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Walter Groover

La fe de los Escogidos

Genesis 22
Walter Groover September, 15 2002 Audio
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Walter Groover
Walter Groover September, 15 2002

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Donde hay dos o tres congregados
en su nombre, Él está en medio de ellos. Y el Señor ha prometido
también que el Espíritu Santo estará con nosotros y nunca nos
abandonará. Y estamos reunidos en el nombre
de Cristo, ¿verdad? Solo queremos buscar la gloria
de Él. No merecemos nada de la gloria. La gloria es del Señor. Y ese
deseo de los hermanos aquí de que sea glorificado el Señor
Jesucristo. Y quiero hablarles en esta noche
de la fe de los escogidos de Dios. La fe de los escogidos
de Dios. Es muy diferente la fe de los
escogidos de Dios. Es muy diferente. como el hermano
Javier estaba diciendo que es una cosa creer en Dios pero los
demonios creen en Dios, ¿verdad? no son salvos pero la fe de los
escogidos de Dios es muy diferente la fe en los escogidos de Dios
es creer a Dios y creer su Palabra creer su Evangelio voy a leerles
varios textos y luego Vamos a estudiar Génesis capítulo 22. Pero estoy llegando al texto
en Génesis 22 por medio de la interacción que estoy haciendo.
Pablo dijo en el libro de Tito, no hay que buscar esto. Busca
en Génesis 22. Pero bien eso se escucha. lo
que Pablo dijo referente a la fe de los escogidos de Dios.
Él dijo, Pablo siervo de Dios, apóstol de Jesucristo conforme
a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad
que es según la fiedad. Los únicos que son justos delante
de Dios, son los que tienen la fe de los escogidos de Dios,
y son los que viven por la fe. Hay otra texta en el segundo
de Tessalonicenses, capítulo dos, verso trece, donde Pablo,
otra vez, habló de la fe de los escogidos de Dios. Pero nosotros
debemos dar siempre, gracias a Dios, respeto a nosotros. Hermanos,
amados por el Señor, que Dios os haya escogido desde el principio
para salvación, mediante la santificación por
el Espíritu y fe en la verdad. Si no fuese por la lección divina
de Dios, Si no fuese por su elección y su amor eterno, escogiendo
y salvando, según su voluntad soberana, nadie sería salvo. ¿Por qué? Nadie por la naturaleza
escoge a Dios. Nosotros hemos escogido a Cristo,
¿verdad? Pero Él nos escogió primero.
Yo quiero escoger a Cristo, yo quiero seguir a Cristo. ¿Por
qué? Él me escogió primero. Una señora preguntó, ¿Cómo puedo
saber si soy uno de los escogidos de Dios? Si crees ser en el testimonio
de Dios acerca de Cristo, si crees ser de verdad y de corazón
en Cristo, eres uno de los escogidos de Dios, porque es la fe, es
la fe de los escogidos de Dios. Es la fe que Dios nos ha dado,
es don de Dios. solamente los escogidos de Dios
tienen esa fe creen a Dios no creen en sí mismos no creen en
su propio voluntad o su poder o sus obras ni nada en sí mismos
no creen en sí mismos sino creen la palabra de Dios referente
al Hijo de Dios, Jesucristo la fe de los escogidos de Dios es
la fe de los justos Romanos 1, 17 nos dice, ¿Por
qué el Evangelio? Porque en el Evangelio la justicia
de Dios se revela por fe y para fe. En el Evangelio la justicia
de Dios se revela, está manifestado, cómo Dios puede ser justo y perdonar
culpables como nosotros. y está manifestado en el Señor
Jesucristo como Dios. Condenó nuestros pecados y cumplió
su santa ley a favor nuestro y la justicia divina cayó sobre
