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Walter Groover

Cornelio

Acts 10
Walter Groover September, 8 2002 Audio
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Walter Groover
Walter Groover September, 8 2002

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Ahora pues todos nosotros estamos
aquí en presencia de Dios para oír todo lo que Dios te ha mandado. Es lo que debemos hacer. Debemos oír y poner atención
al acabado de Dios. Espero en esta noche que Dios
les dé oídos para oír oídos espirituales para oír, y solicitud también. Pablo dijo en Hechos 17, verso
11, hablando de la gente de Berea, que eran hombres y mujeres
nobles, Hechos 17, verso 11, y ellos eran más nobles que los
que estaban en Tesalónica, pues recibieron la Palabra con toda
solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si
esas cosas eran así. Ahora sí, esa nobleza en el corazón
es lo que obra Dios en los corazones de sus escogidos. Es la manifestación
de su gracia obrando en ellos para que pongan atención y solicitud
a esta palabra, porque esta palabra no es palabra de hombres, es
palabra de Dios. Aunque fue escrito por los hombres
y Dios inspiró a ellos y nos ha dado su palabra, esta palabra
tiene que ver con el testimonio de Dios acerca de su Hijo. Y
nosotros debemos poner mucha atención a esta palabra si queremos
ser salvos. si tenemos interés en cómo ser
salvos y ser justos delante de Dios. Bueno, en esta noche quiero hablar
de este capítulo diez en hechos y voy a intentar explicarlo en
una manera que no sea fastidioso. Muchas veces cuando comenzamos
a leer textos así y eran de interés, de interés,
o de interés, o... Pero el verso uno de eso, capítulo
diez, verso uno. Había en Cecerea un hombre llamado
Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, fiaroso
y temeroso de Dios con toda su casa, que hacía muchas limosnas
al pueblo y oraba a Dios siempre. Este hombre era, no era judío,
era un hombre gentil como nosotros. Sin embargo, él tenía fe y confianza
en el Dios de Israel, el Dios del pueblo de Israel. Jehová
es el Dios único y verdadero. El Señor Jesucristo es Jehová,
Jehová el Hijo, el Redentor. Y Cornelio era un hombre gentil,
pero sin embargo él Él creyó en el Dios de Israel. Y él estaba
viviendo en los tiempos del Antiguo Testamento. En ese tiempo los
judíos pensaban que los gentiles no tuvieran ningún derecho, ningún
interés en las cosas del Mesías, las promesas de Dios
en el Mesías o el Salvador. Ellos pensaban que la salvación
y la gracia de Dios era solamente para ellos, solamente por los
judíos. Pero, él pensaba esto, con todos
los judíos, y por muchos años ellos vivieran bajo la ley, estuvieran
confinados bajo ese redil de la ley, para la concepción de
ellos, para que no sean llevados a otros dioses, para seguir a
otros dioses, a otros doctrinas. Dios conservó a ellos, poniéndoles atrás de, como van
a decir, muros, gangas, paredes. Ese fue el tacto de la ley. Para
confinarles, a las promesas del avenido del Mesías, de Cristo. El Mesías es Cristo. Cuando hablamos
del Mesías, estamos hablando de Cristo en los fundidos de
Jehová. Y vamos a hablar sobre esto después. Pero los judíos no quisieron
predicar el Evangelio a los gentiles. Y Cornelio era un hombre gentil.
Entonces el ángel de Dios, el mensajero celestial fue enviado
a Cornelio y le dio un mensaje, pero no le predicó el Evangelio,
sólo le dijo que llama a un señor, se llama Pedro, dale venir a
su casa y él va a explicarles lo que debes hacer. Dice aquí, era fiaroso y temeroso
de Dios. Con todo su casa, le hacía muchos
limosnos al pueblo y oraba a Dios siempre. Él oraba a Dios, el
Dios de Israel. Él es el único Dios verdadero.
