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JC

El Que Cree En Cristo

John 14:12-14
Joel Coyoc February, 14 2021 Video & Audio
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Joel Coyoc February, 14 2021
Estudio del Evangelio de Juan

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Buenos días, hermanos. Vamos
a abrir nuestras Biblias en el Evangelio según San Juan, en su capítulo catorce. San Juan
catorce. Dice la palabra de Dios, no se
turbe vuestro corazón, creéis en Dios, creé también en mí. En la casa de mi padre muchas
moradas hay. Si así no fuera, yo os lo hubiera
dicho. Voy, pues, a preparar lugar para
vosotros. Y si me fuera y os preparara
el lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo. Para que donde
yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis
el camino. Le dijo Tomás, Señor, no sabemos
a dónde vas, ¿cómo pues podemos saber el camino? Jesús le dijo,
yo soy el camino, y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre
sino por mí. Si me conocieseis, también a
mi Padre conoceríais, y desde ahora le conocéis y le habéis
visto. Felipe le dijo, Señor, muéstranos
al Padre y nos basta. Jesús le dijo, Tanto tiempo hace
que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe. El que
me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo pues, dices tú,
muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre
y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo,
no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en
mí, Él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre
y el Padre en mí. De otra manera, creedme por las
mismas obras. De cierto os digo, el que en
mí cree, las obras que yo hago, Él las hará también, y aún mayores
hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidierais al Padre
en mi nombre, lo haré para que el Padre sea glorificado en el
Hijo. Si algo pidierais en mi nombre,
yo lo haré. Si me amáis, guardad mis mandamientos,
y yo rogaré al Padre, y os dará otro consolador para que esté
con vosotros para siempre. El Espíritu de verdad, al cual
el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce, pero vosotros
le conocéis porque mora con vosotros y estará en vosotros. No os dejaré
huérfanos, vendré a vosotros. Todavía un poco y el mundo no
me verá más, pero vosotros me veréis porque yo vivo, vosotros
también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis
que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros. El que
tiene mis mandamientos y los guarda, éste es el que me ama,
y el que me ama será amado por mi Padre, y yo le amaré y me
manifestaré a él. Le dijo Judas Noél Iscariote,
Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros y no al mundo? Respondió
Jesús y le dijo, el que me ama, mi palabra guardará, y mi Padre
le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama,
no guarda mis palabras, y las palabras que habéis oído no es
mía, sino del Padre que me envió. Os he dicho estas cosas estando
con vosotros, mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el
Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas y
os recordará todo lo que yo os he dicho. La paz os dejo, mi
paz os doy. Yo no os la doy como el mundo
la da. No se turbe vuestro corazón,
ni tenga miedo. Habéis oído que yo os he dicho,
voy y vengo a vosotros. Si me amárais, os habríais regocijado,
porque he dicho que voy al Padre, porque el Padre mayor es que
yo. Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda
creáis. No hablaré ya mucho con vosotros,
porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí. Mas para que el mundo conozca
que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos,
vamos de aquí". Versículos 12 al 14 dice, de
cierto, de cierto os digo, el que en mí cree, las obras que
yo hago, él las hará también. y aún mayores hará, porque yo
voy al Padre. Y todo lo que pidierais al Padre
en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el
Hijo. Si algo pidierais en mi nombre, yo lo haré. Oramos. Señor agradecemos porque eres
bueno Señor y nos has dado tu palabra, agradecemos por tu espíritu,
rogamos que obras en la predicación, rogamos que me ayudes a exponer
tu palabra con claridad, habla a nuestros corazones señor, te
rogamos en el nombre del señor Jesucristo, amén. Nuestro tema esta mañana es el
que cree en Cristo, el que cree en Cristo. Estos versículos que
vamos a meditar esta mañana, así como algunos otros parecidos
en la escritura, son pasajes verdaderamente asombrosos. Son pasajes que en verdad están
llenos de verdad. El Señor Jesucristo, antes de
empezar a citar, dice, de cierto, de cierto os digo. Un predicador
dice que cuando Jesús dice, de cierto, de cierto te digo, está
diciendo que lo que va a decir es una montaña de verdad otras
traducciones de la escritura traducen ahí como ciertamente
o o les aseguro o pueden estar seguros he dicho otras veces
que el señor Jesús todo lo que ha dicho es importante pero aún
él se tomaba el tiempo para remarcar y hacer llamar nuestra atención
hacia aquello que va a decir y que es de suma importancia Una de las cosas importantes
es que siempre ha habido gente, dice la Biblia, que los inductos
e inconstantes tuercen la escritura para su propia perdición y pasajes
que enseñan cosas que en verdad son maravillosas, son torcidas
por personas que pretenden hacernos creer y a veces nuestro propio
corazón nos engaña y pensamos en cosas que no son las que en
verdad la escritura enseña. Cuando vamos a pensar en pasajes
