Bootstrap
JC

El Amor De Dios

John 14:15-23
Joel Coyoc February, 14 2021 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc February, 14 2021
Estudio del Evangelio de Juan

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Buenas tardes, hermanos. Vamos
a abrir nuevamente nuestra Biblia en San Juan catorce. San Juan capítulo catorce dice,
no se turbe vuestro corazón, creéis en Dios, creé también
en mí. En la casa de mi padre, muchas
moradas hay. Si así no fuera, yo os lo hubiera
dicho. voy pues a preparar lugar para
vosotros. Y si me fuera yo a preparar el
lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo
estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis
el camino. Le dijo Tomás, Señor, no sabemos
a dónde vas, ¿cómo pues podemos saber el camino? Jesús le dijo,
yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre
sino por mí. Si me conocieseis, también a
mi Padre conoceríais. Y desde ahora le conocéis y le
habéis visto. Felipe le dijo, Señor, muéstranos
el Padre y nos basta. Jesús le dijo, tanto tiempo hace
que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe. El que
me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo pues dices tú, muéstranos
el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre,
y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo,
no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en
mí, Él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre,
y el Padre en mí. De otra manera, creedme por las
mismas obras. De cierto, de cierto os digo,
El que en mí cree las obras que yo hago, él las hará también,
y aún mayores hará porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidierais
al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado
en el Hijo. Si algo pidierais en mi nombre,
yo lo haré. Si me amáis, guardad mis mandamientos,
y yo rogaré al Padre Dios dará otro consolador para que esté
con vosotros para siempre, el espíritu de verdad al cual el
mundo no puede recibir porque no le ve ni le conoce, pero vosotros
le conocéis porque mora con vosotros y estará en vosotros. No os dejaré
huérfanos, vendré a vosotros todavía un poco y el mundo no
me verá más, pero vosotros me veréis porque yo vivo, vosotros
también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis
que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros. El que
tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama,
y el que me ama será amado por mi Padre, y yo le amaré y me
manifestaré a él. Le dijo Judas, no el Iscariote,
Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros y no al mundo? Respondió
Jesús y le dijo, El que me ama, mi palabra guardará, y mi Padre
le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama,
no guarda mis palabras. Y la palabra que habéis oído
no es mía, sino del Padre que me envió. os he dicho estas cosas
estando con vosotros, mas el Consolador, el Espíritu Santo,
a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas
las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho. La paz
os dejo, mi paz os doy. Yo no os la doy como el mundo
la da. No se ature vuestro corazón ni tenga miedo. Habéis oído que
yo os he dicho voy y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado
porque he dicho que voy al Padre, porque el Padre mayor es que
yo. Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda
creáis. No hablaré ya mucho con vosotros,
porque el bien del príncipe de este mundo, él nada tiene en
mí. Mas para que el mundo conozca
que amo al Padre, y como el Padre me ama, así hago. Levantaos,
vamos de aquí. vamos a meditar los versículos
del quince al veintitrés y el versículo quince dice si me amáis
guardad mis mandamientos y nuestro tema es el amor de Dios más que
hacer énfasis en el amor que podemos tener a Dios toda esta
sección de versículos hacen énfasis en el amor que Dios tiene para
los suyos y es interesante que estaban confundidos,
tristes, angustiados, no con total claridad, pero el Señor
empieza a hablar palabras de consuelo, el Señor empieza mostrando
su amor para los suyos. Cuando empieza el capítulo trece,
se nos hace mención, no de simples no de aquellos discípulos sino
de aquellos que son amados del padre y dice como como había
amado a los suyos que estaban en el mundo los amó hasta el
fin los amados y es importante que podamos reflexionar en que