Y verso 3 dice, el ángel dijo, Bueno, ese vio claramente en
una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios
entraba donde él estaba y le decía al Cornelio. Y mirándole
fijamente y atemorizado dijo, ¿qué es, Señor? Y le dijo, tus
oraciones y tus limosnas han subido para mi morir delante
de Dios. El día fue esa hora, hombres,
a Jópez y al venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro,
Él se puso en casa de cierto Simón Cortidor, que tiene su
casa junto al mar. Él te dirá lo que es necesario
que hagas. Él dio esa visión de un mensajero
del cielo, y dijo que ese ángel que llama a un hombre Simón,
Pedro, que está en la casa de Simón, y Él va a hablarle de
lo que debe hacer. Ahora, Dios ha encargado, no
solamente encargado, pero Dios ha ordenado. Es la ordenancia
del Señor salvar a los pecadores por medio de la locura de la
predicación. Aunque no es que la predicación
es locura, pero es locura en los ojos de este mundo. un hombre
tratando de predicar, un hombre como yo, que soy pecador, pero
estoy hablando de la salvación en Cristo Jesús y la fe en Cristo
Jesús, testificando de la vida en el Señor Jesucristo. ¿Por
qué no ha enviado Dios ángeles para predicar el Evangelio? Porque
Él ha ordenado primeramente salvar a los pecadores por medio de
la locura de la predicación. Dios ha puesto ese mensaje, ese
mensaje glorioso en vasos de barro. No debemos malpreciar
el mensaje porque viene en un vaso de barro, ¿verdad? He comido
buena comida que fue servida en una jícara, pero no Me desprecié la comida porque
ya estaba servida en una jícara. Ya entienden lo que estoy explicando.
Yo recuerdo que me servieron allá en la exhibición un mole
negro en una jícara. Y ya fue sabroso. Fue hecho de
pavo del monte. Pero... Ese mensaje glorioso
de Dios no fue enviado a nosotros por medio de un ángel, porque
los hombres en vez de adorar a Dios, iban a sentir inclinado
a adorar al ángel, porque los ángeles son criaturas divinas
y celestiales, y los mensajeros de Dios son hombres creyentes
pecadores que ya tienen la fe del Señor Jesucristo, Pero vemos
que en esa visión que tenía Cornelio, yo no confío en la visión, confío
en la Palabra de Dios. Pero si hay una visión que está
llevándome a confiar en el testimonio de Dios acerca de su Hijo, que
ha sido entregado a nosotros por medio de los apóstoles, por
medio de los profetas, esa visión sí es verdadera, es de Dios. Pero el diablo, puede engañar
a la gente con visiones. Pero de esa visión vemos que
el ángel está guiando con ello a recibir el testimonio de Dios
por medio de su... el apóstol, Pedro. Y nosotros
también, si somos traídos por Dios a la fe en Cristo Jesús,
Él va a llevarnos a este testimonio, a la ley y el testimonio. Entonces,
si queremos tener luz verdadera referente a la salvación, referente
a cómo el hombre pecador puede ser justo delante de Dios, de
un Dios santo, tenemos que encontrarlo en el testimonio de Dios acerca
de su Hijo. Agradeció al ángel lo que el
ángel dijo y mandó sus soldados para buscar a Pedro. Porque él
había dicho que él te dirá lo que es necesario que hagas. Hay una cosa que el hombre tiene
que hacer, y es no que el hombre tiene que hacer, el hombre tiene
que creer y tiene que arrepentir. Dios ha mandado a todos los hombres
que se arrepientan. Los hombres son responsables
de creer la verdad, del testimonio de Dios y creer y arrepentir. Pero eso no quiere decir que
la fe es la causa de la salvación. La fe y el arrepentimiento son... es la manifestación de la gracia
de Dios en el alma. Cuando un hombre cree en verdad,
es por gracia, por la gracia de Dios. Esa persona ha creído. ¿Por qué? Los demonios tienen
una clase de fe, ¿verdad? Creen, los demonios creen, pero
no son salvos. Hay muchos, casi todos creen
en Dios, de una manera u otra. Pero hay que creer en el testimonio
de Dios que Él nos ha dado aquí en la Santa Biblia. Y ese testimonio
tiene que ver con Cristo Jesús. Los testigos de Jehová que andan,
yo les llamo falsos testigos de Jehová, pero andan hablando
en el nombre de Dios, en el nombre de Jehová, pero en verdad están
negando la doctrina de Cristo, la persona de Cristo. Él es Dios, el Hijo, aunque Él
fuera hecho hombre para ser nuestro Salvador, no dejó de ser Dios. Está diciendo que hay que creer
la verdad de este testimonio. No podemos creer cualquier cosa.
