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JC

Dios Juzgará al mundo

Romans 3:6-8
Joel Coyoc June, 1 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 1 2022
Estudios en Romanos

La predicación de Joel Coyoc en "Dios Juzgará al Mundo" se centra en la justicia y el juicio de Dios, argumentando que la incredulidad humana no anula la fidelidad de Dios. Utilizando Romanos 3:6-8, el autor expone que la justicia de Dios es evidente incluso cuando la maldad humana parece resaltar la gloria divina. El predicador refuerza su argumento con referencias a Pasajes de Salmos, Deuteronomio, y Apocalipsis, remarcando que Dios es un Juez justo que actúa de acuerdo a su naturaleza. La conclusión práctica de la prédica es que, si bien todos han pecado y merecen condenación, la gracia de Dios a través de Jesucristo permite la justicia y redención, lo que lleva a la necesidad de una respuesta de fe genuina.

Key Quotes

“De ninguna manera es injusto Dios cuando castiga el pecado. Dios castiga el pecado. Ningún pecado va a quedar sin castigo.”

“El Dios que va a juzgar al mundo no es injusto cuando castiga, aunque sea cierto que nuestra injusticia hace resaltar su justicia.”

“La gracia de Dios es el evangelio de salvación en Cristo Jesús. La gracia de Dios es el Señor Jesucristo, Él que vino para hacer nuestra justicia.”

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la epístola del apóstol Pablo de los Romanos, en su capítulo
tres. Romanos capítulo tres. La palabra de Dios dice, ¿qué
ventaja tiene, pues, el judío? ¿O de qué aprovecha la circuncisión?
mucho, en todas maneras, primero ciertamente que les ha sido confiada
la palabra de Dios, pues que si alguno de ellos ha sido incrédulo,
su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios, de ninguna
manera, antes bien, sea Dios veraz y todo hombre mentiroso,
como está escrito, para que seas justificado en tus palabras y
venzas cuando fueres juzgado. Y si nuestra injusticia hace
resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios
que da castigo? ¿Hablo como hombre, de ninguna
manera, de otro modo, cómo juzgaría a Dios al mundo? Pero si por
mi mentira la verdad de Dios abundó para su gloria, ¿por qué
aún soy juzgado como pecador? ¿Y por qué no decir cómo se nos
calumnia y cómo algunos, cuya condenación es justa, afirman
que nosotros decimos, hagamos males para que vengan bienes?
que pues, somos nosotros mejores que ellos, en ninguna manera,
pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están
bajo pecado. como está escrito, no hay justo
ni a un uno, no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios, todos
se desviaron, a unas se hicieron inútiles, no hay quien haga lo
bueno, no hay ni siquiera uno, sepulcro abierto es su garganta,
con su lengua engañan, veneno de áspides hay debajo de sus
labios, su boca está llena de maldición y de amargura, Sus
pies se apresuran para derramar sangre, quebranto y desventura
hay en sus caminos, y no conocieron camino de paz. No hay temor de
Dios delante de sus ojos, pero sabemos que todo lo que la ley
dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca
se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios. ya que
por las obras de la ley, ningún ser humano será justificado delante
de él, porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Pero ahora, aparte de la ley,
se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley
y por los profetas. la justicia de Dios por medio
de la fe en Jesucristo para todos los que creen en Él, porque no
hay diferencia por cuanto todos pecaron y están destituidos de
la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante
la redención que es en Cristo Jesús. a quien Dios puso como
propiciación, por medio de la fe en su sangre, para manifestar
su justicia, a causa de haber pasado por alto en su paciencia
los pecados pasados, en la mira de manifestar en este tiempo
su justicia, a fin de que él sea el justo y el que justifica
al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde, pues, está la jactancia?
Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las
obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre
es justificado por fe sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente
Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles?
