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JC

1parte Los pacificadores

2 Corinthians 5:17-21
Joel Coyoc May, 29 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc May, 29 2022
El pacificador

El sermón de Joel Coyoc, titulado "1parte Los pacificadores," se centra en la doctrina de la reconciliación en Cristo, tomando como base 2 Corintios 5:17-21. Coyoc argumenta que los creyentes, al estar en Cristo, son nuevas criaturas y poseen el ministerio de la reconciliación, que incluye promover la paz entre los demás. Utiliza los versículos de la Escritura para demostrar cómo los conflictos son oportunidades providenciales para crecer en la fe y reflejar el carácter de Dios, enfatizando que, aunque el pecado puede generar divisiones, la gracia de Dios permite la reconciliación y la paz auténtica. La importancia práctica de este mensaje resalta que los conflictos no deben ser evitados sino entendidos como herramientas divinas para la madurez espiritual y la manifestación de la gracia en los corazones de los creyentes.

Key Quotes

“Los conflictos son situaciones en las cuales Dios nos pone con el propósito de que podamos mirar lo que gobierna nuestro corazón.”

“Un pacificador es una persona que respira gracia, que toma constantemente de la bondad y poder de Jesucristo.”

“No intentes hacer la paz vestido de ti mismo.”

“El conflicto es una oportunidad para glorificar a Dios.”

Sermon Transcript

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en la segunda epístola del apóstol
Pablo a los Corintios vamos a leer los versículos diecisiete
al veintiuno Dice, de modo que si alguno está en Cristo, nueva
criatura es, las cosas viejas pasaron, y aquí todas son hechas
nuevas. Y todo esto proviene de Dios,
quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo y nos dio el
ministerio de la reconciliación. Que Dios estaba en Cristo reconciliando
consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados,
y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que
somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por
medio de nosotros, os rogamos en nombre de Cristo, reconciliados
con Dios. Al que no conoció pecado, por
nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos
justicia de Dios en él. cuando empezamos el culto leí
un versículo leímos un versículo en Mateo que dice bienaventurados
los pacificadores porque ellos serán llamados hijos de Dios
y Dios ha estado poniendo en mi corazón el de poder estar
estudiando los domingos por la mañana vamos a seguir estudiando
romanos los miércoles y los y los domingos por la tarde pero vamos
a estar estudiando una serie sobre la pacificación o los pacificadores El pasaje que leímos ahorita
comienza justamente con el versículo que dice, de modo que si alguno
está en Cristo, nueva criatura es. Las cosas viejas pasaron
y aquí todas son hechas nuevas. Y después dice, y todo esto proviene
de Dios que nos reconcilió consigo mismo por Cristo y nos dio el
ministerio de la reconciliación. bienaventurados, los pacificadores,
porque ellos serán llamados hijos de Dios, y el pueblo de Dios,
aquellos que están en Cristo, son nuevas criaturas, a las cuales
se les ha dado un ministerio que es el de la reconciliación.
Y una de las cosas que constantemente vienen a nuestra
vida es conflictos. Yo no sé si hay alguien que esta
semana no tuvo absolutamente ningún conflicto con nadie, pero
es usual que donde hay personas, donde hay creyentes, los creyentes
aún están lidiando con la idolatría de su corazón, los creyentes
aún están lidiando con el pecado, y pues es frecuente que va a
haber conflictos. No obstante, damos gracias a
Dios porque los que creen en el Señor Jesucristo, dice, más
a todos los que le recibieron a los que creen en su nombre,
les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, y bienaventurados
los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios,
y aquellos que están en Cristo, que son nuevas criaturas, se
les ha dado el Ministerio de la Reconciliación. Así que es
una bendición el hecho de que aunque haya conflictos, también
tenemos la promesa de Dios que dice, sabemos que a los que aman
a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. O sea, los conflictos
también. Los conflictos no es algo que
está fuera del control de Dios, es algo que Dios usa para hacernos
bien. Dice, sabemos que a los que aman
a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Esto es, a los que conforman
su propósito son llamados. Dice, porque a los que antes
conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme
a la imagen de su Hijo. Y los conflictos obran para exponer
nuestro corazón y para Dios usarlos, para conformarnos a la imagen
del Señor Jesucristo. Entonces, yo creo que todos tuvimos
algún conflicto esta semana con alguien. Tenemos conflictos en
la casa, tenemos conflictos algunas veces en la iglesia, en el trabajo,
y tenemos relaciones en las cuales pues es inevitable que haya conflicto.
