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JC

Introducción del Evangelio de Juan

John 1
Joel Coyoc April, 15 2020 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc April, 15 2020
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about Jesus as the Word?

John 1 declares that Jesus, referred to as the Word, was both with God and was God, emphasizing His divine nature and eternal existence.

In John 1, the Bible states, 'In the beginning was the Word, and the Word was with God, and the Word was God.' This profound introduction highlights the pre-existence and divinity of Jesus Christ, asserting that He is the eternal Son of God who took on human flesh. The passage emphasizes that all creation came into being through Him, establishing His authority and role as the source of life, which is further described as the light of men. By identifying Jesus as the Word, the Gospel encapsulates the essence of His being — fully divine yet made incarnate to reveal God to humanity.

John 1:1-4

How do we know that Jesus is the Son of God?

Jesus is identified as the Son of God through His works, teachings, and the testimonies of those who witnessed Him, as highlighted in the Gospel of John.

The Gospel of John serves a clear purpose: to demonstrate that Jesus is the Messiah, the Son of God. Throughout the text, the apostle John presents numerous miracles and 'signs' performed by Jesus, which are intended to confirm His divine identity. For instance, healing the blind, raising Lazarus from the dead, and turning water into wine exemplify His divine authority over nature and life itself. John explicitly states in John 20:31 that these accounts are written so that readers may believe that Jesus is the Christ, the Son of God, and that by believing, they may have life in His name. This dual testimony of action and proclamation assures us of His identity as God's Son.

John 20:31

Why is faith in Christ important for salvation?

Faith in Christ is essential as it is through belief in Him that we receive eternal life and are reconciled with God.

Faith in Christ is the cornerstone of salvation. The Gospel reveals that salvation is not earned by works but received through faith in Jesus Christ, who fulfilled the law and bore our sins. As John 1:12 expresses, 'But to all who did receive him, who believed in his name, he gave the right to become children of God.' This indicates that true faith involves more than mere acknowledgment of Christ's existence; it requires a personal trust in His redemptive work. Jesus Himself affirmed this in John 14:6 when He declared, 'I am the way, and the truth, and the life. No one comes to the Father except through me.' Thus, believing in Christ is the means by which we are granted access to salvation and eternal life.

John 1:12, John 14:6

What does John mean by the 'light' in his Gospel?

In the Gospel of John, 'light' symbolizes Jesus as the source of life and truth, illuminating the darkness of sin and spiritual blindness.

The concept of 'light' in John's Gospel corresponds to the life and revelation found in Jesus Christ. John 1:4 states, 'In Him was life, and that life was the light of men.' This metaphor signifies Jesus' role as the ultimate truth and moral guidance in a world shrouded in darkness due to sin. The light shines in the darkness, and the darkness has not overcome it, affirming the victory of Christ over sin and death. Through His teachings and life, Jesus reveals the nature of God and the path to salvation, inviting those in spiritual darkness to come to His light and receive true life. Thus, John employs this imagery to highlight the necessity of coming to Christ for illumination and redemption.