la esencia de todo la causa de todo en realidad es el amor de Están de acuerdo todos los escritores
bíblicos porque el Espíritu Santo los ha guiado a todos. El apóstol
Pablo escribe y dice, mirad, mas Dios muestra su amor para
con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. El apóstolo Juan escribe y dice,
nosotros le amamos a él. ¿Por qué? Dice, porque él nos
amó primero. No es que nosotros amamos a Dios. No es que nosotros hemos, como
mucha gente dice, toda mi vida he buscado a Dios. Toda nuestra
vida no hemos buscado a Dios. Quizá en algún tiempo de nuestra
vida hemos buscado a un Dios de nuestra imaginación. Y la
verdad es que en el momento que nosotros buscamos a Dios es porque
Él nos había buscado antes. El testimonio de la Escritura
es contundente. El Señor Jesucristo, que es verdad,
dijo, nadie viene a mí si el Padre no le trae. Y esa es toda
la verdad. No puede ser cuestionado, es
la misma palabra del Señor Jesucristo. Y el énfasis en este pasaje está
en el amor de Dios para los suyos. Un amor que podemos mirar dos
cosas que nos muestra este pasaje. que hay un amor especial para
los amados de Cristo. Este amor especial es un amor
que responde tiernamente al amor que Él mismo ha producido en
el corazón de aquellos que ama. un amor de Dios especial para
su pueblo totalmente especial que está por encima de y no tiene
nada que ver con el objeto del amor no nos ama por algo que
vio en nosotros él ha decidido amarnos por el puro afecto de
su voluntad para la banza de la gloria de su gracia él dice
y podemos ver el énfasis especial que la escritura hace cuando
dice por ejemplo con amor eterno te he amado Por tanto, te prolongué
mi misericordia. Mas Dios muestra su amor para
con nosotros en que siendo aún pecadores, aún cuando merecíamos
de él su ira, su desprecio, su condenación, él nos amó con amor
eterno. muestra su amor en su rica misericordia. Nosotros éramos lo mismo que
los demás, pero ¿qué es lo que ha hecho la diferencia? Dios,
que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos
amó, nos dio vida juntamente con Cristo. La distinción, la
diferencia, es por causa de Dios y de su amor, no es por causa
de nosotros. Él nos ha amado con amor eterno,
Y el énfasis está aquí en esa clase de amor porque el Señor
dice, por ejemplo, está haciendo referencias especiales a los
suyos, a los que él ha amado. Dice, por ejemplo, que él va
a rogar para que sea dado otro consolador. Dice, al cual el
mundo no le ve ni le conoce. Evidentemente, es una bendición
especial del amor de Dios para aquellos que él ha amado. No
es para el mundo. El mundo no le ve ni le conoce.
Y es un amor que concuerda con el amor con que Dios siempre
ha amado a su pueblo. En los salmos dice el salmista,
aunque mi padre y mi madre me dejaran con todo, Jehová me recogerá. Y el Señor Jesús, Dios, el Padre
y el Espíritu Santo, en una respuesta a ese amor que ellos mismos han
iniciado en el corazón de los que han amado, responde tiernamente
a ese amor haciendo la provisión de un Consolador. de un consolador
que evidentemente no es el Padre y evidentemente no es el Señor
Jesucristo sino otro consolador y dice él el Espíritu Santo a
quien el mundo no le ve ni le conoce. Después Judas le pregunta,
le dice Señor ¿cómo es que te vas a manifestar a nosotros y
no al mundo? Y yo creo que Judas tenía claridad
de que pues el Señor Jesús tenía todo para para responder a lo
que le había dicho Satanás ahí cuando lo estaba tentando de
que, pues, todos los reinos le podían ser entregados. Pero,
¿sabe? El Señor había en su corazón
amante, en su corazón tierno para los suyos. Tenía una decisión
desde antes de la fundación del mundo de revelarse, de manifestarse
a aquellos que Él había amado con amor eterno. aquellos que,
por pura gracia, Él había elegido para la alabanza de la gloria
de Su gracia, aquellos que, por pura gracia, los había amado
y los había escrito en el libro de la vida del Cordero y que,
debido a su tiempo, Él abriría sus ojos para que pudieran ver,
para que pudieran ver al Padre en el Señor Jesucristo, para
que pudieran ver al verdadero Cordero Pascual, para que pudieran
ver que Cristo era en verdad el Cordero de Dios que quita
el pecado del mundo. para que pudieran ver que en
verdad Él es el cumplimiento de todas las profecías del Antiguo
Testamento, para que pudieran ver que Él no es un hombre que
está pretendiendo ser Dios, sino Él es Dios que se hizo hombre
