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JC

¿Para quièn fue dada le ley?

1 Timothy 1:9
Joel Coyoc March, 17 2024 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc March, 17 2024
Estudio de 1 Timoteo

El sermón de Joel Coyoc titulado "¿Para quién fue dada la ley?" analiza la naturaleza y el propósito de la ley de Dios a la luz de 1 Timoteo 1:9. Coyoc argumenta que la ley es buena y fue dada no para los justos, sino para los pecadores, como un medio para revelar la incapacidad humana de cumplirla y llevar a la desesperación, lo que a su vez lleva a buscar la gracia en Cristo. Utiliza las enseñanzas de Pablo, quien expresa que la ley tiene un propósito claro: mostrar la pecaminosidad del ser humano y su necesidad de salvación a través de la fe en Jesucristo. El sermón enfatiza que, aunque la ley es un reflejo del carácter de Dios y demanda perfección, el reconocimiento de nuestra incapacidad de cumplirla nos debe conducir a la misericordia y gracia de Dios. Esto tiene una profunda importancia práctica, ya que recuerda a los creyentes que nuestra obediencia a la ley debe ser una respuesta a la salvación, no un intento de alcanzarla.

Key Quotes

“La ley es buena porque procede de Dios que es bueno.”

“El uso legítimo de la ley no es procurar la vida eterna por cumplir la ley, porque no somos capaces de cumplir.”

“La ley fue dada para mí para que yo pueda verme como en un espejo.”

“La sana doctrina no es aquella que dice que tú vales mucho, sino que Cristo vino a morir por nosotros por la profundidad de nuestra caída.”

Sermon Transcript

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en la primera carta del apóstol
Pablo a Timoteo en su capítulo uno dice la palabra del señor Pablo
apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador y del
Señor Jesucristo nuestra esperanza. A Timoteo, verdadero hijo en
la fe, gracia, misericordia y paz de Dios nuestro Padre y de Cristo
Jesús nuestro Señor. Como te rogué que te quedases
en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que
no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas
y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien
que edificación de Dios, que es por fe, así te encargo ahora. Pues el propósito de este mandamiento
es el amor nacido de corazón limpio y de buena conciencia
y de fe no fingida. de las cuales cosas, desviándose
algunos, se apartaron a vana palabrería, queriendo ser doctores
de la ley sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman.
Pero sabemos que la ley es buena si uno la usa legítimamente,
conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino
para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores,
para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas,
para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas,
para los secuestradores, para los mentirosos y pérjuros, y
para cuantos se opongan a la sana doctrina, según el glorioso
Evangelio del Dios bendito que a mí me ha sido encomendado.
Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor,
porque me tuvo por fiel poniéndome en el ministerio. Habiendo yo
sido antes blasfemo, perseguidor e incuriador, mas fui recibido
a misericordia porque lo hice por ignorancia e incredulidad,
pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y
el amor que es en Cristo Jesús. palabra fiel y digna de ser recibida
por todos. Que Cristo Jesús vino al mundo
para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero por esto fui recibido a
misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda
su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él
para vida eterna. Por tanto, al Rey de los Siglos,
inmortal, invisible, al único y sabio Dios sea honor y gloria
por los siglos de los siglos. Amén. Este mandamiento, hijo
Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que
