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JC

El Deseo De Cristo Para Los Suyos

John 14:25-31
Joel Coyoc February, 21 2021 Video & Audio
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Joel Coyoc February, 21 2021
Estudio del Evangelio de Juan

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Buenos días, hermanos. Vamos
a abrir nuestra biblia en el evangelio según San Juan capítulo catorce evangelio según
San Juan en su capítulo catorce dice la palabra de Dios no se
turbe vuestro corazón ¿Creéis en Dios? Creed también en mí. En la casa de mi padre muchas
moradas hay. Si así no fuera, yo os lo hubiera
dicho. Voy, pues, a preparar lugar para
vosotros. Y si me fuera y os preparara
el lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde
yo estoy, vosotros también estéis. ¿Y sabéis a dónde voy? ¿Y sabéis
el camino? Le dijo Tomás, Señor, no sabemos
a dónde vas. ¿Cómo pues podemos saber el camino? Jesús le dijo, yo soy el camino,
y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por
mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais, y desde
ahora le conocéis y le habéis visto. Felipe le dijo, Señor,
muéstranos el Padre y nos basta. Jesús le dijo, Tanto tiempo hace
que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe. El que
me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo pues dices tú, muéstranos
el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre
y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo,
no las hablo por mi propia cuenta. sino que el Padre que mora en
mí, Él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre,
y el Padre en mí. De otra manera, creedme por las
mismas obras. De cierto, de cierto os digo,
el que en mí cree, las obras que yo hago, Él las hará también,
y aún mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidierais
al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado
en el Hijo. Si algo pidierais en mi nombre,
yo lo haré. Si me amáis, guardad mis mandamientos,
y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador para que esté
con vosotros para siempre, el Espíritu de verdad al cual el
mundo no puede recibir porque no le ve ni le conoce. pero vosotros
le conocéis porque mora con vosotros y estará en vosotros. No os dejaré
huérfanos, vendré a vosotros, todavía un poco y el mundo no
me verá más, pero vosotros me veréis porque yo vivo, vosotros
también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis
que yo estoy en mi padre y vosotros en mí y yo en vosotros. El que
tiene mis mandamientos y los guarda, este es el que me ama,
y el que me ama será amado por mi padre, y yo le amaré y me
manifestaré a él. Le dijo Judas no el Iscariote,
Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros y no al mundo? Respondió
Jesús y le dijo, el que me ama, mi palabra guardará, y mi padre
le amará, y vendremos a él y haremos morada con él. El que no me ama,
no guarda mis palabras, y la palabra que habéis oído no es
mía, sino del Padre que me envió. Os he dicho estas cosas estando
con vosotros, mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el
Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas,
y os recordará todo lo que yo os he dicho. La paz os dejo,
mi paz os doy, yo no os la doy como el mundo la da, No se turbe
vuestro corazón, ni tenga miedo. Habéis oído que yo os he dicho,
voy y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado
porque he dicho que voy al Padre, porque el Padre mayor es que
yo. Y ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda
creáis, no hablaré ya mucho con vosotros, porque viene el príncipe
de este mundo, y él nada tiene en mí. para que el mundo conozca
que amo al padre, como el padre me mandó, así hago, levantados,
vamos de aquí. Vamos a meditarlos del versículo
veinticinco hasta el versículo treinta y uno. Estaba pensando en el tema y
había pensado en la preocupación de Cristo por los suyos, pero
Cristo no puede tener preocupación porque Él es Dios, somos nosotros
los que nos preocupamos. Y nuestro tema es el deseo de
Cristo para los suyos, un deseo que lleva su ocupación más que
su preocupación, y es aquel deseo que fue vigente en aquel momento
pero es el mismo deseo que sigue siendo vigente para los suyos
en este momento porque siempre los suyos necesitan todo de él
mismo y lo que necesitan de él mismo es siempre lo mismo y es maravilloso poder pensar en este
pasaje y qué es lo que tenía el Señor en su corazón en los
últimos momentos que le quedaban de vida terrenal, de suministerio
terrenal, previos a ser levantado en la cruz, previos a sufrir
una muerte de una forma de tortura quizá de las más terribles que
el hombre ha inventado, que es la crucifixión. No obstante,
sabemos que el Señor Jesús estaba consciente de eso, pero no sólo
de eso, sino también de aquel sufrimiento tan terrible, mucho
más terrible que la tortura de la cruz que iba a ser aquel momento
en el cual el Padre descargara su ira sobre él por causa de
que él estuviera llevando sobre sí los pecados de los suyos.
