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Beneficios De La Obra De Cristo

John 14:15-18
Joel Coyoc February, 17 2021 Video & Audio
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Joel Coyoc February, 17 2021
Estudio del Evangelio de Juan

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Buenas noches, hermanos. Vamos a abrir nuestras Biblias
en el Evangelio según San Juan en su capítulo catorce. Dice la palabra de Dios, no se
turbe vuestro corazón. Creéis en Dios, creed también
en mí. En la casa de mi padre muchas
moradas hay. Si así no fuera, yo os lo hubiera
dicho. Voy pues a preparar lugar para
vosotros. Y si me fuere y os preparara
el lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde
yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis
el camino. Le dijo Tomás, Señor, no sabemos
a dónde vas, ¿cómo pues podemos saber el camino? Jesús le dijo,
yo soy el camino, y la verdad y la vida, nadie viene al Padre
sino por mí. Si me conocieseis, también a
mi Padre conoceríais, y desde ahora le conocéis y le habéis
visto. Felipe le dijo, Señor, muéstranos
al Padre, y nos basta. Jesús le dijo, Tanto tiempo hace
que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe. El que
me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo pues dices tú, muéstranos
el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre
y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo
no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en
mí, Él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre
y el Padre en mí. De otra manera, creedme por las
mismas obras. De cierto, de cierto os digo,
El que en mí cree las obras que yo hago, Él las hará también
y aún mayores hará porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidierais
al Padre en mi nombre, lo haré para que el Padre sea glorificado
en el Hijo. Si algo pidierais en mi nombre,
yo lo haré. Si me amáis, guardad mis mandamientos. Yo rogaré al Padre y os dará
otro consolador para que esté con vosotros para siempre. El
espíritu de verdad al cual el mundo no puede recibir porque
no le ve ni le conoce, pero vosotros le conocéis porque mora con vosotros
y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos, vendré
a vosotros. todavía un poco y el mundo no
me verá más, pero vosotros me veréis porque yo vivo, vosotros
también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis
que yo estoy en mi padre y vosotros en mí y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos
y los guarda, ese es el que me ama y el que me ama será amado
por mi padre y yo le amaré y me manifestaré a él. Le dijo Judas,
no el Iscariote, Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros
y no al mundo? Respondió Jesús, y le dijo, el
que me ama, mi palabra guardará, y mi Padre le amará, y vendremos
a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis
palabras, y las palabras que habéis oído no es mía, sino del
Padre que me envió. Os he dicho estas cosas estando
con vosotros, mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el
Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas y
os recordará todo lo que yo os he dicho. La paz os dejo. Mi paz os doy. Yo no os la doy
como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni
tenga miedo. Habéis oído que yo os he dicho,
voy y vengo a vosotros. Si me amárais, os habríais regocijado,
porque he dicho que voy al Padre, porque el Padre mayor es que
yo. Y ahora les he dicho, antes que suceda, para que cuando suceda,
creáis. No hablaré ya mucho con vosotros,
porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí. Mas para que el mundo conozca
que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos,
vamos de aquí. Vamos a meditar los versículos
del 15 al 18. Si me amáis, guardad mis mandamientos. yo rogaré al padre y os dará
otro consolador para que esté con vosotros para siempre, el
espíritu de verdad al cual el mundo no puede recibir porque
no le ve ni le conoce, pero vosotros le conocéis porque mora con vosotros
y estará en vosotros, no os dejaré huérfanos, vendré a vosotros". Y nuestro tema esta noche es beneficios
de la obra de cristo beneficios de la obra de cristo cuando empieza este capítulo