se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia,
manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron
en cuanto a la fe algunos, de los cuales son Imeneo y Alejandro,
a quienes entregue a Satanás para que aprendan a no blasfemar. En la mañana estábamos meditando
acerca de la ley, y estábamos mirando que en primer
lugar la ley es buena, vimos por qué razón la ley es buena,
la ley es buena porque procede de Dios que es bueno, también
estuvimos mirando que hay algunos problemas con respecto
a la ley pero el problema no está en la ley sino el problema
está en el corazón, el corazón que pues tendemos a nacer con una
estimación demasiado alta y tenemos corazones que pensamos que eso
de la ley es pan comido. Algunas veces yo creo que todos
en algún momento llegamos a pensar como el joven rico, eso yo lo
he guardado desde mi juventud, pero cuando el Señor abre nuestros
ojos y podemos mirar que en realidad no somos capaces de cumplir la
ley, la ley vimos es buena porque es la expresión del mismo carácter
de Dios y la ley tiene un sentido externo pero tiene un sentido
interno, tiene un carácter espiritual y no es simplemente que no cometamos
actos de manera externa, podemos violar la ley de manera interna
en nuestro corazón y de hecho lo hacemos. Y el uso legítimo
de la ley no es procurar la vida eterna por cumplir la ley, no
es el procurar ser declarados justos delante de Dios por cumplir
la ley porque no somos capaces de cumplir. Una de las cosas
que nosotros tenemos que recordar constantemente es Dios no está
esperando que hagas tu mejor esfuerzo en cuanto a la ley como
a veces nosotros solemos suponer. Dios en cuanto a la ley y la
ley por su misma naturaleza dije en la mañana la ley es sorda
y es insensible y la ley dice que el que no permanece en las
cosas escritas en la ley pues es maldito y pues la verdad es
que quebrantamos cuando quebrantamos un mandamiento quebrantamos todos
los mandamientos y aparte del Señor Jesucristo lo único que
hacemos todos los días de nuestra vida es quebrantar la santa ley
de Dios y en realidad Dios al dar la ley lo hizo para que miráramos
nuestra incapacidad y para dejarnos en desesperación y traernos al
Señor Jesucristo. Ver que nosotros no somos capaces
y que por lo tanto estamos bajo la condenación de la ley y venir
corriendo al Señor Jesucristo. Aquel que pues para él la ley
no era precisamente ley porque era su naturaleza. aquel que
se deleitaba porque de acuerdo a su naturaleza, él es la imagen
misma del del padre, él es el resplandor de su gloria, la imagen
misma de su substancia, y él vino y él vino a salvar a su
pueblo de sus pecados, a ese pueblo que por la rica misericordia
de Dios fue escogido en Cristo desde antes de la fundación del
mundo, el Señor Jesucristo vino a vivir la vida que debemos vivir,
la vida que demanda la ley de Dios, no tenemos que olvidar
que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios pero caídos en Adán fuimos
destituidos de la gloria de Dios y el Señor Jesucristo vino a
hacer lo que nosotros no somos capaces y vino a morir la muerte
que la ley demandaba para cada uno de nosotros y él la prueba
de que él dio satisfacción a esa ley es que él fue resucitado
de entre los muertos y él vive La ley tiene el propósito de
llevarnos a clamar por la gracia, y la gracia es dada para que
nosotros podamos, podamos vivir la ley, ya no para alcanzar el
favor de Dios, sino porque ya hemos sido favorecidos por el
Señor, por gracia y por misericordia. Ya no por un deber, sino por
el placer y el deleite de imitar al Señor Jesucristo, por gratitud
y por amor al Señor. ¿Para quién fue dada entonces
la ley? Una de las cosas que estaba sucediendo,
nuestro tema es justamente la pregunta, ¿para quién fue dada
la ley? Una de las cosas que estaba sucediendo con estos maestros,
que habían perdido el punto en cuanto a para qué era la ley.