Santiago capítulo 4, versículo 1 al 4, que ya hemos mencionado varias
veces. Dice, ¿De dónde vienen las guerras
y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones las
cuales combaten vuestros miembros? ¿Codiceáis y no tenéis? ¿Matáis
y ardéis de envidia y no podéis alcanzar? ¿Combatís y lucháis,
pero no tenéis lo que deseáis porque no pedís? ¿Pedís y no
recibís porque pedís mal para gastar en vuestros deleites o
almas adúlteras? ¿No sabéis que la amistad del
mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiere
ser amigo del mundo se constituye enemigo de Dios. Y aquí nos da
una luz de dónde vienen los conflictos. Y viene justo de haber conocido
a Dios y no glorificarle como a Dios. Viene de la idolatría
de nuestro corazón. pero si alguno está en Cristo,
nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, y aquí todas
son hechas nuevas, y somos aquellos que tenemos, que hemos venido
por gracia al Señor Jesucristo, tenemos un corazón nuevo, y tenemos
un ministerio. Y una de las cosas importantes
es, hermanos, cuando Dios nos transforma dentro del corazón,
Cuando Él está haciendo una obra en nuestro corazón, Él va dando
dirección a Su pueblo por Su palabra. Y en la Escritura nos
ha dejado instrucción de cómo manejar los conflictos para que
obren realmente para nuestro bien. Los conflictos son situaciones
en las cuales Dios nos pone con el propósito de que podamos mirar
lo que gobierna nuestro corazón. Y una de las cosas es hacer que
cada día seamos más consistentes. Ser consistente entre lo que
creemos y la forma en que vivimos. Dice la escritura, el que dice
yo le conozco debe andar como él anduvo. Y estaba leyendo una
historia de un... una familia de cuatro hermanos
donde uno de los hermanos había sido una persona muy enfermiza
Y bueno, su mamá se dedicó mucho a ayudarlo a él por sus problemas
de salud. Y pues él vivió todo el tiempo
en la casa familiar. Había una propiedad bastante
extensa. Al final, cuando la mamá enfermó
y finalmente falleció los últimos tiempos, él estuvo a cargo de
su madre. Y la madre expresó lo que ella
deseaba que se hiciera con la propiedad y era que se vendiera
y se repartiera a partes iguales. Y cuando ella falleció, pues
los tres de los cuatro hermanos, específicamente dos, estaban
muy apurados en la venta de la propiedad. Aquel que había vivido toda su
vida ahí y que había terminado ayudando a su madre, pues él
no quería que se vendiera. y en una escena muy fuerte llegó
uno de sus hermanos para hablar con él con respecto a la venta
de la propiedad y él le dijo que no iba a abrir la puerta
y si abría la puerta pues él tenía un bate y iba a lastimarlo
con el bate al final no abrió la puerta el otro se quitó indignado
quemando llantas mostrando el enojo que tenía Los cuatro hermanos
decían ser creyentes, cristianos, nuevas criaturas. Una de las
hermanas recordó que su pastor había enseñado a la iglesia acerca
de la pacificación bíblica, y él le pidió al pastor que ayudara
a su familia. Y el pastor pudo reunirse con
tres de los cuatro. Y escuchó la postura de cada
uno, y después de escucharlos, él les dijo, bueno, ustedes,
todos ustedes dicen que son creyentes en el Señor Jesucristo, y no
parece que la manera en que ustedes están intentando arreglar este
conflicto, pues en verdad esté mostrando el Señor Jesucristo
no lo habría resuelto de esta manera. ellos escucharon, el
pastor estuvo orando con ellos y después de un tiempo Dios obró
en el corazón de estas personas y ellos invitaron a su tercer
hermano al que no había estado en la junta que era el que defendía
el que no se vendiera ese lugar y lo invitaron a una comida y
en esa comida ellos llevaron un reconocimiento y le dieron
un reconocimiento a su hermano por el buen hijo que había sido
para con su madre, pero también reconociéndole el hecho de que
él hizo lo que ellos por diferentes razones no habían podido hacer
bien, que era cuidar de su madre hasta el final de sus días. y
además llevaron una carta con un acuerdo y un felicomiso que
hacía que los compradores pudieran comprar pero él pudiera quedarse
con la parte donde estaba la casa porque pues para él tenía
mucho significado y ellos pudieron abrazarse y agradecer a Dios
por lo que había hecho pero una de las cosas sorprendentes fue
uno de los hijos de uno de los hermanos que él andaba coqueteando
con la idea de creerse un ateo. Él dijo, yo creo hoy que Dios
existe, porque hace dos semanas mi padre y mi tío se hubieran
agarrado con los bates y esto ellos no lo hubieran hecho nunca.