y habitó entre nosotros para manifestarnos al Padre. Y está
haciendo énfasis ese pasaje en ese amor, en ese amor especial
que el apóstol Pedro después escribiendo dice hablando de
ese valor especial que Dios ha querido dar a su pueblo porque
lo compró por el precio de la propia sangre del Señor Jesucristo
y dice que vosotros sois real sacerdocio, nación santa, pueblo
adquirido por Dios para que anunciéis las virtudes del que os llamó
de las tinieblas a su luz admirable y reflexionar y pensar constantemente
en ese amor de Dios que ha llevado a muchos salvos a escribir cosas
que nunca van a poder expresar su amor. Hay himnos que pretenden
expresar y que son hermosos, pero que yo creo que de todos
modos quedan cortos. Hay un himno que dice, oh amor
de Dios, su inmensidad. Y en alguna de sus estrofas dice
que si fuera tinta todo el mar y el cielo fuera un gran papel
y cada hombre un escritor, no bastarían para escribir la realidad
del gran amor de Dios. Otro himno que dice que el amor
de Dios es inmensurable, no puede ser medido. Himnos que hablan
de que su amor es más ancho que el mar, es más profundo que el
abispo del cual Él nos rescató. El amor de Dios es, el apóstol
Pablo escribía y dice que nada nos puede separar del amor de
Dios que es en Cristo Jesús, ni lo alto, ni lo presente, ni
lo profundo, ni lo presente, ni lo porvenir, ni ninguna cosa
creada nos podrá separar del amor de Dios y bien importante.
el amor de Dios que es en Cristo Jesús. No es simplemente el amor
de la manifestación del amor de Dios es Cristo Jesús, es la
manifestación hecha carne del gran amor con que Dios nos ha
amado. Después el pasaje nos habla acerca
de de un amor, de un amor que hay
en el corazón, un amor que Él ha producido por causa de ese
gran amor, Él ha producido un amor. Y Juan lo dice en otro
lado, cuando dice le amamos a Él porque Él nos amó primero. Y
aquí Jesús está dando testimonio de un amor que Dios ha puesto
en nuestro corazón, y Dios lo ha puesto en nuestro corazón
al revelarse a nosotros. No le podemos amar sin conocerle. No podemos creer sin haber oído. ¿Y qué es lo que tenemos que
oír? El evangelio de la salvación. El evangelio de la salvación,
el evangelio de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. No hay manera de poder amarle
sin haber oído acerca de él. No hay manera de creer en él
sino solamente a través de la proclamación de la verdad gloriosa
del Señor Jesucristo. ¿De quién es el Señor Jesucristo? Dice Jesús cuando empieza, si
me amáis, guardad mis mandamientos. Si me amáis, guardad mis mandamientos. Muchas veces intentamos o hemos
escuchado, pues que muchas veces se utiliza este pasaje para llamar
a la gente a la moralidad, pretendiendo que amar a Jesús es guardar mandamientos. La verdad es que el Señor nos
ha amado. La verdad es que el Señor ha
producido un amor porque se ha revelado a nosotros. Y nuestro
deseo, nuestro clamor es que Él haga un creciente deseo de
seguir dando su revelación a nosotros, de que nuestro conocimiento de
él pueda crecer, que le podamos conocer cada día más. El apóstol
Pablo escribe y dice que ahora vemos oscuramente como a través
de un espejo, pero un día vamos a conocer como fuimos conocidos. Nuestra necesidad es conocerle.
Nuestra esperanza está en conocerle. El apóstol Juan, escribiendo,
dice, amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado
lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste seremos
semejantes a Él. ¿Por qué? Porque le veremos tal
como Él es. Y esa es nuestra bendita esperanza.
Pero, ¿por qué estoy diciendo esto? Para poder amar a Jesús,
tenemos que conocer quién es Jesús. No hay manera de amarle
si no conoces a Jesús. Y quiero que Dios nos ayude a
tener claridad en algo. Si me amáis, guardad mis mandamientos. Guardar los mandamientos es el
resultado de amar a Jesús. Pero guardar los mandamientos
no es lo mismo que amar a Jesús. Guardar los mandamientos es el
resultado del amor a Jesús, pero no es lo mismo guardar mandamientos
que amar a Jesús. Y que Dios me ayude a explicar
a dónde está la diferencia. Hay mucha diferencia. Ha habido
gentes que han pensado que amar a Dios es proponerse a tener
una justicia que es por guardar una ley. Y primeramente debemos
reflexionar en cuáles son esos mandamientos. Y definitivamente
tenemos que reflexionar que el Evangelio de Juan es un todo.