Cristo para que Dios sea el justo y el que justifica al que es
de la fe de Jesucristo. Y dice porque el Evangelio Porque
en el Evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para
fe, como está escrito. ¿Cómo sabemos esto? Porque está
escrito. Ahí está la Palabra de Dios,
está escrito. Más el justo por la fe vivirá. En todos los tiempos, los justos
delante de Dios eran los escogidos de Dios que vivieron por fe en
la Palabra de Dios. Los antiguos, como Abraham, vivieron
por fe y las promesas de Dios. Las promesas de Dios tenían que
ver con su hijo, Jesucristo. La fe de Abraham es la fe de
los justos, es la fe de los escogidos de Dios. Vemos esto en Galatias
3, 16, donde nos dice Pablo, Así Abraham creyó a Dios, y le
fue contado por justicia. Está hablando de la justicia
que fue contado al favor de él. No era su justicia propia, ¿entiendes? Esta justicia es la justicia
que Dios contó al favor de Abraham. ¿Por qué? Abraham creyó a Dios. ¿Qué estaba creyendo? Estaba
creyendo la promesa de Dios referente al avenido de Cristo, referente
al avenido de del Salvador, que Él vivió por fe. Y sin esta clase
de fe es imposible agradar a Dios. Y todo lo que no procede de esta
fe, esta clase de fe es pecado. Tenemos que creer a Dios para
tener la fe de los escogidos de Dios, Tenemos que creer su
palabra. Los que solo creen en Dios no
son salvos. Hay que creer a Dios. Como la
Biblia dice, así la fe es por el oír y el oír por la palabra
de Dios. Es lo que estamos tratando de
estudiar en esta noche. Vamos a estudiar Genesis capítulo
22. Y en el capítulo 22 tenemos la
experiencia de Abraham, quien era un creyente como nosotros,
pero la diferencia es esto. Él vivió dos mil años antes de
la venida del Señor Jesucristo. Él vivió en los tiempos cuando
Dios le daba la promesa de la venida de Cristo, y él creó a
Dios. y le fue contado por justicia.
Y Abraham vivió por fe en la promesa de Dios por muchos años.
También Dios prometió darle un hijo. Y después de 25 años Dios cumplió
su promesa y nació Isaac, el hijo de Abraham. el hijo de Zara,
su esposa. Fue una bendición muy grande
porque eran ancianos. Zara era una mujer estrella y
Dios le dio el poder de dar a luz de ese hijo. Fue muy importante
el nacimiento de Isaac, porque todo el linaje de la promesa
de la venida de la semiente prometida, la cual es Cristo, tenía que
pasar por el heredero. Isaac, el hijo de Abraham, era
el heredero de la promesa. Dios había prometido hacer de
Abraham una nación muy grande y bendecir a toda la gente del
mundo en tu semiente, la cual es Cristo. Pero Abraham no tenía
hijo. Pero el viejo también, bien su
esposa Seara era este eres, pero cuando Dios cumplió su promesa
con él, nació Isaac, y Isaac era el linaje por el cual vendría
la simiente prometida, la cual es Cristo, ¿entienden? Pero ese
hombre Isaac creció, era un joven fuerte. Abraham era un hombre anciano,
pero nos dice en verso 1, Aconteció pues, después de estas cosas,
que probó Dios a Abraham. Y le dijo, Abraham, y él respondió,
heme aquí. Dios probó la fe de Abraham aunque
había probado la fe de Abraham muchas veces cuando era anciano
él guardó la prueba más fuerte para probar la fe de Abraham
los creyentes nunca, nunca dejan de recibir pruebas Los que son
más maduros en la fe van a recibir pruebas más fuertes. Pero las
pruebas son para manifestar la fe en el corazón de ellos. Para manifestar que es la fe
que Dios les ha dado. Para manifestar que es la obra
de Dios en ellos. Es para la gloria de Dios que