era el hecho de que no sólo ellos se sentían con tanta tranquilidad
en sí mismos, no sólo se sentían con tanta confianza en sí mismos,
no sólo se sentían capaces de orar y darle gracias a Dios porque
ellos eran mejores que todos los demás, o decir tranquilamente
pues todo eso yo lo he guardado desde mi juventud, sino que además
estaban agarrando esa ley que es la expresión del carácter
de Dios, de su gloria, para atraer la atención hacia sí mismos y
pensando que para ellos no era exactamente la ley, que la ley
no tenía nada que ver con ellos. De hecho, en un sentido el apóstol
Pablo está usando el lenguaje que usó el Señor Jesús cuando
dijo que él no vino a llamar a justos sino a pecadores, porque
en un sentido ellos estaban considerándose justos, Ahora, en el versículo
nueve, después de donde terminamos en la mañana, lo que el apóstol
va a comenzar a hacer es un resumen de los diez mandamientos y va
a comenzar a decir para quién fue dada la ley. Si nosotros
ubicamos estos versículos, hasta el versículo 11, dentro del contexto
de lo que el apóstol está escribiendo en todo este capítulo, y dentro
de lo que el apóstol, inspirado por el Espíritu Santo, ha escrito
en todo el Nuevo Testamento, nos vamos a dar cuenta que hay
una actitud distinta en el apóstol Pablo. una actitud que es el
resultado de la obra de la gracia de Dios en su vida. Él ya no
se ve como que él puede tener la ley como un juguete para que
él brille como alguien que es un experto. Él va a hacernos
referencia clara de que la ley afecta a su vida, de que en realidad
la ley sí tiene que ver con él y de esto podemos concluir que
vamos a analizar qué es lo que el apóstol está diciendo dice
primeramente fue dada para los transgresores y desobedientes
transgresores y desobedientes Y los transgresores no son aquellos
que ignoran que hay una ley, sino son aquellos que deliberadamente
deciden hacer caso omiso vivir como si no existiera tal cosa
como una ley. Vivir con la intención de hacer
pues lo que nos venga en gana. Y cuando nosotros miramos bebés
muy tiernos, tenemos que recordar que fuimos como esos bebés. A
veces cuando adultos pensamos se nos olvida. A veces solo recordamos cosas
buenas, pero la verdad que Dios nos ayuda a recordar sobre todo
a los que están educando hijos, que tienen que recordar también
las cosas malas, porque de pronto a veces nos presentamos delante
de nuestros hijos recordando y teniendo una actitud como de
esta gente que pensaba que la ley no tenía nada que ver con
ellos. Y transgresores, El bebé nace y quiere hacer lo
que le da la gana. De hecho, papá y mamá tienen
que trabajar seriamente para enseñarle a obedecer, porque
él quiere vivir haciendo lo que quiere, cuando quiere y como
quiere. Y no solamente los bebés, De pronto,
aún estando en el Señor, a veces nosotros aún estamos batallando
con una vieja naturaleza, con una vieja naturaleza que de pronto
quiere vivir como si no existiera tal cosa como una ley. Pero damos
gracias a Dios porque para nosotros, por la gracia de Dios, ya es
una buena noticia saber que el Rey reina. es una gran noticia. Es la noticia que incluso trae
paz a nuestro corazón cuando nosotros miramos que todo parece
un caos. Es grato para nosotros saber,
no es así, nuestro rey reina. Y ahora, por la gracia de Dios,
aceptamos gustosamente que él gobierne sobre nuestros corazones.
Ya no más estamos contentos de cantar que aunque no tengamos
dinero o con dinero hacemos lo que quiero y que nuestra palabra
es la ley. Nosotros sabemos por la gracia
de Dios que hay una ley que es buena. El transgresor y desobediente
que no quiere nada de sumisión, la gente se afana por negar la
existencia de Dios porque lo que quieren es pues quitar de
sus mentes el hecho de que tienen que dar cuentas a Dios Una de
las cosas que no tenemos que olvidar es que la Escritura,
nuestra necesidad como creyentes es crecer en el conocimiento
de Dios. La vida eterna es conocer a Dios,
pero no tenemos que olvidar que todo ser humano que nace en este
mundo, dice la Escritura, conoce a Dios. Dice, pues habiendo conocido
a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias.
Y el esfuerzo de negar a Dios es porque conocemos que hay un
Dios y queremos vivir en transgresión. Queremos vivir como si no hubiera
Dios, como si no hubiera ley, como si nunca tuviéramos que
rendir cuentas a nadie. Transgresores y desobedientes. Después dice, para los impíos
y pecadores. Para los impíos y pecadores.