Ciertamente también de los gentiles, porque Dios es uno, y Él justificará
por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de
la incircuncisión. Luego, por la fe invalidamos
la ley, en ninguna manera, sino que confirmamos la ley. Vamos
a meditar los versículos del la segunda parte del versículo
cuatro hasta el versículo ocho, que dice, para que seas justificado
en tu palabra y venzas cuando fueres juzgado. Y si nuestra
injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será
injusto Dios que da castigo? ¿Hablo como hombre en ninguna
manera? ¿De otro modo, cómo juzgaría
a Dios al mundo? Pero si por mi mentira la verdad
de Dios abundó para su gloria, ¿por qué aún soy juzgado como
pecador? ¿Y por qué no decir, como se
nos calumnia, y como algunos cuya condenación es justa, afirman
que nosotros decimos, hagamos males para que vengan bienes? Y nuestro tema esta tarde es
Dios, Dios juzgará al mundo. Dios juzgará al mundo. En el versículo siete dice, versículo
seis, en ninguna manera, de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al
mundo? Y es un tema recurrente de la
escritura, el hecho de que está establecido para los hombres
que mueran una sola vez y después de esto el juicio. y no olvidar
que el apóstol Pablo está en una argumentación alguien ha
dicho que es Saulo de Tarso argumentando con el apóstol Pablo y es probable
que sean preguntas que se le habían hecho en varias ocasiones
por personas judías que tendrían a poner su confianza en su privilegio
y los peligros que hay de poder poner la confianza, de poner
nuestra confianza en los privilegios. Una de las tentaciones del corazón
del hombre es juzgar a Dios. Job y yo creo que muchos otros
hombres en la Escritura tuvieron la tentación de juzgar a Dios,
pero la verdad es que Dios es el juez que juzgará al mundo. Cuando hay adversidad en nuestra
vida, muchas veces nos equivocamos y recurrimos a pensar no en la
misericordia, sino tendemos a pensar en la justicia y a pensar que
estamos atravesando situaciones que no son precisamente justas. La verdad es que no importa cuán
difícil pueda ser nuestra vida, lo que nosotros estamos teniendo
es estar bajo la misericordia de Dios y los que somos creyentes
estar disfrutando no sólo de su misericordia, sino de su gracia.
Y poder recordar que no importa lo difícil que pueda ser la situación
que enfrentamos, las cosas deberían de ser peor para nosotros si
no fuera por su gracia y por su misericordia. En realidad,
la Biblia, en el pasaje que leímos más adelante, dice, por cuanto
todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios, y más adelante
dice, la paga del pecado es muerte. En realidad, si pensamos en justicia,
lo único que Dios nos debe con justicia es su justa indignación,
es castigarnos eternamente en el lago de fuego. Eso es lo único
que nosotros merecemos de Dios. Ahora, Dios va a juzgar a este
mundo y Él es, Él es el juez justo. algunos pasajes nos recuerdan,
por ejemplo, dice en Deuteronomio treinta y dos cuatro, dice, él
es la roca cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son
rectitud, Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él, es justo
y recto. Y Dios haciéndole una pregunta
a Job, que dice, dice el señor a Job, ¿invalidarás tú también
mi juicio? ¿Me condenarás a mí para justificarte
tú? Y nosotros sabemos que después
Dios obra en aquellas personas que él ha amado con amor eterno.
Y algunas veces hemos estado tan descarriados. El salmista
decía que había sido torpe como una mula. Y Job después llega a comprender
que, pues, él no es precisamente alguien que puede sentar al Señor
en el banquillo de los acusados. alegando por su causa. Al final,
él pensaba que era justo, y humanamente, pues, él era justo, desde una
perspectiva humana. Pero él tiene que, después de
que Dios se le revela, él dice de oídas, te había oído, pero
ahora mis ojos te ven, por tanto me aborrezco y me arrepiento
en polvo y ceniza, yo no te puedo juzgar a ti. Y Dios mismo lo
encara y le dice, invalidarás tú también mi juicio, me condenarás
a mí para justificarte tú. Y sabemos por la escritura que
durante algún tiempo estamos en soberbia y tendemos a juzgar
a Dios, a juzgar a aquel que es justo, nosotros que somos
injustos. Y el salmista, por ejemplo, dice,
bueno me es haber sido humillado. Antes que fuera humillado, descarriado
andaba. Y la primera verdad que nos muestra
el pasaje acerca de Dios que va a juzgar al mundo es que Él
es el Juez. El pasaje lo establece a Él como
el Juez. En toda la argumentación se está mostrando que Dios es
Juez que va a juzgar al mundo. Y una de las cosas que menciona
el versículo 4 en su segunda parte es que Dios es Juez Dios
es un juez que es coherente en su palabra, en su carácter y
en sus acciones. Dice, para que seas justificado
en tus palabras, para que seas justificado en tus palabras.
El apóstol Pablo está tomando este, este versículo, esta expresión,
dice, porque, dice, ¿Cómo está escrito? Para que seas justificado
en tus palabras. ¿Y a dónde es que está escrito?