catorce el señor dice no se atura vuestro corazón creéis en dios
cree también en mí y en varias otras ocasiones va a ir enfatizando
lo importante que es de creer o confiar en el Señor Jesucristo. Todo el Evangelio de Juan va
a hacer énfasis en la importancia de creer y confiar en Cristo
Jesús, confiar en quién él es, creer en verdad quién él es,
creer y confiar en que su obra es la obra necesaria para poder
estar en paz con Dios, para poder llegar a Dios el Padre. Él lo
dice con claridad cuando dice, yo soy el camino, soy la verdad,
soy la vida, nadie viene al Padre si no es por mí. Y hay beneficios,
todos los beneficios para aquellos que él ha elegido por causa de
su obra, Si no fuera por su obra, habría solo condenación, solo
muerte. Lo único que el hombre caído
en Adán merece de Dios es su ira, su condenación, pero por
causa de la obra del Señor Jesucristo, Por causa del amor para con su
padre, por causa del amor a su pueblo, él con su obra ha beneficiado
a los suyos, a aquellos de quienes ha dicho mis ovejas oyen mi voz
y yo las conozco y me siguen y yo les doy vida eterna y no
perecerán jamás. por aquellos que ha dicho cuando
dijo yo soy el buen pastor, el buen pastor su vida da por sus
ovejas. Y estos versículos que vamos
a meditar hablan claramente acerca de beneficios de la obra de Cristo en favor de
su pueblo. También dejan claro la unidad del Padre, el Hijo
y el Espíritu Santo. Una verdad fundamental de nuestra
fe es creer que Dios se ha revelado en tres personas que son iguales
en poder, iguales en substancia, iguales en gloria. Su única diferencia
es su oficio. Es verdad que no se menciona
la palabra trinidad en la escritura, si usted la empieza a tratar
de encontrar no está allí, pero es verdad que la enseñanza está
bastante clara en abundantes lugares y este es uno de los
lugares en la escritura de la perfecta unidad de la trinidad. Alguien ha dicho que el nombre
más adecuado sería triunidad, Dios en tres personas, unidos
íntimamente, pero también este pasaje va a hablar de la bendición
que tenemos de estar en Cristo y ser uno con Cristo y experimentar
el amor del Padre, el amor del Hijo, el amor del Espíritu Santo,
y todo por causa de la obra del Señor Jesucristo. Quisiera ir a leer los versículos
antes de mirar cuáles son esos beneficios en la traducción que usamos que
es la mil novecientos sesenta que dice si me amáis guardad
mis mandamientos y yo rogaré al padre y os dará otro consolador
para que esté con vosotros para siempre el espíritu de verdad
al cual el mundo no puede recibir porque no le ve ni le conoce
pero vosotros le conocéis porque mora con vosotros y estará en vendré a vosotros. Y otra traducción
dice, si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos y yo le pediré
al padre y Él les dará otro consolador para que los acompañe siempre. El Espíritu de verdad a quien
el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce, pero ustedes
sí lo conocen porque vive en ustedes y estará con ustedes. No los voy a dejar huérfanos,
volveré a ustedes. Y una traducción más que dice,
ustedes demostrarán que me aman si cumplen mis mandamientos.
Y yo le pediría al Padre que les envíe el Espíritu Santo para
que siempre los ayude y siempre esté con ustedes. Él les enseñará
lo que es la verdad. Los que no creen en Dios sólo
se preocupan por lo que pasa en este mundo. No pueden recibir
el Espíritu Santo porque no lo ven ni lo conocen. Pero ustedes
sí lo conocen porque está con ustedes y siempre estará en medio
de ustedes. No voy a dejarlos solos. Volveré
a estar con ustedes. Cuando pensamos en los beneficios
de la obra de Cristo, tenemos que pensar ¿Qué es lo primero
que hace la obra de Cristo en favor nuestro? Y lo primero que
hace la obra de Cristo en favor nuestro es darnos vida. Él nos hizo renacer por la palabra
de verdad. Lo primero que hizo la obra de
Cristo es darnos vida. Dice la Epístola de los Efesios,
Pero Dios, que es rico en misericordia por el gran amor con que nos
amó, nos dio vida juntamente con Cristo. Estábamos muertos
en delitos y pecados. Dice la Biblia, porque la paga
del pecado es muerte, mas el regalo de Dios es vida eterna.