Para los irreverentes y profanos. nosotros llegamos hasta aquí
el apóstol está haciendo un resumen de los primeros cuatro mandamientos
aquellos que tienen relación directa con el señor dice después
para los parricidas y matricidas para los homicidas y aquí está
llamando hacia el mandato de honrar a los padres los aquí
está personas que matan a su padre,
que matan a su madre, o para personas que en sí mismo pues
son homicidas. Después va a hablar, a hacer
referencia a todo lo que es el pecado sexual y aunque no especifica,
lleva a los casos extremos. Después dice para los mentirosos,
hipérculos y para cuando se oponga a la sana doctrina. Y una de las cosas que nosotros
tenemos que preguntar es, ¿alguna vez hemos estado en alguna clasificación
de estas? Y la respuesta es, por supuesto
que sí, porque no hay justo ni a un uno, porque podemos recordar
lo que vemos en la más tierna edad de los infantes que son
rebeldes, que quieren hacer su propia voluntad, y fuimos así. tenemos que y una de las cosas
importantes es el mismo apóstol Pablo es muy probable que cuando
él estaba escribiendo esto pues él no se jactaba de su pasado
él se gloriaba en el señor Jesucristo le había rescatado de un pasado
es interesante que el apóstol Pablo menciona allí secuestradores
y habla de aquellos que quitan la vida y cuando nosotros leemos el testimonio
del apóstol Pablo en Hechos capítulo nueve. Dice, Saulo, respirando amenazas
y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote
y le pidió cartas para la sinagoga de Damasco a fin de que se hallase
algunos hombres o mujeres de este camino a los trajes de presos
a Jerusalén. Y una de las cosas que que el
apóstol Pablo hacía era que los perseguía y los obligaba a blasfemar. Entonces él era y él mismo va
a decir más en los siguientes versículos él va a decir que
da gracias a Dios el que me fortaleció a Cristo Jesús nuestro Señor
porque me tuvo por fiel poniéndome en el ministerio habiendo yo
sido antes blasfemo y perseguidor. las palabras que él está usando
aquí para describir está haciendo algo que muestra a la iglesia
que él está en un contraste que definitivamente
el mérito no es del apóstol Pablo sino es la obra del Espíritu
Santo de que a él sí afecta su vida la ley de que la ley a él
lo confrontó de que él se puede ver como un pecador uno que cometió
secuestro aunque tenía cartas de autorización del sumo sacerdote
lo que él hacía con los hermanos pues era secuestrarlos y hermanos
él va a terminar y va a hacer una declaración y dice y para
cuanto se oponga a la sana doctrina porque muy probablemente aquellos
que estaban enseñando doctrina incorrecta aquellos que estaban
enseñando error dentro de la iglesia pues al final leían todo
y ellos decían, esto no tiene nada que ver conmigo. Pero el
apóstol dice, y para cuanto se opongan a la sana doctrina. ¿Y cuál es la sana doctrina?
Pues la sana doctrina comienza desde el hecho de entender bíblicamente
quién es el hombre y qué es la demanda de Dios hacia el hombre. Ahí comienza la sana doctrina,
el poder entender bíblicamente quién es, quiénes somos. Y entender
bíblicamente quiénes somos dice la Biblia que dijo Dios hagamos
al hombre conforme a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza. El hombre es una criatura que
ha sido creado a la imagen de Dios. Y dado que ha sido creado,
no como Dios iba creando, iba haciendo todo según su especie.
Pero cuando creó al hombre, lo hizo a su imagen y semejanza. Y eso habla de la alta responsabilidad. Todo lo que Dios hizo está proclamando
su carácter. Los cielos cuentan la gloria
de Dios. El firmamento anuncia la obra
de sus manos. Toda la creación está proclamando al punto de
que el apóstol puede decir las cosas invisibles de Dios, su
eterno poder y deidad se hacen claramente visibles desde la
fundación del mundo, siendo entendido por medio de las cosas hechas.
Sin embargo, al hombre lo hizo a su imagen y es el ser con la
más enorme responsabilidad de mostrar. Dios hizo a Dan y a
Eva a su imagen y les dijo fructificad y multiplicados y llenad la tierra,
porque él quería que hubieran muchas más imágenes de él que
llenaran esta tierra y estuvieran proclamando en todo lo que hicieran
cómo es Dios. Andando sobre esta tierra, la
creación debería mirar cómo administramos la creación y lo hacemos conforme
al carácter de Dios, una administración que muestra la bondad, la generosidad
de Dios. Caminando sobre esta tierra y
conviviendo como seres humanos, nosotros deberíamos estar mostrando
y la creación debería estar mirando Dios es amor, porque toda esta
gente se aman unos a otros, porque Dios es amor y ellos son su imagen.
