Bootstrap
Cody Groover

La manifestación de Dios

Cody Groover June, 16 2013 Video & Audio
0 Comments
Cody Groover
Cody Groover June, 16 2013
What does the Bible say about communion with God?

The Bible emphasizes the importance of communion with God through Jesus Christ, highlighting the need for believers to walk in the light and have fellowship with one another.

Communion with God is foundational in the Christian faith, as emphasized in 1 John. Believers are called into a relationship of union with God the Father and His Son, Jesus Christ, which brings about authentic fellowship among one another. This communion is not merely a formal association but involves a deep spiritual connection that reflects our identity in Christ. Scripture explicitly states, 'if we walk in the light, as He is in the light, we have fellowship with one another' (1 John 1:7). Thus, our communion with God directly impacts our relationships with fellow believers, fostering a community built on love and truth.

1 John 1:7

How do we know the divinity of Jesus Christ is true?

The Bible declares Jesus Christ as God, affirming His divine nature in various passages, notably in John 1.

The divinity of Jesus Christ is a central tenet of Christian doctrine supported by multiple scriptures. John 1:1 states, 'In the beginning was the Word, and the Word was with God, and the Word was God.' This clear declaration affirms that Jesus, referred to as the Word, was not only with God but was indeed God Himself. Furthermore, throughout the Gospels, Jesus makes claims about His unity with the Father, reinforcing His divine nature (John 10:30). This understanding is crucial for the validation of our faith, as the deity of Christ is integral to the Gospel message and our salvation.

John 1:1, John 10:30

Why is the doctrine of the Trinity important for Christians?

The doctrine of the Trinity is essential for understanding the nature of God and the relational dynamics of Father, Son, and Holy Spirit.

The doctrine of the Trinity—God existing in three persons: Father, Son, and Holy Spirit—serves as a cornerstone of Christian theology. It emphasizes the unity and co-equality of the three persons, which is critical for understanding God's nature and how He interacts with creation. John 10:30 encapsulates this unity, where Jesus states, 'I and the Father are one.' This understanding of God as a relational being is foundational for the believer's relationship with Him, as it reflects the communal nature of love and fellowship that believers are called to emulate in their relationships with one another. Rejecting the Trinity undermines the very essence of the Gospel and the believer's faith.

John 10:30

What does the Bible teach about sin and fellowship with God?

The Bible teaches that sin separates us from God, but confession and faith in Jesus Christ restore that fellowship.

Sin poses a significant barrier to fellowship with God, as indicated in 1 John 1:6-7, which states, 'If we say we have fellowship with Him while we walk in darkness, we lie and do not practice the truth.' This underscores that walking in sin makes true communion with God impossible. However, the hope lies in the promise of forgiveness through Christ; 1 John 1:9 reassures believers, 'If we confess our sins, He is faithful and just to forgive us our sins and to cleanse us from all unrighteousness.' Therefore, maintaining an active relationship with God involves regular confession and repentance, necessitating a humble acknowledgment of our sinfulness.

1 John 1:6-9

Why is the Gospel message essential for believers?

The Gospel message is essential as it communicates the good news of salvation through Jesus Christ, offering hope and life.

The Gospel is the heart of the Christian faith, encapsulating the good news of Jesus Christ who accomplished salvation for His people through His death and resurrection. As stated in 1 John, the message is clear: Jesus came to reveal God's love and offer eternal life to those dead in their sins. The proclamation of the Gospel brings hope, empowers believers to share their faith, and fosters unity within the church. As we are reminded, the purpose of preaching this message is to 'have communion with us,' emphasizing that the Gospel is not just about individual salvation but also about creating a community of believers who are united in Christ. Thus, the Gospel is foundational for both personal faith and communal life.