Y el primer beneficio es habernos dado vida. La última traducción
que leí en su primera frase dice, ustedes demostrarán que me aman
si cumplen mis mandamientos. Ustedes demostrarán que me aman
si cumplen mis mandamientos. Lejos de enseñar el domingo,
estábamos meditando que amar a Cristo es obedecer o cumplir
sus mandamientos. Pero obedecer y cumplir mandamientos
no es lo mismo que amar a Cristo. lejos de afirmar el hecho de
que el amor de Cristo necesariamente es algo que depende de nosotros
como personas. La verdad de la escritura nos
va recordando desde que Juan escribe y dice nosotros le amamos
a él porque él nos amó primero y cuando nosotros miramos esta
traducción que por ejemplo dice ustedes demostrarán que me aman
si cumplen mis mandamientos ¿Y por qué estaba mencionando que
lo primero que hace es darnos vida? La verdad es que estando
muertos no podemos cumplir ningún mandamiento, estando muertos
estábamos sin Dios y sin esperanza en este mundo, estábamos separados
del Señor Jesucristo y el Señor Jesucristo dice también separados
de mí, nada podéis hacer y nada es absolutamente nada más que
solamente pecar. Lo que este pasaje nos está diciendo
es, es la obra de Cristo la que nos capacita para demostrarle
amor obediente. Es la obra de Cristo que nos
capacita para poder mostrarle amor obediente. No podemos amor
a Cristo y demostrar ese amor si no es por la obra que él ha
hecho en favor nuestro. Porque antes de que Cristo obrara
en nosotros, sencillamente nuestra actitud era no de amor a Cristo,
sino de aborrecer a Cristo. ¿Cuántas veces no chocó en nuestra
mente la predicación del verdadero Cristo, del verdadero Evangelio?
Y nos enojaba, no nos gustaba. No amábamos a Cristo. y podíamos
engañarnos tratando de vivir vidas rectas o cumpliendo ciertas
cosas que personas nos decían, pero eso no es igual que guardar
sus mandamientos, y todo por una razón, porque estábamos muertos
en delitos y pecados, porque el Evangelio era chocante a nosotros,
porque quitaba todo mérito. Cuando el hombre cayó en el pecado,
fundamentalmente el hombre cayó en pecado porque, como dice el
apóstol Pablo a los romanos, el hombre cambió la gloria de
Dios por la gloria de las cosas creadas. El hombre amó más, buscó
más, buscó su necesidad en la criatura antes que en el Creador.
Y eso es idolatría. Y la muerte espiritual fundamentalmente
es idolatría. pero Cristo nos ha dado vida
y juntamente con esa vida está la capacidad de poder obedecer
sus mandamientos, la capacidad de poder mostrarle nuestro amor
porque tenemos vida, porque nos ha dado vida por su obra. Hay un pasaje donde le preguntan
al Señor Jesús y le dicen, maestro, ¿cuál es el gran mandamiento
en en la ley? Jesús le dijo, amarás al Señor
tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente,
este es el primero y grande mandamiento, y el segundo es semejante, amarás
a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende
toda la ley y los profetas. Y No podemos amar a Dios con toda
nuestra alma, nuestra mente y nuestras fuerzas. Por lo tanto, tampoco
podemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. En el
mismo momento en que Adán y Eva pecaron y cuando el Señor confrontó
a Adán, Adán no amó a su esposa. Adán apuntó a su esposa con el
dedo. Adán apuntó a Dios estaba aborreciendo
a Dios, estaba culpando a Dios. ¿Qué fue lo que sucedió? La idolatría
de su corazón. Buscó en la criatura lo que sólo
Dios podía darle y quedó totalmente incapacitado, muerto espiritualmente,
incapaz de amar a Dios, incapaz de amar a su prójimo como a sí
mismo. La Biblia dice que los ídolos de las naciones son plata
y oro, obras de mano de hombres. Tienen boca y no hablan. Tienen
ojos y no ven. Tienen orejas y no oyen. Tampoco
hay aliento en sus bocas. Semejantes a ellos son los que
los hacen y todos los que en ellos confían. Cuando empieza
Juan dice, confían en Dios, confíen también en mí. Pero habiendo
caído en Adán, nuestro corazón confía en ídolos. Confiamos en
ídolos que nos llevan a ser incapaces de amar a Dios. Buscamos en la
criatura lo que sólo Dios puede dar. Buscamos el gozo en los
logros, en las personas, y el gozo no está en ese lugar. Buscamos
y queremos tener seguridad en aquello muchas veces en nuestra
propia fuerza, en nuestro propio esfuerzo, en nuestro propio trabajo