Está escrito en el Salmo cincuenta y uno cuatro, donde David dice,
contra ti, contra ti solo hay pecado, y he hecho lo malo delante
de tus ojos, y después dice él, para que seas reconocido justo
en tus palabras. Es una manera distinta de expresar
lo mismo que está diciendo Pablo, para que seas justificado en
tus palabras, para que seas reconocido justo en tu palabra. Es exactamente
la misma expresión con un poco de variación en la traducción
que tenemos nosotros en la Biblia. para que seas justificado en
tus palabras. Y ahí está hablando de la consistencia que hay entre
lo que Dios dice, entre lo que Dios hace y entre el carácter
de Dios. Dios habla verdad porque Él es verdad. Y Dios es el que
determina las cosas, la realidad de las cosas. Mencionaba yo el
domingo en la noche, Dios quien es la verdad misma, quien es
el que determina lo que es realidad, dijo al hombre y a la mujer que
no debían comer del fruto, del árbol, de la ciencia, del bien
y del mal, y ni debían tocarle, porque el día que de él comieran,
ciertamente morirían. Y esa es verdad, y esa es la
realidad, y efectivamente eso es lo que sucedió. El diablo
les dijo una mentira. Ellos prefirieron la mentira
a la verdad de Dios. Sin embargo, la realidad se impuso.
Hoy, en ese momento, ellos murieron espiritualmente. Y hoy podemos
recorrer todos los países del mundo y no vamos a encontrar
a Adán y a Eva porque físicamente también están muertos. Dios actuó
en congruencia con su palabra. Él es lo que está diciendo esa
expresión que él es el juez que va a juzgar al mundo y lo va
a juzgar, dice, para que seas justificado en tus palabras.
Él es juez coherente en sus palabras, en su carácter y en sus acciones.
Dios llama a la humanidad a la fidelidad. ¿Por qué? Porque Dios
es fiel. Él llama a la humanidad a hablar
siempre verdad, porque Él es la verdad misma. Jesús dijo,
soy el camino, soy la verdad, soy la vida. Nadie viene al Padre
si no es por mí. después el pasaje nos sigue mostrando
acerca de este juez que va a juzgar al mundo que es un juez victorioso
dice la segunda frase dice y venzas cuando fueres juzgado y también
está en el salmo 51 y ahí dice y tenido por puro en tu juicio
cuando viene el resultado del juicio de Dios, jamás nadie podrá
decir nunca que Dios ha sido injusto en lo que ha hecho. Él
es la justicia misma. Cristo Jesús ha sido hecho justicia
para nosotros. Él es justo. Él es el juez y
él es un juez victorioso porque siempre su juicio va a ser justo
y va a ser conforme a su carácter que es según verdad. Cuando pensamos acerca del juez
que va a juzgar al mundo, tenemos que pensar no sólo en la coherencia
que hay de su carácter, su palabra, sus acciones, en el hecho de
que él es victorioso, sino pensar en que él es el único juez que
puede juzgar al mundo, porque en verdad hay sólo un juez. Hay
algunas personas que se nombran para ser jueces en esta tierra.