Toda la creación debería mirarnos y saber, Dios es un Dios misericordioso. Toda la creación debería mirarnos
y ver cómo nos tratamos y debería decir la creación, Dios es lento
para la ira, porque mira, esta gente es lenta para la ira. Esta
gente es paciente. Pero el hombre fue tentado. tenía
un solo mandamiento y el mandamiento era con respecto a un solo fruto. Y fue llamada su atención hacia
buscar el gozo fuera del Señor y empezar a buscar el gozo en
la criatura, en la creación. Y el hombre anheló algo que pues
en sí mismo ya tenía. Él era imagen de Dios. Y Satanás
le ofreció ser igual a Dios. Por supuesto que él no era igual
a Dios porque él era simplemente una imagen. El hombre es una
imagen digna porque es imagen de Dios. Pero somos llamados
a ser imágenes humildes porque Dios nos hizo de polvo de la
tierra. Recordar cómo Dios nos creó debe
llamarnos a dignidad y llamarnos a humildad. Pero caídos en Adán,
nos sentimos Dios, queremos hacer lo que se nos viene en gana,
vivir como si Dios no existiera. Y hermanos, a partir de ahí dice
la Biblia, por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria
de Dios. La sana doctrina es, el hombre
tiene la responsabilidad de mostrar cómo es Dios. O sea, la sana
doctrina es, el hombre tiene la responsabilidad de cumplir
la ley de Dios. Pero la sana doctrina también
proclama, este hombre caído en Adán es totalmente incapaz de
hacer, de cumplir la ley, ha quedado totalmente incapacitado,
sigue siendo una imagen de Dios pero distorsionada, rota, una
imagen de Dios inútil, que no es capaz de conformarse al carácter
de Dios. nosotros podemos mirar y en realidad
lo que nosotros miramos no tenemos que enseñar a nuestros hijos
a desobedecer. Ellos saben muy bien cómo desobedecer
y ellos están yendo en contra de la ley de Dios porque se están
asumiendo Dios para sí mismos. He ahí la la gravedad y hay la
responsabilidad en la educación de los hijos. Los padres creyentes
toman como con seriedad la desobediencia y oran por sus hijos y los exponen
al evangelio. Los hijos, los padres creyentes
saben que no es un chiste un niño que quiere hacer lo que
le da la gana. Los padres creyentes saben que
no es un chiste un niño que se para y le dice loca a su mamá.
Los niños, los padres creyentes saben que eso es de enorme gravedad
y los padres creyentes oran por sus hijos y los exponen el evangelio
y les hablan de la gravedad y también de la incapacidad. Ellos no pueden
obedecer como Dios manda. porque están muertos en delitos
y pecados y necesitan del Señor Jesucristo. Son esos momentos
en los cuales a veces uno, las hermanas que dan clases a niños
saben que a veces en una clasecita se le pregunta a los niños si
han pecado y nadie ha pecado. Pero el momento en que el padre
está con el niño y el niño ha pecado, el niño tiene claro que
ha pecado. Y esos son momentos en los cuales
no traerlo para que repita una oración, pero sí presentarle
la demanda y dónde está la esperanza. La demanda es alta y la esperanza
es el Señor Jesucristo. Y hermanos, El apóstol está dejando
en claro que para él sí tiene un efecto y esa sana doctrina
empieza con describirnos quién es el hombre, cuál es su responsabilidad,
pero cuál es su condición. El hombre es incapaz de cumplir
la ley. Porque Dios demanda un cumplimiento
perfecto de la ley. Una de las cosas que recordar
toda doctrina que te lleva a pensar que Dios va a pesar en una balanza
tus obras y va a haber No es una sana doctrina. Toda doctrina
que te dice que hay algo que tú puedes cooperar para tu salvación
o que Dios espera tu mejor esfuerzo, no es una sana doctrina. La sana
doctrina se apega a las palabras del Señor Jesucristo. La sana
doctrina no es simplemente el que sabemos que no somos perfectos.