y ahí no está. Y es nuestra idolatría que nos
priva de poder amar a Dios y poder amar a nuestro prójimo. Y no
lo podemos ver, no lo podemos percibir, a menos que el Señor
Jesucristo abra nuestros ojos. El Señor Jesucristo es el único
que puede librarnos de un corazón idólatra, engañoso y perverso
más que todas las cosas. interesantemente cuando el profeta
dice engañoso y perverso es el corazón más que todas las cosas
el versículo anterior él ha dicho maldito el hombre que confía
en el hombre y pone carne por su brazo y su corazón se aparta
de jehová y es la idolatría del corazón que nos lleva a confiar
a donde no tenemos que confiar a buscar en donde no tenemos
que buscar el pueblo de israel dice el profeta que hizo dos
males dejaron al señor y cavaron para sí cisternas rotas que no
retienen agua y todo eso es figuras de la idolatría del corazón del
hombre que empezó en el jardín del edén que lo llevó a la muerte
espiritual el pasaje que leí en el salmo
135 15 18 Habla de adoración, pero de adoración
idólatra. Y algo que es real es que la
adoración nos transforma, sea en el sentido correcto o sea
en el sentido equivocado. Dice el pasaje, semejantes a
ellos son los que las hacen y todos los que en ellos confían. Los
ídolos tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen. manos
tienen y no palpan, y la idolatría nos hace de esa manera, nos hace
insensibles, insensibles a nuestro prójimo. Llenos de idolatría
no percibimos el mal que hacemos a nuestras esposas, a nuestros
hijos. porque estamos ciegos, nos transforma la adoración falsa
y nos hace parecidos a nuestros ídolos. Pero la adoración verdadera,
cuando Cristo se revela, nos da vida, empezamos a adorar al
Señor Jesucristo, también nos transforma. Dice la Escritura
que el Señor está obrando para hacernos cada vez semejantes
a su Hijo. Y va a llegar el momento culminante
cuando le veamos como Él es y vamos a ser seguramente una cosa vamos
a hacer, adorarlo, adorarlo y vamos a hacer como Él es, porque le
veremos tal como Él es, es la obra de Cristo, es la obra de
Cristo que nos pone en esa capacidad, por eso está diciendo, amáis
guardad mis mandamientos, aquí nos está llamándonos al favor
de Dios o Jesús no está condicionando ninguna promesa al hecho de mandamientos,
por el contrario está poniendo énfasis en que es por su obra
que nosotros podemos amarle, es por su obra que nosotros podemos
hacer obras en obediencia a sus mandamientos. Dice la escritura
gracias, soy salvos por medio de la fe, y eso no es de vosotros,
pues es don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe. Pero
más adelante dice, porque somos hechura suya, creados en Cristo
Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano
para que anduviésemos en ella. Es la obra de Cristo, que nos
ha creado de nuevo, en Cristo Jesús, nos ha hecho nuevas criaturas,
y ahora obramos, no para conseguir nada, obramos porque él nos ha
amado primero, obramos porque su amor nos constriña, nos impulsa,
porque él está viviendo su vida en nosotros. Y eso lo va a terminar
de afirmar la siguiente verdad que enseña nuestro pasaje. Dice el Señor Jesucristo, versículo
16, y yo rogaré al Padre y os dará otro consolador. Hay varias
veces que el Señor Jesús está, el Señor Jesús es el Hijo amado
en que el Padre tiene complacencia. Pero el Señor Jesús varias veces
en este pasaje va a llamar la atención hacia un hecho. Ustedes
deben alegrar porque yo les estoy diciendo que voy al Padre. Pero
Él iba a ir, ¿cómo iba a ir Él al Padre? pues él iba a ir primero
a la cruz, él iba a ser levantado de la tierra así como Moisés
levantó la serpiente en el desierto, él iba a recibir la ira del Padre,
él iba a confiar en todo momento, era la prueba más grande, tremenda,
terrible que ningún ser humano jamás ha enfrentado. Y el Señor
estuvo en momentos de angustia previos y fue fortalecido Y él
tuvo una confianza plena en su padre. Él confió en su padre. La gente en burla le decía, confió
en Dios, líbrele a él. Y en verdad confió en Dios y
él le libró. Él no permitió que su santo vea
corrupción. Y él al tercer día fue levantado
de los muertos. Y estuvo manifestándose como
el Cristo resucitado. Él dice aquí, El mundo ya no
me va a ver, pero ustedes me van a ver. El apóstol Pablo escribe