y en verdad debemos orar por ellos, que ellos estén allí y
sean conscientes que no es sólo por los buenos sueldos que se
ganan allí, porque se gana muy bien, pero en verdad están puestos
allí porque hay un juez y ellos no son más que gente que debe
estar representándole como él es un juez justo. Santiago 412
dice, uno sólo es el dador de la ley que puede salvar y perder,
pero tú quién eres para que juzgues a otro. el juez, el señor es
el juez y él es un juez victorioso, A mí me emociona mucho ese pasaje
en Apocalipsis 19, 11 al 16, que nos presenta al juez victorioso. Dice, entonces, vi el cielo abierto,
y aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba fiel
y verdadero, y con justicia juzga y pelea. Este es Cristo Jesús,
el juez victorioso. Sus ojos eran como llama de fuego,
y había en su cabeza muchas diademas, y tenía un nombre escrito que
ninguno conocía sino él mismo, estaba vestido de una ropa teñida
de sangre, y su nombre es el Verbo de Dios. Y los ejércitos
celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le
seguían caballos blancos. De su boca salió una espada aguda
para herir con ella a las naciones, haciendo justicia. Dice, para
herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro,
y él pisará el agar del vino del furor de la ira de Dios Todopoderoso,
y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre, Rey
de Reyes y Señor de Señores. el apóstol Pablo está dejando
dejando por sentado la introducción a lo que viene en cuestión de
la argumentación. Personas que no hay duda de que
tienen el privilegio de conocer la palabra de Dios porque van
a empezar a argumentar acerca de con una mala actitud hacia
el pecado hablando de que el pecado glorifica cuando uno peca hace
resaltar la gloria de Dios Sin embargo, antes de entrar a esa
argumentación, Pablo va a dejar claro que en ninguna manera Dios
es injusto cuando castiga el pecado. En ninguna manera Dios
es injusto cuando castiga el pecado. Dios Hay gente que le
gusta hablar acerca de que Dios es amor. El otro día, hace poco,
escuchábamos a una persona que nos hablaba de Dios y con mucha
seguridad y con mucho entusiasmo dijo, habló del amor de Dios,
pero después dijo, Dios, Dios nunca castiga. Bueno, El dios
de ella no castiga, pero el dios verdadero, el juez victorioso,
el que va a juzgar al mundo, claro que castiga, porque él
es juez justo. Y nosotros sabemos, nadie de
nosotros está contento si se le hace daño a un familiar. Y
imagínense que usted llega a su casa y usted logra ver a alguien
que está saliendo y lo logra atrapar y resulta que ha hecho
daño a su familia. y usted lo lleva a la justicia
y lo entrega, y el juez, imagínese el juicio y el juez diga, mira,
¿sabes que yo soy un juez de amor? Entonces yo te perdono,
puedes irte, estás libre. Usted no va a estar nada feliz
de que ese juez hiciera eso, usted se va a poner de pie y
usted va a gritar y va a exigir justicia. Bueno, si exigimos
de jueces terrenales que sea justicia, pues, bueno, a Dios
no se lo tenemos que exigir. Es de acuerdo a su naturaleza.
Él es juez justo. Él es coherente en sus palabras.
Y de ninguna manera él es injusto cuando castiga el pecado. Y es
interesante que Pablo está tomando las palabras de un salmo de confesión
de una persona que en verdad Dios había salvado. que en verdad
tuvo un momento de desvío, un momento en que él pues probablemente
llegó a perderse en confiar en su privilegio, y en hacer mal
uso del privilegio. Este Salmo cincuenta y uno, cuando
lo ubicamos en el contexto, cuando Natán reprende a David, él le
dice, menospreciaste la palabra de Dios, tuviste en poco su palabra,
y tener en poco la palabra de Dios es tener en poco a Dios
mismo. sin embargo, cuando él es confrontado, él reconoce su
pecado delante de Dios, y en el Salmo cincuenta y uno, lejos
de hacer una argumentación tratando de pensar y de justificar el
pecado, él empieza diciendo, contra ti, contra ti solo he
pecado, he hecho lo malo delante de tus ojos, y después él dice,
para que seas tenido por, para que seas, dice, para que seas
reconocido justo en tu palabra y tenido por puro en tus juicios.
Y esa es la actitud del creyente. La actitud del creyente sabe
que Dios castiga y en ninguna manera Dios es injusto cuando
castiga. Dios castiga el pecado. Ningún
pecado va a quedar sin castigo. Absolutamente. En verdad, Dios
ha castigado el pecado de su pueblo. El pecado de su pueblo
no es que quedó sin castigar. Justamente el Señor Jesucristo,
dice la Biblia, cargó nuestros pecados. Fue molido por nuestros
pecados. Dice que todos nosotros nos descarriamos
como ovejas, cada cual se apartó por su camino, pero que Cargó
en él el pecado de todos nosotros. No es que simplemente pasó por
alto el pecado, porque entonces Él no sería justo. Dios, en Su
sabiduría infinita, Él resolvió el problema más grande en toda
la Escritura, que es cómo un Dios santo y justo puede perdonar
a pecadores culpables e injustos, y la manera es a través de que
Cristo tomó nuestros pecados. En verdad se hizo justicia, en
la cruz se hizo justicia, y justicia, la gente clama por justicia,
y justicia, habrá justicia, porque Dios es juez justo, y en ninguna
manera Él es injusto cuando castiga el pecado. David podía ver a
Dios como un Dios justo. Recuerde, el contexto de ese
pasaje es, después que él reconoce su pecado, el profeta Natán le
dice, no morirás, tu pecado ha sido remitido. Sin embargo, Dios
obra, no precisamente en un castigo, sino en una disciplina correctiva
para traerlo hacia sí mismo. En realidad, muere aquel bebé
que había nacido. Y David no lo ve como algo injusto. De hecho, él sabía que lo que
merecía no era precisamente que el bebé muriera. Incluso él,
conociendo a Dios, estaba orando y ayunando antes que el bebé
muriera porque sabía que Dios es rico en misericordia. Sin
embargo, Dios es consistente en sus palabras, y Dios le dijo,
él va a morir, y efectivamente el niño murió. Y él no ve injusticia
en lo que Dios hizo. Él sabía que él merecía no lo
que Dios hizo, sino la muerte misma de él. Él sabía la promesa
de que hay alguien por quien su pecado podía ser remitido.
