo eso no sirve para nada,
y que el único lugar donde la única persona en la que hay que
confiar es en el Señor Jesucristo, se nos ha dado la bendición por
confiar en él de ser uno con Cristo y por lo tanto pues uno
con Dios ah dice les voy a tomar a mí mismo y tiene todo el sentido
porque la Biblia dice Maridos, amad a vuestras mujeres, ¿cómo?
Como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella.
La Biblia enseña que la figura del matrimonio es una figura
del amor de Cristo para con su iglesia. Y dice, ya no serán
más dos, sino una sola carne. Y así es la manera y la bendición
que se nos concede al confiar en Cristo, de ser considerados
uno con Cristo. Por esa misma razón, dice la
Biblia que Él ya nos ha sentado. Estamos aquí en la tierra, probablemente
saliendo mal los negocios, probablemente enfermos, probablemente cansados. Sin embargo, a pesar de eso,
sentados con Cristo en los lugares celestiales. dice también el el señor Jesucristo
en el versículo cuatro dice y sabéis a dónde voy y sabéis el camino
y sabéis a dónde voy y sabéis el camino ¿sabe? qué hermoso es el poder experimentar
seguridad con respecto al destino eterno poder ¿A dónde hay que caminar para
tener un destino eterno? Y eso sólo es posible cuando
se confía en el Señor Jesucristo. Fuera del Señor Jesucristo no
puede haber ninguna clase de seguridad. No existe ninguna
clase de seguridad. Usted no puede confiar en el
hombre. El hombre cambia, el hombre dice
una cosa hoy, mañana cambia de opinión. No sólo eso, el hombre
hace lo que puede. El hombre le puede ofrecer ayuda
hoy y mañana a lo mejor tiene todas las ganas de seguirle ayudando,
pero a lo mejor ya no tiene la fuerza, ya no tiene el recurso.
Pero hay alguien que es poderoso para cumplir todo lo que ha prometido.
Y solamente en él se puede tener esa bendita seguridad del destino
eterno. Dice el Señor Jesucristo, confíen
en Dios, confíen también en mí. Y ustedes saben a dónde voy y
saben también el camino. y el Señor sabía la lucha de
sus corazones y después Él les vuelve a decir algo claro, como
que ustedes se están olvidando de cuál es el camino, yo soy
el camino, yo soy la verdad, yo soy la vida, nadie viene al
Padre si no es por mí. Qué triste es cuando uno escucha
personas que expresan cosas tratando de tener esperanza.
Hay gente que piensa, bueno, cuando me muera Dios sabrá qué
hacer conmigo. Por supuesto que Dios va a saber
qué hacer contigo. Él siempre sabe qué hacer. Algunas
personas dicen, pues Dios pondrá mis obras y hará un balance. y es bastante pretencioso pensar
que Dios tiene algo para hacer balance, la verdad es que estamos,
no hay nada para hacer balance, estamos en la ruina espiritual,
estamos bancarrota, no hay absolutamente nada que ofrecer. Hay una canción
que algunas gentes evangélicas cantan que dice no vengo a pedir,
no vengo a rogar, dice es lo mejor de mí que te vengo a dar,
lo mejor de mí es depravación total y no sirve absolutamente
más que para mandarme al infierno. Lo mejor de mí es suficiente
para que el Señor me consuma. Lo mejor de mí es visto por el
Señor como trapo de inmundicia. Lo mejor de mí es cuando el Señor
me mira a mí en mí, mira hinchazón y podrida llaga. Lo mejor de
mí no es lo que el Señor espera, ni es algo que puede darme certeza
del destino eterno. Pero Cristo puede dar a certeza
del destino eterno. Él dice, yo soy el camino, yo
soy la verdad, yo soy la vida. Nadie viene al Padre si no es
por mí. Yo soy el camino. Yo soy la verdad, yo soy la vida. Qué importante asunto, el más
importante, de conocer a Dios en el Señor Jesucristo. Y para
eso vino Cristo, vino para mostrarnos su gloria como del Unigénito
del Padre. Él vino y estuvo y le llamó la
atención a Felipe y le dijo, hace tiempo que estoy contigo
y no me has visto. Y Él ha dejado un mensaje que
se proclame y cada vez se proclama que Cristo es el Hijo de Dios,
que es necesaria la confianza en el Hijo de Dios para disipar
toda angustia. Si no has confiado en el Hijo
de Dios, es adecuado que estés angustiado, es adecuado que estés
turbado, no deberías estar nada tranquilo. Y los que hemos creído,
cuando experimentamos angustia, arrepintamos, vengamos otra vez,
reconociendo que nos hemos desviado, que estamos confiando a donde
no tenemos que confiar, y esa es la causa de nuestra angustia.