No obstante, su corazón estaba lleno de un deseo por los suyos. y quiera Dios que también si
nosotros estuviéramos en momentos así, también pudiéramos desear
por nuestros familiares, por nuestros amigos, lo que Cristo
estaba deseando por los suyos, y aquello que estaba en lo cual
él se estaba ocupando. Y el Señor estaba deseando para
los suyos el que pudieran tener su paz, El Señor estaba deseando
para los suyos que pudieran tener una fe inconmovible. El Señor
estaba deseando para los suyos que pudieran tener gozo en su
gozo. y ese era el deseo del corazón
de cristo y sigue siendo su deseo y él sigue ocupado y todo el
ministerio del espíritu santo que él ha enviado es en favor
de los suyos para que los suyos puedan gozar puedan gozar de
una fe incomovible puedan gozar de paz en su paz y podamos disfrutar
de gozo en su gozo Son los últimos momentos en el
Aposento Alto. El Señor ha estado revelando
acerca del carácter de su reino. El Señor está mostrando su corazón
a los suyos. Son momentos en los cuales sin
duda hay confusión. Entendían las cosas no con mucha
claridad. No sólo de las cosas que el Señor
Jesucristo estaba haciendo, sino de las cosas que el Señor Jesucristo
les estaba diciendo. Y el Señor sabía que en el corazón
de ellos había angustia, había turbación, había confusión. Y el Señor está expresando su
deseo, y el Señor está ocupado para que lo que él ha planeado
desde la eternidad para los suyos pueda ser hecho una realidad
en los suyos en todos los tiempos. Y el Señor empieza a responder
preguntas que probablemente no todas están de manera explícita
allí, pero que el Señor sabía lo que había en sus corazones
y el Señor está dando provisión y está dejando en claro cuál
es su deseo para los suyos. Quisiera que pudiéramos comenzar
por la primera cosa que el Señor desea y la primera cosa en que
Él está ocupado, y es en que los suyos puedan tener una fe
inconmovible. En el versículo 25 y 26, si usted
puede pensar que, pues, no todo era tan claro para ellos, había
cosas que no estaban entendiendo con total claridad, El poder
pensar que pues tampoco tenían muchas de las cosas que nosotros
pudiéramos pensar son necesarias. Ellos no tenían grabadoras, no
había manera de registrar de alguna manera lo que estaba ocurriendo. Pero el Señor tenía hecho previsión
para todo ello y el Señor manifiesta allí cuando dice en el versículo
veinticinco, os he dicho estas cosas estando con vosotros. Y dice después, más el Consolador,
el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él
os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he
dicho. versículos veintiséis dice y
ahora os lo he dicho antes que suceda para que cuando suceda
creáis y desde que empieza el capítulo catorce empieza con
creéis en Dios cree también en mí y el deseo del corazón de
Cristo de darles una fe incomovible de tener el sustento de su fe
y recordemos que la escritura dice que la fe viene por el oír
¿Pero qué es lo que hay que oír para que pueda venir la fe? Y
lo que hay que oír es la palabra de Dios. La fe viene por oír
la palabra de Dios, y el Señor está haciendo previsión para
que sus palabras puedan llegar con fidelidad a los suyos. Él
está haciendo la provisión del Espíritu Santo. Podemos estar
confiados plenamente en el Antiguo y en el Nuevo Testamento por
el Espíritu Santo. Dice el Señor más el Consolador,
el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él
los enseñará todas las cosas. Y el Señor se está ocupando para
que sus deseos se hagan realidad, de que ellos puedan tener una
fe inconmovible, una fe inconmovible por causa de que tienen una palabra
que es confiable, y esa es la palabra que ha sido registrada
tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. dice que él
va a enviar el Espíritu Santo y él se va a encargar de que
ellos puedan recordar todas las cosas. Tenemos un registro de
testigos oculares. El apóstol Juan dice después
que Él da testimonio y Él vio las cosas de que da testimonio
y sabemos que ese testimonio es verdadero. Y su testimonio
es verdadero porque Él fue un testigo presencial de todas aquellas
cosas que Él ha registrado. Su testimonio es verdadero porque
ha sido un testimonio que ha sido guiado por el Espíritu Santo.