Él sabía que en un futuro iba a venir el Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo. Quizá no lo sabía con toda la
claridad que nosotros lo sabemos, pero aún ellos, los santos del
Antiguo Testamento, no fueron salvos de otra manera, como nos
dice el apóstol Pablo al finalizar este capítulo 3, dice, porque
Dios es uno, versículo treinta del capítulo tres, y él justificará
por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de
la incircuncisión. Y fue por la fe en el Mesías
prometido, por la fe en el Señor Jesucristo que habría de venir,
que los pecados, David, fueron remitidos. No fue por otra cosa,
sino solamente porque él creyó a Dios. Y él, en un En un momento
de incredulidad, él se descarrió, se desvió, pero dado que él era
una oveja del Señor, aunque dolió, Dios lo hizo volver otra vez.
Y en ninguna manera Dios es injusto cuando castiga. En el versículo
3, 5 al 6, la argumentación es, y si nuestra injusticia hace
resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios
que da castigo? Y ahí, entre paréntesis, dice,
hablo como hombre. O sea, Pablo está diciendo, hablo
con lógica humana. Dice, y la respuesta es, en ninguna
manera, de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo? Y obviamente aquí
está refiriéndose a gente de privilegio. Dios va a juzgar
a la gente de privilegio, y la gente de privilegio entiende
que es verdad que mi injusticia hace resaltar la justicia de
Dios, pero eso no hace que cuando Dios me disciplina o Dios me
da castigo, Él sea injusto. Él es justo cuando castiga. De ninguna manera es injusto.
Ahora, Lo que podemos mirar allí es que hay cosas que son ciertas.
En ninguna manera el Dios que va a juzgar al mundo, en ninguna
manera es injusto cuando castiga, aunque sea cierto que nuestra
injusticia hace resaltar su justicia. El Dios que va a juzgar al mundo
en ninguna manera es injusto, aunque mi mentira haga resplandecer
su verdad para su gloria, como dice en el siguiente versículo. En verdad, aquí menciona dos
contrastes. Mi injusticia hace resaltar su
justicia. Mi mentira hace resaltar su verdad. Mi infidelidad hace resaltar
su fidelidad. La verdad es que no solo esas
dos cosas ocurren. En realidad, cuando pecamos,
algunas veces Dios se glorifica mandando juicio inmediato. No
siempre lo hace así. Podemos recordar algunas ocasiones
en que Dios lo hizo inmediato. Usa tocó el arca del pacto que
estaba cayéndose y Dios lo fulminó en el acto. Y Dios se glorificó.
Dios estaba mostrando su justicia, la consistencia con su palabra.
Él le había dicho a esta familia, de la cual pertenecía Usa, que
ellos nunca debían de tocar el arca del pacto. Y sin embargo,
él tuvo el atrevimiento de hacerlo. Y uno pudiera pensar, bueno,
es que quería impedir que cayera en el lodo de la tierra, se manchara
en el polvo. Bueno, el polvo de la tierra
hace siempre lo que Dios quiere. Cuando se moja es lodo, cuando
se seca es polvo. Lo que Dios no quería es la mano
del hombre, que esa no siempre hace lo que Dios le manda hacer. Y Dios cumplió su palabra. De
entrada ya estaban haciendo varias cosas fuera de orden, y sin embargo,
Dios estaba glorificándose. No se debía transportar en un
carro, sino se debía transportar a pie en unas barras donde tenían
que llevar justamente a la familia a la cual pertenecía USA. Y Dios
estaba glorificándose ahí al no haberlos fulminado desde antes.