John 1:4-5

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en el Evangelio de Según San Juan. Leemos el capítulo 1. Dice la Palabra de Dios, en el
principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo
era Dios. Este era en el principio con
Dios. Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada
de lo que ha sido hecho, fue hecho. En Él estaba la vida,
y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece,
y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Hubo un hombre enviado
de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para
que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por
él. No era él la luz, sino para que
diese testimonio de la luz. Aquella luz verdadera que alumbra
a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo
por él fue hecho. Pero el mundo no le conoció.
a lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los
que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad
de ser hechos hijos de Dios. Los cuales no son engendrados
de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón,
sino de Dios. Y aquel verbo fue hecho carne,
y habitó entre nosotros. y vimos su gloria, gloria como
del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan dio
testimonio de él y clamó diciendo, este es de quien yo decía, el
que viene después de mí es antes de mí porque era primero que
yo, porque de su plenitud tomamos todos gracia sobre gracia. Pues la ley por medio de Moisés
fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de
Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás. El unigénito Hijo que está en
el seno del Padre, Él le ha dado a conocer. Este es el testimonio
de Juan cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas
para que le preguntasen, ¿tú quién eres? Confesó y no negó,
sino confesó, yo no soy el Cristo. Y le preguntaron, ¿qué pues?
¿Eres tú Elías? Dijo, no soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió, no. Le dijeron,
pues ¿quién eres? Para que demos respuesta a los
que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? Dico
yo soy la voz de uno que clama en el desierto, enderezad el
camino del Señor, como dijo el profeta Isaías. Y los que habían
sido enviados eran de los fariseos. Y le preguntaron y le dijeron,
¿por qué pues bautizas si tú no eres el Cristo, ni elías,
ni el profeta? Juan les respondió diciendo,
yo bautizo con agua, mas en medio de vosotros está uno a quien
vosotros no conocéis. Este es el que viene después
de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar
la correa del calzado. Estas cosas sucedieron en Betávara,
al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando. El siguiente
día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo, He aquí el Cordero
de Dios que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien
yo dije, Después de mí viene un varón, el cual es antes de
mí, porque era primero que yo, y yo no le conocía, mas para
que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con
agua. También dio Juan testimonio diciendo,
vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma y permaneció
sobre él. Y yo no le conocía, pero el que
me envió a bautizar con agua, aquel me dijo, sobre quien veas
descender el Espíritu y que permanece sobre él, ese es el que bautiza
con el Espíritu Santo. Y yo le vi y he dado testimonio
de que este es el Hijo de Dios. El siguiente día otra vez estaba
Juan y dos de sus discípulos, y mirando a Jesús que andaba
por allí, dijo, He aquí el Cordero de Dios. Le oyeron hablar los
dos discípulos y siguieron a Jesús. Y volviéndose Jesús y viendo
que le seguían, les dijo, ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron, Rabí,
que traducido es Maestro, ¿Dónde moras? Les dijo, Venid y ved. Fueron y vieron dónde moraba
y se quedaron con él aquel día porque era como la hora décima.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían
oído a Juan y habían seguido a Jesús. Este halló primero a
su hermano Simón y le dijo, hemos hallado al Mesías, que traducido
es el Cristo, y le trajo a Jesús. Y mirándole a Jesús dijo, tú
eres Simón, hijo de Jonás, tú serás llamado Cefas, que quiere
decir Pedro. El siguiente día quiso Jesús
ir a Galilea y halló a Felipe y le dijo, sígueme. Y Felipe
era de Bethsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe halló
a Natanael y le dijo, hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés
en la ley, así como los profetas, a Jesús, el hijo de José de Nazaret. Natanael le dijo, ¿de Nazaret
puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe, ven y ve. Cuando
Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él, he aquí
un verdadero israelita en quien no hay engaño. Le dijo Natanael,
¿de dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo, antes
que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera
te vi. Respondió Natán a él, y le dijo, Rabí, tú eres el Hijo
de Dios, tú eres el Rey de Israel. Respondió Jesús, y le dijo, porque
te dije, te vi debajo de la higuera, ¿crees? Cosas mayores que estas
verás. Y le dijo, de cierto, de cierto
os digo, de aquí en adelante veréis el cielo abierto, y a
los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del
Hombre. Amén. Vamos a empezar a estudiar el
Evangelio de Juan. Y, bueno, el tema es una introducción
al Evangelio de Juan. De los cuatro Evangelios, este
Evangelio es completamente distinto. No presenta una genealogía. Mateo
presenta una genealogía. El apóstol Juan empieza, y bueno,
hay tres libros en la Biblia que empiezan en la forma que
empieza Juan. Uno es el Génesis. Pero Juan empieza con un, en
el principio que es antes que en el principio que está en Génesis.
Génesis dice, en el principio creó Dios los cielos y la tierra,
pero Juan dice, en el principio era el verbo y el verbo era con
Dios y el verbo era Dios. Y está hablando aquí de la eternidad
pasada, mucho antes del principio de Génesis. El escritor de este evangelio
es el apóstol Juan. Es interesante que el capítulo
1 está hablando de un Juan, y ese Juan que se está hablando en
ese capítulo 1 no es el autor del evangelio. El Juan del que
se está hablando aquí es Juan el Bautista, y Juan, el apóstol
Juan, es mencionado en varias ocasiones a lo largo del Evangelio
como el discípulo a quien Jesús amaba. Y él es hermano de Jacobo,
hijo de Zebedeo. Interesantemente, el nombre de
Juan significa el Señor es misericordioso. Y damos gracias a Dios porque
Dios nos ha mostrado que Él es no solo misericordioso, sino
rico en misericordia. Dios es rico en misericordia. En Juan capítulo veintiuno, la
Biblia nos habla acerca de, bueno, a diferencia de las epístolas
donde se empieza con el saludo del escritor, aquí en el capítulo
veintiuno, versículo veinte al veinticinco, dice, Volviéndose,
Pedro vio que le seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo
que en la cena se había recostado al lado de él. Dice, el discípulo
a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado
al lado de él, y le había dicho, Señor, ¿quién es el que te ha
de entregar? Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús, Señor, ¿y
qué de éste? Jesús le dijo, si quiero que
él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú. Este dicho
se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo
no moriría. Pero Jesús no le dijo que no moriría, sino, si
quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Este es
el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas
cosas, y sabemos que su testimonio es verdadero. Y hay también otras
muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran
una por una, pienso que ni aún en el mundo cabrían los libros
que se habrían de escribir. Amén. Este es el discípulo que
da testimonio de estas cosas y escribió estas cosas y sabemos
que su testimonio es verdadero. Cuando nosotros vamos a estudiando
el Evangelio de Juan, nos vamos a dar cuenta que la palabra clave
del Evangelio es la palabra creere, creere, y nos vamos a encontrar
esa palabra desde el capítulo 1, el capítulo 2 y nos vamos
a ir encontrando en cada uno de los capítulos la palabra creere,
creere, y también se nos presenta cuál es el, bueno, Aquí evidentemente
el apóstolo Juan su propósito es presentar a Dios, a Cristo
como el Hijo de Dios, como el eterno Hijo de Dios que tomó
forma de hombre, que fue encarnado, y él narra siete milagros que tienen,
y él usa la palabra para referirse a ellos, la palabra señales,
y señales que indican Cristo es Dios hecho hombre, que hablan
de su divinidad, que hablan de que Él es el Hijo de Dios y esta
palabra señales o símbolos que es una indicación de a dónde
llegar. y indican que es necesario llegar
hacia el Señor Jesucristo para poder llegar y ser objetos de
la misericordia de Dios Padre. Esos milagros son, bueno, Él
convierte el agua en vino, sana al hijo de un oficial, sana al
paralítico de Bethesda, alimenta a una multitud, camina sobre
el mar, da vista a un ciego y resucita a Lázaro. Y todas estas señales
que el Señor Jesús hizo, además, muestran lo que es la obra espiritual