Creer una mentira, no hay salvación en esto. Ser sincero y creer
la doctrina de demonios, no hay salvación en esto. Es necesario
que hagas algo. Cristo dijo a los fariseos en
Juan 6.29 Ellos le preguntaron, los fariseos eran judíos, pero
estaban peleando con Cristo. Y ellos preguntaron, ¿qué podemos hacer? Queremos poner en práctica las
obras de Dios. ¿Qué obras debemos hacer para
poner en práctica las obras de Dios? dijo que en el verso 29 Juan
6, 29 respondió Jesús y les dijo esta
es la obra de Dios que crees en Él y Él ha enviado ahora si
queremos hacer algo debemos creer en Él que Dios el Padre ha enviado
es la obra de Dios y cuando hemos creído en Él que el Padre ha
enviado Y de duro corazón. Esto quiere decir que Dios ha
obrado en nosotros y ha manifestado a Cristo a nosotros. Y por las
gracias a Dios hemos experimentado esta fe. Recuerda cuando Pedro
confesó su fe en Cristo. Todos estaban hablando de Cristo.
El Señor le dijo, ¿pero qué dicen ustedes? ¿Qué piensa usted? ¿Quién soy yo? Y Pedro dijo y
confesó, tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Y el
Señor le dijo, bienaventurado eres, Simón. Y no te lo revaló
carne ni sangre, sino mi Padre que está en ustedes. Entonces
esa fe que confesó Pedro fue la manifestación de la gracia
de Dios y le había dado esa fe. y la confesión era la manifestación
de esta gracia. Y si hemos creído, si podemos
confesar la fe en Cristo, en el corazón, entonces así lo manifestaron
en nosotros la gracia de Dios en nuestra alma. Debemos hacer
esto, ¿verdad?, debemos confesar la fe en Cristo. Debemos confesar
la fe con el arrepentimiento y con la obediencia. No estoy
diciendo que el arrepentimiento y la obediencia son causas de
la salvación, no, no son manifestaciones, ya entienden, son manifestaciones
de la gracia de Dios en el alma. Bueno, Cornelio envió los soldados,
uno de los más devotos soldados, con un grupo de soldados, Les
envió a ese pueblo de Jope donde estaba posado Pedro, en la casa
de Simón el Cogedor, y ellos hicieron el viaje para llegar
a Jope, pero mientras estaban viajando, al día siguiente, al
mediodía, Simón Pedro subió en silencio de la casa para estar
un trinado, donde estaba haciendo meditaciones y oraciones a Dios. Y él estaba esperando la comida,
al medio día. Y tenía hambre. Dios le dio una
visión. Y esa visión era, tenía que ver
con algo de comer. Dios le manifestó unos animales,
como un cerdo, por ejemplo. Y dijo, levántese de ellos y
come, mate y come. Pero Pedro dijo que no, señor,
porque los judíos nunca comieran cerdos, porque bajo la ley estaba
prohibido. Nunca he comido algo inmundo
como un cerdo. Pero Dios dijo que levántese
de parte y come la visión. Esa visión pasó tres veces para
confirmarlo. Dios estaba enseñándole algo.