Abrazarse y, hermanos, hemos estado hablando de la gloria
de Dios, la fama de Dios. Esta vida se trata del honor,
de la fama, de la gloria de Dios. Hermanos, en el mundo ocurren
cosas totalmente contradictorias. Uno de los presidentes de los
Estados Unidos fue premiado con el Premio Nobel de la Paz mientras
estaba bombardeando países en el Medio Oriente. Los creyentes
no podemos ser de esta manera. O sea, no puedes tener... él
es un pacificador según el mundo. Pero la verdad es que dice la
Biblia, bienaventurados los pacificadores, y no es que porque hacen la paz
son hijos de dios sino porque son hijos de dios que están en
paz con dios que dios les ha dado un nuevo corazón y que se
les ha dado un ministerio de la reconciliación no nos equivoquemos
no empecemos a procurar buscar hacer paz para ser hijos de dios
porque lo que va a lograr usted es hacer conflictos muy terribles. Lo que tiene que suceder es,
de modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es las
cosas viejas pasaron. Hermanos, yo creo que es necesario
el poder aprender a ser verdaderos pacificadores. Muchas veces en
familia, en negocio, en relaciones, vivimos con una paz que es una
paz aparente. Y la verdad es que Dios nos llama
a ser constructores de paz verdadera, no paz aparente. Muchas familias
viven conflictos arrastrados de años, de situaciones no arregladas,
y vivimos muchas veces, quizá por falta de instrucción, no
siendo consistentes. Y olvidando que Dios no mira
lo que mira el hombre. El hombre mira lo que está delante
de sus ojos. El hombre puede darnos un premio Nobel de la
paz aunque estemos bombardeando a alguien. Pero Dios mira nuestro
corazón y aprender algunas algunos principios bíblicos acerca de
la pacificación y ser constructores por la gracia de Dios de paz,
de paz auténtica y de paz duradera, no de paz aparente. Hay gente
que pues aparentemente todo es paz, pero en realidad no es paz. Y primeramente quisiera que pudiéramos
pensar en una definición de cómo definir a un pacificador, y el
énfasis está en nuestra relación con Cristo, de modo que si alguno
está en Cristo, nueva criatura es, y podemos decir que los pacificadores,
un pacificador es una persona que respira gracia, un pacificador
es una persona que respira gracia, no es pacificador porque tiene
una habilidad natural, nacimos pleitistas peleamos desde la
biblia dice de unos gemelos que se estaban peleando desde antes
de nacer en el vientre de su madre y somos guerreros somos
nos hacemos la guerra si hay algo que ha caracterizado al
hombre a lo largo de la historia sobre esta tierra es caín mató
a abel el pecado entró y abel atacó perdón adán atacó a su
esposa en lugar de defenderla se puso enfrente y la apuntó
con el dedo Y después de eso lo que hemos hecho con excelencia
es la guerra. El siglo pasado está marcado
por dos grandes guerras mundiales y ahora no es distinto. Está cada día, orden del día,
los conflictos. Y un pacificador definitivamente
es alguien, verdaderamente pacificador, es alguien que Dios ha hecho
una obra sobrenatural de darle un corazón nuevo por su gracia,
y un pacificador es una persona que respira gracia, que toma
constantemente de la bondad y poder de Jesucristo. Es una persona
que respira gracia y toma constantemente de la bondad y poder de Jesucristo. No es algo que podemos hacer
en nuestra carne. En nuestra carne estamos gobernados
por idolatría de nuestro corazón, y sólo el poder y la gracia,
la bondad del Señor Jesucristo puede sacarnos y traernos al
orden en la adoración. Todos nuestros conflictos, el
pecado en sí mismo es un desorden de adoración, es no adorar a
quien debemos. No olvidemos que nosotros estamos
adorando desde la cuna hasta la tumba. La cuestión no es si
vamos a adorar o no, sino a quién estamos adorando. Santiago dice
que los conflictos vienen por desorden de adoración. No menciona
la palabra idolatría, pero utiliza la otra que la Escritura usa
constantemente para hablar de la idolatría, que es adulterio
espiritual. Dice, ¿de dónde vienen las guerras
y los pleitos entre vosotros? No es de vuestras pasiones. Esa
palabra puede ser traducida simplemente como deseos. Dice que combaten
a vuestros miembros, codiciáis y no tenéis, matáis y ardéis
de envidia, pedís y no recibís porque pedís mal para gastar
en vuestros deleites, dice, oh almas adúlteras. y ahí es, hay
un deseo dominante que está controlando mi corazón, que yo amo más ese
algo, que puede ser algo legítimo, pero al controlar mi corazón
se constituye un ídolo del corazón, y eso hace que arda de envidia,
y eso hace que pleitiemos entre nosotros. Ahora, sólo es cuando
se respira gracia, cuando se toma constantemente de la bondad
y poder de Jesucristo, y luego, Se trae su amor, misericordia,
perdón, fortaleza y su sabiduría a los conflictos de la vida diaria. Un pacificador es una persona
que respira gracia, que toma constantemente de la bondad y
poder de Jesucristo, y que luego trae su amor. ¿Amor de quién?