Los evangelistas fueron guiados por el Espíritu Santo a escribir
y no estaban escribiendo precisamente notas biográficas, dando todos
los detalles. Hay algunos de ellos que incluyeron
algunas cosas porque el Espíritu Santo los guió a un propósito
específico en lo que escribieron. Y otros Juan, por ejemplo, no
empieza desde los pastores y todo lo que narran los otros evangelistas.
Porque Juan, guiado por el Espíritu Santo, tiene un propósito claro
en mente de que podamos creer que Jesús es el Cristo, el Hijo
de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre. Luego,
entonces, en ese contexto, tenemos que reflexionar en cuáles mandamientos
ha estado mencionando, guiado por el Espíritu Santo, el mismo
apóstol Juan en este Evangelio. Y algunos de esos mandamientos
es de recibir por la fe al Señor Jesucristo. Otro de esos mandamientos
es creer en el Señor Jesucristo, es confiar en Cristo como confías
en el Padre. Creéis en Dios, creed también
en mí. Es creer en Él como el Cordero
de Dios que quita el pecado del mundo. Es poner totalmente tu
confianza, es recibirle, es poner ojos de fe en el cordero que
va a ser levantado así como Moisés levantó a la serpiente en el
desierto para que todo aquel que en él cree no se pierda más
tenga vida eterna. Esa es la clase de mandamientos
de que está hablando y dice si me amáis guardad mis mandamientos
y el resultado de amar a Cristo es guardar los mandamientos y
qué es lo que motiva ese amor. Lo que motiva ese amor es justamente
conocer a Cristo. Cuando conocemos a Cristo y vemos
que Cristo es digno de ser amado. Él merece todo nuestro amor.
Él es sin defecto. Él no tiene ninguna debilidad.
Él es perfección absoluta, Él es satisfactorio. En Él hay toda
la satisfacción, en Él hay toda la justicia, en Él hay toda la
santidad, en Él hay todo el gozo, en Él hay toda la perfección.
que el Señor nos muestre quién es el Señor Jesucristo. Cuando
el Señor me enseña que Cristo es el fin de la ley para todo
aquel que cree, entonces vengo buscando a Cristo como mi tesoro.
Eso es amar al Señor Jesucristo. Amar al Señor Jesucristo no es
hacer cosas excelentes, sino amar al Señor Jesucristo es deleitarse
en un Salvador excelente. Esa es la diferencia. No es el
deleitarme en hacer, sino es deleitarme en el Salvador que
Él es. Él es el Salvador que ha satisfecho
la justicia de Dios. Él es el Hijo amado en quien
el Padre tiene complacencia. Yo me deleito en poder saber
que estoy en aquel en el cual el Padre se deleita. Y sabe,
es el gozo de hallar en Él todo lo que yo necesito para mi salvación.
Es el poder recordar la enseñanza de la Escritura que el Espíritu
Santo reveló al apóstol Pablo. Hubo un tiempo en que el apóstol
Pablo guardaba mandamientos. y en verdad que guardaba mandamientos.
Y él decía, hacía un reto y decía, pues, a ver quién de ustedes
es mejor que yo. Y empezaba a dar su lista de todas las cosas que
él hacía. Pero él guardaba mandamientos, pero él no amaba a Cristo. Al
punto de que guardando sus mandamientos, Cristo lo tuvo que derribar y
él preguntó, ¿Quién eres, Señor? Y Jesús le dijo, yo soy Jesús
a quien tú persigues. Si me amáis, guardad mis mandamientos. Si me amáis, el resultado de
amarle es porque él me ha amado primero. Y el resultado de amarle
es guardar sus mandamientos. Pero no guardar mandamientos
es igual a amar a Jesús. Pablo guardaba mandamientos y
no amaba a Jesús. Hasta que Jesús lo tiró de su
caballo. La gran diferencia fue que Pablo
guardaba mandamientos, no amaba a Jesús, pero Dios le había amado
a él con amor eterno y Dios le prolongó su misericordia. Y sabe,
en esa misericordia y en ese amor Dios lo humilló, Dios lo
tiró de su caballo y él allí pudo darse cuenta y pudo de maneras
distintas, pero esencialmente él dijo, porque lo mismo le ha
ocurrido a cada uno de quienes hemos sido objetos de ese amor.