Dios estaba obrando en los dos lados. Estaba obrando en el corazón
de Cornelio, quien era uno de sus ovejas, que no era del redil
de los judíos. Sin embargo, Dios estaba trayéndole. Es lo que dijo Cristo en Juan
10, 16. Él dijo que también tengo, tengo ovejas, y no son de ese
rey. Aquellos también debo traer. Y oirán mi voz y habrá un unifamio
y un pastor. Él estaba hablando de los gentiles,
que él tiene ovejas en todo el mundo. Somos los escogidos del
Padre. Bueno, Cornelio era uno de las
ovejas de Cristo. una de las ovejas de Cristo y
entre los sentidos Dios está preparando el corazón de él para
tener la revelación y el conocimiento de su Salvador Cristo Jesús porque
Cristo vino a buscar y salvar lo que se había perdido y con ello era una de sus ovejas
perdidas pero Dios está trayéndole a la fe en el Señor Jesucristo
y preparando su corazón. Es lo que Dios hace en nuestros
corazones también. Pero Dios tenía que preparar
el corazón de Pedro. Pedro era un creyente, era apóstol,
pero no quería ir a un hombre que era gentil, un hombre gentil. No quería llevar el mensaje a
él, porque él sabía que ese hombre Los gentiles son como perros,
no tienen derecho al Evangelio. El Evangelio debe ser predicado
a todos los hombres. No sabemos quiénes son los escogidos. Tenemos que anunciar el Evangelio
a todos, ¿verdad? Dios es el que va a llamar a
los suyos, sus obeas con el Evangelio. Nosotros no sabemos quiénes son,
así que ya está manifestado en ellos. ¿Y cómo está manifestado? Ellos van a oír con solicitud
la Palabra de Dios. Y van a... van a seguir la Palabra
de Dios y creer. Tienen oídos para oír. Bueno,
cuando los soldados llegaron a la casa de Pedro, Pedro ya
estaba preparado para ir con ellos. Pero, ¿por qué ahora ha
cambiado la idea de Pedro? De antes él dijo, no señor, Pero ahora está diciendo, sí
señor, yo entiendo que Dios no hace acepción a la persona. Es
lo que él dijo cuando llegó a la casa de Cornelio. Él dijo que Dios me ha mostrado que no debo
llamar a ningún hombre común o inmundo. porque no hay diferencia entre
todos los hombres, son todos en la misma situación. Dios no hace acepción de personas
por cuantos todos se cargan y están destituidos de la gloria de Dios,
que sean judíos, que sean gentiles, que sean hijos de los creyentes,
o que ellos son, somos todos iguales bajo la Son por la naturaleza,
somos hijos de la vida. Meritemos la vida de Dios y castigo
de Dios. Dios no hace excepción de personas.
Es lo que aprendió Pedro por medio de esa visión. Aprendió
que el Evangelio fue enseñado a los gentiles también. Porque
Dios tiene su pueblo en todo este mundo. Y Cristo murió por
ellos. Bueno, cuando los soldados llegaron
a la casa de Pedro, él estaba listo para ir con ellos. Y cuando
llegó a Cesarea, al día siguiente, verso 24, al otro día entraron
en Cesarea y Cornelio los esperaba, los estaba esperando. Habiendo
convocado a sus... a sus parientes y sus amigos
más íntimos, Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y
postrándose a sus pies, adoró. Más Pedro le levantó, diciendo,
levántese, pues yo mismo también soy hombre. Un mensajero de Dios
no va a recibir la adoración de la gente, ¿verdad? Como el Papa recibió la adoración
de la gente. Él no, si fuese sucesor de Pedro,
ya sé, Es lo mismo, ¿verdad? Pero él no es mensajero de Dios. Pedro era mensajero de Dios. Pedro era... Cada mensajero verdadero de Dios
entre los hombres es un ángel de Dios. Un mensajero es un ángel. Hay mensajeros terrenales, hay
mensajeros celestiales. Un ángel celestial es un mensajero
hiervo de Dios. mensajero de Dios. Pero Pedro
tenía ese privilegio, ese derecho, esa responsabilidad de predicar
el Evangelio a Cornelio. Y él estaba allá para predicar
el Evangelio, no para glorificar a sí mismo, él y un levante de
hombre. Pues yo mismo también soy hombre. Los ángeles no reciben la adoración