El apóstolo Juan no ha escrito las cosas que se le ocurrió escribir.
El apóstol Juan ha escrito guiado por el Espíritu Santo. El Espíritu
Santo es quien ha puesto ante las situaciones que la Iglesia
está enfrentando qué es lo que se tiene que incluir en este
Evangelio. El Espíritu Santo le ha recordado
los eventos, las palabras del Señor Jesucristo. El Espíritu
Santo lo ha guiado a tener un propósito al escribir, y el propósito
es de la mayor importancia, el propósito de tener en claro y
presentar de manera clara quién es el Señor Jesucristo, es el
Espíritu Santo que les recuerda. ¿Quiénes escribieron el Nuevo
Testamento? El Nuevo Testamento fue escrito
por alumnos del Espíritu Santo. para alumnos del Espíritu Santo. y está actualmente también enseñando
a aquellos que estamos estudiando las palabras que él les enseñó
al apóstol Juan, al apóstol Pablo, al apóstol Pedro. Él no les dijo
que les iba a dar nuevas experiencias, pero les iba a recordar aquellas
experiencias que tuvieron con el Señor Jesucristo. El apóstol
Juan escribe y dice, lo que hemos visto y oído, esos anunciamos.
para que también vosotros tengáis comunión con nosotros. Él fue
testigo presencial, él vio la gloria del Señor Jesucristo,
y cuando pasa el tiempo, cuando pensamos en el Antiguo
Testamento, la Escritura, el apóstol Pablo, guiado por el
Espíritu Santo, dice que el Antiguo Testamento es es inspirado
por Dios, dice, toda escritura es inspirada por Dios y útil
para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir
en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente preparado para toda buena obra. Y el apóstol Pablo
escribe también y dice que pues ellos no habían enseñados con
palabras de humana sabiduría, sino que habían sido enseñados
en cumplimiento de lo que Cristo había prometido que el Espíritu
Santo les iba a enseñar. El apóstol Pablo confirma el
cumplimiento de las palabras del Señor Jesucristo. Dice, dice el apóstol Pablo en segunda
de Corintios y nosotros hemos recibido no el espíritu del mundo
sino el espíritu que viene de Dios para que conozcamos lo que
Dios nos ha dado gratuitamente de lo cual también hablamos no
con palabras enseñadas por sabiduría humana sino con las enseñadas
por el espíritu y damos gracias a Dios porque sabemos que el
Señor se ocupó, deseó y se ocupó y gracias a su obra el deseo
de Cristo es cumplido en los suyos. Él dio a su pueblo, dio
a sus discípulos, que estaban en ese momento llenos de dudas,
una fe inconmovible. Pero todo fue a causa de la fe
del Señor Jesucristo, de la fidelidad que Él tuvo hacia su Padre, de
la confianza plena que tuvo en su Padre. Es allí donde descansa
el hecho de poder tener una fe, una fe incomovible. El Señor
Jesucristo deseaba en su corazón y está
hablando, dice, de que tengan una fe inconmovible, no sólo
en que su palabra es la verdad, no sólo en que su palabra no
son palabras solamente suyas, sino son las palabras que ha
recibido de su padre, no sólo en que el registro que se ha
hecho de su palabra es fiable porque fue guiado por el Espíritu
Santo, sino también él está llamando la atención al hecho de que él
es uno con el Padre, de que Él ha provisto un fundamento sólido
para nuestra fe, la cual es Su Palabra, que ha sido cuidada
por el Espíritu Santo y es totalmente fiable. El registro de los hechos
es totalmente fiable porque no es obra del ser humano. Son santos
varones que siendo inspirados por el Espíritu Santo han registrado
todo lo que Dios ha querido con la fidelidad necesaria y Dios
mismo se ha encargado de que podamos tener correctas traducciones
también hasta nuestros días y podemos confiar en que su palabra es
la verdad. El Señor también está enfatizando