El Señor Jesús dice, ven a mí, venid a mí, los que estáis trabajados
y cargados, les voy a hacer descansar. El Señor Jesús provee para los
suyos, en primer lugar, algo que quita toda angustia, paz
con Dios. con Dios. Justificados pues por
la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Pero el Señor Jesucristo provee a aquellos que ya tienen paz
con Dios, paz de Dios. Por nada estéis afanosos si no
sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración
y ruego con acción de gracias dice y la paz de dios que sobrepasa
todo entendimiento guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos
en cristo jesús señor nuestro sabe la obra de cristo el que
él nos haya dado fe para creer en el señor jesucristo para confiar
en él disipa toda toda angustia toda angustia y nos recuerda
sus promesas que dice con claridad a su pueblo, que le dice las
apliciones del tiempo presente no son comparables a las glorias
venideras. Ese malestar por el negocio que
salió mal no es comparable a la gloria venidera. El dolor físico
que yo pueda experimentar aquí La persecución, nada de eso es
comparable a las glorias venideras que en nosotros han de manifestarse. Sólo confiar en Cristo puede
disipar toda angustia, y en especial los temas que mayor angustia
deben dar. El que estés enemistado con Dios,
el que estés sin paz con Dios, el que no puedas tener la certeza
de un lugar en la casa del Padre, pero en el señor jesucristo está
la paz con dios la paz de dios en el señor jesucristo está el
camino para llegar al padre en el señor jesucristo está la vida
él es la vida y esta dice El apóstol Juan, haciendo el énfasis
cuando dice, hizo además muchas otras señales en presencia de
sus discípulos, las cuales no se han escrito, pero las que
se han escrito, se han escrito para que sepáis que Jesús es
el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en
su nombre. Y dice Jesús, soy la vida, soy
el camino, soy la verdad, soy la vida. Y dice Juan también,
y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios
verdadero y a Jesucristo a quien has enviado. Conocer a Jesucristo
es la misma vida eterna. Ven al Señor Jesucristo, confía
en el Señor Jesucristo, clama al Señor Jesucristo. Que nuestro
clamor sea que no nos permita desviar. Cada vez que entremos
en ansiedad, en angustia, poder recordar Él está conmigo, Él
no me ha dejado huérfano, Él se fue pero ha dado su espíritu,
Él ha resuelto los mayores temas que deben traer conflicto a mi
vida, el juicio de Dios, la ira de Dios, Él ha hecho provisión,
Él es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Y
si ya tenemos la paz con Dios, clamemos al Señor que podamos
disfrutar de la paz de Dios, que podamos recordar las palabras
del apóstol Pedro echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque
él tiene cuidado de vosotros y con relación a lo eterno con
mucha más razón. No estés en afán y en ansiedad. Ven corriendo al Señor Jesucristo.
Por mucho que te afanes, por mucho que te esfuerces, jamás
podrás conseguir tu salvación. Y entre más te esfuerces, lo
que vas a traer es más juicio, porque estás menospreciando lo
que Cristo ha hecho para salvar a su pueblo. presentar mi esfuerzo,
seguirme esforzando, es seguir con orgullo pensando que lo puedo
conseguir. Y eso es ofensivo al Señor. Confía en el Señor
Jesucristo. Amén.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.