como esto, tenemos que recordar que la escritura siempre tiene
que ser interpretada en su contexto, porque ninguna escritura es de
interpretación privada. Primero tenemos que interpretar
en el contexto del pasaje donde está el versículo, y después
tenemos que interpretar en el contexto general de toda la escritura. Y este pasaje está hablando el
Señor Jesús dice, de cierto de ciertos digo, el que cree en
mí, el que cree en mí, por eso el tema es el que cree en Cristo,
el que cree en Cristo, y este pasaje nos enseña algunas marcas
características que se pueden observar en la vida de aquel
que cree en el Señor Jesucristo, y por lo menos hay tres encabezados
en el pasaje, y La primera es que el que cree
en Cristo las obras de Cristo hará. La segunda es el que cree
en Cristo hará obras aún mayores. Y el que cree en Cristo obra
en dependencia total del Señor Jesucristo. Pero antes de que
pensemos en estas tres características, es importante hacer énfasis en
aquello que el Señor mismo está haciendo énfasis en todo este
pasaje, y que el apóstol Juan, guiado por el Espíritu Santo,
hace énfasis, y es en qué vamos a hablar características del
que cree en Cristo. Pero es necesario tener claridad
quién es el que cree en Cristo, porque No vamos a entender nada
si no está claro quién es el que cree en Cristo. Mucha gente
dice creer en el Señor Jesucristo. ¿Pero qué es bíblicamente? ¿Qué es en labios del Señor Jesucristo
creer en Él? ¿A quién se está hablando cuando
dice de ciertos de ciertos digo el que cree en mí? Y cuando miramos
nuestro pasaje y miramos el Evangelio y miramos la Escritura, pues
tenemos que llegar a la conclusión de que de quién es ese que cree en Cristo
y el que cree o confía en Cristo es aquel a quien Cristo por gracia
y misericordia le ha dado vida por su palabra. Aquel que cree
en Cristo es aquel que por gracia y misericordia de Dios, el Señor
Jesucristo le ha dado vida por medio de su palabra. Dice la
escritura que Él nos hizo renacer por la palabra de verdad. Dice
que la fe viene por el oír y por oír la palabra. Es aquel a quien, habiéndole
dado vida, le ha permitido ver su total ausencia de justicia,
le ha permitido ver su total depravación, le ha permitido
ver su incapacidad total de agradar a Dios, es aquel a quien se le
ha dado salvación, es aquel que ha creído que Cristo es el eterno
Hijo de Dios que tomó forma humana y habitó entre nosotros, es aquel
a quien se le ha permitido ver en Cristo aquel que es el fin
de la ley, aquel que desde la cuna hasta la tumba no hizo sino
sólo una cosa, hacer de manera perfecta la voluntad de su padre,
cumplir total y cabalmente la ley que todos los demás hijos
de Adán fuimos incapaces de cumplir y él la cumplió de una manera
continua y constante. Él declaró el hacer tu voluntad
Dios mío me ha agradado y tu ley está en medio de mi corazón.
Creer en Cristo es creer que él es el eterno hijo de Dios
que tomó forma humana, pero que él es el cordero de Dios que
quita el pecado del mundo. Creer en el Señor Jesucristo
es llegar al límite, al poder entender que no hay ninguna otra
manera de poder tener vida eterna, que no hay ninguna otra manera
de poder llegar al Padre. Si ubicamos en este Mismo capítulo
catorce, creer en Cristo es conocer a Dios en Jesucristo. El que me ha visto a mí, ha visto
al Padre. Ustedes ya le conocen porque
me han visto. Creer en el Señor Jesucristo
es saber a dónde Él va. Dice, y sabéis a dónde voy y
sabéis el camino. Creer en el Señor Jesucristo
es renunciar a toda otra forma de poder llegar a Dios y poder
entender La palabra del Señor Jesucristo que dice yo soy el
camino, yo soy la verdad, yo soy la vida. Nadie viene al Padre
si no es por mí. ¿Sabe? Creer en el Señor Jesucristo
es dejar de lado todo aquello que depende de ti, en lo cual
crees que puedes confiar. Creer en el Señor Jesucristo
es dejar de pensar que a través de la religión de tus padres,
o a través de tu religión, o a través de tu forma de pensar, o pensar
cosas con que todas las religiones al final de cuentas llevan a
Dios. Creer en el Señor Jesucristo es creer que en verdad Todas
las religiones, todos los esfuerzos del hombre llevan a un solo lugar,
a la condenación eterna, al infierno. Eso es verdad. Todas las religiones
y todo el esfuerzo humano te lleva a un solo lugar, a la condenación,
pero que sólo el Señor Jesucristo, únicamente Él es el camino, Él
es la verdad, Él es la vida. Creer en el Señor Jesucristo
es creer que sin derramamiento de sangre no hay remisión de
pecados, pero que esa sangre es la sangre del Cordero de Dios
que quita el pecado del mundo. Es la sangre de aquel Cordero
que fue levantado en la cruz, así como Moisés levantó la serpiente
en el desierto. Eso es creer en el Señor Jesucristo,
es confiar totalmente en el Señor Jesucristo y quitar toda confianza
en tu carne, quitar toda confianza en instituciones, quitar toda
confianza y que solamente estés confiando en la obra perfecta,
completa, terminada de Jesucristo en la cruz. Eso es creer en el
Señor Jesucristo. Ahora, el Señor Jesucristo empieza
a hablar acerca de los que creen en Él, Y lo primero que nos dice
es, el que cree en Cristo, las obras de Cristo hará. Porque
el versículo dice, de cierto, de cierto os digo, el que cree
en mí, las obras que yo hago, él las hará también. Las obras que yo hago, él las
hará también. Hay algunos otros versículos
en otros lugares de la escritura que hablan de forma similar.