1 John 1:3

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Pido que abran sus Biblias conmigo
luego de la Primera de Juan Primera de Juan. Estuve mirando este pasaje y, viendo este pasaje, consideré
cuando fue la última vez que estudiamos el libro de Primera
de Juan. y parece que ya son tres años
que estudiamos el Libro de Primera de Juan y quiero comenzar otra
vez en esta noche en el estudio en Primera de Juan donde el apóstol Juan era el
más joven de los apóstoles Escribe esta epístola o esta carta general,
no dirigida a una iglesia en particular, y no dirigida a un
creyente en particular, sino a todos nosotros. Esta carta
fue escrita a ti, esta carta fue escrita a mí. Está escrito
principalmente para promover entre nosotros el amor fraternal,
el amor al hermano, el amor uno hacia el otro. Y hay varias cosas que el apóstol
Juan trata aquí en este capítulo, y la primera cosa que trata es
acerca de nuestra comunión, nuestra comunión. Si vamos a estar en
comunión significa que vamos a estar en unión. ¿Oyen la palabra
unión en comunión? Vamos a estar en unión, unidos,
con este mismo espíritu, este mismo entender, para promover
el amor fraternal y para oponerse entonces también a una vida descuidada,
una vida en el mundo. por parte de cada uno de nosotros,
los creyentes, y también trata de esta doctrina de la Deidad
del Señor Jesucristo y la unión con Dios el Padre y el Espíritu
Santo. La palabra Trinidad no se encuentra
en la Biblia, pero la enseñanza de estos tres son uno, se enseña
en toda la Palabra de Dios. y en específico aquí en el libro
de Juan dice estos tres son uno. Y trata de la deidad y la humanidad
de nuestro Señor Jesucristo. Cualquier persona que niega que
el Señor Jesús es Dios y cualquier persona que niega que el Señor
Jesús es hombre verdadero no lo conoce, no lo conoce. Y entonces al enseñar o al leer
esta carta, nuestra confianza, nuestra confianza incrementa
y también oímos nuevamente el proclamar del Evangelio. Es así
como nosotros crecemos en el conocimiento y la gracia del
Señor Jesucristo, oyéndolo una y otra vez. Somos Y si bien los
niños necesitan repetición en las aulas de las escuelas, cuando
se le va a enseñar a un niño el alfabeto, viene, entra la
maestra el primer día y empieza a dibujar en el pizarrón y dice,
esto es una A. Viene el día siguiente y pinta
la misma figura y dice, ¿qué es? Y los niños lo ven como,
algunos las niñas principalmente levanta la mano, yo se que es... pero algunos niños están allá
cuando lo dijo la maestra ellos estaban en el parque o algún
otro lugar no estaban allá no lo oyeron, no lo aprendieron
pero por fin vamos aprendiendo poco aquí, un poquito aquí y
un poquito allá pero siempre oyendo el mismo mensaje y aquí
en el libro de primera de Juan no es nada diferente Comienza
entonces aquí en el versículo, uno dice, lo que era desde el
principio. ¿Qué era desde el principio?
Antes de que hubiera algo o alguien, en la eternidad, sólo Dios. Eso es lo que significa, o su
atributo principal de Dios, santidad. Dios es santo, es sólo, apartado,
no hay otro. Dios es Dios bendito para siempre
y es, ha sido, si pudiéramos decir así, desde la eternidad
hasta la eternidad. Dios no necesitó nada para ser
bendito. Dios no necesitó crear lo que
creó para que Él fuera más glorioso. Lo que era desde el principio
está hablando del Señor Jesucristo. Él era desde el principio. cuando
Dios estaba solo en la eternidad Cristo estaba
con Dios es lo que nos dice allá en Juan
capítulo 1 en el principio era el verbo en el principio era
el verbo y el verbo era con Dios y el verbo era Dios este en el
principio con Dios En el principio era el verbo y el verbo era con
Dios y el verbo era Dios. El verbo está hablando de la
palabra activa. La palabra de acción. Cristo
Jesús es el verbo. La segunda persona de la Trinidad. Y aunque les arda a algunas personas,
lo voy a decir y lo voy a repetir. Es la segunda persona de la Trinidad. Dios se ha revelado en esta Biblia
como un Dios en tres personas. Y hay personas que están molestos
por esto, ardidos por esto. El creyente no está. En el principio
era el Verbo y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios. Este
era en el principio con Dios. Y nos dicen ya entonces, perdón, lo que hemos visto. Jesucristo es Dios. Él dijo,
yo y el Padre uno somos. Yo y el Padre uno somos. Él apareció, nos dice aquí, lo