se ha manifestado esta fe en su alma. Y las pruebas no son
para para que Dios vea que tenemos fe, porque Él es el autor de
nuestra fe. Él nos ha dado esta fe y Él es
el autor de esta fe. Pero la fe tiene que ser probada. Es lo que Dios está haciendo
aquí en la vida de Abraham. Está probando a Abraham. En el
libro del primer de Pedro, uno, verso seis, Pablo está hablando
de la prueba de nuestra fe. Porque sometida a prueba nuestra
fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero
se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria, honra y
honra. cuando se ha manifestado Jesucristo. Es como el oro, es la fe de los
escogidos de Jesús. Es una cosa preciosa porque es
la fe del Señor Jesucristo, es el don de Dios. Y las pruebas
son para manifestar esta fe. Y también las pruebas tienen
para manifestar la fe falsa. Cuando una persona no puede seguir
y perseverar en la fe, está manifestado que no tenía la fe. No tenía
la fe de los escogidos de Dios. Porque lo que Dios ha comenzado
es la buena obra de salvación. Pablo dijo, hablando de los telefenses,
él dijo que estoy convencido de esto. que Él que comenzó la
buena obra en nosotros, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Cuando
Dios comienza esa obra, Él sigue obrando. Él no nos deja. Entonces, con las pruebas, Él
está manifestando Su obra en nosotros hasta el día del Señor
Jesucristo. habrán tenido que pasar la prueba
más grande de su vida porque era un anciano. Él amaba a su hijo Isaac. Isaac era heredero. Y verso 2 dice que, y dijo, Toma
ahora a tu hijo, tu único Isaac, a quien amas y vete a Sierra
de Moria y ofrécelo ahí en holocausto sobre uno de los montes que yo
te diré y Abram se levantó muy de mañana
y enalbarro su asno y tomó consigo dos siervos suyos y a Isaac su
hijo y cortó la leña por el holocausto y se levantó y fue al lugar que
Dios te dijo. ¿Sabes lo que significa holocausto? Es un sacrificio. Es algo muy
feo. Un holocausto es un sacrificio
de un corredor, de gollar a un corredor. y quemaron el cuerpo
sobre el altar. La sangre fue derramada. Fue
muy... una cosa muy fea. Pero sin la sangre, sin el derramamiento
de sangre, no hay remisión por el pecado. Pero la sangre de
un cordero, un animal, no puede quitar el pecado. Pero eso fue... fue típico. Y los antiguos tuvieron
que cumplir con esto, demostrando su fe demostrando su fe en la
Palabra de Dios, porque Dios prometió enviar a su Hijo como
el Cordero de Dios. Cuando ellos sacrificaban a un
Cordero, eso era típico, una sombra de lo que cumplió el Señor
Jesucristo en la cruz de Calvario. Pero ahora Dios está mandándole
sacrificar a su Hijo, imagínense. Pero Abraham creyó a Dios. Él
no entendió, él creyó. Él creyó a Dios. Vemos también la diligencia de
la fe de Abraham. Se levantó muy de mañana para
preparar todo, la leña, Dice que inalvaró su asno y preparó
todo con la leña, las trazas para el fuego y fue al lugar que Dios le dijo. Es muy diligente, es la diligencia
de la fe. La fe de los escogidos debe ser
una fe muy diligente, ¿verdad? Espero que sigan con la diligencia
de los servicios aquí. Cuando van a una fiesta o van
a un cine o algo, la gente va a llegar a tiempo, ¿verdad? Pero
en las cosas espirituales, cuando llegan muy tarde y no... Es parte
de diligencia, parte de interés. Es muy triste esto, muy triste. ¿Cuál es más importante, el cine
o las cosas del Señor? Aquí vemos que fue muy diligente, aunque era
una cosa tan triste. Dios le mandó a sacrificar a