y dice que más de 500 hermanos le vieron como el Cristo resucitado
y después Él fue tomado de su vista. y fue al padre. Y él está enfatizando lo que
va a ocurrir cuando sea vencida la muerte, vencido el pecado,
cuando el príncipe de este mundo sea echado fuera, porque Cristo
lo echó fuera y lo derrotó para siempre en la cruz. Él está llamando
la atención hacia su obra intercesora. después de Cristo haber resucitado,
él ascendió al trono y él está sentado a la diestra del padre
y él no tiene que decir nada, él no está ahí hablando con el
padre para que el Espíritu Santo fuera dado, su presencia ahí
ha ganado justicia y es por su presencia que el Espíritu Santo
vino a los discípulos en el día de Pentecostés, es por su presencia
que ahora cuando alguien cree en el Señor Jesucristo porque
Cristo por su obra le da vida. Cuando por la palabra de verdad
es renacido, esa persona que cree, dice la Biblia, es sellado
con el Espíritu Santo de la promesa. y un beneficio de la obra de
Cristo es justamente el beneficio que nos da su obra intercesora
por la cual el Padre nos ha concedido el Espíritu Santo, por la cual
el Padre nos ha concedido su Espíritu Santo. Cuando pensamos,
algunas veces hemos hablado ya acerca de La verdad que el Señor
Jesucristo está enfatizando con fuerza, con mucha intensidad,
porque es fundamental y es que Él y el Padre son uno. Y hemos
recordado y visto pasajes como en el Antiguo Testamento dice
el salmista Jehová es mi luz y mi salvación. Y en el Nuevo
Testamento el Señor Jesús se pone en pie y dice yo soy la
luz del mundo. El salmista escribe, dice Jehová es mi pastor, nada
me faltará. Y el Señor Jesucristo dice yo
soy el buen pastor. El buen pastor su vida da por
las ovejas. Yo y el Padre somos uno. Créeme que yo soy en el
Padre. Hace tanto tiempo que estoy contigo y no me has visto.
Y en realidad era maravilloso lo que estaba pidiendo Felipe.
Lo que le tenían que... Y así debe ser con nosotros.
Con que me muestres al Padre es suficiente. Gracias a Dios
sabemos que en Cristo el Padre se ha revelado. Y que Dios nos
ayude a tener esa convicción de Felipe. Le hemos visto y con
eso tenemos. Y el Señor está... bueno, en este versículo nos
enseña que es por su obra intercesora, pero también lo que va a describir
el Señor Jesucristo acerca de lo que el Padre va a conceder
por su obra intercesora en el Espíritu Santo, confirma el hecho
de la Deidad del Espíritu Santo, del hecho de que Dios es en tres
personas. Dice Tres cosas por lo menos
dice acerca del Espíritu Santo que nos es concedido por la obra
intercesora del Señor Jesucristo. Él puede interceder porque Él
confió plenamente en el Señor. Él puede interceder porque Él
obedeció plenamente la voluntad del Padre. El deleite de su corazón
era hacer la voluntad de su Padre y en todo momento Él tuvo la
disposición gozosa de someterse al Padre y el Padre probando
que había complacido la justicia del padre, el padre lo resucitó
de los muertos. Y por esa obra de Cristo, por
eso él puede interceder y se nos ha dado el espíritu, y dice,
¿para qué se nos ha dado el espíritu? Para que siempre nos acompañe,
para que siempre nos acompañe. No sé si usted alguna vez ha
experimentado sentirse solo. Solo es una sensación. Si usted está en Cristo, eso
no es verdad. El Señor Jesucristo dijo, estoy
con ustedes todos los días hasta el fin del mundo. En el Antiguo
Testamento, el Padre también ha prometido estar. Dice, no
temas porque yo estoy contigo. No desmayes porque yo soy tu
Dios que te esfuerzo. Siempre te ayudaré. Siempre te
sustentaré con la diestra de mi justicia. Aquel que en verdad
estuvo solo fue el Señor Jesucristo. Fue abandonado por causa mía
y de mi pecado. El Padre cargó en Él mis pecados. Y cuando Él dijo, ¿por qué me
has abandonado? No era sólo lo que nosotros sentimos. Ahí era una realidad. Y Él dice,
¿por qué me has abandonado? Y dice, pero yo soy gusano, pero
tú eres santo. Y era la razón de la santidad
y el hecho de que Él estaba cargando mi pecado y el pecado de su pueblo
que el Padre le abandonó en la cruz del Calvario. Él en verdad
fue abandonado, pero si estamos en Cristo no permitamos que el
diablo y sus mentiras nos engañen. El Señor nos dio por su obra
intercesora el Espíritu Santo para que esté siempre con nosotros.