En algún momento Dios nos ha tirado también del caballo. En
algún momento hemos estado como Job. Job, yo, Pablo, hemos pensado
en algún momento que el Señor nos debía algo. Hemos pensado
en algún momento que nosotros merecíamos algo, que Dios nos
debía algo. Y Dios ha tenido que mostrarnos
que si algo nos debe es consumirnos, es condenarnos, es descargar
su ira sobre nosotros. Después de sufrimiento, Job dice,
de oídas te había oído, pero ahora mis ojos te ven, por tanto
me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza. De oídas te
había oído. Y esa es la realidad de muchos
de nosotros. Dios quiso que naciera una familia que me hizo oír de
Cristo creo desde antes que naciera, pero de oídas la había oído,
hasta que Cristo quiso revelarse a mí, quiso mostrarme que en
mí no había nada que me hiciera mejor que absolutamente nadie.
hasta que Cristo quiso mostrarme que Él es precioso, que Él es
el único que ha satisfecho al Padre, que lo único que yo he
hecho es quebrantar su ley desde que nací y todos los días de
mi vida, pero lo único que Él ha hecho ha sido deleitarse en
hacer la voluntad de su Padre desde su cuna hasta su tumba. Él fue levantado de los muertos
porque Él hizo la voluntad de Su Padre, porque Él satisfizo
la justicia de Su Padre. Siguió trayendo complacencia
a Su Padre siempre, y el Padre cumplió su promesa de no dejar
a que su santo viera corrupción. confió en Dios y la gente se
burló en él diciendo confió en Dios que Dios le salve y Dios
le salvó porque él confió en él y ninguno de cuantos confían
en él serán avergonzados por causa de la confianza perfecta
de Cristo en su Padre. No es mi confianza en él, mi
fe es preciosa porque él me la ha dado. Pero en cuanto a que
es mía, está llena de debilidad. Pero la fe que nos salva, la
confianza que nos salva, es la confianza que Cristo tuvo, la
fidelidad perfecta de Cristo hacia su Padre. Y el poder que
Dios nos muestre constantemente quién es Cristo. no hay manera
de que le amemos hasta que él sea visto por nuestros ojos y
podamos decir de oídas te había oído ahora mis ojos te ven que
podamos decir con el salmista antes que fuera humillado descarriado
andaba que podamos decir con el apóstol pablo lo que él dice
en el capítulo 3 de filipenses Esto no ocurrió a Pablo, sino
hasta después de que él vio a Cristo y vio su gloria en el camino
a Damasco. Y Dios fue haciendo una obra
de transformación. Y aquí está un Pablo que guarda
mandamientos como resultado del amor de Jesús, que antes guardaba
mandamientos, pero no amaba a Jesús, sino aborrecía a Jesús. Y él
dice allí en el Epístola a los Filipenses, es capítulo tres,
versículo Todo el capítulo 3 empieza primero
justo con aquello en que él confiaba, aquel guardar mandamientos, que
no era amor a Jesús. Dice, por lo demás, hermanos,
gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros
las mismas cosas, si para vosotros es seguro. guardados de los perros,
guardados de los malos obreros, guardados de los mutiladores
del cuerpo, porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu
servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo
confianza en la carne, hermanos. Que Dios nos guarde, que siempre
veamos a Cristo para que nos guarde, de que un día estemos
orgullosos de nuestra denominación, o estemos orgullosos de nuestra
tradición evangélica, o de tantas cosas que uno puede perder el
punto y estar orgulloso, sino solamente en Cristo. Dice, y
nos gloriamos en Cristo, Jesús no teniendo confianza en la carne. Aunque yo tengo también de qué
confiar en la carne, si alguno piensa que tiene de qué confiar
en la carne, yo más. Circuncidado al octavo día y
empieza a dar la lista de los mandamientos que obedecía. Alguien
que guarda mandamientos, pero no ama a Cristo. Un perseguidor
del Señor Jesucristo. Circuncidado al octavo día del
linaje de Israel de la tribu de Benjamín. Hebreo de hebreos
en cuanto a la ley fariseo. En cuanto a celo perseguidor
de la iglesia. En cuanto a la justicia que es
en la ley. La justicia que es de obedecer
mandamientos. Nadie me gana. Irreprensible, dice. Pero cuantas
cosas eran para mi ganancia, las he estimado como pérdida. ¿Por qué? Por amor de Cristo. Por amor de Cristo. Si me amáis,
guardad mis mandamientos. El resultado de amar a Jesús
es guardar mandamientos. Pero no guardar mandamientos,
es amar a Jesús. Si me amáis, guardad mis mandamientos. Cristo se había revelado. Él
había visto el amor de Cristo. Él podía decir, nada nos puede
separar del amor de Cristo. ¿Por qué? porque él conocía el
amor de Cristo, porque había experimentado el amor de Cristo.