de los hombres, tampoco los... ningún hombre que es siervo de
Dios recibe la adoración de la gente. Y hablando con él, entró y halló
a muchos que se habían Venido, y les digo, vosotros sabéis cuán
abominable es para un varón judío juzgarse o acercarse a un extranjero,
pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llamé comuno
o inmundo, porque no hay diferencia, por cuanto todos los pecados
están destituidos de la gloria de Dios. Cristo es el único Salvador,
no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres sin que podamos
ser salvos, sólo en Cristo. Y Él es el Salvador de todos los hombres, sean gentíos
o sean judíos. Todos los hombres que son de
la fe del Señor Jesucristo, Él es Salvador de ellos. Ellos son
los escogidos del Padre. Son las ovejas que el Padre le
había dado en el Pacto de la Gracia. Cristo murió por ellos
y nadie más. Ya entiende esto. Cuando hablo
de todo el mundo, estoy hablando de los escogidos de Dios en todo
el mundo. Que sean judíos o sean gentiles,
no hay diferencia. Debemos predicar el Evangelio
a todos. ¿Por qué? La salvación es lo
que necesita el hombre y no sabemos quiénes son los escogidos, pero
será manifestado. ¿Por qué? será manifestada la gracia de
Dios en ellos. Pedro dijo, ¿por qué me haces
venir? Cornelio le explicó todo lo que
pasó de la visión del ángel y luego dijo en verso Así que luego envié por ti y
tú has hecho bien en venir. Ahora pues todos nosotros estamos
aquí en presencia de Dios para oír todo lo que Dios te ha mandado. Espero que nosotros estamos aquí
con el mismo espíritu. Si tenemos ese espíritu, ya estamos
bendecidos por Dios. Es la manera de adorar a Dios,
hermano. No, no está adorando al mensajero. Yo le expliqué que yo soy vaso
de barro. Yo soy un vaso de barro. Pero ese mensaje debe ser respetado,
¿verdad? Y ellos estaban allá para oír
y sintieron la presencia de Dios y la adoración así de esas personas. para oír la palabra de Dios.
Entonces Pedro abriendo la boca dijo, en verdad comprenden que
Dios no hace acepción de personas? No hay nada en el nombre para
obligar a Dios a tener misericordia a Él. Dios ha determinado tener
misericordia sobre quien quiera. Y no hay nada en el hombre que
puede merecer esto, o puede influir, o obligar la voluntad de Dios. No de él que quiere, ni de él
que corre, sino de Dios que tiene misericordia. El hombre con todos
sus riquezas, con toda su influencia, con todos sus sacrificios, con
todos sus rizos y ceremonias religiosas, no puede merecer
o obligar a Dios mostrarle misericordia. No se puede. No es de él que
quiere y es que corre, sino de Dios que tiene misericordia.
Romano 9, 15 a 16. Lo que dice donde dice eso. Bueno, los creyentes verdaderos,
ellos quieren, ¿verdad? Los creyentes verdaderos que
ya tienen la fe del Señor Jesucristo, ellos quieren y ellos corren
en la fe del Señor Jesucristo. Pero la fe Y ese deseo de seguirle,
obedecer, es el fruto y la manifestación de su gracia. No es la causa.
No es la causa de la gracia, sino la manifestación de la gracia. Y la fe es de Dios, es don de
Dios. Y la gracia de arrepentir y obedecer
es llena de la gracia de Dios. No podemos gloriarnos en nosotros
mismos, ¿verdad? Tenemos gloria. Lo explicaba
Dios, quien ha tenido misericordia sobre nosotros. Ahora sí. Pedro está predicando el Evangelio
a Cornelio y este grupo de gentiles allá en la casa de Cornelio,
diciendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda
nación se agrada el que le teme y hace justicia. En toda nación,
donde hay ese temor de Dios, y la fe en el Señor Jesucristo. Allá es donde Dios ha tenido,
ya tiene respeto sobre ellos. No por causa de algo que ellos
han hecho, porque por la fe en Cristo Jesús somos justos delante
de Dios. ¿Pero qué? ¿Por qué somos justos?
¿Por medio de nuestra justicia propia? Somos justificados delante
de Dios por lo que hizo Cristo en nuestro lugar sobre la cruz.