Dios es paciente. Dios es lento para la ira. Algunas
veces Dios, para su gloria, fulmina al pecador en el momento. Dios
lo hizo con Ananías y Zafira. Sin embargo, otras veces, aún,
por ejemplo, Faraón, que se endureció contra el Señor y Dios lo echó
después a la mar, Él nunca va a poder decir que no fue objeto
de la misericordia de Dios. El hecho de que Dios le estuviera
revelando sus maravillas cada vez, esas maravillas que luego
lo llevaron a una dureza de corazón, pues, He pensado, ¿cuándo Dios
debe fulminar a un pecador? Pues Dios debe fulminar a un
pecador en el mismo momento en que es concebido. Porque dice
el Salmo 51, he aquí en maldad he sido formado y en pecado me
concibió mi madre. Y en ese momento Dios debería
fulminarnos. Sin embargo, en su misericordia
nos permite nacer, nos permite caminar bastante tiempo, muchas
veces de necedad, como estaba Job, juzgándole y hablando mal
en contra de Dios, y reclamando a veces derechos pretendidos
que queremos tener de parte de Dios, hasta que en su misericordia
abre nuestros ojos. Pero él se está glorificando. No sólo si yo miento se resalta
su verdad, no sólo si soy injusto se resalta su justicia, Se resalta
cuando Él no me consume en el momento que Él es lento para
la ira, que Él es grande en misericordia, que Él es paciente, que Él no
quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
Y cuando Dios lo fulmina en el momento, está exaltándose Su
santidad, Su justicia. Y ahora, no obstante, no obstante
que eso es cierto, la tercera cosa es la Bueno, Dios no es
injusto. El Dios que va a juzgar a este
mundo no es injusto cuando castiga. Y no obstante que nuestra maldad
en todo, Dios siempre se glorifica. Siempre. No obstante, la gravedad
del asunto y lo que hace que no sea injusto es que Dios creó
al hombre con un propósito. Y el propósito no es que él se
glorifique cuando yo actúo contrario a su carácter porque él muestra
que es lento para la ira, que es paciente o fulminándome en
el momento, sino que el asunto es somos creados para mostrar
su carácter. Él nos creó Todo lo hizo para
su gloria, pero en especial al hombre y a la mujer los hizo
a su imagen y semejanza. Eso quiere decir que somos la
criatura que tiene la mayor responsabilidad de mostrar su gloria. ¿Y cómo
es Dios? Dios es un Dios de amor. Dios
es un Dios de misericordia. Dios es un Dios santo, justo.
No obstante, nosotros vivimos en un mundo lleno de pecado,
en un mundo donde abunda, pero no precisamente el amor, sino
el odio. Y evidentemente hemos fracasado como humanidad en vivir
para lo que Dios nos ha creado. Y Dios no es injusto cuando Él
hizo Su creación para mostrar Su gloria, el hecho de que Dios
llama al hombre a vivir en fidelidad porque él es fiel. Dios llama
al hombre a vivir hablando siempre verdad porque él es verdadero.
Todo lo que la ley describe no son cosas que Dios hace, sino
es su mismo carácter. Dios llama a vivir en santidad
porque Él es santo. Dios nos llama a vivir en amor
porque Él es amor. Sin embargo, nosotros sabemos
que en nosotros mismos vivimos en odio, somos infieles, hablamos
mentira, somos rápidos en airarnos, somos todo lo contrario a lo
que Dios ha diseñado. Y bueno, ¿qué es lo que tenemos
que tener por eso? La paga del pecado es muerte. Esa es la justa paga. Dios no
es injusto. Ahora, la tercer cosa que podemos
mirar en el pasaje es, dice el versículo ocho, y por
qué no decir, como se nos calumnia y como algunos cuya condenación
es justa, afirman que nosotros decimos, hagamos males para que
vengan bienes. La tercer cosa es la importancia
de, si Dios va a juzgar al mundo, clama que Dios te conceda entender
y recibir su gracia. De lo contrario, ya estás justamente
condenado. Este versículo 8 está mostrando
a personas que criticaban la predicación del apóstol Pablo.
Y lo criticaban, y justamente el punto de crítica era el hecho
de que se predica la salvación sólo por gracia. Y es el forzar,
el decir que predicar por gracia es decir, bueno, somos salvos
por gracia, pues podemos vivir haciendo lo que nos vengan gana.
Hagamos males para que vengan bienes. Y eso es... Recuerda,
Dios va a juzgar a este mundo. Y si tú estás objetando de esta
manera, lo que está mostrando es que tu condenación es justa. No has entendido ni has recibido
la gracia de Dios. La gracia de Dios clama ante
la evidencia de juicio, clama que Dios te conceda entender
su gracia. Clama que Dios te conceda recibir
su gracia. Porque solamente en su gracia
podemos ser restituidos a la imagen del Señor Jesucristo.