su hijo. Pero él levantó y preparó todo
y se fue llevando a los siervos y a su hijo para hacer el viaje. Al tercer día alzó Abraham sus
ojos y vio el lugar de lejos. Era todavía lejos y vio el monte. Moría, dice. Lo vio de lejos. Y lo que yo quiero notar en esto
es la vista de Abraham. Él estaba mirando algo por adelante,
enfrente de él, ¿verdad? El Señor Jesucristo murió sobre
la cruz en el monte de Calvario, como dos mil años después de
la vida de Abraham. Pero Él estaba mirando la venida
de Cristo. Ahora en el Nuevo Testamento,
nosotros estamos mirando también al monte de Calvario donde Cristo
murió, pero Él murió hace dos mil años atrás. Pero es de la
misma fe, ¿verdad? Él estaba mirando por adelante
y nosotros estamos mirando por atrás de lo que fue cumplido
en la cruz de Calvario. Pero quiero notar una cosa. Desde la eternidad Dios el Padre
estaba mirando con su consejo eterno y con su voluntad determinado. Él estaba mirando el monte de
Calvario. Ya, ya, voy a leer este texto,
tal vez entendería. Primero de Pedro 1, 18. Fuisteis
rescatados no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la
sangre preciosa de Cristo, como de cordero sin mancha. y sin contaminación, ya destinado
desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los
postreros tiempos por amor de vosotros. Está hablando del Cordero
de Dios, Su Hijo amado, que fue sacrificado en el corazón del
Padre desde antes de la fundación del mundo. Es la vista del Padre. La vista de los antiguos en el
Antiguo Testamento miraban la venida de Cristo, en la promesa.
Nosotros estamos mirando atrás de lo que pasó en el Calvario,
pero el Padre desde la eternidad estaba mirando, mirando lo que
Él había determinado en Su propio corazón. Él había dado Su Hijo
como el Cordero, sin mancha y sin contaminación. Fue destinado
antes de la fundación del mundo. Abraham vio de lejos este lugar,
pero siguió la marcha. Abraham había matado a su hijo
en su corazón. ¿Verdad? Él sabía... Él sabía lo que tenía
que hacer. Abraham estaba llevando el cuchillo
y las brasas para quemar el cuerpo del sacrificio
del holocausto. Y su hijo estaba llevando la
carga de la leña. Vamos a ver esto. Verso 5. Entonces dijo Abraham a sus siervos,
esperar aquí con el asno Yo y el muchacho iremos hasta ahí y adoraremos
y volveremos a vosotros. Y tomó Abraham la leña del holocausto
y la puso sobre Itzák su hijo. Y él tomó en su mano el fuego
y el cuchillo y fueron ambos. Estaban viendo ambos. Él dejó los siervos, dejó el
asno y todo. Eso fue un asunto entre Abraham,
su hijo, para cumplir con la palabra de Dios. Abraham había sacrificado a su
hijo en su corazón, ¿verdad? Él tenía bastante tiempo para
no hacerlo, pero estaba siguiendo la marcha. Desde la eternidad
Dios, el Padre, entregó su Hijo en su corazón como un sacrificio
por nuestros pecados, por sus escogidos. Y los antiguos que
vivieron antes de la muerte de Cristo, ellos fueron salvos por
fe en Cristo, como Abraham. Él estaba creyendo en el Señor
Jesucristo, aunque el Señor Jesucristo no había venido todavía, pero
en la promesa de Dios fue segura, ya entiende. Él creó a Dios,
creyó a Dios. La palabra de Dios no puede fallar. Y quiero notar esto también,
lo que dijo Abraham a los siervos. Él dijo, esperar aquí con el
asno, yo y el muchacho iremos hasta ahí y adoraremos y volveremos. Volveremos, plural. Él sabía
que tenía que decoyar a su hijo. para ofrecerle como un holocausto. ¿Qué está pensando Abraham? ¿Sabe lo que estaba pensando?