El amor de Cristo. Trae la misericordia de Cristo,
porque está siendo cada vez transformado en la imagen de Cristo. trae
perdón, Cristo nos perdonó y la Escritura nos invita a perdonarnos
unos a otros como Cristo nos ha perdonado. Fortaleza y sabiduría
a los conflictos de la vida diaria. Otro asunto importante es Dios
nos hizo para su gloria y si hay algo que nosotros podemos
hallar gozo cuando cuando glorificamos a Dios y glorificar a Dios significa
reflejar su carácter. La gloria de Dios es su carácter
manifestándose. Y Dios disfruta de transmitir
su gracia a través de pacificadores y usarlos para disipar el enojo,
mejorar el entendimiento, promover la justicia y alentar el arrepentimiento
y la reconciliación. Dios disfruta de transmitir su
gracia a través de pacificadores. Hermanos, dice, se nos ha dado
el ministerio de la reconciliación a aquellos que están en Cristo,
que son nuevas criaturas, aquellos que se les ha dado el poder para
hacer cosas no aparentes, no cosas externas, no cosas que
puedan premiarles por el hombre, aunque estén haciendo todo lo
contrario. El hombre da premios que no tienen sentido, pero lo
que Dios hace en el corazón es lo que tiene alabanza de Dios
y dice bueno cuando los cuando los cristianos aprenden a ser
pacificadores pueden convertir el conflicto en una oportunidad
normalmente pensamos que el conflicto es algo malo mi hermano recuerde
algo todas las cosas obran para nuestro bien y si bien la raíz
y el origen del conflicto pues es es malo no obstante Por la
gracia de Dios podemos aprender a mirar el conflicto, mire, clame
a Dios, clamemos a Dios que nos enseñe a mirar el conflicto como
una oportunidad. Normalmente tendemos a pensar
de entrada que es malo y a veces preferimos no hablar o no reconocer
o hacernos a los mismos y vivir una paz aparente en lugar de
ver el conflicto como una oportunidad, una oportunidad para fortalecer
relaciones. una oportunidad para preservar
recursos valiosos y hacer de su vida un testimonio del amor
y del poder de Cristo. Hacer de nuestras vidas un testimonio
del amor y del poder de Cristo. En la cuestión de los conflictos
van de por medio muchas cosas que tienen que ver con lo que
Dios ha hecho en nuestro corazón. si hemos sido perdonados, hemos
de ser perdonadores, no perdonar es una negación de que hemos
sido perdonados, es una inconsistencia, es El mundo puede dar premios,
hermano, porque lo ha hecho. El mundo ha premiado a gente
con el premio de la paz mientras está haciendo la guerra. Pero
no tiene que ser así. Entre los creyentes hemos sido
capacitados por la gracia y la misericordia de Dios, por el
poder del Evangelio, con la circuncisión del corazón para ser verdaderos
hacedores de la paz. Una de las primeras, vamos a
meditar hoy en cuatro cosas importantes acerca de hacer la paz o del
Ministerio de la Reconciliación o de ser pacificadores. Y el
primero tiene que ver con un asunto que es debe ser el todo
de nuestra vida. Algunos hermanos lo han escrito
en tiempos pasados y no es que esté mal lo que escribieron.
Al final lo que los hombres escriben puede ser correcto, pero siempre
es perfectible, porque no es la palabra del hombre palabra
de Dios. Lo único que no puede ser perfectible es la palabra
de Dios. Esa es perfecta. La ley de Jehová
es perfecta. Ahí no hay nada que mejorar.
Y la Biblia lo menciona y lo establece con la claridad que
tiene que ser. Primera de Corintios 10, 31.
Y es un recordatorio de algo que
mencioné hace un rato y que hemos estado mencionando cuando estudiamos
romanos. Hermano, esta vida no se trata de nosotros. Pueden
a nosotros no agradecernos. Pueden a nosotros no tomarnos
en cuenta. Pero no nos debe asustar. Esta
vida no se trata de nosotros. Dice Primera de Corintios 10
31, dice, si pues coméis o bebéis o hacéis otra cosa, hacedlo todo,
hacedlo todo para la gloria de Dios. Algunos hermanos escribieron
y dijeron, ¿cuál es el fin principal del hombre? Y ellos contestaron,
el fin principal del hombre es glorificar a Dios y gozar de
Él para siempre. Y yo creo, y no es original mío,
es original de otros hermanos, que ellos creen que, aunque eso
es una expresión correcta, no obstante cuando miramos que dice
Si pues coméis o bebéis o hacéis cualquier otra cosa, hacedlo
todo, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.
Y es que podemos decir cuál es el fin, no principal, sino el
fin único del hombre. Porque si comes o bebes o haces
otra cosa, hazlo todo. para la gloria de Dios. Entonces,
el fin único del hombre es glorificar a Dios, y no es y gozar, sino
glorificar a Dios, gozando de Él para siempre. No son dos cosas
separadas. Entre más gozas de Dios, más
gloria Dios recibe, porque Él es el sumo bien. Entre más hay
estu deleite en Dios, mayor gloria Dios recibe. Cuando Estás hallando
tu gozo en Dios, no va a haber adulterio espiritual. Cuando
nada ocupa, nada crees que es el lugar donde está el gozo.
Es correcto que quieras tener una esposa comprensiva, amorosa,
que siempre te hable bien. No hay nada de mal en eso, pero
el gozo no está en eso. El gozo está en el Señor. Y si
tú empiezas a buscar tu gozo en tu esposa, déjame decirte,
estás equivocado. Te vas a decepcionar. La mejor
esposa, la más cariñosa, la que habla más dulce, la que habla
más comprensiva, más temprano que tarde, va a pecar contra
ti. No es malo que la esposa, pues,
busque el amor de su esposo. el que él sea comprensivo, el
que él sea pendiente de todas las cosas, no hay nada de mal.