el hecho de confianza, de fe inconmovible en la soberanía
que su Padre tiene sobre Satanás. no sólo hablando de que es un
fundamento confiable porque ha sido guiado por el Espíritu Santo,
sino hablando otra vez de su unidad con el Padre y su soberanía,
de su omnisciencia. El Señor está diciéndoles, les
estoy diciendo antes que suceda para que cuando suceda crean
que yo soy. Él lo ha hecho a lo largo de
lo que narra el apóstol Juan en este Evangelio. lo hizo, él
ha mostrado varias veces su gloriosa omnisciencia, esa omnisciencia
que dejó maravillado en el Salmo 139 al salmista, cuando él después
de decir no está la palabra en mi boca y tú la sabes toda detrás
y delante me rodeaste, tal conocimiento es demasiado maravilloso para
mí, alto es No lo puedo comprender. Eso que había maravillado el
Señor Jesucristo, Juan, guiado por el Espíritu Santo, ha hecho
mucho énfasis en esa gloriosa omnisciencia del Señor Jesucristo
para que seamos llamados a tener una confianza en que Él es Dios
igual en igualdad con el Padre. De que ellos son soberanos en
igualdad con el Padre. De que el Padre, dice, es mayor
y pues podemos entender no en cuestión
de que dice el Señor Jesucristo que el padre es mayor y está
hablando de la soberanía, lo podemos entender en el sentido
de que pues el hijo se había despojado de su gloria, se había
humillado, y lo podemos entender también no en el hecho de que
sean distintos son distintos sencillamente en roles. Son iguales,
sostiene la escritura en gloria, iguales en poder, iguales en
sustancia, distintos en los roles. Y aquí el Señor está diciendo,
Él es mayor y enfatizando su soberanía. El Señor está mostrando
que podemos tener una fe inconmovible porque ¿Qué es lo que está gobernando
esa noche? ¿Y qué es lo que va a gobernar
el momento del sacrificio del Señor Jesucristo? No es la traición
de Judas, no es la malicia del diablo y sus planes. Lo que está
gobernando ese momento, lo que va a gobernar ese momento del
sacrificio en que el hijo del hombre va a ser levantado es
el amor del hijo para su padre. Él está diciendo, dice, y ahora
os lo he dicho antes que suceda para que cuando suceda creáis,
no hablaré ya mucho con vosotros porque viene el príncipe de este
mundo y él nada tiene en mí. En algunas traducciones dice
lo que Jesús nos muestra que lo que Jesús está diciendo es
hablando del diablo, él no tiene ningún poder sobre mí. ¿Y qué
es? Dicen más, para que el mundo
conozca que amo al Padre, como el Padre me mandó, así hago.
Lo que está gobernando aquí no es la malicia del diablo, no
es la maldad y la depravación del hombre. El Señor Jesús ha
dicho antes a sus discípulos, puedes tener una fe inconmovible
en mí porque yo Mi vida nadie me la quita. Nadie. Satanás no
me quita mi vida. Judas y su traición no me quitan
mi vida. Herodes, los romanos, nadie me
quita mi vida. Yo pongo mi vida por mí mismo. Tengo poder para ponerla y tengo
poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi
padre y acá está diciendo porque amo a mi padre, voy a hacer lo
que el padre me ha mandado. Dice, para que el mundo conozca
que amo al padre y como el padre me ha mandado, así hago. No estaba
gobernando el príncipe de este siglo. el amor de Cristo para
su padre es lo que estaba gobernando, él es soberano, se estaba cumpliendo
la escritura que estaba escrita. Ellos, el diablo y todos los
opositores, todos los hijos del diablo, haciendo sus planes pero
obrando dentro del control soberano del padre y también del hijo,
porque son uno. Y él tenía una plena confianza
en la soberanía de su padre sobre todos sus enemigos. Y esa plena
confianza, esa plena fe, certidumbre de fe hacia las promesas de su
padre, es la fe que nos salva. Es la fe del Señor Jesucristo.