hemos oído. Lo hemos oído a Él. En otras
palabras, el testimonio que nosotros estamos dando es el testimonio
del que es desde la eternidad. El testimonio que nosotros estamos
hablando no es algo nuevo. Es el testimonio de Dios que
Dios propuso en Sí mismo en la eternidad. Lo que nosotros estamos
hemos oído lo hemos oído de Él. Lo que hemos oído, y no solamente
lo hemos oído, lo hemos visto. Dios apareció en el cumplimiento
de los tiempos en carne humana. Dios es Espíritu. A Dios nadie
le vio jamás, nos dice la Palabra de Dios. Dios es Espíritu. Pero
el unigénito que está en el seno del Padre, la segunda persona
de la Trinidad que está en el seno del Padre, que es uno con
Dios el Padre, dejó la gloria sin dejar el Cielo, sin dejar
la Gloria. ¿Qué dijo el Señor Jesucristo
a Nicodemo? Nicodemo, nadie ha subido al Cielo, sino el que
descendió del Cielo, el Hijo del Hombre que está en el Cielo.
Ahora mismo que estoy hablando contigo, estoy en el Cielo. Dios
está, ahí lo voy a decir, iba yo a decir Dios está en todas
partes, no, todas partes están en Dios. El Universo está en
Dios. en Él nos movemos y somos y tenemos
nuestra existencia. Pero este unigénito Hijo de Dios,
este que es igual con Dios el Padre, vino el cumplimiento del
tiempo y fue hecho lo que nunca había sido antes. ¡Carmen! ¡Carmen! Y ahora para siempre
es el hombre, el Dios hombre. Para que nosotros veamos a Dios,
Dios tuvo que ser hecho hombre. Y el único Dios que vamos a ver
en el cielo es el Señor Jesucristo. La revelación y la manifestación
de Dios. Y lo que está diciendo acá Juan
es, quiero que ustedes sepan que el mensaje que estoy predicando
lo oí de él. Y yo lo vi a él. y nosotros estamos
predicando el mismo mensaje que hemos oído de Él. Y aunque nosotros
no hemos visto con ojos carnales, y es por eso que nuestro testimonio
puede ser invalidado en la corte de la tierra, pero el testimonio
de los apóstoles no podía ser invalidado en ninguna corte en
el mundo, porque ellos fueron testigos presenciales. Su testimonio era verdadero.
Y nuestra fe está basada sobre el testimonio de los apóstoles,
Jesucristo mismo siendo la piedra, el fundamento. Lo que hemos visto
y lo que hemos oído, y lo que hemos visto con nuestros ojos,
lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al verbo
de vida. Se llama el Señor Jesucristo
verbo de vida porque Él es el autor, en Él estaba la vida,
otra vez allá en el libro de Juan. Él es el autor de la vida. No hay vida aparte de que el
Señor Jesucristo la dé. Vida que tengas, ya sea vida
en este, podríamos decir existencia, vida que haya vía animal, vía
vida de plantas, cualquier vida que haya, el Señor Jesucristo,
Él es el que da la vida. En Juan capítulo 1 nos dice allá,
en Él estaba la vida, versículo 4, y la vida era la luz de los
hombres. En Él está la vida. Y porque
Él vive ahora, porque Él vive para siempre, hablando del Señor
Jesucristo, y porque Él da vida eterna a Su pueblo, nosotros
tenemos vida eterna. Él vino para restaurar esta vida
que nosotros perdimos en nuestro padre Adán. El tocante al verbo
de vida, de eso estamos hablando, de vida eterna, de vida con Dios,
la vida que nunca deja de ser, la vida de Dios. Cuando Dios
da vida a una persona, Él da la vida de Dios. ¿Sabe qué significa
tener vida eterna con Cristo? Que en Cristo Jesús, en el propósito
de Dios, Él dio vida a Su pueblo antes de que tú nacieras. Antes de que tú... Cristo murió
hace dos mil años. Antes de que tú nacieras, Dios
ya te había dado vida. Tú no lo sabías, en tu persona
estabas muerto en delitos y pecados. En tu persona eras rebelde, pero
Dios vino en el tiempo y se te manifestó. y te hizo partícipe,
te hizo una nueva criatura, te dio vida espiritual. Él vino
para restaurar esta vida espiritual que perdimos en Adán. Dios le
dijo a Adán, en el día que comieres ciertamente morirás, y él murió
espiritualmente a Dios. Es decir, él perdió el conocimiento
de Dios. El hombre sabe que hay un Dios
pero no sabe quién es ese Dios. Perdió el conocimiento del Dios
verdadero. perdió la vida, perdió el camino,
la verdad y la vida. Y Cristo Jesús es el camino,
la verdad y la vida. Dice en versículo 2, Porque la
vida fue manifestada, y la hemos visto. Noten cómo dice aquí el
apóstol, la vida fue manifestada. no Jesucristo fue manifestado
aunque Él fue manifestado, no Dios, la vida misma fue manifestada,