Pero si le empiezas a desear más que a Dios y a su gloria,
pensando que ahí está el gozo, pues déjame decirte que lo que
va a haber es conflictos. Porque las guerras vienen de
las pasiones en vuestros miembros. Codiciáis y no tenéis, matáis
y ardéis de envidia. Entonces, un primer principio
en cuanto a la pacificación es glorificar y ver el conflicto
como una oportunidad para glorificar a Dios. ¿Cómo voy a enfrentar
este conflicto? Recordando, no se trata de mí,
a lo mejor me ofendieron, y es verdad, me ofendieron, pero ¿qué
importa? No se trata de mí, se trata de
la gloria de Dios. ¿Cómo yo voy a responder a esta
agresión, a esta falta de respeto, a esta falta de consideración?
deteniéndome y pensando, si como o bebo o hago cualquier otra
cosa, soy llamado a hacerlo para la gloria de Dios. No es para
defender, y cuando hablamos de la gloria de Dios, estamos hablando
de la fama, del honor, de la honra de Dios. Y lo primero que
debo defender es su fama, su gloria, su honra y su honor.
El problema es que frecuentemente cuando somos agredidos, Se nos
olvida que lo primero y más importante es la gloria, la fama, que no
se trata de mí. Y hermanos, que Dios, por su
Espíritu Santo, que su ministerio es recordarnos la verdad, nos
recuerde en esos momentos en que hay agresión y podamos hacer
una pausa y recordar, se trata de la gloria de Dios. Se trata
de que si como, si bebo, si hablo, si resuelvo un conflicto, debo
de hacerlo para la fama y la gloria de Dios. Ese joven que
dijo, ahora yo estoy seguro que Dios existe, porque mi papá y
mi tío se hubieran agarrado a batazos, pero no un abrazo. Es un testimonio
poderoso de lo que el Evangelio hace. Dios puede hacer que personas
hagan cosas que de ninguna manera harían por sí mismos. El apóstol
Pablo lo que podría hacer era estrangular a los hermanos, pero
predicar el Evangelio, ir predicando hasta lo último de la tierra,
que se le gastó y había llenado todo y decía, ahora quiero ir
a España, porque ya todo esto de aquí lo he llenado del Evangelio.
y que quien lo hizo el poder del evangelio el que él estaba
en cristo y se le dio ser una nueva criatura el que se le dio
el ministerio de la reconciliación entonces hermanos no olvidemos
y yo quiero que dios me ayude a seguir haciendo énfasis para
nosotros no para ustedes Esto, lo que les estoy diciendo es
algo que yo mismo necesito recordar. Estamos aquí para que todo lo
que hagamos, hagamos para la gloria de Dios, para la gloria
de Dios, mostrando su carácter, mostrando que Dios es lento para
la ira, que Dios es grande en misericordia, que Dios es verdadero,
que Dios es fiel. Ahora, La otra, este es un asunto fundamental
que recordar. El conflicto es una oportunidad
para glorificar a Dios. No olvide que todo obra para
nuestro bien. Que el Espíritu Santo nos recuerde
cuando se presenta un conflicto. No nos gusta el conflicto, queremos
evitarlo, queremos negarlo. Algunos otros, dependiendo de
nuestro carácter, algunos pretendemos huir del conflicto, otros tienen
un carácter más agresivo y lo que quieren es y ganar el conflicto. Nada de eso es. Es una oportunidad
para crecer a la imagen del Señor Jesucristo, porque todo obra
para nuestro bien. Y es, por lo tanto, la oportunidad
de glorificar, de glorificar a Dios. La otra cosa importante
que recordar está en Mateo capítulo 7, versículo 5. Dice el Señor Jesús, hipócrita, saca primero la viga
de tu propio ojo y entonces verás bien para sacar la paja del ojo
de tu hermano. Cuando haya un conflicto, hermano,
siempre pídele a Dios que le haga recordar esto. ¿Cuál es
mi contribución al conflicto? ¿En qué manera yo he contribuido
al conflicto? Hay algo que tenemos como personas
que hemos caído en el pecado y es que normalmente nosotros
somos ciegos a nuestra propia ceguera. Nosotros somos muy rápidos
y hábiles para ver lo que otros hacen mal, pero somos muy ciegos
para ver lo que nosotros hacemos mal. Y el Señor Jesús por eso
fue que dijo esto. Hipócrita, dice, saca primero
la viga de tu propio ojo y entonces verás bien para sacar la paja
del ojo de tu hermano. El Señor dijo esto de esta manera
y el Señor está usando figuras del lenguaje que se llama hipérbole,
que es una exageración. El Señor está exagerando porque
es la manera en que nosotros hacemos, pero al contrario. Nosotros
solemos ver lo mal y terriblemente mal que mi esposa hizo y lo bien
que yo lo hice pero mi esposa es así y o lo mal que mi hijo
hizo y solemos ver y minimizar lo que nosotros hacemos pero
la realidad porque el señor jesús nos conoce porque él es dios
Y Él nos conoce mejor que nadie. Nosotros no nos conocemos. Hagamos
caso a la voz de aquel que conoce. Dice la escritura, engañoso y
perverso es el corazón del hombre más que todas las cosas. ¿Quién
lo conocerá? ¿Y quién lo conocerá? El Señor
es el que conoce. Él dice, yo Jehová. Él es el
que conoce el corazón. Y Él dice que no es verdad que
el prójimo tiene una viga y nosotros una paja. Nuestro corazón engañoso
eso nos dice, pero el Señor dice que nosotros somos quienes tenemos
una viga e intentamos ayudar a nuestro prójimo a sacar la
paja y el conflicto se aumenta porque antes que llegues a la
paja le das golpe con tu viga. traes una viga en tu ojo y estás