Porque eso toda la gente sabe. No tenemos que ir muy lejos y
preguntarle a la gente si es perfecta. Y todos van a decir,
no, yo no soy perfecto. Y pareciera un consuelo pensar
que como, porque la gente no solo dice, no, yo no soy perfecto,
sino casi siempre la gente dice, yo no soy perfecto y nadie es
perfecto. Y sentimos un poco de alivio pensando que somos
una bola grande de imperfectos. Entonces, como que eso nos consuela. Pero, hermanos, la sana doctrina
enseña la gravedad de no ser perfectos. El Señor Jesús dijo,
se todos vosotros perfectos como vuestro Padre que está en los
cielos es perfecto. Y siempre otra vez llamándonos
a mostrar cómo es Dios. Y hermanos, en nosotros no puede
haber perfección. Hace un tiempo se habló de un
grupo de personas que salían diciendo que ellos ya no pecan
y alguien les puso un apodo de los perfectos. Pero el creyente
no se está captando en que él no peca. El creyente está luchando
con el pecado y el creyente se gloria únicamente en la justicia
del Señor Jesucristo. El creyente no quiere ser hallado
en su propia justicia porque nuestra justicia no es justicia. Nuestra justicia es, dice la
Biblia, que las justicias del hombre son trapo de inmundicia.
La única justicia que Dios recibe es la justicia del Señor Jesucristo,
que es justicia perfecta, es el que cumplió perfectamente
la ley. Nuestro primer padre, Adán, fracasó,
pero el segundo Adán fue victorioso. ¿Y qué contrastes tan grandes
Nuestro primer padre fue tentado en un huerto lleno de cantidad
de frutos, pero el segundo Adán fue tentado en un desierto, habiendo
pasado días sin comer. Y no obstante, él fue tentado
en todos según nuestra semejanza, pero sin pecado. Hermanos, la
sana doctrina se conforma al glorioso evangelio del Dios bendito. El glorioso evangelio. Hermanos,
es en el evangelio donde se manifiesta de manera más intensa la gloria
de Dios. Es en el evangelio donde nosotros
podemos ver de su santidad, de su justicia, de su odio al pecado,
el hecho de que él no escatimara ni a su propio hijo, sino que
lo entregó por todos nosotros. habla de la gravedad del pecado.
La sana doctrina no es esa doctrina que dice, tú vales mucho, por
eso Cristo vino a morir por ti. No, Cristo vino a morir por nosotros
por la profundidad de nuestra caída, por la enorme ofensa que
nosotros habíamos hecho hacia su padre, hacia la santidad de
Dios, al punto de que no había nada que pudiera pagar esa grave
deuda, sino solamente el sacrificio perfecto del Señor Jesucristo
la sana doctrina es aquella que jamás nos va a incitar a un intento
de cumplir la ley para ser salvos. No hay poder en el hombre que
ha nacido de Adán para cumplir la ley, por mucho que se esfuerce,
por mucho que logre humanamente hablando, no importa si lo admiramos
por lo que él hace, Dios no mira lo que mira el hombre. El hombre
mira lo que está delante de sus ojos, pero Dios mira el corazón.