que Dios hace en la vida de su pueblo. Su pueblo estaba por
ejemplo, el paralítico, el ciego, la resurrección de Lázaro, van
hablando acerca de la incapacidad total del pueblo antes de que
Dios le dé vida. Y es Cristo que le tiene que
dar vida. Cuando pienso en el ciego, me
hacía pensar en una... hay un corito que se canta que
dice un hombre que era ciego un día Jesús halló. Y la verdad
es que pues ni leyendo en la Biblia podemos ver que el ciego
halló a Jesús, la Biblia indica que fue Jesús quien halló al
ciego, pero por lógica el ciego siendo ciego no podía hallar
a Jesús, el corito sería correcto si dijera un hombre que era ciego
un día Jesús le halló y esa es la realidad, Jesús le halló y
Jesús le devolvió la vista y El paralítico tampoco fue él
a Jesús, sino fue Jesús quien fue a donde el paralítico estaba.
Y todo esto va ilustrando, con esta narrativa de hechos históricos,
Pero aparte va reforzando lo que ya el Evangelio también enseña
cuando dice, nadie viene a mí si el Padre no le trae, y el
que a mí viene no le echo fuera. Y es interesante que cuando Jesús
alimenta a la multitud, el hecho de ser alimentado es una ilustración
de lo que en verdad significa la palabra clave del Evangelio
que es creer. No es simplemente un asentimiento
intelectual de algo que es cierto. sino es la fe es don de Dios
y la fe es comparada al hecho de comer el pan y el pan se hace
parte de aquel que lo come y le nutre y bueno Jesús alimenta
a esta multitud y después se les dice bueno ustedes me buscan
porque comieron pan y se saciaron y Ellos estaban siguiendo como
hoy día mucha gente va detrás del símbolo y el símbolo no es
el lugar donde estar. Si usted sale con su familia
y está yendo a Cancún de vacaciones y se encuentra que dice Cancún
220 kilómetros, usted no se para abajo de la señal y se queda
allí. sino eso le está indicando a dónde usted tiene que ir. Sin
embargo, tristemente, tendemos a hacer en lo espiritual eso.
La gente salió porque vio la señal, pero esa señal era una
señal que les apuntaba a una realidad mayor, a quién era el
Señor Jesucristo y la necesidad de ir a Él para ser saciado espiritualmente
y tener vida. Bueno, Él resucita a Lázaro.
Él resucita a su pueblo que está muerto en delitos y pecados.
Él nos da vida juntamente con Cristo. Y el libro nos habla
con claridad y con exactitud de cuál es, si bien uno va viendo
los pasajes y todos los pasajes van apuntando hacia el hecho
del carácter sobrenatural del Señor Jesucristo, de que Cristo
es Dios hecho hombre, que Cristo es aquel eterno verbo, que es es Dios en tres personas, Dios
el Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo, y el Hijo
eterno de Dios que se despojó a sí mismo. que tomó forma de
siervo y se hizo semejante a los hombres. Y vino y dice, vimos
su gloria, gloria como del unigénito del Padre lleno de gracia y de
verdad. A Dios nadie le vio jamás el
unigénito Hijo que está en el seno del Padre. Él le ha dado
a conocer. Y uno va leyendo y se va dando
cuenta del propósito y, sin embargo, en el capítulo 20, versículo
30, se nos deja bien claro cuál es el propósito. El propósito
del Evangelio de Juan dice, hizo además Jesús muchas otras, y
está la palabra ahí, señales, en presencia de sus discípulos,
las cuales no están escritas en este libro. ¿Sabe? Juan pudo
haber escrito mucho más. De hecho, él dice ahí, al finalizar,
que él piensa que si se escribiera todo, pues no cabrían los libros.
Y él dice, Muchas no están escritas, pero éstas se han escrito para
que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo
tengáis vida en su nombre. Éstas se han escrito para que
creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo
tengáis vida en su nombre. El propósito del Evangelio es mostrar las señales que indican
que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo
tengáis vida en su nombre. Cuando el evangelio empieza dice
En el principio era el Verbo, dice, y el Verbo era con Dios,
y el Verbo era Dios. Este era en el principio con
Dios, todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada
de lo que ha sido hecho, fue hecho. En Él estaba la vida,
y la vida era la luz de los hombres. En Él estaba la vida, y la vida
era la luz de los hombres. El Señor Jesús dice en el Apocalipsis,
yo soy el Alfa y la Omega, soy el principio y el fin, soy el
que vivo y estuvo muerto, más sea aquí que vivo por los siglos
de los siglos. El Señor En él estaba la vida,
pero en él sigue estando la vida. Él vive, él está vivo, él no