intentando acercarte y no puedes, lo golpeas cada vez que intentas
acercarte porque la viga está en tu ojo y aunque tú veas que
la viga está allá recuerda que Jesús que te conoce y que no
miente porque Él mismo es la verdad dice estás equivocado
la viga no está en su ojo la viga está en tu ojo y si tú quieres
tener una pacificación bíblica primero saca la viga de tu ojo
y déjate Deja de hacer caso a tu corazón que te engaña. Si tu
corazón insiste en que está la viga en el ojo de tu prójimo,
Es un engaño. Jesús dice, está en tu ojo y
primero saca la viga de tu ojo para que entonces puedas ayudar
a tu hermano a sacar la paja que tiene en su ojo. Pero nuestra
naturaleza caída tiende. Nosotros, mire, por ejemplo,
cuando los niños juegan, pelean, vienen corriendo a acusar cuando
hay conflicto, cada uno va a decir algo que lo pone bien. Y va a
decir que lo que él hizo no es grave. Y va a decir siempre lo
que el otro hizo es más grave. Y cuando hable el otro va a hacer
exactamente lo mismo. Y no tenemos que ver a los niños,
nosotros lo sabemos. Siempre vamos a intentar venir
a dar una explicación que nos pone en ventaja. Pero recuerde
algo, eso no es cierto porque no está de acuerdo a lo que Jesús
dice. Jesús dice que el que trae la viga soy yo. Eres tú, y si
vas a ayudar en una solución bíblica de conflictos, pues primero
necesitas la gracia de Dios. Primero necesitas... Y hermanos,
una de las cosas que tienen que ver con claridad es el Evangelio.
Si no hay condenación para los que están en Cristo, ¿por qué
tengo miedo de reconocer que traigo una viga en el ojo? Si
el Señor mira mi corazón y lo que importa es la mirada de sus
ojos, ¿por qué tengo que tratar de aparentar que soy mejor de
lo que soy echándole toda la culpa al otro? El evangelio es
importante. Un entendimiento del evangelio
me va a hacer recordar, soy el primero de los pecadores. Eso
es una realidad importante para resolver conflictos bíblicamente.
En lugar de llegar y empezar a hablar y señalar lo que el
otro hizo, Lo primero que tengo que llegar y hacer es mirar lo
que yo hice. Que el Espíritu Santo me ayude.
Que la Palabra de Dios haga luz en mi corazón para ver las maneras
en que yo no amé a Dios y, por lo tanto, contribuí al conflicto.
Es verdad, Él pudo haber pecado primero contra mí, pero su pecado
me tienta y yo respondo pecaminosamente. Y no olvidar sobre todas las
cosas. esos intentos recuerde que esos
son los intentos de taparnos con hojas de higuera y eso son
negaciones del evangelio el conflicto es una oportunidad de glorificar
a dios el conflicto es una oportunidad de crecer a la imagen de cristo
el conflicto es una oportunidad de mostrar el carácter de dios
y es que lo que tienen que resaltar es que él es santo y yo soy pecador
necesitado de que me limpie con su sangre de que esté cubierto
de su justicia Cuando yo estoy tratando de justificar agrando
el conflicto, pero no sólo agrando el conflicto, sino estoy negando
el Evangelio, no me puedo justificar. Necesito la justicia perfecta
del Señor Jesucristo. Esa justicia es la única que
el Señor acepta. Hay cuestiones prácticas del
Evangelio en la solución de los conflictos. Ahora, algunas veces
va a ser necesario Algunas veces, y Dios nos va a enseñar, que
hay ofensas menores que pueden ser pasadas por alto. O sea,
nos vamos a ofender seguramente. Y Dios nos va a ir enseñando
también a que en algunas ocasiones hay cosas que deben y pueden
ser pasadas por alto. Ahora, Gálatas capítulo 6, versículo
1. dice, hermanos. Si alguno fuera
sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales,
restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no
sea que tú también seas tentado. Hermano, lo primero es reconocer
mi parte del conflicto. Y lo segundo es, va a haber ocasiones
en que mi hermano no vea su parte en el conflicto. Y entonces soy
llamado a ayudarlo a mirar su parte. La Biblia dice claramente
cómo es que hay que hacerlo. No lo está viendo claro. Yo ya
saqué mi viga y él no ve su parte. Eso no me da derecho a hacerlo
a mi manera. Dice que hay que hacerlo humildemente,
con espíritu de mansedumbre. Dice, restaurar humildemente
a mi hermano. Hacer todo el esfuerzo en oración
después de haber reconocido mi parte. Es posible que mi hermano
no vea su parte. Y si él no ve su parte, es clamar
al Señor para que por su gracia pueda hacerlo humildemente ayudándolo
a ver su parte. El pasaje que leímos en Mateo,
capítulo 7, no lo vamos a revisar ahora, pero si usted lo revisa
en casa, no sólo menciona de sacar la viga de tu ojo. Ese
pasaje también menciona el hecho de que Bueno, está en Mateo capítulo
5, que después lo vamos a estudiar, pero ese pasaje habla de que
algunas veces es necesario... pues si humildemente estoy intentando
hacer su parte a mi hermano y él no ve su parte, debo invitar
a dos o tres testigos, hermanos en Cristo espirituales, para
poder buscar una solución bíblica del conflicto. Y si él persiste
en no darse cuenta, pues entonces hay que traerlo a la iglesia
y poder... Pero yo creo que eso va a ser
muy Muy de vez en cuando, si nosotros de instancia, obedecemos
al Señor y buscamos su gracia. Dice, bueno, Mateo capítulo 5, versículo
24. De hecho, desde el versículo
21 va hablando en cuestión de lo relacionado con conflictos.