Por ejemplo, en Marcos dice, estas señales seguirán a los
que creen en mi nombre, y dice, en mi nombre echarán fuera demonios,
dice, tomarán cosas mortíferas. Y en verdad, cuando ha sido así,
para la gloria de Dios, cuando se tenía que confirmar el mensaje
y la revelación aún no estaba completa, hubo ocasiones en que
Dios quiso glorificarse de esa manera y podemos mencionar algunas
como por ejemplo el apóstol Pablo fue mordido por una serpiente
cuando estaba en un lugar predicando y la gente empezó a pensar este
hombre pues seguramente es un gran pecador que algo mal hizo
y estaban esperando que él cayera fulminado porque evidentemente
sabían que lo había mordido una víbora que era venenosa. Sin
embargo, Dios se glorificó y confirmó su autoridad apostólica a través
del hecho de que no se hinchó, no pasó lo que la gente esperaba.
Y sabe, Dios usó eso para confirmar el mensaje y gente creyó en ese
lugar. Podemos recordar el relato bíblico
y poder mirar ocasiones en que ellos se echaron fuera demonios,
en que ellos sanaron enfermos. Sin embargo, no siempre fue así
ni fue necesariamente cuando ellos querían ni como ellos querían.
El mismo apóstol Pablo que pudo ser instrumento de Dios para
mostrar señales que confirmaran la autoridad apostólica y que
hubo ocasiones en que pues sanó enfermos, en que hizo milagros
a semejanza del Señor Jesucristo, pues él mismo en su cuerpo tenía
problemas físicos por los cuales él clamó al Señor y el Señor
no hizo el milagro esperado, pero hizo un milagro mayor que
ese. Él le dijo, bástate mi gracia,
porque mi poder se perfecciona en tu debilidad. Y sabe, el Señor
hizo el milagro de darle la gracia suficiente para que a pesar de
su padecimiento físico, él pudiera dar gloria a Dios, él pudiera
mostrar el carácter de Cristo a pesar de lo que él enfrentaba
en la vida. Sabe, cuando a Dios le dio mayor
gloria, ellos taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos. Pero muchas veces Dios se glorificó
de una manera mayor al ellos ser perseguidos y ser fieles
a Cristo, al ellos no ser tenidos por dignos de este mundo y tener
que esconderse en las cuevas. Y sabe, la gracia de Dios estaba
haciendo que hicieran la obra de Cristo El apóstol Pablo por
eso pudo escribir y dijo, en todo y para todo estoy enseñado,
así para tener abundancia como para padecer necesidad, todo
lo puedo en Cristo que me fortalece. Y nuevamente pasajes que a los
inductos inconstantes les gusta torcer. Sabe, ahí Pablo nos estaba
diciendo que para el creyente no hay imposibles. Está hablando
específicamente, yo puedo glorificar a Cristo, o sea que haya abundante
comida, o sea que haya escasez, o sea que padezca hambre. En
todo y para todo estoy enseñado así para tener abundancia como
para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me
fortalece. Y sabe, No obstante, lo que el
Señor Jesucristo está diciendo es toda la verdad. Y aún el día
de hoy, aún el día de hoy, Dios sigue mandándonos, por ejemplo,
está alguno entre vosotros enfermo, dice, llame a los ancianos de
la iglesia, hagan oración por él. Y aún hoy, Dios manda a que
oremos por nuestras enfermedades. Y no quiere decir que necesariamente
él va a sanar como nosotros queremos esa enfermedad en el momento
que nosotros queremos. Nos llama a hacer uso de los
medios que nos ha dado. Dice, hagan oración por él hundiéndole
con aceite. Dice, la oración de fe sanará
al enfermo. Y lo que este pasaje está diciendo
es que no precisamente que sea un ungimiento ceremonial como
algunas personas pretenden decir el día de hoy, sino era la costumbre
en aquel tiempo que no había avance de la medicina, frotar
el cuerpo de los enfermos con aceite. Estaba diciendo, llaman
los ancianos, ora por el enfermo, usa la mejor medicina en el nombre
del Señor, como un acto de fe en el Señor, no como un acto
de fe en la medicina. Dios sigue obrando cuando la
mayor gloria es que levante el enfermo, lo va a hacer. Sabe,
muchas veces, la mayor gloria para Dios es que podamos hallar
nuestro gozo en el Señor a pesar de la enfermedad. Porque el gozo