Él cumplió la justiciería como nuestro representante, como hombre,
ofreciendo la ley delante del Padre, para verificar al Padre,
para que Dios el Padre sea justo al perdonar y justificar pecadores
como nosotros. y en toda nación, en todo pueblo
donde hay esa fe y el amor de Dios para creer su palabra y
respetar su palabra y creer el testimonio de Dios acerca de
su Hijo. Toda la vida es el testimonio
de Dios acerca de su Hijo. Y creer ese mensaje, recibir
la fe en el Señor Jesucristo. Esas personas son justas delante
de Dios. Y Él está diciendo que en toda
nación se agrada ver quien le teme y le hace justicia. Se agrada
de ti. Dios le agrada de ti, se agrada
de ti, porque ya está en Cristo. Y el amor de Dios está en Cristo
Jesús. Ya entienden. Todos sabemos de
la experiencia. ¿Podemos echar nuestras ansiedades
sobre Él? Porque Él tiene cuidado por nosotros.
Porque se agrada de nosotros. ¿Se agrada de nuestros pecados?
No. Se agrada de nosotros en Cristo. Ya entienden. ¿Se agrada a nosotros,
pecadores? No se agrada a nosotros porque
somos justos en Cristo. Cristo nos ha redimido. Ahora Pedro está diciendo, Dios
envió un mensaje a los hijos de Israel, anunciando el Evangelio
de la paz por medio de Cristo, ese Señor de todos. Hay personas
que hablan del Señor Jesucristo, diciendo, pobrecito, ese Señor
Jesús no tiene lugar donde reinar. Él quiere ser Señor, pero no
puede si usted no le permite ser. del Rey Señor sobre su vida. Bueno, yo tengo cosas nuevas
para ellos, que esto no es cierto, que Dios le ha hecho Señor de
todos. Ese hombre Jesús es Señor de
todos, de los ángeles, de los hombres, de los demonios, Él
es Señor de todos. Debemos humillarnos delante de
Él. Porque Él es Señor de todos.
Todo juicio ha sido entregado al Hijo. Pedro está diciendo, Él es Señor
de todos. Judíos, gentiles, limónes, ángeles,
Él es Señor de todos. Y no se trata de hacerle Señor,
porque ya Dios Su Padre le ha exaltado hasta lo sumo, Él es
Señor. En los Evangelios se trata de de reconocer y humillar delante
de Él y recibir la bendición, porque Él es Señor. Él es Señor
y está reinando sobre todo. Pues eso sabéis, eso es lo que
se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo
que predicó Juan. como Dios unió con el Espíritu
Santo y con poder a Jesús de Nazaret, como este anduvo haciendo
bienes y escanando todos los oprimidos por el diablo porque
Dios estaba con él. Dios estaba con este hombre.
Ahora los enemigos de Cristo van a decir que mira esto, él
no es Dios porque Dios dice que Dios estaba con él. Él es un
huyero de Dios, pero no es Dios. Dios estaba con él. Van a tomar
textos como estos para negar la Deidad de Cristo Jesús. Aunque
el Señor Jesucristo fue hecho hombre, no dejó de ser Dios. Hay que entender esto. Pero cuando
fue hecho hombre, Él entró en el parque de la gracia como representante
de su pueblo, de los escogidos del Padre. los que Padre quería
salvar. Él vino para representar a ellos
y dar su vida como un rescate para ellos. Y por esa razón,
Él fue hecho hombre. Cuando fue hecho hombre, Él vino
para ser nuestro sumo sacerdote y nuestro sacrificio. Y Él fue hecho hombre. y fue ungido
por el Espíritu Santo. El Padre dio testimonio de Él
diciendo, es mi Hijo amado y quien tengo complacencia. Él fue ungido
del Espíritu Santo y hizo todo lo que hizo con el poder de la
unción del Espíritu Santo. Hizo todo lo que hizo en el nombre
del Padre para glorificar al Padre. No hizo nada para glorificar
a sí mismo. Jesucristo no hizo nada para
glorificar a sí mismo porque era siervo de Dios, el Padre. Siervo de Jehová, el Padre. Para glorificar al Padre como
hombre, como nuestro representante. Ya anduvo haciendo bienes y sanando
todo en el nombre del Padre y con el poder del Espíritu Santo sobre