quedó en una tumba, él se levantó de entre los muertos. El apóstolo
Juan también narra la resurrección gloriosa del Señor Jesucristo. Sabe, él trajo complacencia al
Padre Celestial y en él sigue estando la vida. Y sabe, esa
vida eterna, la gente teme morir y con justa razón. Es correcto
temer morir. Es correcto temer morir en pecado. Es terrible, no es triste, es
trágico morir estando sin Cristo. Es trágico morir sin que Cristo
se te haya revelado. Pero, ¿sabe? Dios utilizó y guió
por su Espíritu Santo al apóstol Juan para escribir con un propósito,
y el propósito es, éstas se han escrito para que creáis que Jesús
es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida
en su nombre. ¿Sabe? Mucha gente cree que Jesucristo
es real. Sin embargo, hay mucha gente
que dice, bueno, él fue un gran maestro, él fue un gran ejemplo.
No niegan al Señor Jesucristo como un ser real, pero sí niegan
la esencia total del hecho de quién es el Señor Jesucristo. ¿Sabe? El Señor Jesucristo fue
juzgado no por lo que hizo. Su juicio estuvo basado en quién
sostuvo él que era. y que es y que será. Que Él es
el Yo Soy, que Él es el Eterno Hijo de Dios. Y sabe, en base
de eso fue que Él fue juzgado y fue condenado y acusado de
blasfemia. Pero sabe que Él es el Hijo de
Dios. Y Juan está aquí haciendo énfasis
para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y
para que creyendo tengáis vida en su nombre. Sabe, hay gente
que cree, que sí cree que Jesús es el Hijo de Dios y cree varias
cosas acerca, pero no acepta la totalidad de lo que Dios ha
revelado. Y sabe, cuando no aceptamos la
totalidad de lo que Dios ha revelado, es triste. Y casi todos alguna
vez estuvimos así. Damos gracias a Dios porque en
su misericordia y por gracia, nos llevó a humillar, porque
nos dio arrepentimiento y nos dio fe y podemos creer en Él
como ha sido revelado. Porque, ¿sabe?, cuando empezamos
a creer lo que queremos creer, terminamos creyendo en un ídolo,
en un ídolo que hemos hecho en nuestra cabeza, en nuestra imaginación. ¿Sabe? Cristo es el eterno Hijo
de Dios. Cristo es el eterno Hijo de Dios
que se hizo hombre, que se hizo carne. que habitó entre nosotros. Cristo es el eterno Hijo de Dios
que es santo, santo, santo. Cristo es el eterno Hijo de Dios
que cumplió perfectamente la ley, que hizo perfectamente la
voluntad de su Padre. Dice la Biblia, hablando de Cristo,
que la ley de Dios estaba en medio de su corazón y el hacer
la voluntad de su Padre era el gozo de su corazón. Jesús oró
y dijo, si es posible que pase de mí esta copa, pero no se haga
lo que yo quiero, sino hágase tu voluntad. ¿Sabes? Cristo,
Cristo le creyó a su Padre perfectamente. Cristo le creyó perfectamente
y fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz porque él creyó
completamente a su Padre. ¿Y sabes? Es ese creere, es esa
fe de Cristo, es la fidelidad de Cristo la que nos salva. Es
la fe del Señor Jesucristo. No es fe en nuestra fe. No es
simplemente creer en un hecho histórico. Mucha gente cree en
el hecho histórico. porque a partir de ahí contamos
los días. Pero no es creer en el hecho
histórico, sino clamar al Señor que te dé fe de creer verdaderamente
quién es el Señor Jesucristo, qué es lo que Él vino a hacer.
Él es el eterno Hijo de Dios. que vino a ocupar el lugar de
pecadores, de su pueblo. Vino a salvar a su pueblo de
sus pecados. Y sabe, tenía que ser así. La culpa era infinita. Y sabe,
ni un hombre podía pagar esa culpa. Tenía que ser hombre y
tenía que ser Dios. Y por eso Él se hizo hombre.
Y sabe, el hecho de que él es Dios, el hecho de que él cumplió
perfectamente la voluntad de su padre, que él cumplió la ley
de Dios y que él sufrió el castigo por su pueblo. trajo una salvación
efectiva para su pueblo. Y sabe, es clamar a Dios que
nos conceda a través de ir estudiando la escritura, ver a Cristo, ver
quién él es realmente. Me hacía una pregunta esta semana
a una persona justo respecto al pasaje donde donde el Señor
sana al ciego y Lo que me preguntaban dice... Versículo 31 del capítulo 9 dice,
y sabemos que Dios no oye a los pecadores, pero si alguno es
temeroso de Dios y hace su voluntad a ese oye. Y... Yo me preguntaba, ¿qué significa
este versículo? Y algo que le decía a la persona
es, lo primero que tenemos que ubicar es, en primer lugar, ¿quién
dijo esto? Y pues esto lo dijo el ciego. Y cuando él lo dijo, pues, había
sido objeto de un milagro de Cristo en su cuerpo físico. Se
le había devuerto la vista física. Sin embargo, aún no había recibido