no está precisamente en tener un cuerpo saludable. En tu presencia
hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para siempre. cuando pensamos en hacer las
obras las obras dice el que cree en mí las obras que yo hago dice
él las hará también cuando pensamos en esto y nos
ubicamos en el contexto del capítulo trece capítulo catorce son la
misma ocasión y que está un acontecimiento que guiado por el espíritu santo
Juan está narrando y nosotros pudiéramos mirar más que tender
a fijarnos cuando captamos cuál es el propósito por el cual Jesús
hizo señales. Y las señales indican hacia dónde
ir. Y, ¿sabe? Cuando Dios, por su
espíritu, nos enseña la escritura, podemos no sólo fijarnos en aquello
que desde una perspectiva humana y desde una perspectiva no espiritual
es espectacular, El Señor nos muestra, cuando hace una obra
en nuestro corazón, qué es aquello que en verdad es de valor eterno.
Sin embargo, muchas veces somos tentados a quedar como aquel
hombre natural que no percibe las cosas del espíritu. ¿Por
qué digo esto? pensamos que es espectacular
el que hubiera un paralítico aquí y mandáramos que el paralítico
se levantara en el nombre del señor y él se parara, y por supuesto
que es espectacular, por supuesto que es asombroso y es maravilloso,
cuando pensamos que una persona estuviera con alguna enfermedad
terminal y oráramos por él y Dios lo sanara en este momento, eso
es maravilloso, pero eso no es lo más maravilloso, No importa
si él es sanado, de todos modos esa vida física va a cumplir
con algo que está establecido. Está establecido para los hombres
que mueran una sola vez y después de esto el juicio. Entonces es
maravilloso, claro que es maravilloso, pero cuando Dios nos da entendimiento
por su espíritu, nos enseña que hay cosas más maravillosas que
simplemente sanar un cuerpo enfermo de una enfermedad física. nos
enseña que hay cosas mucho más elevadas que resolvernos un problema
temporal. El Señor Jesucristo vino para
resolver un problema que tiene trascendencia eterna y es el
problema del pecado del hombre. Él no vino para ser nuestro paramédico
o nuestro 911 que nos saque de nuestras dificultades momentáneas.
Y sin embargo, Dios obra también en nuestras circunstancias momentáneas. Pero la agenda de Dios está específicamente
dirigida a resolver el problema más importante, más grave, que
es el pecado en el corazón del hombre. Y cuando pensamos en
eso, tenemos que pensar en el contexto de este pasaje, decía,
el Señor ha hecho una obra. ¿Y qué obra hizo el Señor en
el contexto de este pasaje? Le lavó los pies a los discípulos.
Y el Señor está diciendo, el que cree en mí, las obras que
yo hago, Él las hará. ¿Sabe? Es un milagro del Señor
el que un hombre arrogante pueda tomar una actitud de siervo. no es natural en nosotros, es
una obra sobrenatural, es una obra maravillosa y más maravillosa
que lo que pensáramos humanamente hablando que es maravilloso como
levantar al paralítico. Es aún mayor que levantar al
paralítico el hecho de que un pecador arrogante, un pecador
que nace aquí pensando que Dios le debe algo, que nace pensando
y caminando por este mundo pensando que todos le deben algo, el que
pueda servir a sus semejantes. Las obras que yo hago él las
hará. Y Cristo había lavado los pies de sus discípulos. El que
cree en el Señor Jesucristo hace las obras de Cristo. Y si bien
el Señor para su gloria, permitió y sigue permitiendo que se hagan
cosas asombrosas como sanar enfermos, el énfasis es en obrar como Cristo. ¿Y cómo lo sabemos? El apóstol
Juan, que escribió este Evangelio, más adelante escribe Primera
de Juan, y él dice, el que dice yo le conozco, debe andar como
él anduvo. El apóstol Pedro dice que nos
dejó ejemplo para que sigamos sus pisadas. Y hacer las obras
de Cristo es servirnos por amor los unos a los otros, es hacer
las obras de Cristo. El que cree en mí, las obras
que yo hago, él también las hará. Leímos otro pasaje, el miércoles,
donde dice un mandamiento de nuevos doy que os améis unos