y la hemos visto y testificamos y os anunciamos la vida eterna. ¡Qué precioso es eso! ¡Qué mensaje
de buenas nuevas es eso! El hombre que ahora no conoce
al Señor Jesucristo está muerto muerto en delitos y pecados y
cuando mucho tiene sólo existencia, porque no tiene vida, es existencia. Pero estamos hablando, estamos
anunciando de vida y la vida de Dios, la vida eterna. La hemos
visto y testificamos Dios, anunciamos la vida eterna la cual estaba
con el Padre y se nos manifestó. Él ha venido para que nosotros
podamos tener vida. Ahora, versículo tres dice, lo
que hemos visto y oído. ¿Cuántas veces dice lo que hemos
visto y oído? Por si no lo recibiste la primera
vez, ahí viene otra. Y por si no lo recibiste la segunda,
ahí viene la tercera, lo que hemos oído y lo que hemos visto. Eso es lo que nosotros también
testificamos. Así es como nosotros somos efectivos
en nuestro testimonio. No podemos hablar de lo que no
sabemos, se nos va a desmentir inmediatamente. ¿Has visto una
persona trata de hablar de lo que no sabe? Enseguida lo desmiente. Hablamos lo que sabemos. No puedes
hablar de lo que no sabes, no puedes regresar de un lugar donde
nunca has ido, somos testigos de lo que Cristo
ha hecho por nosotros. Si Cristo no te ha manifestado
algo, no hables de eso. Habla de lo que Dios te ha revelado,
lo que Dios ha hecho por ti. No puedes hablar el testimonio
de otra persona. Sólo puedes decir lo que Dios
ha hecho por ti. Y dice aquí, lo que hemos visto
y oído, esto os anunciamos y con qué propósito, con qué propósito
llevamos este Evangelio, y con qué propósito el apóstol Juan
nos está escribiendo esta carta. Con este propósito, nos dice
aquí, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros.
Comunión, unión, comunión. Que tengamos comunión unos con
otros. En otras palabras, el propósito
por el cual nosotros hablamos el Evangelio del Señor Jesucristo
es para que crean. Queremos que crean. Cuando hablamos
el testimonio de Dios, no hablamos con cara triste y amargada. No
vas a creer lo que me hizo el Señor Jesucristo. Me salvó. Si lo vas a decir así, ¿quién
quiere lo que tienes? parece que tienes fiebre o algo
así la razón por la que testificamos
es Cristo hizo algo por mí y yo quiero que tú también recibas
esto ese es el propósito por el cual testificamos yo quiero
que tú creas yo quiero que tú tengas vida eterna yo quiero
que tú recibas la bendición el gozo la paz del perdón del pecado. Esa es la razón por la cual estoy
diciendo lo que digo. Y no lo digo, no lo hablamos
diciendo, bueno, no lo vas a creer, pero hay que lo voy a decir de
todas maneras. Sino lo hablamos pidiendo al pueblo que hablamos
una respuesta. Es decir, ven al Señor Jesucristo. queremos que ustedes tengan comunión
con nosotros. Ahora, nuestra comunión es verdaderamente
con el Padre. No vamos a tener comunión en
otras cosas. Nuestra comunión aquí es en el
Evangelio. Nuestra comunión es con Dios
el Padre y con Su Hijo Jesucristo. Nuestra comunión es con Dios el Padre y con el Señor
Jesucristo, unidos, aceptos, perdonados por Dios. Nuestra
comunión es con Dios. Nuestra comunión es en Cristo
Jesús. Gozamos de esta comunión que
hay. ¡Qué gozo es venir a este lugar
donde los hermanos Puedes bajar por decir así las defensas porque
no hay nadie que te está juzgando. Porque todos somos pecadores. No hay nadie que te está juzgando. Allá afuera todos te están juzgando.
Pero llegas acá y puedes descansar. Aquí estoy entre familia. Aquí
estoy entre familia. Yo quiero, dice el apóstol, yo
quiero que ustedes disfruten de la completa felicidad de esta
vida eterna que tenemos en Cristo Jesús. Nuestra unión es con Cristo
Jesús. Somos participantes de Cristo
Jesús. Somos participantes de la naturaleza
divina. Dice, lo que hemos visto y oído,
esto testificamos. Esto anunciamos para que también
vosotros tengáis comunión con nosotros, y nuestra comunión
verdaderamente es con el Padre y con Su Hijo Jesucristo. Estas
cosas os escribimos para que vuestro gozo sea cumplido. Yo quiero que se regocijen en
esta salvación. Estamos en unión con Cristo.
Somos participantes, copartícipes de Él. Somos hijos de Dios. El amor de Dios se ha derramado
en nuestro corazón. Él vive en nosotros y nosotros
vivimos en Él. Estamos en completo gozo y alegría. Ahora, nos dice versículo cinco. Él vino y anunció el Evangelio. ¿Qué es lo que Cristo Jesús testificó? La primera cosa que Cristo Jesús