Solamente en su gracia es que podemos ser llamados. Pablo llama
a la iglesia y le dice, si comen o beben o hacen cualquier otra
cosa, háganlo todo para la gloria de Dios. solamente a la iglesia,
a los que están en Cristo. Nadie que no esté en el Señor
Jesucristo, nadie que no haya confiado en el Señor Jesucristo,
nadie que no haya entendido la gracia puede comer, beber o hacer
cualquier otra cosa para la gloria de Dios, porque, por cuanto todos
pecaron, están destituidos, están incapaces de mostrar el carácter
de Dios. lo que podemos mostrar es odio,
egoísmo, maldad, impiedad, es lo que es natural de nosotros
mostrar, lo que es natural mostrar en nosotros es que amamos la
mentira, es ser infieles, es todo lo contrario al carácter
de Dios, pero la gracia de Dios, la gracia de Dios, el haber recibido
y entendido la gracia de Dios. Hay gente que tiene temor de
que se predique la salvación sólo por gracia, sólo por Cristo,
porque piensan que si se predica eso la gente va a vivir como
quiera. Y la verdad es que quien piensa
así no ha entendido que lo que el apóstol Pablo Dios le había
revelado. Pablo no tenía ese temor. Él decía, no me avergüenzo
del evangelio porque es poder de Dios para salvación a todo
aquel que cree. Y esa salvación no es sólo salvación
para ir al cielo, sino es salvación del poder del pecado. Es el poder
del Espíritu Santo para vivir en santidad, y el apóstol Pablo
lo expresa en Tito 2, 11 al 15, cuando dice, justamente hablando
de la gracia de Dios, dice, porque la gracia de Dios se ha manifestado
para salvación a todos los hombres, enseñándonos que renunciando
a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo
sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada
y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador
Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos
de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso
de buenas obras. Esto habla y exhorta y reprende
con toda autoridad. Nadie te menosprecie. quien entiende
la gracia de Dios, la gracia que es el mismo Señor Jesucristo,
te va a enseñar a vivir renunciando a la impiedad, a vivir sobria,
piadosa y justamente. Es justamente el Evangelio lo
que nos hace capaces de comer, beber o hacer cualquier otra
cosa para la gloria de Dios. No es el que alguien controle
tu vida. Alguien que vive diciendo hagamos
males para que nos vengan bienes, no es alguien que está abusando
de la gracia de Dios, sino es alguien que ni ha entendido ni
ha recibido la gracia de Dios. Nadie, nadie que recibe la gracia
de Dios puede abusar de ella. entre comillas, abusa de ella,
es que no ha entendido nada de la gracia de Dios, ni ha recibido
la gracia de Dios. La gracia de Dios es el evangelio
de salvación en Cristo Jesús. La gracia de Dios es el Señor
Jesucristo, Él que vino para hacer nuestra justicia. Quien
vive tratando de hacer justicia, de vivir rectamente, y lo hace
solamente externamente, queda corto. no puede jamás satisfacer
la justicia que Dios demanda. Dios demanda justicia perfecta. Y la actitud correcta es el poder
venir en reconocimiento que, como hizo David, contra ti, contra
ti he pecado. Mi pecado es grave ante el juez
que va a juzgar el mundo, mi pecado es grave. Y él es un juez
que siempre es coherente en sus palabras, en sus acciones y en
su carácter. Él es un juez victorioso, triunfante. es un juez que no se le puede
sobornar, es un juez que no se le puede engañar, es la descripción
que da Apocalipsis del juez victorioso. habla de sus ojos como llama
de fuego, que él ve hasta lo más profundo, y qué mejor cosa
puede ocurrir a una persona que, al pensar en que Dios va a juzgar
al mundo, y que es un juez victorioso, el poder tener a ese mismo juez
como abogado. Dice la Biblia, estas cosas las
escribo para que no pequen, pero si alguno hubiere pecado, abogado
tenemos para con el Padre, a Jesucristo, el justo, Y Él es la propiciación
por nuestros pecados. Y hermano, el poder tener esa
certeza, esa certeza de que ese Juez justo y victorioso en verdad
es mi abogado. El poder clamar al Señor que
nos haga no desviarnos, no centrar nuestra confianza en privilegio
y no tener el descuido. Es cuando pensamos en el Salmo
51, y pensamos en David, que eso nos haga ser personas temerosas. La Biblia dice, David tenía un