a otros como yo os he amado. hacer las obras de Cristo es
amar a nuestros hermanos. No como lo hemos visto en algún
otro lugar donde parece que se llevan bonito y se ven. No es
simplemente venir y ver bien a los hermanos y sonreírle y
decir que Dios le bendiga. Sabe, hacemos eso y gracias a
Dios que lo hacemos. Pero no nos sintamos de que somos
buenos hermanos. Aún allí necesitamos el Evangelio
y arrepentirnos y depender del Señor Jesucristo porque no nos
llama a amarnos como alguna otra iglesia que hemos visitado lo
hace. Nos llama a amarnos como Él nos ha amado. ¿Y sabe qué
es eso? es algo que nos queda muy grande
y es algo para lo cual necesitamos el evangelio es algo para lo
cual necesito creer en cristo y confiar que cristo es el que
puede producir esa clase de amor el poder prepararme con el evangelio
antes de venir a la iglesia decir señor quiero llegar a la reunión
de la iglesia y amar a mis hermanos como cristo me amó y necesito
confiar en ti para poder Amar a mis hermanos como tú me has
amado. Un mandamiento nuevos doy que
os améis unos a otros como yo os he amado. Esa es la obra que
hace el que cree en Cristo. El que cree en mí dice las obras
que yo hago él las hará. Amar hacer las obras de Cristo
para aquellos que somos esposos, es amar a nuestras esposas como
Cristo amó a la iglesia. Tener estas cosas presentes nos
va a hacer y nos va a librar del autoengaño. Tener esas cosas
presentes son las que nos van a hacer clamar como el apóstol
Pablo y no llegar a la triste realidad de tanta gente evangélica,
que se sienten mejores que todo el mundo. ¿Sabe por qué? Porque
lo que les ha hecho verse de esa manera es que no están mirando
que son las obras que Cristo ha hecho, las que el que cree
en Él es llamado a hacer. La obra que Cristo ha hecho es
amar a su iglesia y por eso llama a aquellos maridos que creen
en él a amar a sus esposas como Cristo amó a la iglesia. Y cuando
pienso en eso yo necesito confiar en Cristo, en mí mismo. Yo puedo
amar a mi esposa mejor que lo que hace mi padre, pero eso no
me hace un buen esposo. Yo no puedo estar orgulloso y
estaría totalmente equivocado y negando el evangelio si yo
me siento satisfecho del esposo que soy. Cuando yo pienso en
ser esposo, tengo que clamar como el apóstol Pablo, confiando
en Cristo y diciendo, palabra fiel es esta y digna de ser recibida
por todos, que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores,
porque sabe que yo no he amado a mi esposa como Cristo ha amado
a la iglesia. Pero clamo al Señor. En Él está
mi confianza. El que cree en mí hará las obras. La única manera de crecer en
amar a mi esposa como Cristo amó a la Iglesia es confiando
en Cristo, no confiando en mí. Si confío en mí, es un fracaso. mi confianza, somos llamados
a confiar en Cristo. Cristo está hablando, quienes
van a hacer las obras que yo hago, los que creen en mí, los
que confían en mí. No hay manera de hacer esas obras
si no es creyendo, confiando plenamente en el Señor Jesucristo.
No hay manera de seguir mirando quién en verdad soy, a menos
que esté mirando que el llamado es a hacer las obras que Él ha
hecho. Eso es maravilloso. Es maravilloso
poder mirar algo diferente que lo que el mundo está haciendo.
Pero no soy yo, sino la gracia de Dios en mí. Escuchaba una ilustración de
un predicador que dice que el mundo se está volviendo loco
porque la pandemia los ha encerrado. Y encerrados en casa, dicen muchos
maridos, huir de casa para huir de sus esposas. Y las esposas
muchas están queriendo ya matar al marido. Pero los que han confiado en
Cristo, por la gracia de Dios, pueden disfrutar de ese tiempo
y confiar en Cristo. Confiar en Cristo para estar
en casa. Confiar en Cristo para estar fuera de casa. Hermana,
confía en Cristo cuando tu esposo va a venir. Y hermano, confía
en Cristo cuando vas a ir a tu casa. El que cree en mí hará
las obras que yo hago. Y la obra que él hace es muy
clara. Dice, el llamado es amar a nuestro esposo como Cristo
amó a la iglesia. ¿Por qué? Porque algo que Cristo
hace es ha amado y ama y amará a su esposa. Cuando pensamos