testificó, y lo primero que testifica la cruz de Cristo Jesús, Dios
es santo. Dios es santo. ¿Se acuerdan lo
que clamaba un serafín a otro serafín cuando Isaías vio esa
visión de la gloria de Cristo? Uno al otro clamaba, santo, santo,
Cuando el Señor Jesucristo colgó en la cruz del Calvario y Él
proclamó, Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
Porque pues tú eres santo, pero tú eres santo. Dios es santo. Nos dice la palabra de Dios aquí
que Dios es luz. En oposición a lo que es tinieblas,
oscuridad, no hay mezcla en Dios. No hay por decir así área gris. No hay área gris. Nosotros hablamos
de oscuridad y luz y tinieblas y hay allá área gris. No. Dios es luz. Dios es santo. Dios es luz y no hay ningunas
tinieblas en él. Saben, muchas personas en este
libro, en este libro de 1 Juan, les gusta citar Dios es amor. 1 Juan 4. Es verdad, Dios es amor. Pero
saben, antes de que diga el apóstol Juan o por el Espíritu Santo
que Dios es amor, primero dice Dios es luz. Dios es luz. Es verdad que Dios es amor, pero
no a expensas de Su santidad. No a expensas de Su santidad.
Dios es luz, Dios es santo, Dios es puro, Dios es justicia y verdad. Dios tiene que ser justo. su cimiento del Señor Jesucristo,
el trono del Señor Jesucristo está basado, cimentado sobre
juicio y justicia. Juicio y justicia, dice la Palabra
de Dios. Él es Dios justo, verdad, exacto en sus juicios, no hay
oscuridad, no hay aleación, no hay ningún compromiso con Dios,
o concesión. Dios requiere santidad. Nos dice la Palabra de Dios que
nuestro Dios es fuego consumidor. Dios requiere de ti y Dios requiere
de mí, Dios requiere del hombre que sea santo, que sea perfecto
para entrar en Su presencia. Si alguno entra en la presencia
de Dios y no es santo va a ser consumido, va a ser destruido. Gracias sean dadas a Dios que
en la sangre del Señor Jesucristo, en la obra del Señor Jesucristo,
hemos recibido toda la justificación por nuestros pecados, hemos sido
justificados de nuestros pecados, hemos sido hechos justos por
la sangre del Señor Jesucristo, y no solamente eso, hemos sido
santificados. hemos sido hechos perfectos con
una sola ofrenda, dice Hebreos, hizo perfectos para siempre a
los santificados. Cristo Jesús, entonces, es nuestra
justificación, y Él es nuestra santificación. Y es por medio
de Él y en Él que somos nosotros aceptados delante de Dios. Dios es luz. Este es el mensaje
que hemos oído. Ahora, estamos hablando de comunión. Yo quiero que tengan comunión
con nosotros. La primera cosa que hay que entender
es que Dios es santo. Ahora, versículo 6. Vamos a estar
en comunión. Vamos a estar diciendo, es verdad,
es verdad, es verdad. dice allá, si decimos que tenemos
comunión nuestra comunión es con el Padre y con el Hijo si
decimos nosotros que tenemos comunión con Él o cualquier persona
que diga si alguno dice, yo tengo comunión con Dios conoces a miles
de personas que dicen que tienen comunión con Dios conoces a Dios,
temes a Dios, si yo tengo comunión con Dios yo cuando muera voy
a estar bien con Dios, porque ya hice mi profesión de fe. Yo
tengo comunión con Dios porque yo asisto a la iglesia. Yo tengo comunión con Dios porque
yo fui bautizado. No. No. Si alguno dice que conoce a Dios
y tiene comunión con Dios, pero camina en oscuridad del pecado,
nos dice aquí, si decimos que tenemos comunión con Dios y andamos
en tinieblas Andamos en tinieblas de pecado. Cristo Jesús vino
a salvarnos de nuestros pecados. No vino para que tengamos rienda
suelta al pecado. La gracia de Dios nos enseña
a rechazar estas cosas. Es verdad, vamos a verlo en este
momento, es verdad que somos pecadores. El apóstol Pablo dijo,
miserable de mí, ¿quién me librará de este cuerpo? Él dice, cuerpo
de muerte. miserable de mí. Pero si alguno
dice, bueno, yo tengo comunión con Dios, y anda en pecado. Es decir, ese es el tenor de
su vida. En eso está. O anda en la incredulidad. Yo
conozco a Dios, pero esto que dices que Dios, el Padre, Dios
el Hijo, Dios el Espíritu Santo, estos tres son uno. Eso no lo
creo. Esos son tinieblas. Porque la
luz está aquí. La luz no viene de tu imaginación
o de lo que tú piensas. La luz está aquí. Lámpara a mis
pies tu palabra. Lo que dice la palabra de Dios
es la verdad. No lo que nosotros pensamos y
vamos a ajustar la palabra de Dios a lo que nosotros pensamos.