Y, sin embargo, después de ayudar, de sacar, bueno, tener en claro
que el propósito es glorificar a Dios, después de clamar al
Señor, recordar la realidad del Evangelio para que yo pueda sacar
la viga de mi ojo y después ayudar humildemente a restaurar, a sacar
la paja del ojo de mi hermano, El versículo 24 dice... bueno,
desde el versículo veintitrés dice, por tanto, si traes tu
ofrenda al altar, y ahí te te acuerdas de que tu hermano tiene
algo contra ti, deja ahí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate
primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Y
aquí el énfasis otra vez, hermanos, recuerde, lo importante no es
que aquí no está diciendo que no no tienes que ofrendar o no
tienes que hacer lo que Dios manda que hagas. Pero lo que
está haciendo énfasis es Dios mira el corazón, Dios da un corazón
nuevo, Dios circuncide el corazón y no sirve de nada lo que hagas
externamente si internamente no hay una evidencia. Y Él está
diciendo, no sirve de nada que traigas tu ofrenda al altar si
no eres un pacificador. Si no has seguido el proceso
de tener la intención de glorificar a Dios. Y si lo único que estás
haciendo es a olvidar o dejar ese conflicto sin resolver y
pretender que venimos y servimos a Dios, dice la Escritura, deja
ahí tu ofrenda. O sea, si te acuerdas, pues es
mejor que te bajes, te vayas y clames a Dios que te ayude
hacer lo que Dios manda, a recordar que todo es para la gloria de
Dios, a sacar la viga de tu ojo, ayudar a tu hermano humildemente,
y buscar la reconciliación con el hermano. Y hermanos, es que
la reconciliación es el hacer la paz y buscar la paz, el perdonarnos
unos a otros como fuimos perdonados en Cristo Jesús. Y muchas veces Que Dios nos vaya dando luz en
cuanto a algunas cosas que son culturales pero que Dios tiene
que quitar de nuestro corazón. Hay gente que dice yo perdono
pero no olvido. Eso no es perdonar. Hay gente
que dice yo te perdono pero prométeme que no lo vas a volver a hacer.
No hay garantía que no lo vuelva a hacer. Si Dios nos dijera yo
te voy a perdonar pero garantiza que no lo vas a volver a hacer. Hemos de perdonar como Dios nos
perdonó. Y Dios cuando nos perdona, nos
atrae. Hay gente que dice, yo te perdono,
pero ya hay una raya, con cuidado. Nada de esas cosas es perdonar,
hermano. Ahora, vamos a ir aprendiendo
más acerca de esto, pero el versículo 24 enfatiza en el hecho de que
una auténtica adoración procede de un corazón en el que Dios
ha hecho una obra. Un corazón que no está solamente
moviéndose por lo externo, sino que da importancia a la reconciliación. Y, hermanos, sobre todo a la
reconciliación y a la vida en familia. Por ejemplo, es fácil
ser cristiano el domingo en la mañana de diez a once de la mañana
aquí no nos hacemos malas caras esto es aquí nos sonreímos aquí
hasta los de casa aunque tengamos algo por ahí venimos y aquí nos
sonreímos pero la vida cristiana es cada día de la semana es dios
obrando nuestros corazones y viviendo las realidades prácticas del
evangelio el evangelio es práctico y los conflictos dios los pone
para que recordemos el evangelio y nuestra necesidad del evangelio.