Uno puede llegar a hacer tanta rectitud delante de la gente,
y si eso atrae la mirada y las alabanzas hacia mi persona, eso
es pecado, porque estoy robando la gloria de Dios. solamente
la gracia de Dios nos puede llevar a mirar nuestra verdadera condición,
a mirar. Nosotros hemos batallado con
el pecado y seguimos batallando con el pecado. Un ejemplo es
cuando habla, dice, por ejemplo, para los mentirosos. Y la Biblia
dice el apóstol allí en Romanos capítulo tres, versículo cuatro. dice desde el versículo tres
dice porque si alguno de ellos ha sido incrédulo su incredulidad
habrá hecho nula la fidelidad de Dios de ninguna manera antes
bien sea Dios veraz y todo hombre mentiroso sea Dios veraz y todo
hombre mentiroso y hermanos eso habla de que la ley tiene que
ver con nosotros y nosotros necesitamos seguir viniendo al señor Jesucristo
porque ya hemos sido redimidos. Una vez venimos al Señor Jesucristo,
pero el creyente sigue viendo su batalla con el hecho de ser
veraz como Dios es veraz, porque tiene más que ver que simplemente
con hablar con nuestra boca cosas que son verdad o cosas que son
mentira. Dice el apóstol Juan en primera
de Juan capítulo dos, versículo cuatro. Dice, el que dice yo le conozco
y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad
no está en él. Y hermanos, hemos de reconocer
que aún como creyentes no siempre somos consistentes en esto. Y
nuevamente, la ley que hace hacernos, no es para salir corriendo, irse
sin esperanza, sino venir otra vez al Señor Jesucristo, porque
dice el apóstol Juan, desescribo para que no pequen, pero si alguno
hubiere pecado abogado tenemos para con el Padre Jesucristo
el justo. El apóstol Pablo, en la siguiente sección del pasaje,
él se va a poner como el ejemplo, él va a decir, palabra fiel es
esta y digna de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino
al mundo a salvar a los pecadores de los cuales yo soy el primero,
yo soy el primer pecador. La gracia de Dios nos lleva a
tratar con las cosas sagradas, es interesante, les decía que
la la primera, las primeras expresiones después de después de decir para
los transgresores y desobedientes, los irreverentes y profanos,
y lo que aquellos falsos estaban haciendo con la ley era ser irreverentes
y profanos, porque la ley tenía el propósito de mostrar la gloria
de Dios y ellos estaban gloriándose en que eran expertos en la ley,
pero cuando el evangelio obra en nosotros, nosotros siempre
vamos a mantener la humildad de saber la ley me afecta a mí. Soy un experto en la ley porque
lo que el Señor me ha enseñado es que en mí no hay capacidad
de cumplirla. Yo no estoy apoyándome en mi cumplimiento de la ley.
Yo estoy dependiendo del poder del Espíritu Santo para para
ser imitador del Señor Jesucristo. Aparte de eso, yo no puedo. Y
mi llamar la atención es no hacia mi persona, sino a la persona
del Señor Jesucristo. Aquel que a pesar de lo que yo
he sido, nos ha tenido por fieles. En el caso del apóstol Pablo,
poniéndole en el ministerio. Pero en el caso de los creyentes,
bueno, manteniéndonos fieles, porque él es fiel. Los creyentes
van a perseverar por causa del Señor Jesucristo. Y la pasión
del creyente es que Cristo sea conocido, que Cristo sea exaltado. El creyente no se apropia de los elogios,
sino el creyente quiere llamar la atención hacia el Señor Jesucristo.
Es el esfuerzo constante del apóstol Pablo, en contraste a
aquellos maestros que estaban llamando la atención hacia sí
mismos. Es el continuamente llamar la
atención Yo fui transgresor de la ley, yo fui secuestrador,
yo fui blasfemo, y soy lo que soy porque el Señor tuvo rica
misericordia para conmigo. Por eso él dice, al rey de los
siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios sea honor
y gloria. Y el apóstol va a repetir esto
en todas sus cartas. Va a hablar constantemente por
la gracia de Dios, soy lo que soy, y su gracia no ha sido en
vano conmigo. Él va a cada vez mostrar que
en sí mismo no hay capacidad, ni para el ministerio, ni para
la vida. Nuestra competencia viene del Señor. Él va a hablar
siempre de sí mismo como un vaso de barro, porque Él quiere que
el que brille sea el Señor, el Señor Jesucristo. Y hermanos,
¿para quién fue dada la ley? La ley fue dada para mí. La ley
fue dada para mí para que yo pueda verme como en un espejo.
Pero si no tengo ni un defecto, pues no tengo nada que ir a ver
en el espejo. La ley fue dada para mí porque necesito luz y
dice, lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera mi camino.