en creyentes que son hijos, ¿qué hizo Cristo como hijo? obedecer
a su padre, el hacer tu voluntad Dios mío me ha agradado. Y pensando
en que somos hijos, como hijos hay que hacer las obras que Cristo
ha hecho y la única manera es confiando en Cristo. confiando
en ti mismo, no hay manera de que puedas hacer la obra que
Cristo ha hecho. Es eso lo que nos va a mantener
a no ser arrogantes, a poder mantenernos en humildad y recordar
bueno vez haber sido humillado. Porque de pronto caemos en el
autoengaño de pensar, yo soy un buen esposo, soy un buen hermano
en la iglesia, soy un buen hijo. porque muchas veces caemos en
ver la medida en otras personas, pero somos llamados a la estatura
del varón perfecto y ese es el Señor Jesucristo. Y eso nos mantiene
en la justa medida de poder clamar miserable de mí. ¿Quién me librará
de este cuerpo de pecado? Gracias, doy a Dios por Jesucristo,
porque Él nos libró y nos libra y nos librará. Nuestra esperanza,
nuestra confianza en el Señor Jesucristo. Después dice el pasaje que no
sólo hará las obras, sino aún mayores, mayores obras. Y siempre es la cuestión de gente
que quiere hablar de cosas que sí son espectaculares, pero que
no son las más espectaculares. ¿Y qué es hacer mayores obras? El Señor está respondiendo algunas
preguntas, el Señor está contestando dudas. Dice Tomás, el Señor,
no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a saber el camino? Y el
Señor dice, yo soy el camino, soy la verdad, soy la vida, nadie
viene al Padre si no es por mí. Y dice Felipe, muéstranos al
Padre y con eso es suficiente. Y Jesús dice, hace tanto tiempo
que estoy y no me has visto. El que me ha visto a mí ha visto
al Padre. Y dice el Señor Jesús, no crees que yo soy en el padre,
versículo diez, y el padre en mí, las palabras que yo os hablo,
no las hablo por mi propia cuenta, sino que el padre que mora en
mí, él hace las obras. Y llama la atención algo aquí,
que el señor no dice las palabras que yo os hablo,
no las hablo por mi propia cuenta, sino que el padre que mora en
mí, no dice son sus palabras o él habla, sino dice Él, el
Padre que mora en mí, Él hace las obras. Y el Señor Jesucristo
está aquí haciendo énfasis acerca de que, pues, por Su Palabra,
el Padre hace la obra, porque ellos son en perfecta unidad,
y el Hijo habla, el Padre obra, y está hablando del poder de
Su Palabra. Está hablando del poder de esa
Palabra de verdad, por la cual nos ha hecho renacer, y la Escritura
confirma grandemente la importancia de la palabra. Pero cuando vamos
al capítulo 5, versículo 14, el Señor Jesucristo está diciendo
algo idéntico a lo que acaba de decir de hacer mayores obras
en relación Dice versículo 14 es 19 dice
respondió entonces Jesús y les dijo de cierto de ciertos digo
no puede el hijo hacer nada por sí mismo sino lo que vea hacer
al padre porque todo lo que el padre hace también lo hace el
hijo igualmente porque el padre ama al hijo y le muestra todas
las cosas que él hace y mayores obras que estas le mostrará de
modo que vosotros os maravilléis Porque como el Padre levanta
a los muertos y les da vida, así también el Hijo a los que
quiere, da vida. Porque el Padre a nadie juzga,
sino que todo juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo
como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra
al Padre que le envió. De cierto, de cierto os digo,
el que oye mi palabra y crea en quien me envió, tiene vida
eterna, y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
De cierto, de cierto os digo, viene la hora y ahora es cuando
los muertos oirán la voz del Hijo de Dios y los que la oyeren
vivirán. Y el Señor está hablando aquí
también de obras mayores que el Hijo iba a hacer y dice, de
modo que os maravilléis. Y el Señor dice que el que cree
en Cristo va a hacer obras mayores. Y nuevamente podemos pensar en
cuál fue la más grande y asombrosa señal que Jesús hizo desde una
perspectiva humana. Y tenemos que llegar a la conclusión
de que fue cuando resucitó a Lázaro. Y en verdad que fue algo asombroso.
