La predicación de Joel Coyoc en "Dios Juzgará al Mundo" se centra en la justicia y el juicio de Dios, argumentando que la incredulidad humana no anula la fidelidad de Dios. Utilizando Romanos 3:6-8, el autor expone que la justicia de Dios es evidente incluso cuando la maldad humana parece resaltar la gloria divina. El predicador refuerza su argumento con referencias a Pasajes de Salmos, Deuteronomio, y Apocalipsis, remarcando que Dios es un Juez justo que actúa de acuerdo a su naturaleza. La conclusión práctica de la prédica es que, si bien todos han pecado y merecen condenación, la gracia de Dios a través de Jesucristo permite la justicia y redención, lo que lleva a la necesidad de una respuesta de fe genuina.
“De ninguna manera es injusto Dios cuando castiga el pecado. Dios castiga el pecado. Ningún pecado va a quedar sin castigo.”
“El Dios que va a juzgar al mundo no es injusto cuando castiga, aunque sea cierto que nuestra injusticia hace resaltar su justicia.”
“La gracia de Dios es el evangelio de salvación en Cristo Jesús. La gracia de Dios es el Señor Jesucristo, Él que vino para hacer nuestra justicia.”
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.”
Auto-generated transcript • May contain errors
Comments
Your comment has been submitted and is awaiting moderation. Once approved, it will appear on this page.
Be the first to comment!