Si alguno dice que anda en comunión con Dios pero anda en pecado,
anda en incredulidad acerca de aquello que Dios ha revelado,
no se te pide que creas lo que Dios no ha revelado. Tu responsabilidad
delante de Dios comienza con la palabra de Dios, lo que Dios
ha dicho. Eso debes creer. O anda en las tinieblas de la
ignorancia, es decir, no conoce quien es el Señor Jesucristo.
Yo tengo comunión con Dios. ¿Crees en el Señor Jesucristo?
No, yo soy budista. Dices que tienes comunión con
Dios, que eres budista. Ah, yo soy hindú. Yo soy musulmán. Tengo comunión con Dios, pero
soy musulmán. Si decimos que tenemos comunión
y andamos en tinieblas, ¿qué dice? Mentimos. Cristo Jesús,
no hay otro camino, no hay otra verdad. Yo soy el camino, la
verdad y la vida. Nadie viene al Padre si no es
por mí. Si me has visto a mí, has visto al Padre. No puede una persona decir, yo
tengo comunión con Dios, pero yo voy a seguir este camino.
Esa persona miente. Está en tinieblas todavía. Miente
y no practica la verdad. Vean lo que dice Juan capítulo,
acerca de practicar la verdad. En Juan capítulo tres. Aquí está la condenación, dice
el versículo 19. Bueno, lo vamos a leer desde
el versículo 17. Porque no envió Dios a su Hijo
al mundo para condenar al mundo. El mundo ya estaba condenado.
Sino para que el mundo sea salvo por él. Y sabemos de qué mundo
está hablando, de sus escogidos. El que en él cree. Tú crees en
el Señor Jesucristo, crees el testimonio de Dios acerca de
Cristo Jesús. no es condenado. Pero el que no cree ya ha sido
condenado porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo
de Dios. Y esta es la condenación. Vamos a, dice, aquí está el ñoyo,
por decir, aquí está el asunto. Esa es la condenación que la
luz vino al mundo, es decir, Dios no ha dejado al hombre sin
testimonio. La persona que está en la parte
más remota del mundo, que vive en la selva amazónica, tiene
luz. La naturaleza misma cuenta la
gloria de Dios. Tiene luz. Pero no importa qué
luz Dios dé al hombre, si no obra en su gracia para salvar
a esa persona, el hombre siempre rechaza la luz. ya sea que sea
luz de naturaleza o luz del evangelio mismo el hombre por su naturaleza
va a rechazar esa luz esta es la condenación que la luz viene
al hombre y los hombres amaron amaron más las tinieblas que
la luz porque sus obras eran malas no quieren dejar sus tinieblas
no quieren dejar sus tradiciones sus supersticiones sus ideas
Porque todo aquel que hace lo malo aborrece a Cristo Jesús,
la luz. Y no viene a la luz para que
sus obras sean reprendidas. Si vas a venir al Señor Jesucristo
vas a tener que dejar tus ídolos. Mas el que practica la verdad
viene a la luz para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. Dios hace esto. Dios hace esto. Cristo es nuestra luz. Dice, si decimos que tenemos
comunión con Dios y andamos en tinieblas, tinieblas de pecado,
tinieblas de incredulidad o tinieblas de ignorancia, yo no sé quién
es Cristo, pero yo creo en Dios. Te estás mintiendo a ti mismo
y estás mintiendo a las otras personas. No practicamos la verdad. Ahora, pero si andamos en la
luz, si andamos en la luz es porque Él nos ha dado luz, y
por Su gracia hemos venido a la luz. Si andamos en Su luz, ¿qué
vamos a ver si andamos en la luz de la santidad de Dios? ¿Qué
vas a ver si, voy a decir este ejemplo, si despiertas a las
cuatro de la madrugada, despierta a las cuatro de la madrugada
todas las luces apagadas y tanteando llega ya al tocador en tu baño
donde está el espejo y mírate al espejo te vas a ver muy bonito
de veras que sí pero luego enciende esa luz y ahí te vas a ver quien
eres ¿verdad? prende toca ese apagador en la
pared, y ahora vas a ver todas las arrugas, y ahora vas a ver
quién eres de veras. Pero necesitas luz para eso.
Necesitas ojos sanos que puedan ver. Y si yo me quito los lentes,
no puedo ver muy bien. Necesitas ojos sanos para ver.
Dios da ojos para ver. y Él enciende la luz. Si enciende
la luz del conocimiento de la verdad de Dios en Cristo Jesús,
¿qué vamos a ver, cómo nos vamos a ver a nosotros a la luz de
Cristo Jesús? ¿Quién Él es? Vamos a vernos
quién somos nosotros, pecadores. Déjate de pretender que eres,
no, si tú crees que eres santo y justo y que tú no tienes pecado,
no has visto a Si decimos que tenemos comunión
con Él, andamos con Él, dice el versículo 7, si andamos en
luz como Él está en luz, entonces tenemos comunión los