Es su amor. ¿Sabe? Él estaba plenamente confiado. en las promesas que su padre
le había hecho. El deleite y el gozo de su corazón era hacer
la voluntad de su padre. He descendido del cielo no para
hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. El Salmo 48,
cuando dice, el hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado y tu
ley está en medio de mi corazón. Y lo que gobernó todo ese momento
y a lo cual el Señor Jesucristo está llamando la atención de
los suyos es a su soberanía, a su soberanía en ese momento
de cumplir todo su plan de redención para los suyos tal y como él
lo había planeado desde antes de la fundación del mundo. Después el Señor Jesucristo habla
acerca del gozo, Dice, habéis oído que yo os he dicho,
voy y vengo a vosotros. Si me amárais, os habríais regocijado
porque he dicho que voy al Padre, porque el Padre mayor es que
yo. Os habríais regocijado. El deseo
del corazón del Señor Jesucristo es que los suyos que los suyos
no se confundan, que los suyos no se equivoquen, que los suyos
puedan decir con todos aquellos que él ha salvado, decir, tú
diste alegría a mi corazón, mayor que la de ellos cuando abunda
su grano y su mosto. Que podamos decir con Cristo
Jesús de gracias a Dios porque nos va enseñando cada día. y es el Salmo 16. Y el salmista
aprendió, enseñado por el mismo Señor y experimentó. Pero en
verdad que el Salmo 16 no está hablando precisamente en quién
se cumplió plenamente el Salmo 16. El cumplimiento pleno del
Salmo 16 es el Señor Jesucristo. El Salmo 16 dice así, Guárdame, oh Dios, porque en
Ti he confiado. ¿Y sabe quién es el que ha confiado
plenamente en Dios? Sin ninguna sombra de duda, jamás
con una sombra de duda, nadie más que el Señor Jesucristo.
Oh alma mía, dijiste que tú eres mi Señor. No hay para mí bien
fuera de Ti. Él ha hallado siempre todo su
bien en su Padre. Para los santos que están en
la tierra y para los íntegros es toda mi complacencia. Se multiplicarán
los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro Dios. No ofreceré yo sus libaciones
de sangre, ni mis labios tomaré sus nombres. Jehová es la porción
de mi herencia y de mi copa. Tú sustentas mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares
deleitosos y es hermosa la heredad que me ha tocado. Bendeciré a
Jehová que me aconseja, aún en las noches me enseña mi conciencia. a que lo vaya puesto siempre
delante de mí, porque está a mi diestra no seré conmovido. Se
alegró por tanto mi corazón y se gozó mi alma. Mi carne también
reposará confiadamente, porque no dejarás mi alma en el Seol,
ni permitirás que tu santo vea corrupción. Me mostrarás la senda
de la vida. En tu presencia hay plenitud
de gozo. Delicias a tu diestra para siempre. El Señor Jesucristo está diciendo,
voy al Padre. Si me amaras, os habrías regocijado.
gozo. Quiero que hayas tu gozo en mi
gozo porque yo estoy yendo a a la presencia del padre y es la presencia
del padre donde hay plenitud de gozo. Hechos capítulo dos versículo veinticinco Voy a leer desde el versículo
veintidós, dice, varones israelitas, oíte estas palabras, Jesús Nazareno,
varón aprobado por Dios entre vosotros, con las maravillas,
prodigios, y señales que Dios hizo entre vosotros por medio
de él, como vosotros mismos sabéis. A este entregado por el determinado
consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y al cual Dios levantó sueltos
los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese
detenido por ella. Porque David dice de él, y está
citando el Salmo 16, veía al Señor siempre delante de mí,
porque está a mi diestra no seré conmovido. Por lo cual mi corazón
se alegró y se gozó mi lengua, y aún mi carne descansará en
esperanza, porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás
que tu santo vea corrupción. Me hiciste conocer los caminos
de la vida, me llenarás de gozo en tu presencia. El gozo del
Señor Jesucristo, el gozo del Padre está en el Hijo, y el gozo
del Hijo está en el Padre. Dice la Escritura, este es mi
Hijo amado en quien tengo complacencia, en quien tengo gozo. El hacer
tu voluntad, Dios mío, me ha agradado. el Señor regresa a
esa presencia, aquella gloria que había tenido con Él, sabe
la divina Trinidad, el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo, son