corazón conforme al corazón de Dios, sin embargo, en un momento
de descuido, él pues cometió pecado, y mantuvo durante un
buen tiempo ocultando el pecado, hasta que Dios, en su misericordia,
mandó al profeta para confrontarlo. y qué bendición que él, en lugar
de hacer una argumentación y empezar a decir, cuando peco le estoy
haciendo un favor a Dios porque su gloria se ve más, o empezar
a tratar de decir, bueno, es injusto Dios que castiga, si
total mi pecado hace que su carácter se vea mejor, hermano, no olvidemos
algo, Dios no necesita nada fuera de sí mismo, no le hacemos ningún
favor a Dios, Dios es suficiente en sí mismo, y en verdad, Él,
si bien Él se glorifica cuando peco, se glorifica, si estamos
en Cristo, Él nos ha dado el poder del Espíritu Santo para
ser intencionales en glorificarle. lo mejor que nos puede ocurrir
es vivir siempre conscientes de nuestra necesidad de Cristo,
de nuestra necesidad del poder del Espíritu Santo, de nuestra
necesidad de seguir cada vez viendo su santidad. Qué interesante
es que aquellos hombres que Dios salvó, en lugar de argumentar
cuando pecaron, dijeron, contra ti, contra ti sólo he pecado.
Hobbs también lo hizo, él dijo, yo creía que podía justificarme,
yo creía que te conocía, pero ahora que te conozco me humillo
delante de ti, aquel que ve al Señor Jesucristo, que ve su gloria,
no argumenta y trata de justificar su pecado. Aquel que Isaías vio
la gloria de Dios en el templo y en lugar, pues él era de lo
mejorcito moralmente hablando, pero en lugar de argumentar,
él dice, ay de mí que soy muerto, porque él ve que Dios es juez
justo, que él es el que define lo que es justo y recto. él es
el juez, él es el juez, y él es el juez de toda la tierra,
y él es un juez victorioso, él viene otra vez, la imagen esa
de apocalipsis es maravillosa, porque nos está hablando, él
ya no va a venir otra vez a nacer en un pesebre y a ser humillado,
él viene como el juez victorioso y triunfante, y él va a venir
a ejercer juicio, y me gustaría poder terminar justamente leyendo
de nuevo ese pasaje, dice Entonces vi el cielo abierto y aquí un
caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero,
y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego,
y había en su cabeza muchas diademas, y tenía un nombre escrito que
ninguno conocía sino él mismo. estaba vestido de una ropa teñida
en sangre, y su nombre es el Verbo de Dios. Y los ejércitos
celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le
seguían caballos blancos. De su boca sale una espada aguda,
para herir con ella las naciones, y él las regirá con vara de hierro,
y él pisa el lagar del vino del furor de la ira del Dios Todopoderoso,
Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre, Rey
de Reyes y Señor de Señores. Quiera Dios que este juez triunfante,
este juez victorioso, sea nuestro abogado. Él vino para salvar
a su pueblo de sus pecados. Él vino una vez en humildad,
en humillación. cargó nuestros pecados. Dice
la Biblia, todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada
cual se apartó por su camino, mas Jehová cargó en él el pecado
de todos nosotros. Dice la Escritura, les escribo
para que no pequen, pero si has pecado, no tienes que tratar
de salir a decir que no has pecado. Si has pecado, den confiadamente
al trono de su gracia para alcanzar misericordia. Si has pecado,
ven al Señor Jesucristo y clama que te salve. Clama a Él que
te salve y que te vista de su justicia. Clama al Señor que
te dé fe para creer todo lo que Él ha dicho acerca del Señor
Jesucristo, para confiar plenamente en el Señor Jesucristo y en su
obra. Porque lo único que Dios va a recibir es lo que Cristo
ha hecho, lo que Dios demanda, Él lo provee, y Dios demanda
perfección, y perfección solamente hay en Cristo. Dios demanda justicia,
no nuestro mejor esfuerzo, y justicia solamente hay en Cristo. Justificados,
pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo. Ven al Señor Jesucristo, clama
al Señor Jesucristo, clama que te dé fe, que te dé arrepentimiento
para vida, que te de confianza plena en lo que Él ha hecho en
la cruz. Vamos a orar.

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Joshua

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