Dice, el amor de Cristo nos constriñe, el amor, nada nos puede separar
del amor de Cristo, ni lo alto, ni lo profundo, ni lo presente,
ni lo porvenir, ni ninguna cosa creada nos podrá separar del
amor de Dios, que es en Cristo, Jesús Señor nuestro. Y dice,
y ciertamente aún estimo todas las cosas como pérdida por la
excelencia del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor, por amor
del cual lo he perdido todo y lo tengo por basura para ganar a
Cristo. Eso sólo lo puede decir alguien
a quien Cristo se le ha revelado. Y que nuestro clamor sea, Señor,
concedenos conocerte cada vez más, que cada vez te pueda conocer
más para que pueda conocer quién soy. Eso es lo que llevó a Pablo
a decir, yo soy el primer pecador. Es lo que llevó a Pablo a decir,
soy un miserable, ¿quién me va a librar? No había ninguna confianza
en su denominación, ya no había ninguna confianza en guardar
mandamientos, sino había una confianza en el excelente Salvador
que él conocía. Amar a Cristo no es hacer cosas
excelentes, es hallar nuestro deleite en un excelente Salvador,
en un excelente, perfecto, y exitoso Salvador. En un Salvador que
dijo en la cruz, consumado es, y deleitarse en lo que Él ha
hecho, no pretendiendo nunca que Dios nos guarde a pensar
que hay algo que añadir. Muchas veces, de manera inconsciente,
tendemos a pensar que en nuestra vida, en nuestro crecimiento
en gracia, tiene que ver con nuestro desempeño. Pero que Dios
nos guarde. Que Dios nos guarde y podamos
recordar siempre que mi mejor día depende del Evangelio y de
la gracia, y que no hay día tan malo donde la provisión del Evangelio
y de la gracia no sea necesaria. Siempre es necesaria la gracia.
No depende de lo que yo hago o dejo de hacer. Es deseable
que lea la Escritura y que desee la Palabra de Dios, pero no depende
de ello mi crecimiento en gracia. Y por supuesto que aquel que
ha gustado la benignidad del Señor va a desear, pero no está
en lo que hago, sino está en deleitarme en el excelente, exitoso
Salvador, en el Señor Jesucristo. Y como consecuencia, vendrá el
resultado de guardar sus mandamientos como un deleite. No es no es que uno da un beso a su
esposa porque es un deber, por supuesto que es un deber, pero
debe ser un deber y también un placer, si no, no se habrá cumplido
el objetivo y es así con relación a Dios cuando yo le conozco y
entiendo la clase de Salvador que es, entiendo mi necesidad,
mi incapacidad y entiendo su capacidad, entiendo su que en
él habita corporalmente toda la plenitud de la deidad y que
en él es que estoy completo y no intento tener más para completar. Va a haber un deleite en hacer
sus mandamientos y su mandamiento es confiar en él y confiar cada
vez más en él, creer en Dios pero creer también en Cristo
y creer en Dios porque justamente creo en Cristo. Su mandamiento
es venir al Padre a través del Señor Jesucristo, porque Él es
el camino, Él es la verdad, Él es la vida, y nadie viene al
Padre si no es por mí. Al final no es nuestro amor hacia
Él, es el amor de Él para con nosotros, es ese amor de Él para
con nosotros que es tan tierno, que como se dijo en el Nuevo
Testamento, aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo el
Señor me recogerá, es ese mismo amor tierno que sigue con nosotros,
que ha hecho provisión en el Espíritu Santo, un consolador. requerimos de un consolador y
cristo era aquel consolador en ese momento pero él se fue y
él cumplió cada una de las cosas por amor a su padre y les dijo
que se iba a ir y después iba a volver a ellos y el mundo no