unos con los otros. Si andamos en la luz, si somos
iluminados por el Espíritu Santo con la visión, el sentido, vamos
a vernos a nosotros mismos como pecadores. pecadores necesitados
de misericordia. Entonces, si nos estamos viendo
de veras a la luz de Cristo como pecadores, entonces no voy a
estar juzgando, no voy a estar mirándote a ti despreciando.
No te voy a estar despreciando a ti, porque no tengo por qué
estar mirándote despreciando, yo tengo pecado. ¿Se acuerdan
de ese hombre que vino, el Señor Jesucristo dijo que dos hombres
subieron al templo a orar? Uno tenía la mirada en Cristo
y otro tenía la mirada en sí mismo. El que tenía la mirada
en sí mismo, este hombre fariseo, él se pintó bonito, ¿verdad?
Se pintó bonito. ¡Oh Dios, te doy gracias que
no soy como otros hombres! Yo ayuno dos veces a la semana,
doy diezmo de todo lo que tengo. Yo no soy como este publicano,
este si es un pecador. Dijo el Señor Jesucristo esto,
de aquellas personas que se confiaban en sí mismos como justos y menospreciaban
a otros. Siempre donde encuentras ese
espíritu de menospreciar a otros, ahí estás encontrando un fariseo. Porque son dos lados de la misma
moneda. confían en sí mismos de que son
justos y menosprecian a otros. Pero si yo estoy convencido a
la luz de Cristo que yo soy pecador, dijo el apóstol Pablo, cada uno
estímese al otro mejor que él, entonces si yo soy el más vil
pecador de acá, entonces todos ustedes son mejores que yo. entonces puedo tener comunión
con ustedes si ustedes me reciben pero si ustedes también tienen
la luz de Cristo y saben que son pecadores entonces vamos
a tener comunión vamos a estar en unión en esto tenemos comunión con unos con
los otros y saben noten esto si tenemos comunión con unos
con los otros dice y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia
de todo pecado ¿Por qué tendríamos que tener la sangre de Cristo
Jesús que nos limpie de todo pecado, si no tuviéramos pecado? La verdad es que somos pecadores,
y necesitamos que el Señor Jesucristo nos limpie, nos lave. El Señor
Jesucristo dio este, cuando Él lavó los pies de los discípulos,
¿se acuerdan? Somos redimidos En Cristo Jesús
somos salvos, santos, sin mancha delante de Él, pero todavía estamos
en este mundo, y todavía estamos andando en este mundo, y todavía
nuestros pies, es decir, estamos en contacto con el mundo, y todavía
estamos en la carne, y necesitamos ser limpiados todos los días. ¿Cómo somos lavados? Con Su Palabra. Su Palabra. Venimos a Él y pedimos,
Señor, perdóname. No vamos a un sacerdote, no vamos
a otro hombre confesando nuestros pecados. Nuestra confesión es
al Señor Jesucristo. Si andamos en la luz como Él
está en la luz, entonces tenemos comunión unos con otros, y la
sangre de Jesucristo, Su Hijo, nos limpia de todo pecado. Ahora,
si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos.
¿Saben? Es malo engañar a otras personas, pero es más malo engañarte
a ti mismo, ¿verdad? Si es malo engañar a otras personas,
es más mal que te engañes a ti mismo. No seas engañado. Si decimos que no tenemos pecado,
nos engañamos a nosotros mismos. y la verdad no está en nosotros,
porque Dios ha testificado del hombre que no hay cosa sana en
él. ¿Acaso vas a decir que Dios es
mentiroso? Dios ha testificado que en el
hombre, en su Palabra, en toda la Palabra, Dios ha testificado
que en el hombre no hay más que malo. El apóstol Pablo dijo,
yo sé que en mí, esto es en mi carne, no mora presente. No dice no moraba el bien, no
mora ahora el hay de mí quien me librará de este cuerpo de
muerte." Ahora, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad,
la verdad de Cristo, eso no está en nosotros. Pero si confesamos
nuestros pecados a Él, qué precioso, si confesamos, ¿saben? Si no
confiesas, si no confiesas, no vas a tener comunión. Si no confieso, estoy hablando
a Cristo Jesús. Si no confiesas tus pecados a
Cristo Jesús, si no vienes a Él buscando que seas limpio, no
vas a tener comunión con Él. Nuestra comunión con Él y nuestra
comunión, ¿saben?, yo no puedo hallarme a gusto. ¿Has estado
alrededor de personas que son religiosas, que se creen más
santos que tú? ¿Cómo te sientes? incómodo, ¿verdad? No estás a gusto. Te están juzgando. Son esos fariseos. Te están juzgando. No te sientes a gusto. Pero si,
si compensamos nuestros pecados, noten aquí qué precioso es esto. La sangre de Jesucristo nos limpia