La ley fue dada para mí para desarrollar el carácter del Señor
en mí. por gratitud a lo que el Señor ha hecho por mí, por
el poder que el Señor Jesucristo ganó en la cruz, que es el poder
del Espíritu Santo. Y al final de cuentas es a Dios
sea la gloria, al Señor Jesucristo. Somos lo que somos por la obra
del Señor Jesucristo. Somos lo que somos por la elección
del Padre desde la eternidad. Porque una de las cosas que tenemos
que recordar, hermanos, es si él no nos hubiera elegido a nosotros,
con todo lo que él hizo de enviar a su hijo a morir en la cruz,
la más grande exposición de su gloria, donde se pudo conciliar
su justicia, su misericordia, nosotros hubiéramos seguido yendo
al infierno. igual con nuestro puño levantado, igual queriendo
hacer lo que nos venga en gana, ignorando que hay un Dios. Si
seguiríamos buscando la satisfacción donde no se encuentra satisfacción,
seguiríamos buscando y pensando que la satisfacción es en que
nosotros seamos tenidos por grandes y reconocidos, enamorados de
nosotros mismos. Y nosotros le escogimos a él
porque él nos escogió. nosotros le amamos a él porque
él nos amó primero y es cosa que clamemos al señor para recordarlo
siempre para recordarlo siempre y poder tener siempre una actitud
de gratitud tener siempre en nuestro corazón un deseo un deseo
que está expresado con la expresión que tiene aquí el apóstol cuando
dice su relación con el evangelio dice él según el glorioso evangelio
del Dios bendito que me ha sido encomendado. Una relación, si
bien él está hablando de una cuestión del ministerio apostólico,
pero en un sentido, hermanos, lo mismo que se le encomendó
a Pablo se nos ha encomendado. El apóstol Pedro ya nos dijo
somos real sacerdosos, somos nación santa, somos pueblo adquirido
por Dios, ¿para qué? para anunciar las virtudes del
que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. ¿Y qué es
eso? El glorioso evangelio que nos ha sido encomendado. Quiera
el Señor que nosotros hallemos el deleite de saber que somos
amados, somos perdonados, que no es porque cumplimos la ley.
Ahora somos capacitados por su Espíritu Santo para andar como
él anduvo. y lo hacemos por amor, porque
Él nos ha redimido. No lo estamos haciendo para alcanzar
algo. Si lo estás haciendo así, arrepiéntete, porque estás haciendo... cumplir la ley para alcanzar
algo es ser irreverente y ser profano. Es faltar el respeto
al valor del sacrificio del Señor Jesucristo. Es profanar, es traer
algo inaceptable delante de Dios. Él no va a aceptar nada que proceda
de personas con corrupción como nosotros. Él va a aceptar únicamente
lo que Él ha provisto en el Señor Jesucristo. Únicamente es en
el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Hermanos,
que el Señor nos guarde de la irreverencia y de lo profano.
A veces puede escaparnos de la mente pensar que eso es ser irreverente,
el llegar pensando que hay algo que nosotros podemos contribuir,
eso es irreverencia, eso es menosprecio, eso es ir contrario a la enseñanza
de la sana doctrina que dice que el sacrificio del Señor Jesucristo
es un sacrificio completo, es un sacrificio perfecto, la sana
doctrina que dice que el Señor se proveerá el mismo del cordero
y venir solamente confiando y tener una visión clara de quién soy,
quién soy un pecador necesitado de gracia y de misericordia,
un pecador que no tiene nada que aportar sino sólo recibir
lo que el Señor ha provisto en el Señor Jesucristo. La ley es
para nosotros, no hay nada de malo con la ley, Lo malo está
en que nosotros empecemos a hacer un uso indebido, el intentar
alcanzar justicia por las obras de la ley. La ley nos debe confrontar
y nos debe llevar a humillarnos, nos debe llevar a decir, como
tuvo que decir Job, Que aunque la Biblia decía que era recto
y temeroso de Dios, no hay ni una rectitud humana que alcance
la demanda de Dios. Y cuando Dios se lo mostró, él
vino corriendo y dijo, de oídas te había oído, ahora mis ojos
te ven. Por tanto, me aborrezco y me
arrepiento en polvo y ceniza. Que si alguno de nosotros ha
pensado eso, lo he hecho desde que era niño, que lleguemos por
el propósito de la ley a decir, es que de oídas te había oído,
por eso yo creía que yo cumplía eso desde niño, pero ahora que
yo te veo, me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza
porque entiendo que lo que hice desde niño fue quebrantar tu
santa ley todos los días y todas las veces. Vamos a orar.

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Joshua

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