El Espíritu Santo es Dios que está con nosotros. El Padre en
el Antiguo Testamento dijo, no temas porque yo estoy contigo,
no desmayes porque yo soy tu Dios que te esfuerzo. Siempre
te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Y el Señor Jesucristo le dijo
a sus discípulos, mismo acá en el que estamos leyendo, no les
voy a dejar huérfanos. Él les dijo, vayan y prediquen el Evangelio
a toda criatura y estoy con ustedes todos los días hasta el fin del
mundo. Dice, hay una palabra, y dice, rogaré al Padre y os dará
otro consolador para que esté con vosotros para siempre. Y
la palabra que en nuestra traducción sesenta está como consolador,
puede ser traducida como consolador, como abogado, como defensor,
como ayudador. Y es interesante que todas esas
palabras son palabras que sólo se pueden atribuir a Dios. El
Espíritu Santo, el Padre es Dios y es una persona. El Espíritu
Santo, hay quienes intentan decir que es una fuerza activa, pero
El Espíritu Santo es una persona. Todas las cosas que se dicen
de Él aquí son cosas que se atribuyen al Padre, al Hijo y también al
Espíritu Santo. Claramente dice ahí en el profeta
Isaías, yo soy tu Dios que te esfuerzo, siempre te ayudaré,
siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Cristo
es nuestro abogado, abogado tenemos para con el Padre a Jesucristo
el justo. El Espíritu Santo es nuestro
maestro, nuestro enseñador que nos va a guiar a toda la verdad.
El Espíritu Santo es el poder que nos mueve, es el poder que
nos impulsa, es el poder necesario para poder obedecer los mandamientos
de Cristo y mostrar que amamos a Cristo. Al final todo es por
la obra del Señor Jesucristo, es el Espíritu Santo morando
en nosotros que nos da el poder para poder mostrar nuestro amor
a Cristo. Todo aquello que no se hace con
el propósito correcto, que es la gloria de Dios, con el poder
del Espíritu Santo, es pecado. Pero damos gracias a Dios porque,
como yo decía el otro día, que el Señor nos ayude, el Espíritu
Santo nos recuerde siempre cuál es la medida. Cuando yo vea otra
medida que no es Cristo, no voy a sentir la necesidad, no voy
a ser consciente de mi necesidad del poder del Espíritu Santo.
Y lo que voy a hacer sencillamente va a ser pecado, aunque los demás
queden impresionados, aunque quizá mi hijo esté contento o
mi esposa esté feliz. Si no estoy siendo consciente
de lo limitado y lo corto que quedo delante de la medida que
es el Señor Jesucristo, lo voy a hacer en mi carne. Lo voy a
hacer sin venir al Señor Jesucristo y voy a llenarme de arrogancia.