Él. Él no, ni aún hizo milagros para
satisfacer sus propias necesidades, ¿entiendes? Él sanaba a otros
pero, y daba comida a los demás y las multitudes, haciendo milagros,
pero no cambió las piedras. no convirtió las piedras en el
pan cuando tenía hambre, porque no usó su poder para satisfacer
a sí mismo. Él estaba completamente entregado
a la voluntad del Padre como nuestro representante, para glorificar
al Padre como nosotros debemos glorificarle. ¿Entienden? Pero eso no quiere decir que
dejó de ser Dios. En ese lugar humillado como hombre,
Él no dejó de ser el Eterno Hijo, el Creador. Quiero mostrarle
algo de esto en Salmos capítulo 2. Está hablando del ungido del
cabal. En Salmos capítulo 2. No voy
a parar mucho más. Debemos cantar menos y dar más
tiempo de predicar. Ya están cansados, pero no deben
ser cansados, pero yo creo que ya gastamos demasiado tiempo
cantando. Salmos capítulo 2, verso 1. ¿Por qué? ¿Por qué se amontonan,
amontinan las fiestas y los pueblos cantando todos piensen cosas vanas, se
levantarán los reyes de la tierra y príncipes consultarán unidos
contra Jehová y contra su unido, diciendo, rompamos sus ligaduras
y echamos de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos reirá,
se reirá, el Señor se borrará de ellos. Luego, Hablará a ellos
en su furor, y los turbará con su ira. Pero yo he puesto mi
Rey sobre Sion, o la Iglesia, y santo monte. Y verso 7. Yo publicaré el decreto. Jehová me ha dicho, mi hijo eres
tú. Está hablando del Padre del Hijo,
diciendo, mi hijo eres tú. Yo te engendré hoy. Aunque Cristo
fue nacido en este mundo como un niño, eso no quiere decir
que no es el Eterno Hijo. Un hijo fue dado, un niño nació,
¿entiendes? El Eterno Hijo de Dios fue hecho
hombre, tenía que nacer el cuerpo humano para ser nuestro representante.
Pero Dios dijo, dio el decreto, mi hijo eres tú, publicando. Yo te engendré hoy, Fue un nacimiento
milagroso, no tenía él un padre serenal. Fue la obra del Espíritu
Santo, poniendo ese santo ser de Dios, el Hijo, en María la
Virgen. Pero ese hombre es Dios el Hijo.
Y, dice el Verso de Dios, Ahora fue el reyes de Provence ametir
a manifestación jueces de la tierra. Servir a Jehová con temor. ¿Cómo? Y alegrados con temor,
honrar al Hijo, para que no se enoje, pero cae sin el camino,
pues se enflama así de pronto su vida. Bienaventurados son
los que en Él confían. Bueno, yo tengo que terminar
con el mensaje porque ya... creo que ya están cansados. Ha
sido como 45 minutos, es mucho. Pero yo tengo todavía mucho que
decir. Hablamos de Cristo. Pero mientras
Pedro estaba predicando sobre Cristo, Él es Señor de todos. Y por medio de Él, por medio
de su muerte, de su resurrección, ahora por medio de Pere, Dios, da perdón a todos los hombres
que creen en Él. De éste dan testimonio de todos
los profetas, que todos los que en Él creyeran, recibirán perdón
de pecados. Y Mircea, ah, hablaba Pedro estas
palabras, el Espíritu Santo cayó sobre los que oían el discurso,
y ellos creyeron en el Señor. experimentaron la plenitud de
la salvación que está en Cristo Jesús. Yo se estaba obrando el
cornejo antes para traerle a este lugar. Ustedes pueden testificar
de esto. Yo estaba obrando en sus corazones
durante años, ¿verdad? Pero para llegarle, traerle al
momento para conocer más claramente lo que Cristo ha hecho por nosotros.
¿Quién Él es? ¿Y dónde Él está ahora? ¿Es lo que Dios está manifestando
a sus escogidos? ¿Están manifestando? ¿Quién es
Cristo Jesús? ¿Qué es lo que Él ha hecho en
la cruz? ¿Dónde está ahora? ¿Está sobre
el trono reinando como nuestro representante? Que Dios los bendiga.

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Joshua

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