una explosión de gozo y hay en su gozo en sí mismo, ellos no
necesitan nada para estar en gozo, ellos son suficientes en
sí mismos y es, David escribió y sin duda él aprendió que en
la presencia de Dios hay plenitud de gozo, Pero en verdad, Hechos
nos enseña que está hablando del Señor Jesucristo, y el Señor
Jesucristo dice, en tu presencia hay plenitud de gozo, y está
diciendo, mi deseo es que ustedes se puedan regocijar en el hecho
de que vuelvo al Padre, a ese deleite de gozo hallado en la
presencia de mi Padre, y que ustedes puedan gozarse en mi
gozo. porque no hay otra manera de
que podamos entrar a esa presencia donde está el gozo. Dijo Jesús,
yo soy el camino, yo soy la verdad, yo soy la vida. Nadie viene al
Padre si no es por mí. No hay posibilidad de poder hallar
gozo sino en el gozo del Señor Jesucristo. Ese gozo que no depende
de circunstancia alguna. Ese gozo que el salmista pudo
decir diste alegría a mi corazón, mayor
que la de ellos cuando abunda su grano y su mosto. Ese gozo
que el profeta escribe y dice, aunque la higuera no florezca,
ni en las vides haya fruto, aunque las vacas sean quitadas de los
corrales y las ovejas de la majada, con todo yo me alegraré en Jehová
y me gozaré en el Dios de mi salvación. En Cristo está el
gozo. El gozo de Cristo está en su
Padre. Y el deseo del corazón de Cristo
es que los suyos hallemos nuestro gozo en su gozo. Estamos viviendo en verdad tiempos
difíciles. Los discípulos estaban por enfrentar
tiempos difíciles. El Señor Jesús tenía un deseo
y su deseo era llamar su atención al hecho de que pudieran hallar
su gozo en su gozo. Vivimos tiempos de dificultad,
vivimos tiempos en que se está perdiendo mucha cosecha, vivimos
tiempos de cambios climáticos muy fuertes, vivimos tiempos
en que Se está dando una censura contra lo que es el Evangelio,
contra la proclamación del Evangelio. Pero el Señor sigue con ese deseo
y el Señor no sólo sigue con ese deseo, se ha ocupado en que
los suyos podamos hallar gozo en su gozo. Que el Señor nos
ayude a poder recordar que el gozo no está en que las cosas
estén todas como a nosotros nos gustaría. las cosas pueden estar
totalmente diferentes a lo que quisiéramos, pero el gozo está
en que Cristo ha entrado otra vez a la presencia del Padre,
que Cristo ha satisfecho la justicia del Padre, que el Padre siga
hallando deleite en el Hijo, porque el Hijo ha satisfecho
toda la justicia que demandaba el carácter santo de Dios y lo
ha hecho en favor de su pueblo, y que nosotros podamos recordar
que sólo hay gozo en su gozo, que sólo hay gozo en el gozo
de Cristo, que puede hacer nuestro deseo gozarnos del gozo del Señor
Jesucristo. Hermanos, no olvidemos, el gozo
está en la presencia de Dios y la manera de entrar a la presencia
de Dios es a través del Señor Jesucristo. El Señor nos llama porque su deseo es
que hallamos paz, hallemos paz en su paz. Versículo 27, dice la paz os
dejo, mi paz os doy. Yo no os la doy como el mundo
la da. No se turbe vuestro corazón,
ni tenga miedo. La paz os dejo, mi paz os doy. Yo no os la doy como el mundo
la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. La paz, la paz
os dejo. La paz es algo que el hombre
necesita y anhela. Sin embargo, tristemente, quieren
paz rechazando al Príncipe de Paz. Damos gracias a Dios porque
uno de los títulos del Señor Jesucristo es Padre Eterno, Dios
Fuerte, Príncipe de Paz. Cristo es el Príncipe de Paz
y sólo Él puede dar paz. solamente en Cristo se haya la
paz. Y Él está con un deseo y se ha
ocupado para que su deseo sea realidad en aquellos que Él ha
amado con amor eterno. La paz os dejo. Él siempre ha
estado en paz con Dios. Él no está diciendo que va a
construir nuestra paz. Él está diciendo que nos va a
dejar su paz. La paz os doy, y dice, mi paz. La paz que Él siempre ha... Él
jamás ha estado en conflicto con el Padre. La causa de nuestro
conflicto con el Padre es haber pecado contra Él, haber levantado
la mano contra Dios, rechazando su señorío, habernos rebelado
contra Dios. Y ha sido, en verdad, una locura,
porque el pecado es locura. Pretender pelear contra Dios,
quien es todopoderoso. Somos personas finitas, totalmente
limitadas en todos los sentidos. Personas que necesitamos absolutamente
todo de Dios. Y, sin embargo, con una arrogancia