El Espíritu Santo está siempre con nosotros para ayudarnos,
para defendernos, para sostenernos, para enseñarnos, para tomar de
lo de Cristo y hacerlo brillar ante nuestros ojos. En algunos otros pasajes dice,
sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que
tenéis ahora, porque él dijo, no te desampararé ni te dejaré,
de manera que podemos decir confiadamente, el Señor es mi ayudador, el Padre,
el Hijo y el Espíritu Santo, no temeré lo que me pueda hacer
el hombre. Y hay un salmo que habla acerca del Señor Jesucristo,
en dos ocasiones menciona lo que dice ella en Hebreos 13,
5 al 6 en el Salmo 118. Y en verdad el Salmo 118 está
hablando por la obra de Cristo que confió plenamente en su padre
y que no temió lo que le podían hacer los hombres, es que somos
beneficiados de esta manera, de nunca ser huérfano, de nunca
estar solo, de nunca tener un defensor. Dice el Salmo ciento
dieciocho, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia.
Diga ahora Israel que para siempre es su misericordia. Diga ahora
la casa de Harón que para siempre es su misericordia. Diga Digan
ahora a los que temen a Jehová que para siempre es su misericordia.
Desde la angustia invoqué a Jehová y me respondió. Me respondió
Jehová poniéndome en lugar espacioso. Jehová está conmigo. No temeré
lo que me pueda hacer el hombre. Jehová está conmigo entre los
que me ayudan. Por tanto, yo veré mi deseo en
los que me aborrecen. Mejor es confiar en Jehová que
confiar en el hombre. Mejor es confiar en Jehová que
confiar en príncipes. Todas las naciones me rodearon,
mas en el nombre de Jehová yo las destruiré. Me rodearon, me
asediaron, mas en el nombre de Jehová yo las destruiré. Me rodearon
como abejas, se enardecieron como fuego de espinos, mas en
el nombre de Jehová yo las destruiré. Me empujaste con violencia para
que cayese, pero me ayudó Jehová. Mi fortaleza y mi cántico es
Jehová, y Él me ha sido por salvación. Voz de júbilo y de salvación
hay en las tiendas de los justos. La diestra de Jehová hace proezas. La diestra de Jehová es sublime.
La diestra de Jehová hace valentías. No moriré sino que viviré y contaré
las obras de Jehová. Me castigó gravemente Jehová,
mas no me entregó a la muerte. Abridme las puertas de la justicia,
entraré por ellas, alabaré a Jehová. Esta es puerta de Jehová, por
ella entrarán los justos. Te alabaré porque me has oído,
y me fuiste por salvación. La piedra que desecharon los
edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo. De parte de
Jehová es esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos. Este es el día
que hizo Jehová, nos gozaremos y alegraremos en él. Oh Jehová,
sálvanos ahora, te ruego. Te ruego, oh Jehová, que nos
hagas prosperar ahora. Bendito el que viene en el nombre
de Jehová, desde la casa de Jehová os bendecimos. Jehová es Dios
y nos ha dado luz. Atad víctimas con cuerdas a los
cuernos del altar. Mi Dios eres tú y te alabaré.
Dios mío te exaltaré. Alabad a Jehová porque él es
bueno. porque para siempre es su misericordia. El Señor es ayudador y el Señor
Jesucristo estaba confiando plenamente en eso. Y Él por su obra nos
ha dado su espíritu para que esté siempre con nosotros. La obra de Cristo, la obra de
Cristo ha permitido y ha hecho posible que él nos deje una promesa
que va a cumplir. Dice él, volveré a estar con
ustedes. Si bien dejó al Espíritu Santo
y él está por su espíritu con nosotros, él sigue caminando
en medio de los siete candeleros, en medio de su iglesia. Sin embargo,
él volverá otra vez para estar con su pueblo. Dice El versículo diecisiete, dieciocho,
no os dejaré huérfanos, vendré a vosotros. No os dejaré huérfanos,
vendré a vosotros. Y damos gracias a Dios porque
pues cada día las cosas son más difíciles y terribles. Cada día
para nosotros es una esperanza. Nosotros podemos ver las señales
que el Señor Jesucristo dijo cumplirse, tanto en cuestiones
políticas, militares, como en cuestiones también de clima.