Yo sé porque el apóstol Pablo nos explicó nos explicó que Abraham
estaba estaba pensando en la resurrección que Dios es el Dios
de la resurrección Él es quien tiene la vida para dar la vida
y quitar la vida como dijo en Hebreus 11, verso 17 nos explica
que cuando Abraham ofreció iba a ofrecer a su hijo Isaac sobre
el altar él estaba pensando que Dios es poderoso para levantar
aonde entre los muertos y de de donde el sentido figurado
también le volvió a recibir. Quiero mostrarle esto después.
Él recibió a su Hijo en un sentido figurado. Recibió a su Hijo otra
vez de la muerte, aunque no... Voy a mostrarle esto más adelante,
¿entienden? Pero Abraham estaba confiando
en él. Dios de la Resurrección. El Señor
Jesucristo dijo, Yo soy la Resurrección. Es lo que dijo a Marta. Marta
dijo, Señor, sabemos que mi hijo, mi hermano Lázaro, resucitará
en el día postrero. Pero siguió siendo triste. Pero
el Señor dijo, Yo soy la Resurrección, Marta. El que cree en mí nunca
morirá. Yo soy la Resurrección. Ahora, es diferente, ¿verdad?,
creer en el Dios de la Resurrección. Él es la Resurrección. No es
solamente una doctrina, sino es una realidad. En Él vivimos.
Ahora mismo tenemos la vida, la vida eterna. Y esa vida nunca
puede ser quitada de nosotros, los que han creído. Porque Dios
es el Dios de la Resurrección. Jesucristo resucitó. Y tenemos la vida de Cristo,
tenemos el Espíritu de Cristo morando en nuestro ser. Hemos pasado de la muerte a la
vida. Puede ser quitar, matar ese cuerpo, destruir ese cuerpo,
pero no puedes destruir el Espíritu de un creyente porque el creyente
ha pasado de la muerte a la vida. Bueno, Abraham creó en el Dios
de la Resurrección. Es lo que dijo Pablo en Hebreos
11, verso 17. Pero verso 7, Génesis 22, verso
7. Ahora, en verso 6, el hijo Isaac
estaba llevando la leña. y Abraham estaba llevando la
canela, las brazas y el cuchillo. Entonces habló Isaac a Abraham,
su padre, y dijo, padre mío, y él respondió, heme aquí mi
hijo. Y él dijo, he aquí el fuego y
la leña, más, ¿dónde está el cordero para el holocausto? Él
no sabía que iba a hacer el el holocausto. Él no sabía que él
iba a sufrir como el cornero del holocausto. Sin embargo,
él estaba cargando la leña, y su padre tenía el cuchillo y las
brazas. Pero en la cruz de Calvario,
el Señor Jesucristo, Él sabía todo. Él vino para hacer la voluntad
del Padre y él cargaba su cruz cumpliendo la voluntad del Padre.
Él fue obediente hasta la muerte y muerte cruz, como un siervo
obediente al Padre, como nuestro sustituto, como nuestro representante. Él vino para hacer la voluntad
del Padre. Isaac aquí es típico de Cristo. Pero Isaac no lo entendió, pero
él entendió algo muy importante. Él sabía que no fuese posible
adorar a Dios y acercarse a Dios sin un sacrificio. Y sin la sangre de un sustituto,
de un sacrificio, es imposible agradar a Dios o acercarse a
Dios. Porque Dios sólo puede ser adorado
por medio de fe en Cristo ¿Quién es vuestro cornero? ¿Quién ha
hecho un sacrificio perfecto para que Dios sea justo al mirar
a pecadores como nosotros y tener perdón a nuestros pecados? Dios no sería justo perdonar
personas como nosotros sin que sea satisfecho su justicia divina. Pero por Su gran amor con que
nos amó, siendo aún pecadores, Él entregó Su Hijo por nuestros
pecados y lo hizo desde antes de la fundación del mundo. No hizo por algo bueno en nosotros,
lo hizo según el puro afecto de Su voluntad. Sí, según Su
gran amor. Lo que preguntó Isaac es una
pregunta buena, ¿verdad? ¿Dónde está el correo? Una pregunta
de fe, porque su padre había enseñado la verdad, que no es
posible adorar a Dios y acercarse a Dios sin un sacrificio, sin
la sangre. Pero la respuesta de la fe de
Abraham, en verso ocho, es lo que quiero notar. Él respondió
a Abraham, Dios se probará de cordero para el holocausto, hijo
mío, e iban juntos. Dios se proberá. Dios se proberá. Es lo que Dios hizo, ¿verdad?