Y el Señor no está diciendo que nosotros vamos a pasarnos yendo
a casa de todo el que se muere y resucitándolo. Pero el Señor
está hablando y enfatizando un asunto importante en cuanto a
su palabra. Dice que viene la hora cuando
los muertos oirán su voz y los que oyeren su voz vivirán. Y
un asunto importante aquí que está marcando es una obra mayor
es la obra que se hace que Dios nos ha concedido la bendición
de proclamar el evangelio. Y cuando se proclama el evangelio,
Dios está haciendo resurrección de muertos. Es interesante recordar
que en Pentecostés, el apóstol Pedro proclamó el evangelio de
salvación predicó la palabra de verdad y el Señor dio vida
a tres mil personas, más de las que creyeron en todo el ministerio
público del Señor Jesucristo. Sabe el que cree en mí, dice
el Señor Jesucristo, no sólo hará las obras que yo hago, sino
mayores obras hará. Y a lo largo de la historia Dios
está utilizando la proclamación del Evangelio. Y Dios está haciendo
la más grande obra que es dar vida a gente que está muerta
en delitos y pecados. Dar vida a personas que por naturaleza
son aborrecedores de Dios. A gente que no se sujeta a la
ley de Dios, ni quiere ni puede. Pero que Él, por la proclamación,
por la proclamación que se hace del Evangelio, está llamando
a sus ovejas. Aquellos que oyen la voz, no
de un predicador, sino la voz del Señor Jesucristo. Y Él está
hablando a sus ovejas. Dice, mis ovejas, oyen mi voz,
y yo las conozco y me siguen, y yo les doy vida eterna. Y les
da vida eterna porque justamente están muertos. Y cada vez que
un pecador es atraído al Señor Jesucristo, cada vez que el Padre
trae un pecador hacia el Señor Jesucristo, Ese es un milagro
de vida. Es algo mayor que decirle a un
muerto en una tumba después de cuatro días, Lázaro, ven fuera. La Biblia compara eso al acto
de la creación. cuando Dios hace resplandecer
la luz en el corazón de un pecador. Eso es un milagro mayor que simplemente
levantar a un muerto físico. Lázaro resucitó, pero Lázaro
volvió a morir. Pero él vive porque él creyó
en el Señor Jesucristo. Y Cristo dijo, el que cree en
mí, aunque esté muerto, vivirá. En verdad, los que creemos en
Cristo tenemos la bendición y el privilegio de poder proclamar
no sólo los que predicamos en algún púlpito, sino cada uno
de quienes hemos creído en Cristo. Tenemos la bendición de poder
participar, de hacer una obra mayor, y esa obra mayor es ser
utilizados para proclamar ese Evangelio, para proclamar esa
verdad que da vida. Y es importante el papel de la
Palabra de Dios, que Dios nos guarde de la seducción de hacer
otra cosa. Nosotros pudiéramos hacer algunas
otras cosas como otros han hecho, con tal de llenar edificios.
pero no se puede salvar un pecador, sino solamente proclamando el
Evangelio de Jesucristo, solamente proclamando la verdad acerca
del Señor Jesucristo, y el Señor salvará a los suyos. Los suyos
oirán su voz. Clama al Señor Jesucristo que
escuches predicaciones, pero que te concede escuchar más que
la voz de un predicador, no importa quién este sea y cuán famoso
sea. es necesario que oigas algo más
que la voz de un predicador, los que oyeren su voz van a tener
vida. Se necesita oír la voz del Señor
Jesucristo. Él dice que él llama a sus ovejas
por su nombre. Y llega ese momento en que podemos
escuchar que el Señor nos está llamando. Y esa es una obra mayor,
proclamar el Evangelio. Y es la bendición del pueblo
de Dios, de aquellos que han creído. La Escritura dice, vosotros
sois real sacerdocio, sois nación santa, pueblo adquirido por Dios,
y dice, ¿para qué? para que anunciéis las virtudes
del que os llamó de las tinieblas a su luz admirable". Dice el Señor Jesucristo después
por qué es que vamos a hacer las obras y vamos a hacer mayores
obras. Y dice, porque yo voy al Padre,
porque Él va al Padre, porque Él va a consumar esa obra de
salvación, porque Él estaba seguro de que iba a ser sacrificado
por los pecados de su pueblo, pero él estaba seguro, confiando
totalmente en su padre, que él iba a cumplir lo que le había
prometido, que no iba a dejar su alma en el sepulcro, ni iba
a permitir que su santo viera corrupción, porque él estaba
firmando su resurrección. Y damos gracias a Dios porque
Cristo no solo murió, el evangelio es que Cristo murió, pero el
evangelio es que Cristo resucitó. El apóstol Pablo dice, primeramente
les he enseñado lo que asimismo recibí. que Cristo murió por
nuestros pecados conforme a las Escrituras y que resucitó al
tercer día conforme a las Escrituras. Sabe, Cristo triunfó sobre la
muerte, Cristo triunfó sobre el pecado, Cristo cumplió la
Escritura, Cristo conquistó justicia para su pueblo, Cristo está sentado
a la diestra del trono de Dios y juntamente con Él los Suyos.