Mucha gente está asustada. Y si no hay estas promesas, porque
no hay confianza en la obra de Cristo, es entendible que se
esté asustado, es entendible que se esté atemorizado, es entendible
que se esté trubado. Pero aquellos que por la gracia
de Dios hemos creído, por confiar en Cristo hemos recibido los
beneficios de su obra, porque es la única manera de ser beneficiado. por su obra, confiar plenamente
en el Señor Jesucristo, así como el Salmo 118 describe la manera
en que él confió plenamente en su Padre. Es por causa de esa
confianza plena que él tuvo en su Padre que nosotros podemos
tener salvación y una certeza de que él volverá para estar
con nosotros. El apóstol Pablo escribe, yo
creo que una de las cosas que más nos toca y más nos duele
como personas es cuando el Señor toma a alguno de nosotros para
llevarlo con Él. Pero ahí está la promesa. Dice
la Escritura en 1 Tesonelisenses capítulo 4, versículo 13 al 18,
hablando mismo de eso que el Señor Jesucristo está diciendo
y que es posible por su obra. Dice, tampoco queremos, hermanos,
que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis
como los otros que no tienen esperanza. Y es por la obra de
Cristo que nosotros tenemos esperanza, porque si creemos que Jesús murió
y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron
en Él. Por lo cual os decimos esto en
palabra del Señor, que nosotros que vivimos, que habremos quedado
hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.
porque el Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel
y con trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo
resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos,
los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos
en las nubes, para recibir al Señor en el aire. Y así estaremos
siempre con el Señor. Vendré a vosotros. Estaremos
siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos
a los otros con estas palabras. Y qué bendición que es posible
por causa de la obra del Señor Jesucristo, de poder vivir en
medio de tiempos difíciles, terribles, llenos de esperanza, sabiendo
que la noche está avanzada, pero que se acerca el día, que nuestra
salvación está ahora más cerca que cuando primero creímos. El
Señor Jesucristo prometió por Su obra que Él iba a venir otra
vez. Varias veces en ese pasaje Él
les dice, yo estoy yendo para prepararles un lugar. y lo voy
a preparar y voy a venir y les voy a tomar a mí mismo para que
donde yo estoy vosotros también estéis y él fue y él abrió el
camino y él dice ustedes van a poder ir porque yo soy el camino
yo soy la verdad y yo soy la vida y nadie puede ir al hogar
del padre si no es por el Señor Jesucristo y sabemos gracias
a Dios sabemos a dónde va a dónde fue y sabemos el camino el camino
es el Señor Jesucristo La manera de poder recibir esos beneficios
es confiar en el Señor Jesucristo. Confías en Dios, confía también
en mí, dice el Señor Jesucristo. ¿Has confiado en el Señor Jesucristo? ¿Te ha capacitado el Señor Jesucristo
dándote vida, dándote el Espíritu Santo para poder mostrarle que
le amas porque Él te ha amado primero? No hay esperanza, no hay consuelo,
hay razones suficientes para estar aterrorizado, trubado y
sin esperanza si no has recibido los beneficios de la obra del
Señor Jesucristo. La Biblia dice, el que cree en
el Hijo tiene vida, la vida, vida eterna. Pero el que rehúsa
creer en el Hijo de Dios no verá la vida, sino la ira de Dios
está sobre él. podamos gozarnos de lo que ha
hecho la obra del Señor Jesucristo en favor nuestro. Él nos ha dado
vida eterna. Él nos ha dado capacidad de poder
amarle. Y no olvidemos que es su gracia.
No olvidemos, como el apóstol Pablo decía, no soy yo, sino
la gracia de Dios conmigo. Y la gracia de Dios conmigo es
la obra de Cristo. La obra de Cristo, Cristo, el
Evangelio, es la gracia de Dios. Es nuestra necesidad. La medida
en verdad es grande, es el Señor Jesucristo, pero Él ha provisto
todo lo que necesitamos. Nuestra necesidad es ser hallados,
no en nosotros mismos, no confiando en nosotros mismos, sino confiando
completamente en Cristo Jesús, en su persona, en su obra, en
su victoria, en sus promesas. Ven al Señor Jesucristo. Amén.

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Joshua

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