Probó su hijo como el cordero. Y vamos más adelante a ver qué
pasó en la experiencia de Abraham. Cuando llegaron al lugar que
Dios le había dicho Él indicó ahí a Abraham un altar y compuso
la leña. Y ató a Isaac, su hijo, y lo
puso en el altar sobre la leña. Ahora, ese hombre, Isaac, no
era un chamán, era un hombre. Estaba llevando suficiente leña
para quemar un sacrificio. Estaba cargándolo, no era un
chumaco, era chiquito, era un hombre fuerte. Yo creo que Abraham tenía que
explicarle algo, ¿verdad? Pero fue obediente, fue obediente. Abraham le explicó. Isaac dobló
las manos y Abraham le amaró. Él pudo haber peleado con ese
viejito, ¿verdad? Imagínese cuando va a pelear
uno de esos chiquitos, ellos brincan como un venado y casi
no puede amarrarles o tocarles, corren, gritan. Cuando yo hacía esto cuando era
chiquito, mi papá me pegaba más duro. Bueno, estoy tratando de
mostrarles un ejemplo. la obediencia de su Hijo. Sometió a esto. En la cruz del
Calvario el Señor Jesucristo estaba amarrado. Estaba amarrado. Tenía clavos
en sus manos, pero no estaba hablando de los clavos. Él estaba
amarrado. Estaba amarrado con el pacto
de la gracia. Estaba amarrado con el cuerda
de amor. Amor por el Padre para cumplir
la voluntad del Padre, para obedecer el Padre y amor por los escogidos,
amor por sus ovejas. Él estaba amarado, ¿por qué?
Porque el Señor Jesucristo es el piador del pacto de la gracia. Todo fue puesto en orden en el
pacto de la gracia, como Abraham puso la leña en orden allá y
amaró a Isaac encima del altar. En el pacto de la gracia, Cristo
murió muriendo en la cruz, Todo fue puesto en orden desde la
eternidad. Y cuando vino el cumplimiento
del tiempo, Cristo murió según las Escrituras. Nadie quitó su
vida. Él la entregó, ¿verdad? ¿Los soldados no tuvieron poder
de quitar su vida? Voy a leerle un texto en Hesios. En Hechos capítulo 2, Pedro está
predicando en versículo 23, capítulo 2, versículo 23. A éste, hablando
de Jesús, a éste entregado por determinado consejo y anticipado
conocimiento de Dios, prendiste y mataste por manos de negros,
crucificándole. Los hombres lo hicieron por maldad,
pero Dios lo hizo. con su propósito eterno y su
consejo eterno. Y Cristo Jesús fue amado en el
pacto de la gracia como nuestro fiador, como nuestro sustituto,
como nuestro sacrificio para pagar lo que demanda la justicia
divina al favor de los que Él representa. Nos dice en Isaías 53, todos
nosotros nos descargamos. Como veas, Mateo va a cargar
en él el pecado de todos nosotros. Bueno, hermanos, voy a terminar
con esto. Está muy rico esto. Más adelante nos dice que, ese
día, Y extendió a Abraham su mano y tomó el cuchillo para
desgollar a su hijo. Levantó el cuchillo para matar
a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le
dio voces desde el cielo y dijo, Abraham, Abraham. Y él respondió,
heme aquí. Y dijo, no extiendas tu mano
sobre el muchacho ni le hagas nada porque ya conozco que temes
a Dios por cuanto no me rehusaste tu hijo o tu único. La fe de Abraham fue manifestada,
fue justificada delante de este ángel. La manera que vemos que
una persona tiene fe verdadera es por medio de las obras, ¿verdad? La única manera de justificar
