El sermón "Un llamado a la humildad" del predicador Joel Coyoc aborda la enseñanza de 1 Pedro 5:5-7, centrándose en la importancia de la humildad cristiana. Coyoc argumenta que la humildad debe ser un distintivo de los creyentes, presentada como el antídoto contra el orgullo—aquello que se opone a la fe y la sumisión a Dios. Utiliza ejemplos bíblicos, tanto de personajes como Nabucodonosor y el rey Usías, para evidenciar cómo Dios resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes, resaltando que la verdadera humildad es un regalo de la gracia divina. La implicación práctica del sermón radica en que la humildad no solo es necesaria para la correcta relación con Dios, sino que también genera paz interior, pues los creyentes deben "echar toda su ansiedad sobre Él", quien cuida de ellos, destacando la necesidad de ser humildes para experimentar el descanso prometido por el Señor.
“Si hay algo que debe identificar a los cristianos, aquellos que han sido rescatados de su vana manera de vivir, es la humildad.”
“Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes; ser humilde es un acto de la gracia de Dios.”
“Un llamado a la humildad es un llamado al descanso verdadero. Cristo es nuestro descanso. Cristo es nuestra paz.”
“Nunca ha habido un lugar para la jactancia, porque si nuestra salvación es por gracia, no es por obras.”
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