de casi todos nuestros o todos nuestros pecados hasta el momento
que creímos, o todos nuestros pecados hasta el día de hoy.
Mañana no tienes, pero hasta hoy. No, esa no es la palabra. La sangre de Jesucristo nos limpia
de todos nuestros pecados. De hecho, todos nuestros pecados
eran futuros cuando Cristo murió por nosotros. Si confesamos nuestros
pecados a Él, y confesamos que somos pecadores el uno al otro,
entonces no estamos mirando con desprecio a nadie. La única razón
por si yo he sido guardado, oigan esto, si yo he sido guardado,
o si yo no he caído en alguna tentación, es simplemente porque
Dios me ha guardado. El apóstol Pablo habla de esto
ya en Gálatas. Hermanos, si alguno fuere sorprendido
en alguna falta, o más bien, ¿cuándo alguno fuere sorprendido
en alguna falta? Porque ¿quién no tiene faltas?
Vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre,
en cuidado, recibe a ese hermano. Recuerda, tú también eres pecador.
Considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.
Es decir, la única razón por la cual tú no has pasado por
eso es porque Dios no te ha permitido caer en esa tentación. Si no
tienes nada de qué creerte o jactarte. Y sobrellevar los cargas de los
unos de los otros y así cumplir la ley de Cristo. ¿Qué es la
carga que tú tienes? ¿Qué es la misma carga? Yo sé
que todos nosotros tenemos pruebas y dificultades aquí en la vida,
son cosas comunes, no solamente a creyentes sino a incrédulos
también. Pero ¿cuál es la carga que tiene cada creyente? ¿Cuál
es la carga que tengo yo? ¿Y la carga que tienes tú? ¿Y
qué es la carga que yo debo sobrellevar? O es decir, soportar. Yo soy pecador, esa es mi carga.
Yo quisiera no pecar. Y tú eres pecador, y tú quisieras
no pecar. Yo he de sobrellevar tu carga,
y tú has de sobrellevar mi carga, y así cumplir la ley de Cristo. Amaos los unos a los otros. Ama
los unos a los otros. Si compensamos nuestros pecados,
Él es fiel. ¡Oh, qué precioso es esto! Él
es fiel. Él dijo, el que viene a mí no
le echo fuera, no por ningún pecado, no por todos sus pecados.
El que viene al Señor Jesucristo buscando perdón de pecado lo
vaya. Él es fiel a Dios el Padre. Dios el Padre entregó a esta
oveja en las manos del Señor Jesucristo, y el Señor Jesucristo
no hace la salvación a medias. Bueno, ovejita, ya te llegué
hasta este lugar. ahí te voy a poner en el camino,
y te voy a dar estas reglas y requisitos, a ver si llegas. ¿Quién piensa
que puede? No. Eso no es lo que dijo el
buen pastor. Él halla esa oveja y la pone
sobre sus hombros y la lleva. La lleva completamente. Él salva. El que comenzó en vosotros la
buena obra, Él la va a perfeccionar hasta el día de Jesucristo. Él
es fiel al propósito de Dios. Él salvará a su pueblo de sus
pecados. Él es fiel y nos dice que también
Él es justo. Es decir, cuando Él hace, cuando
Él te perdona tus pecados. Has hecho algo que dices, no
lo vuelvo a hacer. No lo vuelvo a hacer. Perdóname. Yo sé. Y luego, ¿qué pasa? Te encuentras haciendo lo mismo. necesitas pedir perdón otra vez,
¿verdad? Necesitas pedir perdón otra vez.
Perdóname, perdóname. Él es fiel, Él es justo en perdonar. ¿Cómo está eso? ¿Cómo está esto
que Él es justo en perdonar pecados? Porque Él llevó el pecado de
Su pueblo en Su propio cuerpo. Él hizo perfectos Él es justo
para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado,
aquellos que piensan que, bueno, vamos a seguir orando acerca
de esto y vamos a vencer sobre el pecado, estas personas están
blasfemando a Dios. Dice, hacemos a Él mentiroso. Si decimos que no hemos pecado,
le hacemos a Él mentirosos. Dios ha testificado que todo
el hombre ha pecado. Su Palabra no está en nosotros.
Bueno, nuestra comunión es como hermanos salvos por la gracia
de Dios, por la misericordia de Dios, por la sangre de Cristo
Jesús. Así podemos tener comunión los unos con los otros. Todos
somos Estamos en la misma unión. Estamos en la misma necesidad
de un Salvador. Nuestra comunión con Dios es
como pecadores necesitados de misericordia y Él, Salvador,
que salva pecadores. Y de ahí no nos vamos a mover
hasta que Él venga por nosotros. Bueno, que el Señor bendiga su
palabra. Vamos a seguir esto, si Dios permite, en las próximas
semanas. Voy a pedir al hermano Joel Que
nos despida con esta oración.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.

0:00 0:00