su fe delante de de la vista de nosotros es de creer, obedecer. Una persona puede decir, yo creo
a Dios, pero ¿qué es creer a Dios? Es creer su palabra, es de seguirle,
creer en Cristo, seguirle. Uno de los primeros pasos de
un creyente que ha creído a Dios que ha creído el testimonio de
Dios acerca de su Hijo, Jesucristo, uno de los primeros pasos de
un creyente es de ser bautizado, ¿verdad?, en el nombre de Cristo. Pero vemos que Dios no permitió
a Abraham sacrificar a su Hijo. Fue una prueba para manifestar
la fe de Abraham. y estamos estudiando esta manifestación
de la fe de Abraham. Y dice en verso 13, Entonces
alzó Abraham sus hombros y miró, y aquí a sus espaldas un carnero
trabado en un zarzal por sus cuernos. Y fue Abraham y tomó
el carnero y lo ofreció en el holocausto en lugar de su hijo. Ahí está el Evangelio predicado
con tres palabras, en lugar de, en lugar de. Estas palabras nos
enseñan la doctrina del Evangelio de la sustitución, en lugar de
nosotros. Lo mejor que Abraham tenía, su
hijo, que él amaba tanto, no sirvió para hacer el sustituto
delante de Dios. Cristo es el único que puede
satisfacer lo que demanda la justicia divina, porque Él es
Dios hombre. No podemos hacer un sacrificio
para merecer algo. Lo mejor que ofrecemos no sirve,
no puede cumplir con las demandas de la justicia divina a favor
de nuestra alma. El único mediador entre Dios
y los hombres es Jesucristo. Jesucristo, hombre. Dios probó. Dios tuvo que probar. Dios probó
un cordero su hijo amado, los corredores del Antiguo Testamento,
no tuvieron poder, eran típicos, eran cosas proféticas, eran cosas
rudimentales, eran cosas como sombras del venidero. Pero en
esa experiencia, Abraham vio más claro lo que significaba
la promesa de la simiente prometida. Él vio en esto el día de Cristo. Es lo que dijo el Señor hablando
de Abraham en 8.56. El Señor Jesucristo estaba hablando
con los fariseos y los religiosos diciendo que Abraham, vuestro
padre, se gozó de haber de ver mi día y lo vio y se gozó. Los judíos confiaban en Abram
como el Salvador de ellos. Pero el Señor está diciendo que
Abram, él creyó en mí, él vio mi día y se gozó. Ellos dijeron
que, ¿cómo es posible? Usted solo no tiene cincuenta
años y Abram vivió muchos años antes
de la venida de Cristo. ¿Pero cómo es posible que Abraham
había visto la... el día de Cristo? Lo vio por
fe, ¿entiende? Él vio el día de Cristo por fe. Hoy día estamos mirando por fe,
¿verdad? Como dicen hebreos, puestos los
ojos en Jesús, el Autor y Consumador de la fe. ¿Cómo vamos a poner
ojos de carne en Cristo? Es imposible. Hay que poner ojos
de fe en Cristo. Sólo los escogidos de Dios tienen
ojos de fe. Y los ojos de fe vienen por creer
la palabra de Dios. La fe es por por el oír y el
oír por la Palabra de Dios. También los oídos espirituales,
todos vienen de la Palabra de Dios. Pues es los ojos de Cristo, los
ojos de fe de Cristo, como Abraham. Él vivió hace tres, hace dos
mil años, pero fue salvado por la misma gracia de Dios. Y hoy
día está predicada la misma palabra. Espero que Dios está dando la
fe, cobrando en los corazones y dando la fe a sus escogidos.
Que Dios les bendiga.

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Joshua

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