le iba a ver y efectivamente más de 500 hermanos le vieron
como el cristo resucitado y después él fue al cielo y el espíritu
santo vino en pentecostés y ellos el señor cumplió toda su promesa
El Espíritu Santo vino y los consoló. El Espíritu Santo vino
y les enseñó. El Espíritu Santo vino y les
recordó todas las cosas. Podemos confiar en lo que escribió
el apóstol Juan porque él estaba allí. Pero, ¿sabe? No confiamos
en la memoria de Juan, sino confiamos en la promesa que Cristo hizo
del Espíritu Santo, el cual le recordó todas las cosas a Juan. Y Juan las escribió porque el
Espíritu Santo tenía un propósito de registrar cada cosa que le
recordó para que creamos que Jesús es el Cristo, el Hijo de
Dios, y para que creyendo tengamos vida en su nombre. El asunto
es el amor de Dios, y regocijémonos en el amor de Dios, y clamemos
al Señor que nos guarde de tener camino de perversidad en el cual
confundamos. que es amar a Cristo. Amar a
Cristo es hallar todo nuestro gozo en Él. Amar a Cristo es
no hacer cosas excelentes, sino hallar nuestro gozo y deleite
en el excelente, completo y suficiente Salvador y su obra redentora. Ese es amar a Cristo. Y su mandamiento
es confía en Cristo. Sigue confiando en Cristo. Cada
vez que Él siga revelándote, ¿Quién es Él? Mayor necesidad
vas a sentir de confiar en Él. El apóstol Pablo había ido creciendo
en conocerle desde aquel momento en que fue tirado del caballo
hasta cuando llega a Filipenses. Sin duda había un crecimiento
y eso le había mostrado que todo era basura y que el Señor nos
muestre nuestras basuras. Porque de pronto somos engañados. De pronto pensamos que el gozo
está en otro lado. De pronto pensamos que hay algo
de mérito en nosotros. Y que el Señor nos guarde de
eso y recordemos, no hay mérito en mí. Como dice el himno, yo
bien lo sé. Por gracia de Cristo es que somos
salvos. Es por el gran amor con que nos amó. Y por ese mismo
gran amor Él está haciendo una obra. Y sigamos clamando Señor,
sigue dándonos ojos para mirar. Sigue haciendo que Cristo sea
cada vez más precioso para nosotros. Que no haya nada que compita
con el Señor Jesucristo. Que todo nuestro gozo, nuestro
deleite pueda ser en el Señor Jesucristo. Oramos. Señor, agradecemos por el amor
con que nos has amado. Señor, ayúdanos a poner el énfasis
donde tú lo pones. en el gran amor con que nos has
amado, en ese amor eterno, en ese amor que se ha manifestado
en Cristo Jesús, y rogamos, Señor, que nos guardes del engaño de
nuestro corazón, del diablo y sus mentiras, Señor, y ayúdanos,
Señor, a poder hallar deleite en Cristo Jesús. Ayúdanos a verle
como deseable, ayúdanos a verle como dice tu palabra, que es
admirable, consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de Paz. Ayúdanos, Señor, a desear su
paz. Ayúdanos a deleitarnos en su obra. Ayúdanos, Señor, a deleitarnos
en la clase de Salvador que tú nos has dado. Señor, te rogamos
que sigas salvando a tu pueblo por la predicación del Señor
Jesucristo. Que Cristo sea exaltado, Señor,
que siempre podamos presentarle a él como un salvador exitoso,
y podamos presentar al pecador como alguien que no tiene absolutamente
nada más que venir corriendo con desesperación, con las manos
vacías, Señor, como un mendigo. Señor, rogamos que nos sigas
humillando, que podamos seguir diciendo con hop, que de oídas
te habíamos oído, que podamos seguir diciendo con el salmista,
bueno me es haber sido humillado. Señor, rogamos que Tú nos mantengas
en el camino eterno. Te rogamos esto en el nombre
de Cristo Jesús. Amén.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.