tan grande de tener el puño levantado, rechazando aquel que nos da todas
las cosas. porque no hay ni un ser en este
mundo que obtenga algo de algún lugar que no sea de Dios. Pero
la necedad nos ha llevado a ser aborrecedores de Dios, a declarar
cosas locas, como decir gente que dice no hay Dios, si yo tengo
algo es porque yo trabajo, porque yo esto, Necedades. Dice la Biblia, dice el necio
de su corazón, no hay Dios. Y no obstante el hombre está
ansiando paz, pero no hay paz para los impíos. Son como la
onda del mar que es echada de un lado a otro y no hay paz para
los impíos y no hay paz fuera del Señor Jesucristo. El hombre
lucha por la paz, ha hecho organizaciones por la paz constantemente hace
grandes conferencias para buscar paz, pero rechaza a Dios. Y dice la Biblia que cuando el
hombre diga paz, entonces vendrá sobre él destrucción repentina. Pero qué gran bendición de Dios
que a los suyos Él les da su paz. La paz os doy, mi paz os
dejo. La paz que él siempre ha tenido
con su padre, esa paz que les permite hallar gozo el uno en
el otro, esa perfecta comunión de ellos el uno para con el otro,
en tanto que el hombre en conflicto constante con Dios. Y el Señor Jesucristo está deseando
y ocupándose para que podamos experimentar de su paz, para
que podamos recibir su paz. Cuando empecé a explicar el versículo,
empecé explicando por la fe, la confianza porque no hay manera
de tener paz, sino es por una fe inconmovible en el Señor Jesucristo
y en su obra. La escritura dice con claridad,
justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por
medio de nuestro Señor Jesucristo. Justificados pues por la fe,
tenemos paz para con Dios por medio del señor Jesucristo, quien
es el príncipe de paz. Él es nuestra paz, dice la escritura,
que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia
de separación. Cristo es nuestra paz. Él no
está construyendo nuestra paz. El mundo pretende construir paz,
y el señor dice, yo no se las doy como el mundo la da. No una,
la paz que da el mundo es una paz que está basada en construir
circunstancias favorables, el poder tener un seguro de vida,
el poder tener un seguro contra accidentes y seguro para todas
las cosas, tratando de tener siempre circunstancias favorables. Pero el Señor Jesucristo dice,
en el mundo tendréis aflicciones, pero confiad, yo he vencido al
mundo. Él nos ofrece paz, una paz que el mundo no puede entender. Por eso el apóstol Pablo, enseñado
por el Espíritu Santo, dice, por nada estéis afanosos si no
sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración
y ruego. Y luego dice, y la paz de Dios
que sobrepasa todo entendimiento, no es posible entender cómo el
pueblo de Dios puede tener paz a pesar de ser perseguidos, a
pesar de que las circunstancias no sean buenas circunstancias,
a pesar de las adversidades de la vida, poder experimentar paz
porque la paz no es la ausencia del conflicto, sino la paz es
la seguridad de su presencia. los dos sentidos de la paz, la
paz con Dios, justificados pues por la fe tenemos paz para con
Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo y damos gracias a
Dios porque Podemos decir que Él es nuestra paz, porque Él
nos ha justificado por la fe, porque Él ha provisto todo lo
que se requiere para que podamos estar en paz con Dios. Él nos
ha vestido de su santidad, nos ha vestido de su justicia. Él
ha cancelado la deuda que teníamos. Él ha recibido la paga que deberíamos
recibir. Él murió en la cruz por causa
de mis pecados. La paga del pecado es muerte,
y el Señor Jesucristo sufrió mi muerte. Él fue castigado en
la cruz por causa de mis pecados, por causa de los pecados de su
pueblo. Y Él nos ha llevado a poder tener paz con Dios, siendo justificados. justificados pues por la fe tenemos
paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo y la
paz de Dios. Poder experimentar la paz de
Dios, de recordar de su soberanía, de recordar de su confiabilidad. Él es un Dios confiable, él es
un Dios verdadero, él es un Dios proveedor, es un Dios sustentador,
es un Dios que a pesar de que las está sentado en su trono y está
gobernando y está ejecutando su plan tal y como él lo ha planeado
desde la eternidad. Estamos en tiempos que uno pudiera
pensar que todo está fuera de control. Se están congelando
lugares que no se habían congelado. Se están inundando lugares que