Es para que yo recuerde que no soy alguien que lo tiene todo
resuelto. Es para que Dios me recuerde
que soy el primer pecador de casa. Es para que Dios me recuerde
que si peco, Él es fiel y justo para perdonarme. Y no pasarme
toda la semana intentando echarle la culpa a la esposa, al hijo,
al vecino, tratando de justificarme, tratando de parecer mejor. Y
después venir y pensar que que trajimos una ofrenda al Señor
cuando la cosa no está como tiene que estar. Es el hecho de poder
ser confrontado y a lo mejor conocer a Cristo no es que vamos
a dejar de pecar, sino vamos a ser más conscientes de nuestro
pecado. Siempre me encanta recordar algo que me compartió un amigo
que le dice que estaban en una reunión de hombres y un pastor
ya anciano había estado predicando y ellos eran hombres más jóvenes
y al final ellos preguntaron en una reunión de oración después
de haber estado escuchando a este hombre predicar toda la semana
motivos de oración y este hombre de más de 80 años dijo yo quiero
que ustedes oren para que dios me conceda terminar bien mi carrera
y los muchachos jóvenes pensaban pues qué pecado puede hacer este
viejito bueno la biblia habla de las pasiones juveniles pero
hay pasiones seniles seguramente También seguro que hay pasiones
infantiles. O sea, el hecho de la etapa en
que estemos de vida física no significa que ya está todo resuelto. Y la otra cosa importante, hermano,
es entre más conoces a Dios, más consciente vas a ser de tu
pecado. Entre más conoces a Dios, Dios
va a mostrarte cada vez más cuán necesitado estás de su gracia.
Pablo no estaba equivocado cuando dijo, miserable de mí. Cuando
él miraba, hay esta ley en mis miembros, que pues el bien que
quiero no lo hago, sino el mal que no quiero, eso hago. Y él
dice, miserable de mí, ¿quién me va a librar de este cuerpo
de pecado? dice, gracias sean dadas a Dios por Jesucristo y
qué conciencia de un hombre que cada día está conociendo a Dios
y los conflictos Dios los trae a nuestra vida para eso, para
que miremos cuánto necesitamos cada vez más de la gracia de
Dios, para que miremos lo que es verdaderamente el pecado y
estar buscando y quisiera terminar leyendo la definición de pacificador
Los pacificadores son personas que respiran gracia, toman constantemente
de la bondad y poder de Jesucristo. No intente hacer la paz vestido
de usted mismo. Dice, toman constantemente de
la bondad y poder de Jesucristo y luego traen su amor, el amor
de Cristo, misericordia, perdón, fortaleza y sabiduría a los conflictos
de la vida diaria. Y esa es la oportunidad de glorificar.
Hacer eso es glorificar a Dios. Es mostrar su carácter. Y no
olvide el pasaje que leímos al principio en segunda de Corintios.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es las
cosas viejas pasaron, que aquí todas son hechas nuevas. Y dice
en segunda de Corintios, primera de Corintios cinco diecisiete, Segunda de 25.17. De modo que si alguno está en
Cristo, nueva criatura es. Las cosas viejas pasaron y aquí
todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios
quien nos reconcilió. Todo proviene de Dios. No nos
equivoquemos. ¿Quieres un corazón nuevo? clama
al Señor Jesucristo, clama a Dios que por medio del Señor Jesucristo
puede darte un corazón nuevo. Dice que nos reconcilió consigo
mismo por Cristo y nos dio el ministerio de la reconciliación. Hermanos, si estás en Cristo,
tienes un ministerio. No podemos vivir llevando vidas
de conflicto, de conflictos de años que se quedan allá y que
están haciendo daño. Si estás en Cristo, tienes un
ministerio de la reconciliación. Y no va a haber premio Nobel
como de ese presidente que le dieron de la paz mientras estaba
haciendo la guerra. Dice, y nos dio el ministerio
de la reconciliación, que Dios estaba en Cristo reconciliando
consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados,
y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que
somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por
medio de nosotros, os rogamos en nombre de Cristo, reconciliaos
con Dios. Al que no conoció pecado, por
nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos
la justicia de Dios en él. Hermano, el que no conoció pecado
es Cristo, no nosotros. Así que no tengamos dificultad
en decir, soy un miserable. Digámoslo junto con Pablo. No
tengamos problema en decir junto con Pablo, palabra fiel es esta
y digna de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino al mundo
a salvar a los pecadores de los cuales yo soy el primero. Y eso
va a hacernos poder ser edificadores de paz en nuestros hogares. El
poder recordar yo soy el pecador. Cristo es el único que no conoció
pecado, y por mi culpa fue hecho pecado, y no tengo que tratar
de ocultarlo, porque es ofender al Señor Jesucristo. Lo que tengo
que hacer es venir y confesar mi pecado. Y no hay manera de
poder tener paz si no es primeramente estando en Cristo, primeramente
siendo justificado para con Dios. Si tú has intentado buscar paz
y no hay paz, ven al Señor Jesucristo, y no Él da paz verdadera. Él mismo es la paz. El estar
reconciliado, dice la Biblia, justificados, pues, por la fe
tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Y todo eso es obra de Dios. ¿Quieres ser un pacificador?
Clama al Señor Jesucristo que te salve. No intentes hacer la
paz para ser hecho hijo de Dios. Dice, bienaventurados los pacificadores,
porque ellos serán llamados hijos de Dios. No obstante, por el
contexto de la Escritura sabemos que los hijos de Dios, porque
están en paz con Dios, porque tienen el poder del Espíritu
Santo, porque tienen claro que son pecadores y que contribuyen
a los conflictos, entonces ellos son hacedores de la paz. Vamos
a orar, hermanos.

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Joshua

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