Estamos en los lugares celestiales. Dice, por eso vas a hacer obras
mayores, porque el poder está en el Señor Jesucristo. Hacer
las obras, hacer las obras de Cristo, hacer obras mayores que
las de Cristo, Y eso nos hace ser personas humildes en dependencia. No como mucha gente hoy que se
la pasa, según ellos, decretando y declarando y diciendo cosas
totalmente fuera de la Escritura. La Escritura dice que el que
cree en Cristo vive en dependencia. Dice, y todo lo que pidieras
al Padre en mi nombre lo haré para que el Padre sea glorificado
en el Hijo. Si algo pidieras en mi nombre,
yo lo haré. Nuevamente aquí está hablando
de la oración y de la necesidad de acompañar nuestro obrara para
hacer las obras de Cristo, para poder amar a mi esposa como Cristo
amó a la iglesia, para amar a mis hijos, a mis hermanos, para obedecer
a mis padres. Es dependiendo en oración, mirando
mi necesidad, mirando que no puedo confiar en mí mismo para
hacerlo. Y como dice el himno, quieres ser salvo de toda maldad,
dice, tan solo hay poder en Jesús. Quieres vivir y gozar santidad,
tan solo hay poder en Jesús. Hay poder, poder sin igual poder
en la sangre que él vertió. Dependencia, oración dependiente,
el que cree en mí, dice, va a pedir, dice, el pasaje y todo lo que
pidiere es al Padre en mi nombre. Es importante recordar que tenemos
que entender en el contexto. Interesantemente, el mismo apóstolo
Juan que escribió acá, todo lo que pidiera es al Padre. Él mismo
escribe en primera de Juan y él dice, y esa es la confianza que
tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad,
él nos oye. Y si sabemos que él nos oye,
sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. La oración
lo que Dios le enseñó al apóstol Juan y el Espíritu Santo nos
enseña acerca de la oración en primera de Juan 5, 14 y 15, que
esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna
cosa conforme a su voluntad, está de acuerdo con lo que enseñó
el Señor Jesucristo cuando dijo Le pidieron que les enseñara
a orar, y él les dijo, ustedes van a orar así, Padre nuestro
que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino,
sea hecha tu voluntad. Y el Señor mismo cuando estaba
en agonía en el Getsemaní, y él oró, Padre si es posible que
pase de mí esta copa, pero no se haga lo que yo quiero, sino
hágase tu voluntad. Hoy hay gente que se las pasa
diciéndonos como que la oración es para doblar el brazo al Señor
y obligarlo a que Él haga lo que nosotros queremos. La oración
es para alinear nuestros corazones a su voluntad. Orar y decirle,
Señor, eso es lo que deseo, pero hágase tu voluntad. Y decirle,
Señor, hay algo que es seguro que el Señor va a hacer. Es la
voluntad de Dios que ame a mi esposa como Cristo amó a la iglesia.
Entonces, si yo pido poder del Evangelio, si yo vengo en capacidad
necesitado de su gracia, esa oración será contestada. Si yo
pido dependientemente para que Él haga su voluntad, viendo que
en Cristo está el poder para poder hacer la obra que Cristo
ha hecho, Esa oración va a ser contestada porque es de acuerdo
a la voluntad de Dios, porque es el mandato de Dios, porque
es conforme a su voluntad. Y el Señor promete, dice, si
pedimos conforme a su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que
Él nos oye, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos
hecho. Y versículo 14, si pidieres en mi nombre, yo lo haré. Si
pidieres en mi nombre, yo lo haré. Hermano, no hay pretexto
ni justificación. La Biblia dice que todas las
cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas
por su divino poder para que de ellas participemos de la naturaleza
divina. Todas las cosas, no hay algo
que necesite, no hay justificación. Y está el Evangelio para confrontarnos
y hacer venir cada vez al Señor Jesucristo, para poder mirar
cada vez cuánto le necesitamos. y todo gira en cuestión de la
gloria de Dios y la gloria de Cristo. No es hago grandes obras
para que la gente me mire, no es hago obras mayores, se hacen
las obras y es Como dijo el apóstol Pablo, que había creído también
en Cristo, no soy yo, sino la gracia de Dios conmigo. Y por
la gracia de Dios soy lo que soy. No es para atraer la atención
hacia mí, hacia mi persona, hacia mi capacidad. Lo que hay en mí
es incapacidad. Lo que hay en mí es debilidad. es el Señor Jesucristo. Por eso
escribió el apóstol Pablo, tenemos este tesoro en vasos de barro,
para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros. Hay poder en el Señor Jesucristo,
sin igual poder. Y quiere ser salvo de toda maldad,
tan solo hay poder en Jesús. ven al Señor Jesucristo, confía
en el Señor Jesucristo, si Él te está enseñando que es confiar
en Él, clama que te salve, clama que te permite escuchar Su voz,
clama a Él que te dé vida, pon en Él toda tu confianza, porque
no hay ni una otra manera de estar completos, el que cree
en el Señor Jesucristo ya está completo en el Señor Jesucristo,
porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad
y en Él estamos completos, en Él estamos completamente salvos,
en Él estamos completamente justificados, en Él estamos completamente santificados,
completamente perdonados. No busquemos nada fuera del Señor
Jesucristo. No busquemos nada fuera de la
proclamación de su palabra. Podemos llenar locales, pero
no podemos salvar pecadores. Proclamemos el evangelio. Clamemos
a Dios que nos haga fieles en proclamar el evangelio. El evangelio
es nuestra necesidad. Amén.

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Joshua

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