nunca se habían inundado. y de pronto pareciera que lo
único que está reinando pareciera que es el caos. Pero damos gracias
a Dios porque el Señor Jesús nos ha dicho esas cosas antes
que sucedan, para que cuando sucedan, creas. Damos gracias
a Dios porque en medio de todas estas situaciones, enfermedad,
probablemente malas cosechas, muerte de mucho ganado, pero
en medio de todo el Señor Jesucristo es en Él que está nuestra confianza,
podemos tener una fe inconmovible por causa de su fe, podemos tener
gozo por causa de su gozo, no importa lo que suceda, podemos
tener paz por causa de su paz, podemos tener paz por causa de
saber quién es Él, Él es soberano, parece que hay caos, pero Él
está en su trono y Él está gobernando absolutamente todas las cosas
y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan
a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Y son tiempos en los cuales poder
reflexionar como hijos de Dios, poder mirar todo lo que Cristo
ha ganado, el maravilloso Salvador que tenemos y poder regocijarnos
en nuestro Salvador, el poder dejar de mirar un poco todo lo
que está pasando y poner la mirada en Cristo Jesús, porque en Él
está una fe inconmovible, porque en Él está una salvación tan
grande, porque en Él, Él es la fuente del gozo, porque Él es
la fuente de la paz. Este mundo va a ir de mal en
peor, pero confiemos, el Señor Jesucristo ha vencido al mundo. El Señor Jesucristo ha dicho
todas estas cosas antes que suceda. Él viene pronto, todo esto está
hablándonos acerca de ese maravilloso Salvador en quien podemos tener
total confianza, ese maravilloso Salvador en que podemos experimentar
gozo por encima de las circunstancias, ese maravilloso Salvador en que
podemos confiar no en la ausencia de conflicto, pero paz por la
seguridad de su presencia. Él es nuestra paz, Él es el príncipe
de paz. reflexionar como creyentes, estamos
entrando en ansiedad, estamos mirando, ¿a dónde estamos mirando? No podemos vivir ajenos a lo
que sucede, pero no nos concentremos en lo que sucede. Pongamos nuestra
mirada en el Señor Jesucristo, en el Príncipe de Paz, en Aquel
que está hallando todo el gozo en su Padre y por causa de ese
gozo nosotros podemos llegar a experimentar gozo en su gozo. En tu presencia hay plenitud
de gozo, delicias a tu diestra para siempre. Si tú no has creído
en el Señor Jesucristo, y te asustan estos tiempos. En verdad
es para asustarse. Pero el Señor Jesucristo dice,
La pasos dejo, mi pasos doy, yo no os la doy como el mundo
la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Y el miedo no
es a lo que está sucediendo en el mundo. El miedo que debería
haber es no estar en paz con Dios. El poder llegar al momento
de tener que enfrentar a ese Dios que es todopoderoso. A ese
Dios que ha sostenido siempre tu vida. Y que si no estás en
el infierno es porque Él aún no quiere cortar el hilo. Algún
predicador dijo que era como una araña que está sobre una
vela. y en el momento en que Él suelte tu vida, pues sencillamente
estarás destruido para siempre en el infierno, recibiendo la
paga justa de tus actos. Pero hoy es día de salvación
y si Él te está hablando, en Él hay paz. Justificados, pues,
por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor
Jesucristo. Si Él te está llamando, en Él
hay posibilidad de gozo en lugar de confusión y trubación. Porque
Él ha entrado a la presencia del Padre donde está el gozo.
Pero también Él ha dicho, nadie viene al Padre si no es por mí.
Ven al Señor Jesucristo, confía en el Señor Jesucristo. Él ha
hablado por su palabra y su palabra es la verdad. Porque es palabra
enseñada por el Espíritu Santo. Es palabra que fue recordada
por el Espíritu Santo y que se registró y es digna de ser creída.
como el apóstol Pablo escribió, palabra fiel es esta y digna
de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino al mundo a
salvar a los pecadores de los cuales yo soy el primero. Ven
al Señor Jesucristo, creen en el Señor Jesucristo, hoy es día
de salvación, mañana no sabemos, el mañana es incierto, pero si
Cristo te está hablando, si Dios está hablando por su palabra,
ven y confía en el Señor Jesucristo. Amén.

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Joshua

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