la vista espiritual. Posteriormente, Cristo se muestra
a él y él cree en el Señor Jesucristo. Y sin embargo, yo pensaba en... En verdad es que... A Cristo,
Dios le oye porque él... y a los que estamos en Cristo
nos oye porque estamos en Cristo. De lo contrario, no seríamos
oídos. Y es interesante que Dios ha
determinado que la manera en que Él nos oye es porque venimos
a Él en el Señor Jesucristo. ¿Sabe? Y solamente empezamos
a temer a Dios cuando conocemos a Dios en Cristo. Si no conocemos
a Dios en Cristo, no podemos temerle. tenemos muchas veces
dioses que hemos hecho, dios que creemos que es el dios del
cielo pero es el dios de nuestra imaginación hasta que dios se
revela a nosotros en cristo jesús y entonces empieza a ver en nuestro
corazón un temor reverente y otra Otra persona me preguntaba acerca
del versículo cuando el paralítico, y dice, y esa persona decía,
es que no sirve de nada conocer a Jesús, sino, diciendo, bueno,
es que hasta que, según esa persona él conocía a Jesús, y hasta que
Jesús le dijo, y él reconoció su necesidad de ser sanado, fue
que Jesús lo sanó. La verdad es que, Es justo cuando
conocemos a Jesús, cuando Cristo se nos revela, que entonces reconocemos
nuestra incapacidad. Es cuando Cristo se nos revela
que entonces podemos entender que necesitamos ser salvados
por Él. Es cuando Cristo se me revela que puedo mirar que soy
no sólo paralítico, ciego, sino muerto como estaba Lázaro. cuando
Cristo se me revela así entonces, y es cuando Cristo me da vida,
Cristo me da vida y entonces es que puedo empezar a creer,
porque Él hace una obra en mi corazón, me da vida, me da retentimiento,
me da fe, me muestra quién es Él, entonces yo vengo corriendo
a Él reconociendo toda mi incapacidad, reconociendo toda mi necesidad,
porque soy totalmente incapaz, ¿sabe? Estas cosas se han escrito
para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y
para que creyendo tengáis vida en su nombre. ¿Sabe? Un día la
vida va a terminar. Nuestra vida está, dice la Escritura,
está establecido para los hombres que mueran una sola vez y después
de esto, el juicio. Pero el Señor Jesús dijo, yo
soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque esté
muerto, vivirá. Y sabe, no importa si nuestra
vida física termina, lo importante es, estás en Cristo. Has creído que Jesús es el Cristo,
el Hijo de Dios, y por lo tanto, tienes vida eterna en su nombre.
sabe porque si estamos en Cristo podemos clamar con todos los
santos para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia para mí
el vivir es Cristo y el morir es ganancia y podemos gozarnos
y poder pensar como el apóstol Pablo que él tenía una clase
de dilemas que es necesario que empecemos a tener. Y su dilema
de él no era si la economía iba a mejorar o no iba a mejorar,
o si las circunstancias difíciles iban a terminar o no, cosas que
de pronto ocupan mucho nuestra mente. Pero, ¿sabe? El dilema
del apóstol Pablo era, pues, ¿qué hago? Me quedo porque es
bueno para mis hermanos, para poder animarles con el evangelio,
para ser un instrumento de Dios en llevarles a crecer en la gracia
y el conocimiento de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.
Pero, dice él, estoy en estrecho. Quiero quedarme por causa de
ustedes, pero quiero estar con Cristo, lo cual es muchísimo
mejor, por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús,
mi Señor. Y sabe, Que cuando estemos estudiando
este Evangelio, Dios abra nuestros ojos, podamos ver a Cristo como
el Hijo de Dios, como el único capaz de quitarnos nuestra discapacidad,
como el único capaz de darnos vista y dejar de ser ciegos espirituales,
como el único capaz de darnos vida. como el único capaz de
alimentar nuestra alma, no de comida que perece, sino de aquella
que a vida eterna permanece. Y esa comida es el Señor Jesucristo. Si Cristo está hablando a tu
corazón, ven a Cristo, clama al Señor Jesucristo que se muestre
a ti, que te muestre quién realmente es Él, para que al ver quién
eres, al ver quién soy, vengamos corriendo a él, vengamos clamando
a él por salvación. Juan quiere decir el Señor es
misericordioso y nuestra oración a Dios es que si él te ha dado
vida es porque está teniendo misericordia. Nuestra oración
es que extienda su misericordia y que siga salvando a sus ovejas
a su pueblo escogido por la predicación de Jesús, que es el Cristo, el
Hijo de Dios, y para que creyendo en Él tengáis vida en su nombre. Amén.

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